Huy, no se si todavía haya quien se acuerde de esta historia, pero habia dicho que la prondria desde hace un año…. Mmmmm, mi sexto sentido me advierte de posibles proyectiles en mi contra. Bueno, las buenas noticias son que ya tengo el segundo capitulo echo y lo voy a publicar en una semana o en seis reviews, lo que pase primero y si vengo al inter, que tampoco tengo. Jaja, que me da.

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Mírame

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Cap 1: Y dime que me perdonas.

El lugar estaba obscuro, las luces no habían sido encendidas cuando la tarde callo, estaba demasiado ocupado como para pensar en la iluminación. Solo se veía una sombra trabajando febrilmente, haciendo anotaciones en un cuadernillo negro a la luz de una pequeña flama que flotaba en el aire. De repente, el hombre sufrió un sobresalto cuando la luz del edificio fue encendida por alguien más.

La vista no podría considerarse hermosa, el edificio estaba pintado de un blanco antiséptico, y en las paredes, entre muchísimos aparatos, habían tubos que contenían embriones conectados a aparatos, con el propósito de mantenerlos latentes, algunos claramente estaban muertos. Era espeluznante, pero al hombre que estaba en el escritorio pareció no importarle. Era alto, con el pelo negro, de ojos verdes, que en ese momento estaban cambiando a un peligroso rojo, que no restaba nada a su apariencia perfecta.

Escuchando atentamente, el hombre tomo su varita del escritorio y apunto a la luz que tenia al lado, reduciéndola a nada. Justo en ese momento, unos pasos se escucharon por el pasillo, antes de que la puerta de la tenebrosa habitación se abriera, revelando a una hermosa mujer, de cabello negro y mirada fría, vestida con una bata blanca.

-Mi señor –dijo la intrusa al tiempo que agachaba la cabeza y esperaba el permiso para continuar.

-Bella,... –el hombre parecía ligeramente enfadado- te he dicho que no debes interrumpir cuando estoy aquí.

La mujer pareció debatirse un momento, pero después de un momento, levanto la mirada cansada y comenzó. Mientras más rápido, mejor.

-Tom –ese nombre nunca lo utilizaría en frente de nadie, ella era una de las poquísimas personas que tenia permiso para llamarlo así- llevas aquí todo el día, no fuiste a desayunar, ... tampoco a comer... y yo... creí qu..

-No deberías creer nada –dijo el señor mientras se levantaba de su asiento, molesto por ser interrumpido por algo así, busco su varita y justo cuando estaba levantándola contra la mujer, pareció pensarlo mejor y lanzó un suspiro- pero tal vez tengas razón. ¿Desde cuando empecé con esto?.

Bellatrix Lestrange estaba sorprendida, ella esperaba por lo menos una ligera tortura por su interrupción, pero parecía que no iba a recibir castigo alguno por parte de su señor.

-Tres años señor –contesto con algo de preocupación- seis meses antes de que Albus Dumbledore muriera a manos suyas y un año antes de que el mundo cayera a sus pies.

El hombre sonrió.

OH, si¿cómo pudo haberlo olvidado¿Quién diría que conquistar el mundo seria tan fácil, ahora el era el único soberano del mundo, el que desidia en los juicios, el que indicaba donde se podía construir una ciudad, y, en resumidas cuentas, el dueño del destino de todo el mundo.

Después de la pelea decisiva con el viejo decrepito que le había echo la vida imposible, el resto fue tremendamente fácil, bueno, casi todo. Todavía podía recordar la lata que le provoco James Potter, ese maldito mago casi le causó tantos problemas como su maestro, pero a fin de cuentas,...

Un sonido llamo su atención.

El repiquetear de una alarma¡Una de sus creaciones estaba muriendo, otra vez.

Decidido, el poderoso hechicero se acercó rápidamente al aparato, seguido de cerca por Bella. Algo estaba mal, muy mal. La pantalla de estado mostraba anomalías en los niveles de nutrientes, y el núcleo mágico de la criatura mostraba un desequilibro total.

-Bella, -dijo pensando rápidamente- ocúpate de los niveles de los niveles de glucosa y protenias, yo me ocupo de su núcleo.

Sin esperar la respuesta de la mujer, el hombre tomo su varita y apunto a la pequeña figura que estaba en el tubo de vidrio, concentrando su magia para que absorbiera el sobrante de energía que producía el desnivel.

Pero su sorpresa fue mayúscula cuando sintió como su magia era absorbida por él. Afortunadamente, su pensamiento fue rápido y congruente, "si magia quiere, magia tiene", aumento el flujo de su energía al doble, esperando que eso fuera necesario para mantenerlo, pero después de unos momentos tuvo que aumentarlo al triple.

Mientras tanto, la bruja ya había echo todo lo que se le había ocurrido, pero por más que intentaba, el resultado no era correcto. Los minutos pasaron lentamente, la magia de el hechicero se acababa rápidamente y parecía que no tendría fin, lentamente su cabeza comenzó a realizar hipótesis, descartando oportunidades y agregando nuevas circunstancias.

El tiempo transcurrió...

-Tom –la voz suave de la mujer lo saco de sus pensamientos, todavía mantenía en alto su varita, expulsando magia que era absorbida cada vez en menor cantidad.

-¿Si? –dijo preguntándose porque no estaba en el teclado de la maquina.

-Esta... esta... muriendo, -soltó con un susurro- y no creo que podamos salvarlo –Bella bajo la mirada, incapaz de predecir el comportamiento de su maestro.

-...- soltó el aire que había retenido sin darse cuenta ¡Ocho, con ese sumaban ocho. Bajo la varita un momento, para después elevarla por encima de su cabeza- Avedra Kebadra.

Un rayo de luz verde ilumino la sala por unos segundos, rompió el cristal que protegía al niño, frió algunos circuitos eléctricos de las maquinas de alrededor e impacto... La luz que componía el hechizo creció de manera desproporcionada y fue parcialmente absorbida, pero al no ser compatible con él, fue desecho en partículas. Esparciéndose por toda la habitación.

Todo fue como en cámara lenta. Bella, al percatarse del peligro que corría su maestro, se interpuso entre él y los residuos de su propia maldición, al tiempo que conjuraba un poderoso escudo, aunque sabia que de nada funcionaria.

Un ligero y delgado rayo verde se dirigió directo a ella, atravesó su barrera con facilidad y la alcanzo, las otras trazas del hechizo solo alcanzaron algunas paredes y maquinas, destruyendo totalmente el laboratorio y el trabajo completo de Tom.

El mago ahora tenía una expresión de incredulidad en la cara, no podía pensar correctamente. Salvarse de tantos atentados que el calificaba de terroristas, para casi morir por un hechizo echo por el mismo no era algo que estaba en sus planes.

Se agacho para verificar el estado de Bellatrix. Sorprendentemente todavía estaba viva, la sangre salía por su nariz en grandes cantidades, y parecía estar en un coma profundo, pero no estaba muerta. Dejo escapar un nuevo suspiro y comenzó a pensar en todo el tiempo que tardaría en reparar su laboratorio. Algunas cosas, estaba seguro, tardarían en volver a funcionar, pero afortunadamente siempre guardaba una copia de sus trabajos en una computadora muggle.

Aun enojado como estaba, sonrió a la mujer que estaba inconsciente en el piso, tendría que agradecerle su noble acción una vez que despertara, tomo su varita con lentitud, e invoco un hechizo de sanación muy poderoso sobre la bruja, que inmediatamente dejo de sangrar. La levanto del suelo con cuidado, como nunca había echo con nadie, y estaba por elevar su varita para desaparecer con ella, cuando el llanto de un bebe lo detuvo.

"No es posible".

Voldemort abrió los ojos con sorpresa, así que uno de sus tantos experimentos al fin había resultado.

Con emoción contenida, movió su varita al frente, provocando que el bebe, oculto tras lo que quedaba del aparato, levitara lentamente del suelo, hasta llegar justo al lado del hombre que lo miraba como un tesoro. El bebe abrió los ojos por primera vez, y lo que Tom vio lo dejo sorprendido. Había tomado el ADN de James Potter para crear a esa criatura, y se suponía que debería ser exactamente igual a él, no de ojos verdes. Además, estaba sangrando de una herida en la frente, y aunque el mago intento curarlo con un hechizo, el bebe solo absorbió la magia con bastante rapidez, evitando que la herida serrara como debía de hacerlo.

El mago sonrió, de una manera peculiar, sin crueldad, sin maldad, solo con satisfacción de si mismo, moviendo por ultima vez su varita, desapareció del lugar junto con los ellos.

El niño, que en ese momento se encontraba parado al lado de Voldemort, difícilmente podría considerarse un niño... normal. Tenia alrededor de cuatro años y medio y estaba vestido con una túnica color rojo sangre, que lo hacia parecer un modelo infantil para la televisión mágica. Su cabello, negro como la capa de su señor, estaba totalmente revuelto, a pesar de todos los productos que lo habían intentado aplacar.

Por supuesto que el sabia que no había nacido como los otros, que él recordara, desde siempre Tom le había dicho cual era su origen y eso le provocaba una alegría extraña en su interior, pues sabia que no había comparación con cualquier otra persona en el mundo de Tom.

-¿Por qué sonríes, Harry? –le pregunto Bellatrix con una sonrisa en el rostro al tiempo que se colocaba tras él unos cuantos pasos.

Estaban en camino hacia la nueva rama del castillo que Tom había mandado construir, según tenia entendido, esa nueva construcción, equivalente a una quinta parte de el castillo, seria la nueva escuela de mortifagos.

-Debe de estar feliz porque pronto podrá demostrar cuanto vale –aseguro Tom con convencimiento, mientras le dirigía una mirada que bien podría interpretarse como un 'no me falles'.

Hacia pocos días, que Tom le había comentado que lo internaría junto con los otros alumnos de su nueva escuela, en cuanto esta estuviera terminada.

Harry expandió su sonrisa aun más. No fallaría.

PUM¡

Una explosión se escucho en una de las paredes, a unos cuantos metros de ellos.

Los escombros se dirigían hacia ellos, pero Tom, como si fuera lo más natural del mundo, levantó su varita y conjuro un campo protector sobre ellos. Una vez que el polvo levantado por la explosión se calmo, se pudo apreciar la figura tremenda de un Entei (caballo de fuego), moviendo su cola abrasadoramente de un lado a otro, mientras veía con la mirada iracunda hacia todos lados. Desgraciadamente, había un grupo de construcción cerca, y, el animal, como impulsado por un resorte, se lanzo hacia ellos.

-Te dije que no era buena idea construir el castillo a las faldas de un volcán –comento Bellatrix calmada mientras se inclinaba y tomaba la mano de Harry para que no corriera peligro.

El mago, sonriendo para si mismo y de una manera fría comento con la voz jovial sin bajar la barrera.

-Poco importa, así sabremos que tanto pueden hacer.

La barrera creció un poco más y se torno a un verde pálido, impidiendo que el sonido llegara hasta ellos, cosa que agradeció el niño, pues ya comenzaba a incomodarse con la incompetencia de esos magos que parecía que lo único que sabían hacer era gritar.

Al principio, el animal parecía haber tomado la ventaja con la sorpresa inicial, pero, al ver que su emperador no planeaba ayudarlos con el nuevo intruso, algunos magos se dispusieron a lanzar hechizos contra la criatura, pero una cortina de fuego mágico impedía a la mayoría de ellos alcanzarla.

Un mago pelirrojo, de no mas de 18 o 19 años, lanzo un hechizo de agua que se desvaneció espectacularmente contra la criatura, pero, cuando la cortina de vapor se desvaneció, al animal cargo con todo lo que tenia contra ese pobre infeliz.

-Lo...lo va a matar –dijo Harry ligeramente asustado.

No es que no hubiera visto muertes con anterioridad, pero la gran mayoría de ellas habían sido de magos traidores que se habían intentado sublevar contra su señor, no personas que le servían fielmente. Tom, volteo lentamente a verlo, sus ojos se habían tornado ligeramente rojos.

Bellatrix, que había estado sosteniéndolo hasta entonces, soltó su mano y se alejo unos cuantos metros de él, con pesar, pues aunque sabia que probablemente lo castigaría por su comentario, nunca le haría algo realmente malo a Harry.

-Que muera o no –dijo Voldemort mientras giraba una vez más la vista al frente, donde el pobre mago se las arreglaba para esquivar los ataques del animal- no es de nuestra incumbencia, el tiene que demostrar de que esta echo para ganarse un lugar en el mundo.

Y no dijo más, ni volteo a verlo, así que Harry se trago sus sentimientos y continuo observando.

El Entei había dejado la carga cuerpo a cuerpo con el hechicero, pues cada vez que lo hacia, el mago desaparecía y aparecía a corta distancia, afortunadamente todavía no colocaban bien los hechizos de antidesaparicion en el lugar, pero ahora el animal solo escupía lenguas de fuego hacia el. El resto de los magos ya se habían alejado bastante de ellos y solo unos cuantos se habían quedado para ayudar al joven que cada vez lucia más agotado.

Un ataque tras otro, agotaba terriblemente al pelirrojo, hasta que con un ultimo ataque, el caballo logro romper una débil barrera que había levantado en ultimo recurso, y lo quemó, provocando que cayera al suelo con un golpe seco que hizo que Harry temblara desde su lugar, pues aunque técnicamente no era posible, el juraría haberlo escuchado.

-Todavía no esta muerto –comento Tom desde su posición- es una lastima por él.

El caballo relincho con energía y comenzó a correr hacia él, se detuvo a unos cuantos centímetros de su cabeza, y justo cuando Harry estaba seguro que se iba a levantar en dos patas para partirle el carneo, una piedra lo golpeo de lleno en la cabeza, llamando su atención.

Harry, agradeciendo al cielo que alguien haya echo eso en el ultimo momento, giro su mirada para encontrarse con que el dichoso salvador no era más que un niño de aproximadamente su misma edad, con el cabello igual de rojo que su protegido.

Bellatrix camino decidida hacia delante, varita en mano.

-Espera –ordeno Tom sin siguiera voltear a verla, y aunque la mujer tenia una mirada ligeramente desesperada, no desobedeció a su señor.

La bestia de fuego no lo pensó dos veces, sus cascos se despegaron del suelo y prácticamente volaron hacia el niño, que solo atino a levantar los brazos para recibir el impacto, cerrando los ojos, totalmente asustado...

Harry no lo pensó dos veces y saco la varita debajo de su tunica, la levanto sobre su cabeza desapareció rápidamente, apareciendo apenas a tiempo para invocar un escudo entre él y el otro niño y detener el avance del entei.

Una desconcertante calma se cernió sobre el lugar, y, ante la mirada atónita de los otros magos, Harry alzó la varita, invocando una flama que atravesó el escudo mágico del animal como si no existiera y lo envolvió, formando cadenas que lo mantuvieron quieto.

El silencio reino una vez que el animal dejo de retorcerse.

-Mátalo –sentencio una voz.

El pequeño hechicero volteo a ver hacia donde unos momentos estaba, encontrándose con ojos llenos de fuego y mucho más peligrosos que el animal que se encontraba atado en el suelo.

-Mátalo –repitió, mirando fijamente a la creatura.

Harry levanto su varita, sabia que Tom le daría el peor castigo que haya recibido en su corta vida por haber ayudado a ese niño en contra de sus órdenes, pero simplemente no pudo evitarlo. De la misma manera en que no pudo evitar no matar al animal que había capturado.

Bajo la varita, sin siquiera haber pronunciado una sola palabra y miro al suelo, admitiendo su derrota.

-¿Eso es todo? –la voz de Tom sonó mucho más fría de lo que él hubiera escuchado, y Harry no pudo levantar la mirada- mírame –ordeno molesto.

El niño levanto sus ojos y lo miro, luchando contra las lágrimas.

-Mmmmmh.

Fue todo lo que dijo Voldemort al verlo tan... Patético. Giro sobre si mismo y se dirigió decidido hacia el interior del castillo, dejando a el pequeño Harry llorando, entre una multitud sorprendida de magos y un entei completamente exhausto.

-O...oye –se escucho la voz infantil a sus espaldas, Harry solo volteo a verlo mientras se enjugaba las lagrimas con la manga de su túnica- muchas gracias, yo...

Pero no termino la frase, pues un puño se estampo contra su mejilla con sorprendente fuerza, tumbándolo al piso.

El pequeño Harry lo miro con odio, y giro sobre si mismo, caminando al castillo y esperar que Tom no lo viera por unas cuantas horas.

Había Fallado.

Gracias por leer.