Aclaraciones: Esta historia es una continuación del "Nuevo Lord Oscuro", según mis ideas y opiniones, donde vosotros podréis intervenir si queréis. Espero que os guste... Capítulo 1: La desaparición de Harry

-Aún no. Nos ha quedado una pequeña mignonette (señorita) suelta por aquí.- Indicó Sirius.

El licántropo observó a donde apuntaba el merodeador, y se asombró al ver a Tonks sentada como si fuera una bolita, sus brazos cubriendo su cabeza. Se acercó y escuchó los débiles balbuceos, entremezclados con sollozos que la mujer emitía.

- No, no…- Gorjeaba débilmente.

Sirius, por detrás, suspiró imperceptiblemente, y observó a su amigo, esbozando una sonrisa cómplice.

- ¿Tonks?- Preguntó Remus. La nombrada alzó la cabeza y el licántropo pudo observar las lágrimas que caían copiosamente sobre su rostro, y su cabello que se había vuelto de un color completamente grisáceo.

- Tú, tú… ¡Déjame!- Le espetó, para volver a enterrar la cara entre los brazos.

- Tonks, escucha, si quieres…

- Remus, me traicionaste, nos traicionaste. Todo este tiempo pensé que… pero todo fue fingido…- Dijo, entre sollozos, y sin dejar de lagrimear. Miró con sus húmedos orbes al hombre que la miraba, preocupado, y que finalmente, suspiró para decirle:

- Lo sé, lo sé, Nyn. Pero no podía decir nada, no era el momento.

- ¿Y nunca consideraste hacerme partícipe de los hechos?- La voz de la mujer sonó un tanto más dura, como un reproche.

- ¿Qué querías que hiciera?¡Pensaba que era obvio que seguirías a Dumbledore!

- ¿A Dumbledore? Si, quizás, Remus. Pero jamás dejaría de seguirte al otro lado del mundo si fuese necesario.

El castaño miró con sorpresa las facciones de la metamorfómaga y lamentó más que nunca el haberle mentido. A ella… ¿Cómo podría haber dudado de ella?

- Yo, lo siento…- Dijo, con tristeza, y le robó un beso. Un tierno roce de labios, que ella no supo resistir. Al separarse, sus ojos tomaron contacto y Tonks habló:

- Sabía que algo tramabas, pero callé. Lo único que me importa es seguir a tu lado, Remus. Déjame ir contigo.

El castaño sonrió dulcemente, y le susurró:

- Tú siempre irás conmigo.

Sus labios se volvieron a juntar, en acto de pasión reprimida. Solo un carraspeo los detuvo, y la voz de Sirius diciendo:

- Evítense el trauma. Se los recomiendo.

Los tres rieron con jovialidad. Qué de risas perdidas en un mar de eterno elíxir rojizo…

6

- ¿Terminaron?- Dijo Draco, acercándose a los pelirrojos gemelos Weasley.

- Si, hacía rato. Me parece que esto está casi completo por aquí….- Comentó Fred.

- ¿Ya empezaron con…?

- Ya habrán logrado empezar la revuelta por allí, Draquito.- Comentó George, remarcando burlonamente el nombre.

- Déjenme de llamar así, intentos de aborto.- Les contestó el rubio.

- ¿Con esos modales le dices 'te quiero' a tu madre?

- Al menos yo no la asesiné.

- Al menos la nuestra no era una inútil.

-No me hagas entrar en detalles, Weasley.

- Y así empiezan…- Comentó una voz burlona. Los tres adolescentes, ya en plan de batalla, miraron a los dos recién llegados. Sirius, el que había hablado, se puso rápidamente entre los gemelos y el rubio, quienes parecían echar chispas por los ojos.

- Entre que ustedes aman molestarlo, y él que ama replicar…- Dijo Remus, negando con la cabeza.

- Pobre Harry…- Comentó Canuto.- Tener que aguantárselo al mal nacido este…

- ¡Hey! – Replicó el rubio, y recibió un amistoso coscorrón no sólo de parte del moreno merodeador, sino también de los dos pelirrojos.

- ¿Ya saben como van las cosas?- Comentó Remus.

- Si, al parecer los demás ya están en el Ministerio atacándolo.- Contestó seriamente Draco.

"Ya se acerca el final." pensaron cuatro personas al mismo tiempo. Mientras que James recorría los terrenos del castillo desviando hechizos, matando a profesores y alumnos que se le enfrentaban intentando llegar a las puertas principales del castillo.

En la puerta principal se encontró con McGonganall luchando fieramente contra tres mortifagos a la vez, ganándolos.

-¡Hola querida profesora McGonagall!-saluda con sarcasmo James después de que ésta se deshiciese del último de los mortifagos..

-¿James Potter?-dice McGonagall alucinada viendo a alguien que supuestamente estaba muerte-¿Como...?

-Es muy fácil, querida profesora. Nunca he estado muerto, solamente he estado escondido buscando el momento de mi ascensión al poder absoluto- le responde James a la pregunta que la profesora de transformación no podía terminar- Y ahora si me disculpas tengo que buscar a mi hijo.

La profesora McGonagall se pone delante de su camino, sabiendo que ese hombre nunca había sido el muchacho al que dio clases y del cual Lily Evans se enamoró. Sólo tenía una idea en la cabeza, que no tenía que llegar ante Harry...

-Veo que quieres morir- comenta James con indiferencia- Que así sea...

Entre los dos comenzó un duelo donde James sin compasión le mandaba una infinidad de hechizos de magia negra de todo tipo de colores mientras que McGonagall utilizaba las transformaciones para el duelo, haciendo que muchos objetos se cruzasen entre ellos chocando contra las maldiciones. Hasta que una de ellas esquivó la defensa de McGonagall y le dio de lleno, haciendo que la lucha terminase allí.

-Ha sido un place verte, profesora- dice James antes de lanzarle la maldición asesina a la profesora, que se encontraba en el suelo recuperándose de una maldición de magia negra.

James continuó su marcha por los pasillos del castillo viendo que algunos alumnos luchaban valientemente y tontamente contra sus mortifagos. Llegando al final a su objetivo, la gárgola del despacho de Dumbledore. Pero no sabía la contraseña por lo que tendría que destruirla. Apunta con su varita a la estatua y va a lanzar el hechizo cuando oye una voz detrás de él.

-Yo no lo haría, mi querido James

-Profesor Dumbledor, me alegro oírle- dice James falsamente y con una sonrisa forzada en el rostro, mientras que se da la vuelta.

-No lo dudo, pero me parece que has tomado el camino incorrecto desde hace mucho tiempo, me temo- dice Dumbledore mirándole fijamente y con la varita en la mano- Lo mejor sería que dejases todo y nos sentemos para hablarlo cono Harry, James...

-¡Ja...!¿Contigo? Ni te daría la hora, solo sabes manipular- le responde James lanzándole un par de hechizos que Dumbledore desvía sin dificultad.

-Me duele que pienses eso, yo solo pienso lo mejor para todos y sobre todo para Harry.

-¿Para Harry?¿Yo pensaba que era tu arma para ganar a Voldemort?- comenta James con acidez.

-En eso te equivocas, yo quiero a Harry como a un nieto y a ti te quería como a un hijo, pero veo que me equivoqué contigo y que me engañaste todo este tiempo hasta hace nada- dice Dumbledore con tristeza pero con una poderosa aura que haría temblar a todo el mundo mágico- Y si has venido a por Harry, ya es tarde, le he visto resurgir muchas veces de sus desgracias, pero desde tu resurgir ha perdido ese brillo que le caracterizaba.

-Puede ser, Dumbledore, pero desde hoy le voy a dar aquello que tú tanto le has negado, una familia- le responde James con odio y lanzándole hechizos de fuego que Dumbledore desvía con hechizos de agua (hechizos elementales),provocando una serie de humaredas.

Entonces sin ninguna palabra más ambos comenzaron con un duelo impresionante, donde las varitas de ambos se mueven a gran velocidad lanzando ponentes hechizos que desvían con poderosos escudos plateados o se echan a un lado explotando contra las paredes. Además Dumbledore había hecho cobrar vida y movimiento a varias armaduras que se movían alrededor suyo y que se interponían cuando James lanzaba una maldición asesina.

-A pesar de tu edad te defiendes bien, viejo- dice James halagándolo.

-La edad que tiene sus cosas buenas- le responde Dumbledore haciendo un gesto con su mano ennegrecida- Pero tan malas...al fin de cuentas

Dumbledore le lanza un potente hechizo, que el escudo de James no lo puede detener, y que James lo tenga que esquivar por poco, quemándole la negra túnica.

James sonríe macabramente y asiente ante lo que había pasado, parecía que Dumbledore empezaba a jugar fuerte. Y empieza a lanzar maldiciones mortales que las estatuas las interceptan y que sus restos se esparcen por los pasillos. Y acaba con una maldición de color negro que rodea el escudo de Dumbledore, destrozándolo en unos segundos y dejando atado al director en el suelo sufriendo convulsiones de dolor.

-Ya ves que las artes oscuras vencen a tu estúpido amor- le escupe James acercándose a Dumbledore- Ahora dime la contraseña si no quieres sufrir de más o que destruya todo el colegio para conseguir lo que quiero.

-De todos modos lo harás, James, o me parece que ya lo has hecho- le contesta Dumbledore con una sonrisa en el rostro mientras que sufre convulsiones- Ya sabes que la edad te juega viejas pasadas, el olvido...

-Entonces sufrirás la maldición que pesa sobre ti, hasta que llegue tu hora de morir.

James se da la vuelta, dejando a Dumbledore atado y con su varita perdida entre los escombros, y va la gárgola para destruirla y subir a por su hijo. Cuando una fuerte explosión le hace tambalear y ve como enormes cascotes procedentes del despacho del director del colegio destrozan a la estatua, que guardaba la entrada.

Mientras que en el jardín y en el castillo se producía la última batalla que decidiría el destino del mundo, Harry se encontraba en el despacho tumbado en el suelo sufriendo por no poder hacer nada...Y Faweks(el fénix) se había posado a su lado intentándole dar calor, esperanzas,...en definitiva sentimientos positivos. Pero no daban sus frutos, ya que la cabeza de Harry se encontraba destrozada del todo...

(En la cabeza de Harry)

Solo queda el vacío dentro de mí. El dolor, aquello que con tanta ansia se ha arraigado al fondo de mi alma por tanto tiempo.

Puedo respirar, pero a qué precio.

Veo a mis amigos, sus rostros sin vida, y me imagino como murieron. Solo puedo atestiguarlo gracias a los relatos de terceros, por lo que me disculpo con mi conciencia si lo que veo no es la pura realidad.

Veo la venganza, la ira en sus ojos, mientras juraban venganza eterna a los malditos hijos de la muerte. Corriendo, con furia, a enfrentar su destino. La luz verde invadiendo sus sentidos. La caída al suelo de sus cuerpos, inertes. La expresión mortífera de los asesinos. Aquellos que matan por ambición.

Porque sus destinos chocaron, sus deseos se enfrentaron y ganó el más fuerte. Qué ironía, Voldemort sí poseía algo de razón. Quizás él también se cansó de que lo pisotearan tantas veces, de que el dolor se extendiera tantas veces por sus venas. Y se abandonó a la oscuridad, deseando que todo terminara.

La ambición los destruyó, y ahora ¿qué queda por crear¿Cuál será la transmutación que convertirá sus cenizas en la esencia que alimenta toda la Creación¿Sus cuerpos alimentarán los poderes¿Sus recuerdos sanaran las almas?

Más allá… ¿me permitiré a mi mismo morir?

¿Moriré?

La destrucción es creación, la muerte es vida. Ron murió, alguien nació. Algo se creó. Sus memorias se enterraron profundas en mi corazón y me piden que nunca olvide. Pero noté que algo más se fue con ellas. Mi propia esencia.

Porque YO era gracias a los que me rodeaban. Ellos me crearon, ellos me trajeron a la vida. Ellos se fueron, y yo morí. Fui destruido. Y los asesinos crearon un nuevo YO. Aquél que vivía sin sus amigos. Que se permitía sus ambiciones. Que había aprendido a no olvidar, y a alimentar su poder en sus memorias. Aquél que había aceptado la oscuridad como suya, y finalmente veía la luz.

Porque ya no me quedaba más que dejarme morir, y renacer de nuevo. Como el fénix.

Y volar libre, al viento. Ya no importaba el bien, tampoco el mal. No importaba la sangre, porque volvería a fluir por otras venas. No importaban las almas, porque se resguardaban en el eterno recuerdo. No importaba la felicidad, ni el dolor, porque eran sentimientos que constantemente amanecían y contemplaban su ocaso.

Solo importaba perseguir mis deseos.

Ahora la pregunta era… ¿Qué era lo que quería?

Solo ante ese dilema lo que ocurrió fue que la magia de Harry explotó, provocando la destrucción del despacho, la extinción de Fawkes y todo ser viviente a unos metros a la redonda.

James con varios hechizos consigue llegar hasta las ruinas del despacho del director encontrándose las cenizas del fénix y la ropa de Harry, pero sin rastros de su hijo por ningún lado. Y eso que notaba la magia de éste(de su hijo). Rebusca pero sin éxito, destrozando del todo lo que quedaba del despacho.

James con un grito de rabia sale del despacho al no haber encontrado a su hijo, estaba seguro de que lo encontraría allí y ahora no sabía por donde buscarlo. Tendría que iniciar una búsqueda más expeditiva con sus mejores hombres, no quería perder mas tiempo perdido con su hijo. Con un movimiento de varita hace levitar a Dumbledore que le lanza una enigmática mirada, al ver que no traía con él a Harry.

Una hora más tarde y con los prisioneros en sus celdas entre los que se encontraba Dumbledore. James organizaba una reunión con sus más allegados que consistía en buscar a su hijo, entre los que estaban los gemelos Weasley, Hermione(la mejor amiga de Harry) y Ginny(la ex-novia y amada de Harry).

-Harry ha desaparecido y ahora que controlamos Inglaterra.- empieza a decir James- Y como no tenemos que luchar mas de momento, hasta que estemos preparados para iniciar la conquista de Europa y el resto del mundo, vuestra única ocupación será encontrar a Harry Potter y traérmelo sano y salvo, sin él no seguiremos...¿Entendido?

Todos asienten y se van para iniciar la búsqueda, dejando a James, Sirius y Remus solos en la sala. Intentando estos dos últimos calmar a James...

Espero que os haya gustado y espero que por lo menos reciba cinco Reviews para continuar con la historia. Y como ya he dicho mas arriba, podéis ayudarme a escribir esta historia...