Capitulo 01: Las sorpresas aún no acaban.

En una mañana soleada, en la ventana de una casa en particular, que daba hacia la calle. El reloj despertador de esa alcoba sonaba para despertar a su dueña, la cual sacaba la mano de entremedio de las sabanas, que la cubrían hasta la cabeza, para apagar ese terrible sonido que la ponía de mal humor. La joven soñolienta toma el reloj entre sus manos aún acostada, y mira de mala gana la hora.

- ya son las 7:00... –Decía fregándose los ojos, mientras se sentaba, para dejar el reloj en su lugar y levantarse de la cama.

La joven camina hacia la ventaba, para abrir las cortinas y dejar entrar algo de luz a la habitación, después de eso toma su uniforme, del colgador, que se encuentra en su clóset y se dispone a cambiarse.

El uniforme escolar era el típico de marinerita que está compuesto por una falda cuadrille de color verde, y la parte de arriba de color café que adornaba el típico lazo de color verde cuadrille que llevan esos uniformes, también estaba compuesto por calcetas de color café y zapatos negros que hacían lucir a la joven muy hermosa, mientras cepillaba su cabello rubio enfrente del tocador.

Hola Mi nombre es Cagalli Yula Athha, tengo 16 años y curso el primer año de preparatoria y como ven asisto a la preparatoria Shojo.

La rubia ya lista para bajar a desayunar, mira con molestia las cajas que no le permitían pasar, que esta a un lado de la puerta, la cual contenían cosas que ya debieron haber sido desempacadas hace mucho.

Bueno... ¿Saben? Hace poco tuve un cambio repentino en mi vida, de la noche a la mañana tuve que venirme a vivir a esta casa ya que la empresa de mi familia cayo en quiebra por asuntos de negocios y todo lo que había tenido hasta ese día se esfumo así terminando en esta casa. También tuve que dejar mi escuela, a todos a mis amigos para ir a una preparatoria a donde asiste gente común y corriente. Desde un principio este cambio me molesto muchísimo, pero me di cuenta que ahora esa era mi vida y tengo que acostumbrarme a ella no importa que cuan difícil me sea.

Cagalli baja la escalera caminando así hacia el comedor de la casa, en donde ve a un hombre de cabellos rubios y ojos idénticos a los de ella, es decir, sus ojos eran de color dorado, el cual vestía un delantal de cocina encima de una camisa y pantalón de terno.

- ¡Buenos Días Padre! – saludo sentándose a la mesa en espera del desayuno que el hombre preparaba.

- Buenos Días Cagalli-chan - dijo colocando los platos encima de la mesa, sentándose así él también.

Bueno... como ven este hombre es mi padre, su nombre es Ulen Hibiki.

Ah! Deben preguntarse porque tenemos apellidos distintos ¿no?. Eso es porque yo he decido llevar el apellido de mi abuela y lo demás es una larga historia...

- Cagalli te ves muy desanimada esta mañana ¿Sucede algo?–la rubia sigue comiendo su desayuno, mientras que el hombre la miraba preocupado.

- No es nada... solo estoy algo cansada –

- ¿Cansada? Ya veo... lo siento... es por mi culpa

- ¿De hablas? ¡Claro que no!

- Te he obligado a vivir un infirmo durante un mes. ¿Es muy agotador asistir a esa preparatoria?

- ¡No te preocupes!, Padre mientras te tenga a mi lado todo estará bien... – Cagalli se levanta de la mesa y se dirige hacia su padre para tomarlo del cuello y abrazarlo por la espalda. – Eres todo lo que siempre quise padre... lo demás solo era un estorbo

Creo que se deben de preguntar por mi madre. El, por qué ella no esta con nosotros ¿No?. Bueno ella murió cuando yo nací, así que no se mucho sobre ella... pero nunca quise preguntarle a mi padre sobre ella, tampoco se me ha hecho muy necesario tener una o saber sobre ella, me siento mucho mejor siempre que tenga a mi padre solo para mi ya que esta casa es solo para los dos.

- ¡Cagalli ya son las 7:30 deberías irte ya! – dijo mirando la hora, mientras disfrutaba el cariñoso abrazo de su hija. – ¿Te gustaría que hoy te fuera a dejar?

- ¡Claro! ¿Pero no tienes que llegar temprano hoy al trabajo? – decía sacando los platos de la mesa.

- ¡Descuida! Además, no permitiré que mi querida y linda hija camine hacia la escuela sola.

- Padre... –

- Además, hoy es un día espacial... – Cagalli volteo a ver al rubio

- ¿Un día especial? ¿A que va eso?- deja los platos en el lavabo

- ¡OH! Verdad... No te lo había dicho, hoy te quiero decir algo importante y también me gustaría que conocieras algunas personas. – la joven camina hacia el pasillo en busca de su mochila.

- ¿Y para que seria eso? - pregunta curiosa de saber la razón del porque su padre esta tan feliz con aquella visita de hoy en la noche.

- Ya lo veras hoy... ¿Ya estas lista?-

- Aja –

...

Al otro lado de la estación, en un pequeño departamento ubicado enfrente del centro comercial. Una pequeña familia de dos personas vivía en él, las cuales, sé a listaba para salir. Un chico de cabellos castaños se arreglaba en la comedor, mientras la madre le serbia un apetitoso desayuno, él se a listaba la corbata.

- ¡Vamos, Kira! Siéntate que se te va enfriar el desayuno. – se quejaba la madre igualmente castaña.

- ¡Vale, Mamá! – tomo asiento al igual que la mujer – ¿Madre, hoy no tiene que trabajar?

- No, cariño... hoy tengo un pequeño descanso... – Kira frunció el ceño, de ver a su madre cansada preparando, aún así, el desayuno.

- ¡Si tienes un descanso deberías aprovecharlo para dormir más! –golpeo la mesa enfadado – yo puedo prepararme el desayuno y la cena... tu solo descansa cuando estés en casa. – la madre, solo, sonrió maternalmente al ver a su querido hijo preocupado por ella.

- Yo no quiero verte agotada madre... –dijo cabizbajo, empuñando su mano – ¡Y menos por mi culpa! -

- ¡Gracias, Hijo!, Estoy muy feliz de ver que tu preocupación, pero yo también me preocupo por ti, porque te alimentes como se debe... – decía con una sonrisa la mujer con unos brillantes ojos de color morado - pero la cena corre por tu cuenta Kira ¿vale? – le guiña el ojos, haciendo que el castaño acepte

- ¡Claro! Así probaras como mi sazón a mejorado en estos últimos días –

- ¡Estoy ansiosa de probar tu deliciosa comida hijo! - decía risueña la castaña contagiando así a su hijo.

Mientras tanto...

A esa misma hora un joven de cabellos azules se prepara para salir de una casa un tanto lujosa, mientras era escoltado por una mujer bien vestida, que lucia un traje de oficina que hacía juego con sus cabellos azules.

- ¿Athrun? - pronunciaban los labios de la mujer, haciendo que él joven volteara a verla

- ¿Si Madre? – Athrun se prepara para subirse a su convertible de color negro.

- ¿Hoy no tiene clases en la universidad? –

- ¡No! Madre... Creo que te había hablado de eso anoche, pero parece que no me pusiste atención.

- Lo siento, hijo... – juntaba sus manos y agachaba su cabeza en signo de disculpa

- Vale, vale... bueno te dije que hoy seria mi primer día como profesor en una preparatoria. –decía orgulloso el chico con su mano en la frente, mientras su madre lo observaba con ojitos de estrella.

- ¿Y la universidad? – pregunto crédula al no entender

- ya te lo dije, la universidad me envió a hacer la practica a esa preparatoria –dijo a punto de perder la paciencia.

- Bueno, ya entendí, cariño no te enfades -

- Ya me tengo que ir, no quisiera llegar tarde el primer día – dijo subiéndose al auto, mientras, la madre junto con el ama de llaves le despedía, pero cuando estaba apunto de arrancar es detenido

- Espera hijo! ¿Athrun, te acuerdas que días es hoy? –pregunta preocupada la mujer, pero el hijo al ver su angustia le sonríe

- ¡Claro, no faltare por nada del mundo... ya que no voy a permitir que mi madre se case con cualquiera hombre! Bye! Nos vemos! – arranco a toda velocidad

- Adiós! No llegues tarde y ten cuidado! – se despedía alzando la mano y gritándole, mientras Mana-san se tapaba los oídos.

- Claridad-sama, tiene teléfono – le avisaba una empleada – es el señor Ulen...

- ¡Claro voy enseguida! - se retiro la mujer, junto a la señora, entrando a la casa.

...

Ya estando a 10 minutos para las 8 de la mañana, el camino frecuentemente que suele tomar Cagalli, para llegar a la preparatoria estaba completamente infectado por estudiantes que transitaban por la vereda, mientras ella los observaba desde el auto que trataba de estacionarse, para dejarla en la entrada, pero con el taco que llevaban eso seria algo difícil.

- Cagalli, hace tiempo que tenia hagas de preguntarte algo –dijo mirando hacia el frente, mientras que ella miraba por la ventana.

- Claro, dime... – el hombre por fin logra estacionar el auto enfrente de la institución así parando el auto y mirando a su hija a los ojos.

- Llevas un mes asistiendo a clases, pero aún no llevas ninguna amiga a la casa... –decía mirándola preocupado ya que tenia una mal presentimiento y pensaba que ella le ocultaba algo.

- Vaya, Ulen no me digas que eres un viejo verde? – el pobre hombre solo se atraganto con saliva por el comentario. Cagalli aprovecho eso para bajarse, pero este la sujeto del brazo.

- ¡Espera!, Ya sé que fue muy apresurado... te separe de Lacus y de Stella, pero ella siguen visitándote, pero aún estas molesta – Ulen no sabia que hacer para complacer a su hija ya que no sabia si lo que hacia él por ella era bueno o ¿no?, Ella jamás se quejaba y eso era lo que le molestaba como padre.

- Papá, no estoy molesta... solo es que soy un poco tímida para hacer amigas tan pronto.

- ¡Ya veo! - Cagalli se acerca a él antes de bajarse y le da un beso en la mejilla.

- ¡Nos vemos! – se baja del auto y se apresura para cruzar la calle, mientras que el rubio arrancaba el auto.

- UHF... de la que me salve –pensaba Cagalli mientras cruzaba la calle, pero sin que ella se diera cuanta una mirada era posada sobre ella.

...

Unos lindos y profundos ojos morados la miraron desde que llego en el auto, los cuales pertenecían a un castaño que observaba desde la entrada de preparatoria, sin perder detalle.

- Cagalli Yula Athha... es ella sin duda – dijo sacando una fotografía de su bolsillo, en la cual esta su madre Vía, con dos niños, sí gemelos eran los que ella sostenía entre sus brazos. Kira sostiene la foto con tristeza entre sus manos, temblorosas, pero la vuelve aguardar al ver que la chica se acercaba a la entrada.

- ¡Buen día Cagalli-chan! – le saludo con una sonrisa, pero la chica solo paso de largo dejándolo parado en la entrada, pero suavemente dijo.

- Buenos días... – pronuncio fría quitándole la mirada de encima para retirarse.

- ¿Te parece si vamos juntos? – insistió sujetándola del brazo – ¡OH! Perdón... – dijo al sentir su mano.

- ¡Esta bien! –se volteo, algo confundida ya que hasta ahora los chicos la llamaban solo para molestarla e invitarla a salir, pero ese joven le demostraba algo diferente. – ¿Oye, esa chica no se molestara si te ve llegando conmigo? – le decía seria, pero esta vez mira hacia al lado a Kira quien iba hombro con hombro con ella.

- ¿Hablas de Fllay? Quizás se enfade por unos momentos, pero no importa... – la miro entretenido haciendo que la rubia que le iba mirando se sonrojara y mirara hacia el frente nerviosa.

- Además que hay de malo, si tu eres mi compañera de banco, es natural si nos encontramos en el pasillo, caminemos juntos.

- Creo que no habrá problemas con eso – le sonrió amenamente, mientras caminaban por el pasillo del segundo piso, para llegar al salón de clases ya estando ahí Cagalli es la primera que ingresa y nota que el aura del salón no era muy agradable ya que al entrar en compañía de Kira, la chica pelirroja quien platicaba con sus amigas la queda mirando retadoramente.

- Fllay ya llego... tu novio... -

- Kira! –chillaba por el salón para así colgarse del cuello de su novio. – Un poco más y llegas tarde, ya estaba preocupada. –la pelirroja posa una mirada sobre Cagalli quien miraba la reacción de su compañero de clases. Ella al saber las intención que tenia la pelirroja se aparta de ellos y se dirige a su pupitre que estaba al final del salón, al lado de la ventana.

- ¡Fllay! –decía sonrojado el castaño tratando de quitársela de encima – ¡Flay, ya van a comenzar las clases, y no has ido a borrar la pizarra! - la joven lo soltó de inmediato

- ¡OH! Verdad! – dijo con la mano sobre su boca. Kira solo negó con su cabeza, y se dirigí a su puesto.

- ¡Discúlpala! Es algo posesiva, pero es una buena persona... –dijo dejando su mochila en la mesa y dirigiéndose a su compañera.

- No tienes que disculparte... –dijo cortante, mientras, volteaba su cara en forma de desprecio hacia la ventana.

- ¡¿Cagalli-chan?!– insiste el castaño ya que no quería que ella malinterpretara la situación , pero cuando ella voltea a mirarlo son interrumpidos por la profesora que ingresa en el salón.

...

- ¡A sus lugares, por favor! – pidió la castaña, parada enfrente de pisaron, esperando que sus alumnos se ubicaran en sus pupitres – ¡Buenos días! – dijo con una sonrisa fresca y animada

- ¡Buen día Murrue-sensei! – respondieron todos con respeto y al unísono.

- Chicos hoy tengo que comunicarles algo importante – decía con sus manos apoyadas en su pupitre - Desde hoy tendremos a un estudiante de pedagogía, de la universidad de Tokyo, como profesor en este curso...

- ¿Qué? –decía algunos desconformes cuando escuchan que era un profesor, hombre.

- ahh! Un profesor nuevo! –

- Que emoción ¿Cómo será? – decían las chicas, que estaba con Fllay en los asientos de al medio del salón, resultando así un caos en la salón de clases, pero en la parte de atrás, en los asientos que están hacia la ventana había una chica que no gritaba de emoción por la noticia ni tampoco mostraba interés en el asunto. Ella solo miraba la bella vista desde la ventana así desconectándose de lo que sucedía a su alrededor.

- ¡Cagalli!, ¡Cagalli! – le llamaba su compañero de asiento sacándola así de sus pensamientos.

- ¿Sí? Dime... – dijo tomándole atención algo asustada

- ¿te sientes bien estas algo pálida? – pregunto preocupado ya que la chica estaba algo extraña.

- Descuida, estoy bien... y ¿Por qué tanto alboroto? - se percato de lo que pasaba.

- Pusiste a tensión a lo que dijo la Sensei ¿no? – la rubia solo negó – ¡ya veo! –dijo con una gota en su cabeza.

- Chicos... cálmense! – la mujer golpea la mesa y haciendo que todos los alborotados guardaran silencio. – si no se callan ya... no les contare el porque él esta aquí, pero seria mejor que se los explique él mismo... pasa por favor – decía mientras la puerta, corrediza se abría y dejaba entrar a un joven bien parecido, de cabellos azules, ojos color verde intenso, quien vestía un traje sport.

- Ahh! – gritaban las chicas, mientras veían la sonrisa que él les dedicaba

- ¡Hola! Mucho gusto, Mi nombre es Athrun Zala y soy un universitario que fue enviado a esta preparatoria, para hacer la practica y como ven estaré a cargo de esta clase... – decía muy radiante el joven dejando locas a las chicas, mientras, que los estudiantes lo miraban de mal modo.

- ¡Espero llevarme bien con todos! –hizo una reverencia.

- Bueno... chicas como veo que ustedes son las más emocionadas ¿les gustaría hacerle algunas preguntillas a su nuevo profesor? –decía la profesora igualmente cautivada por el joven.

- Sii! – gritaba Fllay y su grupo de amigas, en donde estaba Lunamaria Hawke, Miriallia y Meen.

- ¿Athrun-sama cuantos años tiene? – pregunto sonrojadísima Fllay, levantándose de su puesto, para que así el peliazul la mirara.

- ¡Fllay! – se inquieto Kira al ver a su novia igualmente cautivada ella también.

- Vaya, parece que te han dejado a un lado Yamato-kun –dijo algo arrogante Cagalli.

- ¿Y dime tú eres una chica? Porque no lo pareces. Además, no te veo chillando como las demás, por ese sujeto... ¿dime están bien tus hormonas? – pregunto burlón el castaño incitando a la rubia.

- ¡¿Qué has dicho?! ¿Cómo te atreves? ¿Quién te crees?– se levanto bruscamente de su asiento, sorprendida y a la vez enfadada, mientras tanto...

- Tengo 19 años... señorita –decía con su particular sonrisa, dejando a Fllay casi inconsciente sentada en su asiento.

- ¿Y tiene novia? – se abalanzo sobre la mesa para preguntarle Meen al profesor, dejándole ver todos sus dotes femeninos, pero Athrun se mantuvo impávido y contesto.

- Por ahora no mantengo ninguna clase de relación... ¡Señorita! – pero en eso se escucha el grito de la rubia sorprendida. Así tomando la atención de profesor y de todos en el salón de clases.

- ¡Señorita Athha! ¿Qué sé su pone que son esos gritos? –todos miran hacia atrás, para mirar a la rubia exaltada.

- ¿Eh? Yo... solo –decía confundida mientras Kira escondía su cara detrás de un cuaderno y así burlándose de la su compañera. – bueno... yo... solo... –decía muerta de la pena, apretando sus puños al escuchar semejantes carcajadas de su compañero.

- Si tenia ganas de preguntarle algo al profesor, debió de guardar respetos ante los demás que si esperan su turno – le reprendió enfadada la castaña, mientras, ella guardaba silencio sonrojada esperando que la profesora terminara ¡ya! Su discurso.

Athrun observo interesado a semejante chica avergonzada, su mirada penetrante no perdió detalle de tal jovencita, es como sí, esa niña no fuera como el resto de las demás, tan callada y seria se veía ante sus ojos. Athrun, miro con atención, pero lo que le atrajo de aquella chica, en realmente fueron aquellos ojos de color miel intenso, que mostraban una prefundida desolante.

- Mmm... ahora que la veo, es muy raro ver a chicas de su edad, con ese tipo de mirada... tan desolada – pensó detenidamente mirándola de pies a cabeza.

- Profesora, no fue mi intención... discúlpeme, no se volverá a repetir – contesto cortésmente sin prejuicio, Cagalli.

- Mmm... Disculpe, profesora no se preocupe, ya que esta de pie la señorita Athha si no me equivoco, dejémosla que me pregunte, si es lo que ella quería hacer desde un principio... por mi no hay problemas... – dijo con una sonrisa realmente cautivadora para cualquier ser humano.

- Ah! Si, por supuesto – se calmo la encargada de la clase al ver tan bello gesto de joven. Pero hubo a alguien a quien no le agrado, tal gesto de superficialidad.

- ¡¿Y esté?! ¡¿Quién demonios se cree que es, este sujeto?! Seguramente cree que me interesa su miserable existencia... yo no soy como esas chicas babosas... ¡Estropajo con patas! - pensaba molesta, al ser comparada con tan bajo. Cagalli todo ese tiempo se mantuvo cabizbaja, sin interés, hasta que lentamente levanta su rostro demostrando todo lo contrario que pensaba, con una sonrisa falsa hacia su nuevo profesor.

- Puede preguntarme lo que usted quiera... – repuso Athrun, mirándola detenidamente.

- Bueno... yo... –dijo nerviosa, mientras que su mente buscaba la mejor forma de expresar lo que quería decir en ese momento.

- Vamos, no te apenes, puede ser lo que tu quieras –animo amablemente el caballero rojo

- Bueno... Me gustaría preguntarle... –

- Si, dime...-

- ¿Por qué razón usted estudia para hacerse profesor? – pregunto con voz dulce e inocente.

- Ah! Bueno... señorita eso es por... –

- Profesor... Será que encontró el mejor y más rápido modo de tener chicas a sus pies

- ¡¿Eh?! – exclamo sorprendido

- O será... que solo estudio para alardea sobre su enorme ego de casanova o más bien... –dijo aún mas agresivamente e incitada - ¡Profesor! ¿Tiene algún tipo de patología con los escolares en uniforme? –le interrumpió arrogantemente dejándolo sin palabras, pero no solo a él sino también a toda la clase.

Por lo ultimo...

Nadie pensaría que la chica nueva, quien es linda e inocente digiera ese tipo de cosas a alguien.

- Cagalli... – decía sorprendido Kira al ver tan imponente presencia que tenia la chica.

- Señorita Athha jamás pensé en decir esto, ¡retírese a la inspectoría esta suspendida! – decía Murrue-san al ver la falta de respeto, mientras que el peliazul aun seguía boquiabierto.

Cagalli, tomo asiento y ordeno sus cosas para retirarse, cuando estaba metiendo sus cuadernos a su mochila deja caer una hoja de papel al suelo sin darse cuento, Kira quien si vio eso trato de avisarle, pero ella ya se encontraba saliendo del salón.

El castaño levanta esa supuesta hoja tirada debajo del puesto de la joven, pero al tocarla se dio cuanta que no era una hoja de papel si no una fotografía en donde esta ella abrazada con un hombre de cabellos rubios.

- ¿Esto es...? – dijo confundido, mirando la foto con tristeza. – Entonces ella es sin duda alguna... Cagalli Yula Athha es mi hermana... y ese hombre es... –

...

De camino a la inspectoría, Cagalli iba algo pensativa con la mano sobre su mentón ya que si la suspendían de clases, llamarían a su padre a la dirección y eso era lo que ella menos quería en el mundo, no es que no quisiera que la castigaran ya que nunca la a castigado su padre, es que solo no quería preocuparlo o causarle problemas. Estaba realmente angustiada, pero que mas podía hacer lo dicho, dicho esta no hay mas remedia que afrontar.

Momentos, después de la supuesta reprenda que le dio el encargado de las suspensiones, se retira a su casa ya que estaba realmente agotada después de estar 2 eternas horas escuchando las palabras de una mujer de poco humores como lo es la señorita Natal, en uno de esos regaños le dijo que no se iría a casa temprano a descansar, que se quedaría las horas que le faltaba completar en su compañía.

Eran las 6 de la tarde ya cuando ella salió del establecimiento y por su puesto sus compañeros ya se habían marchado a su casa antes que ella, iba con un dolor de cabeza terrible, lo único que quería era llegar rápido a su casa para acostarse a dormir, pero al llegar ahí ve el auto de su padre en la entrada.

- ¡Hay Dios que no le hayan llamado al trabajo! Porque si no, no se parara de reír – entro desganada a la casa, rogando que su padre no supiera nada.

- ¡Ya estoy en casa! –decía entrando al pasillo.

- ¡Bienvenida! Estamos acá - la recibió su padre desde el Living junto con dos huéspedes uno de ellos esta sentado al lado de su padre y él otro estaba sentado al frente de ellos, tomando una taza de café.

- ¿Estamos? -decía entrando a la habitación, mientras veía a su padre con una hermosa mujer a su lado.

- Cagalli acaso no te dije hoy en la mañana que te tenia una sorpresa... – se levanto el padre para tomarla de la mano y ayudar a la mujer a levantarse.

- Así.. Lo siento.. Hola Mi nombre es Cagalli Yula Athha. – el joven que permanecía de espaldas continua tomando su taza de café sin prestar atención.

- Hola mucho gusto mi nombre es Claridad Zala y el es Mi Hijo Athrun Zala... – en eso el chico que estaba sentado al frente de ellos se levanta y mira a la joven al mismo tiempo que ella hacia lo mismo, pero al momento de verse los rostros acusan.

- ¡Tu?! – se apuntaron ambos a la vez con sorpresa.

Continuara...

Próximo Capitulo de Amantes: ¡Desacuerdo!

No se lo pierdan!