Hola a todos después de una semana vengo a dejarles el último capítulo de mi tabla de navidad, reconozco que hacer esta tabla fue muy divertido y bastante fácil (sobretodo por la ausencia de lemon) en cada capítulo trate de plantear la personalidad de los chicos de la mejor manera posible, espero haberlo logrado.

Creo que extrañaré un poco este pequeño fic, pero ni modo, algún día tenía que terminar. Los personajes no me pertenecen, son de mi grandísima sensei Rumiko Takahashi.

Simbología

-kkk…- Los personajes hablan

-kkk…- Los personajes piensan

Capítulo X "Un nuevo año"

Día 31 de Diciembre

"Cinco años después"

Con total paciencia buscaba entre la ropa una de las camisas chinas del chico al tiempo que tarareaba una melodiosa canción, llevaba poco más de una hora arreglándose para la fiesta que todos los años se daba en el Dojo.

El ruido proveniente del exterior denotaba que los invitados ya habían comenzado a llegar por lo que sabía que de un momento a otro irían en su búsqueda. Finalmente, luego de mucho buscar encontró la camisa de color blanco que estaba buscando.

Rápidamente volteó y se acercó hasta la cama matrimonial donde un inquieto muchacho la esperaba -¿Qué sucede Takeshi?- preguntó la mujer observando curiosa como su hijo alzaba los brazos y observaba sus bíceps

-Oka-chan ¿Crees que mis músculos están más formaditos?- preguntó el pequeño de unos tres años y medio observando tiernamente a su madre.

Akane sonrió levemente ante la pregunta del pequeño, definitivamente había heredado todo de su padre, desde su carácter hasta esa hermosa mirada azul mar -¿Por qué lo preguntas?- consultó tiernamente mientras que comenzaba colocarle la camisa.

El pequeño acomodó uno de sus deditos que había quedado atrapado en la manga de su ropa, una vez que se hubo liberado volvió su atención a la peli-azul -Papi dijo que mis bracitos estaban más fuertes y que si seguía entrenando sería tan guapo y fuerte como él- comentó el niño de cabellos azabaches irguiendo su postura en una total pose de orgullo.

La menor de las Tendo contuvo una pequeña risita ante la actitud de su único retoño -Así que eso te dijo… ¿Y qué más te ha comentado tu padre?- preguntó tranquila comenzando a abotonar la camisa.

El aludido miraba la habitación intentando recordar lo que había conversado con su progenitor esa tarde -¡Ahora recuerdo!...- exclamó con alegría para luego volver a su expresión de duda -Oka-chan ¿Yo puedo devolver el encanto Saotome?- preguntó inocentemente.

Una pequeña y casi imperceptible vena comenzó a latir en la cien de la muchacha -¿A que te refieres exactamente?- preguntó con curiosidad.

-Es que yo no quiero que las niñas me persigan como esas mujeres feas persiguen a papi- comentó con un leve tono de molestia -Siempre cuando vamos a entrenar se acercan señoras y también cuando vamos de compras los dos solitos, son muy cargosas y por culpa de ellas no podemos salir tranquilos, sobretodo la de hoy en la tarde, no quería soltar a papá y trataba a cada rato de colgarse de su cuello- bufó ligeramente enojado -Papi dice que es el encanto Saotome, pero si todas son así de molestosas yo no lo quiero- espetó serio cruzando sus brazos a la altura de su pecho con el entrecejo fruncido.

El rostro de la joven pasó por muchas tonalidades diferentes, respiró hondo un par de segundos antes de dirigirse a su hijo -No te preocupes por esas cosas, aún eres muy pequeño y no creo que las niñas te molesten… en cuanto a las señoras esas- espetó frunciendo notoriamente el ceño -De esas me encargo yo- espetó secamente pensando en las mil y una formas en que les restregaría en la cara a esas tipas que el hombre que ellas acosaban tenía dueña.

La expresión del menor de los Saotome adquirió un leve matiz de miedo ante la expresión asesina de su madre -¿No vas a golpear a papi con tu mazo verdad? Porque él nunca se acerca a esas mujeres, creo que les tiene miedo- agregó risueño al recordar la expresión de pánico de su padre.

-Claro que no hijo, no golpearé a tu padre… pero podríamos asustar a esas señoras feas ¿No crees? Así ya no volverían a molestarlos y podrían salir tranquilos- expresó tomando al niño en sus brazos.

El pequeño en respuesta enlazó sus pequeños brazos alrededor del cuello de la mujer que lo trajo al mundo -Genial, dales una paliza a todas y luego…-

La frase quedó inconclusa cuando el sonido de la puerta de la habitación llamó la atención de ambos -Akane, los invitados ya llegaron solo faltan ustedes ¿Ya están listos?- preguntó con su varonil tono de voz buscando con la mirada a su familia, cuando dirigió su vista a la cama notó que ambos estaban de pie mirándolo.

-¡Papi!- exclamó con alegría el pequeño bajando ágilmente de los protectores brazos de su madre para lanzarse a los de su ejemplo a seguir.

Ranma tomó al muchacho con su brazo izquierdo -¡Hey! Estamos vestidos iguales- exclamaron al unísono padre e hijo.

Akane sonrió abiertamente, al verlos juntos notaba lo increíblemente parecidos que eran -No están iguales, Takeshi tiene su cabello atado solamente, no trenzado como el tuyo anata- comentó la peli-azul -Por cierto, no me contaste como te fue hoy en la tarde con las compras- expresó relajada acercándose lentamente a su esposo.

-Hoy…en la…ta…tarde- espetó nervioso el oji-azul -¿Qué pasa koishii? Fal…faltaba…a…algo- agregó entre tartamudeos.

El menor de la familia tiró levemente del cuello de la camisa de su padre -Ya le conté a oka-chan de la bruja esa que te molestaba, ahora irá con nosotros de compras y a entrenar en las mañanas- comentó con alegría el oji-azul -Además así podrás ahuyentar a los hombres feos que miran mucho a mi mami cuando está sola- agregó sonriente con su particular inocencia.

Ranma y Akane se miraron y esbozaron una pequeña sonrisa -Supongo que eso nos deja en igualdad de condiciones ¿ne?- expuso la muchacha.

-Eso creo…- respondió él, sutilmente se acercó a su esposa y la envolvió en un tierno abrazo hasta posar su mano derecha en la formada cintura de ella -Vamos a cenar- susurró besando tiernamente su mejilla.

La aludida asintió y los tres juntos dirigieron sus pasos en dirección al dojo, donde se encontraban las visitas y los preparativos para la cena.


Media hora después

Los invitados y los dueños de casa comían lentamente su ración de pavo, hablaban entre si de temas triviales sin embargo su atención estaba situada en los dos últimos integrantes del linaje Saotome.

-¿Podrían intentar al menos hacer menos ruido al comer?- preguntó Akane frunciendo el ceño, estaba acostumbrada a ver a sus dos hombrecitos comer desaforadamente, pero esperaba que con más gente y en ocasiones especiales como ésta se comportaran, cosa que por cierto, no sucedió.

Ranma depositó su cuenco de arroz sobre la mesa, y dirigió sus palillos a un trozo de pavo, tranquilamente bajó su mano izquierda y tomó la de su mujer -Te ves muy linda con ese vestido rojo Koishii- expresó observándola con detenimiento, agotado de tanto comer dejó sus palillos sobre el cuenco y se dedicó a poner completa atención a su esposa.

-Arigato anata- expresó levemente sonrojada -También tú te ves muy bien- añadió otorgándole una dulce mirada, de forma sutil se acercó a él y dejó su cabeza reposar en el hombro masculino -Me alegra mucho verlos a todos reunidos-

El chico enlazó uno de sus brazos alrededor de ella -Es cierto, finalmente tenías razón, Ryoga y Ucchan hacen bonita pareja y sabes… creo que ellos tardaron más que nosotros en declararse- comentó divertido al ver la expresión de enamorados que tenían lo recién casados.

La menor de las hermanas Tendo llevó la mano izquierda hacia su pelo, el cual caía libre sobre sus hombros, con suavidad lo acomodó ligeramente hacia su hombro izquierdo -Ya deberías saber que las mujeres tenemos instinto para estas cosas, también te dije que Shampoo terminaría aceptando a Mousse y no me equivoqué- dijo mientras acariciaba la mano que el chico había depositado en su cintura.

-Creo que Shampoo siempre tuvo cierto interés por Mousse, sólo que le era difícil aceptarlo. De todas formas todos nosotros le debemos mucho al pato ciego, de no ser por él tal vez nunca hubiéramos encontrado la cura- expresó mirando a la pareja China.

Mousse torpemente jugaba con algunos platillos para entretener a su hija Masawa de tan solo dos años, mientras que Shampoo mantenía una amena conversación con Ukyo.

-Aún me parece increíble el modo en que sucedieron las cosas- susurró más para sí misma recordando lo sucedido hace cinco años -No puedo creer que haya ido a China a buscar agua del pato ahogado y en vez de eso haya traído la cura para su maldición… de no ser porque el guía se comunicó con nosotros jamás nos habríamos enterado-

Ranma esbozó una pequeña sonrisa -Es cierto, aún recuerdo la batalla que tuve contra Ryoga y Mousse ese día, al final terminamos los tres rociados de agua y sin maldición- concluyó alegremente.

La muchacha se cobijó en el abrazo de muchacho -Ese día me sentía muy contenta por ti, pero también me enteré del secreto de P-chan- dijo observando al muchacho de colmillos con algo de tristeza, recordaba perfectamente la dura paliza que le había dado a él y a su entonces prometido para después no dirigirle la palabra a ninguno de los dos por más de una semana.

-Chicos, ya dejen de estar pegados y vengan a ver los fuegos artificiales, ya casi es media noche- comentó Nabiki interrumpiendo la conversación de ambos para luego dirigirse al lugar donde se encontraba su hermana mayor con él doctor Tofú.

En ese instante Kuno enviaba a Sasuke por un par de refrescos para él y su novia, a pesar de lo codiciosa que se demostraba sabía que ella estaba perdidamente enamorada de él.

-¿Y Takeshi?- preguntó Akane preocupada mirando a todos lados en busca de su hijo.

La voluptuosa joven amazona se acercó a ellos -Tú no preocuparte por pequeño igual a ex airen, él estar con hija de Shampoo- expresó radiante la mujer China, a su parecer un matrimonio con un descendiente Saotome era muy beneficioso para futuras nietas amazonas.

Un pequeño tic nervioso afectó al matrimonio más especial de todo Nerima y con más ímpetu comenzaron a buscar a su vástago, concientes de que la descendencia China tenía una fuerte debilidad por los jóvenes de buena salud y vitalidad.

-¡Mami, papi!- expresó a todo pulmón el pequeño corriendo a toda velocidad para acabar en los brazos de su madre.

La mujer comenzó a mirar al pequeño por todos lados para cerciorarse de que éste se encontrara en perfecto estado -¿Estás bien hijo? …¿Esa Niña no intentó nada contigo de nuevo verdad?- consultó preocupada.

-Iie Oka-chan, me escapé de ella hace rato- respondió orgulloso de la rapidez y habilidad que había utilizado para escabullirse de la pequeña niña de cabellos púrpura.

Los herederos del Dojo respiraron aliviados -Ya que estamos todos juntos, vamos a ver los fuegos artificiales… ¡Ven acá campeón!- expresó tomando ágilmente al pequeño y dejándolo sentado sobre sus hombros, con su mano libre tomó la de su mujer y salieron al patio a disfrutar de la fiesta.

La cuenta regresiva comenzó a escucharse entre los presentes, de pronto un estruendoso sonido marcó el inicio de las celebridades y la bienvenida del nuevo año -Feliz año koishii… otro más que pasaremos juntos- expresó depositando un tierno beso en la comisura de los labios de la joven -Feliz año hijo…- agregó bajando al pequeño de sus hombros para entregarle un paternal abrazo.

-¡Feliz año nuevo papi¡Feliz año nuevo mami!- denotó con su normal energía abrazando cariñosamente a sus progenitores.

Akane acarició tiernamente el dorso de su pequeño con su mano izquierda, mientras que con la otra abrazaba a su esposo -Felicidades mi vida- dijo depositando un sonoro beso en la mejilla del pequeño niño de coleta, posteriormente dirigió su vista hacia el hombre a su lado -Feliz año Ranma, Ai shiteru anata- expreso cariñosamente.

-Ai shiteru mo koishii- agregó dulcemente.

Sin esperar un segundo más se acercó a su mujer y la besó, el encuentro con esos deliciosos labios eran capaces de entregarle un sin fin de sensaciones diferentes y agradables con un solo tacto. El dulce jugueteo de su lengua, cálida se enredaba con la de ella, recorriendo esos caminos internos del cuerpo despertando sus más profundos anhelos.

Con el pasar del tiempo se daba cuenta que jamás dejaría de desearla y amarla con toda su alma, sobretodo al saberse completamente correspondido, gracias a ella había encontrado un ahogar y ahora había formado una familia, realmente no podía pedir nada más a la vida.

Una vez que hubieron terminado el beso miraron de soslayo a su muchacho, sin poder evitarlo comenzaron a reír ruidosamente al ver que el pequeño se había cubierto los ojos con sus dos pequeñas manos.

Nodoka un poco más alejada sonreía feliz con la escena, vivir con su nieto era como aprovechar el tiempo que no pudo pasar con su hijo, con sutileza se tomó del brazo del hombre del turbante, fuera como fuera ese hombre que alguna vez alejó a su hijo de sus brazos había cumplido su palabra y lo había hecho todo un hombre y la prueba la tenía ahí, día a día, frente a sus ojos.

Fin

Notas de la autora:

Sinceramente casi lloro, no sé si soy yo la que anda sensible por el eclipse o si de verdad ha quedado como para ponerse sensible, espero que ustedes me lo digan.

Realmente tuve varias complicaciones con este capítulo, principalmente porque en un principio no pensaba abordar el tema de la maldición ni lo de P-chan pero cuando iba escribiendo pensé que debía. Primero pensé en relatar todo en un flash back, lo hice y no me gustó, así que al final después de mucho pensar lo dejé como una conversación entre Ranma y Akane.

Supongo que notaron que los chicos estuvieron un tiempo de novios, luego se casaron y después al poquito fueron papis :D. Le pusieron el mismo nombre que el del niño que conocieron en Nagoya, recuerdan que en el capítulo anterior Akane dice "Takeshi es un lindo nombre" pues bien, les gustó tanto que le pusieron así a su vástago.

Sobre el pequeño puedo decir que es igualito a su padre, incluso heredó su don de "hablar de más" y me parecía tan tierno el niño (escritora con instinto maternal demasiado desarrollado).

Creo que eso es todo, estoy contentísima de haber terminado el último capítulo y así la tabla de navidad. Quiero agradecer a todos los que me dieron su apoyo y dejaron sus comentarios, también a aquellos que me hicieron saber que esta era su historia favorita, de verdad muchas gracias.

Nos seguiremos leyendo en "La guerra por consumar nuestro amor" hasta entonces…

Matta ne

Besos Akane Red