Buenas, fanfictiófilos, un placer tenerlos por aquí nuevamente. Les traigo la segunda versión del segundo capítulo de esta historia que espero les guste mucho. Sin hacerles esperar más, lean y comenten.

Disclaimer: No, el club Winx no me pertenece, es de propiedad exclusiva de los empresarios de Rainbow.

Título: Retazos de música y pasión

Pareja principal: RivenxMusa

Universo Alterno

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Capítulo 2. Confusas coincidencias

(Viernes)

(Casa de Helia)

-Alto, alto ¿Acaso no puedes seguir el ritmo Sky? ¿Es tan difícil? Creo que un mono tendría más ritmo que tú, es la tercera vez que arruinas el tempo- gritó exasperado Riven dejando de tocar y dándose la vuelta para encarar al rubio. Sky frunció el ceño y le ignoró acomodando los platillos de su batería. Los otros dos muchachos sólo suspiraron con resignación y dejaron sus instrumentos sabiendo que no podrían practicar más ese día. Riven había tenido un humor horrible desde el domingo, y al parecer, iba cada vez más en aumento. No dudaba en estallar con cualquiera que respirara demasiado cerca de él y "perturbara" su espacio.

-Riven, cálmate, yo creo que tú eres el que se adelanta demasiado- dijo Helia que hacía de bajista- yo apenas puedo seguirte, te recuerdo que nosotros debemos seguir a la batería, no al revés-

-¡Ahora vas a salir a su favor! Con razón es que aún no podemos tener un demo decente, si siguen pensando de esa manera tan mediocre, nunca lograremos nada-

-Helia tiene razón, te estás adelantando con tu solo, Riven- afirmó Brandon apagando su micrófono y dejándose caer sobre el viejo sofá del sótano. Las paredes de la habitación habían sido cubiertas con poliuretano para aislar el ruido de sus instrumentos - Sugiero que paremos por hoy, has estado como un perro rabioso todos estos días, no sé qué diablos te ha pasado pero estás insoportable. ¿No me digas que sigues así por lo de Darcy?-

El pelipúrpura volvió a mirar desafiante al rubio y al moreno, exigiéndoles una explicación del porqué Brandon estaba enterado de esa pequeña conversación que habían tenido. Los otros se encogieron de hombros mientras el rubio murmuraba:- somos amigos…es natural que le contemos esas cosas-

-Genial ¿Acaso no tienen ningún otro tema de conversación que no sea mi vida privada?-

-Eres el rey del drama- murmuró Helia dejando su bajo a un lado y buscando en su mochila el libro que había comprado recientemente- sigo defendiendo que tú eres el que está irritable, agitado y arruinando el tempo-

Riven bufó molesto y se tumbó en un sillón alejado de los demás.

-Voy a la cocina ¿Quieren que les traiga algo?-

-No gracias Helia, para mí nada. Planeo reventar en la casa de Stella con todos esos deliciosos bocaditos que va a invitarnos. Lo que me recuerda que…faltan dos horas para nuestra fiesta, así que mejor ir alzando vuelo ¿verdad, chicos?- dijo el castaño dando un brinco y alisándose su camisa- Aún debo ir a casa y prepararme como es debido para ver a mi dulce doncella-

-Claro, claro joven enamorado…- dijo Sky con burla apagando los amplificadores- no te detendremos-

-¿Y ustedes muchachos? Saben que es muy importante para mí que nos acompañen esta noche-

-Brandon, estarás con tu "dulce doncella" ¿para qué nos querrías allá?- dijo Helia ayudando a Sky a guardar los instrumentos en sus fundas mientras Riven permanecía furioso en su esquina.

-Por la simple razón de que también estarán algunas de sus amigas, así que si no van ustedes, las damitas acapararán a mi bella prometida y no podré estar a solas con ella- dijo Brandon como si fuera algo obvio- Los necesito como distracción, además quién sabe….quizás alguno de ustedes termine hallando a su princesa en esta reunión. No quiero ser el único comprometido, me siento tan viejo…-

-Eres el mayor de nosotros- le representó Helia con una amplia sonrisa- Es normal que te sientas viejo y que hayas sido el primero de nosotros en comprometerse-

-Con 26 años encima ya era hora de que te decidieras por una sola mujer- rió Sky – creímos que nunca asentarías cabeza. Estamos tan orgullosos de ti-

-Es cierto, has crecido tan rápido, Brandon- corroboró el moreno pelilargo fingiendo melancolía.

-Ya cállense par de bobos- dijo Brandon comenzando a subir las escaleras- es mejor que hablen menos y se preparen. Quiero que ellas se lleven la mejor impresión de ustedes, así que por favor…no sean ustedes mismos-

-Es bueno saber que no te avergüenzas de nosotros- ironizó el de ojos celestes tomando sus cosas.

-¿Debo repetirlo Sky? Menos charla y más de mueve tu trasero al auto- dijo en la distancia agitando las llaves de su auto y haciendo reír al aludido.

-Cuando se trata de Stella siempre se pone así- dijo Sky, pero antes de seguir avanzando volteó algo indeciso hacia donde seguía Riven. Carraspeó un poco llamando su atención- ¿Quieres venirte con nosotros?-

-Traje mi motocicleta- gruñó- además ni te creas que voy a ir a esa estúpida fiesta de niñas ricas y malcriadas-

-Sólo trato de ser considerado. No sé ni para que me esfuerzo- suspiró Sky levantándose el flequillo y dándose la vuelta para irse.

Una vez que estuvo seguro que esos se fueran Riven alargó su mano hasta su mochila, de la cual extrajo un bello cuaderno rojo con aroma a frutas. Sólo cuando había avanzado un par de calles esa noche, se había dado cuenta de que aún lo llevaba en su chaqueta. Lo había leído incansables veces desde aquel día, y sentía que había sido sumergido en una especie de hechizo que le hacía repetirse aquellos versos a cada momento y recordar su voz, esa hermosa voz.

-No deberías decir esas cosas, Riven- le dijo Helia apareciendo nuevamente en la habitación, esta vez trayendo un par de latas de gaseosa y ofreciéndole una. El muchacho le miró mal pero luego aceptó la bebida. El pelilargo se acomodó en una silla enfrente de Riven tratando de analizarlo.

-¿Qué no debería decir?-

-Eso de que es una fiesta de niñas ricas y malcriadas, porque eso no te consta. Stella no entra en esa clasificación, recuerda que esto debemos hacerlo por Brandon…es nuestro amigo-

-¡No me interesa en lo más mínimo, por mí esos dos pueden tirarse de un puente juntos y hacerle un favor al mundo al librarnos de su estupidez! -

-¿Sigues así por la chica que conociste en ése café?- comentó cuidadosamente el moreno

Riven le miró asesinamente por un rato antes de gruñir en afirmación, cruzándose de brazos y desviando la mirada. Al único al que le había contado aquel suceso había sido Helia pues éste lo había encontrado subiendo las escaleras de su edificio con la mejilla roja luego de que dejara el café. Además, Helia no era como los otros dos, era más maduro y para ser sincero….era con el único con el que realmente sentía que podía conversar. Eso sumado a la gran paciencia y serenidad del otro que le hacía casi inmune al mal humor del pelipúrpura, lo convertían en lo más cercano a un mejor amigo para Riven.

Helia se había limitado a escucharle, no había hecho comentarios ni burlas y sólo le dijo lo obvio: que era un idiota por intentar acercarse así a una chica. Riven siempre había tenido esa complicada forma de ser, la gente de su círculo lo consideraba alguien que nunca está con una, sino con todas, un rompecorazones de primera.

-¿Y qué piensas hacer? ¿Ir a pasarte todas las noches sentado afuera de Magix sólo por si ella volviese a aparecer?

Riven no contestó, pues todas las noches de esa semana lo había hecho pero sin encontrarla allí. Sólo había visto a la pelirroja encargada del café a una prudente distancia, no quería que le reconociera y se armara otro alboroto.

-Eso es una obsesión, Riven- dijo Helia- No la has visto en estos días, ¿qué te hace creer que hoy será diferente?-

-No lo sé- bufó cerrando sus ojos. Desde ese día no había podido concentrarse en algo que no fueran los brillantes ojos zafiro de aquella misteriosa jovencita que había conocido. Recostado sobre el sofá recordó el suave aroma a frutas que seguía presente en su memoria, y que le obligaba a repasar inconscientemente cada detalle de su rostro. Desde la forma en que arrugaba la nariz cuando estaba molesta, hasta su sonrisa nerviosa bajo esas mejillas sonrojadas. ¡Esto era el colmo! Todo en ella le estaba enloqueciendo y eso que ni siquiera habían hablado más de cinco minutos...sólo había leído ese maldito cuaderno…pero a través de aquellas hermosas letras…había llegado a conocerla más allá de lo que se hubiera imaginado. Era como entrar en comunión con su alma.

-Yo creo que ya enloqueciste amigo- suspiró el otro- Creo que necesitas despejarte un poco, ese día quedaste un poco susceptible luego de que habláramos de Darcy y luego va y te pasa eso, es normal que fijaras tu atención en alguien tan peculiar, pero no por eso significa que debas obsesionarte con ella. Creo que lo mejor es que te tomes esta noche para relajarte, divertirte con tus amigos y disfrutar de una buena comida-

-….-

-¿Estás escuchándome, Riven?-

-Me voy- dijo levantándose y enfundando su guitarra para irse.

-Te sugiero que reconsideres lo que te he dicho- dijo Helia con una leve sonrisa- Es sólo una chica, Riven, sólo una chica, tómatelo con calma, amigo-

El aludido salió de la casa, se subió a su motocicleta y aceleró por la calle en dirección al complejo de departamentos donde vivía. No podía ser que Helia lo dijera tan tranquilo. Si él la hubiese conocido no diría eso. Ella no era sólo una chica, era la primera vez que se encontraba con una mujer tan especial. Por alguna extraña razón quería que fuera suya. Esa personalidad tan explosiva, extrovertida, agresiva pero dulce y enérgica a la hora de cantar.

-Helia no sabe de lo que está hablando- con un fuerte acelerón se perdió por la avenida principal.

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(Viernes por la noche)

(Mansión De Solaria – Casa de Stella)

-¡Qué gusto tenerlos aquí muchachos!- dijo eufórica la joven rubia abrazando a los muchachos que se hallaban un tanto incómodos por hallarse en aquel sitio tan lujoso. Era la primera vez que ingresaban más allá de la terraza y era de verdad agobiante.

Los pisos cubiertos con una fina cerámica, las paredes llenas de adornos costosos, cuadros, cortinas de seda y algodón egipcio, los detalles y la iluminación, todo era como salido de una película, especialmente la joven anfitriona que vestía a la altura de su enorme casa, con un vestido corto de diseñador, y varias joyas en sus muñecas y en su cuello.

-Claro, gracias por invitarnos Stella- sonrió Sky acompañándola hacia el gran salón de juegos, que era una habitación más casual pero igual de abarrotada con lujos. Había una mesa de billar, otra de hockey, un increíble equipo de música, una enorme televisión plana y un armario repleto con juegos de mesa, discos de colección, películas, consolas y videojuegos. Los chicos se habían vestido lo mejor que pudieron para tratar de encajar entre tanto lujo. Cuando ingresaron se encontraron con un grupo de tres chicas que se hallaban cómodamente sentadas en los sillones que rodeaban la gran mesita de centro. Todas ellas tenían bebidas de todos los colores en sus manos y callaron cuando les vieron entrar en la habitación.

-¡Bueno señoritas, ahora sí comienza nuestra velada! Nuestros galanes ya llegaron – dijo Stella abrazándose a su castaño novio y dándole un beso en la mejilla- pero como ya estarán al tanto, este joven caballero de aquí me pertenece solo a mí, así que prohibido tocarlo o mirarlo-

Las chicas rieron haciéndose a un lado para permitir a los chicos acomodarse también. Pero ninguno se atrevía a lanzar el primer comentario, por lo que Stella suspiró resignada y continuó rompiendo el hielo:- bueno, bueno….parece ser que necesitan de la intercesión de la gran Stella, así que esta noche yo seré su Cupido- dijo ella- me encargaré de las presentaciones, esta adorable señorita de aquí es Bloom, la dueña de su propio negocio, el café Magix-

La pelirroja sonrió a todos pero uno de ellos, Helia, se quedó pensativo luego de escuchar el nombre del café que atendía. ¿Podría ser que la misteriosa chica de Riven estuviese ahí? Si era así el destino era demasiado cruel. Helia rió parar sus adentros y trató de alejar aquellas ideas, pues mientras Riven no estuviera allí no había de qué preocuparse.

-Aquí tenemos a Flora y Layla, ambas son primas y trabajan en la florería de la señora Griselda- continuó Stella- Son adorables estas chicas, las conocí cuando estaba en la preparatoria. Junto con Bloom todas íbamos a la misma escuela para señoritas "Alfea" y desde entonces hemos sido inseparables…-

-Vamos Stella, no creo que a los chicos les interese saber de nuestro días de preparatoria- dijo Bloom con una tímida sonrisa dirigida especialmente al muchacho rubio de ojos celestes- Estoy segura que ellos deben tener sus propias cosas para contarnos también…-

-Tranquila, no tan rápido mi querida amiga, aún tenemos toda la noche por delante para hablar de ellos- dijo Stella guiñándole un ojo. En ese momento apareció una señora de aspecto maternal y con más bebidas de colores, les saludó cortésmente antes de dejar la bandeja en la mesa- gracias Clara, puedes retirarte…oh y creo que es buena idea que comiencen a preparar los bocadillos en la cocina, seguro que mis invitados están hambrientos-

-Sí señorita- dijo la señora con una ligera venia antes de retirarse-

-¿Por dónde íbamos? Ahh sí, Bloom quería saber más sobre nuestros apuestos príncipes…pues ellos son Helia, Sky…y creo que nos falta un mosquetero esta noche ¿verdad, Brandon? ¿Dónde está Riven?-

-Eh creo que tenía un compromiso esta noche y no podrá venir- dijo algo incómodo el castaño pasándose una mano por el pelo- Sí, eso, tenía un compromiso y se disculpa por no haber venido-

Stella entrecerró los ojos con una ligera mueca de disgusto, no le agradaba cuando Brandon le mentía, pero emitió un ligero suspiro de resignación pues sabía el difícil temperamento del pelipúrpura – Claro, entiendo. A nosotras también nos falta una chica. Espero que no se haya perdido ¿Le diste bien la dirección, Bloom?-

-Sí, lo hice. Dijo que un amigo suyo iba a traerla-

-Entonces no hay porqué preocuparse, sólo espero que no tarde mucho o se perderá de la deliciosa comida- replicó la rubia sonriéndoles ampliamente a sus invitados antes de proseguir con las respectivas presentaciones.

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- Tenían que verlo chicas- dijo entre risas Sky- era la primera vez que teníamos una presentación en público y no podíamos estar en peores condiciones. Timmy no aparecía con la camioneta ni con los instrumentos, Helia se había excedido con las bebidas energizantes y tenía los nervios destrozados, Brandon tenía un severo catarro y sólo atinó a decir: "Buchas gratias por venir esta doche quedido público"

-Eso es tener demasiada mala suerte- susurró Bloom muy interesada en la historia que narraba el rubio- ¿Y qué hicieron al final?-

-Riven logró que el lugar nos alquilara los instrumentos que tenían en la bodega, pero los amplificadores eran tan antiguos… que cuando él intentó conectarlos le dio una fuerte descarga eléctrica que lo lanzó fuera del escenario- en este punto de la historia todos los muchachos se pusieron a reír, pero las chicas les miraban con preocupación- oh, no nos miren así, no le pasó nada malo, pero debieron ver la cara que tenía, el cabello se le quedó erizado durante días -

-Creo que hasta brillaba en la oscuridad- rió Helia

-Incluso ahora lo trae así, no sé si es porque le gustó el estilo o porque de verdad no puede volverlo a alisar-

-Señorita Stella- interrumpió suavemente la señora Clara apareciendo otra vez- La señorita Musa ha llegado-

-¡Genial!- exclamó Bloom. La rubia hizo una señal para que la dejaran pasar y en un instante la morena hizo su aparición en la habitación. Helia abrió sus ojos al darse cuenta de lo que significaba aquello, uniendo las piezas en su cabeza…nombres y demás, no había duda alguna, esa muchacha tenía que ser LA muchacha.

Todos la saludaron animadamente y pronto entendió el motivo por el cual su amigo había perdido los estribos de esa manera. Aquella chica tenía una chispa contagiante de energía y alegría. Un cierto aire de timidez que hacía imposible no sentir simpatía por ella al primer momento.

Aprovechó que la conversación fluía con mucha naturalidad y se unió a los demás determinado a conseguir toda la información que le fuese posible obtener.

-Y dime Musa ¿Qué te trae a la ciudad?- preguntó Layla- ¿Estás visitando a algún familiar?-

-¿Eh? Algo así- dijo ella- en realidad un amigo mío me llamó hace mucho y me pidió que viniera a visitarlo. Él estudia arte en la universidad Fontana Roja, tiene un departamento y trabaja medio tiempo en un viejo teatro. Le prometí que vendría a verlo en cuanto terminaran mis clases en Armónica…y bueno, aquí estoy-

-Y ese amigo tuyo…¿Es del tipo 'quiero que seas especial' o del tipo 'fuiste especial'?-

-¡Stella!- dijo Musa ruborizándose, la joven sólo se encogió de hombros como quien pregunta algo obvio- No, nunca tuvimos nada ni tampoco tendremos- luego rió un poco más relajada- Somos amigos de infancia, eso es todo. Siempre me ha cuidado como un hermano mayor-

-Aja…y si no me equivoco es el amigo que te trajo esta noche hasta mi casa- Musa asintió ante el comentario picaresco de la rubia- Puedo saber ¿por qué no quiso quedarse?-

-Dijo que no le parecía correcto entrar sin ser invitado, yo insistí pero Jared es lleno de ideas y algo paranoico con eso de los buenos modales. Aunque como se siente responsable por mí, vendrá a recogerme más tarde para llevarme a casa de mi tía-

-Eso me huele a un interés romántico…- dijo Flora- Nadie hace algo así por una chica si es que no hay sentimientos de por medio-

-¿Tú también Flora?- reclamó Musa haciendo un puchero- Son imposibles chicas-

Todos rieron y dejaron el tema del amigo de Musa para comenzar a hablar de las actividades que cada uno de ellos realizaba. Helia tomó la iniciativa y con una de sus sonrisas más dulces se dirigió a Flora y Layla:- Disculpen chicas el otro día vi que la señora Griselda recibió unos exóticos ejemplares de orquídeas y quería saber si podría pasar para dibujarlas-

Flora sonrió ampliamente sintiendo que su pulso se aceleraba al ver la amable sonrisa de aquel muchacho –Claro. Nos encantaría-

-¿Enserio?- dijo con emoción el pelinegro- Sería estupendo. Actualmente estoy terminando un proyecto para la carrera de botánica, me pidieron dibujar un herbolario para su biblioteca y me gustaría incluir esas flores en mi trabajo-

-¿Eres estudiante de arte?- le preguntó Layla

-Así es-

-¿Sabes? la próxima semana llegan unas Flores de Mayo, nuestra tía hizo el encargo esta mañana-

-La Cattleya mossia- susurró Helia- Estaría encantado de verla en la vida real. Me gusta más dibujar los especímenes en vivo, no lo siento igual cuando debo copiar una fotografía o calcar una planta fosilizada-

-Será todo un placer para nosotras tenerte en la tienda. Además tengo mucha curiosidad de ver el herbolario que estás haciendo. Yo también soy estudiante de botánica de la universidad de Linfea, y si puedo ayudarte en lo que necesites, cuenta conmigo- se ofreció Flora con un ligero sonrojo. Helia le devolvió el cumplido con una amplia sonrisa- Además si necesitas referencias de plantas acuáticas, Layla tiene una increíble colección de libros de biología marina-

-En realidad son de mis padres. Son biólogos marinos y actualmente están haciendo una investigación en la ciudad de Andros- aclaró la joven de largo cabello ondulado- aunque si encuentras alguno de tu interés, te lo prestaré con mucho gusto-

-Son en verdad muy amables. Y no duden que pronto haré uso de sus consideradas invitaciones-

-Bueno, bueno…antes de que sigan sumergiendo sus narices en más temas de libros y estudios creo que mejor vamos a comer algo ¿les parece?- invitó Stella poniéndose de pie y dando una señal a la servidumbre para que ingresara llevando las bandejas repletas de bocadillos dulces y salados.

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-Así que estás estudiando composición….-dijo Layla a Musa mientras disfrutaban de una excelente pizza- Vaya…eso suena muy interesante-

-No lo es tanto- dijo ella con un suspiro- Lo que realmente quiero hacer es cantar, pero mi padre no está muy de acuerdo; él opina que no es un trabajo "rentable". Como ninguno de los dos queríamos ceder acordamos algo intermedio- rió la ojiazul- yo no quería que me alejaran de la música-

-¿Y cómo es eso de componer a nivel profesional? ¿Es difícil?- preguntó Helia tratando ambientar la conversación, puesto que nadie había hablado aún del tema del festival de verano- Nosotros hemos escrito las canciones de nuestro demo, pero sin muchos detalles ni arreglos, son muy toscas si me permites, siempre quise saber cómo se escucharían a un nivel más…estilizado-

-Seguro que han hecho un buen trabajo, yo personalmente, lo hallo muy aburrido. Opino que la música no es arpegios elaborados ni pentagramas rígidos en una hoja de papel. La verdadera música se hace cuando se la interpreta, cuando la cantas en el escenario y la compartes con los demás…eh…¿por qué me están mirando así?- un silencio se instaló entre los presentes haciendo que la morena se sonrojara- ¿es que…dije algo malo?-

-No, para nada- dijo Helia- es sólo que…lo que has dicho es muy profundo, suenas como una verdadera artista-

-Ahh vale…-murmuró Musa sintiendo que un calor se apoderaba de sus mejillas al ver la gentil mirada que Helia le estaba dirigiendo, carraspeó un poco y aún algo apenada se dirigió a su amiga rubia:- Disculpa Stella ¿Podrías decirme dónde están los servicios?-

-¿Acaso te sientes mal?-

-No, para nada. Sólo quiero refrescarme un poco- dijo Musa restándole importancia-

-Está bien. Clara te llevará para que no te pierdas-

-¿Es tan grande esta casa? – preguntó asombrada viendo acercarse a la amable ama de llaves mientras Stella sonreía- Sí, así es. Hay veces que yo misma me desoriento en este laberinto de habitaciones-

-Por aquí señorita- indicó la mujer saliendo de la sala de juegos seguida de la joven ojiazul. Recorrieron varios pasillos y llegaron a un rellano que daba a dos enormes puertas y a un pequeño pasillo- Al fondo de este pasillo están los servicios, si necesita algo sólo avíseme, señorita-

-Gra…gracias- murmuró bastante azorada antes de ingresar a los lujosos sanitarios, hechos con porcelana fina y mármol pulido. Incluso los detalles de la puerta estaban tallados a mano en roble. Definitivamente ese lugar destilaba opulencia a cada centímetro.

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Con un último rugido del motor de la motocicleta la estacionó. Al quitarse el casco le dio de lleno en la cara el suave aroma a flores que destilaban los hermosos jardines de la gran mansión De Solaria. Subió por la pequeña escalinata y se detuvo delante de la hermosa puerta de madera tallada, se arregló la chaqueta y se pasó una mano por el pelo para alisarlo, luego aclarándose la garganta llamó a la puerta tocando el timbre. Unos segundos después apareció una señora vestida con uniforme azul marino.

-Buenas noches joven ¿En qué puedo servirle?-

-Buenas noches, soy Riven Tyler. Soy un invitado de la señorita Stella-

-Ah sí, joven Riven. Temíamos que no fuera a venir, la señorita estaba muy preocupada por usted. Pase por favor y espere en el recibidor mientras le anuncio a la señorita que ha llegado- el muchacho ingresó y se quitó la chaqueta al tiempo que veía a la señora desaparecer por un largo pasillo. Avanzó hasta un enorme espejo con un precioso marco dorado y volvió a alisarse el pelo. No podía negarlo. Los De Solaria sí que sabían vivir muy bien, aún seguía acomodándose el cuello de la camisa que se había puesto para la ocasión cuando vio algo reflejarse en el espejo, algo que le quitó el aliento o mejor dicho…un alguien.

-Lamento la demora señora Clara, ya estoy lista para regresar al salón…- en cuando ella se dio cuenta de que no estaba hablando con quien creía se quedó de piedra y retrocedió unos tres pasos con un suave sonrojo comenzando a aparecer en sus mejillas.

-¿Qué demonios…?- comenzaron a decir los dos al mismo tiempo, igual de sorprendidos, igual de atónitos, señalándose mutuamente- ¿¡Qué demonios estás haciendo tú aquí!?-

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Ohh sí, tachando otro capítulo de mi lista. Espero les guste como va cambiando ligeramente la historia, especialmente la narración y el nivel de la trama. Estoy siguiendo la original pero como ven…modificando cosas aquí y allá. ¡Comenten por favor! Hasta el siguiente capítulo.