Por favor no digas Adiós

By: Mussainu

Disclaimer: Ranma ½ sigue perteneciendo a Rumiko Takahashi pero la historia sí es de mi autoría.

—aaa— Diálogos.

aaa— Pensamientos.


Perdón! Lamento muuuucho la demora pero verán que he tenido muuuchos problemas con la conección y pues aprovecho que estoy en casa de una tía para así poder dejarles el nuevo capítulo. Un abrazo enorme y espero que la punzada de rencor que sienten sea borrada por el capítulo XD. Un beso!


II –

No tenía la menor idea de cuantas horas había estado mirando el frío techo pero sabía que no habían sido las suficientes para que su dolor se mitigara un poco. Le dolían las piernas, la cabeza, el cuello, la razón, la duda, la incertidumbre y el orgullo. El orgullo era el principal foco de su malestar.

La humedad del techo en realidad si se había convertido en una gotera. En una bastante molesta gotera que caía justo donde ella descansaba la cabeza en su cama y el continuo repiquetear de las gotas contra el suelo era suficiente para enloquecer a cualquiera.

Por lo menos el cielo había descansado unas cuantas horas de su interminable desecho de aguas sobrantes sobre los pobres transeúntes. Había dejado de llover hacía ya 3 horas 45 minutos y 27… 28 segundos. Claro no es que ella estuviera cotando las horas desde que Ranma se había ido que casualmente había coincido con el receso de las lluvias.

Bien podría calzarse los zapatos de correr y dejar que la frustración fuera eliminada por el sudor. No entrenar durante 2 semanas llegaba a crear cierta pereza y no podía permitirse algo así. Solo pensar que de nueva cuenta el desafiador de dojos regresara y que ella no pudiera defenderse apropiadamente, no es que su desempeño en la anterior batalla hubiera sido el óptimo, sería una desgracia aún mayor para el ya decadente Dojo Tendo que contaba con la impresionante suma de 0 estudiantes.

Bajó corriendo los escalones evitando tropezarse con su padre que lloraba pegado a la pared mientras gimoteaba algo como: "Bui buequeña buija bronto be buasará bon bun buombre be buerdad" o algo por el estilo sin embargo con los constantes chillidos y gemidos era prácticamente incomprensible lo que decía y solo quedaba interpretar que es lo que quería decir.

Saltó el pequeño charco de lágrimas que había logrado crear su padre en un tiempo record. Tuvo que saltar una llanta que Genma usaba para sus actos de "soy–solo–un-panda–indefenso–que–está–hambriento–así–que–aliméntame".

Siempre había pensado que su casa era algo peculiar pero esas extravagancias ya caían en lo que parecía ser una carpa de circo con tanto extravagante personaje. Bueno en realidad sería el "Dojo-circo-casa-Tendo".

—¿Akane–chan, no piensas comer? Tu plato debe de estar frío así que bien puedo hacerte algo.

—Gracias Kasumi pero no tengo hambre. –saltó un zapato que Nabiki descuidadamente había dejado en el suelo. Su casa ya parecía la residencia Kuno, llena de obstáculos. —Iré a dar un paseo para despejar la mente.

—Ten cuidado Akane.

—Sé defenderme bien de los pervertidos Kasumi.

—Yo sé que si pero no creo que tu fuerza sirva para la lluvia que pronosticaron.

Kasumi era lo que podría llamarse una fanática del canal del clima, así que si ella lo decía era muy probable que tuviera razón. Bien podría tomar algo con que protegerse de la lluvia pero no sería necesario teniendo en cuenta que solo sería un corto paseo para aclarar la mente.

—Me voy.

—Espero que ese "paseo" sirva para que mejore su humor.

—No seas así Nabiki, bien sabes que Akane está sufriendo aunque nos lo trate de negar.

—Puede ser pero no podemos hacer nada.


Cruzó las mismas puertas que horas antes Ranma había atravesado. Pareciera que quería seguir su camino ya sus pasos se dirigieron en la misma dirección por la que ellos habían ido. Tal vez teniendo la esperanza de verlo ahí parado con esa gran sonrisa en los labios como diciéndole que era una tonta por si quiera haber pensado en que la dejaría pero desgraciadamente cuando dio la media vuelta él no estaba ahí. Solo el espacio vacío que la recibía.

Pasó casi sin mirar el consultorio del Dr. Tofú que aún no abría a pesar de ser ya medio. Estaba tan centrada en sus pensamientos que no se dio cuenta del pequeño cartel que comentaba que se había ausentado por un par de días para poder buscar un remedio a cierta enfermedad que siempre le había intrigado. Bueno ciertamente eso no decía el letrero sino que solo decía: "Salgo porque…" seguido por garabatos infantiles. Akane sabía que esa "ortografía" solo había sido causado porque Kasumi le había saludado desde el otro lado de la calle.

Las casas parecían borrosos pedazos de historia cuando ella pasaba por ellas sin siquiera prestarle atención al saludo de la anciana señora que siempre rociaba con agua a Ranma. La anciana la miró de soslayo cuando ella desapareció doblando en la esquina. Era extraño que esa chica no la acompañara como cuando siempre veía a la heredera del Dojo.

Pasó las casas que se alzaban orgullosas hacia el cielo; el centro comercial; el mercado en el que se podía encontrar a Kasumi cualquier día de la semana y a cualquier hora; el instituto Furinkan, que había sido su "hogar" durante años; el Neko–hanten; el Ucchan´s. Todas y cada una de esas familiares fachadas pasaron sin penas ni glorias frente a sus ojos que escaneaban el camino esperando ver algo que demostrara que Ranma no se había marchado.

Estaba segura de que no le hubiera molestado, mucho, el que su prometido estuviera en el Neko–hanten con una amazona colgada del cuello si con eso se aseguraba que él estaba en Nerima y no camino a China.

La casa que se presumía estaba embrujada quedó atrás. Ella hubiera preferido darle la vuelta a todo Nerima por no tener que cruzarse con ese espeluznante edificio que tenía sus paredes roídas y sus jardines completamente descuidados. Pero estando su mente en ese estado de autopiloto era muy difícil que sus infantiles miedos fueran a desconcertarla.

Se sentó en una banca cerca del parque en que se celebraban los festivales y esperó hasta que su respiración se regularizara. Extrañamente los recuerdos de su niñez aparecieron flotando en su memoria. Nuevamente se veía en su vestidito azul cielo y la cara enterrada en la falda plisada de su madre despidiendo a Enji.

—Hasta podría parecer que sucedió fue ayer.

—¿Qué suceder ayer?

La conocida voz de Shampoo se escuchó no muy lejos de ella seguido por el conocido tintineo de la campanilla de su bicicleta. Paró en seco sorprendida de ver que su bicicleta no había colisionado accidentalmente directamente con SU "Airen" como siempre sucedía.

Extrañada miró a ambos lados esperando verlo en las cercanías. —¿Chica violenta por fin cansar a Airen y él decidir irse?

Desgraciadamente era cierto, bajo la luz en que Akane lo había decidido ver, pero se mordió la lengua para no dejar que las lágrimas llegaran hasta sus ojos. Shampoo podía ser una mujer fácil, como la calificaba ella, y en definitiva no era alguien que se aprovechara de las desgracias ajenas. El incidente con Saffron parecía haber cambiado la forma en que veía a Akane y sin embargo no podía evitar molestar un poco. Solo para recordar viejas andanzas se excusaba la anterior auto calificatada prometida de Ranma.

—A ti que te importa. –respondió con acritud haciendo todo el intento de irse y extrañamente sus piernas no le respondían.

—Chica violenta ha estado llorando. –se acomodó junto a ella en la banquita dejando su vehículo recargado en un árbol cercano. Había terminado las entregas esa tarde así que no habría problema si descansaba un poco. —¿Por qué razón?

—Como si te importara.

—Cierto, no importar pero aún así Shampoo querer saber.

—¿Para aprovecharte y burlarte no es así?

—Podría ser.

—Adiós Shampoo. –se levantó, alegre de que sus miembros le respondieran como era debido. No se quedaría a escuchar esas burlas de parte de una de las "prometidas legítimas" de Ranma.

—Ganaste. –admitió sin despegar la mirada de un punto en el espacio.

Se detuvo para mirar a esa mujer que jugaba con sus manos plegadas en el regazo. Era extraño que Shampoo admitiera su derrota y más cuando era contra Akane a pesar de que ella no supiera de que es lo que hablaba —¿Qué? –muy a su pesar se encontró de nueva cuenta en la banca junto a ella.

Retiró un mechón de su rostro antes de proseguir. —A pesar de ser chica violenta, y para nada atractiva, tú haber ganado.

—¿No sé a que te refieres?

—Tú ganar a Airen.

Oh que tan equivocada se encontraba la amazona si es que pensaba que ella había ganado a Ranma, si hubiera sido como ella presumía pues entonces él seguiría a su lado. Se sumió en un estupor propio de su estado. El aire estaba refrescando como si le recordara que pronto podría ocurrirse una tormenta.

—Shampoo aceptar que chica violenta ser querida por Airen pero no por eso dejar de pelear porque vuelva a sus sentidos. Airen merecer algo más como Shampoo.

—Por mí puedes hacer lo que quieras. Ese baka ya no me interesa en lo más mínimo.

—¿Entonces porque Akane llorar?

¿Estaba llorando? Imposible. Se llevó las manos a las mejillas y las sintió húmedas. Su propio cuerpo la vendía. No quería llorar más y sin embargo ahí estaba con la que consideraba su mayor rival de amores. —No estoy llorando. –fingió limpiarse el polvo de la cara cuando en realidad se enjugaba los ríos. Debió de haber sido una muy mala actuación ya que Shampoo no dejó de mirarla con cierta piedad.

—Akane ser muy afortunada. Airen ser hombre muy honorable y fuerte. Ser sueño de cualquiera.

—No creo que pensaras lo mismo si te hubiera hecho lo que a mí. –susurró amargamente evitando por todos los medios los ojos de Shampoo ya que no quería que viera que seguía llorando.

—¿Por qué decir eso?

¿Era su imaginación o realmente sonaba preocupada? No, ella nunca haría algo para consolarla a menos de que prometiera que ella se alejaría de Ranma, como si ya no lo estuviera, y que prometiera que él se casaría con ella. —Por nada.

—Chica violenta ser mala mentirosa.

—¿Y qué si lo soy? –alegó enfurecida sin saber si consigo misma o con la joven que solo pasaba por ahí.

—Los tristes tienen dos motivos para estarlo: ignoran o espera (¹) .

—¿Qué?

—Los tristes tienen dos motivos para estarlo: ignoran o esperan.

—Te escuché la primera vez pero no entiendo porque me lo dices.

—Shampoo escuchó a la abuela decir eso una vez y solo lo recordó.

—Oh.

—Shampoo tiene que irse, chico–pato debe de pagar cierto incidente con la ropa de Shampoo.

—Le deseo buena suerte a Mouse.

—La necesitará.

—¿Shampoo?

—¿Sí?

—Gracias.

—Shampoo no hacer nada. –respondió encogiéndose de hombros mientras subía nuevamente a su bicicleta haciendo sonar su campanilla.

—Oye Shampoo tengo una pregunta más que hacer.

—¿Qué suceder?

—¿Por qué… etto… por qué hablas tan extraño?

—Shampoo hablar así…

Akane no pudo escuchar sus razones porque un camión había tocado su bocina y para cuando ella ya había empezado a escuchar nuevamente Shampoo ya se encontraba alejándose con su bicicleta.

—Supongo que me quedaré con la duda.

Una sola plática con ella había sido suficiente para calmar su atormentado corazón entumeciendo el dolor. ¿Quién lo hubiera pensado? Suspiró sonoramente frotando sus manos que poco a poco se enfriaban junto con el clima. Había sido mala idea haber salido con ropas tan ligeras.

Ya llegaba el ocaso cuando decidió regresar sin embargo una sola fría y gran gota cayó en su mejilla anunciando que pronto llovería como había predicho Kasumi. Realizó una pequeña nota mental de siempre escuchar lo que su hermana mayor decía ya que parecía poseer un sexto sentido para estas cosas. Si se daba prisa podía ganarle a la lluvia y llegar al Dojo antes de que la tormenta empezara.

—Maldición. –casi gritó cuando sintió gota tras gota caer lentamente en sus brazos expuestos mientras corría hacia lo que pudiera servirle de refugio.

El viento arreció dejando que las gotas tomaran más fuerza cuando se estrellaban en la acera. Cada vez se hacían más y más pesadas. El cielo estaba teñido de un gris que podría ser confundido con la humareda de un incendio y sin embargo no había ni un trueno o relámpago a la vista, cosa que agradeció enormemente. No es que le dieran miedo los truenos sino que el retumbar tan repentino hacía que sus nervios saltaran aunque solo ligeramente como ella siempre excusaba.

Parecía que todos estaban en su contra ya que los establecimientos que se encontraban cerca habían cerrado sus puertas aprovechando para poder tomar un descanso. Además, no podía simplemente tocar a una casa y pedir asilo ya que la tomarían por loca, aunque la mayoría ya la conociera como una de las prometidas de Ran… NO, la conocían como la heredera del Dojo Tendo nada más. Solo eso.

Si apuraba el paso podría llegar a algún lugar del cual cubrirse antes de que la lluvia arreciara. No muy lejos se encontraba una casa que parecía desabitada y cuyo porche era lo suficientemente amplio para cobijarla. Y si no estaba vacía como creía pues simplemente les diría a los habitantes que estaba resguardándose de la lluvia. Nadie se podía negar a dejarla quedarse parada en su porche y menos cuando la tormenta parecía no tener fin y si tentaba su suerte probablemente la invitarían a tomar algo caliente permitiéndole llamar a su casa y decir que estaba bien cuidada y que en cuanto disminuyera la tormenta llegaría.

Estaba tan entusiasmada con la idea de algo caliente para beber que corrió con aún más ahínco esperando llegar pronto a esa casa en la que probablemente recuperaría fuerzas.

Mientras más se acercaba más se desilusionaba ya que no podían haber habitantes en esa casa donde las cortinas estaban roídas y la puerta se suspendía ligeramente de sus goznes como soldado herido. Estaba empapada por completo cuando llegó al porche así que no le importó caminar rumbo a su casa ya que en definitiva no podría empaparse más.

Su estomago rugió carente de comida desde su frugal desayuno y protectoramente se llevó las manos hacia el estomago. Si no había tenido la suerte de encontrar esa casa habitada por lo menos sabía que no corría el riesgo de mojarse en el camino a casa y que bien podría caminar con calma.

Las calles naturalmente estaban desprovistas de toda clase viviente ya que solo un loco, o ella, estaría afuera con semejante chubasco cayendo con fuerza. La cabeza empezaba a ser otro obstáculo hacia su cama que hacía una felicidad suprema solo superada por una buena ración de sopa de miso de parte de Kasumi para calentar su frío cuerpo. Ya no faltaba mucho así que se despreocupó de los sonidos que hacía su estómago y el punzante dolor de cabeza.

"Los tristes tienen dos motivos para estarlo: ignoran o esperan." Las palabras parecían haber llegado nuevamente a ella como por arte de magia. Si se detenía a pensar, esa sola oración tenía el suficiente significado como para poder ser aplicada en su situación. ¿Es que ignoraba esos sentimientos y razones que tanto Ranma como los demás se empeñaban a rectificarle o simplemente esperaba vanamente a que él regresara junto a ella? ¿Ignoraba los verdaderos motivos que los indujeron a ese tipo de enfermiza relación, en un tira y afloja constante, o solo esperaba que las cosas mejoraran por arte de magia y que su interacción mejorara? De cualquier forma, esa frase resonaba con aún más fuerza en su cabeza haciendo cada vez más sentido.

Conforme la lluvia arreciaba sus pensamientos se volvían más confusos. Le estaba dando vueltas a esa sola frase que Shampoo había soltado descuidadamente sin saber cuales eran las verdaderas razones por las cuales ella estaba triste.

La despedida de Ranma se le antojaba tan lejana conforme el gris ocaso se pintaba más y más oscuro anunciando que la noche no tardaría mucho en abarcar el firmamento.

En su tren de pensamientos se encontraba esa pequeña visita que Ryoga había hecho con anterioridad en su cuarto. Pareciera que él sabía el porque de su desazón sin necesitar palabras de por medio. La conocía mejor que nadie y sabía cuando es que ella decidiría hablar con él, ahí estaría. Así como también ella tenía la certeza de que en cualquier momento podría acudir a sus hombros por un poco de apoyo cuando más lo necesitara o simplemente para poder conversar sobre nada.

Era extraño ver como todos los que antes eran enemigos de Ranma se habían convertido poco a poco en aliados, con la clara excepción de Saffron. Si hasta la misma Kodachi había dejado sus intentos sicóticos de que Ranma–sama admitiera sus sentimientos hacia ella cuando por fin encontró a alguien más en quien concentrar esa energía. Hasta sentía lástima por el nuevo objetivo de la "rosa Negra".

Ya casi podía sentir el calor de su cama llamándola cuando estaba a pocos metros de ahí. Solo un poco más y estaría con los suyos compartiendo una caliente cena mientras que "escuchaba" los lloriqueos de su padre sobre su falta de prudencia al salir con esas ropas y con un clima como ese.

Soun Tendo era un hombre tanto fuerte como sentimental en cuanto se refería a sus hijas así que cuando supo que no pasaba nada por escuchar a medias a su padre mientras asentía con la cabeza, dejó de prestar atención.

—Oh vamos, solo faltan unos cuantos pasos más. –le reprendió a su estomago que no dejaba de gruñir inmisericordiosamente.

Parecía que el clima le había borrado el mal humor y la melancolía pero no había hecho mucho para hacer más llevadero el recuerdo de sus labios susurrándole: "Lo lamento mucho Akane pero es por nuestro bien." Si él realmente pensaba que era por su bien estaba muy equivocado ya que su marcha solo había confirmado sus temores de que él nunca le vería como ella quería que fuera. Como una parte indispensable en su vida.

—"Nadie es indispensable" –le dijo una vocecita en la mente con cierta malevolencia. —"Por lo menos no lo eres para él" –agregó con el mismo veneno.

Se mordió el labio inferior ante ese deprimente comentario y el confort que había logrado adquirir con la fría lluvia había desaparecido tan rápido como había llegado. Ahora solo quería llegar a casa y dormir.

Al parecer su extenuado cuerpo tenía una idea bastante diferente de lo que sería apropiado, o siquiera cuerdo, ya que el dolor de cabeza se incrementaba y los ojos le pesaban como si estuvieran forrados de plomo. No se preocupó demasiado ya que pronto estaría en casa y podría dormir en su cama para después despertar y comer algo.

Se afianzó a las puertas del Dojo y sonrió lentamente dejándose caer sin fuerzas en la entrada segura de que pronto su padre la encontraría llevándola a la cama y pidiéndole a Kasumi una sopa caliente. Sus sentidos se entumecieron y ella dejó de sentir la fría lluvia chocar contra su cuerpo. Se llevaría una buena regañina de parte de su padre por su falta de sentido común pero por lo menos podría dormir en su cama.

—"Nadie es indispensable" "Los tristes tienen dos motivos para estarlo: ignoran o esperan." "Nadie es indispensable" "Los tristes tienen dos motivos para estarlo: ignoran o esperan." "Nadie es indispensable" –irónicamente esas dos oraciones tan distintas daban vueltas en su cabeza confundiéndola más. ¿Cuál de ella podría decir la verdad? ¿Es que en verdad eran tan distintas como ella quería creerlas o simplemente se negaba a soltar esa pequeña esperanza de la cual aún se afianzaba con firmeza?

Pronto dejaron de girar confundiéndose solo para hacer una sola: Ella lo amaba con todo el corazón y por lo mismo aceptaría cualquier razón que el pudiera ofrecerle. Fue una verdadera lástima que este pensamiento quedara perdido en su memoria cuando despertó arropada hasta la barbilla con su conocida colcha en su cuarto. Había dejado de llover y por entre las cortinas corridas se podía ver una luna figurante en un cielo limpio.

Tentativamente bajó los pies de la cama para descubrirlos calzados con unos calcetines de algodón haciendo que su contacto con el suelo fuera menos frío. Sus empapadas ropas estaban descartadas puestas a secar en alguna parte ya que ahora solo vestía su pijama amarillo. A pesar de los años no podía imaginarse durmiendo con algo más ya que esa pieza de algodón simplemente era algo demasiado cómodo como para eliminarlo de su guardarropa. Extendió los brazos perezosamente y decidió bajara a comer algo y poder explicar el porque de su aparición en las puertas del Dojo.

No había ruidos que delataran en donde es que estaban todos. Ya tendría tiempo de ver en donde se escondían ya que por ahora lo único que ocupaba su mente era la promesa de una rica cena. Bajó tanteando las paredes para no caer por las escaleras llegando a salvo a la planta baja sin ningún tropiezo.

Aguzó el oído cuando creyó haber escuchado algo, después de unos segundos de espera no sucedía nada así que retornó su camino hacia la cocina. En la barra estaba aún su platón de arroz cubierto por un plástico para evitar que las alimañas lo contaminaran. En el refrigerador no había nada que hubiera preparado Kasumi. La idea de arroz no le atraía para nada, más no iba a arriesgarse a prepar algo por cuenta propia.

—Supongo que es mejor que nada. –apreció desganadamente llevándose una pequeña porción a los labios.

El teléfono repiqueteó desde la pequeña mesita del recibidor y pasados unos cuantos timbrazos y nadie que contestara decidió caminar hasta ahí. Su cena quedaba aplazada por unos cuantos instantes y sin embargo seguía con el tazón en la mano esperando poder comer un poco entre la conversación.

—¿Moshi moshi?

Esa en definitiva no era la voz de su padre. Se detuvo en seco con los ojos abiertos a más no poder. El bowl temblaba peligrosamente entre sus entumecidos dedos. La sorpresa no pudo ser mayor cuando presa de sus sospechas se aventuró hasta el recibidor con la falsa esperanza de ver la larga cabellera de su padre más sin embargo lo que vio la dejó más helada de lo que la lluvia había permitido.

Ahí estaba con su espalda erecta orgullosamente enfundada en su ya conocida camisa roja y su trenza recargada despreocupadamente sobre su hombro izquierdo. Lucía exactamente como cuando se había marchado hacía unos cuantos pares de horas.

Le estaba dando la espalda y es por eso que no pudo verla cosa que ella agradeció enormemente. No se sentía con el valor suficiente para enfrentarlo. Cogió con fuerza el tazón para evitar dejarlo caer y delatar su presencia. Caminó sin dejar de verlo hasta la cocina donde dejó su cena sin tener el estomago para soportarla y no regresarla pegada a WC.

Subió hasta la habitación perdiéndose de esa conversación. Abrazada a su almohada esperó algún ruido que delatara a su "prometido" pero nada se lograba escuchar desde su posición postrada en posición fetal en su cama. Si quería escuchar algo tendría que pararse junto al marco y pegar oído. Se podía escuchar el confundido murmullo de la conversación pero nada más.

Estuvo parada ahí mucho más tiempo después de terminada la conversación pensando en las probabilidades de supervivencia si permanecía encerrada en su cuarto hasta que él se marchara o ella muriera de inanición. Lo que sucediera primero. Más sus cavilaciones se vieron prontamente interrumpidas por el sonido seco de pasos que ascendían.

¿Está subiendo? Oh, no. Oh, no. –corrió hasta su cama y se acostó en la cama afianzándose a la almohada cerrando fuertemente los ojos cuando escuchó el distintivo "clic" que hacía el seguro de su puerta.

—¿Akane ya despertaste?

Su voz. Esa que había añorado tanto cuando se había marchado la estaba llamando desde el umbral de la puerta.

Ella permaneció silente, aferrada a la almohada apretando más los ojos tratando de parecer dormida. Sabía que estaba haciendo una pésima actuación pero valía la pena intentarlo.

—El platón de arroz estaba en la barra, no tenía un par de palillos dentro y además estás demasiado tensa como para estar durmiendo.

Escuchó el susurrante sonido de sus pasos dirigiéndose hasta donde estaba ella. El pánico hizo su aparición y rogó a todos los cielos porque él se fuera por donde había venido. No había tenido tiempo suficiente para asimilar su partida cuando ya lo tenía de regreso junto a ella.

—¿Quieres hablar? –preguntó tentativamente.

Evitó que un estremecimiento hiciera aparición en su cuerpo cuando sintió como el borde de su cama sucumbía al peso que él había ejercido al sentarse a su lado. Y no necesitó abrir los ojos para saber que estaba cerca ya que su distintivo olor a menta y eucalipto le indicaba la distancia.

—¿No quieres cenar? Kasumi me dijo que no habías comido nada.

Su cuerpo la traicionó ya que su estómago gruñó ferozmente y sus mejillas se tiñeron de un leve tono carmesí. Relajó el ceño cuado empezó a doler más no abrió los ojos. Si no podía fingir que estaba durmiendo entonces no le vería.

—Vamos. –acercó su mano hasta la de ella retirándola en el acto al ver como se encogía ante su tacto. —Sé que estás despierta así que abre los ojos para poder bajar a cenar ya que estoy muriendo de hambre. –le riñó.

—No quiero. –no estaba segura de si lo había pensado ya que había sonado tan débil que bien pudo haber confundido y pensar que en verdad había hablado.

—Sí quieres, y tienes que.

Muy bien. Había hablado pero eso no significaba que tenía que afrontarlo directamente así que escondió el rostro entre su mullido cojín. —No puedes obligarme.

—Oh, sí puedo. –respondió socarronamente.

A pesar de no poder verlo supo que estaba sonriendo. —Baka. ¿Cómo puede comportarse como si nada hubiera sucedido? ¿Cómo si no hubiera sido hoy cuando me dijo que se iría? –apretó más la almohada contra su rostro corriendo el riesgo de asfixiarse pero era en definitiva mejor destino que verlo sonriendo dueño de sí mismo. —No puedes.

—¿Quieres ver cómo si puedo?

No pudo evitar soltar un chillido cuando sintió como sus brazos la tomaban en vuelo levantándola sin problemas de la cama. Dejó caer instintivamente el almohadón para aferrarse a lo más próximo que tenía, que era el cuello de Ranma, para evitar caer. —SUÉL–TA–ME EN ES–TE INS–TAN–TE RAN–MA SAO–TO–ME.

—No lo creo. La verdad es que me gusta verte así. Enojada y en mis brazos.

—¿Cómo te atreves a cargarme y además decir… decir eso?

—Yo solo he dicho que me gusta verte enojada, no es mi culpa que tu hentai mente piense de esa manera. –salió de la habitación con ella aún en brazos mientras bajaba las escaleras de dos en dos disfrutando de los grititos de pavor que ella soltaba junto a una que otra maldición contra su persona. —Además, es la única forma en la que bajarías a cenar.

—BÁJAME. –pataleó y gritó hasta más no poder lanzando patadas que nunca, sorpresivamente, hacían contacto contra él. —Ya verás como te va en cuanto me bajes. –amenazó con un siseo.

—¿Entonces supongo que es mejor no bajarte, ne? –contestó engreídamente dándole una palmada en el trasero de la chica.

Tardó un poco en asimilar lo que había pasado y cuando lo hizo solo pudo gritar con todas sus fuerzas ante ese ultraje. ¿Cómo se atrevió a darle una nalgada? Oh, ahora si conocería la verdadera furia de un Tendo. —HENTAI!

—Silencio. –gritó pero en su tono se notaba fastuoso pegándole nuevamente y con más fuerza en el trasero. —Si no te portas bien, "otou–san" tendrá que encerrarte en el cuarto sin cenar después de darte unas buenas nalgadas por portarte mal. –amenazó jactancioso.

Si bien estaba furiosa también estaba famélica así que la idea de no comer no resultaba muy tentadora. Podría cenar y después ya podría realizar su propia venganza. Además de que con el estomago lleno ganaría fuerzas y su golpe lo mandaría un poco más lejos que Nerima, y la idea de Hawai estaba tentándole demasiado así que dejó de lloriquear y se dejó llevar hasta el comedor sentándose enfurruñada en una silla sin mirarlo a los ojos.

—¿Con que no me vas a hablar, eh? ¿Entonces supongo que no querrás comer un poco de "esto"? –mostró una cacerola llena de lo que parecía cerdo en salsa agridulce con varios vegetales hervidos. Se veía delicioso.

—Tengo hambre. –dijo entre dientes demasiado orgullosa para poder hablar con normalidad.

—¿Ni siquiera un por favor oh gran Ranma Saotome, gran artista marcial a quien nadie puede vencer tanto en fuerza como en apariencia?

—¿Qué te parece un "baka engreído que es demasiado estúpido para ver sus propios errores"?

—¿Debo recordarte quién tiene la comida?

—Por…favor –le había costado una fuerza inhumana para no soltar el insulto que pendía peligrosamente de la punta de su recientemente afilada lengua.

—¿Ningún halago? –preguntó con fingida inocencia. Demasiado fingida para siquiera poder llegar a parecer "linda".

—Confórmate con eso antes de que te diga lo que estoy pensando. Además no necesitas que nadie más te cumplimente ya que al parecer tú haces todo el trabajo y te vez bastante satisfecho.

—Oh pero no daña que alguien más reconozca mi gallardía y belleza.

—Si alguien llega a inflarte más el ego probablemente saldrías flotando.

—¿Me extrañarías? –preguntó fanfarronamente sin darse cuenta de cómo es que el rostro de la chica que se sentaba frente a él se oscurecía.

Esa sola pregunta había traído los malos recuerdos de su partida y el dolor que parecía haber muerto renació con más fuerza de la que ella podía soportar. —Baka. –susurró con sus puños en las rodillas escondiendo la mirada debajo de sus flecos.

—¿Akane? –apenas había notado ese cambio en ella. —¿Te encuentras bien?

—¿Por qué regresaste? –no había resentimiento en su voz sino solo pura y simple curiosidad.

—Yo… olvidé algo.

No volvieron a decir nada pasando la cena en un incómodo y sepulcral silencio, roto solo por el sonido seco de sus mordidas. El silencio pesaba demasiado para ser aguantado pero era eso o tener que engarzarse en una dolorosa e incómoda conversación.

—Gracias. –dijo ella rompiendo el silencio llevando su tazón vacío hasta el lava platos. —Me voy a descansar.

—Oyasumi.

—¿Ranma?

—Dime.

—¿Qué olvidaste?

Un beso tuyo. Oh, nada importante.

—Oyasumi nasai.

Soy un estúpido. Después de que me ha costado el alma verla así cuando me despedí, empeoro todo regresando y además hacerla llorar nuevamente.

Ranma no baka. Mejor se hubiera quedado. Mejor sería sobrellevar mi dolor a tener que volver a pasar por lo mismo con una nueva despedida.

.:. Continuará .:.


Momento cultural:

Airen: Esposo en chino.

Los tristes tienen dos motivos para estarlo: ignoran o esperan - Albert Camus.

Etto: Este…

Moshi moshi: Expresión Japonesa para contestar el teléfono, se puede traducir como "Hola" o "Bueno".

Baka: Idiota, estúpido

Hentai: Pervertido.

Otou–san: Padre.

Oyasumi: Buenas noches o dulces sueños.

Ranma no baka: Ranma eres un idiota. Supongo que esa no necesitaba traducción


Segundo capítulo Finalizado el 27/06/08 a las 12:51 am perdón por la demora!

Muy bien, debo de admitir que la parte de "Otou–san" y el "castigo" es un poco… bizarra, por decir menos, pero creo que viniendo de Ranma una puede aguantar cualquier castigo impuesto, ne?

Otra cosa que me ha parecido extraña es la forma en que cambió de manera de escribir. ¿Tendrá algo que ver mi parte geminiana? Lamento si cambio de manera radical pero es que supongo que mis gemelos son demasiado opuestos para hacerme una sola personalidad.


Un agradecimiento a todas las personas que leen lo que mis dedos hacen ya que podrán creerlo o no pero escribo sin pensar y cuando veo ya tengo 10 hojas de Word.

Akane/Kagome: Amiga! Es un honor saber que sigues pendiente de lo que me inquieta mente tiene que decir. Jajajaja esa escena en el cuarto? Pero si era de lo más inocente burns XD. "Adri eres mala", ¿lo dudaste alguna vez? ¬¬. Te extraño muuucho!

Akai27: Hay Cyn, no sé si sentirme honrada por que leas algo mío u ofendida por cierto comentario ¬¬ pero iré con el mejor sentimiento y ese es HONRADEZ! Muchas gracias por leer algo mío y además dejar un REVIEW ahora seré yo la que vaya por los pañuelos Entre Ryoga y Ukyô? Hum… podría ser que venga una pequeña historia pero no te aseguro nada. Gracias por leer.

Yram: Si digo que me siento halagada pues sería muy poco. Muchas gracias por tus comentarios y además por estar siempre al pendiente de que es lo que pasa en la historia. Espero que este capítulo sea de tu completo agrado. Muchas gracias por leer.

BABY SONY: Muchas gracias por hacer ese lindo voto de confianza en mí. La verdad es que me ha tocado decir muchos adioses en mi vida y pues la verdad es que realmente penoso cuando quieres a esa persona. Muchas gracias por leer.

We–love–Kappei–sama: Admito usar el ctrl+c para poder copiar el nik es que es muuuuy largo XD pero prometo solemnemente aprender a escribirlo o mejor me voy por el "Freya"? Muchas gracias por leer y además por esa corrección, créeme que se ha tomado en cuenta. Si vez alguna más me avisas? ; )

carmen: Te veo por aquí! Que genial! Muchas gracias por leer. Espero que éste capítulo sea de tu agrado igual.

Naoko tendo: Hola, muchas gracias por leer. Las despedidas, en mi humilde forma de pensar, son las cosas que más no enseñan ya que como dice muy bien George Eliot "Solo en la agonía de despedirnos somos capaces de comprender la profundidad de nuestro amor." y pues eso es lo que sucede en esta historia. No has tenido que esperar mucho como las demás TT pero prometo no tardar mucho con los demás capítulos. De nueva cuenta, muchas gracias por leer y además dejar review!

Un abrazo muy fuerte a tods! Atte… Ady o Mussainu como prefieran XD.