Capítulo 19: Venganza bajo hielo

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-Es un geiser! Corred!

Herman miró hacía atrás, sabía que la erupción de agua hirviendo era inminente.

-Atrás! Vamos vamos! –Gritó al ver como el vapor se hacía más y más denso.

Sin dudarlo todos echaron a correr hacia atrás para ponerse a salvo del geiser, sin ni siquiera tener en cuenta las lanzas que aún surcaban el aire tras sus espaldas.

-NO! –Gritó Erwin contrariado. Sin dudarlo agarró a Jones por la chaqueta antes de que diera un paso más, a fin de cuentas, era a quien tenía más cerca.

-No podemos volver…

CATABUM! Una gran columna de agua hirviendo explotó literalmente, lanzándolos por los aires un par de metros…

Chocaron contra el hielo pesadamente. Con la súbita caída comenzaron a rodar por el suelo hasta que finalmente pararon tras varios metros. Lara levantó la cabeza y vio la humareda de vapor a lo lejos. Afortunadamente y sin saber como habían aterrizado en el anterior punto seguro entre las lanzas, no podía creer que hubieran tenido tanta suerte. Se levantó sonriendo y con la mirada buscó al arqueólogo… No le encontró.

El lobo lanzó un aullido, dirigido a la gigantesca columna de humo y agua que seccionaba en dos la mortífera estancia. Fue entonces cuando la británica se dio cuenta de que Van Helgen tampoco estaba… No quedaba duda, ambos estaban más adelantados, se habían quedado atrapados en el otro extremo tras el géiser. Entonces un ruido ensordecedor atronó el lugar.

-Oh dios mio… -Dijo sobrecogida, pero sus palabras no pudieron ser escuchadas por la reverberación que aún fluía en el ambiente.


Unos minutos antes…

El nórdico se reincorporó enseguida mientras observaba los alrededores, sin duda no quería más sorpresas. El americano hizo lo mismo.

-Genial… Odio este sitio. Espero que no tengamos que estar mucho tiempo más aquí.

-Es un sitio como otro cualquiera, Jones.

Indy rodó los ojos y se terminó de poner en pie sacudiéndose la escarcha que cubría parte de su chaqueta.

-Bueno… pues esto nos ha ahorrado tener que decidir qué camino tomar, solo nos queda uno. –Dijo el americano un tanto preocupado.

-Mmm… uno bastante… "Interesante" diría yo.

Indy miró al frente y entonces cayó en la cuenta de que el siguiente trecho de lanzas era más largo, y lo que era peor… una gran losa de piedra tapaba parte del suelo bajo ellas…

Entornó los ojos tratando de ver mejor cual era el nuevo símbolo que permanecía tallado sobre ella. Era difícil, tenía una forma extraña… como si fuese una T …. Espera… eso no era un T, Jones eres un idiota, los vikingos no conocía el alfabeto latino… tenia que ser…Mjolnir!, el martillo de Thor. Entonces se acordó de las dos titánicas estatuas del dios que permanecían silenciosas al final de la gruta… y lo más importante, los dos martillos de guerra que pendían sospechosamente en el aire… Sobrecogido se giró hacia Erwin.

-Creo que "Interesante" no es la palabra más acertada no crees? Que tal… SUICIDIO?!

Van Helgen se rascó el mentón pensativo sin perder de vista las enormes moles de roca en forma de martillo.

-Preparaté. –Dijo al fin.

-Que?! Oye tengo una idea mucho más practica. Ya que tu eres inmortal… porque no vas primero y luego me lo cuentas?

El rubio elevó una ceja incrédulo.

-Deja los sarcasmos para luego Jones, solo tenemos una oportunidad –Dijo elevando ambas manos –Es imposible sortear las lanzas sin pisar la losa, y cuando lo hagamos…zas! –Dijo dando un enérgico aplauso. –Apenas tendremos un par de segundos antes de que las mazas de piedra golpeen entre si…

-…y entonces, bloquearan el camino. Lo se… –Terminó Indy nervioso. Van Helgen se limitó a sonreír.

-Vaya vaya… Me sorprendes Jones, siempre te tomé por un loco temerario capaz de aceptar cualquier reto… es evidente que me equivoqué.

El arqueólogo frunció el entrecejo pero un fuerte crujido bajo sus pies evitó la replica. Vió como una grieta comenzaba a formarse… el geiser se estaba expandiendo por momentos…

-Vale… he cambiado de opinión, cuando digas –Dijo rápidamente Jones mientras se recolocaba el sombrero… si iba a morir, al menos lo haría con estilo.

-AHORA!

Empezaron a correr a la vez que el vapor que emanaba del suelo hacia más sofocante el ambiente, pero ello no les impidió seguir corriendo como si no hubiera un mañana… porque puede que no lo hubiera. Las lanzas pasaban silbando por todos lados, quería taparse los oídos pero ni siquiera tenía tiempo para eso, enseguida notaron como el suelo se hundía un poco bajo sus pies… la losa…llegaba la hora de la verdad.

Van Helgen miró hacia arriba… los martillos se desengancharon de la pared y comenzaron a balancearse en el aire… pero iban mas rápidos de lo que había calculado. Miró hacia el final de la gruta… con la velocidad que llevaban no iban a llegar a tiempo… ni si quiera si doblaban la velocidad, algo humanamente imposible, maldita sea! No había tiempo…! Las mazas estaban apunto de colisionar entre sí… y apenas les distanciaban dos metros… solo dos…! Si todo seguía igual iban a acabar…. Muy delgaditos!

Y entonces sucedió… la grieta que se había formado antes no pudo soportar más la presión bajo ella y explosionó, expandiendo así el geiser un poco más.

Jones oyó la explosión, pero apenas tuvo tiempo de mirar hacia atrás. Los pies se le despegaron del suelo por la inercia y salieron despedidos por el aire, todo paso demasiado deprisa, pero estaba seguro que si lo hubiera visto a cámara lenta hubiera podido tocar con las manos los dos martillos a la vez….

Cayeron con violencia contra el suelo a la vez que un gran golpe le atolondraba los oídos, y entonces, la más absoluta nada…. Ni vapor, ni el sonido del geiser ni nada… las moles de piedra habían cerrado el camino de forma totalmente impenetrable.

Se quedó allí, tumbado boca arriba sobre el hielo mientras recuperaba poco a poco el aliento. Entonces Van Helgen comenzó a reírse. Indy giró la cabeza con curiosidad y le vio allí ya incorporado mirando hacia los martillos. Es que ese hombre nunca se cansaba?

-Cual es la gracia?

-Ha sido genial, hacia mucho tiempo que no me divertía tanto.

-Los vikingos… -Comenzó con un tono incrédulo- tenéis…. Un concepto equivocado de la diversión, no crees? Además de una mala leche legendaria… podrías haberme matado!

-Oh vamos… normalmente estos mecanismos están diseñados para que de la manera adecuada se pueda pasar, sino lo que guardan se perdería para siempre en caso de necesitarse. Piensa en ello… como un sistema de seguridad.

-¿Y no pueden poner una llave como todo el mundo? –Respondió sarcástico mientras se ponía en pie.

-Eso no es divertido.

-Este hombre es increíble… -Murmuró Jones.

No tardaron en proseguir enseguida la marcha, aquel sitio era gigantesco, la montaña entera debía tener kilómetros y kilómetros de grutas, unas naturales y otras claramente excavadas al menos hace varios milenios.

Indy estaba cansado del sitio, todas las grutas empezaban a parecerle la misma una y otra vez, lo único que quería era salir de allí cuanto antes y poder tomar un poco de aire… no, fresco no, bastante frío tenía ya, aunque de hecho, había dejado de sentirlo hace un buen rato, directamente no sentía nada, era como si su cuerpo hubiera decidido que era ya inútil seguir advirtiendo de las bajas temperaturas. Estaba claro que su deseo de salir allí estaba muy lejos de cumplirse, la verdad es que el destino podía ser muy irónico, allí encerrado en una gruta helada, perdida y que a pesar de todo nadie se había molestado en encontrar… bueno, nadie excepto Van Helgen, como no.

Jamás hubiera pensado en una situación como aquella, así que allí se encontraba, caminando sobre unas estupendas ruinas vikingas que bien podrían ser la envidia de cualquier arqueólogo siguiendo paso a paso a su "antiguo" enemigo.

La verdad es que era lógico que el nórdico llevara la delantera, a fin de cuentas, sabía más sobre los antiguos nórdicos que él mismo, aunque era raro que dejes atrás al tipo al que supuestamente tienes que vigilar. Aunque bien pensado, aquello era una especie de tregua, si realmente querían salir de allí, tenían que dejarse de tonterías.

-Porque te alistaste al régimen Nazi? –Dijo el americano con un tono casual.

-A que viene eso?

-Bueno… es por hablar de algo mientras llegamos a donde quiera que vayamos.

-Y no puedes hablar del tiempo como todo el mundo?

-No es que haya cambiado mucho desde que entramos aquí.

Pasaron un par de minutos en el más completo silencio, pero Jones odiaba aquella monotonía… y además tenía curiosidad.

-Un tipo con tu experiencia debería saber que los alemanes…

El nórdico se paró y se giró para mirar a Jones contrariado.

-No has oído nunca eso de que la curiosidad mató al gato?

-Y que vas ha hacer, matar al gato?

Van Helgen mantuvo una mirada dura hacía Jones, de esas que te hacen querer comerte tus palabras, pero Indy no pareció inmutarse lo más mínimo estaba claro que no se iba a rendir tan fácilmente.

Finalmente el nórdico siguió la marcha, al parecer quería zanjar el tema sin más. Pero apenas hubo andando un par de pasos más…

-Está claro que no quieres hablar de ello… es interesante.

Erwin rodó los ojos.

-No fue por ideología si es lo que estas pensando.

-No se me ocurren más razones.

Erwin suspiró cansado.

-Recuerdas el mapa que encontraste cerca de Bremen?

-Es difícil de olvidar cuando se trata de un mapa manchado con la sangre de un joven estudiante inocente. –Ahora era Jones el que usaba un tono duro.

-Oh… pero creo recordar que no fui yo quien hizo una excavación ilegal y desafió al gobierno alemán, arrastrando a ese pobre chico por el camino.

-Estas intentando hacerme sentir culpable?

-Eso es lo que piensas? O tal vez te sientes mejor pensando eso?

-A quien le importa lo que yo piense? Tom está muerto, eso es lo único de lo que estoy seguro.

-En una guerra siempre hay bajas.

-Eso no fue una guerra, fue abrir fuego contra un grupo de civiles desarmados.

-Pareces olvidar que aquella noche tú también te cargaste a un par de mis hombres.

-Fue en defensa propia.

-Si te hubieras entregado cuando tuviste la oportunidad nada de aquella noche hubiera pasado.

Jones se quedó silencioso y se acercó hacia el nórdico.

-Dijiste que no te uniste a ellos por ideología…

Erwin desvió la mirada y siguió caminando.

-Veo que ahora eres tu el que desvías la conversación… interesante. Como quieras… -Prosiguió suspirando- Llevaba muchos años tras la pista de ese mapa, al final, tras recabar la información suficiente, deduje que debía estar en alguna parte entre Alemania y Polonia… pero para entonces los nazis controlaban gran parte del territorio. Si realmente quería moverme con total libertad mientras buscaba la pieza, tenía que ser uno de ellos.

-Todo lo que hiciste… fue por el mapa?!

-Lamentablemente, no tarde en enterarme de que me había salido un competidor… un arqueólogo norteamericano, cuya afición favorita era entrometerse en mi camino. –Dijo sarcástico.

-"Era"?

Erwin sonrió y además paró la marcha.

-Fin del camino. -Dijo

Jones se quedó extrañado y miró al frente. Entonces vio como ante ellos se alzaba un gran portón de piedra custodiado por dos portentosas estatuas de Thor, el dios nórdico del trueno. En este caso se trataba de una estructura de corte egipcio. Jones se quedó sobrecogido, había visto numerosas construcciones egipcias a lo largo de su carrera pero ver una de ellas construida sobre hielo… impresiona bastante. En sus gélidos portones se encontraban tallados varios círculos concéntricos que terminaban en un punto de tan solo un par de centímetros de diámetro, y sobre él, se encontraba dibujado con simples líneas el mismísimo señor del inframundo o reino de los muertos, Anubis.

-Estas puertas tienen que tener un mecanismo para abrirse… tendremos que encontrarlo… -Dijo Jones. Miró nuevamente el circulo de Anubis, no recordaba porque pero le resultaba tremendamente familiar… claro! Eso era! Se metió una mano dentro por el cuello de su maltrecha cazadora de cuero y enseguida encontró lo que buscaba: El medallón de Anubis. Lo colocó en el círculo de la puerta y encajó a la perfección. Enseguida se escuchó el ruido de unos pesados engranajes poniéndose en marcha, siempre le había fascinado la tecnología de los antiguos, tan primitiva pero tras varios milenios seguía funcionando como el primer día.

Las enormes puertas comenzaron a deslizarse y pronto dieron lugar a un nuevo habitáculo.

-Y aquí estaba la llave de la que hablabas antes… -Dijo Erwin socarrón.

A tan solo unos pocos metros se hallaba un antiguo altar vikingo. Estaba perfectamente conservado, podían distinguirse todos sus detalles protovikingos.

-Es increíble… -Dijo Indy, quien se dejó llevar por su instinto de arqueólogo. Pero se quedó sin habla cuando alcanzó a ver qué era lo que realmente había en el altar. Sobre él se hallaba la espada. Exactamente la misma que usó el faraón Nactanebo en su última visión. A pesar del pasó de los milenios su hoja parecía seguir afilada. Seguía sin poder clasificar que metal podría ser aquel, pero de lo que estaba seguro es que era increíble, a pesar de ser completamente negro, emitía un claro reflejo que resultaba ser tan hermoso como siniestro.

No sabía muy bien porque pero se sentía atraído por aquel antiguo artefacto, y sin darse apenas cuenta comenzó a acercarse hasta él.

Van Helgen le observó con cautela, era extraño, pero hubiera jurado que a cada paso que daba, el medallón que portaba el americano en su cuello brillaba con más intensidad. Su instinto le decía que algo estaba a punto de ocurrir, pero también sabía que no debía interponerse en el camino del arqueólogo, si ella lo había querido así… tenía que respectarlo.

-Fíjate –Comenzó Indy con un tono jovial mientras la observaba con sumo entusiasmo. –La empuñadura es una sola pieza tallada en oro pulido. Esta perfectamente fundida con la forma de Horus, el dios halcón egipcio, pero la hoja tiene una forma característica propia de las armas vikingas… además de este color negro tan brillante… espera… parece que tiene una inscripción a lo largo del metal.

Van Helguen se acercó, compartiendo la curiosidad del americano.

-No consigo descifrar lo que pone, parece una extraña mezcla de proto-vikingo y jeroglíficos mesopotámicos…

-"El resurgir de Horus traerá el Ragnarök a las almas…" –Comenzó a traducir Erwin con soltura… -Falta un trozo… espera, creo que continúa en la empuñadura.

-Déjame ver….

Fue entonces cuando Indy posó su mano sobre la empuñadura y una fuerte descarga le recorrió todo el cuerpo, no sabía muy bien que era esa sensación pero enseguida comenzó a notar como la sala daba vueltas en su cabeza, se sentía mareado y las náuseas aumentaban por momentos…

Van Helgen observó al arqueólogo, al posar su mano sobre la espada se había quedado embelesado, sin reaccionar durante un par de segundos.

-Jones?

El americano pareció salir de su enajenación como si tal cosa y sujetó el arma entre sus manos mirando una vez más la empuñadura.

-"El resurgir de Horus traerá el Ragnarök a las almas imperecederas" Supongo que se refiere a los inmortales… -Dijo con un tono cáustico.

Súbitamente y sin previo aviso empujó con gran violencia al nórdico que apenas tuvo tiempo de reaccionar antes de acabar con sus huesos contra la pared. Un poco aturdido levantó la vista y se encontró con Indy frente a él, tenía una mirada furibunda a la vez que mantenía levantada la espada.

-Que demonios te crees que haces?! –Dijo Erwin enfadado.

-Tranquilo, solo quiero probar si es cierto que con esto se puede matar a los inmortales… -Le increpó el arqueólogo mordaz. Erwin notó como el filo de la espada se posaba sobre su garganta. Miró aterrado al americano y este le devolvió una sonrisa malévola, ¿A que estaba jugando el yankee? Estaba claro que aquello no era ningún farol, y no es que tuviera miedo a morir, sino que si lo hacía sin haber completado su misión, solo encontraría la condenación eterna… y eso era algo que no se podía permitir.

-Jones, no sabes lo que estas haciendo!

-Ooohhh... ya lo creo que lo sé! Esto va por Tom! –Gritó irritado mientras comenzaba a hundir la hoja sobre el cuello del rubio, una pequeña gota de sangre comenzó a rodar por su piel.

-Es hora de acabar con esto…

Continuará... o tal vez no? xD


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