XXVI.

Mas como has hecho,
para que me enamore tanto, tanto
me miro en el espejo y me pregunto
si ese de ahi, soy yo...

Mas como has hecho,
hacer de esta mi vida algo muy tuyo
a transformar el tiempo en una espera
para yo verte

No hay sentido, dentro de mi vida
y más lo pienso, es mas un hilo
entre tus manos

Mas como has hecho,
no sé siquiera cuando has comenzado
yo solo sé que en esta vida mía
no sucedió jamás

Primera vez, que digo ciertamente
Te quiero tanto!

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-Pierre…

Pronunció mientras palidecía y el tono de su voz le sonó metálico, el joven sonrió con esa mezcla de encanto y malicia que llegaba a fastidiarle de cuando en cuando.

-Buenas tardes señor Erik, hace tiempo que no nos veíamos.

"Si… Tiempo… Pero no suficiente para acabar con mis miedos "

Pensó con amargura, no suficiente para no reavivar su inseguridad, contemplarlo con ella había hecho aletear aquel terror que lo llevo a tomar a Cristina e invitarla al lago averno, aquella terrible desazón, el sentimiento de creer que con una palabra de su rival, la perdería…

Descorazonado había apartado la mirada y se había alejado del lugar suplicándole al Dios que generalmente no lo escuchaba porque no lo encontraran, pero claro, minutos más tarde ahí estaba…

Resignado el hombre asintió estrechando la mano que le ofrecían, la sonrisa desapareció de los labios del joven que le mostro la frialdad de las gemas esmeralda de sus ojos, de un momento a otro el cordial saludo se tensó.

-No recuerdo que tuviésemos un problema Monsieur Fantasma

Pronuncio mortalmente serio observándole fijamente

-No lo tenemos Monsieur Abend

Afirmo Erik sin vacilar en la firmeza con que estrechaba su mano, el joven sonrió de nuevo

-Entonces porque alejarse del panteón señor, pensé que en algo os había ofendido- soltó su mano y exhalo teatralmente aliviado – me había desconcertado profundamente pero al parecer solo eran mis nervios

Erik negó lentamente mientras lo contemplaba, aquel muchacho estaba lleno de sorpresas, de un carácter nada mundano y sumamente oficioso, si lo hubiese querido…

-Podrías haberla desposado

Las palabras fluyeron sin que pudiera detenerlas, el joven abandonando su pantomima recupero aquella seriedad que le confería madurez a su rostro de niña.

-No… Clitia jamás ha deseado compartir su vida conmigo, al menos no en el sentido del que estamos hablando, he de confesar que me has tomado por sorpresa mientras me dirigía hacia acá nunca creí que lo hablaríamos tan directamente.

Sonrió acercándose a la puerta para cerrarla y apropiándose seguidamente de una de las sillas del inmobiliario, el hombre de la mascada exhaló resignado ocupando la otra silla mientras se desembarazaba de la tela en su rostro, el muchacho lo contemplo sin inmutarse cuando estuvieron cara a cara.

-Yo también estoy sorprendido, mi llegada a esta tierra ha hecho tambalear tantos de mis esquemas que a veces tardo en reconocerme a mí mismo

-Lo entiendo, a pesar de haber pasado gran parte de mi desarrollo aquí, aun siento el cambio de conceptos después de una larga ausencia, de manera que haciendo gala de tal situación permíteme comenzar afirmando que no hay razón para que continúen tus dudas, no es, ni será, mi intención hacer mío el cariño que no sin cierta envidia debo puntualizar, solo tú has provocado en ella, estoy consciente de que nuestros tratos pueden malinterpretarse pero también confió en que tenga la sensatez de aceptar mi palabra.

Concluyó, era toda la verdad, sin adornos, sin modestias, la simple verdad, Erik sopeso cada palabra hasta llegar a la última oración.

-Sensatez… -repitió lentamente- curiosa palabra para nuestra situación, creo que de haber tenido algo de esa sensatez no hubiese llegado hasta aquí, a veces me pregunto…

-Oh no, se equivoca- interrumpió el muchacho-ha sido un poco de sensatez lo que lo ha traído aquí, lo sé, sabía que vendría aquella tarde en mi despacho, en realidad sabía que vendría probablemente antes de que usted mismo lo tuviera claro.

Pronuncio con vehemencia, su interlocutor se hecho a reír, una risa clara despejada del viciado aire de sarcasmo que Pierre siempre le había notado.

-A veces me haces olvidar lo joven que eres y en otras ocasiones me lo recuerdas un momento después, agradezco tu sinceridad Pierre también reconozco que probablemente tienes razón.

Contemplo la puerta por encima del hombro del joven.

-Ella no lo ha notado, no hay de que preocuparse…

Sonrió el joven siguiendo la línea de los pensamientos del hombre

-Eso me extrañaría es una mujer muy perceptiva

-Si pero te aseguro que no ha notado cuando te escabullías frente al camposanto, yo en cambio te vi desde antes de su llegada…

Erik sonrió

-Debería hacerle mi socio Monsieur Abend tiene futuro como fantasma

Pierre se permitió reír, aquella atmosfera de desconcierto se había esfumado, se sentía más tranquilo y más importante aún, lo sentía más tranquilo, había que ver sus aptitudes de celestino, exhalando con resignación, abandono la silla y la coloco en su sitio.

-Está en la cocina, te veré en la cena.

Sonrió y abandono la habitación, Erik se quedó un momento ahí, evaluando nuevamente todo lo que había sido, lo que era y lo que quería ser, sus recuerdos volvían y se retorcían en medio de las llamas de la persecución, la ira, la mentira y el dolor. Se llevó la mano a aquel desastre que llamaba su rostro y se descubrió notando las únicas caricias que había recibido en la vida –Clitia..- susurró y la imagen de la mujer se dibujó en su mente, cada sonrisa, cada mirada, sin miedo, sin tristeza, sin malicia, sintió de nuevo la electrizante sensación de su cercanía y el dulce contacto de sus labios al besarlo –Clitia…-

-Dime?-

La voz le permitió precisar que la imagen que contemplaba era realidad y no el amasijo de sus recuerdos, ella no era solo su memoria, era real, real y estaba ahí observándolo preocupada, parpadeó y negó lentamente burlándose de si mismo.

-Creo que estaba dormido

Confesó levantándose y atrapándola en sus brazos, quería sentirla, ella se dejó hacer rodeando con sus brazos su cintura, también deseaba sentirlo.

-No te he visto desde hace un rato, quería disculparme, tal vez he tomado demasiada confianza y he ahondado en heridas que solo pueden lastimarte

Concluyo apartándose amablemente de él

-Tus disculpas no son necesarias y bien lo sabes, sé que tu intención es hacerme sentir parte de tu vida, de tu familia y hablando de familia ya he saludado a Pierre.

-Oh..

La expresión lo tomo de sorpresa parecía algo cercano a la decepción lo que leía en ella…

-Ocurre algo malo?

-Pues, a decir verdad.. No. Es solo que ... bueno… pues… temía

-Temías…

Ella lo miro con cierta vergüenza

-Si.. bueno… tu sabes, Pierre no es santo de tu devoción y me preocupaba un poco que su llegada te pusiese irritable…no se… algo como los celos homicidas del temible fantasma- sonrió culpable- pero creo que solo era yo…

Él se echó a reír desconcertándola pese a que el sonido de aquella risa la fascinaba, un momento después Erik se acercó para besarle la mejilla.

-Cómo has hecho mi amor? Para conocerme más allá de lo que yo me entiendo, no te equivocabas y las disculpas debería pedirlas yo por mis terquedades y manías, pero eso ya no importa, ven, sé que aún hay cosas por hacer y no quiero causarte más retrasos.

Pronuncio amable tomándola de la mano, ella lo retuvo.

-Espera, hay algo más, he estado meditándolo y creo que debes volver a Francia.

Aquello lo sorprendió de tal modo que tuvo que apoyarse en la mesa para no desplomarse.

-Pierre llega y me pides que me vaya, voy a reevaluar eso de los celos homicidas

Quiso bromear pero su voz se entrecortaba ella negó lentamente tomando sus manos y mirándolo a los ojos

-Erik tu gran palacio esta en Francia es parte de ti, es tu obra y tu santuario, no puedes abandonarlo, no voy a pedirte abandonarlo.

-En cambio me pides que te abandone a ti?

-No, escucha, yo debo terminar unos asuntos en la ciudad pero saldré un mes después para reunirme contigo, te doy mi palabra.

-Pasaras las fiestas en el barco? Detestas los barcos.

-No iré sola

-Pierre…

-No, Pierre pasara las fiestas en el país vecino, Eleazar ira conmigo.

-Porque la premura, yo podría esperarte…

-Porque no quiero estar ahí cuando pongas en orden tus asuntos, llevas fuera un largo tiempo, cofia en mí, ya haz cruzado el mar en mi busca y heme aquí para ti, déjame cruzar mar sabiendo estarás allá para mí.

Por un instante, el mundo perdió su color y su brillo, pero solo era el sol que se ocultaba y fue entonces que Erik comprendió la dicha de saber que el sol regresaría al día siguiente, porque entendió que Clitia también temía que su historia fuera el sueño que aquellas mágicas tierras propiciaban, temía la realidad, el frio y hostil mundo en que la semilla de ese amor se había plantado, "Vuelve a la oscuridad y espérame ahí, veremos que tanto brilla entonces nuestra luz" eso era lo que ella le pedía y era una dura prueba que con gusto le daría, sin pensarlo busco sus labios que lo recibieron con gusto.

Aquella noche, Erik coloco dos cirios encendidos en la ofrenda.

"Ven Madeleine, ven y conoce al bálsamo que Dios ha dado a nuestras heridas"

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Dioses! Llegar a este punto se me ha hecho eterno! Pero estoy encantada, por fin, al fin! Hemos alcanzado al primer capítulo! (Fanfarrias) a que me refiero? Bueno este fan fic inicio hace… bueno prefiero no contar los años que lleva, total que cuando empezamos les conté que aquel capitulo estaba como al final de la historia y la invitación era, si querían saber cómo habíamos llegado ahí. Pues listo! Ahora lo saben ahora solo falta el final, oh dios mío! El próximo capítulo es el final!

+Como has hecho, Domenico Modugno