1. El regreso de la primera estrella

"En tus manos dejo, querido amigo, nuestras futuras batallas"

Aquellas pa labras brillaron inscritas en el templo de Aries, justo después de que la ultima batalla de Saori Kido como Athena, había terminado, su significado, confuso en aquel tiempo, se fue tornando mas claro cinco años después cuando fue honrado con el privilegio de usar la armadura del carnero, y fue perfectamente claro cincuenta años mas tarde cuando fue nombrado Patriarca del Santuario, ahora, a mas de una centuria de aquellas míticas batallas, dicho recinto sagrado ha sido reconstruido en su totalidad.

El sol renace en el horizonte, iluminando a todos aquellos que desde horas antes se encuentran entrenando en aquellos terrenos, mientras, en la cumbre de las Doce Casas, al pie de la estatua de Athena, un hombre saluda al nuevo día, consiente de que con él comienza la cuenta regresiva de la próxima batalla, una batalla que desearía jamás comenzara, aun cuando sabe que esos son tan solo los deseos de un hombre que se ha cansado de ver morir a los suyos, tras observar a la luz del sol bañar los techos de los doce templos, una sonrisa se dibuja en su rostro

; -En tus manos dejo querido amigo nuestras futuras batallas-; pronuncia al tiempo que se coloca el casco y la mascara; -Pues bien seria una deshonra no cumplir con esa orden-; Se dice resignado internándose en los aposentos destinados a la diosa

En dicha recamara se encuentra un mural que representa las 88 constelaciones del cielo, la característica peculiar de esta obra, se centra en las estrellas, ya que estas solo brillan si la armadura que las representa ya ha sido entregada, es así que este día, el mural luce como una bella copia del firmamento nocturno, aun cuando sigue siendo imperfecta, debido a que desde hace mas de cien años las constelaciones que circundan la elíptica del sol, se han opacado, menguaron su fulgor en luto por la perdida de sus guardianes, y es que a pesar de los años a excepción de la de Aries, las armaduras doradas no han vuelto a ser usadas.

Al observar aquellas estrellas sin luz, el hombre no puede evitar la melancolía, finalmente, antes de retirarse fija su mirada en cinco constelaciones muy queridas, el dragón, el cisne, el fénix, Andrómeda y el pegaso, con tristeza recuerda a sus antiguos guardianes mas sin embargo su corazón se alegra de ver que sus estrellas brillan con mayor intensidad ahora que sus armaduras protegen a nuevos jóvenes.

Sin mas, el maestro continua su camino, llegando a la sa la desde donde dirige el Santuario, es entonces que repara en un espejo cercano, e impulsado por la misma sensación que lo había llevado a contemplar el amanecer aquel día, se coloca frente al espejo, deja la mascara y el casco en una mesita aun lado y comienza a observarse con detenimiento, el paso de los años ha enmarcado ciertas líneas de su rostro, los cabellos antes rojizos se habían cubierto de escarcha y su expresión antes jovial se había vuelto reflexiva

;-Que bajo hemos caído-; se dijo a si mismo intentando articular la enorme sonrisa que en un tiempo lo había caracterizado

Fue en ese momento que algo extraño ocurrió, pues noto sin duda alguna que por un instante, el par de lunares de su frente emanaron un destello, seguidos por un débil rastro de cosmos, siendo que tal hecho jamás había ocurrido antes, se tele transporto de inmediato al lugar del que provenía aquella energía.

Un panorama nefasto le dio la bienvenida, en un risco cercano a la playa, una cabaña de madera se incendiaba, al acercarse pudo percibir el sonido de llantos provenientes del interior, sin pensarlo dos veces ingreso al lugar, guiado por el sonido mientras esquivaba las maderas incandescentes que se desplomaban a su alrededor, finalmente, llego hasta una habitación donde en una cuna hallo a un pequeño bebe, el tiempo apremiaba, así que tomo a la criatura en sus brazos y salió apenas a tiempo antes de que se desplomara la vivienda.

Cuando el fuego se hubo apagado, arribaron al lugar una pareja de jóvenes al parecer dueños del inmueble, en su rostro era notoria la alteración que el altercado les había provocado mas sin embargo no parecieron sorprenderse por la presencia del extraño, muy al contrario parecía que lo habían estado esperando hacia mucho

;-Buenos días-; saludo el joven

Su interlocutor no pudo mas que acercarse aun con el bebe en brazos

;-Buenos días-; contesto

;-Disculpe, ha venido usted por nuestra hija?-; inquirió con prudencia la mujer

Sin embargo antes de que pudiese responder a la extraña pregunta, un destello llamo su atención, cual fue su sorpresa al notar que en la frente de la pequeña se dibujaban un par de lunares, seguido este hecho por la presencia de un pequeño cosmos, tras estos hechos y cual si comprendiera el mensaje, observo a los padres

;-Si están de acuerdo puedo llevármela-; pronuncio no muy convencido

Ellos asintieron con la cabeza y le dieron la espalda, alejándose.

Aun un poco extrañado regreso al Santuario, se sentó en el trono y se dedico a observar a la pequeña que sonreía mientras lo miraba

;-Sheratan-; musitó al leer la medalla que pendía del cuello de la infante

Mientras en la cámara de Athena, una estrella de la elíptica había comenzado a brillar...

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Notas de complemento

1.-Se supone que esta historia comienza años después de que todos los dorados, plateados y bronceados se murieron, ya sea en batalla o por edad, Kiki ahora es el patriarca y será el único personaje de la vieja saga que verán en esta historia

2.-Menciono mucho lo de los lunares porque me parece que son la característica de los lemurianos, yo creo que ya no debe haber sobrevivientes de dicha civilización por eso quise dar a entender que esta niña nace de padres "normales" pero con la habilidad de los lemurianos para reparar armaduras y esas cosas.

Hola! he aqui un nuevo y fascinante proyecto, en un fandom inmenso yo lo se, pero puedo asegurarles que lo terminare por el inmenso deseo que tengo de verlo terminado.