Hola a todos!

MUCHAS, PERO MUCHAS GRACIAS por todos sus comentarios y palabras de apoyo n.n , enserio me hacen muy feliz.

Y como siempre un saludo especial a Hada-chan que me sigue desde la primera parte de este fic O-o tanto pero tanto tiempo atrás (y siempre intenta adivinar lo que voy a hacer).

De verdad les digo, tengo una 'vaga' idea de a dónde va este fic, pero no se como explicarlo, es como si tuviera vida propia y yo solo escribo lo que el fic me va pidiendo o-O ya se, que raro

Disculpen la demora al actualizar (MUCHO TRABAJO, poca vida propia jaja) pero quédense tranquilos, no voy a abandonar este fic.

Bueno espero que les guste mucho y como siempre, manden comentarios! Que me encantan!

Salu2s
Myks


"OYE! porque tengo que ser el fiel compañero?" Shiro lo miró a Kenji escéptico – aunque no se notaba porque tenía una máscara en el rostro - .

"Elemental mi querido Shi"
"NO DIGAS MI NOMBRE!"

"U-U perdón!"

Los rufianes solo podían mirar atónitos al dúo, tal era su sorpresa que se quedaron estáticos con la boca abierta. Finalmente, quien se sentaba al fondo de la habitación, un hombre bajito, con pelos en la nariz y un kimono costoso levantó una mano y dijo "IDIOTAS, que están esperando, mátenlos!"

Embravecidos por el comando de su jefe, la bola de rufianes atacó a los muchachos.

"O por kami esto será tan fácil que ni podré disfrutarlo!" A toda velocidad Kenji utilizó su sakabatou de manera imponente, los hombres no sabían ni lo que les pasó.

Casi con la misma velocidad, pero sin aires de grandeza, Shiro utilizó sus kodachis aun en su funda, y con ellas dispuso de los pocos enemigos que no había alcanzado el ataque del pelirrojo.

"Porque! T-T porqué se caen tan fácil" Kenji hacia muecas y con la punta de su sakabatou picaba a uno de sus enemigos caídos "anda, levántate, solo te di quedito!"

El jefe de la banda estaba horrorizado y comenzaba a sudar, "QUIEN DEMONIOS SON USTEDES!"

"YA TE LO DIJE RUFIAN!, DONDE QUIERE QUE HAYA INJUSTICIA!, DONDE QUIERA QUE UNA DAMA GRITE EN APUROS!, DONDE QUIERA QUE LOS MALVADOS QUIERAN SALIRSE CON LA SUYA! DONDE QUIERA QUE…!"

"YAAAAAAA!" Shiro explotó y Kenji cerró la boca y se colocó una mano detrás de la cabeza "Perdón me deje llevar jeje n-n!"

El jefe sonrió malignamente al ver que solo se trataba de un par de muchachitos, con una mano hizo un gesto y de pronto se escuchó un disparo…

y un grito…

"MI MANO! DIOS MI MANO!" Kenji levantó la vista y del otro lado del salón vio un rufián con la mano clavada en la pared con un kunachi, la sangre recorría su brazo y en el suelo, un arma.

"Wou, que buena onda" dijo Kenji felicitando a su amigo (distrayéndose nuevamente) "Verdad que somos un equipo genial?" le dijo al jefe mafioso, el hombre solo pudo asentir.

"Anda, dígalo!" Kenji se aproximó al tipo, se sentó en un posabrazos del trono y tomando de las mejillas regordetas del hombre lo hizo abrir y cerrar la boca como pescado "Son geniales muchachos, los mejores que he visto en mi vida!" dijo con una voz falsa.

"De verdad? Pues gracias!" se respondió a si mismo.

Shiro, que todo el tiempo había querido permanecer serio, estoico, en control de la situación (o sea, todo un Aoshi) no aguantó más y echó a reír. "Estas loco amigo".

El jefe logró salir de su estupor y levantándose empezó a gritar "SUENEN EL GONG! LIBERENLO; LIBERENLO!"

Se escuchó el sonido de un gong, luego el edificio empezó a tronar, y luego… los rugidos. Un sonido como mezcla de aullido y rugido que estremecía por su agudeza y gravidez al mismo tiempo, los oídos comenzaron a dolerle a los muchachos y cuando una pared implosionó… una criatura de gran tamaño emergió de la oscuridad.

Sus ojos eran rojos y sin pupilas, parecía un felino pero su tamaño era mayor al de un caballo, además, tenía cuernos negros debajo de sus orejas y unos dientes impresionantes, baba y vapor salían de su boca.

La cara de Kenji se deformó y toda su confianza se fue volando "Q-q-Q- que es esa c-c-co-cosota!"

Solo con su presencia la habitación se volvía mas oscura, satisfecho el jefe sonrió "Ustedes son buenos…. pero… este demonio vale su peso en oro! MATALES!"

Al comando de su señor la criatura rugió ferozmente y se lanzó hacia los muchachos.
Shiro esquivó rápidamente, despreocupado por su amigo porque le tenía una gran confianza, hasta que escuchó un grito de dolor.

"AYUDAME SHIRO!" Shiro abrió los ojos en sorpresa… para que Kenji pidiera ayuda la situación debía ser muy pero muy mala.

El oniwabanshu miró atónito como ese monstruo clavaba sus garras en Kenji y se disponía a despedazarlo, no podía entender como su mejor amigo no había esquivado, el monstruo era rápido, si, pero nada que Kenji y él no pudieran manejar.

Rápidamente Shiro lanzó una serie de kunachis al monstruo, que se clavaron profundamente en su piel y brotó algo de sangre, pero el animal no tenía intensiones de moverse.

"NO PUEDO MOVERME!" Kenji gritó desesperado y Shiro vio que su amigo se veía auténticamente aterrado.

Sin esperar otro segundo el muchacho se lanzó contra el enemigo y con una Kodachi le hizo un certero corte en una pata, esto causó que la criatura aullara furiosa y se apartara de Kenji, ahora para dirigir su furia hacia Shiro.

Todas los seres vivos tenían Ki, esa era una lección elemental que había aprendido desde muy joven… pero las oleadas de ki maligno que esta criatura despedía eran intoxicantes. Paso a paso, la feroz bestia se fue acercando al muchacho, Shiro aún pensaba como derrotarlo y por lo tanto no hacía más que retroceder por cada paso que tomaba el monstruo.

"Kenji!" Shiro buscó a su amigo pero el muchacho seguía tendido en el piso boca arriba, observaba la acción con los ojos endurecidos pero no hacía nada por moverse. El ninja comprendió que debía derrotar a este enemigo sólo… Kenji parecía estar muy mal herido…

De pronto la bestia decidió dar el primer ataque, se abalanzó sobre Shiro pero este esquivó, se dio media vuelta y logró hacerle una cortada poco profunda en un costado. La criatura era muy fuerte, muy ágil y muy resistente, los ataques de Shiro tenían poco efecto… excepto enfurecerlo aún más.

Luego de un rato esquivando zarpazos el oniwabanshu había comenzado a cansarse y sentirse frustrado, el monstruo saltó hacia el, empeñado en destrozarle la garganta, pero Shiro esquivó rápidamente…aunque, no esperaba que su enemigo fuera tan ágil de revolverse en el aire, rebotar en el techo y abalanzarse a él nuevamente, todo en cuestión de milésimas de segundo. El muchacho apenas pudo reaccionar y calló de espaldas, la criatura con las patas sobre sus hombros, dispuesta a arrancarle la cabeza de un bocado.

"SHIRO!" fue lo único que pudo decir Kenji, intentaba levantarse con todas sus fuerzas, mas, no podía, algo lo mantenía débil e inmóvil, como si su cuerpo estuviera aprisionado con un edificio de 20 pisos. En ese segundo la cabeza del monstruo se detuvo a milímetros del cuello de Shiro, y el muchacho pudo sentir algo quemar en su pecho.

"Ten… para que te proteja…"
Recordó las palabras de Kiriko…

No lo dudó dos veces y con la fuerza que le quedaba enterró su kodachi en el cuello del animal que se encontraba inmóvil, la katana atravesó de lado a lado la garganta, asomándose el extremo de la misma por la nuca del monstruo. Un aullido terrible seguido de una nube negra como vapor empezó a despedirse del felino que comenzó a perder tamaño rápidamente. Shiro se quitó el cuerpo de encima como pudo y tambaleante fue a ayudar a Kenji.

"Estas bien amigo?" dijo Shiro aproximándose y tendiendo su mano. Kenji se incorporó con un poco de dificultad, pero ya se sentía mucho mejor y apenas tenía unas cortadas.

"Si… ahora lo estoy… lo siento no se que me pasó".

"No importa amigo ya pasó"

Kenji asintió y de pronto vio algo en el cuello de su amigo "Shiro! Tu cuello, estas todo quemado!"

El muchacho tomó su otra kodachi y se observó en el reflejo de la reluciente hoja, allí pudo ver la marca del cordón alrededor de su cuello y un circulo pequeño quemado en su pecho. Llevó su mano al talismán que le había obsequiado Kiriko y aún pudo sentirlo caliente. El muchacho lo observó por un momento y vio que los kanjis que ahí estaban escritos antes ya no se podían ver. "Creo que ya se porqué no podías moverte y yo si"

"O-o?"


"Sangre" dijo Kenshin levantándose rápidamente, Sano apartó la mirada del tablero de ajedrez y se levantó rápidamente.

"Ven Misu-chan" Kaoru levantó a la niña en sus brazos protectivamete, Megumi estaba en la clínica tratando a unos pacientes y le había dejado a la pequeña a su cuidado, si había algo que alertara a Kenshin de esa manera, no quería que Misuke lo viera. Se retiró al interior del dojo.

Kenshin y Sano salieron a la puerta y vieron entrar a Kenji y Shiro en un estado lamentable, cortadas por todos lados, la ropa cubierta de sangre, pero para el alivio del ex rurouni no vio ninguna herida de gravedad.

"Que sucedió?!" exigió Sanosuke.

"Un demonio…. Pero mucho más poderoso que cualquiera que hayamos visto antes"

Kenshin bajó la mirada y ocultó sus ojos en su espesa cabellera, lo único que delataba sus sentimientos era su puño cerrado, apretando tanto su mano que los nudillos se pusieron blancos. Sanosuke fue el único que se dio cuenta y colocando levemente una mano en el hombro de su amigo dijo. "entremos, tenemos que atenderles esas heridas"

Kiriko iba caminando a casa desde el templo, ya casi anochecía, y como estaban las cosas y aunque ella es muy fuerte, no le gustaba estar en la noche fuera de la protección del dojo… el dojo era seguro, casi tanto como el templo.

No le importaba que los demás pensaran que exageraba, bueno… no todos pensaban así, su papá… y Shiro, confiaban en sus presentimientos… Se ruborizó un poco al pensar en Shiro, pero no quiso distraerse demasiado, sentía que algo la seguía, o la observaba desde las sombras. Aunque es una joven muy valiente, de pronto el propio eco de sus sandalias en el piso comenzó a ponerla nerviosa. Primero caminó rápido, luego trotó y finalmente corrió a su casa a toda velocidad, cerró el portón tras de sí y mantuvo las manos en el cerrojo… como queriendo impedir que algo entrase.

"Estas bien hija?"

"AH!" ella dio un salto de la impresión al sentir la mano de su padre en el hombro… "otou-san, me asustaste".

Kenshin asintió, pudo sentir el kenki aterrado de su hija incluso antes que ella llegara a la casa, aunque se sorprendió de que la pelirroja no hubiese detectado su presencia.

"Gomen…" solo dijo él, ojos serios buscando posibles peligros. Si bien Kenshin sentía el aire enrarecido, no podía detectar ningún ki hostil ni amenazas… "Qué sucedió?"

"Oh.. nada… nada en realidad" la pelirroja suspiró "que hay de cenar?" dijo poniendo una amplia sonrisa como anunciándole a su padre 'ya olvidemos el tema'.

"Hey, dice mamá que la cena se va a enfriar!" gritó Kenji desde la terraza de la casa, estaba todo vendado pero se veía animado, Kiriko miró a su hermano con extrañeza y luego a su papá "Larga historia, pero Kenji y Shiro están bien".


Luego de lo que sucedió con Kenji y Shiro, Kiriko se dispuso a preparar más talismanes para todos, era tal y como ella suponía, la amenaza crecía cada día, pero aún no daban con la fuente, su enemigo era muy astuto…

Pero lo que más le preocupaba en este momento era que no podían llevarlos a su visita con el señor Hirode, si de hecho Hirode estaba tan envuelto como ellos pensaban… las protecciones de los talismanes podrían delatarlos…

Carruaje listo, Kenshin con su traje de conde, Kenji y Shiro todos unos muchachos nobles de fin de siglo 19, y Kiriko, una hermosa dama de la sociedad. Kaoru los vio partir junto a Megumi y Sanosuke y se sintió aliviada de no participar esta vez, no tendría que caminar en tacones!

Se fueron acercando a la gran propiedad, y desde su carruaje podían ver la opulencia de la mansión que iban a visitar, grandes muros enrejados dejaban entrever apenas la frondosa y cuidada vegetación de los jardines. Al fondo del camino, una mansión de 3 pisos de impecable color blanco los esperaba.

"Repítemelo, que se supone que seas tu?" Kenji picó a su amigo en sus costillas con el dedo.

Shiro suspiró "Counsellier"

"Canciller?"

Shiro respiró hondo, su amigo podía ser tan pero taaan denso a veces! "Coun-se-llier", el rostro de Kenji quedó en blanco "Eso dije, Canciller" se cruzó de brazos y levantó el mentón orgulloso.

"Canciller es otra cosa tonto! Counsellierrrrr es como un 'consejero'"

"Tu cállate sabihonda!"

"NO, TU CALLATE!"

Kenshin escuchaba con los ojos cerrados y una leve sonrisa, estaba preocupado por la misión, pero disfrutaba cada momento en compañía de su familia. En su rostro se podía apreciar un pequeño vendaje, la excusa perfecta para ocultar la AUN famosa cicatriz en forma de cruz.

Fueron recibidos por Hirode, un par de sus 'socios' y un grupo de sirvientes. Les hicieron pasar a la casa donde se acomodaron en un gran recibidor, sobre la chimenea, un enorme retrato de Hirode.

"Que bueno que se encuentre en buena salud Conde Bladinov"

Por un momento Kenshin casi no reaccionó pero recordando su papel sonrió y dijo "Si, fue un accidente de caza, supongo que los hombres como yo son mas adecuados para los negocios que para los deportes" dijo seriamente.

A Kenji, Shiro y Kiriko les sorprendió que su padre fuera tan buen actor.

Hirode se alejó hacia una mesita donde había varios licores, sirvió whiskey en dos vasos y a continuación le ofreció uno a Kenshin. El pelirrojo aceptó y tomó un trago. Solo quienes lo conocían muy bien pudieron percibir una pequeñísima mueca de disgusto.

"Muchachos, porqué no van a disfrutar de los jardines mientras el señor Bladinov y yo discutimos…. Asuntos" Pausó y miró a Kiriko "La veré más tarde, my lady"

Kiriko hizo una mueca de disgusto pero intentó esconderla con una cortés reverencia, y Kenshin tuvo que aguantarse las ganas de golpear al hombre ahí mismo, las miradas lascivas de los hombres hacia su hija no le gustaban nada, pero aún menos si eran de un cerdo como el que tenía frente a él.
Los muchachos fueron conducidos por un grupo de sirvientes a los majestuosos jardines de la propiedad, allí, aunque fueron dejados a solas, podían notar la mirada atenta de los hombres de Hirode.

"Esta casa me da calofríos" dijo Kiriko acariciándose un brazo. Kenji se encogió de hombros "Pues a mi se me hace bien normal aunque muy de ricachones"

Shiro quedó pensativo unos momentos "Yo si creo que hay algo extraño aquí… necesito investigar más a fondo"

"Si amigo pero como nos deshacemos de esos" Kenji cabeceó hacia los hombres que los miraban atentos en el jardín.

Con una mueca casi maliciosa Shiro miró a Kiriko y dijo "ya se como"

"Oh no… no más dama en apuros! Eso no va conmigo!"


"Su hija es la criatura más hermosa con la que me he cruzado… estoy muy interesado en conocerla mejor" Hirode tomó otro trago de su bebida. Kenshin asintió "Luego discutiremos placeres, pero primero los negocios" la sangre le hervía al ex hitokiri.

"Ciertamente Sr. Bladinov… estuve investigando sus asuntos… y por lo que supe, usted tiene muy buenas conexiones en la parte mercantil"

Kenshin asintió… así que Saito había cumplido con su parte… había generado la información falsa y cubierto su espalda a la perfección. Kenshin odiaba admitirlo pero ex Shinsengumi era una persona con la que se podía contar ciegamente.

"Eso me interesa mucho como sabrá, quiero abrirme al mercado Europeo… necesito colocar unos productos en ese mercado".

"Exactamente que tipo de productos?" Kenshin levantó una ceja, desconfiado, pero Hirode lo interpretó como interés.

"Oh.. eso no es de gran importancia… si usted nos facilita los permisos que requerimos, le pagaremos una muy buena suma…"


Los guardias de Hirode observaban a los tres jóvenes invitados pasear por los jardines, cuando de pronto vieron a la jovencita desplomarse en el piso, el muchacho pelirrojo le sostenía la cabeza en su regazo e intentaba revivirla abanicándola, el otro joven, el pelinegro se acercó corriendo a ellos

"Oigan ustedes, no ven que la señorita se desmayó? Traigan agua! Creo que le ha hecho mal el sol!"

Atónitos los dos hombres se quedaron inmóviles "QUE ESPERAN!" Shiro gritó autoritariamente

"SI!"

Los dos lacayos salieron corriendo, Shiro sonrió y se escabulló entre el follaje… tenía unos pocos minutos para investigar.
Utilizando sus habilidades de ninja logró fácilmente colarse por una ventana en una habitación vacía, no sintió nada extraño en ella, y pensó que le haría bien la compañía de Kiriko en ese momento… desde aquel día que ella había escapado de la muerte en el hospital, la pelirroja tenía esa extraña habilidad para sentir cosas… sobrenaturales.

Salió a un pasillo, y sigilosamente logró pasar sin que algunos sirvientes lo vieran, tenía dos opciones… buscar en los pisos superiores… o en los inferiores…

Siendo que trataban con actos "demoníacos" prefirió ir hacia abajo… le pareció más lógico…

Al final de un pasillo llegó a una puerta que estaba cerrada… sacó un pequeño trozo de alambre que estaba escondido en su ropaje y pronto sonrió al escuchar un clic. Sigilosamente se metió en la habitación y de inmediato se dio cuenta que esta era distinta a las demás… Los grandes ventanales estaban tapados por pesadas cortinas oscuras, y corría un aire frío que le hizo sentir una sensación de nausea.

Además de eso no encontró nada inusual, dos paredes estaban cubiertas por una estantería de libros, había un globo terráqueo bastante grande junto a un sillón, una chimenea apagada que no parecía haber sido encendida hace mucho tiempo, el piso era de impecable madera lustrada…
Eso le llamó la atención muchísimo, los pisos de las demás habitaciones eran de mármol….


"Tenga señorita" uno de los hombres de Hirode le ofreció un vaso con agua a Kiriko, ella bebió un sorbo y la escupió "Que es esta porquería?!"

"Agua my lady!" dijo uno de ellos apurado.

"Pues no quiero esta basura" levantó el mentón "tráiganme limonada con 2 terrones de azúcar!"

"pe. señorita! El agua le hará bien!"

"Mi hermana dijo LIMONADA, tráigansela, soquetes!" Kenji los miró ferozmente.

Por dentro los hombres hubiesen deseado darles una buena lección a esos malditos 'mocosos' pero Hirode les había encomendado que los atendieran, y si ellos los acusaban con su amo, quien sabe que les podía pasar. Inclinándose respetuosamente, salieron corriendo en busca de la bebida solicitada, en el apuro, nunca notaron que faltaba un 'mocoso'.


"De cuanto estamos hablando exactamente?",

Bladinov miró su licor sosteniéndolo en alto, sin mirar a Kenshin dijo quietamente "un… millón de yenes"

El ex hitokiri abrió la boca en auténtica sorpresa… ni siquiera sabía que esa cantidad pudiera reunirse! Era una locura total "no puede hablar enserio"

"Oh si My Lord.. hablo MUY enserio… si usted me consigue lo que yo requiero… seré muy generoso"

Kenshin se levantó, caminó hacia la mesa de licores y se sirvió otro poco de buen escocés, sin mirar a Hirode dijo "Y cuales son sus términos"

"Tres embarques en tres meses, pero tiene que asegurarme que hará lo necesario para que ninguna de las aduanas involucradas nos de problemas y que el cargamento llegue a Europa intacto… y…." Hirode sonrió lascivamente.

"y?"

"la mano de su hija" Kenshin cerró los ojos y los apretó con fuerza, le hervía la sangre y apretaba el vaso de licor tan fuerte que su mano casi le temblaba. "Esta pidiendo un precio alto".

"..por un millón de yenes? Acaso desea mas?"

Kenshin sabía que había una trampa en la petición de Hirode, el hombre esperaba un asociado que hiciera sus mandados por el, y que fuera tan inescrupuloso como para ponerle precio a lo que sea, ya sea un embarque ilegal…o una hija.


Shiro revisó todo el piso hasta que una pequeña filtración de aire en uno de los tablones de roble le hizo sospechar, había un tapete de oso cubriendo la zona frente a la chimenea, con cuidado lo hizo a un lado (lamentándose por la muerte de la pobre criatura) … ahí estaba lo que buscaba

Una puerta.


:P ahora van a tener que esperar a ver que había tras ella -

mm.. si recibo muchos comentarios a lo mejor me apuro a subir la próxima parte :P

jeje

nos vemos!
Ja!