Notas iniciales de capítulo:

blablabla. Cordel está muerta, le duelen las muñecas de mecanografiar y le cierran la biblioteca. Así que avisos cortos:

dedicado a los reviewers: ndy_galadrim , Kika_Us-Chan, Takasana Hikanete, Miriadel-Emel, SxN-Hina6, AnGeLuSyCaIm, DC, CoNcReTe_AnGeL_10, Daf-hitachiin, Cielo, shadow-black-neko, Nyu17, 0 o . Hikaru . o 0 , Kuree06, Rochu_Black, y a MirrorsO. A ésta última se me olvidaba decirle que la respuesta al review que dejó está en mi profile, porque no me admite respuesta su review... pero yo los contesto todos ò.ó

Nada más. disfruten, muero. Luego les doy las nuevas.

En lo más profundo
por awix, angel del caos, a.k.a cordel-azul

Capítulo 8: Viernes, primera parte.

Hikaru despertó en su habitación. Un sólo rayo de luz dorada se filtraba por la única rendija que dejaba el pesado cortinaje que cubría el amplio ventanal. Tenía un hambre de perros. Se encogió un poco entre las sábanas, sintiendo el cobijo del estado de amodorramiento en el que estaba. Alguien lo había arropado todo. Su corazón, lentamente se unía a sí mismo como no creyó que volviera a pasar. De algún modo, sentía como si ese cariño llenara un hueco dentro de él, lo sobrepasara y lo desbordara. La misma sensación que tenía cyuando estaba con su hermano. Supo que lo había arropado él. No le quedó la menor duda de ello.

Se estiró, intentando despegarse el sueño. Primero para un lado, luego para el otro. Las cobijas se revolvieron. Con todo el maldito esfuerzo de su mente amodorrada, se incorporó, tallándose los ojos con la palma de la mano. ¿Cómo había llegado ahí? Se había desmayado. ¿Qué era lo último que recordaba? Sentirse mal en la limo. ¿Dónde estaba su hermano?

Ésa pregunta se resolvió sola. La puerta de su habitación se abrió, y por ella, entró Kaoru. Llevaba la mirada baja y algo en las manos. Parecía su celular. Ya iba vestido con el uniforme de la escuela. Entró sigilosamente y cerró tras de sí, en el más absoluto silencio.

-Kaoru...- dijo Hikaru.
-Te desmayaste.- lo interrumpió su hermano.

Hikaru no contestó. Sabía que ocurría algo importante.

-¿Lo siento?- no sabía si debía disculparse.

Kaoru no dijo nada. Atravezó la habitación y se sentó en el borde de la cama. Tardó un momento antes de empezar. Hikaru esperó.

-Llamé a Hayabusa-san- dijo, finalmente. Hayabusa era su médico de cabecera.- Me preguntó qye habías comido por la mañana. No lo sabía, así que pregunté a las empleadas. Me han dicho que no has comido en tres días.- Kaoru hizo una pausa, aparentemente, preparándose para lo que seguía.
-Siento haberte preocupado.- Hikaru creyó haber entendido. Kaoru negó con la cabeza.
-Hnn.- dijo.- No le he querido decir nada a Hayabusa-san. Le dije que no habías desayunado. Ya le pedí a las empleadas que no dijeran nada. Hayabusa san... dijo que te dejáramos dormir, te diéramos un buen desayuno, y que podías regresar al colegio hoy sin implicaciones. De cualquier manera, ha llamado a mamá. Acabo de hablar con ella en el teléfono. Como no le pareció una situación tan grave, terminará unos asuntos del trabajo, pero prometió venir el domingo.-
-Gracias por encargarte de todo.-
-Hnn.- Kaoru volvió a negar con la cabeza.- Ayer...- finalmente, se volvió a verlo.- Cuando te desmayaste, se armó un jaleo. Mi celular no tenía batería, y no pude encontrar el tuyo...-
-Me lo dejé en casa. Lo olvidé. No parecía importante.-
-Pues no pude marcar del teléfono en la limo, así que tuve que regresar al instituto. Kyouya-sempai me prestó el suyo. Me ha costado convencerle de que no llamara a gente de su hospital. Todo el Host Club estaba ahí. Se han enterado de la mayor parte, no he podido evitarlo.-
-¿Qué han dicho?- Hikaru no pudo evitar un ligero tono de ansiedad.
-Han organizado una reunión luego de las clases. Quieren decidir como tratará el club éste asunto.-

Su hermano suspiró.

-No quiero ir.- dijo, tumbándose en la cama, como si eso solucionara todo el problema.
-Hikaru...-odiaba ese tonito de reproche.- no creo que sea conveniente faltar. Ya hay mucho revuelo, y cuando llegue mamá...-

Hikaru asintió. Sí, ya le había quedado claro: había que hacer control de daños. Iba a hacerlo, pero eso no significaba que le dieran más ganas de hacerlo. Ningunas. Kaoru suspiró. El silencio reinó un instante. Finalmente, Hikaru habló.

-¿Has decidido algo?- preguntó, sin quitar la mirada del techo.

Kaoru no respondió al instante, a pesar de saber a lo que se refería. Era una pregunta importante. Se acostó a su lado, viéndolo. Hikaru se volvió. El menor lo miró a los ojos.

-No.- le dijo. La discusión del día anterior podía haber terminado bien, pero muchas cosas importantes habían sido dichas. Él había confesado algo, y Hikaru también, aunque no estaba seguro de qué. ¿Hacia adonde iba ésto? Ninguno lo sabía.- No lo sé.- ¿Qué era ésto? Si iban a hablar con el Host Club, entonces iba a ser importante tenerlo en claro.

Hikaru asintió levemente.

-Yo sí.- dijo.

Kaoru frunció un poco el ceño.

-¿Cuando? ¿No has estado desmayado todo el tiempo?-

Hikaru negó con la cabeza.

-Ayer.- le dijo.- Mientras nos besábamos.

Su hermano se puso un poco rojo.

-¿Y qué has pensado?- preguntó, intentando ignorar el rubor de sus mejillas. No quería pensar en eso. No sabía que podía llegar a ruborizarse así. No le gustaba del todo.
-Bueno...- Hikaru pensó que lo que venía iba a ser difícil. No solía explicar las cosas. En general prefería callarse algunas. El día anterior había hablado de más, sin pensar, y ahora sentía que había dicho muchas tonterías. Esperaba que Kaoru sipiera entenderle. Lo miró a la cara. A veces le hubiera gustado tener un botón para transmitir los sentimientos. Así sería más fácil.

Era cierto, Kaoru era su hermano. Lo quería como a un hermano. No podía decir algo como "te querría del mismo modo si no fuerazs mi hermano". No era cierto. Si no hubiera crecido con él, nacido con él, vivido con él, entonces, quien sabe cómo hubieran resultado las cosas. Era cierto, todo el tiempo compartido y vivido con él había tenido mucha influencia en su vida, era la mayor parte, el mayor fundamento. Pero la forma en que quewría a su hermano no era la forma en que otros hermanos querían a sus hermanos. No ¿Y porqué? ¡Bueno! ¡Eso era fácil! Porque ellos no eranlos otros hermanos. No habían vivido lo mismo, pasaqdo lo mismo, sentido lo mismo, mucho menos sido lo mismo. ¿Qué ésto no era un amor de hermanos? ¡Sí que lo era! Era la forma en que quería a su hermano, y no habría podido quererlo de otra manera. ¿Que no era normal? Bueno, ellos no eran muy normales que digamos. Nunca lo habían sido. Kaoru era su hermano, y así era como lo quería. Jamás podría dejar de ser eso. Era jústamente por el hecho de que era su hermano, y que era como era, que lo quería como lo quería. Aunque dudaba mucho que otras personas pudieran entender eso. Otros podían querer que quisiera a su hermano como ellos querían a sus hermanos, o como ellos creían que estaba bien querer a sus hermanos. Pero para él, eso era imposible, porque él no era esos hermanos. Que si estaba bien o no... las personas solían decir muchas cosas estúpidas sobre eso. Hace mucho tiempo que no las creía ya. ¿Cómo, en nombre de todo lo existente, podía haber estado mal el hecho de que quisiera a su hermano? ¿Qué no a los hermanos debe querérselos mucho? No entendía la división. Porque era una división estúpida, probablemente. Uno quiere a alguien a medida que las cosas pasan, y del modo en que lo va queriendo. Hasta cierto punto, uno descubre un amor más que inventarlo. Y lo que él había descubierto podía ser distinto, pero no por eso estaba mal. Y no significaba que otros tuvieran que tenerlo tampoco, porque eso dependía de la forma en que las cosas se daban para cada uno. Fuera a donde fuera que ésto llevara, siempre sería de ese modo, y ese amor sería siempre un amor de hermanos.

Sí, él besaba a su hermano. ¿Y qué? No debaja de ser su hermano por eso. Y lo quería como para besarlo. Y para lo que viniera. Fuera lo que fuera que decidieran ser, sentir y a lo que decidieran llegar, ellos ya eran, y siempre seguirían siendo, gemelos.

-Eres mi hermano. Mi hermano Gemelo. Hagamos lo que hagamos, siempre seremos gemelos. Y, olvida lo que dije ayer, la forma en la que te quiero no nos quita eso. Nada podría quitarnos eso-

Toda esa disertación mental, y acababa diciendo tres frases. Pero es que hablar no le gustaba. Hubiera preferido besarlo. Pero no lo haría, porque interrumpiría lo que sea que fuera que Kaoru quisiera decir. A Kaoru le gustaba hablar. Y oírlo hablar.

-Hikaru...- a veces, a Kaoru lo sorprendía su hermano. Podía decir las cosas más sinceras... y otras las más arrogantes mentiras. Y aún así, siempre era transparente, como un niño. Podía ver justo a través de él. E, igual que con un niño, podía decir las cosas más soprendentes de vez en cuando. Y, aunque a veces era difícil, cuando entendía lo que quería decirle, siempre sentía que le acababan de dar la respuesta a un problema que parecía dificilísimo...

Y ésta vez lo había entendido. [[N/A: Milagrosamente, porque con ese diálogo, muchos hubíeramos tenido problemas ¬¬]]

-Hay otra cosa.- dijo su hermano, continuando con una idea.- Ayer dijiste algo... de que querías... separarte de mí porque no querías que yo dejara de hacer una vida por tu culpa...-
-Olvida eso...- Kaoru miró a otra parte. No quería acordarse de la discusión del día anterior.
-No, no me olvido.- Hikaru esperó a que lo mirarar.- Kaoru... tu no me... no me aíslas de nada ¿Entiendes eso? No hay forma... en que yo pueda no tener una vida por quedarme contigo. Yo tengo una vida. Una vida contigo. No e trata de elegir a los demás o a tí, tú eres parte de mi vida, ¿Entiendes eso? Se supone que conviva con todo el mundo, no que no conviva contigo para relacionarme más con los otros, eso no tiene sentido. No tendría más vida si no estuviera aquí. Yo soy una persona. No necesito apartarme de tí para ser yo, ni tú necesitas apartarte de mí para ser tú. Yo ya soy yo y tú ya eres tú. No tienes que volverte diferente para ser más tú. Somos como somos. Nos parecemos y no nos parecemos. Somos iguales en unas cosas, y distintos en otras. No necesitas volverte una persona diferente para ser una persona ¡Ya eres una persona! No necesitas irte para ser independiente de mí, ya eres independiente de mí. ¿Entiendes eso, Kaoru? No quiero que pienses que no somos... únicos. Si no fueras único, no te querría a tí, me querría a mi mismo. Si por algo puedo quererte, es porque eres diferente. No soy tan ególatra, si fueras yo, no podría quererte tanto.-
-Hikaru...-
-No es que no sea ególatra, pero no a ese nivel...-
-¡Hikaru!-

Le toco al mayor de los Gemelos el turno de abrir los ojos por la sorpresa. Kaoru lo había abrazado de imprevisto y le había plantado un beso en los labios. No se qeudó sorprendido mucho tiempo, prefirió dejar de pensar en la sorpresa y concentrarse en el beso, cerrando los ojos. Ya se estaba acostumbrando a ésto, fuera como fuera. Y no creía que quisiera evitarlo. Cada que empezaban, sin embargo, sentía que nunca hubieran parado, y que nunca podrían hacerlo...

Sintió a su hermano profundizar en su boca, nuevamente, probando su lengua ávidamente. Éste ya no era uno de sus besos lentos. La emoción de su hermano parecía haber terminado aquella pausa que habían transmitido antes, en la tristeza. Ahora, feliz, el beso le parecía delirante, y las ideas en su cabeza, dejaron de tener mucho sentido. Cerró un puño, sobre el pecho, como intentando sostener al apresurado corazón que parecía querer salírsele del pecho. Que pronto se habían reunido esos pedazos que había creído irreparables, su corazón no parecía tener rastro de heridas que no creyó poder borrar, y recuperaba su energía a medida que la lengua insistente de su hermano le pedía cooperación.

Y cooperó, vaya si cooperó. Sus labios cooperaron, acariciando los de su hermano, y su lengua cooperó, intentando alcanzar la logitud de la otra, eozando más y más las extensiones de las dos. Sus pulmones cooperaron, sosteniendo el aire cada que podían, respirando rápido y profundamente cuando tenían oportunidad. Su mano cooperó, sosteniendo un lado de la cara de su hermano mientras la otra contenía su corazón. Y su hermano cooperó, tomándolo de la nuca con una mano mientras dejaba la otra sobre la de su hermano, para evitar que el corazón se escapara de su pecho. Pero entonces, Hikaru decidió no contenerlo más. Se lo entregó, con todo y la palma de su mano, y entrelazó los dedos con los de su hermano. Exigiendo más a sus pulmones, lamiendo un poco más, separándose un poco y volviéndose a unir, sin explorar demasiado. El tiempo de exploración había pasado, hoy sólo quería besarlo. Besarlo mucho.

Pero aunque todo cooperara, sus pulmones casi al punto de estallar, una parte de él no cooperó. Al monstruo que vivía en su estómago le pareció que él, al menos ya había cooperado suficiente, e, irritado por la falta de atención, soltó un increíble rugido de advertencia a su dueño que, ocupado, pensaba en todo menos en él.

Kaoru se separó. Tenía, igual que su hermano, el rostro rojo, la boca abierta entre jadeos, la mirada nublada y los labios húmedos.

-Tienes que comer.- dijo, con voz de quien se acuerda de algo que pasó hace mucho, mucho tiempo.
-En un segundo.- Su hermano, que bien había ayunado los últimos tres días en órden exclusivo a recordar el sabor que ahora estaba probando, sentía que la comida bien podía esperar un minuto más. Y lo volvió a besar, con todo y la protesta de sus necesitados pulmones, embriagándose de aquel licor.

Gloria. Si a ésto supiera el vino, se proclamaría un borracho. Rey de los borrachos. Dios de los ebrios. Su hermano sabía a licor de naranja, y comoo aquél, le ponía la cabeza ligera. Le rozó el paladar con la punta de la lengua, y luego los labios, invitándolo a continuar. Kaoru gimió un poquito, dentro de su boca, a punto de dejarse llevar. Talvez si era tan sólo un segundo... pero trató de ganar consciencia, se separó.

-No, espera, no.- dijo, sosteniéndolo de los hombros para apartarlo. Te hará mal. Tienes que comer. Hikaru, recien te desmayaste.-
-Me alimento de ésto.- dijo su hermano, intentando volver a acercarse.
-No, ¡Hikaru!- su Gemelo lo apartó, entre con una patada no muy violenta y un empujón que le permitió alejarlo lo suficiente como para bajarse de la cama y ponerse en pie.- Por favor, baja a comer.-

Hikaru gimió, frustrado, dejando caer la cabeza en la almohada; en lo que menos pensaba era en comer. Pero se paró de un salto casi inmediatamente después, porque su gemelo estaba fuera de la cama y por eso, como ya sabía, no había caso en quedarse en ella. Kaoru se sorprendió del súbito despliegue de energía en una persona recién débil de ayunar tres días, y se apartó un poco. Pero se sorprendió más cuando Hikaru le puso los brazos alrededeor del cuello en actitud melosa, hablando en susurros peligrosamente cerca de sus labios.

-¿Y-si-nos-su-ben-el-de-sa-yu-no?- preguntó, silabeando en tono juguetón, capturando sus labios un instante y soltándolos de nuevo, mordiéndose el labio inferior en un intento de contener una risotada franca que amenazaba con escapársele.

Kaoru vió su cara divertida. SAber que estaba jugando pudo paliar el efecto embriagante que tenía esa cercanía y el atrayente aroma de su hermano. Su risa contenida le enfriaba la cabeza tanto como le alegraba el corazón, y lo impulsó a seguirle el juego.

-Aaaah.- dijo, echándole también los brazos al cuello.- ¿Aquí, a tu habitación?- él también sonreía, de lado a lado, sin tanta dificultad para contenerse como su hermano.
-Estoy muy débil, no me puedo parar...- dijo el otro, con voz de fingida seriedad, exagerando la actuación en su expresión excesiva.
-Y yo muy preocupado como para dejarte...- Kaoru copió, sólo en parte, su gesto, sonriendo a medias, mientras ambos se acercaban de nuevo sin pensarlo, para besarse una vez más, rozándose los labios y aspirándo sus cálidos alientos...
-¿Están los señoritos bien?- preguntaron dos voces idéntticas al otro lado de la puerta.

Se separaron a una, con una sola respiración profunda que contuvieron en un idéntico nerviosismo, rojos como la grana.

-Bieeeeeeeen.- respondieron al unísono, adecentándose un poco e intentando sonar tan normales como fuera posible. De toda su servidumbre, aquél dúo siempre había tenido un tino...
-El desayuno está servido en el comedor.- dijeron, también al unísono, las otras dos, desde atrás de la protectora puerta.
-Bajamos...-

Los pasos se alejaron por el corredor. Los Gemelos no se atrevieron a suspirar con alivio hasta que los oyeron ya muy lejos.

-Qué cerca...- Kaoru se dejó caer sentado en la cama, intentando apaciguar su acelerado corazón, mientras su hermano tomaba el uniforme que tenía colgado en un perchero y caminaba al baño para cambiarse.
-Por eso cierro con seguro.- dijo éste último, sin volverse. Habían dicho que bajaban. Su idea de desayunar en cama, que aunque nunca hubiera sido en serio, le había dejado fantasear un poco, se había ido al traste.
-Haa.- Su hermano se dejó caer, sentado, en la cama, para esperarlo. Se le tendría que hacer una costumbre...

El desayuno fué copioso, y decir copioso es sólo una manera de evitar usar términos demasiado intimidantes. La verdad es que fué algo fuera de lo común. La servidumbre, que se había preocupado por la falta de apetito en un muchacho que normalmente no lo refrenaba, tuvo la idea de que preparar una comida bien servida sería la mejor manera de dejar en claro que estaban ampliamente interesados en su buena salud. Y Hikaru, que lo dijera o no, se moría de hambre, sin duda que apreció mucho la preocupación. Después del desayuno, tomaron la limo. La misma limo. Involuntariamente, los dos sonrieron al pensarlo, y en el asiento de atrás, se tomaron de la mano sin pensar mucho en ello, mirando cada uno por su lado de la ventana, inmensamente felices...

...por un momento. Kaoru, aunque intentaba evitarlo, no podía contener uno que otro pensamiento que se le escapaba. Había muchas cosas en qué pensar. De acuerdo. Estaban ahí. ¿Y ahora? ¿Qué iban a hacer? Las clientas, el Host Club, su madre... alguien tenía que pensárselo. ¿No?

-Improvisemos.-

Se volvió a ver a su hermano, que aún miraba por la ventana, esperando que se explicara más a fondo. ¿Podría ser que estuvieran pensando lo mismo?

-¿Cómo dices?- preguntó Kaoru.
-En el club, improvisemos.- (¿Porqué tendría Hikaru esa costumbre de hablar como telegrama? "En el club, punto. Improvisemos, punto" No iba a cobrarle por palabra... No era extraño que pudiera llevarse bien con mori-sempai.)- Veamos qué hacen los demás primero, y actuemos en base a eso.-

Kaoru asintió. No lo mismo, pero habían estado pensando cosas parecidas. Le reconfortaba cuando eso pasaba.

Llegaron al colegio sin incidentes. Bajaron de la limo, y nada parecía anormal. Sin embargo, de algún modo, tenían la sensación de que hubiera alguien mirándolos. En el recibidor fué lo mismo. Entre la multitud, sentían algunas miradas clavadas. Al caminar por un pasillo, alcanzaron a notar cómo un par de chicas tomadas del brazo que se cruzaron con ellos los miraban un instante antes de fingir que miraban a otra parte.

-Lo sabía, nos observan.- dijo Hikaru, en un murmullo molesto.
-Ha... ya me dí cuenta.- dijo Kaoru, también por lo bajo, mirando de reojo hacia atrás para pescar a una de las chicas, que lo había estado mirando y volvió a mirar al frente como si no pasara nada.
-¿Crees que se haya expandido el rumor?-
-No lo sé...-

Pudieron hacerse una mejor idea respecto a eso cuando llegaron a su salón de clases. Varias chicas fingieron no mirarlos cuando sí que lo hacían, pero de los varones, sólo recibieron preguntas sobre su reconciliación. La información parecía estar limitada a un género sólamente. No sabían si eso era bueno o malo, pero al menos, el rumor no se distribuía indiscriminadamente, tenía sus filtros, y les daba una mejor idea de qué esperar.

Desde el otro lado de la sala, Haruhi los llamó con una mano. Aunque intentó evitarlo, Kaoru sintió una leve punzada de celos cuando Hikaru acudió sin volverse a verlo.

"No es nada." se dijo.
-¡Hikaru, Kaoru! ¡Qué bueno que han llegado! Estábamos preocupados... Hikaru ¿Estás bien?-
"Preocupación normal... no pienses en eso"
-Bien.- dijo su hermano.- dormí bastante, y he comido mucho ésta mañana. Sonrisa despreocupada, y otra puntada de celos en el vientre de Kaoru.
"LOS CELOS SON UN REFLEJO DE INSEGURIDAD" y con esas palabras, despejó el asunto de su mente. El NO ERA inseguro. Claro que no.
-Yokatta... No deberías propasarte así...-
-Haruhi.- Kaoru sonrió, celos bajo control.- ¿Podríamos hablar de ésto más tarde?- Aludió ligeramente con la cabeza a la derecha. Varias chicas los escuchaban mientras fingian hacer alguna otra cosa con poco creíble afanación.
-Oh, claro.-

Las clases se hicieron eternas esa mañana. Kaoru no sabía que podía llegar a odiar literatura. Pero era que, por un día, no quería pensar en eso. Tenía mucho que pensar. Le habría gustado mirar a su hermano de vez en cuando y distraerse un poco, pero con tantos ojos fijos en él (y no sabía como, si se sentaba hasta atrás!) simplemente no se sentía cómodo. Se descubrió deseando que la clase terminara sólo a cinco munutos de haber empezado. Ojalá fuera sábado y estuviera en su casa. Con su hermano.

Hikaru pensaba lo mismo. A él literatura SIEMPRE le parecía odiosa, pero hoy, la clase establecía un récord. Ni siquiera dibujar pequeños Hikarus asesinando a pequeños profesores de literatura en las orillas de su cuaderno lo estaba distrayendo. Qué día. Y para colmo, tenía un hambre... Se había llenado en el desayuno, pero al parecer su cuerpo lo había procesado demasiado rápido...

Para su suerte, llegó al almuerzo. Y comió hasta atascarse otra vez, aunque intentó no hacerlo demasiado evidente. Más allá de eso, el almuerzo transcurrió sin incidentes. Kaoru se aseguraba de que su hermano comiera, había muchos ojos clavados en ellos, y Haruhi (que por alguna razón había insistido en estar con ellos) no paraba de hablar a Hikaru de cuidarse en su estado. Sí, sí, sí... Entre ella y los mirones, a Kaoru se le estaba colmando la paciencia. ¡Cómo deseaba que ya fuera hora del club para termminar con todo eso!

Otro bloque de clase aburrido que Kaoru se pasó mirando por la ventana y Hikaru jugando por debajo del pupitre con el PSP. Pero finalmente, el timbre de salida. Viernes, y por supuesto, toda la clase recogió sus clases con más premura que de costumbre, aunque fingieran que no. Kaoru recogió sus cosas finalmente ¡Vaya si era hora! Se volvió a ver a su hermano, el otro asintió. Salieron como bólidos del salón y se dirigieron juntos, a paso rápido, hacia la sala del club. Tras ellos, Haruhi se dió cuenta de que se había quedado atrás.

-¡Esperen, voy con ustedes!- dijo, entre las olas de gente.

Hikaru esperó, para disgusto controlado de su hermano menor. ¿Desde cuando a Haruhi le preocupaba tanto acompañarlos? Normalmente no era una molestia. Normalmente le agradaba. Pero hombre, hoy...

-Lo lamento.- dijo ella, saliendo de entre las hordas apresuradas por irse.-Tamaki-sempai me ha pedido que los acompañe. Creo que no quiere que estén sólos mientras se solucionan las cosas.-
-Genial.- la molestia de Hikaru, por otra parte, le proporcionó a su hermano cierto orgullo.- ¿Y tú has accedido?-
-No sabemos como reaccionará la gente después de lo de ayer. No me gustaría que les pasara algo.-

O.K, eso disminuía considerablemente el enfuruñamiento fraternal. Kaoru bajó bastante la guardia. Era que con todo ésto, estaba para salirse de sus casillas. Y por lo visto, su hermano también. Pero Haruhi tampoco tenía que venir a pagar el cuento...

Interrumpió sus pensamientos de auto-recriminación, sin embargo, nada más llegar al salón del club.

El pasillo estaba atestado. Un maremoto de chicas (y unos poquísimos chicos) se reunía alrededor de la puerta de la sala de música del tercer piso, esperando a entrar. La puerta estaba cerrada, como de costumbre, hasta que todos los hosts llegaran y la sala estuviera lista. Hoy, sin embargo, todas las clietnas parecían haberse presentado antes. Algunas cabezas se alzaban sobre la multitud, intentando ver.

-¿Qué...?- Hikaru nunca llegó a concluír la pregunta. Y dos segundos después, se arrepintió de haberla empezado.
-¡Ahí están!- Una clienta había oído su voz, y los había localizado. Bastó que señalara el dedo acusador, para que la Horda se volviera en su dirección y los mirara en silencio sólo por un segundo.

Como una estampida, el gentío se les vino encima, con un grito de guerra deforme y sin coordinación que sonaba mucho como ¡IIIIIAAAAAAAA- KYYAAAAAAA! dicho a destiempos por muchas voces agudas diferentes. Al día siguiente, muchas gargantas amanecerían afónicas. Pero hoy, los rodearon como el mar a un bote. Intentando abrirse paso, los tres amigos intentaron llegar hasta la puerta, pero no les fué posible. A Haruhi se la tragó el mar, aunque intentaron detenerla. La multitud la botó por donde había venido, hasta dejarla fuera del círculo e incapáz de llegar a los gemelos.

-¡Hikaru, Kaoru!.- gritó, preocupada, intentando frustradamente pasar entre las otras.

Ésos dos no estaban mucho mejor tampoco. A ellos, la multitud los arrastró hacia el centro, de donde no los dejaba salir. Ya los habían separado y los distanciaban más, rodeándolos de Ias-kyas y dejándolos sordos y magullados mientras intentaban vovler a alcanzarse.

-¡Hikaru!- Kaory saltaba entre gritonas, intentando hacerse ver, todavía con la mano extendida hacia su gemelo.
-¡Kaoru!- Hikaru también tenía la mano extendida, y cada vez le era más difícil ver a su hermano.- ¡Aquí!-

Por alguna razón, cada cosa que decían parecía ir seguida de unos Iaaaas-Kyaaaas en un tono más alto. Ésto no iba bien. A éste paso no llegarían nunca a la sala. A base de pisotones, de aferrar el pie al suelo, meter los hombros entre la gente y escudarse con la cartera, Hikaru empezó a abrirse paso hacia su hermano. Éste hacía lo mismo. Las patadas en la espinilla y los codazos hacia atrás le resultaron ampliamente útiles. Finalmente, se alcanzaron.

-¡Dame la mano, hay que llegar a la puerta!- le gritó su hermano, seguido de otro incremento en los Iaskyas.
-¡Sí!- y otro más. Kaoru prefirió darle el brazo que la mano, pensando que si lo volvían a jalar, así resistiría más.

Era más difícil abrir paso para dos. Pero de alguna manera, consiguieron hacerlo. No son represalias, sin embargo. Kaoru sentía roja la oreja y le dolía una cadera, aunque no sabía porqué. A Hikaru le dolía el pié izquierdo, de todos los pisotones recibidos, y el hombro, que más de una aferró para intentar halarlo. Tenían toda la ropa revuelta, de tantas manos que la habían tirado. Casi aporrearon la puerta.

-¡Abran, abran!-

La puerta se abrió y dos manos los halaron dentro. La enorme mole que era mori y la ayuda de Honey-sempai sin duda que podían resultar útiles en esos casos. Entre los dos, contuvieron a la ultitud mientras un Tamaki preocupado intentaba cerrar la puerta.

-¡Esperen!- gritó una voz desde fuera.- ¡No cierrren, porfavor!-
-¡Haruhi!- los gemelos se acercaron a la puerta. A base de uno que otro codazo, a la chica le estaba resultando muy difícil llegar hasta allá. Nada más pudieron alcanzarla, tiraron de ella, cada uno de una mano, y pudieron meterla a la sala, cayéndose de espaldas. Por su parte, los otros tres finalmente consiguieron cerrar la puerta, y Tamaki no esperó a dar instrucciones.
-¡Rápido, el sofá!-

Varios se lanzaron a cumplir la órden. Uno de los sofás de tres piezas actuó como traba momentánea para la puerta, tras haberlo arrastrado unos tres metros. Puesto el sofá, finalmente pudieron alejarse de la entrada. Aún así, el espectáculo no era bonito. La pobre puerta de madera se balanceaba adelante y atrás con los insistentes golpes a su estructura.

-¿Crees que la tiren, Takashi?- preguntó un preocupado Honey-sempai con ojos llorosos.
-Hn.- respondió aquél, en un monosilábico que significaba, literalmente, "no lo sé".
-¡Alguien debería salir a calmarlas!- la preocupación de Haruhi era real. Nunca había visto así a las clientas. Nunca creyó ver así a las clientas.
-Tama-chan ya lo intentó.- dijo Honey.
-Cuando llegué, fuí el primero. Casi me han comido vivo.-
-Taka-san me trajo en hombros, ¿No es verdad?- preguntó Honey. Ni siquiera a ellos los habían dejado pasar tranquilamente.
-Hn.- dijo Mori, en un monosilábico que significaba, literalmente "fué difícil"
-Talvez Kyouya sempai pueda calmarlas...- Haruhi aún buscaba la solución.
-¡Kyouya!- Tamaki pareció recordar un pendiente, poniéndose en pié.- ¡Kyouya sigue fuera! ¡No ha llegado a tiempo... seguro lo han matado!-
-No creo que eso sea posible...-
-¡Gemelos problemáticos, todo ésto es por su culpa!-el Rey del Host Club, de algún modo, decidió que volcar su furia sobre ellos de hecho podría ser productivo.- ¡Si las clientas han matado a Kyouya, yo...!-

No concluyó esa frase. Los gritos al otro lado habían cambiado de entonación un par de segundos atrás. Y ahora, alguien movía el picaporte. Frustrado por el sofá, el individuo se vió forzado a llamar a la puerta.

-¿Tamaki? Soy yo, abre la puerta.-
-¡Kyouya!- Tamaki corrió hacia la puerta, pero no pudo lanzarse encima de nadie en un abrazo familiar porque tuvo que esperar a que Mori moviera el sillón. Kyouya entró con aire impecable. Estaba intacto, por supuesto.
-¿Un sofá?- preguntó, viendo el objeto que había estado bloqueando la puerta.- Tamaki, ¿Sabías que a la puerta se le puede echar cerrojo?- los gritos habían disminuído considerablemente, y continuaban apagándose
-¡No era suficiente! ¡Tumbarían la puerta!-
-¿No se te ocurrió pedirles que no lo hicieran?-
-¡Lo hice! ¡No atendían razones!-
-Atendieron mis razones.-
-Kyo-chan...- Honey se le acercaba con ojos llorosos.- He tenido miedo.- Mori se lo llevó en volandas
-¿Qué razones les has dado, Kyouya-sempai?- Incluso viniendo de él, la proeza parecía irrealizable.
-Les pedí que dejaran libre el paso para que se pudieran realizar los preparativos adecuadamente y el Host Club pudiera abrir pronto.-
-¿Y ha bastado con eso?- Hikaru no se lo creía.
-No al principio.- Kyouya lo miró atentamente.- Hasta que agregué un descuento especial del 30% en la descarga de fondos de pantalla de vuestro besoo de la zona de descargas móviles de la página web del club.-. . .- Como sea, me sorprende que como Hosts miembros de éste club los demás no hayáis podido abriros paso de mejor manera. Si maltratan a la clientela, nos resultará difícil hacer negocios.-
-Espera... ¿Fondos de pantalla?- Las últimas palabras que había registrado la mente de Haruhi también eran las últimas que habían registrado las de los gemelos. Pero ellos, a diferencia de la chica, no habían esperado a preguntar. Hikaru se había sacado el PSP de la cartera y ya se apresuraba a entrar al portal del club. Kaoru también se había acercado a ver.

Encontraron los mentados fondos. Fotos y fotos y fotos y fotos de la escena del día anterior, algunas retocadas, varias con texto y brillos agregados.

-Tenemos casi todos los ángulos y distintas expresiones.- Kyouya, inclinado detrás de ellos para ver también, con expresión clínica y brazos cruzados, pareció considerar prudente dar información detallada al respecto.- Los fondos para móvil no requieren gran resolución, así que tengo las mejor enfocadas en mercancía de mayor tamaño.-
-¡¿Nos has colgado en internet?- Sabía que no era prudente, pero Hikaru juraba que iba a matarlo.
-Dado que nuestro sitio Web requiere suscripción.-(adquirible por un módico costo, por supuesto)- Nadie más allá de nuestras clientas cuenta con el acceso a esa información.-
-¡Existe algo llamado Búsqueda de imágenes de Google ¿Sabías eso?-
-No, entrar por un buscador de esa manera sería imposible. Los buscadores no pueden acceder a las imágenes de nuestra zona de descargas, me aseguré de ello hace mucho tiempo.- [[N/A: Maldición, ahora sé porqué no puedo entrar. Kyouya astuto Ò.Ó]]
-¿Cómo has conseguido tener las fotos listas tan rápido?- Kaoru las veía con cierto pesar, con el PSP en las manos y explorando el sitio.- Normalmente, éste sería nuestro trabajo.-
-La planeación siempre ha sido una de mis mejores capacidades.- Kyouya se puso en pié y se ajustó las gafas.- ¿No pensarán que no había contemplado el caso de tener que retocar fotos sin su ayuda? Como sea, no es la primera vez.- Cuenta con Kyouya para hacerte sentir dispensable.- Como sea, siempre he recalcado lo rentable que sería una situación de éste tipo.-

Sí, lo había hecho. Varias veces. Los gemelos siempre lo habían tomado a broma. Talvez deberían haber puesto más atención.

-Como sea ¿No íbamos a tener una charla sobre ésto, de todos modos.- Kyouya cruzó la habitación.- Ahora sería un buen momento para hacerlo.-
-¿No esperaremos a después del club?- Haruhi parecía sorprendida.- La plática podría extenderse, y no queda mucho tiempo antes de la hora.-
-Tenemos que mostrar una opinión uniforme sobre éste asunto.- dijo Kyouya.- No podemos apresurarnos a que ésta situación se nos salga de control, ya es bastante precaria. Continuaremos después, si hace falta. Pero por ahora...- el resto de la frase se adivinaba en sus brazos cruzados.-

Los otros miembros del club parecieron comprender. Uno a uno, se acercaron a la mesa. Tras el ruido de sillas y movimiento normal del momento, sobrevino un pesado silencio. Kyouya se tomó un segundo antes de empezar.

-Primero que nada...- comenzó finalmente, arreglando sus papeles, sus ojos invisibles por las gafas.- ...creo que es evidente como conviene manejar éste asunto ante las clientas. La escena de ayer...- movió un poci la cabeza, y sus gafas brillaron.-... evidentemente ha desperatado la imaginación y el interés de un buen porcentaje de nuestro público consumidor.- [[N/A: O.O Vaya término...]]- El incremennto de la venta de mercancías de los dos en las últimas veinticuatro horas ha sido del 90% del volumen normal.-
-¡Pero Kyouya!- Tamaki consideró prudente interrumpir la explicación económica del vicepresidente, con ojos grandes y dramáticos.- ¡No estás teniendo en cuenta sus sentimientos!-

Era reconfortante saber, de alguna forma, que a pesar de la situación, Tamaki seguía preocupándose, por encima de todo, por sus sentimientos.

-¿Cuáles sentimientos, exáctamente?- Pero claro, cuenta con Kyouya para desinflarte.- dado que hasta el momento no han presentado ningún signo de incomodidad en una situación que evidentemente resultaba problemática para ellos, no veo porqué, resuelto el problema, tendrían que sentirse incómodos.-

Buen punto.

-¡Pero Kyouya! ¡Tú no entiendes las complicaciones del amor!-
-Honestamente, Tamaki, no creo que alguien lo haga.-
-¡Kyouya!-
-Tamaki, como yo lo veo, no hay muchas opciones aquí. Tras... el incidente de ayer, las únicas formas que tenemos para manerjar la situación son presentarlo como una relación ante las clientas o cancelar su participación en el Club, ya sea momentánea o definitivamente. De las dos opciones, la primera deja mucho más abierta la pregunta de si se trata o no de un engaño publicitario. La segunda tendería a favorecer rumores, incluso entre nuestras clientas. He de aclarar que mantener bajo control el despliegue de rumores desencadenados tras la situación de ayer ha sido extenuante. Y si ha sido posible se ha debido, en su mayor parte, a la fidelidad de nuestras clietnas y a su incondicional apoyo hacia lo que consideran "un amor prohibido". Lamentablemente la situación es precaria. No todas nuestras clietnas tienen las mismas ideas o nos consideran como su único interés. Por ahora, lo mejor que he podido hacer ha sido limitar el flujo de información a un grupo cerrado de personas interesadas en esa clase de relación.- [[A.K.A-Yaoi/Incest/Twincest fangirl/fanboys]]- Pero no dudo que ciertos individuos problemáticos comenzarían a pensar más en sus propios intereses si no nos ocupamos de contener la situación.-
-¡Usso!- Tamaki no podía creerlo de sus clientas.
-Posible, Tamaki; Probable, de hecho. De cualquier manera, no creo que los gemelos deseen cancelar sus actuaciones indefinidamente, especialmente a la luz de las circunstancias actuales. Debo mencionar que dada la situación, si cancelamos sus presentaciones incluso momentáneamente, no es seguro que volvamos a poder establecerlas, por las conscuencias que retirarlos ahora del club acarrearía. Bajo éste panorama, dudo mucho que deseen llevar a cabo ésta opción ¿Me equivoco?-

Las miradas recayeronn sobre los Gemelos, las interrogaciones pintadas en todos los rostros. No tuvieron ni que pensarlo. Dejar el Host Club ya era bastante malo (Aunque no lo admitieran, su vida era el club, no había muchas más cosas en ella) pero además, ¿Arriesgar su familia a posibles rumores?

-Zettai Dame- dijeron al unísono, los ojos cerrados, sin molestarse en descruzar brazos o piernas. No dejaron posibilidad a respuesta.
-En ese caso, creo que nuestra mejor opción sería sacar provecho de ésto tan pronto como fura posible. Si lo manejamos como si fuera natural, sin provocar especulaciones, es menos probable que la situación se salga de control. Si hacemos parecer que lo estábamos esperando, se armará menos barullo en el asunto, y daremps más lugar a que las clientas se pregunten por la veracidad de la información, por lo que disminuiríamos el riesgo de que alguna intentara utilizarlo para sus propios propósitos. Los cotilleos con las clientas están bien, para mantener el ambiente persnoal, pero hay que evitar provocar especulaciones. No podemos darnos el lujo de que las clientas piensen en eso.-

Había algo en esa última frase que hacía desconfiar de Kyouya. El reloj de la torre empezó a tocar.

-Es la hora.-

La mayor parte del club se puso en pié para arreglar la sala tan rápido como fuera posible. Sólo Tamaki se quedó en la mesa. Seguro, había entendido todo lo que Kyouya había dicho, pero no se sentía bien. La perspectiva de no ser del todo honesto con sus clientas no le gustaba. Una mirada a Hikaru y Kaoru, sin embargo, perturbó ese hecho. Los vió, hablando, mientras aparentemente se ponían de acuerdo sobre la ubicación de una mesa. Esos dos siempre cuidaban sobremanera el escenario. Todo era utilizable. Había estado tan preocupado cuando empezaron a evitarse... había creído que no volverían a hablarse.

Estaba nervioso. Y confuso. Pero, entre todo éso, estaba molesto, muy molesto, de no haberse dado cuenta ¿Había provocado él ésto, impulsándolos a unirse al club, hacia casi dos años atrás? ¿O era algo que había estado ahí desde antes y él simplemente no lo había sabido ver? Eso le estaba comiendo la cabeza. De cualquier manera, se sentía aliviado de verlos así, hablando, simplemente, otra vez.

El día anterior había sido de locos. Tras la sorpresa inicial había tenido tantas emociones que no había sabido por cual decidirse. Pero por la noche, cuando había visto regresar a Kaoru, entre los jardines obscuros, con la preocupación grabada a fuego en el rostro, había temido mucho, y, a su modo, lo había entendido todo. Todas sus tonterías y todos sus temores. Todas sus dudas y todas sus preocupaciones. Y ahora que los veía, se sentía conmovido.

En cierto modo, eso le bastó. No podía dejarlos solos. En cierto modo, como Haruhi, ellos eran sus hijos ¿No? Tenía que protegerlos. Era su deber como padre.

Sin embargo, eso sí, no iba a quitar el dedo de la yaga. Como padre, debía mantener su autoridad, y es evidente que había un serio asunto de familia en curso. Kyouya podía no ver demasiada reelevancia en las emociones de los Gemelos, pero él sí. Y nada más terminara el club, iba a tener que actuar como padre de familia.

Notas finales de capítulo:

blablabla. Cordel muere. El capi ha quedado muy encimado pero es que hay demasiadas cosas que meter en ese viernes. El dialogo de Kyo no me convence. Es más complejo que eso, pero no doy mas, eran quince páginas a mano que mecanografiar, mi cerebro está seco y todavía tengo kilos de cosas que escribir! Mucho trabajo ¬¬. Así que me voy

Cordel tiene Fiction press! Búsquenme como Angel-del-Caos. Es el nombre que uso para los originales y los Yaois. Por ahora no tengo nada pero voy a empezar pronto con un proyecto ahí, por lo que si alguien está interesado, puede agregarme.

También, tengo nuevo mail y ahora está abierto a vista de público. Se reciben comentarios.

Me cierran la biblioteca así que me voy. Saludos grandes,

Cordel