Este fic contiene Lemon y lenguaje adulto si no te interesa no lo leas, pero si lo haces no te quejes.

No tiene spoilers del séptimo libro porque comencé a escribirlo antes de que se publicara por lo que no tendré en cuenta nada más que hasta el libro sexto. Pondré capítulo nuevo cada dos semanas, sin falta (eso espero).

Si continúas leyendo gracias por hacerlo y espero que te guste.

CAPÍTULO 1

Llevaban casi seis meses saliendo, todo había empezado de forma espontánea sorprendiendo al mundo de que no hubieran grandes dramas o declaraciones espectaculares. Pasaron de ser amigos a ser novios sin grandes cambios en sus vidas. De todas formas, seguían peleando exactamente igual que antes; aunque, hay que admitirlo, las reconciliaciones eran mucho mejores.

Eran navidades y las estaban pasando en la madriguera, sus padres este año se habían ido a una concentración de dentistas donde pasarían las fiestas entre conferencias. Le habían dicho que se fuera con ellos y que encontrarían algún hueco para visitar Irlanda (que era donde se celebraba). Pero había desistido excusándose en que ellos estarían muy ocupados y ella se aburriría. La verdad era que no quería separarse esas dos semanas de Ron y esa excusa era perfecta. Además, si se hubiera ido, habría pasado mucho tiempo sola y entonces lo habría echado todavía más de menos.

En ese momento se encontraba en el cuarto de Ginny que compartía con ella durante las navidades, se había encerrado allí después de haber discutido, otra vez, con Ron. Esta vez había sido porque se le había ocurrido ponerse a leer para pasar el rato y él había llegado para molestarla con que no sabía divertirse, ella se había mosqueado y habían acabado gritándose toda clase de tonterías. Resultado: ella encerrada en la habitación de Ginny y el enfurruñado en un rincón del jardín. Lo veía desde la ventana, sentado en una de las hamacas que su padre había puesto en el borde del lago para que pudieran tomar el sol en verano. Aunque ahora estaba todo nevado, a la hora de la comida se podía pasar un buen rato allí sin tener excesivo frío. Él levantó la vista y le miró, se notaba que todavía no se le había pasado el mosqueo pero le hizo un gesto para que bajara.

Ella no se hizo de rogar y cogió la chaqueta para bajar a hablar con él. Al pasar por la cocina olió la comida que ya estaba al fuego y vio como la señora Weasley trajinaba por la cocina mientras preparaba todo. Nunca la había oído cantar antes pero le daba más sensación de hogar a la casa; se notaba que la mujer estaba pletórica, y tenía razones, la guerra había acabado, los "malos" habían perdido y toda la familia Weasley había sobrevivido y eso ya era decir mucho. Por si todo esto fuera poco TODA la familia Weasley estaría junta por navidad y hacía muchos años que eso no ocurría. Se vieron en la boda de Bill de ese verano pero no se pudo disfrutar de pleno, todavía estaban en guerra. Pero todo había acabado y, aunque estuvieran muy apretados, esas navidades estarían todos juntos. Por ahora sólo estaban Harry, Ginny, Ron y ella pero mañana llegaba Charly y al día siguiente el resto, víspera de navidad, para desde ese día hasta después de año nuevo pasarla todos juntos en la madriguera, incluido Percy que ya había arreglado las cosas con ellos. Realmente no sabía cómo iban a caber todos.

La señora Weasley levantó la vista y la vio pasar, le sonrió con ternura. Hermione le devolvió la sonrisa pero no pudo evitar sonrojarse. Ese verano, poco antes de volver al colegio, se enteraron de que ella y Ron salían y desde entonces no podía evitar sonrojarse en ocasiones aunque como la señora Weasley estaba encantada con el noviazgo no la presionaba y seguía a sus cosas, para que ella no se sintiera incómoda. Otra cosa serían los gemelos, sabía que iban a ser el blanco de todas sus bromas y temblaba sólo de pensar en ello. Salió de la casa y fue hacia Ron que la esperaba recostado en la hamaca.

Estaba guapísimo, con la capa negra, tirado en la hamaca, esperándola. No es que le siguiera durando el cabreo con él, pero sabía que cuando lo veía así no le podía reprochar nada. Ahora lo que estaba deseando era arreglarlo y hacer las paces correctamente, aprovechando que todos estaban dentro de la casa y podían tener un poquito de intimidad.

-Te has tardado- Ron levantó la cara y la miró mientras se acercaba.

-He bajado en cuanto te he visto, y lo sabes, así que no quieras seguir con la discusión, que ya he tenido suficiente bronca por hoy- Dijo todo esto mientras llegaba hasta su lado y se quedaba de pio mirándolo.

-Y entonces ¿Qué es lo que quiere hacer la señorita sabelotodo?- Ron cerró los ojos apoyando la cabeza en el respaldo.

-Pues si he venido hasta aquí será porque quiero hacer las paces ¿no?

-¿Me estás haciendo una proposición indecente? Vaya no me esperaba esto de ti, con lo seriecita que pareces- Ron sonreía de lado mientras le echaba una mirada pícara.

-Oye, de donde te has sacado eso, yo no he dicho nada parecido- Respondió Hermione con falsa voz de indignación.

-Bueno, pues si no has venido a "hacer las paces" conmigo me voy a comer, que seguro que mamá ya ha preparado algo- Ron hizo el ademán de levantarse mientras se hacía el desentendido. Pero antes de que lo consiguiera Hermione se sentó encima de él, con una rodilla a cada lado de su cadera.

-¿No que no era una proposición indecente?

-Solo si tú quieres que lo sea- Hermione se pegó a él, acercándose hasta sentir su aliento.

-Sabes que sí.

Ron comenzó a besarla apasionadamente mientras la abrazaba y la pegaba a él. Su lengua no tardó en explorarle la boca mientras sus manos ya le sujetaban fuertemente el trasero. Ella se abrazaba a él acariciándole la nuca y el pelo. Una mano de Ron se coló por su espalda haciéndole dar un respingo, por el helor que le produjo. Él avanzó rápidamente y antes de que le diera tiempo a reaccionar ya le había abierto el broche del sujetador.

-¡Ron!- Hermione le miraba con sorpresa esperando una respuesta.

-¿Qué?- Ron puso tal cara de inocencia que se notaba que era fingida.

-¿No crees que vas un poquito acelerado hoy?

-¿Yo? No. Sólo me estoy abriendo camino para luego llegar más fácil- Se lanzó a besarle el cuello para que se le olvidara.

-Ya te vale- Hermione se perdió con las caricias en su cuello, ese era su punto más débil. Cualquier caricia en el cuello hacían que ella se perdiera y Ron no había tardado mucho en aprendérselo. Hermione se movió sobre él y notó que había cierta parte de su cuerpo que ya estaba bien despierta.

-Ronnie, ¿ya?. Pero si no estamos haciendo nada- Hermione se restregó un poquito más sobre él.

-Es que me puedes, joder, me puedes- Ron la abrazó e hizo un par de movimientos de caderas contra ella para que notara hasta que punto le podía –Y eso de que no estamos haciendo nada, ahora lo veremos.

Ron se lanzó a por su boca desesperadamente, mientras Hermione seguía restregándose suavemente sobre él. Él aprovechó para meter sus manos por dentro del jersey acariciándole la cintura y separándose un poquito de ella para tener más espacio de maniobra.

-Ay. Estas helado- Hermione dio un respingo al sentir sus manos en su piel.

-Shhh. Ya se calentarán- Ron se lanzó otra vez a por su boca y la atrapó en un apasionado beso mientras sus manos subían poco a poco acariciando su piel.

Hermione sintió como las manos de su chico llegaban a su destino y cubrían cada una a uno de sus pechos. Él empezó a moldeárselas y ella respondió con un gemido contra sus labios; lo cual provocó que él pusiera más ímpetu en la caricia y se apresara de su cuello para llevarla a la gloria.

-Ronnie… nos van a ver- El ruego de Hermione no sonó muy convincente con los ojos cerrados y la respiración entrecortada mientras se derretía con sus caricias.

-Tranquila… como estas de espaldas a la casa no se ve donde tengo las manos… pero si quieres paro.

- No… no… sigue

Ron se volvió a apoderar de su boca mientras sus pulgares se dedicaban a acariciar sus endurecidos pezones que parecían piedras contra sus dedos.

Hermione recordó la primera vez que Ron acarició sus pechos; estaban en Hogwarts, no hacía mucho que habían vuelto, y él llevaba varios días preparando el terreno, acercándose cada día más pero sin llegar a ellos. Ella temblaba cada vez que se aproximaba, tenía una mezcla de miedo, vergüenza y deseo. Hasta que un día que estaban haciendo la ronda de prefectos (más bien besándose en un pasillo oscuro y poco transitado) se decidió a posar sus manos, no sin antes vacilar un rato, sobre el pecho de su novia. En un principio fue un simple roce pero al ver que ella no le apartaba acabó acariciándole con todas las ganas que llevaba años guardando. Después de ese día, Ron cada día avanzaba un poco más hasta que había acabado siendo un experto en desabrocharle el sujetador y meter las manos por dentro de éste.

Hermione sentía como su ropa interior comenzaba a humedecerse a razón de las caricias recibidas y del movimiento suave de cadera que hacía contra él. Volvió a temer que los vieran desde la casa; pero cuando Ron volvió a su cuello ella olvidó la razón y se centró solamente en la excitación que estaba sintiendo. Acarició a Ron la espalda y el pecho, mientras él paseaba sus manos entre sus tetas y su trasero. Ella quería más, allí sobraba mucha ropa y eso sí que era un problema porque ella no había llegado a verlo ni siquiera sin camiseta, menos él a ella (por mucho que metiera mano por debajo de esta); la verdad es que Hogwarts no era el mejor lugar para ir perdiendo ropa, no sabías quien podía aparecer por una esquina y más valía que en ese momento llevaras todo el uniforme encima. Pero ella necesitaba más, quería devolverle sus caricias. Se separó un poco de sus caderas y bajó la mano poco a poco por su pecho y cintura hasta que llegó a su dureza, la cual acarició lentamente por encima del pantalón. Ron suspiró contra su cuello y aceleró sus caricias sobre ella lo cual le demostró que la caricia era bienvenida. No era la primera vez que lo hacía, siempre por encima del pantalón, y cada vez cogía más confianza, haciendo más presión y movimientos en ella. Quería tocarlo, sentir su calor, su textura, pero sabía que, como otras veces, no era el mejor momento ni el lugar para la caricia.

Ron se volvió a apoderar de su boca y metió su mano izquierda por dentro del ajustado pantalón hasta abarcar con esta un cachete del culo de Hermione y estrujarlo y apretarlo contra él mientras con la otra mano viajaba de un pecho al otro intentando no dejar de

estimular ninguno de los dos. Hermione seguía acariciando el bulto del pantalón cada vez con más ansia y ganas de sentir su piel; y con su mano izquierda tenía a Ron cogido por la nuca para que no se separara de la batalla de lenguas que estaba sucediendo entre sus bocas, con gemidos y suspiros ahogados entre sus labios.

-¡Chicos, a comer!

La voz de la señora Weasley llegó hasta ellos desde la casa interrumpiendo una situación que ya parecía imparable. Ron sacó sus manos de dentro de las ropas de Hermione y las dejó caer sobre sus piernas, a la vez que se derrumbaba sobre la hamaca con los ojos cerrados y suspiraba. Hermione se recostó sobre él y se dejó abrazar. Cuando Ron le besó en la frente, levanto su vista y le miró, sonriéndole y notando en sus ojos una mirada de frustración similar a la que ella debía tener. Realmente, les había interrumpido en el peor momento.

-Bueno, supongo que habrá que ir.

-Por primera vez en mi vida no tengo hambre- Hermione la rió la gracia mientras se incorporaba e intentaba arreglarse un poco. Ron seguía tirado en la hamaca sin intenciones de levantarse.

-Venga… va… que tienes que ayudarme- Hermione tiraba de su mano mientras le insistía–Me tienes que abrochar el sujetador que yo con tanta ropa no puedo.

-Es que a mí me gustas más con él abierto– Se acabó levantando a regañadientes.

-Ron, por favor, déjate de tonterías y abróchamelo- Ron se acercó a ella y la abrazó pegándola contra su cuerpo, introdujo las manos por dentro de su ropa acariciándole la espalda y acercando la boca a su cuello sin llegar a tocarlo.

-¿Estas segura de que no quieres que se deje así?- Susurró contra ella haciendo que dejara de razonar.

-Si… déjalo… ¡NO!, joder ya me estas liando- Ron se separó de ella riéndose después de abrochárselo, la abrazó por los hombros y se dirigieron hacia la casa.

Entraron a la casa cuando la señora Weasley se disponía a llamarlos otra vez, Harry ya estaba sentado a la mesa y Ginny bajaba corriendo las escaleras.

-¿De dónde venís? Te estaba buscando, Hermione- Se pusieron a terminar de poner la mesa y servir los platos mientras esperaban a que llegara el señor Weasley.

-Estábamos fuera, ¿Qué querías?

-No, nada, hablar contigo, pero no es importante- Ginny le pasó a Ron los cubiertos que faltaban –Ron tienes la manos calientes, no sé cómo lo haces si estabas afuera en la nieve.

Ron soltó una carcajada mientras se sentaba y el resto lo miraba intrigados. Pero en eso llegó el señor Weasley y se olvidaron del tema. Aunque él se quedó extrañado mirando a Hermione, la cual estaba tan roja que ya parecía de su familia. Se sentaron a comer ignorando la patada que ésta le dio a Ron por debajo de la mesa y la mirada de advertencia que le echó. Comieron tranquilos escuchando las anécdotas de Arthur del ministerio y haciendo planes para las navidades.

Gracias a Nimue-Tarrazo, francesca85, angelica malrry, Giulia-wb y kelablack por los reviews de mi anterior fic "No ha muerto", me habéis ayudado a decidirme a publicar esta.

Y en especial, gracias a mi novio y a mi amiga Monse que llevan un año leyendo y aconsejando sobre esta historia (y metiéndome prisa para que le continúe, pero no lo puedo evitar soy muy lenta escribiendo).

Y, sobre todo, a Ale que es la auténtica y única culpable de que empezara a escribirla, aunque luego tarde meses en coger la libreta y leerla. Gracias por el review, me hizo mucha ilusión (espero otro, jeje).

Besos y hasta el próximo capítulo.