Hola, otro capítulo más para el fic de navidad, el cual espero terminar pronto, ya que la época navideña ya se terminó, gracias a todos por su apoyo y sus comentarios. Este capítulo va dedicado a Freya porque no me ha ayudado en nada con el fic jeje es broma, en realidad es para ella por… bueno… ella sabe…

Los personajes no me pertenecen son de Rumiko Takahashi mi grandísima sensei de toda mi infancia y mi actual adolescencia.

Simbología

-kkk…- Los personajes hablan

-kkk…- Los personajes piensan

Capítulo VII "El viejo truco del muérdago"

Día 23 de Diciembre

Ranma caminaba seriamente por las calles de Nagoya con la vista fija hacia el frente sin mirar nada en particular, a su lado su prometida lo venía observando hacía poco más de cinco minutos, extrañada de su actitud.

Esperó un poco más para ver si el muchacho decía alguna palabra sin embargo esto no sucedió -Ranma… ¿Te ocurre algo?- preguntó algo dudosa y preocupada.

El muchacho dejó de mirar al frente y detuvo sus pasos para posar su vista fijamente en el rostro de la joven -Akane… yo necesito que tú hagas algo por mí, solo tú puedes hacerlo- espetó con voz segura.

La peli-azul se sonrojó levemente al sentir la penetrante mirada del chico -¿Solo yo…dices?- preguntó entre titubeos, viendo que el muchacho asentía respondió en un susurro -Dime…-

-Hace varios días que estamos en este pueblo y la verdad es que yo… quería saber si tú podrías…- respiró hondamente desde el fondo de su corazón anhelaba que su prometida aceptará su petición, así que usando la mejor de sus sonrisas añadió -Podrías… comprarme un mantecado, es que se me antoja demasiado comer uno y ya sabes que un hombre no puede ir por ahí comiendo esas cosas y la verdad no tengo ganas de transformarme en chica, así que ¿Puedes ir tú a comprarme uno? Al frente hay una heladería- comentó alegremente.

El sonrojo de la joven desapareció completamente al escuchar la petición del muchacho. Una leve gotita cruzó por su frente acompañado de un casi imperceptible gesto de desilusión -Si claro… no hay problema- respondió con poco animo y forzando una cínica sonrisa que pasó desapercibida por el joven.

Alegre esbozó una gran sonrisa -Muchas gracias Akane, sabía que tú harías eso por mí, ve tranquila yo te esperaré aquí- comentó.

Vio como su prometida cruzaba la calle por la que transitaban los automóviles y comenzó a observar su alrededor buscando alguna entretención mientras que Akane compraba el helado.

Tras de él había una joven bastante atractiva de cabellos rubio y muy bonitas curvas vendiendo unas extrañas plantas, la vendedora al verlo solo no dudo en acercarse -Hola, mi nombre es Akemi ¿Tú como te llamas?…- saludó amablemente.

El aludido observó a todos lados preguntándose si la consulta estaba dirigida a él -¿Me hablas a mí?- preguntó extrañado de la natural confianza con la que ella se dirigía a su persona -Me llamo Ranma…Ranma Saotome- respondió.

-Mucho gusto Ranma, eres un chico muy lindo ¿Te lo han dicho antes?- preguntó con voz sensual acercándose levemente al artista marcial.

El cuerpo del oji-azul se tensó completamente, aquella desconocida se comportaba muy similar a Shampoo y eso lo intimidaba de sobremanera. Tímidamente se alejó unos cuantos pasos de la muchacha -¿Qué... qué vendes aquí?- preguntó tembloroso tratando de desviar la situación a su favor.

La chica de cabellos dorados observó desilusionada la actitud del chico, notó que el trataba claramente de evadirla, sin embargo no pensaba darse por vencida tan fácilmente -Esto es muérdago- respondió -¿Sabes la antigua tradición del muérdago?- preguntó acercándose peligrosamente.

-Etto… no… yo… no sé- balbuceó el muchacho tratando de escabullirse nuevamente de la muchacha, pero ésta ágilmente lo acorraló a la pared y posó sus manos en el musculoso torso del chico.

Sensualmente frotó su cuerpo incitando a Ranma a que respondiera a sus estímulos -Dice la tradición que si un hombre y una mujer se encuentran bajo un muérdago estos deben besarse- en ese instante desvió lentamente su mirada hacia arriba -¡Oh! Que coincidencia junto sobre nosotros hay uno… creo que debes besarme-

Sin esperar respuesta comenzó a acercar su rostro a un paralizado Ranma con la clara intención de besarlo -Espera… no puedes hacer eso… yo… tú… al menos deberíamos conocernos un poco ¿No crees?- expresó nervioso.

Cuando sus rostros estaban a escasos centímetros de distancia un pequeño objeto no identificado se estrelló justamente en el rostro del joven de coleta, ante esta situación la desconocida vendedora se alejó del muchacho y volteó a ver quien osaba interrumpir su perfecto momento de romance.

El mantecado calló lentamente del rostro del chico, con algo de dificultad logró ver que la agresora no era nada más ni nada menos que su bella prometida, instintivamente su cuerpo se tensó por completo -Ak…Akane, puedo explicarlo… no es lo que parece lo juro- expresó tembloroso.

-No te molestes en explicarme nada…- bufó molesta con el ceño completamente fruncido, un fuerte aura de batalla la rodeaba completamente -Ahí tienes tu mantecado… me voy no quiero interrumpir tu romance… Baka- al decir esto volteó y comenzó a caminar rápidamente a cualquier lugar lejos del muchacho.

Ranma se alejó de la voluptuosa vendedora y comenzó a perseguir a la testaruda muchacha -Espérame Akane… deja que te explique…-


Una hora después

-¿Sigues enojada? Ya te dije que fue ella la que me acosó yo no hice absolutamente nada- repetía por enésima vez

La muchacha observaba en sentido contrario cualquier cosa, los celos aún estaban presentes en ella -Eso no tienes ni que decirlo, me quedó claro que no hacías absolutamente nada- masculló

En ese momento el oji-azul perdió la poca paciencia que le quedaba, a paso firme se situó frente a ella y la tomó posesivamente por los hombros sin llegar a hacerle daño -¿De qué manera tengo que decirte que no me siento particularmente atraído a ninguna chica para que me creas¿Qué no te das cuenta que tú eres la única que me interesa?- preguntó decidido.

La menor de los Tendo quedó paralizada al oír esas palabras -Ran…Ranma yo… ¿Lo dices enserio?- dijo usando un tono suave con sus marrones perdidos en los azul grisáceos de él

El silenció se instauró por varios segundos entre los muchachos -No te muevas Akane…- susurró para ser oído solamente por ella, sigilosamente tomó la cartera que la muchacha tenía en una de sus manos y la lanzó con todas sus fuerzas hacia atrás -En el blanco- espetó volteando rápidamente para ver a dos personas con vestimentas negras que caían inconcientes en el asfalto.

Ambos se acercaron al lugar donde se hallaban tendidos los dos misteriosos personajes -Ranma… ellos son los que hemos estado persiguiendo todos estos días ¡Al fin podremos salvar a nuestros padres!- expresó con alegría.

-No te acerques Akane… debemos tener mucho cuidado- cauteloso se posicionó a un lado de ellos, un pequeño cartel de madera salía de la vestimenta de uno de ellos -Yo vi carteles como éste ayer mientras andaba por el pueblo cuando estábamos buscando pistas por separado- espetó el chico.

La peli-azul se acercó al otro encapuchado y tomó un papel que éste tenía en sus manos -Esta nota se parece a la que dejaron en el Dojo la noche de la fiesta… no cabe duda ¡Son ellos Ranma, estos son los que secuestraron a nuestros padres!-

-Veamos quienes son- dijo el muchacho comenzando a quitar la capucha que cubría el rostro del misterioso secuestrador, mientras que a su lado Akane imitaba su acción, al terminar de retirar las prendas ambos jóvenes quedaron literalmente en shock -No…no puedo creerlo…¿Tío Soun?- expresó en forma de pregunta aún sin poder creer lo que sus ojos veían.

-Ti…Tío Genma… ¿Qué demonios significa esto?- preguntó la joven mirando a su prometido sin poder asimilar la situación.

Ranma tomó a los dos hombres y los acomodó a su espalda, su antiguo semblante de sorpresa cambió rotundamente a uno de completa ira -Esos dos tienen mucho que explicarnos. Vamos Akane, volvamos a la cabaña- expresó.

Akane con la misma expresión que él comenzó a caminar rumbo a la cabaña donde se hospedaban, con una sola idea en mente, esta vez los dos hombres pagarían caro lo que habían hecho…

Continuará

Notas de la autora:

Hola, yo otra vez, estoy muy feliz porque no me demoré casi nada en escribir este capítulo, me entretuve mucho poniendo a Ranma en los típicos problemas de siempre y a Akane golpeándolo con lo que tenía más a mano :P

Creo que muchos de ustedes ya sabían que nuestros misteriosos secuestradores eran Soun y Genma jeje ¿Creen que los dos hombres logren sobrevivir a la furia de sus hijos?...Lo sabrán en el siguiente capítulo.

Matta ne

Besos Akane Red