Kaoru miró el reloj de madera por enésima vez… las 11 de la noche y ellos aún no regresaban, estaría todo bien?

Cosía tranquilamente una hakama rota de Kenji, una rutina que siempre le ayudaba a relajarse, sin embargo, Kenshin sabía muy bien que estaba preocupada, el la observaba silente mientras bebía su té tranquilo.

El no estaba preocupado… bueno, no tanto, confiaba en sus hijos, lo harían bien…

La joven dama se abanicaba delicadamente, observando a todos los invitados danzar el waltz. Su tez era blanca y cremosa, grandes ojos lilas adornaban un rostro exquisito. Su vestido color crema, se ajustaba a su figura haciéndole la cintura más diminuta de la que ya lo era, el corset apretando su pecho pero a la vez, realzando su cuerpo. Se apreciaba quizá demasiado escote, (al menos en opinión de su padre), pero los ojos agradecidos de la población masculina de la fiesta no tenían ni una sola queja.

Su melena roja estaba recogida en un intrincado patrón, y algunos flecos caían adornando aún más la belleza de su rostro.

En resumen, era una típica dama de alta clase social de fin de siglo.

Aunque a ella esto poco le importaba, era una misión y nada más, no podía esperar a quitarse todo ese maquillaje y esa ropa occidental que le incomodaba tanto y cambiarse a su hakama, y esos zapatos de tacón… eran hermosos pero le estaban destrozando los pies. Aunque…admitía que quizá le gustaría bailar alguna pieza….

Ciertamente los hombres le admiraban… pero… porque nadie la había invitado aún?.

De pronto un joven hizo una línea hasta ella, era apuesto, aunque no era su tipo, sus manos y tez eran demasiado delicadas, indicando que no había trabajado un día en su vida, y todo su ropaje hablaba de opulencia.

De pronto el muchacho se detuvo en seco, tragó saliva y se dio media vuelta, desapareciendo en la multitud. La pelirroja quedó extrañada… le había encontrado tan desagradable ese hombre?

Se dio vuelta y allí lo vio… Kenji, sus ojos se veían mortales y cuando vio que su hermana lo observaba se rió tontamente y la saludó.

Kiriko rodó los ojos y suspiró, cuando dejarían de tratarla como una niña?

Siguió mirando la monotonía del lugar, su trabajo era buscar a alguien en particular, pero en esta fiesta con más de trescientos invitados en la mansión de un diplomático Inglés era muy difícil vigilar a todos a la vez.

De pronto vio a una jovencita algo bajita, obesa y fea, hablando con una mujer delgada y sin gracia, sus maneras chillonas de reírse no les embellecían en nada, ni siquiera sus ropajes costosos hacían el efecto.

Kiriko sonrió y se aproximó a ellas, escuchó sin quererlo parte de la conversación "aishht te digo son tan vulgares míralos nada mas.."

A la pelirroja le desagradaba esa gente que siempre estaba critique y critique a todo el mundo, pero eso no le impedía llevar a cabo su malévolo plan.

"Disculpe señora"

"Yo?" dijo la mujer obesa mirando de arriba abajo a Kiriko.

"Si señora…"

" SE ÑO RI TA" dijo ofendida.

"ohh…lo siento me imagino, bueno, quería darle un mensaje de ese joven que está allí"

La gorda y su amiga miraron hacia la dirección que apuntó la desconocida y vieron un apuesto muchacho pelirrojo apoyado contra la pared, una mirada de aburrimiento en sus facciones masculinas y apuestas.

"de ese joven?!" dijo abanicándose sintiéndose demasiado 'emocionada'

"Si señora-ita, es mi hermano pero es demasiado tímido para decirle, la a estado mirando toda la noche, pero no se anima a pedirle para bailar una pieza"

La mujer hizo un cero con su boca y se levantó rápidamente tomándose de las mejillas "Ayy pero que tontuelo, fíjate que mono tan tímido y tan apuesto oohh!"

"bueno entonces él quiere saber si le gustaría bailar una pieza!"

"Hay pues pero claro que si!" y sin más la corpulenta mujer se dirigió a un desprevenido Kenji.

Kiriko disfrutó la cara de pánico que puso su hermano y luego como la 'señorita' lo arrastraba no tan delicadamente al centro del salón de baile.

Se colocó su abanico frente a su rostro para aguantar la risa y se dirigió al balcón más cercano, cuando finalmente salió a la gran terraza se hecho a reír.

"Eso fue maldad pura" dijo una voz masculina a su oído.

"No crees que se lo merecía?" dijo sonriendo Kiriko y volteándose para ver a su amigo Shiro.

"Pues… no, el solo cuidaba de ti… yo hubiera hecho lo mismo"

El joven apuesto de órbitas aguamarinas le tomó la mano y la llevó a sus labios "A las flores hermosas hay que cuidarlas"

Kiriko quitó la mano rápidamente "hay que cosas dices! Deja de jugar"

Shiro puso cara de herido "Lo decía de verdad"

"Si si.. Shiro, no soy otra de tus conquistas" El joven oniwabanshu puso una mirada más dura "Lo digo de verdad"

Kiriko lo miró y por un momento sus ojos se cruzaron, su respiración se entrecortó…. esos ojos acuamarinos… eran tan hermosos….

"AH! TE VOY A MATAR!" entró Kenji en el lugar con una mirada demoníaca.

Shiro y Kiriko salieron de su trance. El joven oniwabanshu se aclaró la garganta, "Niños, niños, no recuerdan porque estamos aquí? Tenemos un demonio que cazar"

Kiriko resopló y dijo "Es cierto KENJI TONTO, siempre te distraes, vinimos en una misión"

Y diciendo esto sin esperar respuesta la pelirroja se dirigió nuevamente a la multitud.

"Yo que OOU ?!" dijo Kenji con una gota en la cabeza

Shiro se encogió de hombros y el grupo prosiguió con la misión.

Dos horas más transcurrieron, algunos invitados comenzaron a retirarse, y el Kenji-gumi ya se sentía algo frustrado.

De pronto Kiriko detectó algo, había un hombre que no había notado antes… de hecho era un grupo entero de hombres, parecía que acababan de ingresar al salón. Su aspecto era aristocrático y la pelirroja no dudaba que venían de alguna reunión en otra parte de la mansión.

Eran muchos y no podía acercarse así como así a ellos, para comprobar cual de todos era el que traía "la posesión". Con tanta gente alrededor su radar de ki sentía "estática".

Escuchó la voz de Shiro en su oído "Se están saliendo… hay que hacer algo" , el joven oniwabanshu tenía la costumbre de acercarse a las personas sin que éstas lo notaran, si Kiriko no hubiese estado tan acostumbrada a su presencia habría saltado del susto.

"Lo sé… pero que"

"No se! Lo que sea!"

Kiriko pensó un momento y salió a interceptar a los hombres, cuando se acercó lo suficiente pudo notar cual de todos era su blanco… un hombre calvo, mayor, con vigotes, regordete y más bajito que ella, su aura era tóxica y hablaba de maldad innata.

Justo su suerte….

De pronto algo la golpeó de costado pero sus reflejos la hicieron reaccionar rápido, notó que era su hermano y entendió, se dejó caer a los pies del hombre ese. En la multitud, nadie vio porqué cayó.
Las damas a su alrededor hicieron alaridos de bochorno, ella incorporó su cabeza y levantó su abanico, abanicándose femeninamente. Estaba 'tan avergonzada' por la caída que solo podía ocultar su rostro y abanicarse. Nunca pensó que ese acto estúpido le fuera a servir… pero sí lo hizo.

El hombre regordete no lo dudó un segundo, la levantó ofreciéndole su mano sudorosa y velluda, y en ese momento Kiriko agradeció tener su mano enguantada.

"Muchas gracias gentil caballero"

"My lady, su belleza es digna de una princesa, me honraría con su nombre?"

La pelirroja tuvo que aguantar las ganas de vomitar cuando el hombre ese se llevó su mano a la boca y depositó esos labios asquerosos en el dorso de su mano.

'Waaa mi nombre?! que le digo, que le digo?!'

"Yo.. yo…"

"Ella, gentil caballero, es la Condesa Elizabeth Bladinov, hija de una importante familia Noble de Bulgaria, su familia está aquí por negocios" Shiro hizo una cortesía.

"Lo está?" dijo ella, a lo que recibió miradas extrañadas, Shiro le golpeó con su codo.

"Oh si, si, mi padre me envío porque su salud esta muy delicada y no pudo asistir a la fiesta" balbuceó rápidamente.

"ya veo, ya veo! Los caballeros y yo estábamos justamente en una importante reunión de negocios" a los hombres se le encendieron los ojos.

"Digame madam, hay algún hombre disponible en su familia con el que pueda discutir dichos asuntos?"

Bulgaria… pensó el calvo… toda una nueva frontera para expandirse, su amo estaría muy conforme si lograba un movimiento así.

A Kiriko le empezó a saltar una vena y Shiro empezó a rezar porque la joven mantuviera la compostura, no soportaba los actos de machismo tan grandes y el oniwabanshu estaba seguro que explotaría en cualquier momento.

"CLLAAAARO que si señor!" apareció Kenji intentando ser 'Europeo' le dio la mano al hombre y la sacudió con violencia,

"Y quien es usted?"

"Soy el hermano de la señorita, el Conde…mmm"

"Conde mmm?" El calvo levantó una ceja.

'Por Kami que le digo, que le digo, no puedo decir Kenji ese nombre es japonés, wa! AHHH QUE HAGO! Conde… conde…'

Finalmente los ojos de Kenji se encendieron "Conde Drácula!"

Kiriko y Shiro casi caen estilo anime… pero lograron mantener un poco de compostura…

"Ajajaja hermano que bromista eres… pero no es momento de tus juegos en frente de estos distinguidos caballeros… Señores, el es el Conde Draco Bladinov II"

Los hombres de negocios miraron a Kenji de arriba abajo, no muy convencidos de que el muchacho pelirrojo fuera del todo un conde.

"Hablan muy bien japonés para ser de Bulgaria"

"Ohh es que nos criamos aquí desde pequeños… mis padres vinieron a Japón hace muchos años de negocios y desde entonces vivimos aquí" dijo Kiriko mintiendo lo más convincentemente que pudo.

"Aja… pues…señorita, cuando su padre esté mejor de salud que me visite a mi residencia en el oeste de la ciudad, quiero discutir negocios con él"

"Bueno es que mi padre no esta muy bien señor, porque mejor no lo discute con mi hermano?"

Nuevamente el calvo miró a Kenji "Preferiría tratar el tema con alguien con más experiencia… además, la hora de los negocios ya acabó… ahora me dispongo a disfrutar un poco más… de la fiesta" con mirada lasciva tomó la mano de Kiriko y sin que ella pudiera protestar la guió a la pista de baile, donde a pisotones la tuvo 3 piezas de baile mientras ella aguantaba como podía las ganas de vomitar.

Kenji y Shiro se limitaron a mirar la acción… mientras se lamentaban por dentro el no poder hacer nada más. Allí frente a ellos tenían a un cerdo asqueroso, causante de muchas muertes inocentes y quien sabe que atrocidades más.

Pero no podían caer en la tentación de detener a este tipejo… primero había que entrar en su círculo. La organización que perseguían era como un demonio de mil cabezas, cortabas una y volvía a aparecer otra….

Si eran pacientes… lograrían mucho más.

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"Es muy bella Condesa… o puedo decirle, Elizabeth?"

Finalmente Kiriko y el hombre calvo estaban solos en los jardines de la mansión, luego de bailar el la invitó a dar un paseo.

"Por supuesto Sr. Hiroda"

"Kojiro esta bien" La pelirroja asintió preguntandose cuando terminaría su sufrimiento.

"Es muy tarde para una dama como usted, pero estoy disfrutando mucho de su compañía… le importaría acompañarme a mis aposentos, beberíamos … te"

La sonrisa que hizo Hiroda al decir esto hablaba de actos lascivos.

"Ohh claro que si, pero mi hermano me aguarda, porque no… nos vemosen su casa el fin de semana?"

Los ojos de Hirode se encendieron "Con mucho gusto" casi le besa la mano nuevamente pero el sonido de una garganta aclarándose le detuvo.

"Condesa… su carruaje la espera"

"Oh… gracias… lo siento Hiroda, tengo que marcharme, pero nos veremos pronto"
"Esta bien Condensa… no olvide llevar a su padre para hacerle mi propuesta de cortejo… y hablar de negocios"

Una vez el trío estuvo en el carruaje Kiriko comenzó a sacudirse asqueada y comenzó a quitarse los guantes "Dios voy a quemar esas cosas, las humedeció con sus repugnantes manos!"

A continuación se levantó la falda y comenzó a sacar dagas y armas diversas de los lazos en sus piernas "Por kami toda la velada con estas cosas ya estoy harta! Ser agente secreto es muy duro!" decía mientras también se quitaba los zapatos de tacón.

Shiro le miraba las piernas ruborizado y cuando Kenji lo notó le tapó los ojos a su amigo "KIRIKO TEN UN POCO DE VERGÜENZA!"

Ella levantó una ceja y se cruzó de brazos.

"Quien le dirá a otou-san que tiene que posar como Conde?" preguntó pasado un rato la muchacha…

"TU!... te lo mereces por hacerme bailar con esa mujer loca"

"Oye yo bailé toda la noche con ese tipo tan desagradable! Quería que alguien me invitara pero esa experiencia no es algo que quiera repetir!"

Los argumentos siguieron todo el camino, pero como Shiro estaba acostumbrado a una familia ruidosa (si vives en la misma casa con Misao te acostumbras) y además acostumbrado a la naturaleza de los chicos Himura, el joven ninja se puso en trance lo que restó del camino.

Un rato después

"ORO?! O-O!"

"UN CONDE?!"