Ichigo tomó su rostro entre sus manos, sus ojos derramaban grandes lágrimas de dolor y vergüenza. Vergüenza de haber desnudado su alma frente a él, dolor porque su corazón se encontraba destrozado al saber que sus miedos eran ciertos, su indecisión no era infundada. Ichigo no sentía lo mismo que ella, su lugar no era junto a él después de todo.

Pero se equivocaba. Él le limpio las lágrimas tiernamente con sus labios y se alejó para mirarla a los ojos, café sobre azul intenso.
Rukia abrió sus labios para decir algo, pero Ichigo fue más rápido y la besó dulce y lentamente durante varios segundos, aunque parecieron horas enteras.

Al separarse a ambos les faltaba el aire, Rukia lo miró anonadada. Ichigo acarició su suave mejilla con el pulgar y acercándose nuevamente le dijo al oido quedamente, "Tonta. Yo siento lo mismo, Rukia."

FIN.