Hola a todos, este es mi segundo fanfic, no nada parecido a lo que haya escrito antes pero aun asi espero que los que leais esto os guste ;)


Capitulo 1: La aventura comienza

1940, En algún recóndito lugar al norte de Alemania…

Una gran humedad recorría la estancia. La luz era muy deficiente, pero lo suficientemente tersa como para distinguir a una figura sentada sobre el suelo de aquella fría celda. Se trataba de un hombre joven. Vestía una desdeñada camisa blanca cubierto de una chaqueta de cuero y unos pantalones marrones. Sus muñecas permanecían aprisionadas por unos fuertes grilletes, y solo entonces fue cuando su vacía mirada pudo distinguirse bajo un peculiar sombrero marrón. Miraba perdidamente la oscuridad que le sucumbía, intentando descubrir como había podido llegar a aquella situación. No había hecho nada malo, y tampoco se había metido en ningún lío… al menos últimamente. La luz comenzó a inundar la habitación y dos figuras recorrieron la estancia parándose en frente del prisionero. Uno de ellos portaba un fusil automático con la inconfundible vestimenta militar alemana. El otro también iba uniformado, era alto, rubio y con la tez bastante clara adornada por una cuidada perilla, por su aspecto debía tener unos 35 o quizás 36 años.

-Van Helgen… debí suponerlo, solo una rata como tu podría estar detrás de todo esto. –Dijo el prisionero poniéndose en pie.

El alemán sonrió levemente.

-Si… yo también me alegro de volver a verle, Doctor Jones.

El prisionero se dirigió con furia hacia el militar, pero las cadenas impidieron que pudiera avanzar poco más de medio metro.

-Ahórrate el esfuerzo, Jones, puede que consiguieras huir milagrosamente en Noruega, pero te aseguro que esta vez no volverá a ocurrir. Sabes… es una lástima que en estos momentos no sea el que este al mando de esta misión, porque sino…

-No me extraña… después de lo que pasó allí… -Dijo Jones esbozando una sonrisa.

El alemán propinó un fuerte golpe en el estómago del preso bajo su alarido de dolor. Al segundo intento de golpe una rápida mano le agarró de la muñeca impidiéndolo. Se trataba de una mujer. Era joven, pelirroja y unos ojos verdes como el mar, tenía una figura provocadora realzada por la ropa que llevaba, una camiseta blanca ajustada y unos pantalones cortos verde-militar junto con un chaleco a juego.

El alemán abrió paso a la recién llegada.

-Por que no se me informó del americano? –Dijo señalando a Jones

-Pues… verá no pensé que fuera un asunto de importancia para usted -Comenzó a excusarse Van Helgen.

-Que no pensaste que… pero serás imbécil? El es el que halló ese manuscrito y me dices que no es de importancia?

-Así que era eso… -Musitó el americano. Nunca pensó que un insignificante mapa de jeroglíficos egipcios pudiese interesar tanto, a fin de cuentas, aquello era pura arqueología, y dudaba mucho que un par de militares se interesaran por ella.

Ambos le miraron.

-Y bien… donde esta ese manuscrito?


1998, Egipto

El calor era insoportable, llevaba horas siguiendo un antiguo mapa egipcio, pero al fin había encontrado el lugar que andaba buscando, lentamente bajó del jeep y se colocó la mochila a los hombros, no había nada que perder, ante ella se alzaba una entrada a un templo del dios Ra en ruinas… dentro del cual, según la leyenda, se encontraba una estatua de oro macizo… un buen cebo para la curiosidad de Lara Croft, sin duda alguna.


-Le hemos confiscado lo que llevaba encima y ni rastro del pergamino –Se apresuró a decir el alemán.

-Tal vez se os olvidara mirar en los bolsillos de atrás… -Dijo sonriente mientras a sus espaldas cogía entre las manos las cadenas que le sujetaban.

-Parece que el americano hoy se ha despertado juguetón… -Dijo la chica mientras se dirigía hacia él. Jones, generalmente, no era un hombre agresivo pero en ocasiones su instinto de supervivencia era más poderoso que la propia razón.

Cuando la chica se hubo acercado lo suficiente, él asió con energía las cadenas y en un rápido movimiento las sujetaba con firmeza alrededor del cuello de la mujer, permaneciendo esta literalmente pegada al pecho de su agresor de cara a los suyos. El soldado no dudó en disparar con el fusil.

-No dispares! Podrías dar a Layla. –Dijo Van Helgen evitando una segunda detonación.

-En eso estamos de acuerdo –Dijo Jones procurando mantener sujeta a la chica sobre él.

Las cadenas habían cedido ya que el disparo soltó una de las anillas.


Comenzó a internarse en el templo, a medida que avanzaba, la luz decaía en progresión. Sobre las ruinosas paredes se podían encontrar cuantiosos dibujos sobre cultos egipcios al dios sol, representado con:

-La estatua de oro… -Dijo sonriente a si misma. Acto seguido un ruido recorrió la estancia, la sonrisa se borró de su boca y colocó sus manos sobre ambas pistolas, mientras observaba con cautela la estancia. Una sombra pasó rápidamente a sus espaldas, ella desenfundó, pero no vio a nadie. Pensando que había sido una falsa alarma guardó de nuevo sus pistolas y siguió el camino, la sala de la estatuilla debía de estar en alguna parte…


-Suéltala ahora y evitaras males mayores.

-Buen intento, Helgen.

-Vamos Jones… no puedes escapar, todo esta lleno de militares –Dijo Layla.

-Eso lo veremos… -Dijo apretando ligeramente la cadena de la chica provocando un leve quejido por su parte.

-Jones… que mal educado eres, es una señorita, no te han enseñado como tratarlas? –Dijo el alemán con una sonrisa ácida.

-Señorita? Perdón, la confundí con una víbora…–Dijo retirando las cadenas y lanzando a la chica sobre los militares. Momento idóneo para poner los pies en polvorosa. Se escabulló por la puerta de la prisión todo lo rápido que le permitían sus piernas. Con el hombro abrió la puerta del final del corredor y cual fue su sorpresa de encontrarse ante las confundidas miradas de una docena de soldados. Se quedó congelado.


Al fin llegó hasta ella, estaba muy bien decorada, en el centro un pequeño pedestal, y sobre el, brillando, aguardado a ser reclamado…

-Bueno… otra vieja estatua para la colección… -se dijo a si misma mientras andaba resuelta hasta el pedestal, alrededor del mismo se encontraba tallada una extraña escritura…


-Em… Hola! –Dijo poco antes de retomar su rápida huida. Los disparos comenzaron a sucederse a sus espaldas.

-Que no escape! –Gritó una voz femenina en la lejanía.

El fugitivo decidió adentrarse en una de las estancias, cerciorándose de dejar bien cerrada la puerta. Al examinar la habitación no vio ninguna salida. Rapidamente se dirigió a la ventana y abriéndola de par en par observó el panorama. Era un día lluvioso y la niebla impedía ver más allá de los 200 metros.

-En momentos como este me doy cuenta de que debería haber seguido dando clases… -Dijo ensimismado. Y no era para menos, en realidad, aquel tipo por nombre Indiana Jones, era un profesor de arqueología de una prestigiosa universidad de San Francisco. Quien lo diría…


"El acantilado del fin del mundo es la gran llave del tiempo donde el pasado y el futuro se combinan para consumar la ira de la venida del reinante despertando del sueño eterno al guardián de la puerta"


Se encontraba en el último piso de aquella fortaleza enemiga. Varios golpes bruscos le dieron a entender que sus amiguetes estaban intentando abrir la puerta.

-Derribad la puerta! –Vociferaba Van Helgen.

Indiana Jones no lo dudó ni un segundo, y momentos más tarde se encaramó al tejado justo cuando los soldados habían conseguido abrir la puerta.

-Donde demonios está?

-Mirad! Por la ventana!

-Al tejado! Rápido, al tejado!

-Enfocad el tejado, enfocadlo!

La lluvia hacia ese terreno algo peligroso. Las tejas resbalaban demasiado y Jones ya comenzaba a oír a sus perseguidores. Al otro lado había una torreta. Trataba de darse prisa para llegar a ella cuando un gran haz de luz le enfocó, casi pierde el equilibrio, pero se mantuvo en la posición.

-Pero que demonios?! –Dijo dándose cuenta de que le estaban enfocando con un gran foco desde el suelo para no perderle de vista y guiar a sus compatriotas. Por fin, y con gran alivio dejo la resbalosa superficie entrando en la torreta. Pero ese alivio se tornó en angustia al observar que no había ninguna salida. Observó atónito a sus pies, un gran acantilado hacía aparición donde las olas se estrellaban con furia en aquel día tormentoso.

-Interesante... pero esto va a pasar a un sitio mejor... –Posó sus manos sobre la estatuilla de Ra. Algo raro ocurrió al tomar contacto con ella.

Un gran escalofrío le recorrió toda la espina dorsal. Ya estaban llegando. Cerró momentáneamente los ojos y respiró profundamente. Oyó el sonido de los fusiles a sus espaldas y acto seguido abrió los ojos y se lanzó al abismo que tenía enfrente…


La habitación se inundó de una extraña luz verdosa y ella permanecía absorta sin perder contacto con la superficie de la estatua.


Layla y Van Helgen observaron atónitos desde lo alto de la torre la inmersión de Jones en una luz verdosa.


Fue despedida lejos del pedestal, la luz verde se hizo más intensa y ante su propio asombro alguien cayó desde ella hasta el suelo...

Se levantó realmente sorprendida y desenfundando se acercó hasta el "recién llegado", volvió a enfundar al darse cuenta de que estaba inconsciente.

-Que demonios ha pasado? Y aún más, quien es él? –Se preguntó retóricamente mientras examinaba silenciosamente a aquel tipo.

Volvió su vista hasta la estatua y recordó la frase...

"El acantilado del fin del mundo es la gran llave del tiempo donde el pasado y el futuro se combinan para consumar la ira de la venida del reinante despertando del sueño eterno al guardián de la puerta"

No sabía porqué, pero tenía una extraña sensación, como si una nueva aventura estuviese a punto de empezar... y tal vez, aquel tipo tuviese algo que ver... pensaba retornando la vista hacia él.


Espero que os guste. Si recibo algun review seguire con ella, asi que porfa plisss, el boton de abajo esta tan cerquita... xD