Una semana habМa pasado desde aquella vez donde se revelaron que ambos sentian algo por el otro, uno amor, el otro aun no entendia bien lo que le decia su corazСn, las cosas continuaban estables, normales, salvo cuando se quedaban completamente solos, entonces Иl le dedicaba esa hermosa sonrisa que era como un secreto entre ambos.

-Te amo

Horo Horo aprovechaba cada oportunidad para demostrarle su cariЯo al joven de china, y cada vez que Len escuchaba esas palabras su corazСn daba un vuelco, a caso eso era amor, o era otra cosa, por que eran tan confusos los sentimientos, Len se limitaba a soreir, sus ojos dorados se llenaban de brillo y Horo entendМa que aun que el chino no pudiese decirlo aun lo sentМa por dentro, su sonrisa y esa calida mirada que solo eran para Horo lo decМan sin necesidad de palabras.

-Te amo

Horo estrechaba con fuerza a Len quien a pesar de no estar acostubrado al contacto fisico disfrutaba estar entre aquellos viriles brazos, ahМ acostados uno junto al otro en la calida noche de verano.

-maЯana regresan todos...

Dijo Horo con tristeza mientras estaban acostados sobre el futСn, abrasados fuertemente, Len le daba la espalda, asi era mАs comodo, sentir los brazos de Horo al rededor de su cintura le gustaba, y al otro le encantaba oler el fresco aroma de los cabellos de Len.

-lo se, y?

Len no entendМa por que Horo sacaba el tema, generalmente era solo quedarse asМ abrazados juntos toda la noche

-seguiremos igual como ahora

Horo se preocupaba que ante la mirada del resto del grupo Len regresara a ser frio y distante, Len giro y miro los ojos de Horo, el Ainu se perdio en esa dorada y misteriosa mirada, Len sonrio y Horo imito el gesto.

-no me importa lo que ellos opinen, me gusta estar contigo Loro Loro

Horo hiso una mueca de diversiСn, no le gustaba que le cambiaran el nombre, pero cuando Len, el gran Tao lo decia con ese tono calido, con esa suavidad que solo Иl podia escuchar era imposible no rendirse ante Иl. Una sonrisa del tamaЯo del mundo cubriС los labios de Horo Horo y estrechС con mАs fuerza el cuerpo de aquel chico de su adoraciСn, Len se sentМa feliz, entonces sin pensarlo, sin si queira rasonarlo, solo victima de aquella emociСn cerrС la distancia entre el rostro del Ainu y el suyo, Horo abriС los ojos de par en par al sentir esos suaves y gentiles labios tocando los suyos, eran suaves y el aliento de Len era como una briza fresca, cerraron sus ojos y sintieron todas aquellas sensaciones que los aquejaban, el beso se profundizaba, sus lenguas jugaban, sus alientos se mezclaban, sus almas se unian.

-Te amo

Ahora si que tenМa que ser un sueЯo, Len lo habМa dicho, los oidos de Horo no daban credito, al separase, la barrera, la gran muralla china habМa caido por completo, Len estaba ahМ con su corazСn en la mano, mirandole fijamente, Horo se abalanzo beso sus labios nuevamente en su segundo beso, en el segundo gesto de amor que Len profezaba.