CAPÍTULO 2¿Por qué todo debe pasarme a mí?

Después del pequeño incidente de la poción al cual por cierto Harry no hizo caso, parecía que Malfoy optó por no volver a estropear el trabajo del gryffindor, lo que era una suerte y parecía que Snape había decidido no hacerle probar ninguna otra poción no fuera que tuviera un efecto parecido.

En general parecía que la vida le iba bien al joven gryffindor, o le iría si no fuera porque todo apuntaba al hecho que el muchacho se había enfermado en las últimas semanas.

Estaban más o menos por el mes de mayo (principios) cuando Harry comenzó a notar que siempre estaba muy cansado… además, parecía que su apetito había desaparecido. Si a eso se le añadía que más de una vez había tenido que levantarse corriendo de la cama y apresurarse al lavabo para vaciar todo lo que tenía en el estómago, que normalmente era absolutamente nada.

Aquello tenía a todos los gryffindors de sexto año bastante preocupados, especialmente a Ron y Hermione, pero puesto que parecía que Harry no le daba importancia, poco podían hacer. Más de una mañana, cuando el muchacho había vaciado su estómago sus compañeros le habían prácticamente suplicado que fuera a visitar a la señora Pomfrey pero puesto que aquellas mañanas solo sucedían de vez en cuando, el se negaba alegando que seguramente le había sentado algo mal.

- Harry, por favor¿por qué no vas a ver a la señora Pomfrey?- Le suplicó Ron mientras le ayudaba a su amigo después de una de esas mañanas.- No es tan solo las náuseas, es también que siempre estás muy cansado y tampoco comes lo suficiente…

- Estoy bien, de verdad. Seguramente tan solo me habrá sentado algo mal.

- ¿Durante un mes?- Preguntó Seamos.

- Estoy bien.- Repitió con tozudez.

- Por favor… al menos para asegurarnos…- Añadió Dean.

- Si estás bien¿que más da que vayas?- Volvió a preguntar Seamos.

- Como ponga un pie en la enfermería por propia voluntad, no voy a salir de allí como mínimo en dos días.- Dijo el moreno con fastidio.- No voy a ir ni en broma.

Si bien en aquella ocasión parecía que había sido él quien había ganado la discusión, cuando más tarde aquella mañana en el desayuno también se vio obligado a correr hacía el lavabo, no pudo decir lo mismo cuando fue la misma McGonagall la que no solo le ordenó ir a la enfermería sino que además lo acompañó.

- Profesora, me encuentro bien de verdad. Tan solo es que algo me ha sentado mal.

- Señor Potter… no crea que me he dado cuenta de que ha parecido mucho más pálido de lo que es habitual, o que de vez en cuando ha salido corriendo del desayuno para vomitar todo lo que ha comido en ese.- Dijo McGonagall.- Eso no es tan solo el que le haya sentado mal algo que haya comido sino otra cosa y como comprenderá, estoy preocupada… y no solo yo, sé del cierto que sus compañeros también lo están; solo hay que verlos cuando sucede algo parecido a lo de hoy.

Harry se calló tras lo que su profesora había dicho. Sabía que tenía razón al decir que sus compañeros estaban preocupados y también que su comportamiento había llamado la atención en más de un profesor… Vamos, Hagrid le había preguntado si se encontraba bien durante la última clase de Cuidado de Criaturas Mágicas y de hecho había hecho que Harry se mantuviera inactivo durante toda la hora (había decidido continuar la asignatura). Y tampoco se le había escapado que en más de una ocasión, el profesor Flitwick le había lanzado una mirada preocupada, o que la profesora Sprout había procurado colocarlo cerca de las plantas más inofensivas.

Cuando llegaron a la enfermería, Harry volvió a dirigirse directamente hacía su cama… ¿para qué esperar a que se lo dijera la enfermera, si ya sabía que sería lo primero que le pediría?

- ¡Otra vez aquí?- Exclamó la enfermera en cuanto lo vio.- ¡Merlín, señor Potter, creo que es el estudiante que más veces he visto desde que trabajo en Hogwarts, a excepción de Remus, por supuesto… ¿Qué ha pasado ahora?

Harry miró a la enfermera con auténtico fastidio. Tampoco era necesario que le dijera todo aquello… ¡Por favor, se lo decía cada vez que iba a la enfermería! Aún así le contestó.

- No me encuentro muy bien últimamente.- Dijo de forma escueta.

- ¿Podría ser más preciso?- Le pidió la señora Pomfrey mientras se acercaba hasta Harry.

- Pues, me levanto muy mareado y parece que durante las primeras horas del día soy incapaz de ver la comida sin vomitar… Tampoco tengo mucha hambre… ¡Ah! Y parece que siempre estoy cansado.- Explicó Harry ante la mirada asombrada de Pomfrey y la preocupada de McGonagall.

- ¿Me puede decir, señor Potter, durante cuanto tiempo exactamente le ha estado pasando todo esto?- preguntó Pomfrey.

- Un mes.- Murmuró.

- ¿Perdón? No he escuchado lo que decía.

- He dicho que un mes.

- ¡Un mes!- Exclamó la enfermera.- ¿Y puedo saber por qué no ha venido antes?

- Es que no le di importancia… creía que era algo que me había sentado mal.

La señora Pomfrey se alejó un momento murmurando cosas sobre adolescentes y la poca importancia que le dan a su salud, para volver poco después con su varita y unas cuantas pociones.

- Tómese esto, señor Potter y estírese.- Dijo Pomfrey mientras le daba una poción de aspecto asqueroso.

- ¿Qué es esto?- Murmuró Harry con asco.

- Esto, ayudará a que le reconozca. Ahora bébaselo.

Harry cogió la taza con la poción y se lo bebió de un trago haciendo poco después una xpresión de asco… y es que era realmente repugnante, tenía un sabor que al muchacho le recordaba a la tierra. Después de tragar (con dificultad) la poción, hizo lo que la enfermera le había pedido y se estiró en la cama.

- Cierre los ojos, será mucho más cómodo para usted.

Después de un leve suspiro, Harry cerró los ojos y dejó que la enfermera fuera haciendo. El murmullo de los diferentes hechizos hizo que el muchacho se preguntara que sería lo que sentiría si fuera él quien lanzara esos hechizos en alguien más e intentó reconocer que era lo que hacían a raíz de lo que sentía mientras la enfermera trabajaba.

- No lo entiendo…- Murmuró la enfermera.- Parece que no le pasa nada…

- Pues si no me pasa nada, me puedo ir ya…- Dijo Harry comenzando a levantarse.

- ¡Quieto¿Dónde cree que va?- Dijo Pomfrey con enfado.- ¡Vuelva a tumbarse!

- Pero…

- ¡Vuelva a tumbarse!- Insistió Pomfrey.

Con un suspiro el muchacho volvió a tumbarse y cerró los ojos esperando a ver que era lo que la enfermera iba a hacer en esos momentos. Escuchó como la enfermera se acercó todavía más a él y escuchó como murmuraba otro hechizo que le hizo sentir una sensación de cosquilleó en el vientre.

- ¡Oh Merlín!- Murmuró Pomfrey.

- ¿Qué…?- comenzó Harry.

- No se mueva señor Potter.- Lo cortó la mujer.

- Pero…

- ¡He dicho que no se mueva!

Harry escuchó como la mujer comenzó a murmurar de forma frenética una gran cantidad de hechizos. No entendía que era lo que pasaba¿por qué parecía tan preocupada la enfermera¿Acaso estaba realmente enfermo?

- Merlín… no me había equivocado…- murmuró la enfermera.

- Pero ¿como?- dijo McGonagall.

- Pues como va a ser, Minerva… como siempre. Señor Potter… ¿es usted sexualmente activo?

- ¡QUÉ?- Exclamó Harry mientras se sentaba de golpe y miraba a Pomfrey con horror.

- Señor Potter… por favor, contésteme… ¿es usted sexualmente activo?

Harry la miró completamente rojo por la vergüenza; jamás pensó que le fueran a preguntar una cosa así, sobretodo porque no comprendía como un malestar de estómago se podía relacionar con una pregunta de ese tipo.

- No…- murmuró poniéndose todavía más rojo.- Jamás me he acostado con ninguna chica.

- ¿Y con algún hombre?- Volvió a preguntar Pomfrey.

Ahí ya sí que Harry no pudo evitarlo, se levantó dispuesto a marcharse. ¿Cómo podía la señora Pomfrey preguntarle eso? Lo otro tenía un pase pero ¿eso?

- ¿Siéntese ahora mismo, señor Potter!- Exclamó McGonagall.- Esto es muy serio así que responda a la pregunta.

- Pero… pero…

- ¡Contesta a la pregunta, Harry!- dijo McGonagall perdiendo la paciencia.

Ahora el muchacho la miró con confusión en vez de con horror… ¿le había llamado Harry? McGonagall jamás le había llamado por su nombre en vez de su apellido.

- No profesora, jamás he practicado el sexo con nadie.- Dijo Harry.- Ni hombre, ni mujer.

- Pero entonces… ¿Cómo es posible que…?- Preguntó McGonagall mirando a Pomfrey sobresaltada.

- ¿Cómo es posible qué?- Preguntó el muchacho con cansancio. Estaba harto que las dos brujas fueran golpeando el arbusto y no dijeran nada sobre que era lo que le pasaba.

Ambas mujeres se miraron entre si preocupadas para luego mirar al muchacho.

- Señor Potter… por favor, siéntese.- dijo Pomfrey mientras empujaba levemente al muchacho.- Esto que le voy a decir es muy serio y me gustaría que permaneciera tranquilo.

- Pero… ¿Qué ocurre?

- Señor Potter… está usted embarazado.

Durante unos minutos el muchacho la miró allí fijamente a la vez que parpadeaba. La información que había recibido de la señora Pomfrey todavía no había sido procesada, pero cuando comenzó a comprender que era lo que le había dicho…

- ¡QUÉ¿¡ESTO ES UNA BROMA?

- Me temo que no señor Potter…- Comenzó Pomfrey.

- ¡YO NO PUEDO ESTAR EMBARAZADO!- Exclamó.- ¡SOY UN HOMBRE¡LOS HOMBRES NO PUEDEN QUEDARSE EMBARAZADOS!

Decir que Harry estaba asustado habría sido una atenuación, estaba absolutamente aterrorizado. ¿Cómo podía estar embarazado¡Era un hombre! Se supone que solo las mujeres pueden quedarse embarazadas ¿no¿¡Entonces por qué Pomfrey le decía eso?

- Por favor, señor Potter, cálmese…- Intentaba tranquilizarlo la enfermera.

- ¿Qué me calme¿¡Que me calme¡Me está diciendo que estoy embarazado, por Merlín!

- Señor Potter, en el mundo mágico, no tan solo las mujeres pueden quedarse en estado… los hombres también, siempre que se den una serie de condiciones…

- ¿Qué condiciones?- Preguntó Harry asustado y maldiciéndose por no pensar en estudiar más sobre el mundo al que pertenecía.

- Primero es necesario que el padre portador sea muy poderoso mágicamente, después debe desear el tener un hijo con gran intensidad y por último, debe mantener relaciones sexuales con otro hombre.

- ¡Pero yo no…!- comenzó Harry.

- Que es por lo que vamos a investigarlo, no debería haber sido posible.- Afirmó la jefa de la casa gryffindor.

NA: Hola a todos! Tal y como ya avisé en mi journal aquí estoy después de mis vacaciones en la playa con más cosas para vosotros… no podéis decir que no haya estado haciendo mis deberes estos días que he estado fuera, ya que os he traído tanto Red de mentiras como un nuevo capítulo de Vida. Espero que lo disfrutéis.

Hasta la próxima,

Irethy