Disclamer: J. K. Rowling y Takao Aoki, son dueños de Harry Potter y Beyblade, respectivamente. Yo hago este fic sin ánimo de lucro, como medio de entretenimiento y ocio.


Preguntas y Respuestas

El clima había cambiado a mañanas nubladas, con vientos gélidos en lugar de lluvias para el mes de noviembre. En cualquier momento, podría presentarse la primera nevada del año, o al menos así lo intuía Kai al reconocer que el otoño estaba a punto de acabarse antes de lo esperado aquella mañana, cuando terminaba de entrenar. Mientras se dirigía al comedor, recapitulaba todo lo que había sucedido en las primeras dos semanas de este mes:

Aún no había forma de que se reabriera su Club de Beyblade, puesto era lógico que la profesora Umbridge buscaba que ellos se rindiesen por todas las largas que les daba a los jóvenes deportistas. Varios de los miembros, sin embargo, ya estaban recolectando firmas de nueva cuenta para disuadir a la catedrática. O en el mejor de los casos, ir hasta con los Jefes de las Casas (o al menos tres de ellos, puesto algo le decía que Snape no apelaría por la causa) para que hablasen con Dumbledore e hiciera lo mismo que con el equipo de quidditch de Gryffindor.

Por su parte, sus investigaciones en sus respectivas Salas Comunes, días después de Halloween, habían dado pie a buscar literalmente debajo de las alfombras en la menor oportunidad. Sin embargo, no encontraron una trampilla o picaporte, sino una esfera aparentemente de alguna piedra preciosa, rodeada de un aro de plata con símbolos rúnicos.

Hermione había intuido que en esas palabras podría encontrarse la última llave, aunque había un apartado similar al que estaban en los pergaminos, que recalcaba que Harry obligatoriamente tenía que acompañar al guardián en turno. Por lo que se habían vuelto a enfrascar a traducirlos lo antes posible.

Al entrar al Gran Comedor, algo dentro de sí le decía que este podría ser uno de los días más nefastos que hubiese pasado en Hogwarts. Lamentablemente, su intuición no se equivocaba, empezando con su correo matutino. Después de recibir su periódico, Miyuki ingresó al Gran Comedor con las plumas alborotadas por el viento, en esta ocasión, acompañada de un águila real de color bronce, ojos rojizos, cuyas plumas también habían cedido a la inclemencia del tiempo, haciendo que en su nuca se alzara una especie de rulo. Ambas aves tenían en sus patas un paquete grande y sobre éste, una carta dirigida a él.

Extrañado por tener dos aves en su mesa, tomó el sobre. Era la respuesta de su abuelo a la epístola que le había mandado hacía semanas atrás, poniéndole al tanto sobre su ingreso al equipo de Ravenclaw, como de sus notas obtenidas. Era obvio que no esperaba una felicitación por sus logros; pero no un paquete cómo éste. Sin esperar más le abrió:

Kai:

Sobre lo que has hecho en Hogwarts, es lo menos que me esperaba. Puedo ver que no te has vuelto flojo en mi ausencia, excepto en Pociones. Esas A son inaceptables, por lo que deberías poner más empeño en ello. Sin embargo, mi insistencia continúa en no sólo que te enfoques a la magia. No debes descuidar tus estudios reales. He hablado con tus maestros y han aceptado que sigas tu formación a distancia en las áreas académicas que he considerado importantes para ti. La papelería que te envié con tu lechuza y con el águila que me han prestado. Son los temarios que debes abarcar para lo que resta del trimestre. Presentarás un examen al momento de regresar a Japón. Del material, éste llegará a tu Sala Común el día jueves.

Dado el favor que me pediste en tu anterior carta, Aneshka también se someterá a una evaluación en las áreas que me han informado tanto Dumbledore como Tsukishiro en donde al menos no es un desastre. Al igual que tú no debe instruirse sólo en la magia y demostrar al menos, siendo que lleva nuestra misma sangre, que es un elemento que vale la pena dentro de nuestra familia, cómo lo fue en vida su madre al menos antes de que cometierael error de meterse al grupo de Dumbledore. No toleraré ninguna falla por parte de ella. Por lo que, también tiene que pasar sus TIMOS con la máxima nota posible. Además, de superar su deficiencia en la magia mental y en su ruso, puesto da pena ajena.

Recalco que ninguno de los dos tiene el privilegio de evadir nuestro encuentro en las vacaciones de invierno. Y al menos, no hagas el ridículo en el quidditch cómo lo haces en el beyblade cuando estás con esos idiotas que llamas amigos.

V. H.

Al verificar el paquete, observó dos sobres tamaño carta con los nombres de los dos jóvenes Hiwatari. Cuando abrió el suyo, notó que eran temarios de áreas de administración, economía, matemáticas, idiomas, entre otras que reconocía como aquellas que llevaba en su internado. En ese momento su mirada se desvió a las aves. Miyuki, estaba terminando de acomodarse el plumaje, mientras el águila pareciera que lo analizaba con ojo crítico, puesto no pestañaba en lo absoluto.

Suponiendo que ambas aves esperaban algo de comer antes de irse a la lechucería, les extendió los restos de su desayuno. Miyuki aceptó gustosa, empero el águila miró con desdén el ofrecimiento. Sin tomarle más importancia, tomó la carta y los documentos tratándoles de destruir con magia, como usualmente lo hacía con la correspondencia de su abuelo. Sin embargo, esta vez no tuvo efecto alguno.

—Porque no me sorprende —bufó, mientras guardaba ambos sobres en su mochila al no tener otra opción. Era probable que, recordando las "medidas necesarias" que pudiese haber tomado el patriarca de los Hiwatari en su persona, tuviese al menos un mago entre su cuerpo de seguridad, el cual hubiese encantado su correspondencia—. Es mejor que se vayan ya. Si te requiero Miyuki, iré a la lechucería —el ave blanca ululó como en señal de entendimiento, saliendo por la ventana. Por otro lado, el águila seguía ahí. —Tú deberías irte también a descansar antes de emprender el vuelo de regreso a Rusia. Supongo que tienes un nombre, pero mi abuelo no lo menciona aquí —el águila seguía viéndolo fijamente por unos minutos más, antes de imitar a la mascota de Kai.

Aún extrañado por el comportamiento de aquel plumífero, prefirió irse a su primera clase del día, en donde encontró al resto de los Ravenclaws ya instalados en sus butacas. La clase ocurrió con normalidad. Al sonar la campana, el japonés sacó aquel sobre que iba dirigido a su prima. Si tenía suerte, podría abarcarla antes de que entrase con McGoganall junto con el resto de los Gryffindors. Al salir del salón de Transformaciones, le pidió a Rei que se adelantará con el resto de los alumnos. El chino por su parte intuía que algo no estaba bien con su amigo, sin embargo prefirió no preguntar al respecto, yéndose a Pociones solo finalmente.

Siendo de las últimas Gryffindors en aparecerse en el pasillo, Aneshka venía leyendo la nota que había obtenido en su tarea de Encantamientos. Cuando alzó la vista, el joven llamó su atención observándola fijamente. Sin perder tiempo, le explicó de manera breve lo que le había llegado por correspondencia. Al leer por sí misma la carta, sus manos temblaban, entre el miedo y la furia que estaba sintiendo en ese momento. Finalmente estalló soltando lo que sentía en un agitado, aunque mal pronunciado, ruso. El propio Kai nunca imaginó volver a revivir esta clase de escenas con su prima como cuando eran niños, las cuales no extrañaba en absoluto.

— ¿Qué demonios le dijiste? —preguntó exaltada, ya en japonés.

—Al ver ciertas ventajas que el abuelo me daba a mí, le pedí más consideración contigo —bufó sobándose las sienes, tratando de ser el más calmado en esta discusión, pese a que no lo estaba logrando—. Pero indudablemente, ha tomado esa petición a su favor.

— ¡Ya lo creo! ¡Era lo único que me faltaba! ¡Ahora tengo que realizar estudios de materias muggles! ¡Y encima repasar ruso! —Gritó enojada—. ¡Sabes que este año es importante para mi preparación mágica! ¡Es suficiente con el estrés que tengo por aprobar mis TIMOS como para cumplir los caprichos de nuestro abuelo!

— ¡No tienes que repetirlo! —Mencionó serio, pese a que se notaba que también estaba alzando la voz—. ¡Bien!, querías un poco de aceptación por parte del viejo, ¿no? ¡Esta es tu oportunidad de demostrarle que eres más de lo que él piensa de ti! —exclamó furibundo.

— ¡Pero no en este momento! ¡No me siento capaz de llevar todo esto a cabo! ¡No soy tan perfecta cómo tú, Kai Hiwatari, que puedes equilibrar todos los aspectos de tu vida! ¡Eres un…! —soltó un gruñido de indignación por el hecho de autocensurarse—. ¡Colovaria! —un haz de luz roja se impactó contra de él, pero en tan sólo unos segundos después, la varita cayó a lo lejos.

— ¡Señorita Black! —Exclamó la Profesora McGoganall—. ¡Sabe que no debe realizar magia en los pasillos! ¡Estoy muy decepcionada de usted! ¡Veinte puntos menos para Gryffindor y una tarde de detención!

— ¡Pero…! —no pudo replicar más, dado que ella estaba consciente que su comportamiento se había salido de sus manos. Así que, recogió su varita, le arrebató violentamente a su primo los documentos que Voltaire le había enviado, para ingresar al salón sin mirarlo.

—En su caso señor Hiwatari, ignoro el motivo de su pelea…

—Problemas familiares —le dijo, tratando de sonar lo más neutral posible—. Sé que no fue el momento oportuno de abordarla, aunque no creí que perdiera los estribos de esa manera. Así que tomo parte de mi responsabilidad en esta discusión —la catedrática negó con la cabeza.

—Bien, serán por descontados veinte puntos a la Casa Ravenclaw. Y supongo que no querrá que le confundan con alguien más al tener ese color de cabello.

Kai se fijó hasta ese momento del tono rojizo que traía sobre su cabeza. Sin poder evitarlo soltó un bufido por lo impulsiva e infantil que podría llegar a ser Aneshka, como en esta ocasión. La profesora McGoganall se compadeció de él alzando su varita, haciendo un movimiento rápido para contrarrestar el encantamiento.

—Será mejor que se apresure, o llegará tarde a su siguiente clase —le indicó.

Agradeciéndole que lo regresara a la normalidad, inmediatamente se fue corriendo hacia las mazmorras. Llegó justo en el momento que Snape estaba a punto de ingresar al salón. El docente le miró con desdén realizando legeremancia, cosa que Kai pudo evadir a tiempo pese al mal humor que traía encima.

—Siempre existe una primera vez para todo, señor Hiwatari —le comentó, aun tratando de invadir su mente—. Lamentablemente no es para algo positivo en esta ocasión. Así que le restaré a la casa Ravenclaw diez puntos por llegar tarde.

El dolor de cabeza que traía gracias a Aneshka se intensificó en esta clase. Cómo pudo, resistió todos los ataques que Snape le realizaba, sobre todo cuando le interrogó sobre la tarea que había dejado el viernes anterior. Contestó de la manera más precisa que pudo cometiendo tres errores de diez posibles, puesto estaba más enfocado en evitar que el maestro indagara por su mente. Finalmente sonó la campana para anunciar la comida, saliendo sin esperar a Rei, quién obviamente se había dado cuenta del estado emocional del mayor.

Al llegar a la Sala Común de Ravenclaw, no dudó ni un minuto en ir a su cuarto buscando en su baúl el Filtro de Paz que había realizado a principios de curso. Le bebió hasta la mitad, sintiendo como el dolor y el estrés iban disminuyendo paulatinamente hasta desaparecer. Decidió quedarse en la habitación en lo que restaba del almuerzo, mirando hacia la ventana, al menos hasta que la puerta se abrió. De reojo vio de quién se trataba, más no dijo nada.

—Kai, ¿estás…?

—No debiste tomarte la molestia en buscarme, Rei —el chino frunció el entrecejo.

—Lo sé. Pero no es algo que puedo pasar por alto una vez más, sobre todo al ver tu estado anímico —le manifestó de golpe, quizá porque también estaba cansándose de que el otro evadiera esta clase de temas. Kai alzó una ceja, al verle frente a frente. Sin embargo, el pelinegro se mantuvo firme sin dejarse intimidar por el mayor—. ¿Discutiste con Aneshka? —le soltó sin más, aunque en un tono más calmado—. Tyson me comentó que la vio molesta cuando arribó a su Sala Común, callándolo de golpe al expresarle de manera brusca que no le fastidiara al tratar de preguntar la razón de su enojo —no le señalaría las palabras textuales del japonés, en donde comparaba el carácter de ambos Hiwatari, denotando que realmente eran parientes.

—Lo único que te diré, es por cuestiones familiares —se recargó en la pared, cruzándose de brazos mientras miraba hacia el ventanal de nueva cuenta, aunque sin un punto fijo.

—Voltaire —adivinó Rei. Sin poder evitarlo, hizo una mueca de disgusto—. ¿Por qué no me sorprende? —bufó—. ¿Qué les ha dicho esta vez? —le preguntó.

—No tiene importancia ahora. Es algo personal que tenemos con él. Y si piensas abordar a Aneshka, te recomendaría que no lo hicieras —el otro le iba a reclamar, pero le interrumpió—. Has visto cómo es de visceral esa niña. Espera que ella también se tranquilice o serás víctima de su magia no tan incidental.

—… —era notorio que esa opción no le gustaba a Rei, pero al final bufó, negando con la cabeza—. De acuerdo, no me meteré más en el asunto. Pero si no tengo otra opción, intervendré si veo que continúas así. Los chicos están preocupados —le observó fijamente—, y yo también. Francamente, lo único que sabemos sobre tu relación con tu abuelo es lo que vivimos en Rusia el año anterior, pero intuyo que sólo era la superficie. Al parecer, les ha hecho daño a ambos más de lo que quisiéramos saber —refiriéndose también a la chica Black—. Si alguna vez necesitas hablarlo, estaré ahí para escucharte. Después de todo eres mi amigo, Kai.

El ruso se separó de la pared, sin apartar la vista del otro Ravenclaw. Negó con la cabeza, para después recoger su mochila la cual había quedado a un lado de su cama. Al pasar al lado de Rei, le puso una mano en el hombro y asintió levemente, como señal de que lo tendría en cuenta. El mismo chino se limitó a sonreírle como respuesta.

La campana sonó indicando el final del almuerzo, por lo que ambos beyluchadores prefirieron ir directamente al aula de Encantamientos. Mientras recorrían los pasillos, Rei sacó de su alforja un par de manzanas, que había podido pillar del Gran Comedor.

—Toma —le extendió una de ellas—, sé que no es mucho, pero ninguno de los dos almorzamos y esto nos ayudará a soportar las dos siguientes clases.

Kai le aceptó sin reclamar, consumiéndola en el camino. Cuando llegaron a Encantamientos, fueron los primeros en ingresar al aula. La clase como siempre, tan agradable que pudo mejorar el ánimo del ruso. Empero, las últimas dos horas del día eran con Defensa Contra las Artes Oscuras. Ver a Umbridge era un malestar que tenían que pasar cada martes antes de la cena. Lo único que podían realizar era leer esos tediosos libros sin hacer ruido, cosa que en ocasiones, ambos beyluchadores disimulaban prefiriendo enfocarse en otras materias. Al sonar la campana, recogieron sus cosas para dirigirse al Gran Comedor. Sin embargo una vocecita chillona le habló de repente:

—Señor Hiwatari, ¿puedo conversar con usted algunos minutos? —ambos extranjeros se miraron entre sí.

— ¿Sucede algo, Profesora? —le cuestionó, manteniendo la calma y seriedad, pese a que esto lo estaba considerando "la cereza del pastel" de este día nefasto.

—Ningún problema, señor Hiwatari. Sabiendo que el día de hoy no tendrá prácticas con su equipo de quidditch, me pareció que es un buen momento para entrevistarle. No nos tomará mucho tiempo —observó a Rei con una sonrisa falsa—. Puede retirarse, señor Kon.

—De… de acuerdo —mencionó el pelinegro, mirando con desasosiego a su amigo—. Te veré en la cena, Kai —se despidió, saliendo del aula.

—Muy bien, subamos a mi despacho —añadió la catedrática, señalando las escaleras.

No teniendo más opción, ingresó a esa habitación, secundado por Umbridge. Al igual que sus amigos, la primera impresión del lugar le asqueó.

—Bonita decoración —expresó con sutil ironía, tomando asiento en la butaca enfrente del escritorio.

—Gracias —la profesora sonrió, sin advertir del sarcasmo del menor—. El color rosa es mi favorito. Cuando llegué, este despacho estaba en mal estado. Supongo gracias a mis dos predecesores. Necesitaba el toque femenino para hacerlo un lugar agradable. ¿Gusta algo de tomar, señor Hiwatari? —aquel gesto que aún sostenía, le revolvía el estómago al japonés.

—No, gracias —respondió, manteniendo ese temple estoico que lo caracterizaba.

—No tenga pena, puede pedir lo que sea ¿Quizás un jugo de calabaza? ¿Café? ¿O té? —observó que la bruja aparecía cada bebida que mencionaba.

—Té —dijo. Sin embargo estaba atento a todo lo que la maestra hacía.

— ¿Gusta azúcar y leche? —le cuestionó, mostrando aquellos dientes filosos.

—Sin azúcar, con leche (1) —le expresó. Tal y cómo le habían comentado Rei y Kenny, la mujer se volteó de espaldas contra él. Sin perder tiempo, aprovechó en tomarse el antídoto. No tardó Umbridge en darle la taza de té. Asintió como agradecimiento, tomando inmediatamente un sorbo.

—He recibido las peticiones de sus miembros del club de reabrirle nuevamente. Inclusive, tres de los cuatro Jefes de Casa, han apelado con el Profesor Dumbledore. ¿Ustedes han instruido a los estudiantes a realizar estas acciones?

—No. Ellos mismos han sido los que se han movilizado. Es natural, dado que hay muchos talentos aquí en el colegio y desean aprender de nosotros todo lo posible, puesto sueñan en seguir nuestros pasos en próximos torneos —sin esperar bebió un poco más del té, sintiendo lo mismo que sus dos amigos en su boca al contacto con su lengua. Dejó la taza en el escritorio—. Nos hemos apegado a sus condiciones, Profesora. Al menos hasta que usted dé luz verde para reabrirlo.

—Ya veo. Temí que por sus relaciones con Harry Potter, él les hubiera metido en la cabeza hacer esta clase de idea. Su capitana de quidditch fue la que en primer lugar buscó que la Profesora McGoganall hablara con el director, cuando tuve mis dudas en reintegrar dicha asociación.

—No tengo idea sobre las medidas que el equipo de Gryffindor haya tomado para volver a practicar. Sobre Potter, simplemente nos comunicamos entre nosotros por las actividades afines que poseemos en el colegio —se cruzó de brazos—. Profesora, con el debido respeto, quisiera que dejase de dar tantos rodeos y vaya directamente al punto por la cual me ha llamado a su oficina.

—Potter es uno de los temas que quiero abordar. Cómo le he advertido al señor Kon y al señor Saien, es peligroso y yo, como funcionaria del Ministerio, velo por la seguridad de nuestros visitantes extranjeros en contra de una amenaza cómo lo son él y el Profesor Dumbledore.

—Ignoro si mis amigos ya se lo han mencionado, pero desconocíamos la situación con ellos dos tuviesen con la Comunidad Mágica hasta que llegamos a este colegio. Mi relación con ambos es meramente académica.

—Sería redundante que le preguntara sobre su intercambio, ya que sus dos compañeros de casa me han reafirmado que ustedes realizaron sus trámites. Le he comprobado con las secciones migratorias de ambos países. Blackwood al menos está haciendo su trabajo —hizo una mueca de desagrado, que duró poco al volver su mirada a Kai, expresando aquella sonrisa falsa—. Pero, en efecto hay aún más que quisiera saber sobre usted... y su familia.

—… —el joven alzó la ceja, sin decir nada.

— ¿Es usted el nieto de Voltaire Hiwatari? —le interrogó sin tapujos.

—No es un secreto. Incluso en el mundo mágico es conocida esa información, sin contar el parentesco que tengo con la ex golpeadora de las Holyhead Harpies y su hija, mi prima Aneshka.

— ¡Oh, sí! ¡La antigua jugadora de la Selección Japonesa! Cuando escuché de ella creí que provenía de la Familia Sangre Pura con la cual comparten apellido, tanto como de la rama nipona; cómo la americana, que reside actualmente aquí en Reino Unido —Kai no pudo ocultar su asombro por aquellas palabras. Si bien Aarón había mencionado que existía una familia mágica en Japón, la noticia de un segundo linaje de origen americano era nueva—. Veo que no estaba informado de ello, señor Hiwatari.

—No del todo —el chico recuperó la compostura, maldiciéndose mentalmente por este error. Tendría que buscar la forma de utilizarlo a su favor. Fingió tomar del té, para ganar tiempo—. Cómo le dije, mi vivencia en el Mundo mágico ha ido de la mano con mi tía, al ser la primera bruja de la familia y con mi prima. Sobre el resto de los Hiwatari, no he tenido el placer de conocerlos personalmente, aunque sí había oído algo sobre los que viven en Japón.

—Debió ser un golpe duro para usted cuando Cassandra falleció.

—En efecto —Kai le miró fijamente, con seriedad.

—Cómo le dije a la señorita Black, fue una desgracia que después de ganar el Mundial de Quidditch en Rusia, haya fallecido a principios del año siguiente. Algunos especulaban que obtuvo ahí una rara enfermedad o una maldición como venganza por parte de los fanáticos de esa nación al dejarlos fuera de las Finales y por renunciar a la ciudadanía que por nacimiento tenía derecho, quedándose con la nipona. Pero supongo que ya lo sabía, ¿cierto?

—Sí —enunció firme. Aunque era un tema del cual no había conversado con su prima del todo, por el hecho de darle la libertad que algún día ella misma se lo contara por completo—. Aun así, al cuestionarme sobre mis nexos familiares como también si existía una relación con los otros Hiwatari, puedo suponer que usted ha tenido un acercamiento con ellos. ¿Debo preocuparme por ello, Profesora?

La bruja no contestó inmediatamente, analizando las siguientes palabras que soltaría al menor mientras jugaba con sus los anillos. Kai estaba al tanto de sus gestos y movimientos. Había entrado quizás en una guerra silenciosa con la catedrática, en quién soltaba más información sin tener que dar tantos detalles al otro. Y por su parte ansiaba ganar esta batalla puesto había algo más de peso en esta conversación que Umbridge deseaba obtener.

—No estoy autorizada para expresar esa clase de información, pero puedo limitarme a mencionar que hemos tenido experiencia tanto buena como mala con las personas que comparten apellido con usted. Algunos han realizado estragos, incluso uno de ellos tuvo que ser expulsado de aquí de Hogwarts por las acciones que realizó durante su estancia escolar —la mujer sonreía, quizás por este pequeño desliz del más joven—. Por otro lado, también ha habido excelentes elementos, los cuales actualmente trabajan para sus respectivos Ministerios de Magia. Esperemos que en su caso pertenezca al segundo grupo, señor Hiwatari, pese a que hemos recibido informes acerca de la situación en la que estuvieron envueltos tanto su abuelo como usted a inicios de este año, en el Torneo en que usted participó con sus amigos.

¡Bingo! ¡Eso es! —se dijo mentalmente, mientras aún conservaba su semblante estoico. Se limitó a fruncir levemente el entrecejo, aguardando a que la profesora continuara su interrogatorio.

—Sabemos que durante el Campeonato de Beyblade, usted recurrió a abandonar a su equipo para ingresar al ruso. Cuando estuvo en éste último, se dedicó a hurtar espíritus sagrados de otros competidores. Cómo le había dicho al señor Kon, no habíamos tenido registros sobre esta clase de entes, al menos hasta que varios jugadores comenzaron a utilizarlos en el último Torneo. Los muggles, naturalmente ignoran mucho de su poder. Sin embargo, no en el caso de su abuelo, de quién muchos medios no mágicos especularon sus deseos de tenerlos bajo su control. Y al tener en cuenta que el señor Voltaire Hiwatari no es ajeno a nuestra comunidad, no podemos dejar a un lado los rumores que hay sobre él y su familia —hizo una pausa—. ¡Pero beba su té o se enfriará!

Sin rechistar, Kai volvió a darle un sorbo al insípido líquido que se solidificaba en su lengua. No tenía idea hasta donde Umbridge les había investigado, sin embargo tenía que reconocer que la mujer era astuta. Tenía que mantenerse sereno ante todo, y buscando en sus recuerdos sobre el caso, apegándose a las noticias oficiales sin dejar un cabo suelto que la mujer pudiese aprovechar.

—No negaré el hecho que cambié de equipo por razones egoístas, en búsqueda de ser el mejor beyluchador de todos los tiempos —dejó la taza casi vacía en el escritorio—. Sobre el robo, no voy a negarlo, pero no fue sino por mi afán de ser superior. Pero al final, regresé con mis amigos dándome cuenta de mi error. Yo mismo pagué las consecuencias al perder a mi propia Bestia bit a manos de Ryvakov en las finales. Afortunadamente, al descubrirse el verdadero artífice de este plan, se pudieron desmantelar sus planes, recuperando a todos los entes sagrados y siendo regresados a sus legítimos dueños.

—Esa persona, ¿se refiere…?

—Mi abuelo comprobó su inocencia ante los juicios que siguieron a esos eventos, dando el veredicto que todo ese complot fue llevado a cabo por alguien dentro de la Organización Rusa de Beyblade, el que desviaba los recursos para otros fines —contestó con seguridad.

—Entonces, ¿qué puede decirme sobre Boris Balkov? —Kai fingió desentendimiento sobre el nombre, aunque no negaba que le asombrara que saliera en la conversación—. Fue el entrenador del equipo anfitrión, ¿cierto?

—Sí. Pero mi relación con ese sujeto no fue más que mi corta estadía en los Demolition Boys. No le conozco más allá de nuestra breve relación deportiva —expresó con seguridad, como si fuese la verdad absoluta.

—Muchos afirman que trabajó para su abuelo.

—Puede ser. Desconozco cuántos empleados están dentro de la corporación Biovolt, excepto a los más importantes y dudo que Balkov lo fuese para que mi abuelo me presentase con él antes de que yo le conociera personalmente.

—Está en una prisión muggle, por lo que me he enterado. Las versiones de los medios no mágicos de su país expresan que él estaba dentro de la operación de capturar a los Entes Sagrados, bajo las narices del Presidente y dueño de dicha empresa.

—Es posible. Pero vuelvo a mencionarle, que no sé más allá de lo que usted conoce. Mi abuelo es demasiado meticuloso en esos asuntos, sobre todo si llegaron a afectar a las acciones de nuestra compañía —y esta última oración era cierto, puesto aún consideraba que él mismo debería encargarse de todo aquello, sin que nadie más interviniera. El típico orgullo Hiwatari.

— ¿Qué hay de sus experimentos? Muchos periódicos reportaron que hacía toda clase de mutaciones en su centro de entrenamiento.

—Le vuelvo a repetir, no tengo idea de lo que hacía debajo de la abadía —añadió, cómo si realmente dijera la verdad—. Lo recomendable, si gusta saberlo de primera mano, es contactarse con las autoridades rusas muggles. Es todo lo que le puedo señalar del caso, Profesora.

—No es necesario. Es una pena que usted y su prima estén al margen de lo ocurrido —aquello le llamó la atención. Si no hubiese tenido esa pelea en la mañana con ella, terminando esta entrevista le cuestionaría sobre lo que sucedió en la suya—. Una duda más: la señorita Black no pudo decirme nada sobre la localización de unos documentos que fueron parte de la investigación que realizó Alphard Black cuando trabajaba con nosotros antes de que fuese asesinado.

—Temo responderle lo mismo que mi prima, Profesora. Si Aneshka no tuvo ninguna relación con su padre, menos yo al ser su sobrino político.

—Creí que tendría una pista sobre ellos, dada la relación de su tía con su padre…

—Él era un muggle. Sería ilógico que tuviese algo importante del Ministerio Británico en su posesión, pese a conocer de la existencia de la magia —frunció el entrecejo.

—Sí, tiene razón —aunque había dejado de sonreír, mostrando una cara de decepción—. Muy bien, es todo por ahora señor Hiwatari. Puede retirarse y le reitero, no haga caso de las tonterías que sueltan tanto el señor Potter cómo el Profesor Dumbledore.

Se levantó de su asiento, realizando una leve inclinación de cabeza a la catedrática, para salir de ahí. Al consultar su reloj, notó que no quedaba mucho para que terminase la cena, por lo que estaba pensando en irse directamente a la Sala Común de Ravenclaw. Sin embargo, se encontró en el vestíbulo con Rei, el cual aparentemente venía del pasillo que daba a las cocinas.

—Los elfos fueron amables de darme algunos refrigerios —le expresó en mandarín señalando su bolso de moke—. Quería ayudarles a cocinar, pero ellos no me lo permitieron, puesto no estaba castigado por algún profesor. Aunque llegué a un acuerdo con algunos, al proponerles que les enseñaría a preparar recetas de mi tierra natal —le explicó—. Podríamos ir al patio central. Te has saltado dos comidas.

—Rei, no es necesario que te preocupes…

—Es inútil que lo repitas una y otra vez —le interrumpió—. Sé que ninguno de nosotros compartimos lazos consanguíneos, pero los chicos y yo somos esa familia que quizás no hayas elegido en primera instancia, aunque al final nos aceptaste a tu manera. Así que tienes que soportar que nos preocupemos por ti —dijo en tono de broma, aunque lo expresaba muy en serio.

— ¿Puedo adivinar que ellos hicieron votación y te enviaron al matadero? —refiriéndose al resto de los Blade Breakers.

—Somos un equipo muy democrático, ya sabes —se encogió de hombros, fingiendo consternación—. Aunque quizá lo hagan porque es mucho más difícil para ellos entablar una conversación contigo. Además, si gustas verlo desde otro ángulo sería la forma de pagarte tu ayuda con las tareas de Runas Antiguas —le mencionó, aunque no muy convencido.

—… —el mayor alzó la ceja. Soltó un suspiro de resignación, aceptando la oferta, más por el hecho que estaba sintiendo un ligero dolor de cabeza y un vacío en la boca del estómago.

Fueron hacia el Patio Central, sentándose en una banca cercana a la fuente con estatuas de águila. Al menos el viento no entraba con totalidad en esta zona, por lo que algunas aves de diversos tamaños se posaban en la rama del árbol que se encontraba ahí a descansar. Rei tuvo que acomodarse la bufanda por el frío que estaba sintiendo. Sacó de su morral algunos emparedados, una botella de jugo de calabaza y fruta, que le entregó al mayor. Éste último no percibía el sabor por el efecto del antídoto, pero su cuerpo agradecía sin duda en recibir los alimentos, que no se solidificaban ni eran tan simples como el té.

—Sé que no es lo mejor, pero esto te servirá para soportar toda la noche, sobre todo si deseas ir a la biblioteca.

—Creí que estabas en contra de la esclavitud hacia los elfos domésticos. Y el día de hoy, con todo lo que sucedió preferiría no ser presa de los torposoplos. Por lo cual iré directamente a la Sala Común a descansar.

—Sí, lo estoy. Pero aquí el Profesor Dumbledore los trata bien y no trabajan excesivamente como Dobby me contó cuando él estaba con los Malfoy —el chino lo miró dubitativo—. ¿Torposoplos?

—Pregúntaselo a Lovegood —se encogió de hombros, para después beber el jugo de calabaza.

— ¡Oh, lo haré! —exclamó. Después de todo, siempre le gustaba escuchar a la rubia sobre las criaturas que se proponía buscar algún día con su padre. Sus gestos se tornaron más serios, buscando cómo tantear terreno para lo que estaba a punto de contarle—. Vi a Aneshka en la cena. Aún estaba enfadada, pero al menos ya el ímpetu de matar al primero que le interrogara sobre su estado de ánimo se había esfumado. No se quedó mucho tiempo.

—Tiene detención con la Profesora McGoganall —le aclaró a su amigo.

— ¿Tan mala fue su pelea? —escudriñó al ruso en busca de heridas.

—No, aunque ya extrañaba ser blanco de su magia —dijo sarcásticamente—. Afortunadamente, la Profesora McGoganall regresó mi cabello a su estado normal —en ello Rei recordó la conversación que habían tenido cuando conocieron a los Black y Aneshka les platicó sobre su relación de primos al inicio. Aunque se imaginaba el aspecto del mayor, prudentemente prefirió no cuestionar sobre ello.

—Es por eso que llegaste tarde con Snape —el otro asintió, mientras tomaba una fruta—. Sobre tu prima, ¿quieres que hable con ella?

—No, es un asunto nuestro que espero remediar con ella una vez que podamos conversar civilizadamente. De cualquier modo no te permitirá intervenir por mero orgullo. Y cómo te dije en la tarde, es muy impulsiva al grado de atacar con magia cuando está de muy mal humor.

¡Qué carácter! —pensó Rei, mirando hacia el cielo por unos segundos, notando que un águila se posaba en una de las salientes de piedra de los arcos. Realmente le estaba dando la razón a Tyson referente al comentario sobre los dos Hiwatari—. Lo tendré en cuenta. Cambiando de tema, ¿quieres platicar sobre lo que ocurrió en tu entrevista con Umbridge?

—Te contaré lo más general —dijo. Cuando terminó, Rei no pudo evitar mostrar su disgusto por los temas que la catedrática abordó con Kai.

—Me imaginaba que te preguntaría algo similar, puesto a mí me cuestionó si sabía del caso —mencionó molesto—. Me alegro que no haya logrado doblegarte con todas esas interrogantes. Aunque no sé por qué la necedad de saber más de lo que realizaba Balkov en ese horripilante lugar. A menos que quiera implementar nuevas formas de tortura basadas en sus métodos de ese criminal loco.

—Ni yo —sin embargo, no negaba que tenía dudas al respecto. Algunas de ellas, quizá su propia prima podría resolver cuando estuviese de mejor humor—. Por ahora debemos aguardar a su siguiente movimiento, esperando que tanto Tyson como Max puedan hacerle frente.

—Hay que avisarles que tengan consigo el antídoto en todo momento. Al ver lo que hizo hoy contigo, puede tomarlos por sorpresa en la menor oportunidad —de repente una brizna les sorprendió, cayendo sobre ellos—. Es mejor irnos o podríamos resfriarnos.

El mayor asintió. Ambos desaparecieron con sus varitas la basura que había quedado, para después ingresar al castillo e irse directamente a la Torre de Ravenclaw la cual estaba casi vacía. Se sentaron en el sofá cercano a la chimenea. Rei por su parte, sacó su diario de sueños para la clase de Adivinación; mientras que Kai, prefirió acomodarse, cerrar los ojos y escuchar la música proveniente de la radio mágica que se encontraba en la Sala Común. Sólo por esta tarde se permitiría holgazanear un poco gracias a los acontecimientos del día de hoy, antes de enfrentarse al alud de deberes que se agregarían a los que tenía pendientes, como al hecho, de investigar en la hemeroteca información de los Hiwatari que le precedieron a él y a su prima, a partir del jueves.

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Lo que restaba de esa semana Aneshka ni se molestó en hablarle a su primo en las clases que compartían ambos. Sin embargo, Kai tampoco daba señales de doblegarse ni de tratar de llevar una conversación con la chica, si ésta no quería. Y le era claro cuando le dirigía una de esas miradas frías que le caracterizaban tanto a él como a su abuelo. Pese a que Rei se ofreció de nueva cuenta en ser mediador entre ambos, el mismo ruso le expresó que no se preocupara por ello. Era sólo cuestión de tiempo en que la joven Black volviera a entablar conversación con él.

Aquel viernes previo al primer partido de quidditch, ambos Ravenclaws se encontraban en biblioteca para no variar, ésta vez, con Hermione. Pese a que la joven también había notado cierta hostilidad entre ambos Hiwatari durante su clase de Runas Antiguas (sobre todo al observar que Aneshka se retiró inmediatamente del aula sin esperarlos), no había querido inmiscuirse de más, enfocándose en la traducción del texto encontrado en cada una de las Salas Comunes.

—Bien, afortunadamente la mayoría de los símbolos son los mismos en cada una —les manifestó, mientras colocaba cuatro pergaminos frente a ellos, cuyo encabezado había un dibujo del animal de cada Casa—. Y parte de éstos ya los habíamos traducido con anterioridad gracias a los mapas —tomó algunas runas de su saco, acomodándolas en la mesa.

—Es claro que debemos tener a Potter ahí al ser parselhablante y a nuestras Bestias bit —señaló Kai—, sin embargo, parece que pide algo más —revisó su silabario, frunciendo levemente el entrecejo—. Habla de puertas y de llaves, que puede ser la entrada que hallamos y de lo que necesitamos para sacar los documentos.

—En efecto —musitó Hermione, abriendo su diccionario. Le hojeó por unos minutos, hasta que se detuvo en una página—. De acuerdo a este libro, esta conjunción de runas podría traducirse como "esencia"; y esta otra, como "guardián".

—En el inicio de la oración, y espero no equivocarme, se refiere al sitio o lugar del corazón —comentó Rei, quién ya tenía un pergamino con varias tachaduras—. Intuyo que quizá la parte que continúa se refiere a nuestras Bestias Sagradas.

—Veamos —la chica volvió a buscar en su diccionario, anotando debajo cada palabra que hallaba. Al final sonrió satisfecha—. Tienes razón, o al menos de manera figurativa. En éste —señaló el pergamino perteneciente a Gryffindor—, menciona acerca de una tortuga negra.

Continuaron traduciendo por una hora más. Finalmente, cuando ya tenían varios papeles y todas sus runas esparcidas en la mesa, terminaron. Tuvieron que recoger todo inmediatamente, verificando que nada se hubiese quedado ahí, saliendo de la biblioteca lo más rápido posible puesto la señora Pince advertía con lanzarles un embrujo por su tardanza.

—Bien, por ahora ya tenemos esto resuelto —mencionó Hermione, mientras subían hacia las Torres—. Por cierto, ¿han podido investigar los otros sitios?

—Es difícil colarnos en esos lugares. Si no hay prefectos en aquellos pasillos, hay profesores haciendo rondas.

—O nos encontramos a Peeves haciendo el mayor alboroto posible e incluso a Filch amenazándonos en aplicarnos alguna sanción por estar demasiado tiempo en un solo lugar sin hacer nada —bufó Rei.

—Tampoco es viable ir al Despacho de Dumbledore sin que él nos llame. La Gárgola expresa que si no es por algo urgente o por un castigo severo, no se nos permitirá la entrada. Y con Umbridge vigilando cada uno de nuestros movimientos, es imposible ponernos en contacto con él pidiendo una audiencia. Es por eso que sigue en pie infiltrarnos a los demás escondites durante el partido de mañana —comentó Kai—. Espero que tus amigos nos den el tiempo suficiente para lograrlo.

—Siendo sincera no debes preocuparte. Han hecho un buen trabajo con Ron. Además Harry es un excelente buscador y Malfoy no ha podido ganarle nunca en atrapar la snitch antes que él —agregó Hermione—. ¿Has pensado quiénes irán contigo?

—Habíamos planeado ser tres personas en primera instancia. Sin embargo por las circunstancias —contestó Rei, mirando de reojo al mayor—, al final decidimos que nosotros dos podríamos inmiscuirnos en los pasillos.

—Esto debe ser con el mayor sigilo posible y llevar a Tyson, a Max o a Kenny sólo nos alentarán —agregó Kai—. Además, sería muy sospechoso si los cinco nos ausentamos.

—Es verdad —musitó la chica, mientras esquivaba un escalón falso—. Yo no puedo acompañarlos, dado que también sería extraño al tener a mis dos amigos en el equipo de Gryffindor —les observó, una vez que llegaron a la bifurcación del séptimo piso—. Aunque si hay algún problema, no duden en avisarnos —sacó de su túnica su beyblade—. Yo les avisaré si el partido termina antes de que ustedes regresen al estadio —se dirigió al mayor de los Ravenclaws—. Y es una pena que Black siga refunfuñada contigo, Kai.

—Es una cuestión nuestra, Granger —respondió de golpe—. Y preferiría que te mantuvieses al margen. A ella no le hará gracia que tú trates de arreglar nuestros problemas sin que se peleen, o peor, que termines en la enfermería —la castaña alzó una ceja—. Me ha contado cómo es su relación de rivalidad.

—Al menos un poco más civilizada que la que tienes tú y mi primo —refutó—. Ninguna hemos llegado a agredirnos físicamente o empezar un duelo mágico sin motivo. Pero entiendo que es igual de orgullosa que tú cuando se lo propone, aunque he visto que su actitud es más de estar a la defensiva —el japonés la veía de forma intimidante, mas Hermione seguía firme—, por ello debes ser tú quien la aborde y traten de arreglar sus diferencias. Sé que no eres de los que da su brazo a torcer, sin embargo es una sugerencia que te hago Kai, al ver que puedes manejar la situación mejor que Aneshka, haciéndole entrar en razón.

El joven de los ojos rojos la vio una vez más a la Gryffindor por unos segundos, para después pasar de largo, yendo hacia la Torre de Ravenclaw. Hermione soltó un suspiro de exasperación.

— ¡Qué desastre! —bufó Hermione, cruzándose de brazos—, no es el mejor momento para estar separados.

—Lo sé. También intenté persuadirlo de que me dejara conversar con Aneshka, pero me dijo exactamente lo mismo que a ti —comentó Rei—. No estoy de acuerdo con él. Sin embargo, no nos queda otra opción más que esperar que sus ánimos se calmen.

— ¿Sabes qué causó la riña entre ellos dos?

—Desgraciadamente sí.

—Puedo adivinar que fue el remitente que le envió a Black esos libros de ciencias muggles, ¿cierto?

—Sí —sin poder evitarlo hizo una mueca de resentimiento al traer a la mente la imagen de aquel anciano—, empero no soy el indicado para hablar de ello. Mucho menos en este pasillo.

—Tyson me platicó un poco al respecto, pero también desconoce hasta qué grado es capaz para tener control sobre ellos dos —Rei se asombró—. Black tiende a estresarse cada vez que recibe una carta de él. Aunque es tonto querer confrontarlos entre sí.

—Si he de ser franco, no es como si a Kai le tuviese un cariño sincero cuando tuvimos el displacer de conocerlo —gruñó por lo bajo—. No estaba de acuerdo que él viniese a Hogwarts. Y por lo que nos ha mencionado Aneshka, tampoco le agrada que ella esté cerca de mi amigo, pese a que es su nieta también —aquello le sorprendió a Hermione—. Agregando el hecho que nosotros cuatro estamos aquí, creyendo que somos una "mala influencia" para Kai.

—No creo que lo sean, al contrario, ustedes le han hecho bien —dijo, al pensar en todo lo que su propio primo le había contado de sus aventuras y cómo era el ruso en un inicio—. Espero que no tengan problemas mañana, aunque hablaré con Harry sobre unas cosas que espero que pueda prestarles para que sea más sencillo su trabajo. ¡Qué descanses!


(1) Es canon. A Kai le gusta el té negro sin azúcar y un poco de leche de acuerdo a los eventos en Rising.


Phoenix's nest

Hace dos años desde la última actualización. Y no es porque no tuviese el capítulo. Es más tengo el siguiente listo. Sin embargo, la pandemia vino a cambiar los planes de muchos de nosotros e incluso la vida. No es un secreto que trabajo cómo médica y al menos el 2020 tuve bastantes pacientes a pesar de ser medio privado. Llegué a tener COVID-19 por la misma situación y desafortunadamente, también perdí a alguien cercano por ello.

Espero volver a ser activa, y al menos terminar este fic que me encanta mucho, pese a que ahora me metí a un reto del mes de abril en la página de Tumblr por parte del fandom de Hogwarts Mystery, del cual he estado pensando tomar ciertos eventos que suceden en dicha trama para este fic al pertenecer al mismo universo de Harry Potter, pese a que no pertenece a Rowling. De hecho, sin haber llegado a jugar algunas partes, había cosas similares que había escrito ya, cosa quienes jueguen el mismo podrán notar en el siguiente capítulo, e incluso en éste si descubren al personaje escondido.

Sobre éste, finalmente Kai pasa con la verdugo de Hogwarts al estrado, esta vez disfruté mucho el cómo se creaba la batalla silenciosa entre Umbridge y nuestro. Tuve que separar este episodio en dos, debido a que la atención principal de éste era precisamente esto. Espero publicar el siguiente en corto, dado que me falta pulir algunos detalles, pero ya está en un 90%.

Espero ante todo, que se encuentren bien y recuerden que a pesar de que existan las vacunas; esto aún no termina y debemos seguir cuidándonos.

Nos leemos después.