N/a: ¡Hola a todos :P, Sami-chan a vuelto! ¿?Cómo han estado¿? (Una botella vuela hacia mi cabeza) O.O…Etto…siento un poco de hostilidad en el ambiente ¿o no?

Zuko: ¿Y qué más esperabas? Te has perdido casi por medio año y así todavía tienes la cara para decir algo tan estúpido? O.ó No tienes remedio

N/a: Puedo explicarlo, ¬¬ creo que puedo…en fin…ya estoy aquí no? eso es lo que cuenta. XD Además si estás molesto es que estabas interesado en la historia ¿verdad?

Zuko: Claro que no ò/ó (Sonrojo intermitente)

N/a: Como lo sospechaba ¬¬…Bien, este capítulo espero que cubra todas sus expectativas y les compense por haber tenido tanta paciencia, en verdad lo siento pero los primeros meses del cole me dejaron muy mal así que he tenido que estudiar x.x ahora al fin tuve un feriado y pude ponerme al día en todas mis historias en un solo día (Super Sam XD) muchísimas gracias a todos aquellos que me han dejado review y me han animado, este capítulo está especialmente dedicado a esas maravillosas personas que me han venido alentando desde los primeros capítulos porque este esto que he escrito es lo que han estado esperando muy pacientemente a lo largo del fic, espero les guste n.n Ahora mejor más disparates míos al final, ahora lean por favor y nos vemos al final como siempre para más agradecimientos o.-

Ella es mi pecado

Capítulo 21. Perdóname

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Ambos jóvenes había callado y el silencio se profundizó en aquella habitación del príncipe, uno de ellos metido en sus pensamientos y en la batalla que su orgullo y corazón habían desatado: Hacer lo correcto o hacer lo más sensato para dejar las cosas como estaban sin empeorarlas más. Si es acaso podían estar peor…

-Veo que aún dudas mucho. ¿Estás seguro que quieres hacerlo?- preguntó el pelirrojo con una cálida sonrisa- Yo entiendo si no quieres…

-No dudo en hacerlo- dijo Zuko aún con los ojos cerrados- Pero…me duele mucho saber que ella seguirá odiándome. Sin importar lo que haga, yo ya he perdido-

-Tú dices saber lo que ella siente, pero las personas son impredecibles. Nunca trates de adivinar los sentimientos ajenos. Además, pase lo que pase…ella estará bien, libre y con sus amigos. Al fin y al cabo, eso es lo que importa ¿verdad?

-Supongo que sí. Pero…¿Yo donde quedo?-

-Es su bienestar o el tuyo. Por pensar en la felicidad de aquellos a los que quieres, dejas de pensar en ti mismo- dijo Janus poniéndose de pie- Se que puedo ser exiliado, ahorcado o algo peor, pero sabré que los castigos son porque hice lo correcto. Por cumplir una promesa que le hice a esa persona-

-Selena te creyó porque es una niña, Janus. Nunca podría odiarte, es tan inocente e inconsecuente que no entiende la magnitud del problema-

-Di lo que quieras. Pero…a diferencia de ti, yo me disculpé a la primera oportunidad que tuve - dijo molesto el pelirrojo- Yo sí fui sincero al acercarme a ella y pedirle perdón. Tal vez tú deberías hacer lo mismo-

-No entiendes. Me odia y no quiere verme. No desea verme y no puedo obligarla aunque sea para disculparme y despedirme para siempre de ella- balbuceó Zuko cabizbajo- Porque nunca más deseo entrometerme en su vida-

-Es cosa tuya príncipe, pero solo es un consejo de un amigo: Habla con ella, puede que no te odie tanto después de hacerlo- Janus salió de la habitación pero luego con una sonrisa juguetona se volvió al joven príncipe- Por cierto…se me olvidaba decirte que esta tarde llegan los importantes invitados de tu padre a la isla. Y tú sabes bien que parte del protocolo es que los hijos del rey les escolten al palacio-

El príncipe abrió los ojos en sorpresa- ¿¡Qué yo tengo que hacer qué!?-

-Ten un buen día príncipe- dijo divertido el muchacho dejándolo perplejo. Realmente lo que más odiaba eran esos asuntos protocolares y peor aún sospechando quiénes eran esos supuestos invitados-

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-Me siento…completamente ridícula e incómoda- gruñó la joven guerrera de Kyoshi mientras 2 señoras del servicio le ajustaban un kimono rojizo a su cintura. Se suponía que ella y Selena tendrían que recibir a los nobles en el gran salón comedor, y ésos eran los 'Atuendos más apropiados'. El kimono estaba muy ajustado y Suki apenas podía respirar. A su lado Selena lo estaba pasando igual de mal, tenía el cabello negro bien trenzado y el vestido igual de apretado.

-Odio que me trencen el cabello. Nunca lo llevo trenzado, esto es una abominación. ¡Prefiero que me metan en aceite hirviendo antes que salir con este peinado!- exclamó Selena

-Pequeña y molesta criatura. Si deseas que te frían en aceite yo misma lo haré si no te callas- dijo con enfado la mujer acomodando más las trenzas-

-¿Enserio lo haría?- balbuceó Selena mirándose al espejo. Realmente no se reconocía- Por Kami-sama…estos trajes son un asco, como me gustaría poder ponerme el kimono que me obsequió el señor Iro…- Suki le dio un fuerte codazo a su compañera, logrando que ésta callara antes de haber metido la pata- ¡Auch! Esto…digo…que el señor Iroyama, amigo de mi padre, me obsequió- (N/a: )

-Ja! Deberías sentirte honrada de usar estos atuendos para atender a los nobles, mocosa asquerosa. No veo porqué la princesa insiste en usarlas como parte del servicio, causarían menos molestias encerradas en sus celdas sin comer-

-Por primera vez estoy de acuerdo con la princesa 'cara agria'-

-¡No hables así de su majestad, la princesa Azula!-

-Pero es cierto, señora. Tiene una cara que incluso podría agriar la leche fresca. Niéguemelo- bromeó la niña con una gran sonrisa. Como castigo tuvo que llevar más ajustado el vestido por el resto de la velada.

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-En unos minutos, mi querida campesina…vas a conocer a la crema innata de la academia real del fuego para chicas.

Todo un equipo de elite entrenado para las más importantes misiones- comentó la agriada princesa mientras se ajustaba la tiara sobre sus cabellos castaños frente al espejo. A su lado Katara estaba muy sumida en sus pensamientos- Para esta noche les he encargado servir a mis invitadas, espero no me decepcionen o les juro que van a pagarlo muy caro-

-Supongo que yo seré quien te sirva- dijo la morena permaneciendo impasible.

-No, la verdad…no serás tú. Tendré a alguien más para eso…- sonrió la joven de ojos ambarinos- Tu hermano será quien me atienda esta noche. Tú deberás atender a mis invitadas ¿entendido?-

-Sí, como digas…- dijo la morena saliendo de la habitación real de la princesa. Ahora debían ir hacia los carruajes, Sokka también debía ir para recibir a los nobles en los puertos, simples acompañantes de la corte de la princesa Azula. Todo ese protocolo la molestaba, ¿cómo podían soportarla los soldados que hacía de sus guardias?

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-¿Acaso no entiendes lo que significa estar firme, pedazo de idiota?- regañó la princesa al ver que Sokka estaba encorvado mientras miraba con anhelo el mar que se extendía por kilómetros, lejos de esa infernal isla.

Ambos hermanos estaban impecables en unos uniformes celestes, parecidos a sus trajes habituales de la tribu agua.

Sokka apenas se encogió de hombros ignorando a la ofuscada princesa que miraba atenta a las puertas del gran buque anclado en el muelle del que ya empezaban a descender los invitados de su padre. Los soldados de turno se formaron en fila levantando sus lanzas para formar un arco por el cual pasaron los nobles.

-Montón de imbéciles…-bostezó Sokka al verlos, y la princesa le plantó un fuerte codazo que esta vez sí logró ponerlo firme y despertarlo.

-Princesa Azula…-saludó una familia adelantándose a los guardias que los escoltaban. Eran 4 personas finamente vestidas en túnicas ceremoniales: Una mujer con un bebé en brazos, un hombre de patillas y una joven de cabellos largos que parecía mortalmente aburrida de estar allí - Es un honor estar en vuestra presencia, princesa-

-Si lo sé- asintió la princesa sonriente- Sean bienvenidos, gobernador Janato, señora Yummi, Tom-Tom y Mei, que gusto me da volver a verte después de tantos años- Azula dio un corto abrazo a la joven pálida de coletas que cortésmente le había correspondido el saludo-

-A mi también me alegra - contestó cortante. Desviando rápidamente su mirada en busca del otro personaje de la familia real que se suponía debía recibirlos, los rumores de que el príncipe Zuko había regresado fueron lo único que la animaron a emprender a ese viaje. Pero al no verlo allí se desilusionó notablemente- Dime Azula ¿Porqué tu hermano no ha venido a recibirnos? Creí que era parte del protocolo que ambos lo hicieran…-

Katara abrió los ojos sorprendida volteando a ver a la joven de coletas. ¿Acaso Zuko tenía que haber estado allí?

-Oh…sí, es cierto. Él debería estar aquí, pero nunca se toma enserio los asuntos de nuestro padre, mucho menos los que tienen que ver con la nación. Es tan irresponsable, creo que tantos años en el mar lo han vuelto incivilizado- dijo su hermana tratando de sonar decepcionada. Pronto los demás invitados continuaron bajando y Azula fue dándoles la bienvenida hasta que se detuvo en la presencia de importantes tenientes con sus familias, de uno de ellos en particular.

-Maestro Shinbo, señora Yuzuki…-saludó la princesa luciendo sus modales. El hombre era de prominente barba y ojos grises, su señora era de cabellos castaños y figura delicada. Aunque lo que llamaba la atención al instante era la joven hija de aquel matrimonio. Una muchacha muy parecida a su madre, pero mucho más extravagante…y rosa.

-¡Azula!- gritó ella pasando a sus padres y abalanzándose sobre la princesa, casi tirándola al suelo- ¿Cómo estás? ¿Me has extrañado? Pues yo sí te extrañé. Veo que las cosas no han cambiado mucho por aquí- dijo rápidamente provocando que su amiga se sintiera incómoda. Los hermanos de la tribu agua contemplaron extrañados el singular comportamiento de esa joven, no era una orgullosa ni una pesada como la princesa. Sin duda alguna, esa muchacha no encajaba allí, ni de broma-

-Ty lee…si, yo…te extrañé también- balbuceó Azula haciendo señas a sus soldados para que subieran a los invitados a los carruajes – Creí que te habías escapado para unirte al circo-

-Bueno…verás…han ocurrido unos percances en el circo y decidí tomarme unas vacaciones, mi padre me recibió muy contento y vaya, durante el tiempo que llevo en casa no he hecho otra cosa que asistir a estas odiosas ceremonias, aunque esta ocasión es especial porque al fin puedo ver a mis queridas amigas- dijo Ty lee abrazándose a Mei- Después de un par de mese volveré al circo, realmente no deseo renunciar a él-

- Ya veo- suspiró la princesa- Bien…¿Porqué no vas con tus padres en el carro que se les preparó?-

-Tonterías. Yo quiero ir contigo y con Mei, quiero recordar los viejos tiempos - dijo sonriente la joven de vestiduras rosadas subiendo al carruaje particular de la princesa seguida de la joven de coletas oscuras-

-Supongo que está bien - gruñó Azula subiendo al espacioso compartimiento del carro acompañada de Sokka y Katara. Después de unos segundos mortalmente silenciosos Ty lee notó la presencia del muchacho de ojos azules.

-Mmm ¿Tú quien eres?- preguntó extrañada mirando al guerrero. Éste no contestó nada, pues se había quedado en blanco al ver que ella le hablaba tan naturalmente. Al ver esto Ty lee interrogó a la princesa- Azula ¿Quién es éste chico, no parece un guardia del palacio?

-Ohh…Él es un guerrero de la tribu agua que está a mis servicios- dijo ella orgullosa amedrentando con sus ojos ambarinos a Sokka.

-¿De la tribu agua eh? Vives en el Polo norte ¿No?- preguntó la joven de ojos grises

-En realidad venimos del polo sur- dijo él tratando de sonar cortante, pero fallando en el intento pues Ty lee le miraba dulce y atentamente.

-Vaya…¿Cómo es allá? ¿Todo cubierto de hielo, nieve…no es cansado vivir en un lugar que siempre es tan frío?

-Francamente ahora desearía regresar cuanto antes-

-Ohh ya veo. Y…¿Cómo te llamas? Eres muy lindo…Puedes decirme ¿Quién es ella? ¿Es acaso tu prima o tu prometida?-

-¡No, claro que no! Ella es mi hermana Katara, y yo me llamo Sokka…-

-Sokka eres muy lindo- repitió ella pícaramente acomodándose el cabello ante la mirada atónita de la princesa y la joven de largas coletas- Dime…¿Hay pingüinos en el polo sur?

-A montones en los glaciares- dijo nervioso Sokka, debido a la sonrisa insinuante de su hermana

-¡Genial! Siempre quise intentar el trineo-pingüino -exclamó enérgicamente sobresaltando al moreno- ¿Lo has intentado? ¿Puedes contarme como es?

-Sólo lo intenté un par de veces, cuando era niño-

Después de esto la conversación entre esos dos se hizo muy amena, quizás demasiado para el gusto de Azula. Pero realmente divertida para Katara, que después de muchos días al fin reía naturalmente al ver a su hermano ser de tanto interés de la joven de ropas rosadas allí presente.

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-Te lo juro Suki, voy a gritar, estoy molesta, muy molesta- dijo Selena temblando de pies a cabeza- Estas trenzas están muy apretadas y me están torturando…no puedo pensar con claridad, se me nubla la visión…ayúdame Suki…-

-Ahora que lo dices…sí, se ve un poco apretado- comentó Suki de pie al lado de Selena-

-¿Un poco apretado? ¿¡Un poco!?- gritó molesta- ¿Porqué crees que me vengo quejando desde que salimos de las habitaciones? ¿Porqué crees que con tanta urgencia necesito unas tijeras?-

-Cálmate - dijo con naturalidad la guerrera- Respira y relájate, no querrás cortar ese bonito pelo que tienes-

-Muy fácil decirlo para tí –dijo frustrada la joven- ¿Sabes? Morderé al primer maestro fuego que me pida que le pase la sal, la pimienta o lo que sea-

-No sería mala idea, pero no creo que te puedas quitar ese mal sabor de la boca después de hacerlo - rió la castaña

-Estoy más que dispuesta a correr el riesgo –

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La cena comenzó con el aburrido discurso de 'supremacía' del señor del fuego. Menudo bocón, adueñándose del honor que le correspondía a otra persona que en verdad sí había capturado al avatar. Luego de matar de aburrimiento a sus invitados, escuchando y con la comida delante humeando deliciosa, al fin dio comienzo el banquete que trascurrió sin muchos más detalles…

Realmente no hay mucha necesidad de describir la cara de Selena al tener que inclinarse a servir a la tediosa señorita 'rayo de sol' (como había denominado a Mei, que no había siquiera sonreído en toda la noche), o la mirada asesina de Suki al ver a su querido Sokka siendo acosado con preguntas y miradas coquetas por parte de esa tal Ty lee, o las risas disimuladas de Katara al llegar a la conclusión de que su hermanito había captado mucho más que la atención de la amiga de Azula.

Por otro lado Janus estaba más que concentrado en su plato sin hacer caso de las jóvenes nobles que estaban interesadas en él, ahora conocido entre ellas como 'ése apuesto capitán pelirrojo de la derecha'. Incluso Iroh lucía muy reacio a todo ese banquete mientras tomaba de su taza de té caliente, las conversaciones con esos nobles no le interesaban, eran tan vacías que prefería la muerte a tener que soportar más tiempo allí sentado. El único que parecía más perdido que ellos dos era Zuko, que no había dicho palabra durante toda la cena y que tenía un semblante triste y decaído…cosa extraña tratándose del antes arrogante joven príncipe. En ningún momento buscó a Katara, no podía soportar la idea de ver la desilusión en sus ojos y mucho menos el reproche, el odio asesino en esas orbes celestes…

-Zuko…-le llamó una voz femenina volviéndolo a la realidad- ¿Estás bien? No has probado bocado-

-Ohh sí estoy bien- gruñó éste volteando a ver a la joven hija del gobernador Janato. Mei tenía un leve color rosado en sus mejillas generalmente pálidas, pues desde que él se sentara a su lado no había podido ocultar ese rubor de su rostro.

-¿Sabes? Me gustaría escuchar como fue que capturaste al avatar. De seguro es un relato muy interesante-

-La verdad, no fue algo del otro mundo. Por ahora no deseo…hablar de ello- dijo él comiendo un poco de su plato-

-Entiendo- dijo ella con mucha tristeza- Seguro no quieres contarle a nadie de todo lo que tuviste que pasar en esos largos 2 años de búsqueda. Debiste haberlo pasado muy mal, tan solo…una búsqueda en medio del desolado mar- dijo ella luciendo misteriosa de repente-

-Parece que tú si lo entiendes- comentó Zuko-

-Es que yo también se lo que se siente. No tener a esa persona importante- dijo seriamente- La ausencia de esa persona, te envuelve en una soledad constante aunque estés rodeado de personas. La monotonía de la cual no puedes escapar hagas lo que hagas, el aburrimiento, el vacío que no se desvanecen con el tiempo-

Los últimos platillos desfilaron por la mesa, y el mejor sake fue servido en las copas de los invitados, todos seguían en su mundo sin darse cuenta de que el príncipe Zuko se había quedado absorto mirando a Mei hablar de esas cosas que sonaban tan oscuras…pero reales.

-Mei…¿Porqué me estás diciendo esto?-preguntó el príncipe

-¿Cuánto tiempo ha pasado desde que dejamos de vernos?- dijo ella cambiando de tema mientras sorbía la bebida en su copa.

-Pues un largo tiempo. Desde que saliste de la academia hace seis años-

-Después de eso fuiste exiliado y bueno, yo nunca supe que pasó contigo. La vida es muy aburrida cuando estás lejos de las personas que realmente te importan-

-¿Hablas de Azula y de Ty lee?-

-Zuko…¿Ahora vas a quedarte aquí para siempre verdad?- el joven no pudo contestarle. Sabía la respuesta pero decirla habría sido confirmar su sentencia de permanecer encerrado en esas paredes para siempre- Yo desearía que lo hagas, yo deseo que así sea, desearía que te quedes-

Después de esas palabras el muchacho se quedó en silencio. Mirando el suelo. Mei al ver que la conversación con él había terminado se calló y concentró su atención en el brillo de la vajilla sobre la mesa. Quizás había dicho demasiado, pero…eso era lo que sentía ella en ese momento…

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Zuko tenía tanto en qué pensar. ¿Por qué Mei le había dicho esas cosas? ¿Por qué había perturbado la 'paz' de su noche? Quería marcharse de allí, ya había soportado demasiado, y lo que Mei le había dicho le obligaba a querer buscar a alguien en particular en la habitación, a esa joven a la que necesitaba en su vida.

El príncipe dejó su servilleta sobre la mesa y salió de la habitación con tranquilidad para no llamar la atención de nadie, claro…que a nadie le importaba y nadie notaría su ausencia.

Excepto Katara, quizás…que sin que el lo notara, le siguió con la mirada vidriosa. Ella suprimió un suspiro de desesperación al ver que alguien más iba saliendo del comedor, alguien que seguía al príncipe hacia los desolados pasillos el palacio. Cómo deseaba ser ella quien pudiese acompañarle, ser parte de él sin que Zuko viera en ella sólo a la amiga del avatar. Cómo deseaba significar algo para él, como deseaba que él sintiese algo por ella…algo sincero…

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El pasillo estaba a medias luces, y el joven de ojos ambarinos siguió su camino hacia sus habitaciones. Su túnica susurraba tras él, y sus botas resonaban en los azulejos del suelo provocando un eco. Con pesadez abrió la puerta de su habitación llevándose un susto mortal al ver una sombra sentada en su cama de doseles.

-¿Qué demo…?- comenzó a decir cuando la segunda voz le interrumpió: -Comenzaba a impacientarme, creí que nunca te escaparías de esa tediosa cena-

-Janus…-susurró por lo bajo el príncipe del fuego pasándolo de largo- ¿En qué momento te saliste del comedor? Creí que….bueno cuando yo salí seguías ahí-

El pelirrojo le sonrió- ¿Sabes? Luego tengo que escoltar a tus invitados a sus habitaciones-

-Entonces qué es lo que haces aquí- dijo de mal modo recostándose en la pared

-Ayudarte- dijo serio el capitán- Debido a la reciente llegada de estos los invitados de tu padre hay muchos navíos en el muelle, y no están siendo muy estrictos en el control. Ya me encargué de averiguar cuáles son los más veloces, y tengo elaborado un plan-

-Que bien. ¿Planeas fugarte?-

-Para nada. Planeo ayudar a que alguien más se fugue- dijo victorioso el joven de ojos verdes- Ya sabes, nuestro plan…upss…perdón mi plan. Mira, hay un pasaje que comienza en las bodegas de la cocina y termina en unas tuberías antiguas que ya no se utilizan y que daban a los puertos, según los antiguos planos del palacio.

-¿Y bien?- dijo Zuko sabiendo a dónde quería llegar- Pues mira príncipe- sonrió Janus- Ya tengo mi plan perfectamente elaborado, no tienes porqué sentirte inmiscuido, sólo tendrás que retrasar un poco la caravana que irá a ver al avatar mañana al atardecer. Yo me encargaré de liberarlos, y llevarlos a salvo hasta los muelles…

-Janus no creo que…-

-Yo ya tomé mi decisión. Y te dije que no necesito de tu permiso…ni siquiera de tu gran ayuda- dijo el capitán poniéndose en pie- Yo te prometo que nadie se enterará de que tuviste algo que ver. Te lo digo ahora, porque mañana estaré muy ocupado tratando de acomodar los detalles para el plan-

-Comprendo…-murmuró Zuko sin poder reprimir su malestar- Pero Janus…ahora que lo dices así. Estoy preocupado, sí yo…el gran príncipe Zuko estoy preocupado de tu seguridad grandísimo cabeza hueca-

Janus le miro confundido

-No quiero que algo malo te pase…eres mi amigo…no quiero perderte Janus - dijo Zuko colocando sus manos en sus hombros. El pelirrojo le miró conmovido, pero luego le regaló una sonrisa- Gracias por preocuparte, pero estaré bien. Te prometo que las cosas van a salir bien. ¿Sabes? Entendí que a veces es bueno hacer tonterías por alguien, es como hacer lo correcto-

-No empieces otra vez-

-Es la verdad. Tú lo sabes…-dijo deteniéndose en la puerta- No lo olvides, mañana al atardecer debes retrasar la comitiva que irá a ver al avatar, sólo dame 15 minutos-

-Haré lo mejor que pueda para darte más tiempo- aseguró Zuko desviando la mirada, luego sintió que Janus le estaba observando fijamente- ¿Y ahora? ¿Qué te pasa?

-Ohh nada príncipe….es solo que…¿Has pensado en lo que te dije esta mañana?

-No- mintió el joven de ojos dorados

-Bueno, ahora piénsalo nuevamente. Sabes que después de mañana así saliera bien o mal el plan, no tendrás otra oportunidad para despedirte o disculparte con la señorita Katara. No volverás verla en el mejor de los casos, que sería que logremos que se marchen-

-Sí, ya lo sé-

-Puedo ayudarte esta noche si lo deseas. ¿Quieres que la traiga aquí? Sé que ambos necesitan hablar-

-¡No digas estupideces! ¿Traerla aquí? Ni de broma- exclamó el joven maestro fuego con un fuerte rubor en sus mejillas- Sólo vete a dormir y en cuidado con tu plan

-Puedo traerla, con el rango que tengo ahora puedo sacarla de su celda después de terminado el banquete. Nadie sabrá nada, de verdad- dijo el capitán guiñándole un ojo- Confía en mí

-La verdad…eso de traerla no es el problema- gruñó Zuko recostándose en su cama- Déjame en paz, Janus…sólo márchate, yo…estaré bien-

-Deja de hacerte la víctima. Sabes que no exista nada imposible, no si en verdad quieres algo con todo tu corazón-

-Yo…-

-No te preocupes. La traeré en cuanto termine de escoltar a esos alargados a sus habitaciones ¿Si? Tendrás que esperar una media hora quizás un poco más, pero ten por seguro que la traeré-

-No quiero que la traigas-

-Lo siento príncipe, pero esta vez debo desobedecerte por tu propio bien- dijo con una gran sonrisa el pelirrojo saliendo por la puerta- Anda…no seas gallina-

-No lo soy. Óyeme bien Janus, No la traigas- gritó Zuko molesto en cuanto su amigo desapareció del otro lado de la puerta. ¿En qué líos se estaba metiendo? ¿Qué tenía Janus en la cabeza para hacerle semejante….maldad?

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Las celdas rechinaron al ser abiertas para meter en su interior a los prisioneros. Sokka en cuanto vio su cama se tiró a ella con gusto abrazando su almohada y comenzando a roncar como un bebé, un adorable y gran bebé. (N/a: -n.n-)

-Hey Lee…no te preocupes, yo me encargo de meter el resto a sus celdas, puedes marcharte a descansar – dijo Janus apareciendo en la intersección de pasillos, dirigiéndose hacia el soldado de patillas castañas que estaba abriendo el resto de los candados de las respectivas celdas. Suki, Katara y Selena sonrieron suavemente al ver al simpático pelirrojo acercarse.

-Capitán, buenas noches tenga usted…-

-Desde cuándo me llamas con tanta formalidad? Ambos estuvimos en la academia juntos. Si mal no recuerdo antes era solo Janus, o simplemente 'idiota'- rió Janus

-Bueno yo…-balbuceó el soldado- Son cosas del protocolo, tú sabes Janus…no quiero problemas

-Y no los tendrás. Ahora…porqué no te vas a descansar, yo me encargo de esto-

-¿De verdad?-

-De verdad, ahora soy tu superior y te estoy ordenando que te vayas a descansar, pedazo de cretino- dijo divertido Janus metiendo con suavidad a Suki a su celda y cerrando el pesado candado que había en ésta.

-Bueno, si no hay ningún problema entonces…supongo que gracias Janus, nos vemos mañana- se despidió el castaño saliendo por completo de la planta baja del palacio.

-Janus, que bueno que has venido- dijo Selena abrazándose con fuerza de su cintura- ¿Cómo estás, pequeña?-saludó éste a su vez sonriendo

-¿A qué has venido Janus?- preguntó Suki ligeramente nerviosa- ¿Acaso…lo de tu plan es para…esta noche?-

-No, pero he venido para hablarles de ello. Será mañana, pero no necesitan mayores detalles, sólo confíen en mí- Janus se arrodilló y miró fijamente a los de Selena- Les prometo que los voy a sacar, como sea-

-Yo confío en ti- dijo la pequeña

-Ahora, por favor entra a tu celda, mañana por la tarde voy a venir. Los quiero a todos listos y no quiero protestas- dijo Janus levantando en brazos a la maestra tierra y recostándola en la cama. Luego puso una cara divertida al notar las trenzas en su cabello- ¿Sabes? Te ves mejor con esas trenzas

-¡Ni de chiste Janus!- gruñó

-Lo sé, lo sé…es broma. Te ves más preciosa con los cabellos sueltos. Ahora duérmete mañana será un día muy agitado- el pelirrojo le acarició la mejilla antes de salir y cerrar su celda. Katara hizo ademán de ingresar a la suya pero él la detuvo de la muñeca- Discúlpeme señorita Katara pero…su majestad solicita verla en sus habitaciones en estos momentos. Yo la llevaré-

-¿A estas horas?

-órdenes de su majestad- mintió el ojiverde saliendo con ella por las puertas hacia los pasillos del palacio.

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Estaba estrujando sus manos con insistencia casi enfermiza. Los nervios, la ansiedad..todo lo tenía a flor de piel. Repasando mentalmente las palabras que debería decirle, en orden…hasta analizando el mejor tono de voz para decírselo. Incluso la postura que debía tener. En una palabra: Zuko se sentía total y completamente PATÉTICO.

'¿Pero qué caso tiene? Ella me odia y jamás voy a poder cambiar eso'

¿Cómo permitió que Janus saliera de la habitación con ese plan tan sorpresivo, y que encima lo dejaba viéndose como un estúpido, en mente? Muy propio de el pelirrojo por cierto. 'Idiota de Janus '. Pero desgraciadamente, no podía hacer nada más…trataría de aclararle a Katara toda la verdad, comenzando por la parte en que decía que él era un gran imbécil, orgulloso e insensible y terminando por despedirse para siempre de ella.

-Demonios…no importa cuantas veces lo acomode…eso no suena nada bien…- murmuró a la media luz en la que se hallaba sumida su recámara. Ahora el ambiente era más parecido al de su barco, pues como ya lo había admitido: Lo extrañaba. Caminó con pesadez hasta esconderse detrás de los doseles de su cama…

Era tan patético en verdad. ¿Él, el príncipe de la nación del fuego tratando de pensar en las mejores palabras para disculparse mientras se escondía tras las cortinas de su cama? Patético.

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-¿Dónde estamos yendo, Janus?- preguntó confundida la morena viendo que habían tomado un camino muy diferente del que ella conocía llevaba a la recámara de la princesa- Creí que dijiste que Azula quería que le ayudara con algo-

-Por supuesto, pero su alteza está en otra habitación- mintió el pelirrojo sonriendo levemente- No está en sus habitaciones, pero solicita tus servicios-

-Si, ya veo- dijo ella tranquilizándose y mirando de reojo al alto muchacho que iba a su lado. Caminaban por esos pasillos iluminados por lámparas que daban un brillo rojizo: Tan parecido al que habían disfrutado en el barco mientras ellos dos aún eran amigos-

-Señorita Katara…-llamó de pronto sobresaltándola- Quiero ofrecerle mis más sinceras disculpas-

-No digas eso…No tienes porqué disculparte. Además ¿Qué diría la princesa si te escuchara llamándome de 'usted'?- dijo con un dejo de burla, pero muy conmovida al ver la profundidad de sus ojos verdes. Claros y sinceros…como los del mismo Iroh.

-Poco me importa lo que diga ella ahora. Pues mis principios son más importantes. Le debo una gran disculpa a usted, a Selena y a sus amigos-

-Eres muy dulce. Y descuida…hace mucho que olvidé rencores contra ti. En el barco, cuando te disculpaste con Selena, supe que en verdad lo sentías, y jamás podría dudar de ti, como tampoco podría dudar del general Iroh. Son muy buenos ambos, y se que nunca quisieron esto para nosotros-

-Precisamente. Y ahora espero poder saldar esta deuda que tengo con usted señorita- dijo deteniéndose por un momento y agachando la cabeza.

-No tienes que hacerlo, pero agradezco tus buenos sentimientos. Ya veo porqué Selena te quiere y confía tanto en ti- comentó con una triste sonrisa la morena mirándolo a los ojos, y Janus pareció sorprenderse ante la mención de la maestra tierra- Si, ella te quiere mucho…nos lo dijo a Suki y a mí-

-Señorita, yo…-

-No tienes porqué arriesgarte así por nosotros- le interrumpió- Aunque sé bien que lo haces por ella y no tienes idea de cuánto aprecio que la quieras de ese modo Janus. Selena es tan dulce, y sé que lo haces por protegerla porque la quieres tanto como ella a ti-

Un leve sonrojo apareció en el rostro del capitán de ojos verdes- No…no quiero que mal interprete mis intenciones…para…con ella…señorita Katara-

-No, eso jamás Janus- sentenció la maestra agua- Jamás pude contemplar un cariño tan puro como el que tienes por ella. Y si es que la ves como a una hermana pequeña a la que tienes que proteger…no me corresponde a mí decirlo. Pero te agradezco que la quieras como lo haces-

-Sus palabras me alegran señorita- asintió el pelirrojo con una sonrisa antes de reiniciar la marcha, pues estaban a unos pocos metros de la habitación. Se detuvieron frente a la entrada, y él pareció dudar un momento- Nuevamente le pido disculpas señorita Katara, por lo que hice… -

-Descuida, ya has hecho mucho por nosotros- murmuró – Pero sabes que tienes mi confianza plena, Janus. Buenas noches y gracias-

-Buenas noches, y le deseo mucha suerte- se despidió el joven de ojos verdes, dando un par de golpes en la puerta y abriéndola para dejarle paso a la morena, antes de marcharse por el pasillo. La ojiazul tomó aire antes de entrar con pasos decididos a la habitación.

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-Llamaste por mí, Azula- dijo con suavidad, provocando con aquellas sencillas palabras que la piel del joven maestro fuego escondido tras las cortinas se le erizara.

-La verdad…sí lo hice- dijo respirando con fuerza dejándose ver por la joven. Consiguiendo que el rostro de Katara pasara por tantas emociones al mismo tiempo: Sorpresa, confusión y…miedo. Él permaneció impasible y serio. Pero al contemplarla se dio cuenta de que las palabras que planeaba decirle ahora estaban lejanas y olvidadas. El sólo echo de verla allí con esos ojos azules tristes le borraba la memoria, no existía tiempo, ni espacio…no había lógica ni razón para describir lo mucho que le afectaba.

Katara sintió sus rodillas temblar, pero no iba a ceder, esta vez no. En aquella ocasión en que el se acercó ella estaba desprevenida, y no cometería el mismo error dos veces: Dejar que se acercara y que la desarmara por completo con sus hechizantes ojos ambarinos.

-Necesito…quiero hablar contigo- dijo dejando por primera vez que se notara su nerviosismo en su rostro- ¿Puedo hacerlo?-

-Claro que puedes, su alteza, pero yo no voy a escucharte- dijo cortante dando un par de pasos hacia atrás.

-¿Ahora me tienes miedo?- murmuró sin poder evitar que una triste sonrisa asomara en su rostro- Hace unas semanas tú no me temías…

-Hace unas semanas tú no eras así- dijo ella con el dolor de su corazón- Hazte un favor, y deja las cosas como están. No quiero que vengas a burlarte más de mí…deja que yo siga con mi vida y tú con la tuya. Tienes lo que querías, y yo nada más puedo darte. Ya te has llevado todo…-

-Katara…-

-¿Qué es lo que quieres ahora? No basta jugar con mis sentimientos ¿verdad?- dijo dejando ver el dolor en sus ojos azules. Zuko suspiró tratando de hilvanar de nuevo las palabras que se suponía iba a decirle ¿Pero como contestar a eso?- Yo de nada te puedo servir ahora, tienes tu palacio, tienes al avatar…en verdad destruiste las ilusiones que en ti tenía. Porque ahora puedo ver que nunca sentiste nada por mí y que fui una tonta…que por mi culpa vendí a todos mis amigos- dijo terminando en un sollozo, que precedió a una lágrima rodando por su mejilla

-¡Eso no es verdad!- dijo furioso acercándose a ella y tomándola velozmente por los hombros- Nunca digas eso, porque lo que yo sentía por ti era real…-

-Lo dices, pero de nada sirven tus palabras ahora, porque yo no te creo- ella esquivó su mirada y él aferró más fuerte acercando su rostro al suyo- Eres tan cínico…quiero que me sueltes ¡ahora! Suéltame, no respondo de mis actos si no lo haces

- ¡Yo jamás te mentí! No podría hacerlo, yo en verdad te quise, y aún…aún lo hago-

-Si, puedo sentir el amor justo ahora…-dijo sarcásticamente pues el agarre de Zuko en sus hombros comenzaba a lastimarla. Molesto y asustado el príncipe la soltó pero sin alejarse demasiado-

-Yo quiero ayudarte…quiero ayudarte a escapar ¿No vale eso para nada?- sentenció él respirando agitado observando de reojo a la joven maestra-

-Simplemente yo no quiero tu ayuda. Prefiero hacerlo yo sola que recibir la ayuda de alguien como tú. Yo ya no te creo, no quiero verte…déjame en paz-

-Tonta…-dijo él desesperado- Janus quiere liberarlos, y yo también quiero hacerlo. Piensa en tus amigos, piensa en aquellos a quienes amas antes de tomar una mera decisión por tu orgullo …-

-¿Y tú?...¿pensaste en aquellos a quienes 'amas' cuando me engañaste solo por tener el amor de tu padre?-

-Esto es diferente…-

-¡No! En nada es diferente- gritó exasperada, con las mejillas rojizas- Quiero que te vayas, quiero que desaparezcas de mi vida ¿No entiendes? No te quiero ver, no quiero saber de ti…quiero olvidarte…quiero que me dejes vivir…- ella sintió que las palabras venía directamente de la dolorosa herida en su corazón que aún se resistía a dejarlo ir…- ¡Tu no comprenderás nunca! Jamás podrías ponerte en mi lugar porque tú nunca has querido a nadie más que a ti mismo…¿Y ahora me dices que quieres ayudarme? Yo no te creo…yo…ya he tenido suficiente de ti. He tenido toda la ayuda que necesitaba de ti y ahora estoy sumida en este problema con mis amigos. Yo no puedo creer que alguien tan orgulloso como tú diga ahora que la culpa le carcome porque en lo que a mí concierne tú no tienes conciencia…tú no…tu no tienes…corazón- dijo dejando que sus ojos vidriosos dejaran caer un par de lágrimas. Ella se dio la vuelta furiosa, temblando de pies a cabeza y acercándose a la puerta tomó el picaporte.

El silencio tenso caía sobre ambos. Logrando que sintieran escasear el aire…de pronto, en ese sumido ambiente un par de palabras resonaron, trayendo abajo consigo todo el silencio.

-Lo lamento…-

Katara se quedó helada, y al instante volteó para fijar sus ojos agua sobre el príncipe que ahora aunque firme, se veía más débil y vulnerable. La morena al fin pudo reparar en las marcas de cansancio trazadas a lo largo de su rostro.

-¿Qué…?- dijo con el aliento faltándole en los pulmones

-Perdóname Katara- dijo suavemente- Acepto que hice mal, lo reconozco y sé que te hice daño…no sabes cuánto lo lamento…lo siento-

Las palabras estaban flotando en el aire, y tardaban en ser asimiladas por la morena. Ella abrió y cerró la boca tratando de hallar qué decirle, qué hacer. De pronto él le tomó las manos, temblorosas pero cálidas y las puso entre ellos- Sé que no me quieres creer, pero yo te necesito. No sabes cuanta falta me haces, ni cuantas veces he reprimido las ganas de decírtelo…desde un principio me dolió tanto hacerte esto y sentí que una parte de mí murió al perderte- Katara escuchaba sorprendida aquellas palabras, viéndose reflejada en las orbes ambarinas de aquel joven hombre que le robaba el aire y que ahora con esas simples palabras la estaba desarmando por completo- Sé que me merezco que me odies, lo comprendo y tampoco te pido que dejes de odiarme…porque sé que no merezco tu perdón. Pero no puedo seguir sin decírtelo. En verdad lo lamento-

-No…Ya no digas nada…por favor…-gimió aterrorizada al sentir que estaba a punto de llorar – Yo me…debo ir…-tardó solo unos segundos el notar que ahora estaba entre la puerta y el príncipe de la nación del fuego: La espada y la pared

-No te vayas…-susurró, logrando que su aliento chocara contra las mejillas de la morena-

-Por favor….ya no digas más…- La maestra ya no quería escuchar el resto, se sentía incapaz de soportar que una vez más le diera esperanzas para luego arrebatárselas tan cruelmente. Pero por sobre todo, no quería llorar, no enfrente de él.

-Sólo dame dos minutos…por favor Katara…- suplicó quedando sus miradas conectadas. Ella dejó de lado sus intenciones de huir pues sus manos aún eran presa de las amplias manos del joven, y éste las acariciaba levemente con sus dedos volviéndola tan dócil y vulnerable.

-Cometí el más grande error de mi vida- comenzó sintiendo que temblaba…él…o quizás ella…talvez eran ambos- No pienses que soy feliz…sin ti Katara…no existe la felicidad…para mi no hay esa palabra sin ti a mi lado, te quiero-

-No seas absurdo- dijo ella tratando de mantenerse fría, pero era imposible con la calidez de aquel hombre tan cerca.

-Te amo, Katara- Y a esas palabras muy difícilmente ella podría hallarles algún argumento contrario. Pues sintió su corazón estallar, adolorido…golpeado por la traición pero latiendo de nuevo con tanta rapidez como cuando ambos estaban solos, juntos… - Deseo con toda mi alma que me creas esta vez, porque lo siento de verdad, desearía poder compensarte, bajar cielo y estrellas para poder pedirte perdón como te lo mereces. Si pudieses perdonarme, si pudieses darme otra oportunidad te juro que haría hasta lo imposible para hacerte feliz- El joven príncipe apretó su mano con más fuerza y tragó saliva antes de continuar- Quiero devolverte cada sueño que te quité, borrar cada lágrima que ocasioné en tus ojos, quiero hacerte feliz. Quiero que sepas que nunca más voy a anteponer mis egoístas deseos y miedos a lo que eres tú para mí. Porque te quiero Katara, te amo…-

La morena sintió las gruesas lágrimas cayendo por su piel. Esta vez no había duda, él era sincero…sus ojos ambarinos estaban cristalinos, su voz era profunda, su calor tan dulce…como siempre.

-No…no digas eso si no lo sientes …- balbuceó-

-Pero eso es lo que siento. Si yo no te amara como lo hago con tanta intensidad…jamás me hubiese disculpado contigo. Pero te soy sincero Katara, ahora lo lamento tanto que…-

-¿Me amabas? ¿Entonces porqué…porqué me traicionaste de ése modo? ¿Porqué lo hiciste?- dijo desconsolada- Yo te quería también, ¿Acaso no te lo demostré lo suficiente?

-Perdóname, realmente lo siento. Ahora dejaría todo esto para ganarme tu perdón, y tenerte de vuelta a mi lado, pero que me perdones todo lo que hecho sé que es imposible…pero aún… solo quiero tu felicidad…-

-No sé si creerte…-

-Entonces…dime que ya no me amas…dime que me odias y daré…daré por acabada esta conversación, no volveré a buscarte…te lo prometo. Saldré por completo de tu vida. Pero acaba con esto ahora. Yo dije lo que tenía que decir, y ahora….solo faltas tú- dijo asustado- Dime que no me amas…

-¡No me pidas eso!- chilló ella dejando que sus rostros se acercaran. Qué el estrechara su frente contra la suya- No me pidas que haga eso…-susurró- Yo no puedo porque …a pesar de lo que haya dicho, a pesar de lo mucho que me duela…nunca dejé de amarte

-Entonces ¿Porqué no me crees?- dijo él sintiendo un renovado rayo de esperanza en su interior-

-Porque…tengo miedo. Tengo miedo a perderte de nuevo…-

-Déjame entonces que te pruebe que te amo. Que no voy a abandonarte nunca, que cometí un grave error y que voy a enmendarlo porque te amo… - y con esto último, Zuko terminó por besar los labios tibios de su amada maestra agua.

Descargas eléctricas le recorrieron todo el cuerpo, mientras las manos habilidosas del príncipe encontraban el camino preciso hasta su cintura, para aferrarla más a él. Sus labios insistentes se adueñaron de ella, sumergiéndola en aquel mundo que era de ambos. La calidez de su boca seguía igual de dulce, igual de adictiva para él, pronto tuvieron que detenerse pues la falta de aire era primordial- Perdóname…-jadeó antes de capturar de nueva cuenta la boca de Katara.

La maestra agua, no ofreció ninguna resistencia. Sólo quería disfrutar de sentirlo de nuevo a su lado, dejar a la soledad lejos de ella… volver a sentirse viva aprisionada por los fuertes brazos de aquel príncipe. Lentamente subió sus manos al cuello del joven, haciendo el beso más apasionado. Dejando que la lengua de él se introdujera en su boca, explorando territorio ya conocido para él.

-Aquí comienza el Lemon, si no te gusta puedes saltar la lectura hasta la siguiente marca, y si no…XD pues seguid leyendo bajo vuestro propio riesgo-

Con cuidado él terminó por levantarla en brazos, ocasionando que ella se aferrara más. Zuko caminó con lentitud hasta la cama adoselada de su habitación, y una vez allí, sin dejar de besarla, la dejó sobre la suave superficie acolchonada.

El se separó buscando aire, y observándola…contemplando el rostro de ella, en donde una suave sonrisa se había dibujado bajo las lágrimas que seguían cayendo. En sus miradas se leía todo lo que podían decirse en un momento como aquel y Zuko con delicadeza pasó sus dedos por sus mejillas borrando las lágrimas

Ella cerró los ojos al fin recibiendo el tan ansiado cariño por parte de su príncipe. Tantas noches añorando tenerlo así sobre ella, y ahora…era una realidad o un sueño demasiado perfecto. Él le sonrió abiertamente antes de besar su boca con deseo, luego deslizándose con sutileza hasta su cuello. Aspirando su aroma por momentos, antes de dejarse llevar y mordisquear la piel morena que lo enloquecía.

Katara estaba perdida en ése mar de sensaciones que conocía tan bien. Con él besándola y dejando esas marcas rojizas en su cuerpo…no había nada que hacer, más que callar y sentir, dejarlo actuar. Las habilidosas manos del príncipe acariciaron sus caderas, para luego subir hasta su cintura, y por último detenerse en su pecho recorriendo las curvas majestuosas y peligrosas de esa joven maestra. Ella jadeo antes de comenzar a palpar sobre la tela de la túnica del príncipe su amplia espalda, sus dedos delgados recorrieron el camino hasta el cuello de la vestidura para quitarla de una vez por todas.

Él se alejó para mirarla ligeramente asustado. Con sus manos apoyadas en la cama y con su cuerpo aprisionando el de Katara, sintió que dudaba de lo que hacía, pero ella le sonrió con cariño acariciando su mejilla, pasando sus dedos sobre la cicatriz en el rostro de su príncipe. Zuko por su parte destrenzó con habilidad el cabello castaño de la joven, dejando que sus rizos cayeran en cascada sobre las sábanas de su cama.

-¿Porqué te detienes?- preguntó ella con suavidad mientras él le acariciaba los cabellos

-No estoy seguro…-se disculpó con una sonrisa. Katara con sutileza tomó su mano y la llevó hasta la abertura de sus ropas sobre su pecho, dejándole claro que ella sí estaba más que segura. Se acercó a la boca de su príncipe y le besó, separándose por un momento para susurrarle- ¿Contesta esto a tus dudas?- Zuko sonrió pícaramente mientras la besaba con mayor pasión, sumergiéndola entre los cobertores y quitándole las molestas ropas. Ahora sí que era desesperante, deseaba con toda su alma poder recorrerla como antes, con esa misma libertad. Movió su mano suavemente hasta su cuello mientras retiraba su vestido, dejando las cintas de su pecho al descubierto.

Los besos se habían vueltos más hambrientos, haciendo que los anteriores pareciesen solo un juego de niños. Sus manos vagaban de arriba hacia abajo sobre el cuerpo de la maestra agua, trazando las curvas y hondonadas que le enloquecían, mientras que ella ya besaba su pecho descubierto, dejando un camino de besos cálidos y ardientes por su piel blanquecina. Zuko llevó sus manos hasta las pecaminosas cintas y las quitó con rapidez, desnudando sus pechos a sus ojos.

Katara se sonrojó completamente avergonzada mientras el no dejaba de verla fijamente. Ella intentó cubrirse pero la mano del príncipe se lo impidió, mirándola ahora a los ojos, enlazando sus dedos con los de ella fue dejando besos sobre aquella zona aún desconocida para él. Despacio fue descendiendo más provocando que la joven aferrara las sábanas ante aquellas descargas eléctricas en su cuerpo. Su respiración se hizo más entrecortada mientras él proseguía con esas atenciones en sus pechos- Zu…Zuko…por favor- jadeó ella sin saber precisamente lo que le estaba pidiendo, mientras arqueaba su espalda como respuesta a los movimientos del maestro fuego.

Él sonrió complacido deteniéndose unos segundos para luego buscar su boca. Dejando que sus manos siguieran explorando y quitando más del vestido que ella llevaba. Katara colocó sus manos en sus mejillas aferrándole más contra su boca, recorriendo con sus suaves dedos los rasgos faciales del príncipe, él por su parte se separó con lentitud, tomándose esta vez el turno de recorrer el rostro de su querida Katara, sus pómulos, su nariz, su frente, su boca…en cuanto sus dedos pasaron por encima de sus labios, ella abrió su boca deslizando su lengua a lo largo de las yemas de sus dedos.

Sin poder reprimirse más ambos volvieron a unir sus bocas, esta vez la joven morena dejó vagar sus manos por la fuerte espalda de Zuko arañando suavemente su piel, enredó sus dedos en los cabellos oscuros de su príncipe, aspirando el aroma tan característico suyo que ahora estaba impregnándose en ella. Los labios del joven descendieron hasta su abdomen, mordisqueando la piel de su terso estómago y deleitándose en la curva perfecta de su cintura.

Katara intentó recuperar el control de su cuerpo entero que se ahogaba en placer, pero al sentir las mordidas en su estómago no pudo hacer más que gemir y aferrarse con mayor fuerza a los cabellos del príncipe, el cual estaba más que complacido de las reacciones que lograba en aquella joven mujer.

Los inquietos dedos de Katara se habían detenido en las ataduras de los pantalones que él llevaba bajo la flameante túnica rojiza que ahora se hallaba tirada en el suelo. Con vergüenza comenzó a desatarlas, sorprendiendo al joven debido a los intensos sentimientos que ella despertaba.

Sintió que la mano de Katara ayudaba a quitar las últimas prendas de ropa, y él no quería quedarse atrás, pues ella aún llevaba la falda del vestido.

-Creo…que no es justo- susurró él tomando por ambos lados la tela del vestido- aún estás más vestida que yo-

-Zu..zuko- jadeó ella al sentir que de un tirón se había deshecho de su vestido. Zuko sonrió pícaramente mientras acariciaba ahora la piel de sus muslos, acariciando todo su cuerpo logrando estremecerla. Entre ambos se complementaros más que bien mientras terminaban la misión de librarse de las molestas vestiduras, explorando el cuerpo del otro, disfrutando del placer que recorría por completo sus cuerpos.

Queriendo probar algo más, Zuko colocó las manos de su maestra agua sobre su cabeza para devolver el favor, y sonrió abiertamente cuando ella gimió con desilusión. Él empezó a acariciar su cuerpo, bajando por su pecho y estómago dejando pequeños besos por donde iba. Entonces se balanceó hacia atrás sobre sus rodillas, y levantó a Katara de la cama, estrechándola contra él después de sonreírle abiertamente.

-¿Qué estás…? - preguntó ella cuando el príncipe marcó su cuerpo con el suyo, y le besara con pasión provocando que ella contuviera un grito de placer algo asustada y sus manos se entrelazaran tras el cuello de su amado príncipe

- Zuko…quiero. . .- gimió sin saber como pedirle que la descargara de esa tormentosa dulzura. Él sonrió suavemente y la bajo con lentitud hasta que su espalda descansó de nuevo contra la cama.

Katara enmarcó su rostro con sus manos, apoyándose para darle un apasionado beso. Zuko se extendió entre sus cuerpos y se posicionó, entonces empezó a empujar lentamente en su pequeño pasaje.

Ella no pudo contener una pequeña boqueada de dolor cuando él resbaló en su interior. Aferró los cabellos del joven, y cerró sus ojos, jadeando ante el torbellino de sensaciones que la estaban inundando. Sabía que esto pasaría, era la primera vez de ambos…tantas veces escuchó a las ancianas de su tribu hablar sobre la 'primera vez' que sabía de sobra que aquellas sensaciones eran normales, sintió lágrimas en sus ojos…exclamó el nombre del príncipe mientras su pecho subía y bajaba frenéticamente.

-¡Katara! ¿Estás bien? – preguntó, el miedo hacia que su voz pareciese áspera.

Ella le miró con sus orbes celestes brillantes por las lágrimas y luego con una mano temblorosa acarició el rostro pálido del joven, acariciando los contornos de su rostro, pasando por la cicatriz.

- Estoy bien, Zuko - susurró. - Duele un poco, pero está empezando a desaparecer… -

Él se quedó helado en su lugar durante unos momentos queriendo darle un poco más tiempo para que se ajustase a la sensación de sentirle dentro de ella, antes de apoyarse y besar suavemente sus labios. Katara comenzó a relajarse, sintiendo que aquella dolora sensación era lentamente reemplazada por una nueva, una que le hizo mover ligeramente las caderas logrando que él gimiese roncamente. Él empezó a moverse lentamente deslizándose con suavidad dentro y fuera de su firme pasaje, y cuando las sensaciones empezaron a lamer a lo largo de sus terminaciones nerviosas, ella empezó a moverse con él emparejando cada atrevido empujón con uno de los suyos. Zuko empezó a moverse más rápidamente y Katara aferró las sábanas mientras cada empujón empezaba a ser más duro y más rápido causándole abrir la boca para poder respirar mejor que le hacía conocer una fuerte y arrolladora sensación.

Zuko supo que los dos se acercaban al final, era sólo una cuestión de segundos. Katara gritó cuando de repente una oleada tras otra de crudo placer golpeaba a través de su cuerpo. Medio segundo después sintió que su amado príncipe de ojos dorados se ponía rígido y entonces él se derrumbó sobre ella; después de unos segundos su áspera respiración era el único ruido dentro de la espaciosa habitación real.

- Fin de Lemon, xD…(Enserio creen que me creo que se saltaron lo anterior. Nuu…no nací ayer XD…)-

Zuko se hizo hacia un lado, liberándose de ella. Con las fuerzas que le quedaban la abrazó, refugiando su frágil cuerpo hacia él. Así era como deseaba que fuera siempre, el siempre protegiéndola. Katara suspiró llena de felicidad escondiendo su sonriente rostro debajo de la barbilla del joven hijo del señor del fuego.

-Katara, yo... - empezó a decir Zuko cuando la mano de la joven mujer le detuvo.

- No te atrevas a decir que sientes que haya pasado esto - dijo y le miró duramente. - No hay nada que lamentar ya. Yo te amo y quise esto más que ninguna otra cosa. Yo no lo lamento-

Zuko besó la palma de su mano y le sonrió:- Solo iba a disculparme por hacerte daño, nada más. Jamás me llegaría a arrepentir de esto Katara, te amo…

- Uups,... Lo siento – balbuceó ella apenada - Esta bien. Por lo que me he enterado por la manera la de hablar de las ancianas de mi tribu, la primera vez siempre es dolorosa. No duele después de la primera vez-

Zuko acarició el sedoso cabello de la ojiazul y sonrió.

- Dicen que no duele, ¿eh? ; tendremos que probar eso más tarde ¿No te parece?-

Katara rió pícaramente y volvió a recostar su cabeza en el torso de su príncipe. Se sentía cansada, pero muy feliz y reconfortada por sus brazos alrededor suyo y por los suaves dedos que ahora acariciaban su cabello, esos suaves dedos que la acurrucaban llevándola a un dichoso sueño.

Zuko nunca se había sentido tan contento desde el momento que su madre falleció. Ahora…se sentía realmente afortunado, tenía el corazón de oro de aquella joven mujer que le había devuelto la vida y a la cual tendría que agradecerle eternamente por aquel precioso regalo: Salvarle de la oscuridad.

-Katara de la tribu agua…te amo con todo mi corazón- susurró al verla ya dormida, tan indefensa en sus brazos. Un sopor le invadió, el aroma de los cabellos de la joven era dulce y poco a poco le provocó una suave sonrisa, con la cual durmió como nunca antes. Sin ningún temor, sin ningún demonio interno que le perturbara, sin ninguna culpa…al fin por una vez…un sueño feliz.

. . .oo.o

N/a: Kyaaaaaaaaa! XD yaaaa¡ terminé x.x…¿Qué tal? ¿Qué opinan? ¿Cómo estuvo? Reviews, reviews, ya saben T.T es mi primer lemon, vaaaaaaamos, quiero saber que tal me quedó. Ejem…perdón u.u momento de histeria, ustedes comprenderán.

Zuko: ¬¬ Bueno…ya que estás en crisis emocional mejor yo presento los agradecimientos por los reviews recibidos te parece?

N/a:

ZuKo: seee…yo los presentaré (Saca un enorme pergamino y lee XD) Como FF no tiene permitido contestar los reviews por medio de la publicación, tonces a las siguientes personas que sean mencionadas a continuación, en especial a aquellas lectoras fanáticas de Zuko…¡Oye momento! No estoy de acuerdo con esto ¬¬ Samara¡

N/a: Lee ò.o¡ (Saca un enorme mazo)

Zuko: .-.U yaaa…como decía…¬¬ como agradecimiento a todas aquellas lectoras fanáticas de mi persona (sonrojo) se les manda un enorme beso adjunto como agradecimiento, ni con meses de terapia olvidaré esto mami?

N/a: XD solo contesta príncipe

Zuko: Me están explotando¡ ;o; Te juro que en mi contrato no decía nada de dar besos a las fans….

N/a: ¬¬ Beso adjunto para todas mis queridas lectoras XD Wiiiiiiiiiiiiiiiii, jejeje y bueno para los chicos que se que me leen bueno un enorme abrazo y besos de mi parte

ZukO: ¿Quién querría eso?

N/a: ¬¬ ejem…ahora aquí los nombres de aquellas personas que me apoyaron para continuar mi historia:

Belzer, Anita-Asakura, Zutaraforever, Susana, YK-Kira, Princess Sheccid, Mary-Tonks, Shiosan, RADIKA SUNDARI, artanis alatariel, Guaduchi, Umizu, Grey Nigth, Pirate of the Phantom Waters from México., ShinobuByako, Mede of Scripio, Black Cat, Loconexion, Nande-chan, Pandora, Firebender53, Lyra Minamino, Maritza chan, Flower of Night, Yumisha, Juli, A-Mononoke-z09, Litti, xkumiix, Shinix, Dely, Tercy, Shipou, Umeko-chan, Chibi-Ichigo, YUNI, Relenavivi y por último a anónimo, para quien este cap también va dedicado por su review, espero le haya gustado mucho.

Bien, esas personitas especiales ya saben para quienes van dirigidas los Kiss de Zuko-kun. Ahora sip, una breve explicación de mi ausencia: Aparte del colegio, les juro que no fue todo mi culpa porque mi computadora y mi conexión se aliaron y me jodieron la vida desde el año pasado hasta la fecha actual…¿Mucho tiempo? ¿Enserio creen que es mucho tiempo? Yo también x.x. Pero al fin hice funcionar ambas y estoy lista para subir los capítulos a tiempo, enserio ¬¬…la conexión tuvo la culpa XD…

Como ya hemos llegado al final, y no tengo más que decir, sólo le sdigo que hoy mismo ya empecé con el siguiente cap: La gran fuga XD… así que pueden estar seguros que no volveré a tardar tanto O.O lo juro¡ palabra de niña exploradora

Zuko: ¬¬ Ajá…bien…hasta el próximo cap. Mata ne!