2:Kaoru

Notas iniciales de capítulo:

Áróoooooooo de nuevoooooooo n.n. He vuelto, y con el segundo capi! ¿A que no me he tardado nada? ¿A que no? n.n He tenido mucho tiempo para escribir últimamente, no he tenido que preocuparme por trabajos ni tareas ni nada de eso fuuush... me irá mal éste semestre, pero como ya lo sé, puedo relajarme y dejar que me vaya tan mal como sé que me va a . Éste capítulo es casi tan largo como el anterior, así que espero que les guste. Quería dedicarlo especialmente a Karina, quien siempre me hace reír montones, inspira mi pervertida imaginación, hace que mi vida sea más llevadera y también adora y pervierte conmigo sobre el Hitachtwincest xDDD, y que además me avisó que no se podía comentar en la historia u¬¬ Ya arreglé el problema, lo lamento. Y también quería dedicarlo atentamente a Lyohka, que fué tan amable de dejarme un review en el primer capi n.n... muchas gracias, sus reviews me inspiran a í que para ustedes y todos los que no pudieron comentar, aquí vá el siguiente capi

Saluditos: Cordel

En lo más profundo
por awix, angel del caos, a.k.a cordel-azul

Capítulo

Todo fuera por el bien de su hermano.

Kaoru cruzó el primer vestíbulo de Ouran, sólo, pegándose un poco la cartera al pecho aunque intentaba evitarlo, con todas las miradas clavadas en él. Se sentía indefenso, vulnerable. Sentía todas las miradas atravezarlo como si fueran estacas. Nunca se había sentido así, ni siquiera en los instantes en que se había sentido más solo. Desearía que Hikaru estuviese a su lado.

Sabía manejar la soledad bastante bien. Todo fuera por el bien de Hikaru, había aprendido a estar lejos de él. Pero, que cosas, ahora venía a aprender que estar lejos de él no era lo mismo que estar SIN él.

Era mejor no pensar en ello. Por el bien, no sólo de Hikaru, si no suyo también, era importante que aprendieran a estar el uno sin el otro. Porque tarde o temprano tendrían que separarse, porque eran dos entidades distintas, no una sola.

Atravesó el vestíbulo sintiendo la presencia de los demás demasiado claramente, aunque no tan claramente como la ausencia de su hermano. Se reprendió a sí mismo. Pronto llegaría hasta el salón de clases, donde seguramente le encontraría, sentado donde siempre. Debería comportarse. Era una buena señal que Hikaru decidiera pasar más tiempo por su cuenta, significaba que se estaba integrando. Aunque debía admitir que el súbito desinterés de su hermano en él le dolía. Lo había dejado sólo por la mañana, en lugar de acompañarse a la ducha. Lo había buscado tras ducharse, en el desayuno, pero no estaba, y más tarde un sirviente le había informado que su hermano ya había tomado una de las limusinas, así que se había venido forzado a venir sólo al colegio (en una segunda limusina, ricos pijos).

Se sacudió aquellos pensamientos de la cabeza. No había de qué preocuparse. Debería alegrarse de la independencia de su hermano, aplaudirla incluso. Conociendo la delicadeza de su hermano, no era que se desinteresara en él, sólo que no sabía expresar correctamente sus nuevos intereses y deseos de individualidad. Tenía que verlo así.

Un poco más confiado, bajando la cartera para llevarla bajo el brazo, caminó lo que le quedaba del pasillo que le llevaba a su aula y dobló a la derecha al llegar a la puerta, esperando ver a su hermano por ahí, en algún sitio, hablando con Haruhi, talvez.

Pero, sorpresa, Hikaru no se veía por ninguna parte. De algún modo, aquello no le sentó bien. ¿Y si su hermano estaba aburriéndose de él? Haruhi ya estaba en su sitio, sumergida en la revisión (la tercera revisión) de sus deberes, asegurándose de que no le faltara nada. Al presentir su presencia, levantó la vista, encontrándose por un instante (pero sólo por un instante) con el semblante decaído de Kaoru.

-¿Kaoru?- preguntó, dubitativa como siempre.- ¿Dónde está hikaru?

Mala señal. ¿Haruhi tampoco lo sabía? Su hermano no parecía estar integrándose al mundo, si no todo lo contrario, aparentemente sólo se separaba de su hermano. Kaoru se sintió dolido, preguntándose si estaría olvidándose de él, si estaría cansado de él, harto de él. Y aunque se recriminaba mentalmente por pensar así, la verdad era que por una vez en la vida, no comprendía a su propio hermano.

-No lo sé.- dijo Kaoru, sentándose al lado de Haruhi, en su propio pupitre, y colgando la cartera del mismo, intentando restarle importancia al asunto.- Me ha evadido toda la mañana. Tomó una limusina antes que yo, pensé que ya estaría aquí.-

Las palabras se le salieron un poco sin querer, pero nada más decirlas, el "me ha estado evadiendo" pareció rebotar en cada parte de su interior, pasando por la cabeza, el corazón, el estómago, la garganta... se sintió un poco enfermo.
-Kaoru ¿te encuentras bien?- preguntó Haruhi, sinceramente preocupada por su compañero

¿Bien? Le sentaba fatal. La falta de su hermano para su propio bien era una cosa, pero la simple falta de su hermano, tan sólo porque sí, era otra muy distinta. Su cabeza no le obedecía, se perdía en cavilaciones sin sentido, que giraban al rededor de aquella frasecilla que le rebotaba en todas partes. El corazón no hacía más que quejarse de la molestia y decirse adolorido y lastimado. A su estómago le daba por revolverse y a su garganta le gustaba secarse y escocerle, obligándolo a pasar saliva de más. Pero ni siquiera quería contestar a la pregunta, porque sabía que decir que no tan sólo le haría sentirse peor. En realidad, lo único que deseaba era un abrazo de su hermano, oír su voz diciéndole que no había de qué preocuparse... como en aquellos días... aquellos días en que ellos eran todo y no importaba nada más.

-Sí, gracias.- respondió en una muy aceptable imitación de tranquilidad. Haruhi no se lo tragaría, pero mientras bastara para que no hiciese preguntas...

Las preocupaciones de Kaoru disminuyeron considerablemente cuando vió un rostro conocido de memoria atravezar la puerta del aula. Fuera lo que fuera que hubiera pasado, al menos estaba bien. Decidió no preguntar, para no incomodarlo.

Hikaru pasó por delante de su escritorio sin mirarlo siquiera, y sintió como si le hubieran asestado un golpe tremendo en el pecho. Extrañamente, fué su estómago el que se contrajo. Su hermano se sentó en su propio pupitre, al otro lado de Haruhi, colgó su cartera en el pupitre y comenzó a sacar las cosas que necesitaría para la clase. Y la gigantezca distancia que se notaba entre su hermano y él regresó a Kaoru a sus preocupaciones.

Recordó aquellos tiempos de absoluta felicidad. ¿En qué momento...? ¿En qué momento lo habían perdido? ¿Que era lo que había salido mal?

Aún recordaba claramente aquella noche en la que, tras muchos años, habían vuelto a dormir en la misma cama. Desde que habían tenido cuartos separados, Hikaru y él no habían dormido juntos nunca más... pero aquella vez, tras todos los acontecimientos del día, tras las bromas y juegos, tras las actuaciones del Host club, Kaoru lo había extrañado. Había sentido que no quería separarse todavía, y había pensado que debía quedarse con su hermano, incluso aunque el día se hubiera terminado, porque lo extrañaba.

Se había levantado de la cama y había avanzado por el pasillo hasta el cuarto de su hermano. Había tocado con los nudillos a la puerta y había escuchado a su hermano decir del otro lado un acallado "pasa". Había abierto la puerta y lo había visto, tirado en la cama, ojeando un manga. Entonces había levantado la mirada de su interesante lectura (n/a: Seguro que sí, era el Ouran Koukou Host Bu xD... no, sólo bromeo, no me hagan caso) y lo había mirado directamente a los ojos.

-¿Que sucede?-
-¿Puedo...?- A Kaoru no le salían las palabras, se sentía infantil.- ¿Puedo dormir contigo esta noche?

Aquellas palabras pudieron haberse malinterpretado fácilmente, pero ninguno de ellos lo tomó en aquél sentido. Después de todo, eran hermanos. Hikaru simplemente le miró fijamente a los ojos un segundo, extrañado, se encogió de hombros.

-Claro.- respondió, dejando su lectura de lado y metiéndose en la cama, haciéndole un lugar.- ¿Apagarías la luz?-

Hikaru había bajado el interruptor de luz ambiental y había dejado la habitación a oscuras, excepto por los ventanales que dejaban pasar montones de luz blanca de luna. Se había metido la cama y se había acurrucado junto a su hermano, y, con una sonrisa, había cerrado los ojos, y, sin más, se había quedado dormido.

Nunca había creído que podría ser tan felíz como entonces. Nunca había creído que tan sólo la compañía de su hermano pudiera ser suficiente... hasta que lo fué. Hasta que de pronto, no necesitó nada más. Hikaru no le había abrazado así desde que eran niños, y aunque Kaoru no lo diría jamás, lo había extrañado. Había extrañado el capullo protector que le otorgaba el refugio de los brazos de Hikaru, y esa sensación de estar completos, por primera vez, era la cosa más hermosa que le había pasado jamás. Durante años lo había extrañado y ahora sólo así, de pronto, Hikaru le daba la mano, dormía a su lado, le tocaba, le abrazaba, lo besaba...

Lo besaba... Nunca hubiera creído que esas palabras llegarían a estar en su cabeza, mucho menos que aquellas acciones serían la historia de todos los días. Nunca había esperado que Hikaru lo besara, para ser sinceros. Siempre había esperado que una chica lo besara, como a todos los demás. Un chico no había estado para nada en su panorama, y su hermano mucho menos. ¿Pero cómo iba a besarlo una chica, si ni siquiera hablaba con ninguna? Bueno, tan sólo Haruhi, pero eso era reciente, y no había profundizado lo suficiente. Resultaba lógico que sólo su hermano tuviera la cercanía suficiente como para intentar un beso, ya que era la única persona que lo conocía, a decir verdad.

Un beso... a decir verdad nunca pasaban de los labios. Las lenguas eran para los enamorados, después de todo. Ellos tan sólo se rozaban, se probaban mútuamente sin profundizar demasiado, casi en una analogía de como hubiera debido ser su relación.

Pero su relación no era así, ciertamente.

La verdad era que se sentía bien. Kaoru no podía comparar, porque no tenía referencias, pero al menos a él le parecía que su hermano era un buen besador. Al menos a él le hacía sentirse muy bien. El sabor dulce y acidulado de los labios de su hermano sin duda era un manjar que gustaba de saborear...

¡Ahh, ¿Pero qué demonios estaba pensando?! ¡¿De dónde rayos había salido eso?! ¡¿Qué parte de su cabeza presentaba semejante funcionamento?! ¿Porqué rayos pensaba en cosas como esa?

Pero... era la verdad.

Se había llevado la mano a la boca y estaba más rojo que un tomate. Haruhi, que llevaba llamándolo todo ese rato, se había levantado de su pupitre y acudido al suyo con la preocupación dibujada en el rostro. La clase entera lo miraba, pero él no era en absoluto consciente de ello. Tenía la mirada clavada en el infinito, la mirada temblándole ligeramente por la conmoción, y estaba inclinado sobre el pupitre por el peso de las revelaciones que acudían a su cerebro por primera vez.

Los pensamientos de Kaoru habían viajado hasta ese primer beso inesperado, en un intento de comprender cuánto tiempo llevaba opinando aquello que recién ahora afloraba a sus ideas conscientes.

No lo había imaginado hasta que había ocurrido. Había sido simplemente espontáneo, no tenía idea de dónde había salido. En él momento de recibirlo, lo primero que se le había pasado por la cabeza había sido que Hikaru lo estaba besando, y se había preguntado qué rayos se le pasaba a su hermano por la cabeza para hacer semejante cosa. Su cabeza había estado tan ocupada con la sorpresa, que ni siquiera había tenido tiempo para pensar que se sentía bien. No había pensado en nada congruente en ese instante, no había considerado ni un momento sus sentimientos, porque no podía sacarse de la cabeza la idea de que su hermano lo estaba besando.

Era, en cierto modo, como si por primera vez sintiera ese beso. Por primera vez sentía los labios cosquilleandole, la sensación suave, el agradable roce, el exquisito sabor. Se dió por primera vez cuenta de lo bien que se había sentido, de lo bien que se habían sentido todos los besos que su hermano le había dado, del tamaño de aquella demostración de cariño que le había dado una y otra vez. No lo había pensado mucho. Cuando había entendido que el significado de aquél beso, no era más que Hikaru buscando nada más que demostrarle su cariño, no lo había pensado mucho. Pero ahora, que sentía por primera vez la magnitud de ese cariño, sí que lo pensó. Y así, mucho después de aquél primer beso, Kaoru finalmente se daba cuenta de que le habían besado. (n/a: Vaya que es lento este chico xD)

Ese cariño... era enorme ¿cómo no se había dado cuenta antes de que era enorme? ¿Cómo podía pensar que su hermano se había cansado de él con semejante prueba de lo contrario, de que lo quería más que nunca antes? ¿Cómo había podido ser tan inseguro, tan torpe, cuando su hermano le daba tanto cariño una y otra vez durante el día? Se tocó el labio inferior, sintiendo las caricias suaves de su hermano esa mañana, sintiendo la dulzura casi cansina con la que lo trataba. No podía ser que con algo tan gigantezco desbordándose él no se hubiera dado cuenta.

Aquella mañana... la secuencia de eventos volvió a su cabeza con tal claridad que parecía que estuviese viviéndola de nuevo. Por primera vez entendió los deseos y las acciones de su Hermano en ese instante, y se preguntó ésta vez él mismo cómo había sido capáz de detener la mano de Hikaru en su camino hacia el despertador, se preguntó porqué no lo había dejado seguir, eternamente. Se sintió cruel. Y recordó el cansancio, el mal aspecto de su hermano esa mañana, mientras se ensimismaba en sus propios pensamientos... Ahora comprendía. Su hermano, que para variar era malo con las palabras, no había sido capaz de explicarle lo que sentía de otro modo que no fueran sus besos. Y él, demasiado analítico, no había sido capaz de entender lo que el otro quería decirle.

Ahora entendía porqué huía de él, (o creía entenderlo, porque el cuadro completo todavía no encajaba en la mente del menor de los Hitachiin. Bueno, del mayor tampoco, pero ese por ahora no nos atañe. Pero premio de consolación: No iba desencaminado y lo entendía en parte xD), ahora entendía porqué lo evitaba, incapáz de darse a entender.

Levantó la mirada, por primera vez consciente de muchísimas cosas. Y lo primero que encontró fué la mirada preocupada de su hermano, que se había acercado para asegurarse de que se encontrara bien. Si alguna duda quedaba de que Hikaru lo último que había hecho era olvidarse de él, en aquél momento se habría desvanecido. Pero no quedaba ninguna (n/a:lástima xD). Kaoru apreciaba a su hermano y sus acciones ahora bajo una luz completamente distinta, que le hacia entender mejor la situación. Su mirada se clavó en la de su hermano como la de su hermano se clavaba en él y le tembló de nuevo amenazando con ponerse sentimental. Pero aunque su mirada no se puso sentimental, Kaoru si lo hizo, porque sin pensarlo simplemente abrazó a su hermano, sin importarle que quedara el pupitre en medio de los dos, y le dijo "Lo lamento"

Hikaru no estaba muy seguro de porqué su hermano se estaba disculpando, pero sonrió y correspondió el abrazo. Dejando escapar el nombre de su hermano en un tono casi de reproche, mientras Kaoru dejaba escapar, a su vez, el suyo. De cualquier modo el también lo había necesitado, llevaba toda la mañana frustrado por estar lejos de su hermano. Así que no pensó demasiado. Ya después habría tiempo para enterarse que significaba todo aquello, de momento sólo se dedico a sentir los brazos de Kaoru que le rodeaban firmemente y de sentir el resto de Kaoru, que sostenía entre sus propios brazos. En cierto modo, era evidente, su hermano le había extrañado también, y, finalmente, no había podido más. Pero, si tanta desdicha le causaba, ¿Entonces porqué se empeñaba tanto en mantenerlo lejos?

Kaoru abrazó a su hermano, sabiendo a la vez que hacía lo correcto y lo equivocado. Si, ahora finalmente entendía a Hikaru, pero eso no cambiaba lo fundamental. Ambos eran seres separados, y tenían que aprender a vivir el uno sin el otro, no importaba cuanto cariño se tuvieran. Porque, tarde o temprano, tendrían que alejarse, que comenzar con sus vidas en el mundo, y si uno de los dos no sabía vivir sin el otro, se quedaría varado, detrás, sólo y sin oportunidad alguna de remediar lo que pasaba. Y Kaoru no deseaba eso. Ni para su hermano ni para él. Fuera como fuera, tenía que conseguir que ambos fueran independientes. Pero talvez su plan de acción no había sido el más conveniente. Talvez necesitaba hablar con Hikaru. Pero ahora más que nunca, dudaba que su hermano fuera capaz de entender lo que le estaba diciendo

No podía permitirse eso.

En el silencio, en la confortable seguridad de aquél instante, Kaoru hizo una muda promesa. Se la hizo a sí mismo, pero también a su hermano, aunque éste no lo supiera. Hizo la promesa de que no permitiría que aquello pasara, nunca. Hizo la promesa de que por encima de todo, no iba arriesgarse a la posibilidad de ese futuro.

Todo fuera por su bien, por el suyo y el de su hermano.

Notas finales de capítulo:

Ah, Kaoru, no! xDDDDD... lo siento, las autoras también nos ponemos locas cuando escribimos fics. Éste capítulo me costó mucho trabajo, porque ya no estaba tan inspirada y porque los Ukes siempre me dan más lata que los semes u¬¬ Me cuesta pensar como ellos u¬¬... Además como quería que fuera largo me esforcé mucho, quería que midiera lo mismo que el de Hikaru, para no parecer favoritista, pero no pude u¬¬ Hikaru me es más fácil u¬¬

Bueno, en fin, espero que de todos modos les guste y pues se agradece por leer y aprovecho para hacer un pequeñísimo espacio publicitario... estoy intentando llevar a cabo un proyecto un poco extraño sobre fan-fics... y me gustaría que pasaran y hecharan un vistazo, necesitamos de su ayuda xP... la dirección es .com .Un beso

Hasta la próooooxima vez.

Cordel