Notas iniciales de capítulo: ¿Cómo? Volvió cordel? Después de tanto tiempo? No ha dejado el fic abandonado? Miraaaa. Que para la velocidad a la que va es bueno que no sean competencias, porque ya habría perdido contra todo el mundo, que casi parece que se está escribiendo un capítulo por año...

Gomen nasai U.U. Sinceramente, gomen nasai. No tengo excusa (Bueno, en realidad tengo muchas) Sí, es cierto que mi vida ha estado complicada como la humanidad, pero eso se está volviendo costumbre y como que ya no vale para aplicarlo a excusa. Aunque sí es parcialmente culpable de mi tardanza. Sólo parcialmente, porque la otra parte... Se debe a que tenía un bloqueo enoooooorme.

Ok, permítanme explicarme. Ya olía que iba a bloquearme desde hace unos capítulos atrás, pero decidí, como Hikaru, dejar el problema para más tarde (cuando lean el capítulo entenderán) Y aprovechar que por el momento las musas sonreían y sonreían muy ampliamente. Y de pronto llegué al punto de colapso y sencillamente no tuve absolutamente ninguna idea de lo que debía escribir. Verán, tenía la trama. Pero todo lo que escribía era pésimo y no lograba entender porqué. Y entonces, decidí simplemente dejar el problema para más tarde (algo que me había funcionado taaan bien anteriormente, como ya verán) y pensar que las musas sólo volverían de donde quiera que estuvieran, por sí solas. Y entre eso y que con las cosas que pasaban en mi vida había mucho pa donde distraerse, realmente no empecé a pensar el capítulo sino hasta... la semana pasada -. Y es que sólo no entendía porqué nada florecía, cuando tenía todo tan bien planificado y sabía perfectamente para donde iba...

...El problema (finalmente he comprendido) se debía a ésto: Sí, tenía la trama general, pero no tenía la menor idea (la menor de las menores) de cómo se sentían Hikaru y Kaoru. En lo más profundo trata mucho sobre los sentimientos de los dos, está conformado casi exclusivamente por ello, y por eso, incluso teniendo trama, la cosa no avanzaba. Y es que no era nada fácil entender como se sentían! La cosa era muy fácil cuando estaban separados y todo en ellos era más o menos predecible, y luego después del beso, lo lógico era que estuvieran completamente alterados por lo sucedido (vale, y como no!) pero... y luego de eso? Estaban aliviados? Consternados? Emocionados? Impactados? Enfadados? Confundidos? Qué no se suponía que habían resuelto ya todas las dudas?!

No tenía idea.

En base a ésto, tuve que alterar un hecho menor de la trama que no me permitía profundizar en sus sentimientos porque forzaba a la trama a moverse, y lo retrasé un poco. En lugar de abrir con él, abrí con una escena que exploraba los sentimientos de ambos (de una manera áltamente entretenida) y entonces, finalmente, empecé a entender. En cuanto cambié la escena inicial escribí casi cuatromil palabras de un tirón. Entonces me sentí muy emocionada y creí que publicaría ese mismo día, (el jueves pasado) que sólo terminaría los últimos párrafos y santo remedio.

Peeero cuando llegué a casa y releí lo escrito... Me dí cuenta que era imposible. Uno de mis gemelos estaba sufriendo una confusión mental terrible, y creo que yo había reflejado eso tan perfectamente bien en el capítulo que el capítulo mismo era incomprensible. Absolutamente incomprensible. No creo que nadie más que yo hubiera podido leer eso. Brincaba de una idea a otra horriblemente. Pero por otro lado, es que sus pensamientos lo hacían. Tal como estaba escrito eso era muy difícil de entender, así que tuve que editarlo. Pero no quería perder su confusión emocional, así que editarlo fué el dolor de cabeza más grande de mi existencia. Me ha llevado, más o menos, unas 50 horas. (Sí, le he dedicado diez horas al día, que por el momento estoy sin trabajo y me aproveché de eso, pero no puedo quedarme así mucho más 6.6) Quería matarlo. Seriamente.

Finalmente, he terminado. Casi pego el grito de alegría ahora que por fín ha quedao. Espero NUNCA EN LA VIDA volver a tardar tanto con un capítulo. Ni sin escribirlo, ni en el proceso de editarlo. JAMÁS. Me rehuso. Pero bueno. Está aquí! :D

Por ésta situación, sin embargo, el capítulo puede no ser tan fluído como los otros. Una disculpa magnánima. Honestamente, ya quería publicarlo (tengo que acabar las otras cosas que no he hecho por andar editando éste borlote) Pero si notan lugares donde la lectura no sea fluída o, simple y sencillamente, no se entienda mucho, por favor díganme. Si voy sobre puntos específicos talvez me atreva a editarlo un poco más (Tamaki me ampare . ) Así que una disculpa adelantada y ya los dejo a lo suyo que si no van a terminar siendo más grandes las notas que el capítulo. . Disfruten.

Dedicado a los reviewers: Andy_ galadrim Kika_Us-Chan, Takasana Hikanete, Miriadel-Emel, SxN-Hina6, AnGeLuSyCaIm, DC, CoNcReTe_AnGeL_10, Daf-hitachiin, Cielo, shadow-black-neko, Nyu17, 0 o . Hikaru . o 0 , Kuree06, Rochu_Black (ahora Merveilleux Roco), MirrorsO, CamilleCS, Kamichy, Narutiana e ItchelKatharaTerrorist (Me ha gustado mucho tu review, será porque sólo dices cosas buenas? Mi ego. Ahhhh, mi egoo...)

Ya, les dejo leer.

En lo más profundo
por awix, angel del caos, a.k.a cordel-azul

Capítulo 10: Sabado, primera parte.

¿En dónde estaba el límite?

Los pensamientos de Kaoru no tenían ningún sentido. La razón para ello era muy simple: Estaban embargados por demasiadas emociones al mismo tiempo. Éstas tiraban de él en tantos sentidos que era imposible seguir una pista de pensamiento racional; algo que estaba volviendo loco a Kaoru, porque Kaoru no tenía la menor idea de cómo podría funcinar sin su pensamiento racional. Y estaba a punto de destrozarlo. Lo estaba matando de tensión el intentar explicar qué demonios estaba pasando.

¿En dónde estaba el límite?

Kaoru se lo preguntaba insistentemente, o al menos lo intentaba. Pero la mayor parte de las veces, ni siquiera llegaba a hacerse la pregunta completa. "¿En donde estaba?" ¿En dónde estaba qué? "¿En dónde estaba el?" ¿El qué? ¿O era un él? "¿En dónde?" ¿En donde qué? "¿En?" ¿En? No entendía porqué. Todo lo que sabía era que su cerebro de pronto desconectaba y quedaba en blanco. Es cierto que estaba siendo fuértemente distraído, pero no creía ser tan incapaz para concentrarse como para que sus líneas de pensamiento sólo desaparecieran en el aire. Como para no poder concentrarse...

...tirado de espaldas en la cama, dejando, otra vez, que su hermano lo besara, atrapado por los brazos que el mismo tenía a ambos lados de su pecho.*

Nada más despertar, su hermano había empezado otra vez. Ya parecía que siempre terminaban en eso. Que no es que le molestara... Creía. No estaba muy seguro. Resultaba muy difícil aclararse como se sentía. Su corazón latía desbocado, impulsado por dos sensaciones completamente distintas. Por un lado, latía de emoción; que Kaoru no reconocía; pero por otro lado, latía de nervios; algo que como era mucho más grande, mucho más evidente y mucho más reconocible, Kaoru percibía y entendía mejor que la emoción subyacente, aún si ésa era, probablemente, la más importante.

¿Y en dónde estaba el límite? se preguntó otra vez, arrastrando la lengua sobre la del otro ¿Existía alguno? y salió de su boca sólo un instante, sólo para jadear. ¿A dónde iban a ir a parar? Oh, ¿A dónde infiernos iban a ir a parar?

Pero capturó la lengua de su hermano otra vez.

Estaba nervioso. Y estaba nervioso por muchas razones. Por un lado, era qué ésta clase de cosas era la clase de cosas siempre le daba nervios; y por el otro, a cierto nivel, dentro de sí mismo, presentía que no debería estar haciendo ésto. Ah, pero como no había ninguna razón lógica que le confirmara semejante suposición, pasó de hacerle mucho caso, del mismo modo en que pasaba de hacer caso a todo lo que no fuera lógicamente confirmable.

Aunque esa no era la única razón, no en ésta ocasión, para ignorar el presentimiento. Porque sí, aún si todavía no entendía del todo sus propios sentimientos, una parte de él tampoco iba a negar que ésto le gustaba... y le gustaba bastante. Y aún con los nervios, y que talvez (por esa emoción que no sabía reconocer) no estaba tomando tanta iniciativa como debería, definitivamente no estaba quieto tampoco. Pero más que eso, por alguna razón desconocida, sólo no podía soltarlo. No podía soltar a su hermano, como si lo necesitara fervientemente. Pero no tenía la fuerza para retenerlo tampoco. Por eso, precisamente, estaba así. Justamente así: Con los brazos abiertos y levantados sobre su cabeza, demasiado laxo, debajo de Hikaru, pero ocupándose casi desesperadamente, muy fervientemente, de forzar la lengua de su hermano a deslizarse sobre la suya, sin dejarlo separarse, con lengua, con dientes, con todo lo que pudiera, echando una y otra vez la cabeza adelante y atrás, cambiando la inclinación de la misma constantemente, intentando llegar tan profundamente como podía. Y de alguna forma se había enlazado, enlazado las piernas con las de su hermano en una postura que honestamente ni intentaba, ni quería, ni le interesaba descifrar.

Oh, ¿Qué era eso?

No lo entendía.

¿Cuándo se había convertido en ésto su relación? ¿En éste roce, en ésta caricia, en esa falta de aliento, en ésta...? No, no iba a admitir eso.

Pero ¿Cómo? ¿Cómo habían llegado a éste punto donde no podía racionalizar el fin de su cuerpo?

¿Porqué?

¿Porqué estaba aquí? ¿Porqué permitía éstas idas y venidas? ¿Cómo era que había cedido tan fácilmente? ¿Debería?

¡¿Debería?!

Por todos los cielos, ¿Qué era ésto?

Bueno... ¿Y qué era lo que quería que esto fuera? Porque se estaba preguntando lo que era, pero sabía que no quería escuchar cualquier respuesta. Deseaba una respuesta en específico.

Pero esa respuesta era algo que se le escapaba, y algo que él dejaba escaparse, porque una parte de él, no quería saberlo. Porque una parte de él no quería decirlo. Una parte de él no quería admitirlo.

¿Porqué necesitaba tan desesperadamente entenderlo? ¿Que cambiaría? ¿Qué era tan crucial de entender éstas cosas?

Vale, ¿Qué deseaba? ¿Qué deseaba entender? ¿Qué deseaba sentir? ¿Qué deseaba, en el mundo, qué deseaba? ¿Qué era eso que tan desesperadamente estaba buscando?

¿Qué era esa burbuja en blanco a la que no alcanzaba a llegar con su razonamiento? ¿Porqué había sido tan fervientemente exiliado de una parte de su cabeza?

¿Había él sido siempre de éste modo, o en algún momento, algo había cambiado, reprimido su carácter?

¿Necesitaba ser de éste modo? Porque... (y una parte de él le decía que no completara esa frase) Porque... (No, jamás debía admitirno) Porque no ... (no, no podía atreverse a decirlo)

¿Qué estaba haciendo?

¿Qué estaban haciendo?

¿Pero qué estaban haciendo?

Y más importante, ¿Cómo habían llegado a ésto?

No lo sabía.

¡No lo sabía!

En una explosión, empujó el pecho de su hermano, y de pronto, en un giro, sin saber como, estaba arriba. De algun modo, estaba sentado encima de su hermano. Hikaru jadeaba abajo suyo, con la mirada encendida e interrogante, desconcertada, ligeramente asustada, pero también expectante, con la respiración agitada. Había algo que era terriblemente atractivo en aquella imágen. En verlo con las mejillas encendidas...

...Y entonces, sin pensar, de pronto había descendido hasta su rostro y estaba otra vez besándolo.

Y lo que le estaba dando a su hermano no era un beso, era todo un asalto, su lengua metiéndose incluso entre la piel y los dientes, incluso debajo de la lengua. Hikaru ahogó una exclamación y soltó un suspiro forzado por la nariz.

No, no lo sabía. Kaoru no sabía como habían llegado a ésto, y algo dentro de él le estaba diciendo muy claramente que simple y sencillamente no podía ignorarlo.

"¡¿Porqué?!" cuestionó furiosamente Kaoru a su cerebro, despotricando, mientras se comía la boca del otro y sentía suavemente la mano de su hermano, que parecía haberse decidido a dedicarse a recorrer su abdomen, con una incredulidad, y tan dubitativa y superficialmente, que no parecía obra de alguien tan impulsivo y volatil. "¡¿Porqué no?!" Volvió a preguntar. Y es que, entendió entonces, realmente quería dejarlo ir. Dejar ir todos esos pensamientos, y dejar pasar todas esas dudas... Quería dejarlos ir tan fervientemente que iba a estallar de la rabia de que su cerebro no lo dejara. "¡¿Qué carajo necesito pensar ahora?!" pero presentía perfectamente cuál iba a ser la respuesta.
"Todo." respondió su cerebro. "Dejarlo todo ir, dejar todo pasar sin pensar, sencillamente no es prudente"

Su propia regañina mental lo hacía disminuír la velocidad, lentamente, sin ir tan profundo, dándole a Hikaru por lo menos tiempo para jadear de vez en cuando.

"¡Pero no quiero pensar en eso!" protestó aún, aunque su voz le sonó dudosa incluso a él.
"No te comportes tan irracionalmente" le reprendió su cerebro otra vez, y como una punzada, sintió la necesidad de bajar aún más la velocidad. Supo que esa era la última orden, y que no había forma de evitarla.

Como si perdiera la batería, ahora había vuelto a un beso normal.

Y es que no podía protestar contra eso. Él debía ser racional.

Hikaru, aún agitado, recuperaba la iniciativa, tomándolo de la nuca y entrando profundo en su boca, con una ferviente desesperación. Respiraba pesadamente por la nariz,y se dedicaba a lamer la lengua contraria, agonizantemente, el interior de los dientes delanteros... hasta el paladar.

Pero ahora Kaoru no tenía más energías. Alguien había apagado un interruptor. Lo había apagado él mismo. Se sintió muy endeble, y por eso no fué difícil dejarse caer cuando su hermano lo empujó de nuevo. Y otra vez, estaba tirado sin consistencia, debajo de su hermano, mientras su hermano lo besaba.

Y algo resultaba demasiado frustrante.

Demasiado... deprimente.

Pero en ese momento, su hermano no alcanzó a darse cuenta. Al infierno lo que había pensado antes, Hikaru se arrepentía de sus previas palabras. Definitivamente podría haber pasado haciendo ésto todo el día, empujando a su hermano y dejando que él lo empujara a ver quien quedaba arriba. Se rió suavemente, contra sus labios, con una risa feliz, regalándole otra vez un beso casi casto. Un beso de esos excesivamente dulces, espontáneos e impredecibles que sólo podía dar él. Habría podido pasarse todo el día en la cama, rodando con él en ésa lucha de poder.

"...pasarse todo el día en la cama, rodando con él en ésa lucha de poder..."

El plantearlo de ese modo, definitivamente le recordaba algo considerablemente distinto que nada tenía que ver con sólo un beso.

Enrojeció un poco. Por suerte para él, su hermano parecía muy distraído como para notarlo, y suponía, éso era lo mejor. No tenía mucha idea de qué se le había pasado por la cabeza, para pensar en...

...bueno, no era raro que lo pensara, ¿o sí? No era que no supiera de esas cosas. No era que no tuviera curiosidad. Era perfectamente natural para alguien de su edad a quien le han metido en la cabeza, perfectamente, lo que sigue después de los besos... pero no había querido pensarlo. Había sido accidental, un giro de ideas completamente normal, pero no era la clase de cosa que hubiera debido pensar en un momento así, besando a su hermano, él nunca había pretendido...

¿O sí? Ahora que se lo preguntaba... Y si se hubiera puesto a pensar en eso... ¿Cuales hubieran sido sus pensamientos? ¿Esa idea... le interesaba?

Tragó saliva ¿Era una buena idea meterse en terrenos tan peligrosos de pensamiento? ¿Era algo que deseara hacer?

Suponía que debería reflexionar al respecto... }

...Los labios de su hermano habían sido siempre tan excepcionalmente suaves...

...Nah, pensaría luego.

Dejando de lado reflexiones y concentrándose en el beso, Hikaru le dedicaba toda su atención a la boca del contrario. Y hablando de eso; Kaoru estaba extraño. No lo sentía muy enfocado desde hacía un rato acá. ¿Sería que no estaba su hermano tan cómodo como él con éste jueguecito de empujones? Bueno, él lo había empezado, pero tal vez era que se había sentido incómodo de haber estado preso abajo. Hikaru ya lo había experimentado una vez...

Se separó un poco para ver a su hermano un momento, sólo para asegurarse de que todo estuviera bien.

Y entonces, su corazón se saltó un latido. No supo entender su expresión. Había rabia en sus ojos. Rabia, y otra cosa. Algo demasiado profundo, que Hikaru no supo entender.

¿Era por él? Se le revolvió el estómago, por la preocupación. ¿Debería quedarse abajo? No le importaba tanto, en serio, sólo había estado jugando... Iba a preguntar a su hermano el porqué de su molestia, demasiado preocupado, cuando su gemelo lo tomó por el cuello de la camisa otra vez, y tiró de él de vuelta al beso.

Bueno, vale, si lo que quería era que siguiera... no era que fuera a haber sido complicado convencerlo de todas maneras. Pero, esa molestia... ¿Se la había imaginado?. Kaoru no parecía tener nada en contra de que lo hubiera empujado de vuelta, y al menos, por la insistencia y empeño que ponía en que lo besara, no parecía estar incómodo en su nueva posición. Pero... es que no creía haberse imaginado nada.

Torció un poco la boca, consternado. Iba a intentarlo de todos modos. Se tiró de lado y arrastró a Kaoru con él. Y entonces, se separó para verlo otra vez.

Kaoru no estaba muy contento. Pero tampoco estaba enojado. Estaba... ¿Incómodo?

Luz amarilla en el cerebro de Hikaru. Empezó a sospechar.

No quería ser desconfiado. Despejando su cabeza, acarició la mejilla de su hermano y volvió a tomar impulso para quedar arriba. Si estaba incómodo pues volvían a lo de antes. Talvez estaba imaginándose cosas. Su hermano no lo habría besado sólo para que no hiciera preguntas, ¿no? No, Kaoru no era así, sus sospechas debían ser infundadas...

Pero pasó justo como había sospechado. Su hermano se relajó, pero a penas al cabo de unos segundos, parecía haber perdido toda la concentración. No era que hubiera dejado de responderle, pero su actitud en general parecía torpe, distraída, forzada. Como si estuviera en otra parte.

Luz naranja en el cerebro de Hikaru. La sospecha de Hikaru se hizo muy grande.

No debía sospechar. No estaba bien sospechar. Debería haber desechado la idea, despejado la duda de su mente, sin importar lo que le hubiera parecido, pero...

...no pudo evitarlo. Sólo un poco, espió por debajo de los párpados.

Kaoru tenía los ojos abiertos.

Enorme luz brillante de color bermellón en el cerebro de Hikaru que le inundó absolutamente toda la visión. Lo sabía.

Se separó. Fué muy abrupto, se sentó en la cama, dándole la espalda a su hermano, y luego se puso en pié y caminó hacia el baño. Kaoru se incorporó de un salto, para quedar sentado.

-¿Qué pasa?- preguntó, alarmado.

Su hermano le respondió a penas por encima del hombro.

-Necesitas tiempo para pensar.- y su tono y actitud parecían ligeramente fastidiados, pero no parecía seriamente molesto. Kaoru se confundió. En cuanto a Hikaru, así como así, se metió al baño y cerró la puerta.

"¿Ha?"

Kaoru se quedó congelado un instante. Seriamente "¿Ha?" Su impulso natural habría sido ir detrás de Hikaru a aporrear la puerta y preguntarle qué diantres quería decir hasta que se disculpara por semejante críptico comportamiento, pero lo cierto es que, él lo sabía, su hermano había dado justo en el clavo: en verdad sí necesitaba tiempo para pensar. Eso era confuso. ¿Cómo lo había sabido su hermano? Había dicho algo en idioma-Hikaru otra vez? Lo que sea que hubiera dicho, no había sido a propósito...

Se dejó caer frustrado en la cama.

¿Qué podría haber... habría dicho algo ofensivo? ¡¿Porqué demonios no podía hablar Hikaru japonés como toda la gente normal?!. Eso de interpretar los gestos del otro era demasiado complicado. Sí, claro, había sido bonito, el dia anterior, muy cinematográfico, muy película romántica y hablemos sin palabras, pero... estar por la labor de ponerse a interpretar cada gesto que naturalmente hiciera, no creía que fuera a ser muy agradable. Frustrado, soltó una queja y suspiró.

¿Pues que había hecho? Tuvo que rememorar.

"humm..."

...

"La mirada"

*La mirada*. Talvez había sido... esa mirada. Tenía que haber sido esa mirada, la que no había podido evitar que Hikaru viera. La mirada de odio contenido que Kaoru habría gustado de dirigirle a sus circunstancias, y a su propio cerebro. No había sido dirigida a su hermano, pero éste era demasiado invasivo y Kaoru no había querido que Hikaru preguntara por esa mirada: No había querido porque no sentía que fuera a tener la fuerza emocional suficiente para contestar. Porque sintió que se habría desmoronado de haber tenido que dar una respuesta. Por eso lo había vuelto a atraer, aún a pesar de que hubiera preferido parar ahí, porque ya no estaba de ánimos, porque ya no quería nada, nada. Pero había querido evitar que le hiciera preguntas. Si Hikaru había interpretado correctamente esa mirada, entonces podría explicarlo todo...

Pero entonces... ¿Porqué no apartarlo inmediatamente? No tenía sentido. Pero no había forma en que hubiera podido ignorar esa mirada, si era idioma-Hikaru, tenía que haberla visto. ¿Y entonces?

Talvez la mirada había sido una pista, pero había necesitado de algo más. Después de todo no era un lenguaje que fuera muy específico. Era ligeramente general. Entonces, para terminar de entender, Hikaru habría necesitado de otra cosa. Tenía que haber visto algo.

¿Como qué? Kaoru estaba desconcertado. Si lo había besado normalmente...

"...Besado normalmente..."

Eso rebotó en alguna parte de su cerebro. ¿Es que era el besarlo normal?

No quería responder esa pregunta, no quería pensar en esa dirección y se lo sacudió de la cabeza. Tenía que concentrarse. ¿En qué había estado pensando?

Ah, sí: Hikaru. Estaba preguntándose proqué lo había apartado su hermano.

Había necesitado de ver otra cosa, una pista... Trató de pensar qué había hecho distinto, y pensó de verdad.

"humm..."

"humm..."

"humm..."

No pudo encontrar nada.

Suspiró.

No tenía la más remota idea.

Como necesitaba pensar en otras cosas, y sencillamente no tuvo más pistas sobre el porqué del comportamiento, y considerando que eso era siempre lo que hacía cuando no entendía algo de Hikaru, su cerebro metió todas sus dudas y reflexiones en una bolsa negra que arrojó en el cuarto mental que tenía por escrito en la puerta "Cosas incomprensibles que hace Hikaru" y que estaba lleno de trastos, y Kaoru volvió a la línea de pensamiento que tenía antes, mientras se estaban besando, que era a lo que su cerebro, verdaderamente, quería volver.

¿Donde estaba el límite? Su hermano el día anterior había hablado de que podían quererse de manera distinta a los demás. Coincidía. Pero, si no seguían la norma, entonces ¿Cuál era el límite? ¿Había alguno?

Bueno, tendría que estar donde desearan ponerlo, ¿No? Sí, eso sonaba correcto. Ellos decidían si habría alguno. Pero... ¿Y como sabrían donde ponerlo?

Casi pudo escuchar la voz de Hikaru respondiendo a esa pregunta de manera automática. Y la respuesta le provocó no poco fastidio

-Sobre la marcha.- murmuró, cabreado, a coro con el Hikaru en su mente. Se fastidió.

¡¿Porqué su hermano nunca podía pensar las cosas por adelantado?! Era como si dejara la tarea de pensar para el último momento: Justo como hacía con los deberes. A Kaoru le llenaba de rabia que hiciera las cosas así. Así había muchas más posibilidades de equivocarse y cometer una estupidez. Si uno se dejaba llevar, nunca sabía cuando los sentimientos lo podían llevar a cometer el error más grande de su vida. Y entonces, claro, ya no habría nada que hacer. Ah sí, que bonito. ¿Y a quién iba a tocarle recoger los desastres?

"A tí seguro que no" dijo su cerebro. "Tú los haces más grandes"

Lo ignoró. No se había estado refieriendo a esos desastres.

Pero... ¿A qué otros desastres...?

Sintió un peso en el corazón. No se lo explicó a sí mismo la razón por la que lo tenía. Tuvo que rodearlo. Pero había una. Una razón muuy importante. Pero su cerebro no lo dejó entrar a esa zona blanca, si no que lo encerró en un bucle, en un bucle a la rabia que había tenido antes, como si tratara de apartarlo de esa horrible depresión...

Así que ahí quedaba explicado, para él al menos, porqué su hermano no parecía muy preocupado por ésa cuestion. Simple y sencillamente no estaba pensándola. Torció el gesto y se giró de lado. Pero esa rabia no le duró mucho, cuando volvió a aparecer en su cabeza la burbuja negra que no paraba de aparecérsele, la burbuja negra llena de depresión y de preguntas. ¿Dónde era correcto colocar el límite?

Donde deseara.

¿Donde deseara? Su corazón se desbocó emocionado. ¿Por una vez, se le permitía escoger en el asunto? Y el corazón de Kaoru preguntó desesperado si podía aferrarse a esa posibilidad. Su cerebro, por otra parte, tenía el presentimiento de que esa no podía ser la respuesta correcta, pero no tenía argumentos en contra, así que le dijo al corazón que, aparentemente, sí. Podía aferrarse. Y trató de convencerse o explicárselo a sí mismo, preguntándose si su presentimiento era infundado. Suponía que en asuntos del corazón, el corazón podría escoger, ¿No?

Pero ¿Cómo saber si estaba haciendo lo correcto? ¡No podía ser que cualquier cosa fuera correcta! El corazón era demasiado caprichoso. Uno no podía sólo ir por ahí siguiéndolo porque tendería a estrellarse contra todo lo que fuera demasiado dura. Por eso, le correspondía siempre a él, y sólo él, buscar el camino. Debía de ser una respuesta solamente ¿No? ¿Cuál era la respuesta? ¿Qué era lo correcto en esa situación?

¿Cuál era la forma correcta de querer a su hermano?

Y su corazón pesaba otra vez. "No" dijo a modo de súplica, pero Kaoru no hizo caso de sus ruegos.

¡Oh, si tan sólo hubiera oído las reflexiones que su hermano había tenido el día anterior!. ¡Era una lástima que Hikaru fuera tan malo con las palabras! Kaoru iba un paso por detrás, y también, un paso por delante, y no lo sabía. Caminaban al mismo ritmo pisando con el pié contrario, adelantando antes el que el otro aún no levantaba. Y en contra de lo que todos creían, no podían leerse la mente.

Kaoru se dejó caer, de lado, sobre el colchón.

...

Y aunque Kaoru no lo hubiera creído, Hikaru, un paso por delante de él, y un paso por detrás de él, sí que estaba pensando en eso, bajo el chorro de agua tibia de la ducha, preguntándose si éste era el mejor lugar para pensar lo que en teoría le tocaba reflexionar. Lo pensó un instante. Sí, posiblemente fuera el más adecuado. Sonrió suavemente, no sin razones maliciosas.

Había dejado de lado su fastidio. Aún en éstas circunstancias, se prohibió desconfiar. Sí, puede que su hermano lo hubiera engañado, pero eso no necesariamente lo habría hecho con una doble intención. Era muy probable que todo tuviera una explicación muy sencilla, y Hikaru no quiso buscarle otra. Esperaría a que su hermano se lo dijera. Así que abandonando a consciencia y no sin reticencia la sensación de traición, se dedicó a pensar en las cuestiones que había dejado para más tarde. Y es que no porque hubiera decidido postergarlo antes quería decir que fuera a dejarlo para el último momento. ¡Pero no iba a pensar en eso mientras besaba a su hermano: ¡Había estado ocupado!. La vida no podía pedirle a uno que dejara de lado cosas como esas para reflexionar seriamente sobre la dirección que llevaba su vida. Quien fuera que le exigiera a uno eso estaba chalado. Y quien quiera que hiciera caso tenía que reordenar definitivamente sus prioridades, o Hikaru lo consideraría chalado también.

Era en momentos como éstos en los que resultaba muy bueno eso de que no pudieran leerse la mente. (Y es que la gente siempre cree que eso es algo muy romántico, pero quien no haya pensado cruelmente al menos una vez de personas a las que ha querido, en ocasiones incluso intentando contenerse a sí mismo, en ocasiones hasta sin saber, és que no ha vivido mucho.)

Pero vale, ya no estaba en eso, y suponía que podía pensar mientras tomaba una ducha. No le gustaba mucho pensar, pero si era conveniente para los dos, o si no se podía evitar, estaba dispuesto a sacrificarse un poco [N/A: Qué sacrificio más grande! xDDDD]

Vale.

No había ningún modo en el que estuviera mal querer a su hermano. Ok, al menos eso ya tenía claro. Pero él ¿De qué manera lo quería? Pues de la manera en que lo quería, eso era obvio. Lo quería como a Kaoru y no podía querer a nadie como a Kaoru, eso era sabido, y se negaba a hacer clasificaciones porque siempre eran injustas. Se rebelaba contra todas las clasificaciones sociales. No le servían, y además, no le interesaban. El problema, además, no radicaba exactamente en eso. El problema radicaba en... ¿Dé qué modo exactamente...? No, más bien...

¿Qué tan lejos... no le hubiera molestado llegar?

No era que fuera la clase de persona que estaba por la labor de preguntarse mucho esas cosas. Normalmente, en su visión del mundo, eso se contestaba tan fácilmente como "Si quiero hacerlo, lo haré cuando se me antoje y punto. Si no, será que no quiero hacerlo" Pero dudaba que su hermano fuera a dejarlo salirse con la suya con esa. Había algunas cosas, por lo menos, ciertas cosas, que requerían cierta planeación. No, planeación no, porque se rehusaba a planear como comportarse y que no saliera natural: Había algunas cosas que requerían permiso. Y no estaba refiriéndose tanto al aspecto físico... Tenía la sensación, al menos, de que a su hermano le importaba talvez incluso menos que a él. La curiosidad en esos temas nunca se la habían escondido mútuamente. No: Ese no era el problema. El problema estaba en que no sabía de qué manera estaba muy seguro de qué sentía. O quería sentir. O debía sentir. No sabía que tanto estaba mezclando, o no, esos roces y pensamientos, con sentimientos, y qué sentimientos. Y su hermano no iba a ponerselo tan fácil como darle permiso incluso si quería o negárselo incluso si no quería. Que no suponía que la idea fuera a resultarle tan desagradable, pero, de nuevo, una cosa era la idea, y otra muy distinta, los sentimientos y los cambios a la relación que implicaba. Muy probablemente iba a querer hablar con él primero, y el problema con eso es que le iba a atacar con un montón de preguntas que no sabría como contestar. Normalmente eso tampoco le habría preocupado demasiado, habría dicho lo más cercano a la realidad que hubiera podido expresar y su hermano, acostumbrado a ello, no le hubiera dicho más y lo hubiera dejado en eso, basándose de su respuesta para sacar sus propias conclusiones. Pero tenía la sensación de que con ésto no iba a funcionar así. Éste era un asunto serio, y sólo no haber pensado al respecto sería como no habérselo tomado en serio. Hikaru no quería dejar la mínima duda de que se lo tomaba en serio. Para él tampoco era una broma, y no quería que llegara a quedar el mínimo parecido con una. Porque esto era importante.

Y por eso...

¿Qué tan lejos? ¿Pasando algunas de esas líneas rojas? ¿Era eso lo que quería? ¿Porqué? ¿Y de ser así, de qué forma, con qué sentimiento?

Mooh, la verdad, no quería pensar en eso. ¡Era muy pronto para pensar en eso! Estaba difrutando sólo comiéndole los labios a su hermano, sólo eso, sin dobles intenciones y sin dobles pensamientos. Eso era lo único en lo que llegaba a comprender sus sentimientos por ahora. Pensar en cosas como esas a éstas alturas, era demasiado forzado, demasiado avergonzante, demasiado intimidante, demasiado aterrador. Era aterrador no tanto el acto, si no todo lo que podía llevar aparejado, y lo que deseaba o no que llevara aparejado. Y era aterrador tener que estar pensando en cosas como éstas, sólo por un par de besos. No era algo que él pensaría...

Pero el problema era que sí lo había pensado. Al menos un segundo, se le había ocurrido, y no había manera de saber si eso iba a empezar a ocurrir más o menos a menudo. No quería verse forzado a una situación donde su hermano lo acribillara con preguntas y él no tuviera las respuestas. No quería hacerle sentir que no se lo tomaba en serio.

No, no podía echarse atrás. Se tragó lo incómodo que se sentía, y pensó.

¿Qué tan lejos?

Contestar a esa pregunta le requirió tomar un camino poco convencional.

Esa noche había dormido con la camisa puesta. Recientemente, prefería dejársela puesta. Y no era que le gustara. Odiaba llevar ropa encima para dormir. Normalmente era Kaoru el que parecía encontrarse más cómodo con ropa encima, aunque usualmente le copiaba si él decidía dormir sin nada encima ((N/A:por favor, nadie sangre. Cuidado con esas hemorragias nasales, cuidado)), pero ésta vez, había tenido sus razones. No era que súbitamente le diera vergüenza, nunca había sido propenso a ser vergonzoso, y ¿Qué habría tenido que esconder posiblemente de su hermano, cuando éste ya lo había visto todo? ¡Y aunque no lo hubiera visto todo, tanto daba, considerando que eran exáctamente iguales! Aunque bien seguro estaba de que había visto todo, considerando que habían pasado por la etapa en que les daba por compararse hasta la mínima, y ninguno solía ser especialmente pudoroso en esas cosas, y con la madre con la que habían crecido, resultaba lógico.

No, sus razones habían resultado ser enteramente diferentes. Se había sentido incómodo. Se había sentido incómodo porque algo había cambiado. Incómodo de pensar que podrían acabar en lo que al fín y al cabo, sí habían acabado, y que sin nada que estuviera presente para fungir como impedimento físico en contra, las manos de su hermano podían acabar en... todas partes. Y eso, de algun modo, lo había incomodado. Y es que estaba confundido. Muy confundido. No estaba muy seguro de cómo se sentía. Tocar a su hermano solía tener un fuerte significado para él, la cercanía, el contacto, la confianza, el cariño. Pero después del beso, del primero... no el que le había dado en su habitación, tanto tiempo atrás, no, el que le había dado delante de todo el mundo, el día de anteayer... desde entonces, no había sido exáctamente de ese modo. Y es que en aquél momento todo había estado plagado de la angustia de la separación, había necesitado tanto estar unido, como fuera, que había tratado literalmente de fundirse. Y ahora, le parecía que todo era demasiado, que se sobrevenía demasiado rápido, tenía la sensación de que estaban halándolo para que corriera y él estaba avanzando a trompicones. ¿Era ésta la dirección en que quería ir? ¿Quería volver? ¿Correr hacia otro sitio? A veces tenía la sensación de que la intensidad era demasiada, como cuando su hermano lo había asaltado esa mañana. Casi se le había salido el corazón. Durante un segundo, lo único que había podido preguntarse era qué demonios estaba pasando, y si él había abierto la puerta a todo eso. El deseo de su hermano de casi consumirlo lo había emocionado, terriblemente, pero también era algo que antes no habría creído posible, y se había preguntado desde cuando Kaoru deseaba consumirlo tan fervientemente. Y entonces se había sentido asustado, y confundido... emocionado también, pero definitivamente, mucho más confundido. Pero no había querido rechazarlo, y había correspondido. Estaba un poco asustado de haber correspondido tan fácilmente. Se negaba a pensar que hubiera podido estar mal (no era que hubiera mentido sobre sus sentimientos) pero al mismo tiempo, tenía la sensación de que perdía algo, de que algo cambiaba, de que algo muy importante, desaparecía a pasos agigantados

Y no sabía si quería eso.

¡Oh cielos, no sabía! Si alguien le preguntaba, esa era la respuesta: Justo la respuesta. No sabía, no tenía la menor idea. ¿Qué tan lejos? Si pensaba sólamente en algunas de las cosas que podrían haber llegado a hacer, sin implicaciones, la verdad es que ninguna le iba ni le venía. Le daban curiosidad, y eso era todo. No le importaban los tabús, por lo que la perspectiva de hacerlo cn su hermano le habría dado, exáctamente, lo mismo. Pero si pensaba en las implicaciones, si trataba de pensar en sus propios sentimientos, entonces todo era confuso, porque Hikaru parecía estar dividido en partes.

Había una parte de él que al preguntarle qué tan lejos quería llegar, respondía que no había límites, que quería llegar hasta las últimas consecuencias. Esa parte de él, que era como un hambre, no la conocía de antes. Era algo extraño y nuevo que había nacido en algun momento y no estaba seguro de cuando. Ese deseo de fundirse. De terminarse como lo que era justo ahora. El deseo de consumir (consumir y consumirse) completamente. Y esa parte de él, quería correr. Habría corrido justo ahora: Habría vuelto a la habitación y no hubiera tenido límites.

Pero no era la única parte que habitaba en él: Había una parte de él que añoraba, añoraba lo que había tenido antes. Añoraba algo que en la absoluta soledad compartida de su infancia, Hikaru no estaba seguro de haber tenido en realidad. Una inocencia que talvez, en verdad nunca había sido parte de sí mismo, que no recordaba haber tenido, y que sin embargo sentía haber tenido, le parecía haber tenido, aunque no pareciera encajar. No. Ellos nunca habían hecho nada inocentemente. Ni abrazarse mutuamente, ni jugado simplemente, ni dicho cosas sin pensarlas, sin dudarlas, sin planificarlas: Todo había sido siempre muy duramente premeditado. El recuerdo que tenía de la infancia era púramente cruel. Púramente realista. Una película sin sentido demasiado vívida que corre ante tus ojos, y un cerebro que no tiene necesidad de buscarle un sentido falso y fácil a todo eso. La inocencia en la infancia: La más grande de las patrañas. La inocencia se gana cuando se crece, cuando se añora al creer que se la ha perdido. La inocencia se gana a conciencia. Así debía ser, porque el deseaba... él deseaba eso. Un toque sin consecuencias. Un toque sin significado. Un toque que sólo era, y donde no se buscaba nada más que el motivo evidente. Algo sin dobles sentidos y sin dobles intenciones. Algo llano, y puro, y simple. Algo inocente. Algo que algunas otras personas llamarían "Fraterno", pero que él talvez comprendía de un modo más simple, algo puro.

La mayor parte de la gente nunca experimentaba eso, pero él era uno de los pocos afortunados que ya lo había vivido antes: Sí, lo había tenido en algún momento de su infancia, y entonces pudo recordarlo. Lo había tenido cuando tomaba de la mano a su hermano. Pero incluso eso, se le había acabado muy pronto.

Se le había acabado cuando ese gesto había pasado a representar un enlace contra el mundo. Sú única sensación inocente, arrebatada demasiado pronto. Pero no... empezó a entender que nunca la había perdido del todo. Oscilaba. En ocasiones, a veces, todavía podía no representar nada. Había habido momentos en que había podido abrazar a su hermano sin dobles intenciones. Pero esas ocasiones cada vez eran menos. Cada día había menos cosas puras, menos cosas simples. Menos cosas que no representaran nada, que no fueran mas que lo que eran, que no estuvieran contaminadas con otros sentimientos.

Recientemente, no había ninguna.

Y eso, entendió eso era lo que no quería perder. Lo primero había sido lo que deseaba, lo segundo, lo que no quería perder. Y Hikaru no había podido decir a cual de las facciones terminaría siguiendo, considerando que ambas le resonaban en lo más profundo.

Y en medio de todo ésto, le preocupaba, ¿Qué pasaba con el cariño? ¿Dónde encajaba? Simplemente... ¿Qué pasaba con el cariño? ¿Donde le encajaban esos besos tiernos y esa necesidad desesperada de abrazarlo contra su pecho? ¿Dónde le encajaba el deseo de abrazarlo eternamente y hasta el fín de los tiempos? Porque eso era lo que de verdad sentía por él. ¿Porqué estaban esas otras sensaciones, contaminándolo? ¿Dónde le encajaba y qué podría haber hecho con eso... ese cariño puro y simple?

Tenía la sensación de que la respuesta correcta no estaba en ninguna parte cerca de su alcance.

Se dejó caer lentamente, dejándo a sus piernas relajarse lentamente para descender hasta quedar sentado en el fondo de la bañera.

¿Qué tan lejos? le llegó, desde su cerebro, la pregunta.

...

Para el tiempo que se había tardado su hermano en la ducha, Kaoru estaba comenzando a preocuparse de que le hubiera pasado algo. Pero cuando estaba a punto de ir a revisar, oyó el ruido de la ducha cesar. Bueno, al menos estaba lo suficientemente bien como para cortar el flujo de agua. Unos minutos después, su hermano estaba fuera, ya vestido. Kaoru estaba sentado en la cama ya hecha que había entrado una mucama a hacer.

-Hola.- le dijo.- Te has tardado un siglo.-

Hola. Una palabra tan rara para decirle... Hikaru se dió cuenta que su hermano casi nunca la dirigía a él. Él se la dirigía al espejo todos los días, pero el espejo nunca le contestaba, después de todo. Y es que no hacía falta saludar a la persona de la que no te separas. Sólo retomas la conversación donde la dejaste. Podías decirle "buenos días", después de haber pasado la noche, pero definitivamente, nunca hola.

"Hola" pensó. Ni siquiera las parejas estaban excentas de eso; ese hola. Las parejas se separaban. Iban a trabajos diferentes o a clases diferentes... ellos lo llevaban todo junto. Pasaban por lo menos el 80% de su día sin separarse en absoluto. Se separaban a veces, para ir al servicio, para volver por algo. No hacía falta saludarse después de eso. A menos, claro, que fueras tan raro como su hermano y por alguna razón decidieras decírselo al otro en cuanto salía de la ducha. Y extrañamente, no le molestaba.

-Hola.- murmuró, ensimismado, viendo hacia el armario, perdiendo la mirada en cualquier cosa y pensando que talvez, sería una de las pocas veces que se la podría decir a su hermano.- ¿Has pensado?- le preguntó.

Kaoru se desconcertó un poco. Si le decía que sí, ¿Planearía Hikaru retomar lo que hacían donde lo había dejado?

A Hikaru no se le había pasado por la cabeza, pero se le ocurrió fácilmente cuando vió la cara de su hermano. Y es que esa cara era muy fácil de leer.

-Maaaah.- se dejó caer encima de la cama, sobre su espalda.- Aho ga?- No estaba de humor para hacer nada, ni siquiera estaba de humor para insistir.- ¿Quieres que juguemos videojuegos?-
-¿No querías hablar?-
-Después.-

Kaoru suspiró, ligeramente cabreado por ese después, que demasiado le había recordado a sus anteriores caminos de pensamiento. Sólo porque su cerebro lo relacionó inmediatamente, agregó:

-Murakami-san nos ha dejado muchos deberes.-
-Después.- repitió Hikaru.

No pudo evitarlo, Kaoru se cabreó más. Hikaru lo miró fijamente preguntándose qué se traía su hermano para estarle poniendo la vida taaaaan difícil por unos videojuegos. ¿Como de cuando acá le habían importado tanto a su hermano los deberes?

-¿Te sientes bien?- preguntó el mayor, confundido por aquella situación.
-¿Sabes?-respondió el otro, con un aura de fastidio alrededor.- No siempre deberías dejar las cosas al último momento, o podrías terminar sin hacerlas.

Su hermano se encogió de hombros.

-No eran taaaan importantes los deberes.-

"No me estoy refiriendo a los deberes" Kaoru a cada paso estaba más cabreado, y una vena comenzaba a amenazar con saltársele en la frente.

-Haaaa.- dijo con voz engañósamente suave, tratando de rodear el tema espinozo o enterrarlo en alguna parte de su cerebro.
-¿Porqué estás tan enojado? Hay que aprovechar ahora, antes que mañana venga mamá...-

¡Su madre! Kaoru lo había olvidado completamente. Era cierto, había dicho que iría a verlos el domingo. Si lo pensaba desde esa perspectiva, no resultaba nada extraño que su hermano hubiera empezado a besarlo sin perder un instante en la mañana. En cuanto llegara su madre, no tendrían privacidad, de hecho, el sentido de la palabra desaparecería completamente. Pasaría a ser una palabra inexistente en el universo. Vale, en realidad no era tan exagerado, pero eso era lo que se decían los gemelos a sí mismos.

Miró a su hermano. Miró a su hermano pensando que eran los últimos momentos a solas. Miró a su hermano y de pronto esos mísmos sentimientos confusos que lo habían embargado antes, mientras estaba bajo él, volvieron a embargarlo. No supo como lo habían embargado tan rápido, si un segundo antes había estado pensando en otra cosa. ¿Había estado pensando en otra cosa? ¿De veras? ¿No era, en realidad, en ésto en lo que había estado pensando todo el tiempo?

Se inclinó un poco hacia él, demasiado cerca del borde de la cama, pero sin reparar en ello, completamente dividido. Dividido entre una desesperación profunda que amenazaba con destruírlo, con acabárselo de dentro a fuera, con un cerebro que le decía que no debería estar haciendo ésto, y el deseo irrefenable de arrojársele encima, besarlo a morir y no parar, no parar nunca.

...lentamente, se inclinaba, se inclinaba, hasta que pudo sentir la respiración agitada de su hermano sobre los labios. Y justo cuando iba a rozarlos...

...escuchó el ruido del picaporte, que había dejado sin cerrojo cuando había dejado pasar a la mucama.

-¡Niños míos! ¿Vendrán a saludar a su madre?-

Kaoru se calló de la cama.

Notas finales de capítulo: *Casi pude oír Kyas cuando escribí esta frase xDDDD. De acuerdo ¿Quién ha sido?

No tienen ideeeea de lo mortal que éste capítulo ha sido.

Ok, éste es el momento para leer las notas del principio si es que alguien se las saltó, en cuyo caso no lo culpo, pero si las puse antes era para advertir algunas cosas sobre el capítulo. Si se incomodaron por algo sobre el capítulo que haya explicado antes, entonces ¡Culpa suya por no leer las notas Ò.Ó!

Bueeeeno.

Finalmente, está publicado y puedo volver a mi vida normal .

Alguien preguntó por ahí... que tan seguido actualizo. Voy a contestar los reviews, como siempre (mi parte preferida del trabajo! :D! Agradecer a la gente que aumenta mi ego n.n xDD) pero de todos modos por si alguien quiere saberlo, lo diré aquí. Se supone que actualizo todos los jueves: La mentira más grande del universo. Jamás ha sido real. Usualmente tengo periodos en los que intento cumplirlo y subo un par de capítulos en un ritmo de uno por semana... y luego dejo pasar horribles periodos de tiempo sin escribir nada en el medio, que han llegado a durar más de un año... más de una vez. O.O Seeeeeh, por eso hay gente que cree que abandono éste fic. No lo hago. Sólo me desaparezco de repente y pierdo la mayor parte de los fans porque (como la gente normal) se interesan por otros fandoms y se van. He ahí la historia de mi vida . .

Como no quiero seguir perpetrando ésta situación (ya ha sido demasiado) estoy tomando varias medidas. Primero, estoy escribiendo los fics aparte antes de publicarlos, y no he empezado algunos proyectos que según ya estarían publicados para evitar ésta situación, y segundo, estoy tratando de cambiar mi ritmo de posteo en las cosas que si tengo publicadas a uno más estable de: tatarán! Un capítulo cada 45 días. La idea es que la actualización no pase de dos meses 9.9 Eso debería darme, en teoría, tiempo suficiente para adelantar escribiendo y capturando capítulos y que en la fecha indicada ya sólo llegue y postee. Claro, que ésto, aún es teoría. Pero voy a poner todo mi esfuerzo porque no quiero que el ritmo de posteo siga así o voy a terminar de escribir ésto para cuando tenga hijos y noooo... ese no es mi plan, exáctamente xDDDD.

Me esforzaré. Espero que éstas demoras horribles no vuelvan a pasar 9.9. De todas maneras, quiero agradecer horriblemente a la gente que sigue conmigo después de tanto tiempo (Qué paciencia me tienen O.O. Arigato gosaimasu u.u) Y también dar la bienvenida a los nuevos que acaban de pasarse =D! Hello! Espero que se queden conmigo hasta el final y rueguen a todos los dioses y mucho a los gemelos para que ya Cordelito-san se regularize con sus posteos #^^. U^^ Gomeeeen Nasai. Ya me apuro. Ya me apuro. Es que me preocupo mucho de la calidad en éste fic y si no me gusta me congestiono mucho para publicarlo X.x! (Además que como siempre, ando en mis enerremil proyectos de la vida que siempre consumen mucho tiempo) Pero ya Ò.Ó! Me aplicaré y esperemos que esas palabras no se vuelvan como las de mi mejor amigo que siempre hace promesas que luego no cumple U^^ Me voy a esforzar.

Pero bueno. Pues por el momento espero que les haya gustado el capitulillo 6.6 Si quedó revuelto o algo, de verdad avísenme. No me siento conforme pero honestamente ya no sabía que más cambiarle tras tantas ediciones.

Los quiero mucho, y disculpen por todas éstas latas -

Cordeeeel ~*