Cap 2: La Llegada / Edward

Advertencia: los personajes de este fic, no me pertenecen, son originales de Stephenie Meyer y Feeham Chiristine. Solo el contenido en si es de mi invención. Este es el priemer fic de este tipo que escribo, por favor, no sean duros.

Cap 1: Palafertül / Edward.

La música, había sido su pasión, y su desahogo, la música había sido su compañera desde siempre, era lo único a parte de sus hermanos que había podido conservar en su mente, la música su amiga, amante y eterna "compañera" la única cosa, que ni aun los humanos olvidaban con el tiempo, si no que se regeneraba, para bien o para mal, pero siempre permanecía. El hombre alto despatarrado sobre el sofá, con los auriculares puestos, estaba perdido en las notas, en cada acorde que escuchaba; era un hombre único, decían muchas mujeres a su paso, y cuando estaban juntos sus hermanos y el provocaban una reacción en masa en la población femenina. Pero ellos no miraban a ninguna, muchas comentaban decepcionadas que ellos, ninguno de los Cullen tenían corazón, y ellos opinaban lo mismo. Ninguno sentía nada, ¿arrepentimiento, cariño, amor?, no todos ellos eran inmunes a esos sentimientos de los que solo los humanos tenían el privilegio de disfrutar, ellos abrían dado sus almas, si es que tenían, por sentir alegría aunque solo fuera una vez, pero no.

Cada amanecer, lo recibían con dolor, uno que les corroía las entrañas, el cuerpo, las mentes, algo oscuro crecía dentro de ellos, alimentándose cada DIA de esa interminable agonía, de esa insaciable hambre. Cada uno había elegido una forma de controlarse y se habían apegado a ella, se habían mudado por todo el continente viviendo media vida, cada uno buscando, pero, ¿buscando que?, habían descubierto siglos atrás, que no eran las peores criaturas que estaban en el mundo, y se habían empeñado en no ser como aquellas cosas que habían cazado desde que escaparon de aquel infierno de lugar.

Habían descubierto Fork's, mucho antes que los humanos, habían vivido allí durante un tiempo, y luego se habían marchado, siglos después, habían encontrado el lugar poblado por humanos, y por otras criaturas mas, ellos eran "neutrales" pero los odiaron desde el primer momento, a.C. que después de muchos intentos se logro un acuerdo que se mantiene en la actualidad y viven en relativa paz.

El hombre recostado en el sofá, abrió los ojos negros como la noche que transcurría en ese momento, sus ojeras eran ahora, mas llamativas el rostro parecía cincelado en mármol, pálido y de suave apariencia el cabello cobrizo atado con una tira de cuero en la nuca, era un hombre de cabellos oscuros, ancho de hombros con una complexión atlética pero que ningún humano, por mas que viviera en un gimnasio jamás tendría.

¿Hasta cuando te piensas quedar allí parado Emmett? — pensó dirigiendo una mirada fría a la puerta, que se abrió de inmediato develando a un hombre tan alto como el, pero aun mas corpulento, semejaba una oso salvaje.

¡Solo el necesario, Carlilse ya esta abajo, estamos esperando! — resonó la gruesa voz de su hermano en su cabeza, mientras este le dedicaba una mirada seca. — ¡no lo hagamos esperar, Jasper esta al limite! — agrego, automáticamente apago el aparato de ultima generación y salio tras el dando largas zancadas, sin poder dejar de pensar en que entre tanta agonía fue Jasper el que llevo la peor parte, el sufrió mas que ellos, y era el deber de todos conservarlo cuerdo, lo que significaba, no retrazar la caza, por ningún motivo, quien sabe lo que podría suceder, apretó los puños con impotencia, mientras se sentaba frente al volante del Volvo plateado. Permanecieron en silencio todos evitando mirarse unos a otros. — Me pregunto si siempre fuimos axial… — pensó bloqueándose a los demás

¿Este bien? — pregunto a su hermano mirándolo por el retrovisor, un hombre tan corpulento como su hermano Emmett, de cabellos color miel.

¡Estoy bien, pronto llegaremos y esto se calmara un poco! — Respondió por el canal mental habitual entre ellos; de ellos tres, solo el podía "leer" a los demás, incluso a ellos, sus hermanos, en cambio ellos solo podían comunicarse y leerse entre ellos mismos. Finalmente llegaron al bosque de Goat Rocks. Pasaron los tres soleados días corriendo libres mas animales que hombres, luchando internamente con una bestia que cobraba vida con el tiempo, esperando una debilidad para desgarrar la voluntad de todos ellos. Aspiraron el aire con fuerza absorbiendo la información que este traía, cuantos animales la distancia de sus objetivos y por supuesto, la localización de cada uno de ellos, el encontró un Puma joven, corrió rodeándolo, se lanzo sobre el, y aplicándole una rápida llave lo inmovilizo, aplastando en el proceso sus zarpas, la uña del dedo índice se alargo hasta semejarse a una cuchilla y corto el cuello del animal y se inclino sobre el bebiendo profundamente, la bestia dentro de si, levanto la cabeza y se aferro a el empujándolo a beber profundamente, hasta la ultima gota, hasta tomar la vida del animal.

— ¡EDWARD! — bramo Carlilse en su cabeza, obligándolo a detenerse antes de que tomara la vida del puma.

— ¡ Me distraje, lo siento! — admitió mirando al animal agonizar, antes de tomarlo y partirle el cuello, ellos ya habían aprendido la lección, nunca debían dejar vivo a su presa, las consecuencias eran catastróficas, por ello, habían echo reglas:

1 Nunca abandonarse unos a otros.

2 Nunca abastecerse de un humano.

3 Nunca beber hasta matar.

4 Nunca dejar viva a tu presa.

Eran las cuatro reglas de oro en la familia, y cada uno de ellos las cumplía con cabalidad.

¡Jasper esta mejor! — anuncio Emmett, aunque todos sabían que la agonía de Jasper era mayor que la de ellos, ese maldito lo había dañado mas a el, que a ningún otro, solo por defender a su hermano menor.

— ¡Vamos a casa, demasiada tentación para todos nosotros! — Dijo Carlilse en voz alta, mirando la caída del sol.

Se concentro en llevarnos a todos de vuelta a casa, por razones obvias, decidieron no vivir en el pueblo, ya era demasiado duro cada día, luchar con un demonio interno, como para forzar mas las cosas viviendo tan cerca de los Humanos. Sin previo aviso sintió una extraña energía atravesarle e inconcientemente, piso el freno a fondo haciendo chirriar las llantas.

— ¿Que sucede? — Dijo Jasper mirándome desde el asiento de atrás, yo sentía que el aire abandonaba mis pulmones de golpe, mientras me recomponía y pisaba el acelerador

Nada…— dije en voz alta, analizando lo que había ocurrido, por el retrovisor vi un camión de mudanzas que parecía seguirnos, escanee a los dos hombres humanos y les dije a mis hermanos, que La nueva había llegado.

¡Tal vez sale corriendo cuando las buenas gentes de Fork's acampen en la puerta de su nueva casa a penas se mude! — pensó con malicia Emeett dibujando en su mente la clara imagen de una mujer sin rostro huyendo del pueblo, arrancando miradas curiosas de sus hermanos, sin decirlo ellos alababan las tentativas del hombre de animarlos.

— ¡O a lo mejor tenemos a otra mas que sumar a la lista de fanáticas! — dijo con aspereza Jasper, todos nos obligamos a sonreír, que interactuara con nosotros ya era algo, que tratara de bromear sobre la famosa desconocida, era todo un milagro.

Sin querer romper el momento nadie dijo mas, al llegar a la que llamaban su casa, cada uno tomo su camino y se refugiaron en la intimidad de sus habitaciones.

Al llegar a su habitación saco el CD de música clásica, y tomo otro, era música muy vieja, pero hasta ahora no había escuchado aparte de la música clásica, algo tan bueno como eso, había conservado el disco de pasta, y lo había pasado con mucho trabajo a un CD. Coloco con cuidado el CD y se recostó de nuevo en el sofá, absorbiendo cada nota de voz de Desari, la cantante principal de los "Trovadores Oscuros", viendo a través del muro acristalado el crepúsculo.

Debía buscar algo, pero, ¿que era?, que era tan importante, ni el ni sus hermanos lo sabían, solo el instinto los empujaba a buscar, aunque ninguno sabia que era lo que buscaban, algo les decía que la salvación, el creía que era la liberación. Trato como siempre cuando caía la noche, de recordar, de recordar mas allá de aquella sala de tortura, de aquel asqueroso ser, de todo eso que habían vivido durante, quien sabe cuanto tiempo, y le sobrevino un rayo de insoportable dolor, que le había echo saltar lagrimas rojas.

Maldiciendo sonoramente se doblo sobre si mismo, buscando la manera de aliviar el dolor, un par de manos lo enderezaron con firmeza, y se encontró viendo un par de ojos dorados como los suyos.

— ¿Hasta cuando te digo que dejes de forzarte? — Dijo Jasper secamente.

— ¿No lo entiendes?, hay algo mas, se que hay algo mas en nuestro pasado que esa maldita sala de tortura, con un demonio, no puedo fingir que no es axial! — contesto Edward enfrentándose a su hermano mayor, el mismo que había recibido el doble de dolor solo por defenderlo a el. — ¿Que es lo que necesitamos?.

— ¡No lo se, pero deja de hacerlo, la oscuridad en mi es fuerte, pero no me dejare vencer hasta que ustedes puedan salvarse! — declaro con firmeza

— ¡Sabes que no hay salvación para nosotros, si no la hay para ti! — contesto Edward

¡Eso, no es cierto, y aunque lo fuera, yo encontrare la manera! — dijo Jasper en voz queda, antes de dejarlo solo de nuevo.

Otra madrugada mas, ¿donde esta lo que busco?, ¿donde esta la salvación?, ¿Podría ser posible que para nosotros exista tal milagro?. Otra madrugada sin descanso otro doloroso amanecer, ¿hasta cuando podremos soportar, antes de convertirnos en unos monstruos por completo? — pienso quitándome los auriculares. 2:30 a.m.

¡Palafertül!escuche con claridad el susurro femenino, y me quedo inmóvil esperando, ¿esperando que?. La eterna lucha estaba cobrando mis fuerzas, ya estoy perdiendo la cordura. Me digo poniéndome los auriculares y subiendo el volumen al máximo.

La mañana llega finalmente, y yo aun no lograba saber, si había tenido una alucinación o si realmente había escuchado en mi cabeza el susurro de una mujer "Palafertül", eso dijo, pero, que diablos es eso?, tomo una ducha de agua tan caliente que a un humano le levantaría ampollas pero que para mi es tibia, salgo me visto y me encuentro 2 minutos mas tarde dentro del Auto con Carlilse, puede que sea tentar a la suerte, pero es la única forma que tenemos de investigar lo que tenemos, y ver si hay una cura para lo que nos hicieron, hemos sido médicos desde las primeras guerras turcas somos antiguos, lo sabemos, y aun axial no nos damos por vencidos, la medicina avanza, y esperamos que en uno de esos avances podamos conseguir una cura. Tan distraído estoy que sin darme cuenta ya hemos llegado salido del auto, veo una Camioneta 4x4 verde oscuro estacionada junto a mi auto, en la zona de empleados, no me extraña, la nueva es medico. Ignorando al mundo atravesamos las puertas del Hospital, y pasando frente a la Sra. Sheila, seguimos directo a la consulta, yo solo vine a ver que horas tendría que cubrir, cuando atravesamos las puertas de la consulta, vimos que no habían pacientes, solo una Mujer alta, 1.70 cm. De altura, elegantemente vestida, que recibía una bata de medico, así que esa era la nueva.

Todo se descoloco, cuando se volvió y mire su rostro, por un momento los colores se alteraron segándome, hasta ser casi doloroso, sabia que Sutton estaba hablando por que veía sus labios moverse, pero será incapaz de escuchar, o de moverme, solo podía mirarla allí altiva frente a mi, me sorprendió saber al instante que la deseaba, nunca había deseado a ninguna mujer, nunca me habían atraído, y ahora esta mujer desataba todas mis fieras fuerzas de poseerla, como jamás me había pasado. Isabella Krumm, ya sabia su nombre.

— ¡Bella, Dr. Sutton! — dijo con voz melodiosa y sensual, dedicándole una ligera sonrisa, mientras yo tenia que luchar con migo mismo para no saltar sobre el hombre y destrozarle la cara de un solo golpe— ¡un placer soy Bella Krumm!— agrego dedicándonos una mirada un tanto perturbada, sus ojos, eran dorados como los nuestros, nunca había visto esos ojos en otro que no fuera mi hermano.

— ¡Carlilse Cullen, y este de aquí es mi hermano Edward! — Se presento Carlilse. —¿Que te pasa? — dijo dirigiéndome una severa mirada a, mientras yo luchaba por controlar mis reacciones, y ver entre los colores mas brillantes que había visto en mi vida. — ¿de que parte de Europa es?

— ¡Europa Central, nací y crecí en los Cárpatos! — dijo un tanto alterada, sin dejar de recorrer el lugar con la mirada. Y un rayo de dolor me partía en dos el cráneo.

— ¡esta será tu guardia esta semana! — Dijo el Dr. Sutton entregándole un papel, que pareció consternarla.

— ¡Etto, Dr. Sutton, ¿revisó usted todos mis papeles?, por que tenemos un problema!— pregunto ahora claramente preocupada.

— ¡Dr. Sutton entre los papeles que le envié le mande mi historia clínica, donde le explica mi hemofilia y una variación de Fotosensibilidad, no puedo bajo ningún concepto trabajar a estas horas! — dijo con aparente calma, estaba enferma, ella corría peligro con el solo echo de estar aquí, ¿que diablos hace aquí?, sentí los locos deseos de tomarla en brazos y ponerla en un lugar seguro.

— ¡Vaya, lo había olvidado, pero estas aquí ¿no? — dijo apenado en Hombre mayor

— ¡Solo hasta las 11:30, de allí en adelante si permanezco fuera mas tiempo terminaría colapsando, estudie medicina tratando de conseguir una forma de superar mi condición pero es imposible. — contesto mas tranquila. Mientras yo apretaba los puños dentro de mi saco tratando de no colocármela sobre u hombro y sacarla a rastras de allí donde ningún hombre la viera, donde no estuviera en peligro

— ¡Entonces!…—

— ¡Cubriré todas las guardias que quiera, desde las 5:30 p.m. hasta las 11:30 a.m. ¿que dice?— Ofrecí tranquilamente, total? Así había sido mi vida, o mejor dicho, mi media vida.

— ¡Bien, supongo que tendrás las mismas guardias de Edward, de 6:00 P.m. a 2:00 A.m., Edward tienes una compañera — mi corazón, mucho tiempo a tras casi muerto, palpitaba como loco, y solo ahora me daba cuenta, cuando dijo que era mi compañera, algo en mi grito: ¡MIA!, ella me pertenece, sentía deseos de decirle algo, las palabras estaban allí a punto de salir, pero no podía recordar, una ola de dolor me invadió, pero esta vez no me importo, me mantuve firme nadando entre el tenia que saber

¡Te avio päläfertüla.!

Eres mi compañera / esposa

¡Entolam kuulua, avio päläfertülam!.

Te reclamo como compañera / esposa

¡Eso es, es a ella, es a ella a quien busco, eso es lo que debemos encontrar! No la merezco, pero es mia! — pienso mirándola. E ignorando a todos los demás, solo quiero embeberme de ella. Solo entonces me doy cuenta, que acabo de sentir, he estado sintiendo, deseo, rabia, sorpresa, celos, pocesividad, y un profundo afecto hacia mis hermanos, sin poder evitarlo, me extiendo hacia todos ellos, mostrándoles lo que me sucede. —¿Que opinan?, ¿que es esto?— les digo sin arrancar la mirada de ella. La luz para mi oscuridad… que no a dejado de mirarme, encantadoramente molesta.

Bien este es el primer capitulo.

Aclaremos:

Carlilse es el Hermano mayor.

Jasper el segundo.

Emmett el tercero.

Edward el menor.

Y no han tomado la vida de ningún humano.

Espero les haya gustado, por favor dejen rewiers.

Palafertül: Esposo /a, Compañero /a.