Hola a todos, como siempre se agradece la paciencia que han tenido para seguir leyéndonos y apoyando nuestra historia, sus comentarios nos alegran mucho

Hola a todos, como siempre se agradece la paciencia que han tenido para seguir leyéndonos y apoyando nuestra historia, sus comentarios nos alegran mucho.

Les recuerdo que los personajes no nos pertenecen, son de su creadora Rumiko Takahashi.

Simbología

-kkk- Los personajes hablan

-kkk- Los personajes piensan

"La guerra por consumar nuestro amor"

Capítulo XVI "Volvemos a nuestra realidad"

Eran las diez de la mañana. El sol resplandecía tímidamente las calles de Nerima dando comienzo a un nuevo y esplendoroso día.

Dos jóvenes serenos caminaban por los tranquilos y armoniosos lugares de la ciudad, sus manos entrelazadas y el paulatino movimiento de sus pasos denotaba el poco interés que ambos tenían de llegar a su destino.

-Y bien ¿preparado para enfrentar a nuestra familia?- preguntó la muchacha con un tono levemente fastidiado imaginando el interrogatorio que les esperaba.

El muchacho sonrió con ironía. -Nunca estaré lo suficientemente preparado para los interrogatorios de nuestros padres.

-Olvidas los comentarios de Nabiki -agregó la joven.

-Hubiese preferido quedarme allá, al menos unas semanas más ¿tú no? -preguntó observándola con tierna expresión.

La menor de las Tendo se quedó hipnotizada por esa profunda mirada azul grisácea -Tal vez si nos hubiéramos quedado más tiempo habríamos…. -sus mejillas se sonrojaron rápidamente producto de las escenas poco castas que rondaban en su mente-. Hai… yo… me habría encantado -respondió por inercia totalmente ilusionada con que algún día cercano esos pensamientos se hicieran realidad.

Ranma observó extrañado la ida expresión de su novia -. ¿Akane te sientes bien? estás roja -expresó con preocupación-. Si quieres podemos pasar a ver al Doctor Tofú, tal vez el viaje te hizo mal -agregó preocupado.

La joven volvió en si al darse cuenta que su estado de ensoñación había preocupando a su siempre exagerado prometido, él siempre intentaba protegerla de todo de un modo u otro -. Estoy bien Ranma, no te preocupes, sólo pensaba. -Sonriendo cautivadoramente logró que su prometido dejara de preocuparse.

Los muchachos caminaban sin mirar el camino, estaban perdidos observándose el uno al otro. En ese instante una pequeña anciana de cabellos blancos tomó su tazón y lo sumergió en su balde de agua para posteriormente rociar la calle.

Como siempre sucedía, el agua que lanzó la anciana fue a parar directamente sobre el artista marcial más fuerte y atractivo de todo Japón. Fastidiado observó a la señora, quien ni siquiera se percató de lo ocurrido y seguía en su afán de rociar la calle de agua.

Por acto reflejo el muchacho tomó la cinta de su pantalón chino para atarla levemente más fuerte, había olvidado completamente que ya no tenía su maldición.

-¿Qué crees que haces anata? -preguntó divertida, había observado la actitud del joven y dedujo que éste no había sido conciente de que el cambio no fue efectivo en su cuerpo, definitivamente habían costumbres difíciles de dejar.

-¿Uhm?... -la cara de duda que expresaba dejaba en claro que no sabía que estaba haciendo. Bajó su vista a su tórax y lo observó atentamente por un par de segundos, recién en ese momento recordó que su cuerpo ya no reaccionaba al contacto con el agua fría.

Sus miradas se encontraron nuevamente y ambos comenzaron a reír ruidosamente por la cómica escena. -¡No te burles de mí koishii! -comentó entre risas el muchacho, suavemente deslizó sus manos por la cintura de la muchacha y la estrechó en un cariñoso abrazo.

-¡Estás mojado! -señaló la peli-azul intentando parecer molesta. Con suavidad rodeó el cuello del chico acariciando suavemente sus sedosas hebras azabaches.

El muchacho se apoyó con delicadeza sobre el hombro de su novia -. No quiero volver a casa… -farfulló en un tono parecido al de un niño pequeño enojado.

La actitud de él le pareció infinitamente adorable. Afectuosamente acarició los hombros masculinos descendiendo hasta rosar su musculoso tórax -. No es tan terrible mi amor, molestarán un momento y luego se aburrirán -comentó no muy convencida de sus palabras.

Ranma alzo su rostro para observar a su chica a los ojos -. Eso espero, creo que en el tiempo que estuvimos viajando me acostumbré a estar a solas contigo, con ellos cerca será más difícil tener nuestra Intimidad…etto… me refiero a conversar…tranquilos -dijo levemente nervioso.

La chica alzó sus manos hasta el rostro del joven y acarició tiernamente sus mejillas. Se puso en puntillas y besó levemente sus labios y volvió a alejarse.

Él arrugó el entrecejo molesto por el alejamiento de la muchacha. -Si intentas subirme el ánimo tendrás que esforzarte un poco más -espetó con la clara intensión de fastidiarla un poco.

-Estamos en la vía pública anata, no sé tú pero al menos yo no pretendo hacer un espectáculo en medio de la calle -respondió divertida.

El muchacho ciñó levemente su cintura y la acercó lo más posible a su cuerpo -Pero no hay nadie cerca -dijo observando rápidamente los alrededores-, la única persona que hay es esa anciana y para ser franco no creo que vea mucho -añadió divertido-. ¿Me dejas besarte koishii? -preguntó utilizando su tono más seductor.

Akane ni siquiera lo meditó por un segundo, cada vez que Ranma la miraba de esa manera tan penetrante ella se olvidaba de todo lo que los rodeaba. Ansiosamente se apoderó del labio superior del muchacho, atrapándolo entre los suyos.

Él por su parte sonrió internamente al ver que la muchacha accedía a su pedido sin oponer ningún tipo de resistencia. Con las mismas ansias que su prometida respondió el beso. Momentos como ese lo hacían creer que no había ningún enemigo capaz de poder contra él, Akane era su fuerza y su impulso para ir más allá de sus límites, así también, se sorprendía al notar que esa jovencita que ahora tenía entre sus brazos iba sacando poco a poco los sentimientos y emociones más internas de su ser.

Los minutos en que sus labios se acariciaban fueron incontables, ninguno de los dos quería acabar con la batalla interna que se creaba en aquel abrir y cerrar de sus labios. La complicidad que se creaba entre ellos al besarse era única.

Sin muchas ganas la peli-azul fue la encargada de romper el mágico momento -. Me quedaría toda la tarde intentando subir tu animo, pero debemos ir a casa -dijo acariciando el masculino rostro.

El muchacho asintió con su cabeza, traviesamente se acercó y depositó un efímero beso en los labios de la chica. -Vamos koishii.


Entraron sigilosamente a su hogar y con la mayor discreción posible cerraron las puertas de la entrada de la casa, como queriendo pasar desapercibidos. Sabían que de un momento a otro se encontrarían a algún miembro de la familia, pero querían que ese momento llegara lo más tarde posible.

El anciano de pequeña estatura pasaba casualmente por el frente de la casa, aparentemente buscando uno de sus "tesoros". Fue en ese instante en que distinguió a los jóvenes. -¡Akane-chan al fin estás de vuelta…ven a mis brazos! -expresó lanzándose directamente a los senos de la muchacha.

Ranma se interpuso rápidamente entre el viejo y la muchacha. -No se acerque a Akane viejo sin vergüenza -espetó clavando fuertemente su puño derecho en el rostro de Hapossai.

Kasumi dejó de lado sus deberes en la cocina al escuchar el sonido de unas familiares voces. Al llegar a la entrada del salón se encontró con su hermana menor, su futuro cuñado y el maltrecho maestro en el suelo. -¡Familia, Ranma y Akane están de vuelta, vengan rápido!.

-¿Ranma?... -La amable señora Nodoka siguió los pasos de la mayor de las hermanas Tendo. De forma inmediata su mirada se posó en la de su único hijo, al verlo no dudó un segundo en acercarse a él y abrazarlo con todo el cariño maternal que poseía- mi querido Ranma, te extrañé muchísimo.

-Yo también te extrañé ofukuro -comentó devolviendo el abrazo de su madre.

-¡Mi querida hija… Ranma! que alegría verlos de vuelta a casa -comentó Soun desde la entrada del salón. Pequeñas lágrimas comenzaban a caer producto de la emoción de tener a los herederos del combate libre de vuelta.

La mediana de las Tendo dejó su calculadora sobre la mesada y se acercó al resto de la familia. -Hola chicos, bienvenidos -dijo observando atentamente a su hermana menor y a su cuñado, quien seguía saludando a su madre-. Akane te ves algo cambiada… -comentó con tranquilidad.

-¿A qué te refieres? -preguntó temerosa de lo que podría decir su hermana.

-Creo que te ves más madura… -comentó pícaramente-. Un par de semanas y ya pareces toda una mujer hermanita -finalizó riendo burlonamente.

Ranma y Akane se sonrojaron furiosamente por el comentario hecho por la joven. -¿Será por qué intimé un poco con Ranma?... ¿tan notorio es?... ¡shimatta! Esto va a ser peor de lo que pensé -meditó nerviosa la joven de azulada cabellera.

Como salvador de la situación apareció Genma en su estado de panda. Tranquilamente se dirigió hasta su hijo pasando entre Nodoka y lo lanzó al estanque de la casa.

-¡Temee!... ¡¿Qué mierda crees que haces oyaji?! -expresó notoriamente molesto saliendo de la posa. A paso firme se acercó a su padre y de una sola patada lo lanzó al mismo lugar donde éste lo había enviado anteriormente.

El panda se puso de pie y permaneció en el estanque. Tomó uno de sus carteles, escribió algo y lo alzó para que éste fuera leído por los demás-. Sólo quería comprobar si ya te habías curado de la maldición -mostró- ¡Felicidades hijo!, espero que no te hayas olvidado de quien dedicó los mejores años de su vida a cuidar de ti -agregó en otro cartel.

Ranma tragó con dificultad intentando parecer tranquilo, observó a los demás miembros de la familia quienes curiosamente lo observaban fijamente -Etto… bueno… Akane y yo estamos algo cansados… -comentó, tratando así de desviar el tema.

-Es normal que estén cansados, me imagino que hicieron muchas cosas en su viaje -dijo Nodoka, observando cariñosamente a su hijo y futura nuera.

El rostro de la peli-azul adquirió un fuerte carmín que se concentró especialmente en sus mejillas -Shimatta… de una forma u otra siempre terminan desviando el tema hacía "ese" sentido, sólo a Ranma se le ocurre decir que estamos cansados -respiró profundamente para darse fuerzas internas y no estallar ante las insinuaciones y expectativas de sus cercanos- Tía… Ranma se refería a que estamos algo cansados por las horas de viaje ¿Ne anata? -preguntó dirigiendo una asesina mirada a su novio.

Ranma observó con algo de miedo la expresión de la muchacha -Y ahora qué le pasa -pensó intimidado-. Sí, el viaje fue agotador -respondió rápidamente al ver que el ceño de la muchacha se fruncía notoriamente.

-Vayan a dejar sus cosas a sus habitaciones, dentro de un rato el desayuno estará listo -dijo la mayor de las hermanas Tendo con su particular amabilidad.

-Muchas gracias Kasumi -espetó la muchacha-. Vamos Ranma -antes de que el muchacho dijera alguna palabra lo tomó de la mano y se dirigió con rapidez a la segunda planta de la casa.


El desayuno transcurría de forma bastante tranquila. Hasta ahora sólo les habían preguntado temas triviales sobre su viaje, cosa que en su interior agradecían bastante ambos muchachos.

-Entonces… según entiendo, mientras iban a Jusenkyo tuvieron que viajar por sus medios, ya que cayeron del avión a mitad del viaje ¿verdad? -consultó Nabiki.

Akane dirigió lentamente los palillos con un poco de arroz a su boca. -Cuando caímos del avión no faltaba mucho para llegar a China, además aprovechamos de recorrer varios pueblos. Fue muy entretenido -añadió comiendo un trozo de pescado.

-¿Y cómo lo hicieron para dormir?, ¿pasaban la noche juntos? -preguntó nuevamente la mediana de las Tendo observando atentamente las reacciones de ambos muchachos.

El oji-azul al instante se atoró con la comida que estaba ingiriendo y comenzó a toser bulliciosamente. Akane, que estaba a su lado, palmoteó "delicadamente" la espalda del muchacho hasta que éste dejó de toser -Ranma y yo dormíamos separados -farfulló lanzando una mirada asesina a su hermana.

-No tiene nada de malo que hayan dormido juntos. Están comprometidos y tienen nuestro apoyo y autorización -comentó Soun con tranquilidad.

-Mi hijo es muy varonil -agregó soñadoramente Nodoka.

El aludido observaba en silencio las acotaciones de su progenitora y futuro suegro, se sentía incapaz de emitir algún comentario sobre como habían pasado la noche, sobretodo considerando que lo que ellos comentaban realmente había sucedido, aunque no habían llegado a intimar completamente, sí habían dormido juntos -. Y otras cosas… -Añadió su mente.

-Yo espero que hayan aprovechado el viaje y pronto tengamos al heredero del dojo -comentó con alegría Soun, depositaba todas sus esperanzas en la pareja, sobretodo ahora que ya eran novios veía bastante cerca la posibilidad de unir las escuelas.

El hombre de anteojos comía rápidamente aprovechando que su hijo se encontraba algo distraído -. No se preocupe Tendo-kun… a este paso muy pronto seremos abuelos y no tendremos que preocuparnos por el futuro de nuestro arte -espetó tragando rápidamente la comida que tenía en la boca.

Akane sentía arder sus mejillas ante los comentarios nada discretos de su familia -Ranma di algo -susurró para ser oída sólo por su novio.

El aludido la miró de reojo bastante nervioso -Akane… ya sabes que yo no sé… etto… soy malo mintiendo -confesó con las mejillas igual de sonrosadas que su prometida.

-¡Baka! ¿Qué tratas de decir con eso? -preguntó alzando notoriamente el tono de voz.

El oji-azul se sintió ligeramente intimidado por la mirada asesina que la muchacha le estaba dedicando -Tú…tú sabes… etto… no preguntes esas cosas -espetó tratando de sonar seguro aunque sin poder lograrlo.

-Cobarde -bufó molesta desviando la mirada.

-Shimatta ¡Yo no soy ningún cobarde!... -expresó notoriamente molesto encarando a la muchacha-. ¿Qué demonios quieres qué les diga?

La joven volteó a encarar al chico -obviamente quiero que desmientas lo que están diciendo ¡Baka!.

-¿Y por qué no lo haces tú? -preguntó manteniendo un molesto tono.

Akane se quedó en silencio unos segundos sin saber exactamente que responder. La verdad es que tampoco era buena dando excusas -. Kuso… etto porque… porque es tu deber -dijo al no tener más argumentos.

Ranma sonrió egocéntricamente -de seguro quiere que yo la proteja como siempre -totalmente seguro se de sí mismo posó su mano derecha en el hombro de la joven-. Si lo que querías era que yo me encargara de la situación sólo tenías que pedirlo, lo único que tenías que decir era: Ranma anata… tu que eres tan fuerte y decidido, encárgate de la situación -dijo imitando burlonamente la voz de la muchacha.

La menor de las Tendo sintió como una vena comenzaba a hacerse notoria en su sien y ante la atenta mirada de todos los presentes tomó con sus dos manos la mesa sobre la que estaban cenando y la dejó caer con todas sus fuerzas sobre la cabeza de su novio -. Estúpido engreído -bufó molesta- me voy a mi habitación a arreglar mis cosas… con permiso. -Al decir esto se levantó y se fue en busca de su mochila de campaña.

-Violen…ta kawaii…kune -dijo tratando de levantarse sin tener éxito.

-Después de todo creo que tendrán que esperar un poco más por su heredero -comentó con picardía Nabiki al ver que la relación de los muchachos seguía igual.

Soun y Genma se abrazaban bastante apenados -. Saotome-kun creo que su hijo no aprovechó la oportunidad.

-Eso parece Tendo-kun -farfulló en el mismo tono lastimoso.

-No te preocupes papá de seguro se arreglaran pronto -comentó tranquilamente Kasumi.

Nodoka sonrió maternalemte -mi nuera me dará nietos muy saludables con esa energía que tiene.

-Eso si es que su hijo sobrevive para ello -comentó la mediana de las Tendo comiendo con tranquilidad el resto de su arroz.


Una hora después Ranma caminaba solo por las calles de Nerima, sobre su espalda cargaba aquel barril que había traído con el agua de nannichuan para su desorientado amigo -. Estúpida Akane… y yo que traté de ayudarla, malagradecida -bufó aún molesto con un ligero dolor en su cabeza producto del golpe que le había propinado la muchacha-. Tendrá que rogarme para que le vuelva a hablar… no tenía por qué golpearme de esa manera.

Sumido en sus pensamientos siguió caminando a paso lento en dirección al Ucchan's.


La muchacha de azulados cabellos bajó las escaleras lentamente, su rostro denotaba un ligero atisbo de tristeza -un par de horas en casa y ya discutimos… tal vez no debí golpearlo tan fuerte -guiada por el sentimiento de culpa caminó por los pasillos de la casa buscando algún rastro del muchacho-. No se ve por ninguna parte…tal vez se fue al dojo a entrenar -caminó hasta llegar ahí, sin embargo tampoco en ese lugar encontró vestigios de su presencia.

Tímidamente caminó a la cocina donde se encontraban su hermana y futura suegra -. Etto… tía Nodoka, Kasumi, por casualidad ¿han visto a Ranma? -Sin poder evitarlo sus mejillas se sonrojaron notoriamente.

Ambas mujeres sonrieron ante la actitud de la joven -dijo que iría a visitar a Ryoga y Ukyo -respondió Kasumi.

-Arigato… -respondió saliendo apresuradamente hacia su habitación-. Descarado, pervertido... se pelea conmigo y va enseguida a ver sus ex prometidas ¡Baka! Más vale que sólo haya ido de visita… y yo que estaba preocupada por él…

La chica subió a su habitación malhumorada, -Baka insensible- murmuró con una mezcla de enojo y tristeza en su tono de voz. Aunque su orgullo le dictaba que se olvidara por completo de todo y dejara de pensar en él, para su desgracia los celos y la curiosidad por saber lo que pasaba en Ucchan's era más grande de lo que podía soportar. Pasó varios minutos caminando como gata enjaulada de un lado para el otro dentro de su recamara.- Simplemente fingiré que voy por algo de comer y así aprovecho para averiguar por qué Ranma tiene tan prisa en ir donde Ukyo

Decidida se cambió el atuendo y salió sigilosa de la casa. Su objetivo era que nadie la viera marcharse, de esa forma evitaría preguntas incómodas, sin embargo su plan se frustró.

Kasumi se encontraba barriendo la entrada del Dojo, la peli-azul en cuanto la vio abrió los ojos asustada y sonrió de manera forzada. -¿A dónde vas Akane? -preguntó la castaña.

-Yo… iré a dar un paseo -mintió con lo primero que se le vino a la cabeza-. Quizás vaya a visitar a Yuka -finalizó sonriendo con dificultad.

La hermana mayor la miró con dulzura, -Bueno cuídate… ¡Te espero a la hora de la cena! -dijo alzando la voz ya que su hermana menor empezaba a alejarse.


El artista marcial entró al local de Okonomiyakis, se sorprendió ante la ausencia de clientes… Parecía que el lugar estaba completamente desierto. Ni siquiera Ukyo se divisaba por ningún lado… -Que raro, parece que no hay nadie.

-¡Hola!... ¿Hay alguien aquí? -preguntó mirando extrañado los alrededores.

La castaña se puso en pie saliendo debajo del mostrador. -¡Hola Ran-chan! -Lo saludó con entusiasmo.

El chico se puso instintivamente la mano en el corazón debido al sobresalto que produjo la aparición de su amiga de infancia -. Hola Ukyo -espetó fríamente.

-Me alegra que estés de vuelta -le dijo la joven con una gran sonrisa-. Siéntate, te preparé algo… Después de tantos días de viaje estoy segura que estarás hambriento.

Pensó por un momento rechazar el ofrecimiento, había ido con la intención de buscar a Ryoga, pero algo de comida no iba hacerle daño. Tomó asiento y la cocinera sonrió ante el hecho -. Dame uno de camarón.

-Enseguida -dijo ella y de inmediato roció la mezcla en la plancha junto con los demás ingredientes. Las espátulas se movieron con arte mezclando los elementos hasta crear una exquisita pizza japonesa.

-¡Listo! -habló con una sonrisa colocando la comida sobre el plato del muchacho.

Ranma recibió el okonomiyaki sin poder ocultar su alegría y apetito. Como un rayo comenzó a devorar todo rápidamente. Ukyo curvó sus labios en una muestra de júbilo, el verlo comer con tanto entusiasmo sus platillos siempre le provocaba una enorme satisfacción. -¿Cómo les fue en el viaje?

-Bien -dijo el oji-azul aún con la boca llena, tragó su bocado y tomó un poco de té…- Tuvimos algunos problemas con los vuelos, pero al final logramos llegar a Jusenkyo. -Tomó lo último que quedaba en el plato y lo engulló.

-¿Lograste acabar con tu maldición? -preguntó con mucho interés la chica de la espátula.

-Por supuesto que sí -le contestó él entusiasmado-. Nunca más volveré a ser chica.

-Me alegro mucho por ti Ranma… -musitó ella con sinceridad.

La conversación activó la memoria del muchacho de la trenza, -Ukyo -pronunció seriamente,- ¿Ryoga se encuentra aquí? Necesito hablar con él.

Sin querer un leve sonrojo se apoderó de la joven, el que el chico del comillo ahora viviera con ella y que lo buscarán directamente en su local le producía una extraña sensación -. Debe estar aquí en alguna parte -respondió con una sonrisa forzada-. Es que tiende a perderse seguido por las habitaciones -confesó con una gota rodando por su sien-. ¿Si quieres podemos buscarlo? -sugirió la castaña.

-Sí me parece bien -respondió el joven poniéndose en pie.

Ukyo salió a colocar el rótulo de "Vuelvo Enseguida" para que nadie fuera a ingresar mientras se daban a la tarea de buscar al muchacho eternamente perdido…


La chica de los cabellos azulados por fin había llegado al Ucchan's, su primera impresión no fue para nada placentera… Arqueó una ceja extrañada al toparse con el cartel que decía "Vuelvo Enseguida". -De seguro tiene que ver con Ranma… Lo más probable es que no quiere que nadie la interrumpa mientras lo llena de atenciones… No me importa lo que diga el rótulo, de todas formas voy a entrar.

Decidida llegó a la entrada y pudo ingresar sin problemas, solo tuvo que empujar la puerta. El lugar estaba completamente vacío… Sus ojos marrones recorrieron todos los posibles rincones en donde podía estar su prometido y su compañera de clase, pero no había señales de vida, lo cual le produjo un ligero malestar en el estómago. Un ruido en la planta superior la hizo salir de sus cavilaciones…

-¡Lo encontré! -gritó Ranma en alguna parte de la pequeña casa.

-Genial Ranma, voy para allá -le habló la castaña desde otro punto.

Akane dudó por un instante sobre como proceder, sería mal visto si subía, sin embargo la curiosidad y los celos le estaban jugando una mala pasada. Afinó su sentido del oído, mientras se aguantaba los deseos por hacer algo tonto. De pronto el sonido de los pasos en el piso superior que descendían por la escalera hicieron un escalofrío la recorriera por completo. Se ubicó detrás de las cortinas de la entrada para que no se dieran cuenta que había entrado pese a la advertencia.

El oji-azul bajó las escaleras y tomó el recipiente en donde había guardado el "agua del manantial del hombre ahogado"… -Listo, ahora ese cerdo tendrá que agradecerme por esto -murmuró.

La joven Tendo no llegó a entender la totalidad de la expresión, estaba realmente extrañada, pero una cosa era segura, su prometido llevaba en sus manos la cura para la maldición que habían conseguido en Juskenyo -¿Por qué Ranma trajo el agua del manantial para acá?... Se supone que era para tío Genma

Al cerciorarse de que él había subido de nuevo, salió de su improvisado escondite. No era lo correcto y se reprendía mentalmente por decidir hacerle caso a su curiosidad en lugar de su raciocinio, pero tenía que llegar al piso superior y averiguar de una vez por todas que era lo que estaba pasando. Sigilosamente ascendió los escalones siguiendo las voces. Éstas la guiaron hasta una de las habitaciones.

-Vas a estar en deuda conmigo por esto cerdo asqueroso -pronunció con resentimiento el chico de la trenza -. Siempre te pasabas quejando de tu maldición, pero bien que te gustaba utilizarla para llamar la atención de las chicas y estar junto a Akane -le dijo alzándolo por la bandana y haciendo que la mirada enojada de ambos chocara.

-¿De qué demonios está hablando?... ¿Por qué Ranma le habla así a P-chan? -Se cuestionaba la chica mirando con atención la escena.

-Ya basta Ranma… Se supone que venías a buscarlo para algo importante, deja de regañar al pobre de Ryoga -habló Ukyo con fastidio.

-¿Ryoga?... No lo veo por ninguna parte. Acaso… sig… ni… fica… -empezó a atar cabos la peli-azul.

Ranma miró a la castaña con curiosidad, había caído en cuenta que su amiga estaba enterada de todo y parecía no molestarse por lo que el otro muchacho había hecho gracias a sus transformaciones en tanto tiempo -. Así que ya sabes de la maldición de Ryoga ¿na?

Ella cruzó los brazos sobre su pecho y desvió la mirada a otro punto de la habitación -. Bueno la verdad siempre tuve mis sospechas -hubo una breve pausa-. Aunque cuando lo descubrí le di su buena paliza, mira que engañarnos a todos así, menos mal que Akane no se dio cuenta… de lo contrario no hubiera vivido para contarlo.

La chica de los cabellos azulados escuchaba atenta cada palabra, por momentos sentía que se iba caer al suelo, pero aún tenía una tonta esperanza de que todo fuera mentira, su cuerpo estaba estático sin poder moverse, siempre expectante de la siguiente acción.

-Bueno aunque no se lo merezca le traje esto -afirmó Ranma poniendo el recipiente frente al pequeño cerdo que lo miraba con desdén.

-¿Qué es? -preguntó Ukyo.

-Es agua del estanque del hombre ahogado -le informó el artista marcial acercándole el barril.

Los ojos del cerdito se volvieron grandes y acuosos, por fin iba a librarse de su maldición… En menos de cinco segundos sintió un terrible frío y todo su cuerpo mojado. -¡Qué demonios haces! -vociferó Ryoga encarando al oji-azul.

-¡Tú qué crees!... ¡Acabando con tu maldición P-chan! -le gritó de vuelta- ¡Deberías agradecer que me acordara de ti!

-¡Sí te lo agradezco, pero al menos debiste avisar que me ibas a arrojar el agua!... ¡Estaba muy fría! -al decir esas palabras cayó en cuenta de algo importante, Ranma lo había bañado con agua fría y se había transformado en hombre. También se percató de algo más, estaba completamente desnudo… Nervioso dirigió sus ojos marrones hacia Ukyo quien estaba mirando el suelo con la cabeza gacha y muy sonrojada.

Todo el cuerpo del muchacho del colmillo se tiñó de rojo, instintivamente se cubrió sus partes nobles -. Ranma -gruñó con enfado mientras le propinaba un golpe-. Cómo te atreves a bañarme con el agua en frente de una chica -el puñetazo nunca llegó ya que el artista marcial lo evadió haciendo que el joven Hibiki fuera a dar directo contra la pared.

-Vamos no digas tonterías… -pronunció Ranma con un ligero tic en el ojo viendo al chico tendido boca abajo en el suelo- ¡Ya no volverás a convertirte en P-chan!... ¡Déjate de boberías!... ¡Y te advierto que me debes una!

Akane ahora se encontraba completamente en shock, en cuestión de escasos cinco minutos su mundo había dado un giro totalmente brusco. Fue testigo de como el cuerpo del pequeño animalito negro, que había sido su mascota y la había acompañado durante muchas noches, se transformaba en un muchacho. Un muchacho al cual le había tenido mucho cariño, al que consideraba su amigo…

-P-chan es… Ryoga- murmuró desconcertada mientras sus ojos se nublaban y una lágrima se escapaba para rodar por una de sus mejillas. Caminó unos pasos hacia atrás pero chocó con algún objeto de casa llamando de inmediato la atención de los tres jóvenes que estaban en la habitación.

-Akane… -espetó Ranma en voz baja con cara de pánico.

Pasaron un par de segundos, en los que nadie se atrevía a emitir palabra alguna. -¿En qué momento llegaste no te oímos entrar? -preguntó Ukyo intentando suavizar la tensión del momento.

-Akane-san… yo… no… -balbuceó el chico de la pañoleta aún tirado en el suelo mirándola con los ojos llenos de preocupación.

La joven solo movió la cabeza en signo de incredulidad… -Esto no puede ser -musitó con la mirada perdida.

-Deja… que… te expliquemos… -habló Ranma aproximándose a ella.

Al ver el movimiento del muchacho el desconcierto y la tristeza se transformó en ira, su ceño se frunció y observó con resentimiento a cada uno de los presentes, -. ¿Todos lo sabían y nadie me dijo nada? -pronunció con desconsuelo, contrajo los puños y giró sobre sus talones-. Me voy de aquí… Y no quiero que ninguno se atreva a hablarme. -Espetó mirando el suelo, mientras contenía el terrible deseo de llorar.

-¡Akane! -corearon los tres observando como ella se alejaba.

Ranma se quedó paralizado por un instante y luego reaccionó para correr tras de ella -. Akane espera… -Por la prisa en bajar tropezó en uno de los escalones y cayó al piso inferior rebotando de uno en uno, torpemente se puso en pie para alcanzarla.

-Vamos escúchame -dijo con tono suplicante jalándola con suavidad por el brazo.

Ella se deshizo del agarre y lo encaró, -¡No me toques!... ¡Acaso no te quedó claro, no quiero que me hablen! -gritó con los ojos vidriosos y sin poder contenerse un segundo más las lágrimas comenzaron a brotar.

-Yo… déjame… que te explique… -balbuceó Ranma sintiendo como el corazón se le estrechaba al ver a la mujer que amaba llorar.

-¿Cómo pudiste? -pronunció ella dolida-. Yo creí… que me querías… Creí… que ambos eran mis amigos… -Se pasó el antebrazo por el rostro limpiando las lágrimas.

-Sí… yo te quiero… Esto no tiene nada que ver con mis sentimientos -intentó defenderse.

Aquellas palabras solo aumentaron la furia de la joven Tendo, -¡Claro que tiene que ver! -vociferó-. ¡Si hubieras estado interesado en mí, me lo habrías dicho antes!

-¡Lo intenté pero nunca quisiste escucharme! -Contraatacó Ranma sin medir el tono de su voz. El fuerte ardor en una de sus mejillas le hizo darse cuenta que Akane le había dado una fuerte cachetada.

-¿Cómo… te atreves?... Ahora insinúas que es mi culpa… -le clavó una mirada con los ojos avellanas que fulguraban una mezcla única de dolor y tristeza-. Me voy de aquí y pobre de ti si te atreves a seguirme, esto no te lo voy a perdonar Ranma Saotome. -Con aquella amenaza la chica salió del local dejando a su prometido con una mano sobre la zona impactada.

-Akane… -susurró con nostalgia.

Ukyo desde los escalones observaba todo, inclusive el movimiento del oji-azul por emprender de nuevo la marcha tras de ella. Llegó hasta él y lo detuvo colocando una mano en el hombro masculino -. ¿No la oíste?… Dijo que no la siguieras, lo mejor es que le des un tiempo a solas, creo que esto ha sido mucho para ella.

-Pero… no la viste… no puedo… no va a perdonármelo… -balbuceó de forma incoherente.

La castaña emitió un sonoro suspiro de resignación -. Tranquilo Ranma encontraremos una forma de arreglar esto…

Continuará…

Notas:

¡Hola!... al fin otro capítulo para que disfruten de un poco de lectura. Primero que todo y como siempre, nuestras disculpas por el retraso. Como ya muchas deben saber, ambas tenemos vida laboral y estudiantil, es por eso que tardamos en actualizar, así que si quieren desquitarse con alguien, que no sea con nosotras… Somos inocentes :D.

Como ya vieron Akane se acaba de enterar del gran secreto que por tanto tiempo le ocultaron. A nuestro parecer, la peli-azul no reaccionaría bien en esta situación, ya que todos vimos en la serie lo mucho que cuidaba a P-chan, así que tenemos varias ideas de lo que le podría pasar a los principales implicados (véase Ranma y Ryoga) y todas esas ideas tienen algo en particular: Dolor… mucho dolor. Jajaja, no… son bromas, ahí sabrán en el siguiente capítulo que pasará con la pareja más violenta y loca de todo Japón.

Se les agradece a las personas que nos siguen con este fic y que siempre nos están preguntando cuando actualizaremos; Gracias a todos ustedes. Y ya saben, cualquier comentario, críticas, amenazas por dejar ahí el capítulo, nos lo hacen saber mediante un review, es muy gratificante para nosotras leer sus comentarios.

Matta ne

Akane Red