Hola, hola, hola n.n:

Creo que esta es la primera historia en español de estos espias. Si ya se de cual fume? (y que gacha soy que ni la paso) pero les dire, esta historia estuvo dando vueltas en mi cabeza por un ratote, y pues bueno decidi probar suerte, me tome ciertas licencias poeticas con estos personajes, porque despues de todo solo son monitos de cara puntiaguda con sombrero, asi que fanaticos de MAD Magazine, ¡no me odien por esto!. Pero bueno acepto comentarios.

Bye cuidense y diviertanse este verano.


-¿… y de cuanto es la apuesta?- dijo un sujeto de cabello negro y nariz puntiaguda

-20 mil- le respondieron

-Mmmh?- dijo y le chupo a su cigarro sacando el humo lentamente, pensando- ¡Ya vas!- dijo por fin y le estrecho la mano al otro

-Eres un idiota- le reclamo un chico de cabello café- no tienes ni dinero, ni auto. ¿Con que demonio piensas competir?-

-Po eso voy a usar el tuyo – dijo el de cabello negro y le chupo de nuevo a su cigarro y añadió sacando el humo- como si fuera a perder-

Estaban en una carretera en las afueras de la cuidad, apenas iban a dar las 12 y apenas se estaba poniendo bueno el ambiente. Todo el sábado en la noche se reunían ahí los amantes de las carreras callejeras, para correr o solo ver y apostar.

-Mas te vale que sepas lo que haces- dijo el chico de cabello café al pelinegro y le soltó las llaves del auto y este ultimo las tomo complacido; se subió al auto, vio a su contrincante, presiona el acelerador haciendo rugir el motor, una chica les dio la salida y arrancaron quemando llantas.

Al principio el otro tipo se adelanto, pero el pelinegro era mas rápido, así que metió el clutch, movió la palanca de velocidades y piso el acelerador al fondo pasándolo fácilmente. Llego primero a la mate donde solo habían 2 muchachos con banderas de cuadros blancos y negros, freno poco a poco sonriendo y pensando en los 20 mil billetes que acababa de ganar, freno por completo para dar la vuelta con calma y se prendió otro cigarro para el camino de regreso, cuando sus agudos oídos escucharon un ruido que parecía venir de la maleza en el prado, le chupo al cigarro despacio, tal vez solo era un conejito, pero escucho otro ruido del lado contrario, y otro más que provenía de la parte trasera del auto, instintivamente se inclino un poco para tomar la pistola que siempre llevaba amarrada en el muslo, pero de pronto se quedo paralizado y soltó un leve quejido, sentía un dolor agudo en el cuello del lado izquierdo y como pudo levanto el brazo, pudo palpar el delgado dardo que tenia clavado profundamente, intento quitárselo, pero el tranquilizante era muy fuerte y en ese instante perdió el conocimiento…

En el centro de la ciudad, una joven mujer festejaba con sus amigos en el bar de moda que acaban de terminar su licenciatura, bebían bastante, cantaban y estaban alegres, menos una chica que solo miraba al piso.

-¿Qué tienes?- le preguntó una pelirroja

-El idiota de Connor no quiere casarse conmigo- contesto desganada.

-todos los hombres son idiotas- dijo la pelirroja.

-Si, pero, siento que desperdicie año y 1/2 de mi vida con el- sollozo- le pido matrimonio, me dijo "luego te digo déjame pensarlo" y me di largas por un mes, para que anteayer me contestara "no, lo siento" ¡Maldito hijo de perra!-

-¿Ya viste lo guapo que esta el barman?- dijo la pelirroja señalándoselo

-Ay no me vengas con esto ahorita- dijo la chica triste

-Desahógate pues- y ya no le dijo nada

-¿Quieres bailar?- pregunto a la pelirroja un muchacho muy guapo.

-Si- contesto ella sonriendo y se fue con él, bailar y bebieron por otro buen rato, hasta que les pareció suficiente y salieron de ahí.

-¿Te acompaño a tu casa?- le pregunto el chico con el que había bailado toda la noche.

-No, hoy no- contesto ella- estoy muy ebria, mejor para otro día-

-Yo solo quiero dejar a esta dama en su casa- dijo y le dio un beso. Ella le rodeo el cuello con los brazos –Esta bien-

-Genial- sonrió el- voy a parar un taxi-

Ella brinco emocionada, de su bolsa saco una polvera para retocarse un poco el maquillaje y a pesar de que estaba ebria se dio cuenta que alguien se le acercaba rápida pero sigilosamente, sorprendida dio media vuelta y alguien le tapo la nariz y la boca con un pañuelo mojado, ella intento huir por un instante pero todo se le nublo y callo lentamente en los brazos de su agresor. El saco un comunicador de su pantalón, apretó un botón y dijo- Ya la tengo jefe, cambio-

-Excelente- le contesto otra voz de hombre que sonaba muy complacida- tráela de inmediato, pero lo más delicado que puedas, cambio-

-Como ordene, cambio y fuera- y corto la comunicación.

La chica abrió sus ojos y lentamente enfoco el lugar en el que estaba y en qué situación; estaba atada y amordazada de espaldas a un hombre de cabello negro que también acababa de recuperar el conocimiento, podía escucharlo respirar rápido y fuerte al igual que ella. Ambos en más de una ocasión se habían visto en situaciones similares, pero usualmente se encontraban en las bodegas de una fabrica o en el oscuro sótano de un edificio abandonado., sin embargo este lugar, era por así decirlo, acogedor; estaban en lo que parecía ser la biblioteca de una casa, estaba un poco oscuro, pero era porque solo la iluminaba la chimenea. Se movieron, intentando zafarse uno del otro y lanzaron gemidos desesperados.

-Ya despertaron- dijo una voz.

- de acuerdo, hazlo- dijo una voz de hombre- Una muchacha se les acerco y les jalo la cinta que les tapaba la boca. –Ya puedes irte- le dijo la voz- y dile a los demás que se retiren también, no creo necesitarlos-

-¿Esta seguro?- pregunto ella, pero dándose cuenta de su error dijo rápidamente- si señor- y salió por la puerta que estaba a un lado de los cautivos, sin voltear a verlos.

-¡Bienvenidos!- dijo el hombre y se escucho como destaparon una botella y vaciaban su contenido- lamento haberlos hecho venir tan tarde y de esta manera tan brusca, pero si los hubiera invitado a venir, no habría sido muy ético y es probable que ustedes se negaran-

-¿Quién demonios eres?- grito la pelirroja

-¡Sal a donde podamos verte!- le grito el hombre de pelo negro.

-¿Qué quién soy?- dijo la voz y se escucho el ruido de un cubilete- soy alguien a quienes ustedes conocen bien, les diría mi nombre pero, a pesar de todo, no me reconocerán. La verdad prefiero presentarme frente a ustedes para que lo entiendan- y salió de su escondite.

Sorprendidos vieron a un joven rubio de nariz puntiaguda que llevaba un sombrero, una gabardina, pantalón y botas de color…

-¡Blanco!-gritaron los 2

El joven sonrió complacido - ¡Negro! ¡Gris!- los saludo- sabía que esta era la única manera en que me reconocerían-

Ellos forcejearon otro poco, esta vez ya los tenía a su merced –Tranquilos- dijo el joven de la gabardina y le sorbió a su trago.

-¿Cómo diste con nosotros?-pregunto Gris molesta.

-Cariño, somos espías- contesto Blanco extrañado- Todos sabemos cómo y en donde buscar información, sin embargo, Negro y yo llevamos mas años persiguiéndonos uno al otro, así que él sabe bastante sobre mí y yo sobre él, tú fuiste un poco más difícil- se alejo un poco- claro de no ser porque el idiota de tu novio grito, ni me entero de tu nombre; pero no te preocupes, el está bien, solo borracho en un taxi- se dirigió a un librero cercano, abrió un cajón y se acerco de nuevo a ellos- pero aun así prefiero proteger su anonimato- y al decir esto a ella le puso unos enormes y picudos lentes de color gris y a él un sombrero negro de ala ancha.

-¡Maldito!- se quejo Negro- ¿Qué crees que haces?, ¿jugar con nosotros?-

-No, aunque de verdad si lo encuentro divertido- contesto Blanco y soltó una carcajada

-Si algo piensas hacer con nosotros – dijo Gris- solo te pido que sea rápido-

-¡por favor!- dijo sarcásticamente Blanco- Los dos han jugado conmigo horas y horas, o me han torturado, divirtiéndose con mi dolor; luego me entregan a sus líderes o intentan matarme…-

-¿Vas a matarnos?- pregunto Gris

-No- respondió secamente Blanco, bebió a su trago, dio unos cuantos pasos dibujando círculos en el piso. Gris y Negro se voltearon a ver sin entender nada-

-¿Saben?, es solo que- y se acerco una silla para sentarse frente a ellos- siempre es los mismo; Negro me persigue, yo lo persigo a él, ambos te perseguimos gris y bla, bla, bla, tonterías como esa. He trabajado como burro durante años pasando información para la nación blanca, y ¿Qué he recibido a cambio?- sorbió su trago- ¡Nada!, eso es lo peor, y ya me canse-

-Ok- empezó Negro con calma-pero nos secuestraste y nos ataste ¿solo para decirnos que te retiras?-

-¿Quien hablo de retirarse?-pregunto Blanco-

-Entonces ¿Por qué nos trajiste aquí?-pregunto Gris

-Quiero contratarlos- respondió Blanco muy alegre.

-¿Qué?- gritaron Gris y Negro

-En realidad proponerles un negocio-siguió Blanco

-Eres un demente- exclamo Negro sin dar crédito a lo que oía.- ¿qué te hace pensar que trabajaremos contigo?-Gris asintió.

-Sucede que la investigación que realice sobre ustedes, arrojo que tampoco la nación negra y gris han sido muy generosas con ustedes. Además, los 3 somos los mejores espías que existen y este trabajo lo requiere-

-Está bien escucho- dijo Negro fingiendo un poco de interés

-Como sea- dijo Gris- ¿Qué quieres que hagamos?-

-Ah… todavía no puedo decirles eso- se levanto y regreso con varias botellas y otras 2 copas- solo déjenme advertirles que no solo me enfoque en ustedes, pedí cualquier tipo de información de sus amigos o familia, cosas como domicilio y lugar de trabajo, ya saben las estándar. Y si no me creen, vean esto- y les lanzo un par de fotos, en una se podía ver a Gris con una niña de unos 10 años y en la otra a Negro con una mujer sentados en un auto.

Gris se mordió un labio, algo preocupada. Negro ni se inmuto

-Este es el trato- dijo Blanco mezclando las bebidas- si su respuesta es no, despertaran mañana sanos y salvos en su cama, con un folder que contiene toda la información que pude encontrar; aunque no les garantizo, no quedarme con una copia y mucho menos no entregarse al líder de mi nación. Tendrán que decir ciegamente que sí, porque no voy a decir nada hasta obtener su respuesta- término las bebidas, un Cosmopolitan para Gris, un margarita para Negro y él se sirvió otro Martini, le sorbió a las 3 copas asegurándose que los otros 2 espías lo vieran, se acerco de nuevo a ellos y comenzó a desatarlos.

-¿Qué demonios haces?- pregunto Negro

-¿Qué parece?- dijo Blanco

-¿De verdad confías en nosotros?-dijo Gris

-Confió en que intentaran matarme- contesto Blanco- pero estos desarmados y yo también- y se quito la gabardina para probarlo. Gris se sobo las muñecas y Negro estiro los Brazos. Blanco les ofreció las copas que ello tomaron dudosamente, tomo un control remoto y lo apunto a la pintura que estaba sobre la chimenea, esta se levanto y revelo un televisor. –Yo me quedare aquí- dijo Blanco sentándose en un sillón frente a la tele y tomo su trago – Y si he de morir habré caído ante los mejores- dio un sorbito- pero si no… tienen media hora para decidir-