Hola chicos, no se emocionen, lamento decir que esto solo es para corregir los horrores gramaticales más obvios del capítulo. Desgraciadamente por el momento sufro de otro periodo de bloqueo y por más que me esfuerzo en escribir el siguiente capítulo no lo consigo.

Lamento mucho la tardanza, de verdad, pero tampoco quiero poner un capítulo cuyo resultado no me complace (en lo que se refiere a la manera de escribirlo, porque todo mundo se ha dado cuenta de mi incapacidad ortográfica).

Muchas gracias por todos sus comentarios y espero seguir en sus corazones (aunque prefiero la indiferencia al odio)


Chantaje emocional


El sonido de una gota de agua al escaparse del grifo reverberó por toda la casa.

Las ventanas estaban cerradas y la escasa luz que se filtraba por las rendijas de las puertas y paredes no era suficiente para iluminar con verdadera vitalidad lo que había en la casa.

Sueños rotos y odio. Desesperación y autoreprobación.

Y el pelinegro, tirado sobre un futon en medio de su habitación se preguntaba que era aquello qué había faltado, en qué había fallado. En esos momentos debía haber estado en el hospital, pero apenas había despertado, se largó a su departamento.

Su sharingan, que tantas y tantas horas de entrenamiento le había llevado obtener y que al final consiguió de manera sorpresiva durante una misión de guardaespaldas a un mercante, había fallado de la manera más humillante.

No, su sharingan no había fallado.

Él era el culpable porqué se descuidó. Los clones de Naruto habían formado una barricada frente a él y solo lo perdió de vista completamente durante un total de tres segundos.

Tres segundos que fueron su perdición y resultaron para él, en la mayor y más grande humillación de su vida.

Pero…

Una súbita onda de desesperación recorrió su cuerpo y apretó el puño que recargaba contra las sabanas.

Pero…

Levantó el puño y con fuerza lo dejó caer sobre el suelo, aunque en realidad no dolió ni fue lo suficientemente fuerte como para lastimarlo.

Pero debió haber sabido que había una trampa. Sus ojos, su sharingan le advirtió de las sutiles diferencias que había en el suelo por donde había entrado el rubio. Una especie de patrón circular que estaba seguro no había habido antes de que el chico se duplicara y al cual culpo por la cantidad tan grande de energía que había liberado su "presa".

Naruto tenía razón. Que idiota había sido.

Sasuke deseó.

Deseó con todas sus fuerzas no haberse confiado en esa batalla. Deseó no haberse burlado del rubio ni haber perdido la cabeza. Kakashi sensei, Shino y hasta Sakura se habían decepcionado de él, aunque la última no lo hubiera demostrado abiertamente. Deseó… deseó muy fuerte.

-¿Quieres ser más fuerte? Sasuke kun?

Un escalofrió lo recorrió y abrió los ojos para descubrir que casi se había quedado dormido odiando, que no era tan poco común en su vida. Y al incorporarse y mirar confundido a su alrededor, solo pudo ver su cuarto completamente vacío. Volvió a echarse sobre el futon pesadamente y decidió que mañana por la mañana, iría a patearle el trasero a Naruto antes de ir y exigirle a Kakashi que lo entrenara más fuerte. Sangraría de ser necesario.

-¿Deseas más poder?

La voz suave y tersa le llegó a los oídos como si viniera de lejos pero la promesa de sus palabras subió a su cerebro como espuma de champaña.

-Si… -dijo o pensó suavemente a trabes de una cortina de sueño- …más… y más… -…'quiero ser'…- fuerte.

Y calló rendido en un sueño afiebrado, producto del capricho de pesadillas donde su hermano jugaba con la cabeza de su madre y de sus heridas mal atendidas.


Rosas amarillas, que le costaron una pequeña fortuna porque tenían que importarlas, o eso le dijeron en la florería donde las compró. Si era cierto o no, no era importante, porque cuando Naruto las tendió hacía Hinata, dos días después de la peleas, y vio como su cara se inflamó de felicidad, pensó que con gusto pagaría el doble o el triple sin pensarlo dos veces para tener esa misma reacción.

-¿Pa-para mi? –preguntó tímidamente la chica al tiempo que la maquina a la que estaba conectada hacía ese mismo ruido raro al que ya se estaba acostumbrando.

Hinata miró un monitor extrañada antes de golpear su pecho un par de veces y tomar el presente que se le ofrecía con una tímida sonrisa. Y el rubio se tragó una vez más las ganas de pedirle perdón.

La verdad era que se sentía en parte culpable porque gracias a sus gritos de apoyo la chica se había esforzado mucho más de lo que debería, lo que dio como resultado que muchos de sus órganos internos se vieran dañados, incluyendo su corazón.

Pero, cuando el chico había pedido una disculpa la primera vez, Hinata pareció triste y luego furiosa por tal cosa, dijo.

-Naruto-kun –su voz suave era firme y la chica apretó sus puños sobre su regazo al tiempo que se obligaba a verla a los ojos- no quiero escuchar eso.

Así que el rubio intentaba no pensar en eso y no volver a repetirlo porque seguramente Hinata le arrancaría la cabeza luego.

-Oye, Naruto! –exclamó una voz a su izquierda y el genin volteó a ver la cara de Kiba- yo también estoy enfermo… -tosió patéticamente para remarcar su punto- muy, muy enfermo –hizo un ademán de debilidad y el resto de los presentes, que eran Akamaru, Kuromaru, Hana y dos de sus perros ninja y Hanabi, que parecía estar ahí más para ver a Naru que a su dulce hermanita, giraron los ojos- ¿Qué me trajiste?

Hinata, sorpresivamente por petición de Hiashi había sido trasladada a la habitación del castaño cuando salió de cirugía, que afortunadamente no era más que para ayudar a una recuperación más rápida de un par de órganos y terminó sin problema alguno.

Naruto lo miró curioso con una ceja alzada antes de acercarse más a su cama y sonreír dulcemente.

-Un puñetazo –dijo antes de golpearlo fuertemente en el hombro.

-… -Kiba tomó su brazo herido con el otro- Ouch!

Y el resto del cuarto rió durante unos segundos.

-En realidad, te traje un chocolate –aclaró el rubio mientras buscaba en una de las bolsas que había a la altura de los muslos laterales en sus bermudas- ah, aquí esta –Naruto sonrió amigablemente y tendió el dulce a su amigo, provocando que la maquina hiciera un par de pitidos a los que ya nadie les puso atención.

Y justo cuando el castaño estaba por tomar su regalo, Kuromaru interrumpió con su voz grave y extrañamente dulce.

-Hey, Naru –el chico volteó para ver como el perro utilizaba esa mirada de ternura que pueden hacer todos los perros y que curiosamente aún funcionaba con un animal sin un ojo y con más cara de lobo malo de caricatura que otra cosa- ¿Me lo regalas?

Kiba gruñó por lo bajo.

-Hey, eso es mío –dijo estirándose e intentando atrapar el chocolate que el rubio rápidamente elevó sobre su cabeza- ò.ó NARUuuu~~!

Con una gran sonrisa, el chico dio un paso para alejarse de la cama y explicó con una sonrisa.

-Pero has sido un mal chico Kiba, y mi abuelita dice que no hay que darle recompensa a los chicos malos.

-Eso no es cierto –para defender su punto, el joven Inuzuka se incorporó y señaló a su compañero de equipo- nunca a dicho tal cosa. Es más –agregó acaloradamente- si te diera un consejo, te diría que no importa lo mal que te portes siempre y cuando nadie se dé cuenta.

-No es bueno darle recompensas a los niños malos Naru, -Kuromaru se levantó de su lugar y caminó hacia el rubio antes de sentarse sobre sus patas traseras a su lado- solo los alientas a que se porten peor. Mejor dale eso a tu abuela.

Con horror, Kiba observó como el chico comenzaba a abrir la envoltura de SU chocolate para dárselo a ese perro.

'NI MUERTO' pensó para sí mismo.

-Pero Naru, yo no me he portado mal, soy un buen chico –exclamó con la voz más lastimera que tenía y realizó su propia imitación de perrito atropellado en la carretera, si hubiera carreteras- además el chocolate es malo para los perros… es tóxico.

Naruto miró a Kiba con una ceja alzada antes de ver a Kuromaru-abuelita una vez más.

-Solo es tóxico cuando es mucho –explicó el canino- una pequeña barra de chocolate no va a matarme. Y si te haz portado mal.

Hana, que estaba sentada en una silla, asintió un par de veces antes de decir rápidamente.

-Cierto y cierto.

Ausentemente Naruto se llevó la barra de chocolate a la boca para darle la primera mordida mientras pensaba en la mejor manera de decidir el destino del resto del mundo.

-Hmmmm –dio una segunda mordida y Kiba lloró para sus adentros- Aquellos que piensen que Kiba es un mal chico –anunció al resto del cuarto- Levanten la mano.

Todos levantaron la mano, pata en el caso de los perros.

-ò_ó Hinata!

La chica sonrió tiernamente antes de girar la vista a otro lado, pero no bajó la mano.

-Bueno, -resumió el rubio- eso lo resuelve todo.

Y sacó el resto de chocolate cubierto con almendras y se lo dio a Kuromaru que se lo tragó de un sopetón antes de darle un par de lamidas a las manos del chico.

Kiba solo pudo mirar impotente desde su cama mientras el alma se le iba al suelo.

-Mi chocolate… -su voz sonó todavía más lastimera y hasta la maquina a la que estaba conectado pareció unirse con sus pequeños y poco audibles pi pii en su depresión.

-Na~nana~nanana –se burlo el perro ninja ritmicamente mientras disfrutaba del sabor que quedó anclado en su boca. Casi nunca podía comer chocolate.

Y fue tanta la lastima que le provocó al rubio, que con un suspiro, tomó la envoltura del chocolate y le dio un par de tirones a las paredes para alisarlas.

-Bueno…ya, pon la mano.

Kiba lo miró un momento sin entender, hasta que comprendió que todavía quedaban restos de almendras y chocolate en el paquete y, sonriendo como un niño en navidad, extendió la palma de su mano para recibir cinco trocitos pequeños de almendra y dos de chocolate.

Los acercó a su cara disuelto entre la alegría y el desazón durante unos segundos, que fue todo el tiempo que necesito Akamaru para saltar sorpresivamente a la cama, lamer la palma de su mano y quedarse con las sobras de chocolate, bajar de nuevo al suelo y dar un ladrido que sería el equivalente a un Na~nana~nana~

Kiba le arrojó la almohada todavía incrédulo por la traición.

El resto de los presentes rieron durante un momento y fue el sonido de la puerta al abrirse lo que atrajo la atención de todos.

-Naruto –Kurenai, en su tono marcial, llamó- Es hora del entrenamiento.

El rubio asintió.

-Nos vemos luego –dijo moviendo la mano hacia la esquina donde estaban Hana y los perros, antes de dar media vuelta y besar la mejilla de Hinata que sufrió una arritmia- mejórate pronto –a Hanabi, que estaba echando humo con la cabeza le sonrió y le revolvió el cabello- nos vemos luego –y abandonó la habitación con Kurenai que solo asintió en forma general antes de partir.

Ahora si, Kiba daba lástima.

Tanta que Akamaru, arrepentido, se dirigió a la papelera que había en la esquina del cuarto antes de volver con la envoltura arrugada del chocolate y ponerla a su lado. Sin conseguir una reacción.

Hana giró los ojos y se preparó para consolar a su hermano o golpearlo hasta hacerlo entrar en razón, todavía no se decidía. Se incorporó de la silla y sin ningún aviso, la puerta volvió a abrirse.

-Kiba –dijo la cabeza de Naruto desde la puerta- casi lo olvido –y aventó un paquete pequeño desde donde estaba antes de desaparecer como había entrado.

El paquete, que resultó ser otro chocolate igual, cayó en las manos del chico que lo vio un momento perplejo.

-Na~nana~nana~ -canturreó hacía Kuromaru antes de comenzar a abrir el papel con una sonrisa en el rostro.


Kasumi tomo la mano de Tarou entre las suyas, tomándose un segundo para apreciar la diferencia de tamaño y las venas que recorrían el dorso de estas, se inclinó un poco y beso individualmente cada uno de los dedos provocando que la excitación de su novio creciera, y, con un suspiro, colocó la mano sobre su pecho derecho desnudo, sintiendo un estremecimiento por todo su cuerpo cuando, tímidamente, Tarou movió uno de sus dedos para acariciar su…

-¿Sigues leyendo eso Kakashi?

tímidamente, Tarou movió uno de sus…

-Hay por Dios santo, eres uno de los adultos más irresponsables que conozco… blablabla bla bla… entrenamiento, etc etc.. bla bla bla… responsabilidades…

movió uno de sus dedos para acariciar su pezón, sintiendo un nudo en su…

-O me dejas de ignorar o busco a Gai y le digo que deseas duplicar el numero de sus peleas semanales.

Kakashi maldijo mentalmente antes de cerrar su libro y ver atentamente a la persona que estaba frente a él.

Genma.

¿Qué rayos quería ahora?

-¿Si? –preguntó dándole a entender que tenía toda su atención.

El otro ninja lo miró durante medio segundo antes de volver a comenzar con lo que estaba diciendo.

-Mira… comprendo que estés molesto por haber perdido al chico cuando éste debió de haber estado en tu equipo.

El peliblanco iba a contestarle que NO estaba molesto; estaba orgulloso de que el hijo de su sensei había demostrado poder vencer a un Uchiha en un combate limpio, también estaba conciente de que muy probablemente Kurenai tenía razón y las cosas no se habrían desarrollado igual si Sasuke y Naruto hubieran estado en el mismo equipo, y que, mal que mal, las cosas iban bien para ambos equipos.

A quien engañaba, estaba molesto. Maldita Kurenai roba alumnos.

-No estoy molesto, -dijo con su tono apático habitual- estoy leyendo.

Genma dejó salir un bufido.

-Mira, se que no es muy mi asunto, pero creo que deberías estar entrenando a Shino para las finales y a Sasuke para distraerlo un poco.

El ninja copia volvió a abrir su libro y a enterrar su mirada en él.

-Shino fue a aprender un nuevo jutsu de su clan, y si yo fuera Sasuke, preferiría pasar un tiempo a solas. Les daré a los chicos esta semana antes de ponerme a trabajar en sus técnicas.


El genin observó atento al hyphessobrycon erythostigma, un pez ovalado de agua dulce perteneciente al orden de los characiformes.

Claro que ni el pez ni el rubio sabían eso. Para el chico, solo se trataba de un bonito pez de un tono rosado y curiosas escamas. Y cuando el ninja se detuvo una vez más para mirar confundido la bolsa que cargaba y luego a su sensei, la pelinegra solo soltó un suspiro.

-Ya casi llegamos Naruto.

Luego de salir del hospital, donde Kurenai le dijo que lo esperara, la pelinegra y el genin más espectacular de todo Konoha, según él mismo, fueron ni más ni menos que a una tienda de mascotas. Naruto todavía recordaba la primera vez que entró a esa tienda. El dependiente, igual que la mayoría de los habitantes de la aldea, había intentado correrlo del establecimiento apenas verlo, y solo fue gracias a los ojos de borrego y las frases patéticas del chico, que el dependiente aceptó venderle un pequeño hámster al chico.

Tres días más tarde, luego de salir un par de horas, Naruto regresó para encontrar el cadáver de Nobu, como le había puesto, echó papilla sobre el suelo. Le habían roto el cuello y lo habían utilizado como crayola para escribir la palabra 'asesino' con su sangre en una de las paredes.

Eso le sirvió a Naruto para dos cosas.

La primera, para que el viejo Sandaime aumentara la seguridad de su departamento, y a partir de ese momento, nadie volvió a entrar a destruir nada en su casa.

La segunda, para hacer que el rubio se prometiera a sí mismo no volver a comprar una mascota en su vida. De todas maneras el iba a ser Hokage, e iba ha estar demasiado ocupado como para tener una mascota.

Pues como fuera. Kurenai compró un pez mediano y rosado muy bonito, y varías docenas de pequeños peces Neon que se movían muy curioso por todo el acuario y que se veían aún mejor en las cuatro bolsas que cargaba su sensei con sumo cuidado.

-Llegamos –anunció la maestra del genjutsu luego de haber caminado un poco por el bosque.

El genin miró al frente de donde señalaba su sensei y no pudo reprimir un sonido de asombro que salió por su garganta al ver lo que había al frente.

Era un claro en medio del bosque, y en el centro de este, de un tamaño aproximado de cuatro metros de diámetro, había una especie de estanque con las paredes echas de piedra y con un circulo también de piedra en el medio. Este último circulo era pequeño, con menos de un metro de diámetro y echo al parecer de una sola roca, estaba casi al ras del agua que tenía como un metro de profundidad y donde ya flotaban tres bolsas más con peces, seguramente aclimatándose a la nueva temperatura, como les había explicado el sujeto de la tienda que debían hacer.

La pelinegra se acercó a la orilla del estanque y colocó las cuatro bolsas en ella, haciendo una seña a su estudiante para que colocara la suya en el agua mientras ella comenzaba a sacar a los peces de las bolsas que ya estaban cuando ellos llegaron.

-No sabía que hubiera un estanque aquí.

Dijo el genin a modo de conversación. La verdad, la Jounin no era muy dada a la interacción social, y siempre que Naruto se quedaba solo con ella, transcurrían periodos de silencio que no sabía sobrellevar muy bien. Por lo menos hasta que rompían el hielo por primera vez.

-No lo había, lo hice esta mañana –explicó mientras observaba como los peces, uno igual al rosado y varias docenas de pequeños peces Neon negro, que no eran muy diferentes a los Normales, comenzaban a diseminarse por todo el agua.

-En serio? –preguntó incrédulo.

Y luego de un segundo, la pelinegra se incorporó y dio un salto para llegar al círculo central del estanque.

-Si –contestó simplemente y luego miró seriamente a su estudiante que solo atinó a cuadrarse en su lugar- Escúchame atentamente Naruto –su voz tomó el ya tan clásico tono inflexible- no voy a decir que tu victoria en las preliminares fue un golpe de suerte, ni siquiera pienses que menosprecio tus habilidades –mantuvo la mirada firme en el chico- al contrario, estoy muy complacida por la pericia que demostraste en esa batalla y no creo que nadie piense lo contrario.

Eso hizo sonreír al ojiazul que solo atinó a ver a su maestra con una sonrisa y un ligero sonrojo. Era muy raro que lo felicitaran.

-Sin embargo –continuo la imponente mujer- tu siguiente batalla no será fácil; creo que sabes muy bien el alcance que tiene el Byakugan y créeme cuando te digo que la técnica de Neji es superior a la de Hinata. –aquí hizo una pausa para asegurarse de que su estudiante entendiera lo que decía y solo continuó cuando éste asintió firmemente- Además, su giro del cielo es una técnica casi impenetrable, y si…

-¡Pero tu dijiste que me enseñarías como romperla! Verdad? –interrumpió Naruto en un ataque de inquietud muy común en él.

Kurenai lo miró reprobatoriamente y se preguntó si algún día podría quitarle esa manía al chico. Seguramente no, pero podía seguir intentando.

-Hay una técnica. –levantó una mano para evitar ser interrumpida de nuevo- Kodate no jutsu (1) –y la pelinegra casi podía ver los signos de interrogación sobre la cabeza del chico seguido de una honda de excitación que fácilmente podía ser leída.

-Bueno –con gran resolución, Naruto plantó pie a la situación- sea lo que sea, estoy listo.

Kurenai curvó su boca ligeramente en una sonrisa.

-No, no lo estás Naruto –explicó al tiempo que volvía a hacer una señal para que el chico no la interrumpiera- Kodate no jutsu es una técnica muy especial y que casi nunca se usa. Y su principal característica es que no puede ser dominada a menos de que tengas un nivel alto de control de Chakra.

-¡Pero…!

-Naruto! –la voz de la maestra del genjutsu subió varias octavas- estoy haciendo dos apuestas al mismo tiempo –explicó y levantó dos dedos antes de bajar uno- la primera, que dada tu estamina y cantidad de chakra, ésta nueva técnica será suficiente para detener el giro del cielo, un jutsu al que nunca he visto detenerse de una manera directa –bajó el segundo dedo y con él el resto de la mano- y la segunda, que puedes mejorar tu control lo suficiente en menos de un mes y aprender éste nuevo Jutsu en más o menos de una semana. –ambas apuestas eran casi imposibles… casi- Esto normalmente le llevaría tres meses de trabajo duro a un muy buen ninja.

El silencio llenó el bosque cuando dejó de hablar, y la pelinegra se preguntó si estaba haciendo lo correcto en poner tanta fe en el muchacho. Tal vez podrían idear una táctica menos directa que le diera posibilidades de…

-Si –la voz del genin interrumpió el tren de sus pensamientos y al observar atentamente, pudo leer la determinación del chico- hagamos eso.

Con seriedad, Kurenai señaló hacía la parte del estanque que estaba entre ellos y donde ya nadaban la mitad de los peces.

-Si fallas en este ejercicio –dijo pensando que si alguien se enteraba de que estaba chantajeando emocionalmente al niño le iría muy mal- los peces se van a morir.

Por la expresión asustada del chico, supo que había dado en el blanco.

Y Dios… esperaba poder mantener esto en secreto.


Durante la segunda fase de los exámenes chuunin, Anko, una jounin cuya principal característica era su sed de sangre y su poco recato, descubrió la presencia de Orochimaru al encontrar que uno de los grupos de genin estaba siendo suplantado y dirigirse al bosque a investigar.

Claro que esa era la versión oficial, en realidad la mujer supo, desde el momento de ver los cuerpos de los genin que estaban siendo suplantados, que su antiguo maestro estaba interfiriendo con la prueba y decidió hacer una misión suicida. Sin embargo, la misión kamikase fue un fracaso, y Anko regresó con un mensaje del traidor.

Konoha sería atacada en el momento que los exámenes fueran cancelados. Aunque era obvio que la aldea sería atacada de todas formas tarde o temprano.

No era necesario ser un genio para saber que Sasuke Uchiha era el blanco de Orochimaru, sobre todo luego de escuchar el reporte del equipo ocho. Y luego de una larga deliberación, se llegó a la conclusión de que, si bien, la aldea sería atacada de una manera u otra, si se dejaba correr el tiempo de los exámenes de manera normal, por lo menos la hoja tendría probabilidades de prepararse contra el ataque.

Eso, claro, hasta que Naruto ganó contra su pelea contra Sasuke y el concejo, así como la mayoría de los ninjas que estaban enterados de la situación, dejaron de estar seguros si Orochimaru esperaría ahora que el objeto de estudio estaba fuera de la mesa.

Todos claro, exceptuando a Sarutobi. Que conocía a su estudiante lo suficiente como para saber que seguiría esperando un poco más, lo suficiente como para que Konoha estuviera a su máximo poder y en presencia de los Daimiyo para aplastarlo de una manera definitiva y espectacular.

A veces Orochimaru podía ser tan predecible.


La noche era fresca y tranquila, la humedad en el aire era ligeramente húmeda y la luna brillaba enorme en el cielo. La aldea de la hoja dormía casi en su totalidad y el principal ruido que llenaba el espacio era el de los insectos, que no cesaban en su movimiento.

Claro que siempre había una excepción. En este caso, Gekko Hayate. Un Jounin cuya especialidad era el uso de la espada en todas sus formas y cuyo principal defecto era una enfermedad crónica que padecía de nacimiento.

Kabuto, el hijo adoptivo de uno de los mejores ninjas especializados en medicina había resultado un traidor, un infiltrado de la aldea del Sonido bajo el mandato de Orochimaru. Y había otros dos puntos principales en la situación que eran perturbadores.

Uno era el hecho de que había escuchado un complot entre la arena y el sonido para acabar con la aldea de la hoja. El otro, y el que en esos momentos era prioritario, era el hecho de que Hayate había sido descubierto espiando en la conversación y ahora Kabuto estaba tras su rastro.

Solo tenía que escapar.

Solo eso maldita sea y ese cuerpo suyo volvía a cobrarle cuando más lo necesitaba. El jounin de cabello castaño sabía que ahora no tendría oportunidad en una pelea directa, así que retirarse era la única opción posible, e incluso eso, con sus pulmones ardiendo con cada respiro, parecía fuera de su alcance.

Saltó hacía otro de los tejados de entre los tantos edificios que había en la aldea de Konoha y, sintiendo como su cuerpo comenzaba a fallar por falta de circulación, decidió jugarse todo por el todo.

Volteó y desenvaino su katana, colocándose en la mejor posición defensiva de la que era capaz.

-Cansado? –la voz de Kabuto llegó desde su espalda y el castaño realizó un moviendo rápido co el filo de la hoja al tiempo que giraba sobre sí mismo. No había nada tras él- ese es el principal problema con esta aldea –comentó el peliblanco con tranquilidad esta vez hacía la izquierda de Hayate que saltó para poner distancia de lo que resultó ser otro lugar vacío- dejan que personas lisiadas y sin ningún talento se vuelvan ninjas.

El jounin se movió rápido. En menos de un segundo juntó el resto de chakra que le quedaba y realizó un ataque de espadas hacía su izquierda, donde la figura de Kabuto lo miró con sorna durante una fracción de tiempo antes de que Hayate lo atravesara como si no estuviera ahí.

Seguramente por que Kabuto no estaba ahí. Hayate se maldijo a sí mismo por lo bajo por caer en un truco tan simple. Un solo bunshin, ni siquiera uno con cuerpo real, y ahí iba a gastar la poca energía que le quedaba.

-Y yo pensé que me iba a entretener un poco.

Esta vez, Hayate no tuvo tiempo de reaccionar antes de sentir una navaja de chakra cortar su costado derecho, abriendo su omóplato y cortando una buena tajada en su pulmón.

'Se acabo', pensó mientras caía al suelo como si estuviera en una película barata en una escena alargada donde toman cuadro por cuadro.

Y lo último que alcanzó a ver antes de caer en la inconciencia, fue un borrón negro y lo que por una fracción de segundo le parecieron las patas de un animal.


Kuromaru sabía que últimamente su comportamiento rayaba en la obsesión.

Era de noche, una noche con luna llena como esa solo era para aullar hasta sacarse el alma del cuerpo, pero por alguna razón sus instintos no le pedían otra cosa sino asegurarse que el nuevo miembro de su manada estuviera seguro. Algo que muy rara vez le pasaba.

Así que, sacudiéndose un par de perras de encima que estaban intentando quedar preñadas de nuevo, se dirigió a la puerta de la casa del clan. No le costaba trabajo separarse de ellas, ya las atendería cuando regresara.

-Vas a salir?

Preguntó Tsume cuando ya estaba por alcanzar la salida y Kuromaru maldijo por lo bajo su falta de habilidad en esta ocasión. La matriarca del clan solo levantó una ceja.

-Tengo ganas de hacer una visita –explicó con su voz gruesa y rasposa.

Sin esperar contestación, volvió a comenzar a caminar.

-Naruto?

Fue la simple pregunta de la matriarca y fue como si un interruptor de alarma se encendiera en su cabeza. Si Tsume suponía que era el chico, era porque también sentía la misma sensación que él, y si eso era cierto, mejor se daba prisa.

Echó a correr sin dar una contestación a Tsume, después se disculparía si sus instintos solo estaban sobreactuando, pero… pero si no era así.

Corrió cada vez más rápido entre los edificios y las calles, y cuando al fin alcanzó a ver el departamento de Naru, sintió como si su estomago se hubiera quedado tres metros más atrás.

Sentía un chakra demoniaco, pesado y con una increíble sed de sangre escapar de lo que estaba seguro era la ventana del chico. Por la naturaleza de este, era seguro que no pertenecía a Naru, y sin saber como, ya estaba saltando sobre el tronco de un árbol antes de utilizarlo como impulso para llegar a la ventana del chico que estaba abierta de par en par.

Cayó con gracia sobre el suelo, sin hacer un solo sonido y cuando volteó a ver la fuente del chakra, descubrió a un chico pelirrojo.

La habitación de Naruto era pequeña, apenas de la mitad de una de las habitaciones normales del complejo Inuzuka y la cama ocupaba un poco menos de un tercio del lugar. Sobre esta, dormido y completamente ajeno a lo que le rodeaba, descansaba el rubio, y Kuromaru pensó que tendría que enseñarle al chico a dormir con un ojo abierto. El perro-ninja giró su atención al otro habitante de la habitación.

Gaara.

El jinchuriki de la aldea de la arena estaba sobre Naruto, apenas una decena de centímetros de su rostro y sonriendo con la locura escrita en la cara.

-Aléjate de él

Exigió el canino y el "genin" pelirrojo detuvo su avance para voltear a verlo con intenso odio.

-Eh dicho que te alejes de él.

Kuromaru sintió como el chakra del perpetrador comenzaba a mover la arena que había en el suelo hacía él, y haciendo gala de su velocidad, esperó hasta que el chico hizo un movimiento rápido con la mano y la arena cargo hacía él de todas direcciones. Para el ojo humano, Kuromaru desapareció y volvió a aparecer a espaldas del chico.

-Más te vale que mi nieto no despierte o tendría que matarte por privarlo de su sueño de belleza –las facciones de locura fueron desapareciendo lentamente del rostro del pelirrojo para ser reemplazadas por confusión- ¿Qué haces en el departamento de Naru?

-…¿Naru? –preguntó lentamente el chico como si no entendiera a quién se refería- Su nombre es Yumi –y poco a poco, la arena que estaba regada por toda la habitación se fue juntando en la espalda del chico hasta tomar la forma de una ánfora o cacahuatito gigante- dime, perro –Kuromaru gruño en señal de advertencia- Yumi te quiere?

El gruñido del compañero de la matriarca Inuzuka se hizo más filoso, más hondo. Y el junchiriki de Sukaku sonrió una vez más, incitando a la inanidad antes de desaparecer en una nube de arena.

La atmosfera acecina se dispersó, y los insectos nocturnos volvieron a su frenesí interminable. Kuromaru se baño con la luz de la luna llena a trabes de la ventana abierta.

-Creo que era mucho pedir para una noche normal de sexo –dijo pensando en las perras en celo que se habían quedado en la casa.

Si no regresaba hoy, y no lo haría pues tenía que cuidar del niño, las chicas buscarían a otras parejas.

Un ruido a su espalda llamó su atención, donde el rubio se acurrucaba suavemente en la almohada con una ridícula gorrita. Kuromaru sonrió y se acercó suavemente hacía la figura dormida de su nieto adoptivo. Hasta que su hocico acarició suavemente su mejilla.

-Yo te cuido, Naru.

Prometió suavemente porque era dolorosamente tierno.


Gracias por leer


1 Escudo pequeño.

Respuesta a los Reviews:

Kauket: Que bueno que te gusta, gusta. Esa es mi misión en la vida.

Kikimaru -.- Gaara es taaan difícil de escribir, tiene una mente tan torcida por el momento que no puedo comprender del todo sus acciones, por lo que no puedo escribir mucho de él. A mi también me gusta. Kiba… pues… kiba es un niño y no sabe como aproximarse a Naru… así que tendré que drogarlo para darle animo –porristas- y espero que este capítulo te ayude para saber que pasa con Sasuke, que si quiere a Naru, pero para él, que esta loquito, la muerte de su hermano biene primero ñ_n

A todos lo demas que me escribieron, revisen sus correos chicos.