Syaoran Li Proyect Presenta:

Knocking on Heaven's Door

Kaleido Star & Ginban Kaleidoscope

Información antes de comenzar:

Bien, ha pasado mucho tiempo desde la última vez que escribí un crossover, más esta es la oportunidad perfecta para hacerlo. La idea me vino a la mente luego de concluir la serie Ginban Kaleidoscope (dudo que alguno haya visto la serie, pues recién terminó en Diciembre del año pasado allá en Japón); a mi parecer había que darle un final para ser recordado. Me tomo la libertad de hacer un crossover con Kaleido Star, pues no es muy diferente y es fácil de ubicar en el mismo ambiente y época. Espero que la historia sea de su agrado.

Nueve meses más tarde (25-Diciembre-2006): Retomo el proyecto gracias al soporte de quienes adoran tanto Kaleido Star como Ginban Kaleidoscope.

Antes de comenzar es necesario hacer un breve resumen sobre la serie que muchos de ustedes (si no es que todos) desconocen:

Ginban Kaleidoscope (12 episodios, 08-Octubre-2005 a 24-Diciembre-2005)

Sakurano Tazusa, de 16 años, es representante del patinaje artístico sobre hielo de Japón que se valora a sí misma en $ 10 billones de dólares por su belleza. Mientras ejecutaba sus movimientos en el Gran Prix de patinaje sobre hielo para mujeres, tropieza y cae, teniendo como resultado su derrota en la competencia. Al mismo tiempo en un lugar distinto; Pete Pamps, un joven canadiense realizaba sus acrobacias aéreas, cuando un accidente ocurre, lo que cause inevitablemente su muerte. Por un extraño giro del destino, Tazusa comienza a escuchar voces extrañas, descubriendo que un fantasma canadiense reside en su cuerpo. Después de intentos fallidos para deshacerse de él, Tazusa decide acostumbrase a su presencia y al mismo tiempo mejorar sus habilidades con el objetivo de ser escogida como la representante de Japón en las Olimpiadas de Invierno a celebrarse en Torino.

Este prólogo será más que todo una introducción a lo que fue el final de Ginban Kaleidoscope para dar pauta y punto de partida a mi historia, así que lamento mucho el tener que revelar como termina la serie, para aquellos que no la han visto por supuesto.

Prologue A SAD GOODBYE.

Cien días, han pasado ya, cien días. Quien diría que Sakurano Tazusa lamentaría que los últimos cien días de su vida pasaran en un abrir y cerrar de ojos. Sin embargo, no hay nada más que ella pueda hacer para impedir la partida de quien se había ganado por completo su confianza, su respecto, pero sobre ello, su amor.

Cien días, hace cien días el escenario era distinto; se encontraba disputando una competencia en Montreal, clave para sus aspiraciones de participar en las Olimpiadas a celebrarse en Torino. Su rutina era perfecta, su coordinación estaba en el punto más alto, tras arduas horas de práctica, concentración y memorización de cada paso. Nada podía salir mal, o al menos eso pensó.

Cien días, cien días atrás despertaba en la habitación de un hospital. Al principio un poco confundida, luego recordó el como llegó ahí. Había fallado, cometió un error en el momento más importante de su programa libre, el cual terminó constándole muy caro; y por si fuera poco, llevándola a ese estado de inconciencia del cual recién despertaba. Escuchar las palabras de su entrenador y de la representante japonesa no le fue de mucho agrado, pues sabía que eran ciertas.

De regreso a Japón siguió practicando. La siguiente oportunidad para demostrar sus habilidades estaba próxima. Necesitaba realizar una actuación perfecta o de lo contrario el sueño de asistir a las Olimpiadas se quedaría en sólo eso, un sueño. Conforme iban pasando los días comenzaron a darse pequeñas situaciones que le eran muy incómodas. Voces, escuchaba voces, aspecto que no podía admitir debido a su orgullo y resolución de no creer en nada que la ciencia no fuese capaz de probar. Por más que trataba de hacer caso omiso a las voces, éstas permanecían en su cabeza, atormentándola, haciendo imposible el poder concentrarse en lo que estaba haciendo. Finalmente, con un poco más de calma, descubrió el significado de "aquellas voces".

Pete Pamps, un chico canadiense de 16 años, habitaba ahora en su interior. -¡Imposible! - Se dijo a sí misma, intentando olvidar que estaba hablando con un espíritu, hecho que le fue inútil. Resignada ante tal situación decidió tomar cartas en el asunto y deshacerse de su huésped inoportuno. Luego de intentarlo varias veces sin éxito, aceptó el hecho de que ella, Sakurano Tazusa, estaba poseída por Pete Pamps, quien compartiría con ella su cuerpo, sus sensaciones, sus preocupaciones por cien días. Sería como una segunda oportunidad para él de experimentar, aunque fuese por sólo un corto tiempo, la vida que recién acababa de perder.

Cien días después se encontraban en Torino. Habían logrado llegar hasta este punto, en parte por el maravilloso trabajo en equipo que lograron establecer, y también por la fortaleza que Pete le brindaba en los momentos en los que ella se encontraba sumida en lo más recóndito de su corazón. A pesar de su esfuerzo no hubo una presea para ella, hecho que le era indiferente, pues lo que en realidad le importaba en ese momento era disfrutar al máximo de cada minuto que le restaba con Pete, puesto que a la media noche, justo como en el cuento de Cenicienta, él tendría que regresar al cielo. Por más que intentaba reunir su coraje, Tazusa era incapaz de expresar sus sentimientos, mismos que poco a poco fueron siendo exclusivamente para el chico que sin darse cuenta le había robado el corazón.

Se encontraban a pocas millas de la Villa Olímpica, sobre la superficie congelada de un lago, que bien era capaz de emular una pista de patinaje; lugar en donde todo esto había dado inicio cien días atrás. El tiempo se agotaba, cada segundo transcurrido era un segundo menos para estar juntos, eso Tazusa lo sabía muy bien. Era ahora o nunca, su única oportunidad de hacerle saber lo que sentía en su corazón por él era esta.

-¿Estás segura de esto? Todo el mundo debe estar buscándote.

-Está bien, además ya me había decidido a hacer esto.

-Debe haber una gran conmoción en ese lugar.

-Eso lo sé, lo más seguro es que mi entrenador este al borde de la locura. - Luego de un incómodo silencio, Pete retomó la palabra.

-En verdad estuvo cerca, la gente seguía diciendo que había sido la peor decisión en la historia. Tú escuchaste los abucheos cuando los resultados fueron anunciados verdad.

-Eso es lo menos importante – respondió la chica comenzando a patinar.

-Por cierto, ¿a qué hemos venido a este lugar?

-Para que nadie pueda interrumpirnos.

-En ese caso la habitación del hotel estaba bien no.

-Cuando observé este lugar por la mañana pensé que era un lugar encantador.

-En verdad te lo agradezco, también a mí me gusta este lugar.

-Que bien.

Sin más que agregar Tazusa se detuvo súbitamente a mitad del lago, haciendo de nuevo al silencio su más incómodo acompañante. Por más que intentaba hablar, las palabras no salían de su boca, ¿por qué? El tiempo se agotaba, y eso lo sabían muy bien.

-"No me queda tiempo. Aún no le he dicho nada"… Aún temerosa, tomó la palabra. - Esto…

-Dime – exclamó Pete un poco exaltado al escuchar la voz de Tazusa.

-No grites así de repente – fue lo único que pudo decir la chica ruborizándose un poco ante aquella incómoda situación.

-Verás… en tiempos como estos no sé que deberíamos decirnos el uno al otro.

-"Tampoco yo…" pensó Tazusa, buscando la urgencia en decir aquello que la seguía atormentando. – Sabes, en nuestro programa libre de hoy… ¿En verdad volamos por el cielo?

-Sin necesidad de decirlo, tú eras la que sabe la respuesta mejor que nadie.

-En verdad no lo entiendes – dijo resignada. – Aunque sepas la respuesta, a veces es mejor expresarlo con palabras.

-Creo que tienes razón.

-Por supuesto.

-Estás en lo cierto, de acuerdo entonces... antes en verdad volamos por el cielo. Sentí que tuvimos la mejor actuación. No creo que pueda experimentar esta sensación de nuevo; ahora ya no tengo nada de que arrepentirme. Muchas gracias Tazusa.

Al escuchar estas palabras, fue inevitable que varias lágrimas comenzaran a brotar de sus ojos, mismas que mostraban la mezcla de sentimientos que había en su interior. Felicidad, tristeza, deseos, esperanza. Todo estaba ahí, a su alcance, era tiempo de que sus sentimientos fuesen escuchados.

-Tengo algo más que decirte… – comenzó a decir con voz temblorosa. – Algo más que deseo decirte

-¿Qué es? ¿Por qué pones esa cara? – preguntó Pete con curiosidad.

-Podrías permanecer callado y escuchar lo que tengo que decirte – Ante esto, Pete no tuvo más opción que escucharla. El tiempo se agotaba. – Sabes… yo…

-Mira… está nevando.

Ambos elevan su vista hacia el cielo, y en efecto, pequeños copos de nieve hacían su descenso sobre ellos, dejando un marco espectacular a la vista. Ambos se perdieron en aquella imagen tan hermosa por varios segundos…

-Nieve durante una despedida eh… en verdad Dios es muy atento con nosotros.

-¿Despedida?

En efecto, el tiempo había llegado. A lo lejos se alcanza a escuchar la primera campanada que marcaba la media noche. Era demasiado pronto, aún no le había dicho nada respecto a sus verdaderos sentimientos.

-Tazusa…

-Si.

-Parece que es tiempo.

(Segunda campanada)

-¡Espera un momento! Aún no te lo he dicho

(Tercera campanada)

Lentamente el cuerpo de Pete fue cubierto por un resplandor dorado que lo llamaba a su destino final.

(Cuarta campanada)

-Muchas cosas sucedieron en éstos cien días, pero en realidad pasaron muy rápido. Comí más tomates en los últimos tres meses que en toda mi vida, pero en realidad fue divertido.

(Quinta campanada)

-¡No te vayas por favor! – exclamó Tazusa desesperadamente. – Puedes poseer mi cuerpo para siempre, en verdad no me importa. – Sus lágrimas continuaban fluyendo sin detenerse. – Cambiarme de ropa y tomar un baño puede ser un inconveniente, pero puedo lidiar con todo eso, así que…

(Sexta campanada)

-En verdad es muy amable de tu parte el decir todo eso, estoy honrado. Lo siento, no puedo cambiar esto.

(Séptima campanada)

Mientras lo observaba, una de sus lágrimas encontró el camino hasta la superficie congelada del lago, esparciéndose como una gota de lluvia.

(Octava campanada)

-¿No habías dicho que odiabas llorar? – dijo Pete con esa sonrisa que siempre tuvo para ella.

-Esto es totalmente diferente.

Pete sólo pude suspirar resignado ante aquel hermoso rostro cubierto por lágrimas.

(Novena campanada)

-Pete… Pete… Pete… Pete… Pete… - Todos los recuerdos que había compartido a lo largo de esos cien días pasaban por su mente rápidamente. – Pete… yo…

Sin embargo no fue capaz de concluir aquella frase que tanto anhelaba decir.

(Décima campanada)

-Por favor… veme partir con una sonrisa en nuestro último momento.

Rendida ante ese rostro sonriente y esas palabras tan cálidas, Tazusa cedió ante el último deseo de Pete, secando sus lágrimas y regalándole la sonrisa más hermosa que en toda su vida había logrado concebir.

(Onceava campanada)

-Tazusa... adiós…

(Doceava campanada)

El espíritu de Pete fue consumido por la luz dorada, esparciéndose en el cielo tal cual arena arrastrada por la brisa del océano. Tazusa observó como esos destellos de luz se fueron elevando poco a poco hasta perderse de vista en el cielo profundo. Se había ido, Pete Pamps se había ido…

-Pete… te amo.

2 meses después

La primavera había llegado a Japón, los árboles de cerezo estaban floreciendo, creando fantásticos parajes en todo lugar. Tazusa se encontraba de camino a la escuela como siempre lo hacía, por aquella vereda que tantas veces había recorrido en compañía de sus compañeras de clase, misma que en otoño muestra su rostro más triste, pero que ahora rebosa de belleza y gracia. Mientras continúa rumbo a la escuela, un sonido muy particular llamó su atención. Levantando un poco la vista hacia el cielo, pudo apreciar como un aeroplano sobrevolaba la zona. Siendo envuelta por aquel sonido, cerró sus ojos y se dejó llevar por la brisa como lo hiciera una vez tiempo atrás, en compañía de cierto chico que nunca podrá olvidar.

"Nos veremos en el siguiente escenario"

End of Prologue

Next chapter:

Kaleido Stage. A NEW STAGE FOR ME

NDA: En el siguiente capítulo comienza nuestra historia.