Mmmmmh… pues bueno, eh aquí otro capítulo de éste fic que terminé de escribir hoy en menos de tres horas. Que raro, pero estaba de humor y bueno, no sé quién lea esto todavía, pero si hay alguien que quiera adoptar esta historia es libre de hacerlo porque ni idea de cuánto me lleve escribir el otro capítulo. O cuando termine.

Entre otras cosas, tengo un proyecto para un fic de Percy Jackson, pero de los libros obviamente, así que si alguno de ustedes está interesado en leer el primer libro, lancen un mail.

Mírame 3


Aquí estoy


Los invitados a la fiesta número dieciséis de Harry, se movían incómodos en sus lugares.

Normalmente uno diría que el invitado de honor es el festejado, pero en este caso, el invitado de honor era nada más y nada menos que Lord Voldemort, que seguía siendo Lord simplemente porque no le gustaba el título de rey, y Rey Lord Voldemort se estuchaba muy rebuscado.

No había mucha gente para la celebración. Solo algunos el grupo más selecto de invitados que Harry no consideraba idiotas.

Cedric Diggory, un mortifago recién graduado con el que Harry había hecho un par de proyectos en fabricación de hechizos de tercer nivel, Theodore Nott, uno de los pocos "amigos" de su edad que tenía, Ron y su hermana Ginny, "ambos dos" lanzándole miradas a escondidas, Remus que parecía haber comido chocolate, Sirius, que parecía haberle dado chocolate, Bellatrix y otros tantos que solo estaban ahí para ocupar espacio y respirar su aire.

Que podía decir, si por él fuera la lista de invitados a tu fiesta solo tendría dos nombres. El de Tom y el suyo. Pero tenía que guardar las apariencias. Por lo menos hasta que Tom se fijara en él.

Los planetas en el reloj en la torre seguían avanzando lentamente, marcando la hora mientras todos esperaban en sus lugares la llegada de Voldemort que todavía no aparecía.

Bella aclaró su garganta.

-Tal vez… deberíamos hacer algo en lo que llega Tom –comenzó- Ya sabes que a veces se le puede olvidar la hora.

Los ojos de Harry parecían, más que las hermosas gemas que normalmente eran, dos llamas verdes incandescentes cuando vieron a la mujer que se lo "cuidó" de pequeño.

-Esperaremos –le dijo como si fuera una advertencia.

Tom no olvidaba la hora de eventos importantes. Seguramente… algo lo había retrasado.

Quince minutos…

-Oye Harry ¿Quieres ver un buen truco? –Sirius se acercó a él, un poco nervioso. Sacó un mazo de naipes y abrió las cartas con un movimiento de su muñeca- Escoge una.

El resto de los invitados platicaban suavemente entre sí, pero nadie quería llamar la atención de Harry, ni siquiera Ron, solo Sirius era tan idiota como intentarlo.

El cumpleañero tomó una carta de manera automática.

-Ahora, no me la muestres, solo revisa cual es…

-Seis de picas –dijo Harry volviendo a mirar el reloj ¿Veinte minutos tarde?

-¡No! –exclamó como si hubiera cometido un pecado- no tienes que decirme qué carta es.

Sirius le arrebató la carta y volvió a meterla en el mazo para comenzar a barajarla.

¿Y si Tom estaba en problemas?

Harry se reprendió a sí mismo. Si eso llegara a pasar tenía mil y un formas de saberlo. Hechizos que el mismo había diseñado y colocado sin que nadie se diera cuenta, una alarma mágica conectada a varios artefactos, y más, y en caso de que todo eso llegara a fallar, Lucius vendría corriendo directo hasta él.

No, Tom no había venido porque algo más había surgido. No porque lo olvidara.

Inclusive le había preguntado con un mes de anterioridad si podía asistir a su fiesta y había dicho que sí, aunque no lo había visto en una semana, luego de que retirara el hechizo de envejecimiento de los chicos.

-¡Harry! –llamó su atención Sirius Dejayaeso, parecía que llevaba tiempo intentándolo- Que tomes una.

Tomo una carta y volvió a verla distraídamente. Seis de picas, de nuevo…

-Ahora, vuelve a ponerla en cualquier lugar que tú elijas.

-¿Qué clase de truco es ese? –preguntó Bellatrix desde su lugar.

-Uno que leí en un viejo libro Muggle que encontré. Decía que los magos Muggles hacían trucos de precipitación para cautivar a los espectadores.

La mujer, y varias personas que estaban lo suficientemente cerca como para escucharlo arrugaron el rostro.

-Prestidigitación, y si Tom ve que estás leyendo esa porquería de nuevo, estarás en graves problemas Sirius -advirtió Harry.

El referido intentó mantener un rostro impávido, pero una sombra de preocupación lo recorrió y preguntó mientras veía alrededor esperando que Voldemort no apareciera ahora mismo.

-Pero tú no dejarías que me pasara nada malo ¿Verdad Harrycito? –dijo con ojos de borrego a medio morir.

Y maldita sea, pero incluso después de casi cuatro años y a pesar de que se veía mayor que él, todavía le funcionaba.

¿Tal vez podría crear un hechizo para evitarlo?

Na, que tontería.

-No, pero como me sigas llamando Harrycito del que tendrás que preocuparte será de mí.

A pesar de lo serio que se escuchó su advertencia, Sirius sonrió y le dio un beso en la mejilla.

-Si Harry… contestó- si tu quieres –dijo el situ como un ~cito- ¿me puedes devolver la carta?

El chico entrecerró los ojos y devolvió la carta al mazo.

Sirius Dejayaeso prácticamente ni se molestó en barajear las cartas y finalmente tomó una carta al azar.

-¿Es esta tu carta? –preguntó sosteniendo un seis de picas en su mano mientras dejaba que todos los que quisieran la vieran- ¿Acaso era el seis de corazones con colita?

Con un movimiento rápido, Harry le arrancó el paquete de las manos e ignoró su grito de "¡Hey!" mientras comenzaba a revisar las cartas.

-Todas son seis de picas –anunció a lo que Sirius bufó.

-Si ¿Y sabes lo estúpido que resulta comprar cuarenta barajas solo para conseguir hacer éste truco? –reclamó enojado el chico- y ahora lo arruinaste –se cruzó de brazos y miró enojado a otra parte, no sin antes sacarle la lengua y gritarle- ¡Feo!

Bella, que había visto todo con aire aburrido, señaló.

-No son corazones con colita, se les llama picas.

-Y una baraja no tiene cuarenta cartas sino cincuenta, si tomas también en cuenta los comodines –agregó Remus desde su lugar.

Harry tuvo que sonreír cuando Sirius volteó a ver, primero hacía Bella que lo miró con aire autosuficiente, luego a Remus como si lo hubiera traicionado y luego buscando entre las caras de los demás invitados alguna clase de apoyo, aunque todo lo que recibió fueron miradas aburridas y algunos ni siquiera les pusieron atención.

-¡Harrycito! –se dio vuelta dramáticamente y se echó a sus pies mientras abrazaba su torso y ocultaba su rostro patéticamente como un niño de cuatro años- ¡Diles que no me molesten!

Solo que sí tenía cuatro años… menos de cuatro años inclusive, tres y medio.

Y tal vez si era toda una Drama Queen, pero Sirius no maduraba tan rápido como debería, ni sabía muchas cosas como el nombre de las figuras de las cartas o su número en una baraja, porque a diferencia de Remus que se la pasaba leyendo libro tras libro todos los días, a Sirius le gustaba disfrutar de la vida al aire libre y cometer una estupidez tras otra, a veces hasta varias al mismo tiempo.

Sintió algo húmedo atravesar su camisa y se preguntó si era saliva o lágrimas. En el caso de Sirius, era posible que estuviera babeándolo solo para hacerle pensar que era lo último.

El resto de los invitados, mientras tanto, se habían relajado y reían entre ellos como si eso fuera una fiesta.

Solo que no lo era.

Al menos no hasta que llegara su Tom, como le llamaba en su mente. Así que tomó el paquete de naipes que había dejado en la mesa y los lanzó al aire donde las cartas se prendieron fuego y comenzaron a llover sobre los asistentes.

Ginny lanzó un grito cuando su cabello comenzó a arder y el resto de los invitados se movieron rápidamente para intentar apagar las llamas.

Sirius sacó la cabeza de su regazo y se rió cuando vio el caos ocasionado. Harry no pudo dejar de sentirse orgulloso, pero aún así tomó el rostro de Sirius Dejayaeso entre sus dos manos y lo obligó a verlo a los ojos apenas a unas pulgadas del suyo.

-Sirius, quiero que vuelvas a tu lugar y esperes callado hasta que llegue Tom –apretó su cráneo y clavó las uñas un poco en su piel para que quedara claro que hablaba en serio- ¿Entiendes?

-Si Harry –contestó el otro algo asustado y se levantó del suelo para dirigirse a su lugar.

El resto de los presentes solo atinaron a verlo un poco desconcertados.

-En silencio –dijo en voz alta sin que pudiera considerarse un grito- Lord Voldemort no tardará en llegar.

Pero despues de diez minutos, comenzó a preocuparse.

Y luego de una hora estaba listo para matar a alguien

Y casi dos horas después, cuando todos los invitados ya querían irse o lo que fuera, pero nadie quería decirlo en voz alta a Harry, se escuchó el sonido de alguien aparecerse.

Fue como si todo el estrés acumulado se disolviera en la nada y Harry volteó con una sonrisa mientras se levantaba para ver a Tom con una expresión confundida. Bueno, tan confundida como se lo permitía a sí mismo, pero Harry había aprendido a leerlo mejor que a sí mismo.

-¿Qué hacen todos aquí?

Preguntó el Lord oscuro mirando a los invitados, la mesa de regalos que no estaban envueltos con colores brillantes porque esa era una tonta tradición Muggle, sino en cajas hermosamente talladas, mientras que Malfoy, Severus y otro chico que Harry nunca había visto antes y que habían aparecido con Tom miraban a todos con expresiones aburridas.

-Es el cumpleaños de Harry, Papá –contestó finalmente Sirius, luego de lo que debería haber sido la pausa más incómoda de la historia.

Voldemort volteó a ver a Sirius con una mueca. No le gustaba que le llamaran Papá, pero lo permitía porque eso era. Técnicamente. No realmente.

-Bueno, eso no importa –anunció moviendo la mano en un gesto- Todos, largo de aquí –como siempre, muchos solo esperaban esas palabras de los labios del Lord para aparecerse lejos, así que solo se escuchó el sonido de Pop-pop-pop- Excepto ustedes –señaló el lord a sus creaciones- y tú, por supuesto Bella.

Harry sintió como si lo hubieran golpeado en el estómago, pero se colocó al lado de Sirius y Remus como si ese fuera su lugar mientras que Bella se inclinaba.

-Como su señor deseé –contestó ella aunque apretaba un poco los dientes. Como si de verdad le importara que el lord olvidara su cumpleaños.

Los ojos verdes de Tom se posaron sobre Harry.

-Así que es tu aniversario ¿eh? –le preguntó con una sonrisa. Y era tan raro verlo sonreír que Harry solo pudo asentir mientras se perdía en su rostro- Entonces te tengo un regalo.

Tom se dio vuelta, tomó la mano del muchacho que los acompañaba y lo jaló hasta que estuviera a su lado.

Era rubio platinado, con un parecido físico increíble al de Lucius, sobre todo porque compartían el mismo estilo de peinado. Su rostro se mostraba inexpresivo y miraba hacia ellos como si fueran solo basura.

Incluso antes de que lo dijera Tom, Harry ya lo sabía.

Era otro de ellos.

Era aquello por lo que tanto se había desvelado y por lo que tanto temía.

Uno más que lo hacía a él solo uno más.

-Les presento a Draco –anunció Tom emocionado, mientras que el chico que parecía de su edad, tal vez un poco más joven, los miraba aún más aburrido- Será su nuevo compañero.

Remus y Sirius tomaron aire sorprendidos.

-Pensé que habías abandonado el proyecto –dijo Bella igual de sorprendida.

-Por supuesto que no querida –contestó Voldemort con un gesto aburrido- Cuando quiero algo, lo consigo, simplemente dejé que pensaras que lo había hecho para que no siguieras insistiendo en lo mismo.

Bella se inclino.

-Mis disculpas –ofreció viendo al nuevo chico con algo parecido al asombro, como si él fuera algo único.

-Me llamo Sirius –anunció el pelinegro extendiendo su mano emocionado- Eres nuestro nuevo hermano ¿verdad? Yo me llamo Sirisu Dejayaeso y él es Remus Cachorrito y Harry solo Harry porque él no tiene un apechado y dice que no le importa pero yo le llamo genio porque se carga un genio horrible y…

-Sirius –interrumpió Voldemort la perorata del chico- Draco no será tu nuevo hermano.

Un escalofrío recorrió el cuerpo de Harry.

-Ah… ¿no? –preguntó Sirius confundido y el chico de ojos verdes casi pierde la cabeza y lo golpea para callarlo.

-No –anunció Tom mientras una sonrisa extraña aparecía en su rostro y volteó para acariciar la mejilla de Draco como Harry siempre había querido ser acariciado- Será mi consorte.

Harry sintió como si de repente su vida hubiera perdido todo sentido.

Y deseó morir.

Más que morir. Deseó dejar de existir completamente.

Lucius, el muy traidor, lo miró con una sonrisa burlesca. Como si el juego hubiera acabado y él fuera el ganador. Harry movió su mano imperceptiblemente hacia su pantalón para tomar su varita.

-No sabía que fueras Gay –dijo Sirius.

El silencio que siguió fue solo el necesario para que todo mundo hiciera un suspiro incrédulo y Tom tomó su varita y la apuntó a la frente del chico.

-¡Tú, pedazo de imbécil! –gritó pero Harry ya estaba en medio de los dos mientras Sirius se echaba al suelo- Harry, quítate de ahí.

Harry jamás había estado más furioso. Quería tomar a Draco y destruirlo, desmembrarlo, matarlo y que nunca hubiera jamás nada que le recordara a Tom. Quería erradicarlo, pero también quería matar a Tom.

¡Aquí estoy! Quería gritarle.

Mírame, aquí estoy.

Sus ojos se llenaron de lágrimas y sacó la varita de su pantalón para apuntarla con lentitud hacía la frente de Tom. Si no podía tenerlo…

Si no podía tenerlo…

Abrió la boca y volvió a cerrarla como si fuera un pez.

Juntó una chispa de magia en su varita apenas lo suficiente como para aparecer una luz verde. Así por lo menos Tom lo mataría y podría terminar en paz.

Remus le arrancó la varita de la mano y Sirius lo jaló de repente para echarlo al suelo y cubrirlo con su cuerpo apenas a tiempo.

-¡Crucio! –gritó Tom con ira y Sirius comenzó a retorcerse sobre de él mientras gritaba.

La maldición apenas duró un segundo, lo suficiente como para hacer que el chico se quitara por medio de espasmos de Harry y antes de que el chico de ojos verdes pudiera girarse escuchó la voz de Bella.

-¡TOM!

-¡APARTATE BELLA! –advirtió el hombre.

Bellatrix se había colocado también en medio de los dos, solo que ella estaba de pie y miraba hacía Tom desafiante.

-¡Olvidaste su cumpleaños! –le gritó- ¡Era solo un juego, no era la maldición real ¿Cómo crees que se siente?

-¡No es cierto! –gritó Harry- ¡No es…!

Y como siempre no tuvo el valor. No era por la fiesta de cumpleaños ¿A quién rayos le importaba eso? Pero ¿cómo podía decirle a Tom que él lo quería para él?

Que ese estúpido clon de mierda era la cosa más asquerosa y vil y que Tom solo se ensuciaba a sí mismo cuando lo tocaba.

Debía tocarlo a él.

Debía mirarlo a él.

Debía joderlo a él y solo a él.

El lord del mundo empujó a Bellatrix de en medio y miró a su primera creación con una mueca horrenda. Gruesas lágrimas recorrían las mejillas de Harry y era como lo del Heliopata de nuevo (1). Solo que peor porque si de algo estaba seguro era de que Tom casi nunca daba segundas oportunidades como se la había dado a él y nunca le daría una tercera oportunidad porque eso no existía.

Levantó la varita en alto, listo para maldecirlo.

-¡NO! –Sirius volvió a echarse sobre él y Remus rápidamente le siguió- ¡No Harry! No Harry, No Harry.

Y comenzó a repetirlo una y otra vez mientras temblaba. Harry intentó quitárselo encima, pero Sirius era más fuerte y lo apretó tanto que no pudo respirar, mucho menos quitárselo de encima.

Voldemort los miró con desprecio.

-¡Por favor, él nunca te haría daño! –pidió Remus- Es solo que era su cumpleaños y… te estuvimos esperando todos… por favor Papá.

-Jamás vuelvan a llamarme así –les dijo antes de dar media vuelta y comenzar a caminar al castillo Severus y Lucius tras de él.

Draco se quedó parado un segundo, mientras los veía como pensativo, antes de arrugar el rostro despectivo y dar media vuelta sin decir una sola palabra.

-No Harry, no Harry, no Harry…

Repetía Sirius una y otra vez tembloroso mientras Harry sentía lágrimas caer por sus mejillas.

Bella y Remus tuvieron que separarlo de él y el chico de ojos verdes se levantó del piso sintiendo como si su cuerpo no fuera su cuerpo y como si estuviera a miles de kilómetros de distancia.

Secó sus lágrimas con el dorso de la mano y comenzó a caminar hasta su habitación. Ignorando los gritos de Sirius que necesitaba que lo consolaran, pero no tanto como él.


Ron estaba sentado en su catre.

Su cuarto era apenas más que un closet y lo más probable era que lo habían diseñado para serlo porque la única ventana que tenía no era real, pero era la habitación más cercana que pudo conseguir a la de su mejor amigo e ídolo y con gusto la había cambiado por la habitación tres veces más grande que le habían designado un piso más abajo.

Quería, más que nada en ese momento, estar con Harry ahí abajo y evitar que Lord Voldemort le hiciera algo. No que el Lord lo hiciera constantemente, de hecho era bastante más calmado en cuanto a su amigo de cabello negro se refería, pero aún así, después de ver eso en la fiesta estaba seguro que fuera lo que fuera no podría terminar bien.

Galvin Gudjeon le saludó desde el interior de su poster de los Chudley Cannons pero Ron apenas si le puso atención y comenzó a preguntarse si sería recomendable buscar una ventana desde la cual pudiera ver a su amigo y sus hermanos, si todavía estaban ahí.

Chunk

El sonido de su puerta al abrirse lo trajo de vuelta al presente.

-¡Harry! –se levantó de su catre y caminó los tres pasos que había hasta la puerta para abrazar a su amigo- Gracias a Merlín, estaba tan preocupado –lo apretó un segundo más y cuando no recibió reacción alguna se separó para ver su rostro- ¿Harry?

Tenía los ojos rojos y parecía que acababa de llorar, pero su mirada parecía perdida y cuando jaló su mano para guiarlo hasta su catre que era lo único en lo que podía sentarse, el chico no se resistió en lo más mínimo.

-¿Harry? –intentó llamar su atención- ¿Estás bien? Por favor, dime que no te pasó nada ¿Te lastimaste algo? –su desesperación comenzó a aumentar y finalmente perdió la cordura un poco y lo sacudió de los hombros- ¡Dime algo!

Los jugadores de los Chudley Cannons miraban a los chicos cuando pasaban al frente del poster, haciendo piruetas interrumpidas. Los ojos verdes de Harry los miraron un par de segundos y cuando Ron decidió levantarse para ir a buscar ayuda, el pelinegro atrapó su mano y lo detuvo.

-Quítate la ropa –dijo simplemente con voz seca por haber llorado

El pelirrojo tragó saliva y lo miró nervioso.

-Harry, no creo qu…

Sus oídos silbaron y Ron se encontró en el piso de su habitación, con Harry de pie sobre él mientras apretaba el puño con el que lo había golpeado.

-Quítate la ropa.

Primero su bota derecha, luego la izquierda, y se sintió apenado por muchas cosas, pero más porque sus calcetines tenían agujeros y no confinaban, así que se los quitó rápidamente y luego su túnica, su camisa, pantalón y ropa interior.

Se plantó frente a Harry, mirando al suelo apenado, apenas a menos de un paso de él mientras su trasero se pegaba sobre su poster y dejaba a todo el equipo de los Chudley Cannons mirar todas sus pecas.

Los ojos verdes recorrieron su cuerpo como si fuera la primera vez que lo veía aunque muchas veces habían compartido la ducha y finalmente unos labios suaves y exquisitos se posaron sobre los suyos en un beso que parecía automático, como si fuera un robot.

Pero era Harry… Harry… su dulce Harry que olía a mentas y canela.

-¿Harry? –su voz se escuchó apenas como un susurró y el pelinegro colocó un dedo sobre su boca.

-Sssshh, no hables. Solo haz lo que yo te diga.

-Pero Ha~

Lo abofeteó con fuerza suficiente como para hacer girar su cabeza.

-Ron, no quiero escucharte ahora, solo haz lo que yo te diga –le dijo en una voz normal, como si no lo hubiera golpeado- Bésame.

Su boca sabía a sangre, y se preguntó si Harry se enojaría por eso pero el otro chico sostuvo su rostro y comenzó a recolectar el sabor con su lengua mientras hacía un montón de sonidos obscenos. Cuando la sangre se acabó, Harry mordió su labio hasta romperlo, mientras Ron se tragaba cada uno de los sonidos que luchaban por salir de su garganta, y comenzó a beber copiosamente de él como si fuera alguna especie de vino delicioso.

Las manos, bajaron suavemente hasta sus nalgas, dejando fantasmas de sensaciones perdidas a su paso y lo levantaron al vuelo mientras Harry lo giraba y lo tiraba sobre la cama como si fuera un objeto, algo que ni siquiera era lo suficientemente fragil o único para considerar tratarlo con delicadeza.

Pero Ron no era delicado, aunque en esos momentos quería llorar y gritar y morder y salir corriendo de ahí… pero...

-Haz que se te ponga dura –La voz de Harry seguía sonando como siempre, como si estuvieran discutiendo el clima o el último hechizo de la lección- Mastúrbate un poco. Hazlo por mí ¿sí?

Y mientras los ojos de Harry iban perdiendo su apariencia rojiza por haber llorado, los ojos azules de Ron se inundaban… pero…

Asintió y mordió su labio, que era una mala idea porque todavía sangraba mucho y un hilo de sangre escurrió hasta su barbilla y salpicó su vientre, sábanas y genitales.

Cerró los ojos y comenzó a tocarse, no que su pene necesitara mucho, sobre todo con la voz de Harry frente a él, aunque sonara como un autómata.

-Eso… así… un poco más Ron… hazlo por mí, sé que me deseas… Hazme sentir que me quieres, aunque sea un poco.

Eso casi lo hace eyacular ahí mismo. Por Harry. Por Harry haría todo.

Cualquier cosa.

Su pulso se aceleró y su mano comenzó a moverse de manera automática, pero no grito ni hizo ningún sonido porque Harry no quería escucharlo ahora y no… no…

-Detente -ordenó

Su mano se detuvo y cuando abrió la boca para respirar profundamente más sangre escurrió por ella. Que exagerada herida, ni siquiera dolía tanto.

Miró a Harry, rogándole con la mirada por algo, lo que fuera. Pero los ojos verdes que tanto amaba solo miraban a través de él y cuando el pelinegro bajó su zipper y sacó su pene flácido, Ron se dio cuenta que ni siquiera lo había excitado un poco.

El casi se había corrido.

Y no había podido darle siquiera un poco de placer.

-Chúpalo –ordenó Harry.

Ron se precipitó sobre de él. Con las rodillas abiertas, intentando dar el mejor espectáculo que podía para que Harry, su Harry, disfrutara esto.

-Voy a tener que lastimarte Ron –le advirtió Harry cuando ya estaba erecto y cubierto de sangre y saliva- pero tú entiendes ¿Verdad? –Ron asintió sin decir una palabra- Date vuelta.

Y por Merlín que dolía.

Lo intentó tanto pero no pudo evitar dejar salir un sollozo y Harry, en vez de golpearlo como esperaba, lanzó sus brazos alrededor de él y le dio un abrazo algo torpe. Quería decirle que lo sacara, que ardía demasiado… pero…

-Ssh, sh, sh, sh –dijo Harry como si fuera un bebé y su voz comenzaba a llenarse de suspiros y demás- Tú nunca… ahh… me vas a dejar solo ¿verda-ad? Tú siempre…aah… vas a estar ahí

Pero… por Harry… haría lo que fuera.

-Siempre –afirmó mientras colocaba una mano sobre la de Harry y apretaba cuando el otro se corría dentro y lo marcaba como suyo aunque no era necesario.

No creía que eso era tener sexo, ni hacer el amor… pero era lo único que podía hacer por Harry.


Gracias por leer


1.- Digamos que el Entei es el subgénero y Heliopata la raza. Ambos significan lo mismo.

Gracias por todo sus reviews que mandaron hace ya mucho tiempo. Pero en fin, hasta ahora me pega la musa y me pongo a hacer esto.