Rail-Tezca: HI! Otra vez maki y yo con otro capitulo de esta loca historia que espero disfruten, hoy no tengo mucho que decir y tú, maki?

Maki: tampoco, solo k spero k ste capi les guste, xk a mi sí m gustó muxo n0n y k nus manden reviews.

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

Hunting day

-Despierta muchacho Despierta

Una aguda voz interrumpe el descanso del joven HoroHoro que duerme extendido en toda la cama

El ainu elevó un brazo sobre la cabeza, intentando espantar a aquella presencia que quería sacarlo de su sopor.

-Deja dormir..

-esta bien si lo que quieres es morir

La voz proveniente a una de las tres viejas se desvanece

y HoroHoro se inmediato se incorporó de un salto.

-MO-MO-MORIR? Espera!

La vieja reapareció ante los ojos de HoroHoro con una sonrisa en sus decrépitos y horribles labios.

-bien, pero primero lo primero, cuando regresen en la tarde después de la cacería En tomara un baño tu entraras a su habitación y tomaras una de las tablillas

El chico se atragantó son su propia saliva

-..Co-cómo? Ah, si, claro! Pan comido, algo más?- preguntó, sarcástico. Le parecía imposible entrar a la habitación de En, más si sobretodo no tenia la menos idea de donde estaba.

-si no lo haces, no te diré como te trataran de matar hoy

Dijo la vieja cruzando los brazos

HoroHoro decidió dejarlo por lo sano. Se sentó derecho y le dedicó una leve reverencia a la anciana

-Lo siento.. No quise decir eso..

"Vieja loca"

La mujer lo miro con desconfianza pero en fin también de ella era la única oportunidad.

-saldrán de cacería, la tercera flecha que En use tiene tu nombre, pero no te apures que no dará en su blanco.

Dicho esto la vieja desapareció dejando a HoroHoro solo en esa habitación

-Gracias, me has servido de gran consuelo- murmuró el joven por lo bajo, sintiendo que un escalofrío recorría su cuerpo. Miró alrededor y se paró de la cama, una cama enorme y bastante polvosa, pero sin dejar de ser endemoniadamente elegante. Típica de los Tao, pensó.

Un golpe en la puerta y una voz que es inconfundible para los oídos de horo.

-puedo pasar

Dijo Len desde el otro lado de la puerta

-Qué pregunta, si es tu casa!

Respondió HoroHoro sintiéndose repentinamente renovado y valeroso ante cualquier flecha que quisiera perforarle el pecho. Se encaminó a la puerta, la abrió y recibió a su futuro esposo con un enorme beso.

Len separo suavemente a Horo y con voz autoritaria dijo.

-Debes vestirte, mi padre quiere salir lo antes posible

Len dio a Horo unas ropas elegantes de blanca seda y bordados de plata estilo chino pero practicas para la caza, el ya iba vestido con ropas semejantes pero en seda negra y bordados de oro

El ainu lo recorrió con los ojos de arriba abajo, asombrado.

-Guau, pero qué guapo te ves, corazón.

-date prisa

Dijo Len mirando entre apenado y alagado a Horo, pero tratando de guardar la compostura lo más posible

Fingiéndose ofendido, HoroHoro tomó el traje de manos de Len y se dio la media vuelta.

-Lo siento, señorito Len.

Lo miró a los ojos, divertido, y agregó.

-Me da permiso? Tengo que vestirme, y necesito privacidad..

Len no supo si enfadarse por el comentario o fingir demencia pero siendo él, cerró la puerta tras de él casi estrellándosela en la cara a horohoro

El ainu lloró cascaditas de lágrimas

-ERA BROMA, LEEN! No te bayas!

Len abrió la puerta con una sonrisa maquiavélica en su rostro, feliz de haber triunfado

-Qué malvado eres..- se quejó el peliazul con un puchero en la cara.

Len lo tomo del mentón y lo beso mientras lo hacia caminar hacia atrás y cerraba la puerta de la habitación, para después despojar a horo de sus prendas con suavidad y tranquilidad

El otro, ya acostumbrado a verse desnudo en brazos de Len, se dejó conducir sin dejar se besar a aquél chico que lo volvía loco.

Len se levanto de golpe tomo las ropas y dijo:

-Ok ya te ayude con la mitad, tu termina el resto

Aventó las ropas a brazos del chico y salio de la habitación.

HoroHoro cayó al suelo como tabla.

-Odio que me deje en ascuas..- comentó a nadie. Momentos después, y ya embutido en aquellas ropas que no terminaban de convencerlo, HoroHoro abrió la puerta del cuarto echando miradas cautelosas alrededor, por si había una guillotina en el marco de la puerta o un zombi francotirador esperándole fuera.

En cambio encontró a un chico con cara de disgusto.

-Te tardaste mucho

Len tomo a horo de la mano claro después de apreciar la perfección de ese bombón y lo jalo a través de los corredores

En poco rato estaban en las caballerías del palacio y ahí el gran En Tao montaba un corcel Negro de impresionante tamaño, un siervo acerco a los chicos dos potros, uno negro para len y otro blanco para horo

HoroHoro comenzaba a hartarse de que le dieran puras cosas blancas, como si fuera novia, pero tomó las riendas sin chistar y subió al caballo con cautela.

-Este es un regalo Horokeu Usui, estaba destinado para la esposa de ren, pero en su defecto creo que será tuyo

Dijo en sin voltearlo a ver y empezando el galope, Len le sonrió a su prometido y empezó a cabalgar

Horo suspiró de alivio por lo bajo y siguió a Len.

-Recuerda contar las flechas chico, aun que se supone que la tercera no te dará no esta de más las precauciones

Dijo la voz de una de las viejas al oído de Horo

Horo dio un respingo que estuvo a punto de tirarlo del caballo, pero se sujetó a tiempo.

-De acuerdo..

Los tres empezaron a cabalgar más despacio, entre la espesura del bosque, esperando escuchar a su presa, En tenia la vista fija en el frente, Ren por el contrario no dejaba de vigilar a su prometido siempre tratando de ser lo más discreto posible, En sacó su arco y tomo una flecha y apuntando con cuidado dio a una criatura que se escondía entre los matorrales.

Horokeu contó por lo bajo, observando a su "suegro" de reojo, comenzando a sentir los acelerados latidos de su corazón golpeándole el pecho.

-Buen tiro padre

Dijo Len felicitando a Su padre mientras un siervo recogía la presa, después volteo a ver a Horo como tratando de decirle algo con la mirada

Horokeu captó los ojos del chico, y le sostuvo la mirada, intentando descifrar su mensaje.

"Acaso sabe lo que En tiene entre manos?"

Len señalo a su padre y después miro a Horo como cuando lo regaña por alguna tontería que hizo

Al ainu le salió una enorme gotota en la sien. Tan preocupado estaba por su vida, que había olvidado los modales.

-Eh.. Eh.. Bien hecho, señor. Le felicito..

"Soy un completo idiota"

En miro de Rejo a Horo y no hizo más, Len soltó un suspiro y empezó a cabalgar detrás de su padre pero acercándose un poco a su prometido.

-a mi padre se le llega con halagos, pero tienen que ser buenos halagos, si no te tomara por adulador, ahora tienes que cazar algo para que mi padre se sorprenda ok

Dijo Len para después dar alcance a su padre, sin duda los Tao estaban todos medio locos

-tranquilo yo te ayudare,

Dijo la vieja apareciendo sobre la cabeza del caballo en un forma diminuta como un pequeño muñeco

-que tan difícil es darle con un arco a un conejo, o un ciervo, supongo que entre más grande más impresionará a En...

El peliazul suspiró resignado.

-Rayos, mejor debí fugarme con Len cuando pude..

Enseguida elevó la vista para comenzar a buscar alguna bestiecilla a la cual dispararle..

El ruido de una flecha se escucho a lo lejos y acercándose rápidamente cruzando casi al lado de Horo la flecha dio a una codorniz desprevenida que corría detrás de horo.

EL ainu miró hacia atrás, espantado. Sería esa la tercera flecha?

Cómo rayos iba a cuidarse de que lo atravesaran y buscar una presa al mismo tiempo?

-lo siento

Dijo Len con una extraña actitud, para después cabalgar hacia él.

-Estas bien verdad, es que voltee y vi la codorniz y no podía dejarla escapar.

Len se excusó y miro a Horo con una extraña sonrisa de nerviosismo, como si quisiera darle a entender algo.

-Debes tener cuidado Horo, luego hay muchos accidentes.

El ainu lo miró son los ojos entornados, sabiendo a lo que se refería, y volvió su vista hacia el padre de Len, preguntándose si ya la tercera flecha le pasaría rozando.

-tranquilo chico, En solo ah gastado una flecha, ahora cabalga a tu derecha ahí encontraremos una buena presa

Dijo la voz de una de las viejas que estaba sentada en el hombro de Horo

El peliazul obedeció, y escudriñó con los ojos entre la maleza

-Está más al fondo

Siguiendo por esa vereda. La vieja señalando con su decrepito dedo le indicó el camino a horohoro y poco a poco se fueron internando en el bosque.

-sabes es raro que un tao se atreva a advertirle a alguien de las pruebas de la familia, Len teme mucho a su padre pero parece quererte más a ti de lo que le teme a él.

Horo sonrió.

-Claro, haría lo que fuera por mi y yo haría lo que fuera por él..

-es verdad, mira que decirte algo de una manera tan obvia

-si no me equivoco En regañara a su hijo por esa advertencia

HoroHoro frunció el ceño.

-Pues que lo intente, lo que quiera En con mi Len, lo tiene conmigo.

-cielos!

Dijo una de las ancianas con gran preocupación en su rostro

-Qué ocurre?- preguntó el ainu volteando a verla, alarmado.

-hermanas!

Grito nuevamente la anciana y las tres diminutas ancianas se juntaron frente a horo y empezaron a hablar en chino cientas de frases.

-Horo regresa rápido.

Ordeno una de las viejas mirando a Horo con temor en sus ojos

Espantado ésta vez, HoroHoro dio un jalón a las riendas obligando al caballo a dar media vuelta, y cabalgó por donde habían venido, con el corazón latiéndole a mil por segundo en el pecho.

-La flecha que era para ti

-no dará en su blanco

-por que este ah cambiado

"Mierda"

-la flecha es ahora para Len

Dijeron las viejas

Con un nudo en la garganta, HoroHoro espoleó al caballo, que dio un resoplido y apretó el paso. El ainu intentaba ver entre los árboles a Len, intentaba localizarlo a él o a su padre, pero el bosque seguía y seguía y Horo no podía hacer nada.

En su camino el chico se topo con un de los siervos de la familia que llevaba tres presas una la codorniz que había casado Len y las otras dos un conejo y un zorro con las flechas de En Tao

El peliazul apenas las miró, y espoleó al caballo una vez más. "Ya van dos flechas, la tercera es para Len.." Sin poder aguantar más la incertidumbre, HoroHoro lanzó un grito

-LEN! Donde estás?

-horo? HORO!

Grito Ren al escuchar el grito de su amante y dándole la espalda un momento a su padre volteo en busca del lugar donde provenía la voz.

Mientras En tomaba su arco y estiraba la cuerda con fuerza preparándose para dispararle a su propio hijo.

Entre los matorrales Horo vio la figura de Len y la de En Tao.

-No llegaras, toma tu arco HoroHoro

dijo una de las viejas

Con los latidos de su corazón golpeándole en los oídos, Horo tomó como una exhalación el arco y preparó una flecha. Aguantando la reparación al ver a Len desprotegido, la lanzó

La flecha voló por los aires inspirada por el deseo de proteger al ser amado fue a dar a la mano del agresor atravesándola de lado a lado, la flecha de En pasa al lado de Ren y este voltea a ver a su padre y luego a su salvador a quien dedica una única sonrisa. En arranca la flecha de su mano, con una extraña y perturbadora sonrisa dice.

-ah sido suficiente, regresemos

Y así el señor de los Tao emprende el retorno a su palacio.

HoroHoro condujo al caballo con manos temblorosas hasta donde estaba Len, y al llegar le tomó del rostro con ambas manos.

-Estás bien?

-gracias a ti si

Dijo len sonriente para después acercarse a Horo y a pesar de la distancia darle un tierno beso.

-ahora apresurémonos a volver o mi padre en verdad nos matara.

Horo no se lo hizo repetir, y tomó las riendas de su caballo y las del de Len con la mano mientras daba un hondo suspiro de alivio. Ahora no iba a separarse de Len ni un segundo.

Al llegar En los esperaba, mirando a Horo dijo:

-En la familia tao hay una tradición joven Usui

"Si esa tradición es intentar clavarle una flecha a tu hijo, prefiero no pertenecer a la familia, gracias" pensó HoroHoro, sarcástico.

-para poder casarte con Len tienes que pedir primero su mano.

Dijo EN con una hiper extraña sonrisa en su rostro hiper rara en él. Len entendió que Horo se había ganado el respeto de su padre así que solo se acercó a su chico y pasando a su lado dijo.

-buen trabajo.

HoroHoro no sabía s reír o llorar, si besar a su casi-prometido o partirle la cara a su suegro, pero en medio de toda esa confusión solo alcanzó a sonreírle a Len, y desmontó del caballo.

-Horo que no se te olvide ir por la tablilla, sigue a En discretamente hasta su habitación y ahí espera hasta que te indiquemos que puedes entrar.

Dijo una de las viejas apareciendo abruptamente frente al ainu

-Qué? Todavía tengo que ir por la dichosa tablilla?

El ainu estaba que lo partía un rayo: después de ganarse el respeto de su suegro ahora iba a perder la cabeza por robarle.

-lo prometiste HoroHoro y en la familia tao el honor es muy importante

Dijo la vieja mirando a Horo fríamente a los ojos.

-además aun te quedan 3 días de pruebas

sentencio la anciana

Horokeu suspiró, resignado.

-Está bien, pero solo porque gracias a ustedes Len sigue vivo..

-y tu también

-no olvides lo del vino

-aun que tal vez exageramos en no hubiera matado a su único hijo varón

-y el único de la familia

-si lo más seguro es que solo era para asustarte y ver si amabas mas a ren o le temías más a el

Dijeron las viejas con una sonrisa en sus labios

Horo cayó al suelo

-ENTONCES NO ME ANDEN Espantando! Casi me da un infarto!

-Bueno es que a nuestra edad interpretar las cosas cuesta trabajo.

Se excusó una de las viejas con una sonrisa medio extraña en su decrepita boca ya sin dientes

-Bueno, no importa ya.. Gracias de todos modos, tataratataratataratataratataratataratataratatarasuegras..- susurró HoroHoro con una gotita en la sien.

-solo somos las bisabuelas

-de EN

-no estamos tan viejas

Dijeron las ancianas mirando a horo con molestia.

-pero bueno ve a tras de En antes de que lo pierdas.

-solo el sabe llegar a su habitación.

El otro obedeció riéndose por lo bajo. En aún no se perdía de vista, así que fijándose por donde pisaba, Horo siguió a su suegro por los pasillos.

El interior del palacio era como un enorme laberinto lleno de corredores, puertas, escaleras y pasillos que parecían conducir a ningún lado.

HoroHoro intentaba no perder a En entre la espantosa oscuridad que reinaba ahí.

"Carajo, que no tienen ventanas, o de perdis un foco?"

Es en un corredor Oscuro que EN desaparece frente a Horo una siniestra oscuridad tan aterradora como la muerte

-Ah caria, y ahora qué hago?

-sigue adelante, no seas cobarde

Dice una de las ancianas mirando a Horo seriamente

El peliazul le miró con esperanzas de que ella se retractara, pero al ver que no haría nada para detenerlo, dio un suspiro resignado y se adentró en la oscuridad.