Hola, aquí vamos con el segundo capítulo dedicado a la época navideña, aviso que actualizaré bastante seguido, ya que la idea es terminar el fic antes de noche buena. Les recuerdo que los personajes le pertenecen a Rumiko Takahashi yo solo los tomó prestados para mis locas ideas.

Simbología

-kkk…- Los personajes hablan

-kkk…- Los personajes piensan

Capítulo II "Campanadas de media noche"

Día 18 de Diciembre

Tal como habían acordado el día anterior Ranma y Akane partieron en la madrugada rumbo a Nagoya, caminaron durante todo el día, deteniéndose únicamente a cosas puntuales y necesarias.

Comenzaba a oscurecer cuando la joven pareja llegó al pueblo, lo primero que divisaron fue una pequeña cabaña, siguieron avanzando acercándose cada vez más, cuando estaban a pocos metros de la casa una joven mujer de no más de 25 años salió acompañada de un hombre aparentemente de la misma edad.

-¡Kazuo! Mira a esos muchachos, parece que no son de nuestro pueblo- exclamó la mujer

El hombre mantenía un semblante tranquilo, tomó la mano de su mujer y se acercó a la pareja de Nerima -Buenas noches jóvenes¿Qué los trae por aquí?- preguntó amablemente.

Akane hizo un pequeña reverencia -Buenas noches señor, mi nombre es Akane Tendo y él es Ranma Saotome, estamos de paso por su pueblo y en este momento buscamos un lugar para pasar la noche- explicó cordialmente la peli-azul.

-Que jovencita más educada, Kazuo… nosotros tenemos una habitación disponible ¿podrían quedarse con nosotros?- espetó alegremente la joven dama.

El hombre observó alegremente a su mujer, ella siempre era muy servicial con todos -Por supuesto Keiko- respondió -si ustedes gustan pueden quedarse en nuestra habitación para huéspedes, es algo pequeña pero bastante cómoda- explicó amablemente.

Ranma y Akane esbozaron una alegre sonrisa -Muchas gracias- respondieron al unísono.


Una hora después

Tal como había dicho anteriormente el hombre, la habitación era bastante pequeña, pero estaba muy bien adornada y acogedora, el joven matrimonio les había invitado cordialmente a disfrutar de una agradable cena para reponer energías, Ranma y Akane terminaron de acomodar sus cosas y aceptaron gustosamente la invitación.

El salón era bastante pequeño y humilde, Akane se sentía muy a gusto con esas personas. Alegremente observaba todo a su alrededor, de pronto observó algo que le llamó mucho la atención, con sigilo dirigió sus pasos hasta una de las esquinas de la sala.

-¡Tienen un bebé! Que lindo niño ¿Cómo se llama?- preguntó con ternura admirando al pequeño que dormía placidamente.

-Su nombre es Takeshi, es nuestro único hijo- respondió la joven mujer dejando algunos cuencos de comida sobre la mesa.

Akane observó detalladamente a la mujer -Tiene un gran parecido a mi hermana Kasumi… Takeshi se parece mucho a ella, es muy lindo-

-Señorita Akane, venga a cenar con nosotros- expresó Kazuo.

La peliazul dejó sus pensamientos de lado y se sentó a un lado de Ranma a disfrutar de la cena.

Durante la comida, los dueños de casa comentaban entretenidos algunas cosas de su vida personal y del pueblo en general -Chicos…mi mujer y yo nos preguntábamos si les gustaría acompañarnos a la campanada de media noche- dijo el hombre -Es un evento que se celebra en nuestro pueblo una vez al año, para dar inicio a la semana navideña-

-Sería un honor para nosotros que fueran y de paso mostrarles un poco el lugar- agregó servicialmente Keiko.

Ranma miró a su prometida y ésta le devolvió la mirada con una pequeña sonrisa -Por mí no hay problema ¿Tú que dices Akane?- preguntó

La muchacha amplió su sonrisa considerablemente -Me encantaría- espetó terminando su comida para posteriormente prepararse para el gran evento.


Hace poco menos de cinco minutos habían llegado a un gran templo, en el lugar se encontraba toda la gente del pueblo, el ambiente era bastante ameno, muchos locales de comida rápida y distintas atracciones.

La joven madre tenía entre sus brazos a su pequeño bebé Takeshi, en ese instante su esposo la tomó por uno de sus hombros y la acercó a su cuerpo en un tierno gesto de amor, mientras que le dedicaba una afectuosa sonrisa a su pequeño.

De fondo se oía la voz del animador dando algunas indicaciones y datos, entre las actividades de la semana se señalaba con gran efusividad el baile a realizar el día 20 de Diciembre.

Los minutos pasaron rápidamente, recorriendo el Templo y disfrutando de algunos espectáculos, en ese instante la gente comenzó a reunirse en el patio principal del lugar, para dar inicio a la cuenta regresiva.

Cuando fue media noche en punto, se comenzaron a oír fuertes campanazos seguidos de estruendosos aplausos por parte de las personas. Acompañando a las armoniosas campanadas se oía una melodiosa canción de fondo.

Las familias y parejas se abrazaban cariñosamente, marcando el ritmo de la música de fondo y disfrutando amenamente del momento.

Akane y Ranma observaban bastante nerviosos las demostraciones de afecto que algunas parejas se profesaban, en ese instante sus miradas se encontraron provocando en ambos un fuerte sonrojo. Automáticamente desviaron la mirada en sentido contrario.

El ojiazul observó de reojo a la muchacha, su tersa piel brillaba como nunca, las luces del Templo parecían haberse concentrado justamente en el rostro de ella -¿Y si me acerco a ella?…- pensaba el muchacho cada vez más tentado de acercarse a la chica.

Akane trataba de pensar en cualquier cosa que no fuera abrazarse al musculoso cuerpo del muchacho -Ojala nosotros pudiéramos abrazarnos de esa manera… ¿y si me acercara un poco?…- instintivamente comenzó a acercar su mano a la del muchacho.

Sincronizadamente entrelazaron sus manos y sus dedos, ante ésta acción una agradable sensación les recorrió el cuerpo, sus miradas volvieron a encontrarse pero esta vez no huyeron de ellas, quedando perdidos en el reflejo de sus ojos.

A unos pocos metros de ahí dos personas vestidas completamente de negro observaban la escena

-Las cosas van más rápido de lo que pensé- expresó misteriosamente.

-Debemos seguir con el plan- agregó el otro


Ranma se hallaba tendido en su saco de dormir en el suelo, hacía poco más de dos horas habían llegado de vuelta a la cabaña junto al matrimonio, había intentado rendirse al sueño durante más de una hora sin poder conseguirlo -Akane…- pensaba una y otra vez, con cautela se levantó de su improvisado lecho par observar a la joven, sorprendentemente no halló a nadie en la cama.

Preocupado se levantó rápidamente y salió en busca de la muchacha, no tuvo que caminar mucho ya que poco más allá, cerca de un pequeño río se encontraba la muchacha observando el estrellado firmamento.

-Te vas a resfriar- expresó el muchacho para llamar la atención de la chica.

El cuerpo de Akane respingó levemente al escuchar la voz del artista marcial, rápidamente volteó a encararlo -Ranma… ¿Qué haces aquí?- preguntó

El chico caminó lentamente hacía ella -No podía dormir, me levanté y vi que no estabas en tu cama…pensé que te había sucedido algo- concluyó con un poco de vergüenza

-¿Estabas preocupado por mi?- preguntó con una leve sonrisa en su rostro.

El cuerpo del muchacho se tensó notoriamente –No… yo no…etto¿Qué hacías tú aquí?- preguntó con la clara intención de cambiar el tema.

Akane volteó nuevamente su vista al cielo -No podía dormir y salí un poco a pensar- el silencio de la noche se instauró sutilmente por unos segundos -¿Crees que nuestros padres estén bien?

-Sé que lo están, ellos son fuertes- temeroso acercó su mano al hombro de la joven -Los rescataré Akane, te lo prometo- espetó con seguridad clavando sus iris azul grisáceos en ella.

-Sé que lo harás Ranma, confío en ti- respondió devolviéndole ampliamente la profunda mirada, sin esperar una respuesta se acercó y se abrazó al fuerte torso de él, enlazando sus manos en la espalda del muchacho.

El joven de coleta quedó petrificado ante esta última acción por parte de su prometida, los nervios hicieron su aparición rápidamente dejándolo imposibilitado de decir alguna palabra.

Su nerviosismo menguó considerablemente cuando escuchó unos pequeños sollozos provenientes de la muchacha que en ese momento se abrazaba fuertemente a él. Haciendo uso de toda su valentía logró mover torpemente sus brazos hasta cobijar a la joven en un pequeño abrazo.

-Sabes que no estás sola Akane, yo siempre estaré contigo…- expresó sin darse cuenta del profundo significado de sus palabras.

La muchacha dejó parcialmente su llanto para esbozar una tierna sonrisa -Lo sé… gracias- respondió estrechando un poco sus brazos perdiéndose en la magia del cuerpo de su prometido.

Continuará

Notas de la autora:

Bien, aquí les dejo este segundo capítulo, intrigas y un poco de romance, espero que les guste, se acerca el baile del pueblo ¿Asistirán Ranma y Akane?

No se lo pierdan en el siguiente capítulo.

Matta ne

Besos Akane Red