Memorias de una Geisha

By: Dita

Etto…hola lectora/es, ejem bueno como pudieron leer en el título, esta historia esta inspirada en una de mis películas favoritas. La historia me cautivó por completo así que decidí hacer mi propia interpretación de la misma. Hay ciertos aspectos en la historia que cambiaré para que el fic no sea idéntico a la película pues me gusta darle mi propio toque a las cosas.

Tal vez en un principio no parezca un SasuHina, pero ciertamente me gusta desarrollar mis historias, sean pacientes por favor.

Advertencia: este fic puede contener escenas de violencia y/o sexo explicitas, si eres muy joven o no te gusta leer estas situaciones, por favor no sigas leyendo. No quisiera recibir quejas del fic o facturas del psicólogo xD.

Declimer: los personajes que aparecen en esta historia pertenecen a Masashi Kishimoto, yo solo los estoy utilizando para escribir esta historia. El fic esta inspirado en la película de 'Memorias de una Geisha' y ambientada en el Japón de 1925.

Pareja: SasuHina

Clasificación: T

Genero: romance/drama, AU

-diálogos-

"pensamientos"

Gracias a

Hyuuge-hikari

Sayuri-chan-aly

Miyuky-san

Monica uchiha

Istharneko

Mari-adri-chan Uchiha Hyuuga

Albagamma

Moony-uchiha

Luna-Yang1994

Dark Amy-chan

Por todos los reviews y los alientos para seguir el fic.

Capitulo II

-Extraño -

Septiembre de 1917.

· ·さすけ· ·ひなた· ·さすけ· ·ひなた· ·さすけ· ·ひなた· ·さすけ· ·ひなた· ·

Hinata's POV-

· ·さすけ· ·ひなた· ·さすけ· ·ひなた· ·さすけ· ·ひなた· ·さすけ· ·ひなた· ·

Toda la noche no pude dormir, o al menos no durante un buen rato, pues el llanto de haber sido vendida a un lugar al cuál no pertenecía parecía no querer parar. TenTen no dejó de abrazarme ni un momento de la noche y yo se lo agradecí, no supe bien como hubiera reaccionado ante la situación sin que mi castaña favorita hubiera estado ahí toda la noche para apoyarme y secar mis lágrimas. Al final, mis ojos lograron pegarse levemente y tan solo durante un par de horas antes de que Chiyo fuera a levantarnos. Yo había amanecido llorando…había deseado durante toda la noche que todo eso fuera un sueño. El deseo ferviente de despertar en los cálidos brazos de mi primo y abrazada de mi hermanita inundó cada fibra de mi ser. Pero al despertarme por completo la realidad me cayó encima como un balde de agua helada y quise con todo mí ser el estar dormida para no despertar a la cruda realidad. Verdaderamente me daba pavor enfrentarlo. No quería pertenecer a ese mundo.

Chiyo nos levantó al aparecer el sol sobre las montañas, TenTen se levantó antes que yo para ayudarme a despabilarme. Entre quejas y gritos Chiyo logró llevarme hacia el baño para lavarme. El agua era helada y la fibra de bambú que la anciana usó para lavar mi cuerpo me lastimaba. Cada vez que pasaba cepillo de baño por mi extremadamente sensible piel dejaba un rastro rojizo de piel inflamada. Me vistió con un kimono de un horroroso verde además de ser de una tela vieja y descuidada. Las sandalias, que usábamos sin calcetas contrario a lo que estaba acostumbrada, lastimaban terriblemente mis dedos y empeine. Por otro lado mi cabello, a pesar de ser corto y de ser lavado recientemente, estaba grasoso y desarreglado. Sentía que mi apariencia era terrible, que era la criatura más fea del mundo.

Pero…mi aspecto había pasado a segundo plano cuando TenTen se fue a la escuela de geishas a media mañana, para entonces sentí una profunda soledad que me inundaba y parecía calcinarme poco a poco desde dentro. Las tareas sin mi compañera, además de ser solitarias, eran aun peor. Cargar baldes de agua a la azotea para que las geishas y maikos se bañaran destrozaba mi espalda, limpiar los suelos de la enorme estancia resultaba una tarea dolorosamente cansada, arreglar los kimonos por color, talla y antigüedad hacía que mis viajes por la mansión fueran continuos, preparar los cuartos que las bellas damas acompañantes hacía que crudamente recordara mis días en la mansión Hyuuga.

Así…los días fueron pasando y todo se había vuelto una rutina que cada día me parecía más pesada. TenTen iba y venía, las geishas dormían y salían. Pero yo nunca fui notada por nadie. Nunca un 'Buenos días' o un 'Duerme bien', jamás un 'Gracias' ni mucho menos un 'Por favor'. Mi presencia en la Okiya era casi nula, como si yo fuera un pequeño fantasma que rondaba por el lugar. Sin duda había adelgazado, lo noté cuando por primera vez en toda mi vida, sentí el hueso de mi cadera resaltar por sobre mi piel. Al pasar una semana mas, habían desaparecido mis cachetes, mis clavículas se denotaban por debajo del kimono de trabajo que usaba a diario. Ahora más que nunca, parecía un alma errante…sin un hogar a donde regresar o un futuro a donde aferrarse. A veces por la noche, rogaba que algo o alguien me arrebataran la vida y que me alejara del sufrimiento por el que estaba pasando. Pero al despertar cada mañana, descubría con pesar como mi existencia seguía igual que el día anterior. Parecía que estaba ligada a esa vida casi autómata que ahora vivía.

Sin darme cuanta del tiempo pasado…el invierno estaba ya presente sobre la Okiya.

Enero de 1918

-Hinata vamos, tienes que comer algo o seguirás adelgazando- dijo preocupada TenTen al ver que no comía un bocado de la sopa de miso que estaba frente a mi. No era que no tuviera hambre, al contrario, estaba desfalleciendo de hambre, pero simplemente no me sentía con la energía suficiente como para siquiera levantar los palillos para comer arroz o sacar los fideos de la sopa. Me levanté de la mesa a duras penas, lo único que quería era ir a mi futuon y recostarme de una buena vez. –Hinata ¿A dónde vas?- me preguntó preocupada TenTen.

-Tengo sueño- me esforcé para sonreír, no supe que el resultado de mi esfuerzo pero TenTen se levantó y me ayudó a caminar hacia la salida del pequeño comedor que usábamos.

-Hinata, deberías comer algo, estas en los huesos- me repitió TenTen una vez estábamos subiendo las escaleras hacia la segunda planta de la Okiya –por favor, necesitas comer por lo menos un tazón de arroz- me dijo preocupada mas yo estaba de cierto modo distraída intentando subir las escaleras sin tropezarme con los escalones o con mis propios pies. –Hinata por favor come algo…te vas a enfermar- lloriqueo para convencerme de que comiera, pero yo no quería hacer absolutamente nada excepto dormir y tal vez no despertar.

-E-estoy bien…so-solo necesito dor-dormir un ra-rato y es-estaré lista- dije intentando convencerla. Me fijé en mi voz y la escuche quebrada, como muerta y casi inaudible, bajé la mirada y seguí subiendo. Al llegar a la habitación donde nos hospedábamos me tumbé en la cama para así poder dormir aun que sea un rato. TenTen se recostó a mi lado y me abrazó.

-Estas helada…- me susurró y me tapó con el cobertor del futuon. Yo comencé a dormirme lentamente, estaba exhausta.

Me desperté a no se que horas de la noche, el frío se estaba colando por la ventana y a pesar de que TenTen me tenía abrazada yo estaba congelándome de pies a cabeza. Sentí el hambre recorrer mi cuerpo como una corriente eléctrica. Aun no parecía amanecer así que decidí bajar a ver si había algo de comer. El camino hacia la cocina me pareció eterno y aburrido además de que no podía ver casi nada además de mis pies o mis manos, tanto así que choque una o dos veces con alguna puerta o mueble. Cuando por fin pude llegar, prendí una lamparita que había cerca de ahí y busque las sobras de mi comida en las alacenas. Solo quedó un poco de pescado y arroz. Suspiré eso no iba a quitarme el hambre pero algo era algo, no quería seguir adelgazando o iba a desaparecer. Comí lentamente intentando que no se me acabara la comida tan rápido. Lavé mis cubiertos y finalmente decidí que era hora de regresa con TenTen. Pero cuando iba de regreso a la habitación, escuché a Kurenai-sama hablar con alguien que no pude distinguir la voz.

-¿Cómo está Hinata-chan?- la voz era de una mujer y sonaba enteramente amable y dulce, me acerqué para ver que pasaba o al menos oír.

-Me temo no muy bien- dijo Kurenai preocupada por mi –casi no come y apenas y duerme, Tsunade-sama la obliga a trabajar hasta que la pobre se cae del cansancio- explicó mi situación a la otra – ¿Le dirás a Fugaku-sama sobre esto?-

-Tengo que hacerlo, la pobre chica me preocupa…si fuera a la escuela de Geishas no estaría pasando por todo este dolor- su voz se quebró en las últimas palabras –Es la hija de Eiko-san…no la puedo dejar en esta situación, debo pedirle a Fugaku que le diga a Hiashi-sama…que le diga que su hija no está echa para ser sirvienta de una Okiya- bajé la mirada, había mandado cartas a mi padre eh incluso le había mandado pequeñas posesiones que las maikos y geishas de la okiya de repente me daban con compasión y lastima, pero el nunca me respondió.

-Hyuuga-sama nunca dejaría que su hija fuera una geisha…ya sabes lo que pasó con Eiko-san y que el odia a las geishas mas que a nada en este mundo…nunca aceptará, entiéndelo Makoto-sama- yo no entendía ¿mi padre odiaba a las geishas? Y ¿qué tiene que ver eso con mi madre? La cabeza me estaba dando vueltas y no entendía absolutamente nada de lo que estaban diciendo acerca de mi familia.

-Debo intentarlo Kurenai-san…Hinata…yo la siento como si fuera mi hija, no la puedo dejar sola y menos la puedo dejar morir lentamente como ahora lo esta haciendo- escuché como si se levantaran de donde estaba así que me eché a correr hacia algún lugar donde me pudiera esconder para que no me pillaran escuchándolas a escondidas. Me metí en un armario que estaba por ahí y rogué que no haya puesto ahí su paraguas. Vi salir a Kurenai-sama y la otra señora. Me sorprendí al verla, era extremadamente bella y se parecía un poco a mi madre, en su sonrisa, en su rostro y en sus ojos de aspecto triste y amable al mismo tiempo. Su cabello era negro como la noche al igual que sus ojos bondadosos. Ambas salieron y en cuanto tuve la oportunidad de salir de ahí, lo hice.

Cuando llegue a mi habitación rogué no despertar a TenTen cuando me recosté en el futuon que compartíamos. No entendía nada de lo que había pasado ahí adentro ¿quién era la tal Makoto? ¿Cuál fue su relación con mi madre? Y mi padre… ¿A qué se referían con que odiaba a las geishas? ¡Todo era un enredo! En verdad gustaría entender a que estaba pasando, mi mente era toda una telaraña en esos momentos, era como si fuere conocedora de un gran secreto aun que no del todo…como si me faltaran piezas de un rompecabezas del cual no sabia nada. Como si el rompecabezas fuera totalmente negro y aun que tuviera el conocimiento para armarlo, aun así no podía. Me hubiera gustado poder resolver aquel enigma lo más rápido posible, me intrigaba todo lo que estaba pasando en este momento.

Me desperté antes de la hora en la que Chiyo nos levantara gracias a los pájaros que se habían acostumbrado a cantar en mi ventana por que, aun que aun no era primavera, los pájaros se posaban lucidamente en el armazón de la ventana y se ponían a trinar si cesar durante toda la mañana, yo sabia que no era posible ahuyentarlos por mas que me gustaría, me quitaban el sueño todas las mañanas. Me levante con pesadez antes de que TenTen me moviera. El día parecía ser no tan frió como los anteriores aun que una capa de nieve cubría gentilmente las calles, árboles y casas. No me di cuenta cuanto tiempo paso antes de que me dijera que TenTen estaba despierta y con una cara asustada.

-Hi-hinata… ¿qué te ha pasado en los pies?- me preguntó observando mis masacrados pies que habían sido lastimados por las sandalias que normalmente usaba

-Ah…e-este, no me ha pa-pasado na-nada, me-me tro-tropecé en las es-escaleras anoche, e-eso es todo- dije tartamudeando mas de lo que me hubiera gustado hacer, ella me miró sin creerme una palabra de lo que decía y yo me comencé a sentir mal por mentirle, pero no sería una buena idea que ella se preocupara por mi durante todo el día.

-¿Segura? Te veo algo frágil, le puedo decir a Shizune que hoy te sentías mal y que por eso no te pudiste levantar- me dijo preocupada por mi pie. Sin duda me dolía mucho pero no podía hacer mucho por ello, si me quejaba Chiyo seguramente me iba a llevar con Tsunade, quien me mandaría a descansar y al otro día me restregaría en la cara que no había echo nada en el día anterior así que ese día debía trabajar el doble para reponer todo lo que no había echo.

-Es-esta todo bien TenTen, al rato se-se me quitara, n-no te preocupes- intente sonreír de nuevo pero TenTen me vio con cara de fastidio y se fue a la escuela de geishas, me pregunté si ella también se estaba empezando a hartar de mi y me botaría en cualquier momento. Este pensamiento hizo que me encogiera espantada ¿Qué haría cuando TenTen dejara de quererme y me botara? Agité la cabeza asustada y rogué para que eso no pasara nunca.

Caminé el resto del día con intenciones de no pensar en lo que había pasado tanto en la mañana como en la noche, pero por mas que intentara alejar las dudas de mi cabeza no podía evitar detenerme de vez en cuando un par de minutos el que iba a pasar conmigo de ahora en adelanta. Me preocupaba lo que la tal Mikoto iba a hacer con respecto a mi ¿sería el tipo de persona amable que parecía ser? Sus ojos me recordaban tanto a los de mi madre, llenos de amabilidad y de ternura congregadas en unas pupilas negras como el hollín, sonrisa sencilla y atenta, complexión hermosa y cabello negro hermoso hasta más o menos la mitad de la espalda. Su voz era hermosa y delicada, simplemente cuando la recordaba le daban ganas de dormir por lo relajante que le resultaba el suave tono con el que musitaba cada una de sus palabras…en verdad esa mujer le recordaba mucho a su madre, tal vez demasiado. Cada vez que me distraía hacía alguna tontería como tirar el agua o caerme en medio de los pasillos y en más de una ocasión Chiyo me reprendía diciéndome que lo mejor era que prestara más atención a lo que hacía y me amenazaba con una vara de bambú.

Eran alrededor de las 2 de la tarde cuando me levanté de comer para poder seguir con mi trabajo. Shizune me había pedido que los pisos y los alrededores estuvieran impecablemente limpios por que al parecer el dueño de la Okiya iba a venir a cenar para ponerse al tanto de la situación, pero que por alguna razón iba a llegar mas temprano junto con su familia. También me explicó que en realidad el tal 'Fugaku-sama' vivía en una mansion dentro del mismo terreno de la Okiya (aun que realmente yo nunca había pasado la cerca que mantenía a la Okiya lejos del resto del terreno, así que no sabia nada sobre eso) pero que raramente venía a visitar y que la que realmente siempre venía era su esposa. Así que después de la comida me convertí en una doble esclava, tenía que hacer mi trabajo y el de TenTen.

Vagamente cuando el cielo me decía que eran algo así como las 5.00 Shizune me dijo que dejara todo lo que estaba haciendo por que iba a bañarme y vestirme para la ocasión. Me llevó rápidamente hacía el baño para lavarme frenéticamente todo el cuerpo con un jabón que olía a rosas o alguna otra flor, luego me vistió con un kimono de seda color azul con florecillas blancas y el obi igualmente blanco y finalmente arregló mi cabello cepillándolo cuidadosamente con un peine de hebras suaves que pasaban por mi cabello cual si fuera seda fina. Al final me dejó ir a caminar debido a que ya estaba lista, toda esa atención me hacia acordarme de cuando vivía con mi padre…y no eran cosas que específicamente me gustaba recordar. Estaba a punto de ir al jardín a jugar con los peces koi cuando vi, sentando en la orilla del pasillo de la edificación, a un chico de cabello negro que veía al suelo con expresión triste. Me acerqué preocupada de por que veía al suelo con ojos de melancolía. Cuando notó mi presencia fingió que el cielo era muy interesante para disimular las pequeñas lágrimas de sus ojos.

-¿P-por qué ll-lloras?- pregunté con extrema timidez pues no estaba para nada acostumbrada a hablar con niños y con el único con el que hablaba regularmente había sido mi primo Neji. -¿s-su-sucede algo?- me atreví a preguntar de nuevo.

-Yo no estoy llorando- replicó con su voz de chico asustado pero también queriendo parecer serio, creo que creyó que había funcionado su afirmación por que al principio me vio seguro, pero al ver que yo seguía ahí parada junto a el y que seguido me sentaba a su lado notó que yo no le había creído nada de lo que había dicho, suspiró fastidiado.

-N-no se qu-que se-sea lo qu-que pasa- dije tímida y temerosa de que el me odiara por meterme en sus cosas, pero aún así no me gustaba ver a los demás tristes –Pe-pero estoy se-segura que se va a re-resolver- sonreí lo mejor que pude para que el no sintiera que estaba mintiéndole o que no lo decía de corazón, ahora se que esas palabras de aliento pudieron no haber funcionado por que no tenían nada en ellas…pero para el fue suficiente, eran las únicas palabras que necesitaba oír. Me regaló una cálida sonrisa poco después de que le dijera esas palabras, me sonrojé como hacía mucho no lo hacía.

-Eres una niña extraña- me dijo y me tomó la mano agradecido a lo que yo me sonrojé mas ¿extraña me había dicho?

· ·さすけ· ·ひなた· ·さすけ· ·ひなた· ·さすけ· ·ひなた· ·さすけ· ·ひなた· ·

CONTINUARA…

· ·さすけ· ·ひなた· ·さすけ· ·ひなた· ·さすけ· ·ひなた· ·さすけ· ·ひなた· ·

¡Gracias lectora/es! ¡Me alegra que hayan llegado hasta aquí! TT_TT mi teclado esta malo y en verdad aprecio que lean mis historias y mas ahora que me cuesta escribir por la falta de teclas de mi teclado.

¡GRACIAS!

Diccionario de términos usados en el fic:

Futuon: Cama japonesa que consiste en un colchón en el suelo, una almohada y cobertores.

Kimono: Traje japonés anteriormente usado como ropa cotidiana, ahora se usa en ocasiones especiales. Existen varias derivaciones de Kimonos.

-Haori: un traje parecido a un kimono, es usado por hombres. (Para mas referencias, ver el traje de Inuyasha)

-niisan/sama/chan: Término usado para los hermanos mayores. También puede ser usado por niñas a chicos mayores que ellas y a los que sienten afecto o fraternidad.

Okiya: Casa de geishas. Aquí viven solamente mujeres.

Geisha: artista y dama de compañía.

Hanamachi: Distrito en Japón donde normalmente están las Okiyas y prostitutas. Su significado es también es literal 'Hana = flor' 'machi = ciudad'

Tatami: piso en una sala para recibir invitados. Un tatami tiene el tamaño de una persona recostada. Existen cuartos desde 6 hasta 30 tatamis.

-sama: Termino usado hacia personas con mayor estatus social/político/etc. que tu. También puede ser usado para personas que admiras mucho.

-san: Término agregado al final de un nombre, ya sea de mujer u hombre. Esto le da formalidad.

Chichi-ue: Forma japonesa muy formal para llamar a tu padre. Esta forma es algo antigua

Ane-ue: Forma japonesa muy formal para llamar a tu hermana mayor. Esta forma es algo antigua...

-ojiisama/san/chan: Término usado para los tíos o señores mayores.

Sake: bebida alcohólica japonesa echa a base de arroz fermentado.

-baachan: Término usado para viejas o señoras mayores

Obi: cinta o tela con la que se atan las últimas dos partes del kimono

Koi: en japonés 'koi' en si significa amante pero en este caso nos referimos a 'peces koi' (sakana koi) que son peces de grande tamaño muy comunes en jardines y estanques japoneses

Para mayores referencias por favor ver Wikipedia o goolge xD