Notas iniciales de capítulo: Hola de nuevo.

No me encuentro muy bien. Justo ahora estoy en un estado bastante depresivo y por eso es difícil escribir. Sin embargo, no planeo dejar ésta historia y creo que el ENORME capítulo que verán adelante debería hablar por sí solo en cuanto a eso. Recientemente mis hábitos se están normalizando y eso me deja más tiempo para escribir, así que tengo cierta esperanza en que las cosas se regularizen aunque sea un poco. ¿No sería eso bueno? Tendrían actus más seguido.

Aún así estoy en uno de esos momentos de la vida en que hay que decidir sobre demasiadas cosas y simplemente hay mucho que carburar, por ésta razón solo no me siento bien. Lo lamento .-. No desearía sentirme así y apesta, y por eso hoy no estaré muy chacotilla como siempre.

Así que reduzcámoslo a lo simple. Dedicado a los reviewers: Andy_ galadrim Kika_Us-Chan, Takasana Hikanete, Miriadel-Emel, SxN-Hina6, AnGeLuSyCaIm, DC, CoNcReTe_AnGeL_10, Daf-hitachiin, Cielo, shadow-black-neko, Nyu17, 0 o . Hikaru . o 0 , Kuree06, Rochu_Black, MirrorsO CamilleCS y Kamichy. No saben lo mucho que sus reviews me han impulsado a terminar éste, porque deprimida y todo, me ha costado un verdadero triunfo

Disfrutad

En lo más profundo
por awix, angel del caos, a.k.a cordel-azul

Capítulo 9:Viernes, Segunda parte.

Las cuatro... y cuarto. El Host Club está abierto

-Irashaimasse.-

Las cuatro y cuarto con tres segundos. El Host Club esá lleno de fans gritonas.

-Mis doncellas...-

Pero ni siquiera el aire principesco del rey del Host Club podía calmarlas. Por una vez, Tamaki no era el centro de atención. Justo ahora, la masa de fans del club tenía otro objetivo. Un objetivo secreto, obscuro, a menudo dicho en susurros. Una adicción terrible y prohibida con un grupo de adeptos e iniciados muy cerrado, una secta demónica con un nombre.

Yaoi.

En todos lados, una inclinación como ésta tendría adeptos. Estaban ocultos en las sombras, en silencio, perdidos entre la masa de gente. A diferenia de trassectas, ellos no llevaban signos arcanos crípticos que los identificaran secretamente (excepto, por supuesto, botones de Loveless y tazas de Gravitation, esas cosas, pero eso no cuenta ¬¬) por lo qu podrían pasar fácilmente por un individuo normal. Pero no lo eran. Eran entes obscuros con una adicción que carcomía lentamente lo más profundo de sus entrañas, un requerimiento fatal por el que serían capaces de hacer todo. Todo.

TODO.

Sí, en todos lados una inclinación como ésta tendría sus adeptos. Pero en el Ouran, tenía más. La gente próspera tiene mucho tiempo libre, y muchas señoritas (y algunos señoritos *-*) habían desarrollado muy pronto su afición a los placeres obscuros de aquellos romances. La idea de que el amor puede aparecer bajo cualquier forma y en cualquier parte, que no hay barreras para él, y que carece de reglas, uno de los mayores argumentos de conversión al Yaoismo, resultaba ser también uno de los mayores preceptos de la mayor parte de las clientas del Host Club ¿Y por qué? ¡Bueno, esa pregunta es sencilla! Porque era el mismo argumento que les permitía creer a las chicas que su host favorito podía enamorarse de ellas. Así que era un argumento popular. Muy popular. Debido a ésta derivación, las clientas tenían mayor tendencia que otros individuos a caer en ésta derivación de culto prohibido. Para ellas, todo era posible.

Cierto es que para muchas de ellas los gemelos no eran Hosts elegibles, pero había más de una razón para creer ésta. Por supuesto, el incesto era una cuestión, y la idea de que si estaban juntos, de hecho ya estaban ocupados, era otra. Un motivo fuerte también era la personalidad ambigua de los dos, que era bastante malévola fuera del club, y demasiado abierta y romántica en éste, haciendo a las clientas sospechar de un juego doble. Pero hasta la clienta más desconfiada del host club sabía perfectamente bien y podía asegurar sin temor a equivocarse que para llegar a un beso (incluso fingido) del calibre que habían presenciado el día anterior tenía que haber detrás un motivo más fuerte. Por un momento, la fé Yaoista había ganado y un romance antes descartado se había vuelto real ante sus ojos. Ya se había visto antes, con Kasanoda-kun, lo respaldantes que las clientas podían llegar a ser ante un romance como éste, y lo rápido que el séquito Yaoi podía reunirse, pero ahora, era diferente: Todas las complicaciones de un romance prohibido y tabú estaban volviendo loca la imaginación de las clientas. No podían evitarlo. La fé Yaoista había despertado y a suus ojos se había efectuado un milagro. Esta noche, alrededor de las 9, el Hostfiction estaría lleno de Yaois nuevos. Los existentes de los gemelos ya habían cultivado más de 1000 visitas el día anterior, y ésta noche, docenas de ellos pasarían a las listas de favoritos.

Pero justo ahora, las clientas querrían acción ¡Quiero decir! Querían mostrar su apoyo a la feliz pareja. Sí. Eso. Nadie mencionó otra cosa.

-Les rogamos mantener la calma.- Ya venía. Kyouya al rescate.- Estamos seguros de que tienen muchas preguntas que hacer a Hikaru y Kaoru.- Algunos desordenados "sí"s se oyeron entre el gentío.- por eso, hemos organizado para ustedes una rueda de prensa, como se anunció por nuestro sitio Web Online el día de ayer, así que les rogamos tener su número de preinscripción a la mano y las normas de publicación especiales que se dieron a conocer por internet firmadas y selladas para poder participar. Para el público en general se organizará una sección de preguntas y respuestas breve con un módico costo de inscripción. Estamos recibiendo sus solicitudes.-

Recuérda nunca dejar tu rescate en manos de Kyouya. Suele ser contraproducente.

De alguna manera, muy pronto acabaron sentados a la mesa grande otra vez. De alguna manera, había sillas plegables dispuestas delante, llenas de gente. De alguna manera, estaban respondiendo preguntas.

-Tengo una pregunta para Hikaru-kun.- renge, libreta y pluma en mano, con sombrero de reportera de los años cincuenta, parecía completamente en su papel.- Exáctamente ¿Cuál será su postura ante ésta situación? ¿Van a abandonar su participación en el club ante el evento de ayer? ¿Continuarán siendo elegibles como Hosts a partir de éste momento?-

Hikaru no supo reaccionar de inmediato. Pregunta demasiado personal, demasiado inesperada, demasiado justo-en-el-clavo. Maldita fuera Renge. Además, no era una pregunta válida ¿No su simple aparición en el Host Club esta tarde, en la escuela por la mañana, deberían haber respondido a esa pregunta? Pero ella quería saber más. Quería todos los detalles, su vida expuesta al ciento porciento.

Bueno, pues no le iba a dar el gusto. El era un Host, y no lo era en vano. Sabía improvisar un papel imprevistamente. Y nunca fallaría en éste, que tenía tan bien ensayado, desde que era un niño y fingía ser el hermano mayor protector de su gemelo. Se lo sabía de memoria.

-Vamos a continuar.- no le convenía agregar mucho.

-¿No supone un gran esfuerzo emocional?- a diferencia de Renge, a pesar de la ocasión, las otras clientas participantes de la Rueda de prensa/Sección de preguntas y respuestas (que habían venido a ser exáctamente la misma cosa) no habían considerado necesario hacer cosplay.- Después de la situación...-

Kaoru se puso rojo. Pero no casualmente.

-No es eso, nosotros...- su mirada se ponía calculadamente acuosa, entendimos algo, el día de ayer. No quisieramos... seguir escondiéndolo.- Y les dirigió una mirada insegura por encima de su sonrojo.

-Kaoru...- Hikaru hizo su entrada, lo tomó de la barbilla, aunque su gemelo se negó a girar el rostro. Bien.- No tienes que forzarte.-

-No, yo...- una lágrima.- quisiera... quiero hacerlo.-

-¡ ¡ ¡ ¡ ¡ ¡ ¡ ¡ ¡ ¡Kyaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa aaaaa ! ! ! ! ! ! ! ! ! !-

-¿Significa ésto que aceptarán una relación públicamente?-

-¿Cuál es la posición familiar respecto a ésta situación?-

-¿Cuál es la posición del club?-

-Si continúan como anfitriones, ¿Cuál será su trato con las clientas?-

-¡Kaoru te amo!-

Mas Kyas.

-Orden.- de pié, con los ojos cerrados, Kyouya se quitó y limpió los lentes.- Orden, por favor, o tendremos que cancelar la rueda de prensa- Se puso los lentes de nuevo.- Una pregunta a la vez, por favor. Preguntas sólamente, no comentarios personales. Y el último comentario ha sido decididamente inapropiado-

Se escuchó una voz, cerca de donde se había oído el grito "Sí, tonta, ¿no ves que Hikaru se encelará?"

-¿Públicamente?- Kaoru ya se había decidido a hacer contro de daños. Ojos enormes, miró a la audiencia, y luego a su hermano.- Yo...-

-No hace falta, Kaoru, no te esfuerces.- Kaoru le acarició el cabello.

-Pero... talvez... yo... debería...- se movía nerviosamente

-Basta. No te esfuerces y no te preocupes.-

-Hikaru, lo lamento...-

-No te disculpes. ¿La siguiente pregunta?-

-¡Kyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyaaaaaaaaaaaaaaaaaa aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!-era imposible escuchar nada sobre aquél escándalo

Del otro lado de la mesa, Kyouya se puso en pie.

-Orden.- dijo, cruzándose de brazos con sus notas en una mano.- Por favor, órden. Por el momento, el Host Club requiere su discreción sobre el asunto hasta que estemos seguros de cómo se manejará públicamente.-

-En favor de los gemelos ¿No es así?- preguntó una voz en la linea de enfrente

-Exáctamente.-

-¡Kyouya-sempai, kyouya-sempai!- ("¡Sama!", le corrigió otra, una de las clientas de Kyouya)- ¿Cuál es la posición del club ante ésto? ¿Están apoyando la relación de los gemelos, supongo?-

-Cuentan con nuestro apoyo.- Dijo, inexpresivo, y sus gafas relucieron

-Cuentan con más que nuestro apoyo- Tamaki parecía haber decidido que esa pregunta iba dirigida a él, sin importar que Kyouya ya la hubiese contestado.- Ésto no es un juego para nosotros. Estámos dispuestos a hacer todo lo que sea necesario para que ésta situación llegue a buen término. Sea como sea, y cueste lo que cueste, Hikaru y Kaoru son parte de nuestra familia y no los vamos a abandonar.-

Cuenta con Tamaki para sorprenderte y sentirle aprecio sin querer. No era extraño que fuera el Host #1. De alg+un modo, conseguía ser sincero y dulce hasta en una situación ficticia, como si se transparentara, y la verdad y la fantasía fueran lo mismo para él. Había hablado con una calma y propiedad que habían dejado en claro la verdad de sue palabras. Nadie se atrevería a negarlo. Los gemelos tampoco. Lo miraron un segunto, y en ese instante, él los miró a ellos, sonriendo. Y eso fué lo más sincero de todo lo que pudo haber echo. Por un instante, los dos se sintierro a siglos luz de alcanzarlo. ¿Cómo lo hacía? Cuenta con Tamaki para emocionarte de ese modo...

No podìan dejar que se llevara el título.

-¡Hikaru-kun, hikaru-kun!- Aunque la mayor parte de las chicas se hubiera quedado viendo a Tamaki con admiraciòn, aún quedaban algunas capaces de enfocarse en el tema presente.- Hablando de familia, ¿Cómo se ha tomado...?-

-No discutiremos los asuntos interfamiliares.- Kyouya, con una sonrisa demasiado pronunciada, se agenciò esa pregunta.- Nos limitaremos a los asuntos del club.-

Hubo algo muy terminante en esa respuesta, aunque hubiera sido dicha con tanta suavidad. El silencio se hubiera apoderado de la sala en otras circunstancias,pero ahora, la palabra fué rápidamente tomada por alguien más.

-¿A hace cuánto tiempo se remonta su relación?-

-Etto... es... difícil dar una fecha exácta.- Kaoru miraba alternativamente a su hermano y a las clientas, preguntándo mudamente.- Yo diría que... unos tres meses antes de entrar al instituto medio...- enrojeció violentamente, pero no naturalmente.

Hikaru asintió, tranquilizándolo. Él había pensado lo mismo. Si decían que su relación era posterior al club, se metían en situaciones complicadas. Justo ahora, su mejor carta recaía en la duda, la duda de las clientas de qué tanto podía ser real, o lo había sido desde el principio. Si decían que su relación era posterior, hubiera sido muy claro que más que ser real, se había vuelto real. Si decían que era anterior, siempre quedaba la duda de si estaban mintiendo.

-¿Tienen un aniversario?-

-El cuatro de Octubre.*- dijo Hikaru sin pensar, tomando la primera fecha que venía a su cabeza sin dejar de mirar a su gemelo. Claro que era una fecha completamente inventada. La primera vez que se había dejado llevar, y lo había besado, había sido sólo un par de días antes de su cumpleaños. Recordaba los globos. Los tres globos que les habìan mandado de adelantado y que habían tenido de escenario ese día, recordaba haberlos visto de reojo sòlo un instante, cuando su hermano se había separado. Era curioso como algunas cosas se olvidaban tan facilmente, y otras quedaban grabadas en la memoria a fuego, de manera completamente aleatoria. Jamás le hablaría de eso a nadie, sin embargo. Ese recuerdo, era sólo suyo. Suyo y de su hermano.

-¿Cuales son sus planes para el futuro?-

Una pregunta dura. No porque fuera difícil, la verdad, si no porque los ponía a pensar.

-Yo...- a Kaoru le tocaba hacerse el apabullado, algo que resultó más fácil de lo que esperaba.- No...-

-Me quedaré toda la vida con él.- dijo su hermano, pasándole el brazo por la espalda y mirando a los demàs como retándoles a desafiarlo, y luego volviéndose a ver a su hermano de nuevo.- A menos que tu no quieras.- dijo, en voz más baja, pero lo suficientemente audíble.

-Hikaru...- los ojos de amor de Kaoru eran perfectos, exceptuando que, pensó su hermano, Kaoru jamás hubiera puesto esa cara en la vida real.- Sí...- y retiró la mirada.

-¡ ¡ ¡ ¡ ¡ ¡ ¡ ¡ ¡ ¡KYYYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA ! ! ! ! ! ! ! ! ! !-

Al otro lado de la mesa, alguien tenía el corazón en un puño.

Haruhi miraba todo y no podía aguantarlo. ¿Cómo podían ellos? Sus sentimientos eran reales, ellos estaban hechos un lío. Acosados con esas preguntas, la ráfaga insaciable de un público insatisfacible, todo era una simple cuestión de oferta y demanda. Pero cada una de esas preguntas, la tenían ellos en la cabeza. De verdad. ¿Cómo manejar el asunto en público? ¿Qué iba a pensar su familia? ¿Qué iban a hacer en el futuro. Ellos realmente estaban preguntándoselo. ¿Cómo podían actuar con algo así? Estaban ahí, en la perfecta representación de la calma y el amor cuando, en realidad, todo eran dudas y caos. Empezó a temblar. Sintió la necesidad de ponerse en pié, de gritarles a todos, de detenerlo. De sacarlos de ahí, Sacarlos de ahí a toda prisa antes de que acabaran hiriéndose demasiado. O más bien, porque ya se habían lastimado lo suficiente. Empezó a temblar. Iba a ponerse en pié.

Kyouya, a su lado, la detuvo.

-No lo hagas.- le dijo. -Su mejor ventaja es la duda. Las clientas saben que hablas demasiado honestamente. Cualquier insinuación tuya bastaría para confirmar o aumentar los rumores.-

A su pesar, entendiò que el moreno tenía razón.

-Kyouya sempai, tienes que parar ésto.-

-No puedo. Ha de hacerse.-

-¡Sempai! ¡Por favor! Tiene que haber una manera. ¡No pueden lastimarlos así!-

Kyouya la miró.

-Hikaru...- preguntaba otra clienta.- Ayer ¿Porqué besaste a Kaoru?-

Y ahí, la pregunta que los dos habían estado temiendo. Todo se congeló. La multitud de pronto oía toda atentamente. El club incluído. Haruhi miraba con impotencia, buscando una forma de intervenir. Hikaru sabía que debía ser más que cuidadoso con su respuesta.

-Porque intentaba dejarme.- dijo, con voz firme. Con descaro, incluso

Hubo un grito agudo y una clienta se desmayó. En el suelo, entre estertores y sangrado nasal, se veìa la sonrisa insana.

-¿Porquè?- preguntaron muchas voces animadas al mismo tiempo, mientras las amigas de la desmayada se preguntaban si debìan llevarla a la enfermería.

-El estaría mejor sin mí.- dijo Kaoru, de golpe, muy a prisa, muy bajo, y mirando hacia otro lado.

Hikaru le tomò la cara y lo forzò a mirarle.

-No digas eso. Yo jamás podría estar sin tí.-

-¡Hikaru!- en un suspiro ahogado, mirando sus labios.- Pero es tan... complicado...-

Su hermano tomó su mano.

-Lo solucionaremos.-

-¡ ¡ ¡ ¡ ¡ ¡ ¡ ¡ ¡ ¡ ¡ ¡ ¡ ¡ ¡ ¡ ¡ ¡ ¡ ¡ ¡ ¡ ¡KYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA AAAAAAAAAAAA ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! !-

-Hikaru...-

Y Kaoru se acercaba a sus labios peligrosamente, con esa mirada aguada. Peligrosamente... demasiado peligrosamente.

-¡Y ese sería el fín de la rueda de prensa!- Kyouya se ponía en pie y, curiosamente, de manera del todo accidental, por supuesto, Mori y Honey pasaban frente al dúo cargando una mesa de costado justo en ese instante e impedían ver nada más al público. Sin ninguna intención, claro. - Cualquier otra duda deberá tatarse directamente en una entrevista personal con Hikaru y Kaoru, en horario normal del club. En cuanto a la venta de productos conmemorativos especiales...-

Los guiaba fuera del salón, y se fueron.

Haruhi cruzó el salín de inmediato. Los gemelos habían quedado fuera de su vista también. Necesitaba verlos. Necesitaba asegurarse que estaban bien, consolrlos si era necesario, después de un interrogatorio como ese. Pudo al fín sortear la mesa, y los vió...

... desternillándose de risa en el suelo.

Toda la tensión de los últimos días se estaba drenando en esa carcajada, y no había forma en que pudieran detenerla. Era inevitable. Aquello había sido determinada y decidídamente ridículo.

Hikaru se sotuvo el estómago. Había estado verdaderamente preocupado. En esos días, realmente, se había preguntado esas cosas, se había preguntado si no era justo así como debía actuar. Pero ahora, frente a esa actuación, le había encajado todo en la cabeza. Le había encajado que esa idea, ese comportamiento tan clichè, entre él y su hermano, simple y sencillamente era ridículo. Verdaderamente hilarante. De sólo imaginarse, mirándose a los ojos, tomados de las manos...

-Abajo de un árbol...- dijo a Kaoru.

-A mitad de la noche...- contestó éste.

-...Haciendo picnic.-

-...Con fuegos artificiales.- concluyó aquèl

Y se desternillaron de risa otra vez.

Ese diálogo, para otros incomprensible, a ellos les había aclarado todo. Porque, intercambiando ideas, sabían ver exáctamente lo que el otro había pensado, fruto de demasiados años viendo las mismas películas, leyendo los mismos libros, y viendo lo mismo en la t.v. Y eso, sólo eso, era suficiente, y eso, sólo eso, era lo que ellos necesitaban.

Haruhi no entendiño nada, pero verlos así, riendo, le hizo entender que, fuera lo que fuera, no estaban mal. Y entonces, pensó que sobraba, y decidió dejarlos un instante solos.

Cuando al final pudieron parar, ambos se miraron. El rastro de la sonrisa quedaba en los labios de los dos, inevitablemente, y añun un par de risitas se les escaparon, hasta que pudieron verse màs tranquilos.

Realmente se lo habían preguntado. Pero no, ellos no eran asì, y simplemente, no hubiera sido lógico. No hubiera sido normal, y no hubiera tenido sentido. Era absolutamente imposible.

La primera respuesta había sido casi real, como la casi todo lo que hacían. "Porque intentaba alejarme" era lo que había pensado el mayor, sólo que la respuesta había sido un poco más complicada. Porqué lo había besado para impedir que lo alejara era lo verdaderamente importante. Pero eso era algo que no se preguntarían nunca las clientas.

La segunda respuesta también había sido casi real. Kaoru realmente había pensado, en cierto punto, que su hermano estaría mejor lejos de él, incluso sin él. Pero no lo había pensado porque fueran amantes, lo había pensado porque eran hermanos. Kaoru a veces sentía que con él, Hikaru no tenía ua vida propia. No había tenido que ver con el tabú, había tenido que ver con la individualidad.

La tercera respuesta había sido del todo real, Hikaru no podía imaginarse la vida sin su hermano. No, no iba cortarse las venas si Kaoru se desvanecía, pero bien no iba a tomarlo, y sabía, que en cierto modo, jamás se recuperaría del todo, y que el resto de la vida, algo iba a faltarle. Pero eso tampoco había sido porque fueran amantes, ni porque estuviera enamorado de él. Era, precisamente, porque era su hermano, y porque iba a serlo toda la vida.

La cuarta respuesta había sido del todo real. A Kaoru, a veces, se le reventaba la cabeza. No podía con las confusiones, las complicaciones, las dudas, los pensamientos... Porque era demasiado complicado, era demasiado complejo, porque no sabìa si podía con eso. Pero no era complejo por lo que pensaran los demás. Eso le daba igual, siempre le había dado igual. Era complejo porque él mismo no lo entendía, y no soportaba no entender las cosas. Y deseaba tan fervientemente no estar tan confundido, que quería tomar la salida fácil, y dejar que lo condujese donde fuese, pero lejos de esa incomprensión, lejos de esa locura.

Pero la quinta respuesta...

La quinta respuesta era una patraña.

¿"Lo solucionaremos"? Cuando escuchó eso Kaoru casi frunce el ceño. ¿Solucionar? ¡Hikaru, solucionar algo en su vida! ¡Como si no fuera él a quien le gustaba hacerlo todo más complicado! ¡Como si Kaoru fuera a dejar, alguna vez, que su hermano se serenase! ¡Sì, claro! Porque por mucho que el mismo detestara hacerse un lìo, por mucho y todo el miedo que le daba meterse en problemas...

La sexta respuesta era otra patraña.

¿"Hikaru..."? Ah sì, vale, y su hermano iba a dejarlo terminar la conversación él. Hikaru a poco y lo miraba con cara sarcástica. Desde cuando Kaoru lo dejaba tener la última palabra en algo? Como si no fuera siempre él quien estaba manipulandolo, incitándolo, queriéndolo hacer cambiar de opinión y embutirle otra en la cabeza. Pero incluso cuando estaban de acuerdo, y su hermano decía algo similar (Suponiendo, por supuesto, que no era un reproche, como a menudo) ¡¿Cuándo lo habría dejado decirle algo como eso? No era Kaoru el que siempre buscaba el bien de los dos? No lo habría dejado quedarse así, con la verdadera opinión guardada. Si pensaba una cosa, si sentía algo, no lo dejaría decir otra. Lo reñiría hasta el cansancio y hasta que le dijera la verdad. Y Kaoru jamás le habría creído un "lo solucionaremos" Lo conocía de demasiado tiempo atrás para creerse eso.

Y es que, con todo y que Kaoru detestaba hacerse un lío, jamás hubiera dejado de seguir a su hermano a causar uno. Y es que, por mucho y todo el miedo que le daba meterse en problemas, era él quien los provocaba. Porque claro, Hikaru era el descarado. Pero era Kaoru el que lo hacía descarado. Era Kaoru el que con todas sus dudas, no lo dejaba guardarse nada, hasta que acababa diciéndolo todo, haciéndolo todo, todo lo que habría creído estúpido, sólo por seguir a su hermano, y acababa arrastrando a Kaoru con él.

Hikaru sería el de los impulsos, pero Kaoru era el de las ideas. Hikaru sería el que buscaba los problemas, pero Kaoru era el que lo hacía no querer salirse de ellos. Separados, Kaoru hubiera pensado demasiado. Hikaru se habría metido en demasiados líos. Pero con el tiempo, Kaoru habría acabado demasiado solo, y habría terminado sin creer en nadie. Hikaru habría acabado aprendiendo a fuerza de golpes o matándose en el intento, demasiado solo.

Y es que Kaoru no creía en nadie, pero por eso, Hikaru creía por él. Y es que Hikaru no dudaba ante nada, pero Kaoru dudaba por él. Y había sido así desde el principio, cuando eran chicos y Hikaru velaba el sueño de su hermano, negándose a cerrar los ojos hasta que Kaoru los hubiera cerrado primero, para cuidarlo. Pero Kaoru cerraba los ojos mucho antes de quedarse dormido, fingiendo para oír a su hermano dormirse mucho antes que él, y dormirse entonces, seguro de que no ser iría por la noche. Y a éstas alturas, los dos lo sabían, pero seguían haciendo exáctamente lo mismo. Seguían el mismo orden y fingían que uno era el mayor de los dos, el de mayor autoridad o el más dominante. Cuando en realidad, ambos habían crecido juntos y la diferencia de autoridad, si la había, era muy pequeña para notarla. Cuando en realidad, siempre estaban compitiendo por ella. Porque una cosa era la apariencia, el orden, y otra cosa era el caos de la realidad. Y contener ese caos, era su verdadero trabajo. El saber decir la verdad cuando se mentía, el trabajo de un Host. El Host que habían sido toda la vida. Y siempre había sido así. Ahí estaban los dos, jugando a ser completamente diferentes...

...cuando en cierto modo, eran exáctamente iguales.

Juega a que guías, jugaré a que te sigo. Juega a que sabes, jugaré a que no sé. Juega a aventarte, jugaré a que te atrapo. Y mientras lo hacemos, aprendamos juntos, sosteniéndonos. Compite conmigo mientras hacemos parecer que sabemos quien gana, atrevete a fallar, y jamás te lo perdonaré.

No te atrevas a salirte de papel.

Hikaru se puso en pie, y le tendió la mano a su hermano. Kaoru la tomó, y su hermano tiró de él. Pero al mirase a los ojos, miraban la realidad. La incertidumbre siempre existente, el juego siempre presente, la vida siempre compleja. Porque a ellos les gustaba así. ¿Cuál era la verdad? La verdad era que no sabían la verdad. La verdad era que aún cuando llegaran a saberla...

Eso no iba a cambiar absolutamente nada. No iba a hacerlos actuar diferente.

Porque puede que no pudieran controlar la verdad, puede que no pudieran controlar sus sentimientos. Pero podían controlar la mentira, y podían controlar sus acciones. Y les gustaba, siempre les había gustado, tener el control. El control y la última palabra. Y no era algo que ninguno de los dos hubiera cedido, nunca.

Antes muertos.

Pero, aunque me mientas, te veo. Veo que en realidad, no eres ni màs ni menos capàz que yo. En papel, se responde fácil. Y en la vida real, aún más fácil. Porque al menos contigo, al menos a tí, no tengo que probarte lo que siento. Sea porque me crees ciegamente, sea porque ya lo sabes.

Sonriendo, comenzaron a recoger sus cosas. No tenían prisa por irse, pero tampoco motivo para quedarse ahì. Kaoru no se había dado cuenta antes que, recientemente, él tampoco había comido bien, ni siquiera aquél mismo día, porque se había preocupado por vigilar que su hermano comiera. Y ahora, más tranquilos, acababan de darse cuenta que se morían de hambre.

-¡Ustedes dos!- Al otro lado del salón, sin embargo, alguien todavía no estaba dispuesto a dejarlos irse.- ¡No tan rápido!-

Tamaki cruzó el salón de tres zancadas.

-¡Todavía no he terminado con ustedes.-

-¿Puede esperar?- preguntaron a la vez.- Tenemos hambre.-

-¡No, no puede esperar!- Tamaki los tomó a cada uno de un hombro y se inclinó hasta quedar a su altura, mirándolos fijo a los ojos.

-Aaaaaah!-

Estaba a punto de armar una escena, cuando Tamaki los abrazó.

Shock.

-Neeeeeh... tonooo...-

-...¿está todo bien?-

Tamaki sonrió.

...

En la limo, camino a casa, otra vez cada gemelo miraba por su ventana, pero ésta vez, el ambiente no era tenso. Por el contrario, había alguna clase de calma en el silencio que hacía incluso de respirar un ejercicio tranquilizante.

Hikaru sentía las palmas juntas, y era un contacto tan dulce que no lo hubiera soltado ni aunque hubieran tirado de él con todas sus fuerzas. Cualquiera podría burlarse de él por extrañar cosas tan simples como esa, pero era una persona de cosas simples. Para él, ese contacto, era todo su mundo. Así que apretó más fuerte.

Kaoru sintió el apretón y se volvió a ver a Hikaru. A pesar de haber compartido toda su vida con su hermano, había cosas de él que todavía no entendía del todo. Cosas como ese apretón. En su vida, Kaoru nunca había entendido porqué era que su hermano se aferraba a él con tanta fuerza, porqué siempre parecía dar tanta importancia a detalles como esos. Kaoru se había acostumbrado a responder el apretón sin pensarlo demasiado.

Para él, siempre habían sido más importantes otras cosas. Las palabras, las formas de comportarse. El apretón, bueno, el apretón era obvio.

Pero ahora, se preguntaba si no empezaba a entender. Aquél lunes, sintiendo los labios de su hermano en los suyos, había entendido algo. Otra forma de sentir. De vivir, más bien. Siguiendo al corazón en lugar de seguir a la cabeza. Y también, otra forma de hablar. Hablar sin hablar. Hablar con gestos. Hablar con movimientos. Se imaginaba (pensó reído) que ese debía ser el lenguaje natal de mori sempai, porque el otro lenguaje carecía de inflexiones. Aunque no. Si lo pensaba, Mori tampoco se movía. Él simplemente era inexpresivo.

Nunca había entendido algunas cosas de su hermano. Había aprendido a predecirlas, se había acostumbrado a ellas, las había conocido bien. Pero hay una gran diferencia entre eso y entender. Ahora, pensaba si Hikaru no habría estado hablando con sus gestos todo el tiempo, diciendo cosas que no había sabido oír, escribiendo en un lenguaje que no sabía leer. Con lo mucho que le gustaba la lengua, descifrar ésto sonaba interesante.

Así que bien, mi querido antropólogo, ¿Qué significa éste apretón? Si ésto no es hecho sin fondo, si no se gasta energía en cosas innecesarias, entonces quiere decir algo. Sí, así como ese beso quería decir "te adoro" ¿Porqué lo tomaría así de la mano? ¿Porqué apretarías la mano de alguien?

"No te vayas"

Pero no se estaba yendo. Así bien, considerando el contexto.

"Quédate conmigo."

¿Porqué decirle algo como eso ahora? ¿Y porqué con tanta intensidad?Y entonces, lo entendió.

"No quiero que me dejes nunca"

Algo en el pecho le crujió. Baka. Hikaru no Baka. Hikaru Baka por quererlo tanto. Baka Baka. ¿Cómo podría haberlo dejado?. Le devolvió el apretón.

"Yo tampoco quiero dejarte"

Hikaru suspiró, como aliviado por algo. Y a Kaoru le palpitó demasiado el corazón mientras pensaba que hablaba sin hablar. No era simplemente adivinar lo que el otro estaba pensando, era algo distinto, todo un lenguaje nuevo que descubrir. Se preguntó si podría con el suspiro...

"Gracias"

No me agradezcas por cosas como éstas, Baka. Lo haces sonar como si te estuviera haciendo un favor. No te atrevas a dudar, que aquí el que duda soy yo. Te quiero. ¿Cómo se decía eso en idioma-Hikaru? No podía besarlo en la limusina. Además eso era más que un te quiero. Te quiero. Sólo te quiero. Hikaru había usado su mano para comunicarse ¿Podía también él? ¿Había algun gesto en clave que Hikaru pudiera reconocer como el cariño? Cariño... ¿Cómo se siente el cariño? Se siente dulce, agradable, suave. Como una caricia. Eso es. Con el pulgar, le acarició el dorso de la mano. Hikaru soltó un quejido y se volvió a ver su mano. Separando a penas las palmas de las manos, entrelazó los dedos con los de su hermano, y apretó con todas sus fuerzas.

"No te vayas nunca. Nunca nunca. Nunca nunca nunca nunca. Nunca. No. No quiero. Me rehuso."

¡Vaya rabieta! Todo un niño... Kaoru se volvió a verlo para interpretarlo mejor, y cuando lo vió a los ojos, algo se partió en su pecho, mucho más profundamente. Sus ojos estaban tristes, profundamente tristes, a poco de una súplica.

"Por favor ¿Qué no ves que te adoro?"

Kaoru tragó saliva, se mordió el labio y miró de nuevo por la ventana. Ese cariño, de niño o no de niño, era demasiado grande para él, y algo a lo que no sabía si podía corresponder. Y era obvio que Hikaru era mejor para expresarse en éste lenguaje que él. Pero no quería que pensara que no iba a responderle. Tímidamente, dudoso, le apretó la mano también.

"No me iré."

-Te quiero.- dijo Hikaru, en voz alta, sin poder contenerse. Se le había salido. Sólo se le había salido. Kaoru sintió a su corazón acelerarse mientras se ponía rojo como un tomate y pensaba que no estaba engañándose, que toda esa conversación velada, a travez de movimientos, había tenido lugar verdaderamente. Se volvió a mirarlo, conmovido, pero intentando guardar la compostura. -También te quiero.- le dijo.

Llegaron a la mansión en absoluto silencio, porque después de eso, ninguno se atrevió a decir nada. Hikaru estaba más consciente, sin embargo, de lo que había pasado, aunque no lo entendiera del todo. Podía sentirlo, y con eso era suficiente. Sentía a su hermano tenso y nervioso, y podía darse cuenta de que por fín había entendido, porfín había podido sentirlo, sentir lo que él sentía, y medirlo con su propia escala. Sabía que eso era algo bueno, y que muchas cosas iban a cambiar a partir de ahora. El había podido sentir lo que su hermano sentía, siempre, pero no sólo con su hermano. Con todo el mundo. Era sólo que no sabía ponerlo en palabras. Explicar cosas tan complicadas... no se le daba bien. Bastaba con entenderlas. Decidió, mientras pasaban al comedor, que debía relajar a su hermano. Así, mientras comían, no dejó de hcer comentarios aleatorios producto de la cotidianidad, asegurándose de contenerse, de no intimidarlo demasiado con sensaciones demasiado grandes y buscando en cambio sensaciones suaves producto de la cotidianeidad. Algo sobre las patatas. Un chiste sobre tono. Ambos se rieron, y Kaoru empezó a participar. Algo sobre el cabello de los dos, un comentario malintencionado sobre el servicio. Ambos sonrieron maliciosamente.

Se acabaron todo, demasiado hambrientos para pensar en nada más, y luego, tomaron sus carteras y subieron a la habitación de Hikaru. Ahí, las abandonaron en una silla junto a la puerta y, sin mucho más que hacer, se prepararon para dormir.

-Ha sido un día ajetreado, ¿no?- preguntó Hikaru, que aún intentaba ser relajante, mientras se quitaba la chaqueta

-Ha.- Kaoru, lo suficientemente relajado, atravezó la habitación.- ¿Quién diría que las clientas del club se pondrían así por un simple beso?-

-Haaaaa.- Aunque intentara sonar relajante, la voz de Hikaru más bien sonó dudosa. El mayor se sentó en la cama.

El menor, intrigado, se sentó a su lado.

-¿Qué pasa?-

Hikaru desestimó todo con una mano.

-No es nada.- dijo.

-No, algo pasa..- Kaoru pensó ¿Qué había dicho? El beso.- ¿Quieres hablar?- preguntó

Hikaru negó con la cabeza. ¿Qué más habría podido decir? Ya lo había dicho todo.

-Hn.- dijo, tumbándose de lado en la cama. Kaoru se tumbó junto a él.

-¿Que pasa? Pasa algo.- lo miró.- Hikaru, dime.-

Hikaru suspiró. ¿Pasaba algo? Pasaba todo. Pasaba el mundo. Pasaba que había un cambio demasiado grande para cinco días. Pasaba demasiado. Pasasba que lo había besado en frente de todo el Host Club. Tanto había deseado que su hermano, en vez de inmóvil, respondiera sus atenciones, como ese martes, que en lugar de alejarlo se acercara él también, aunque no había creído que pasara. Y de pronto, no sólo pasaba, sino que pasaba que se acercaba demasiado, no sólo correspondiéndolo, si no yendo más allá. En su momento, no había podido pensarlo demasiado porque estaba ocupado tratando de evitar que su hermano lo alejara. Y luego, había tenido que decir la verdad. La inmencionable verdad. Y como si no fuera suficiente, ahora su secreto, su pequeño mundo de los dos, había colapsado. Había colapsado y lo quería de vuelta. Porque ese mundo... era de los dos. No era de los otros.

Hikaru le tomó la mejilla a su hermano

"Siempre vamos a estar aquí para ustedes" había dicho Tamaki. Y era lindo, pero no le gustaba. A veces, quería que fueran sólo los dos. Sólo ellos dos. Que sólo ellos dos supieran... Algo que fuera suyo, suyo y sólo suyo. Pero estaba demasiado cansado para buscar algo como eso ahora. Y demasiado deprimido también. Pero quitarse la depresión era sencillo. Sólo le tenía que comer los labios a su hermano.

-Te quiero.- le dijo, y lo besó.

"Eso no es lo que estabas pensando" pensó Kaoru a su vez, mientras sentía los labios sedosos rozar los suyos, besando a penas por encima.

-Hikaru...- lo riñó. El otro suspiró.

-¿Qué pasa?-

Había tanto de tristeza en esa frase, que Kaoru entendió que si su hermano se salía por la tangente, no era precisamente para molestarlo. No dijo nada, y en cambio, lo miró. Lo miró, preguntándole con los ojos porqué estaba triste, mientras pensaba como podía decirle que estaba ahí para él, cuidándolo, apoyándolo, debía sostenerlo de algun modo... sostener... le sostuvo un lado de la cara.

"Estoy cuidándote"

Hikaru le sonrió suavemente.

"Ya lo sé" pero de inmediato, se le marchitó la sonrisa en los labios, y bajó la mirada, aguada, mientras se encogía un poco. "Me duele mucho. Me siento muy mal".

Kaoru se sintió preocupado.

"¿Porqué?" le preguntó con los ojos, levantándole la cara y buscándole los ojos, con la frente un poco fruncida en un gesto de consternación y la mirada intensa. "¿Porqué?"

Hikaru lo miró, levantando poco a poco los ojos, y sonriendo con dificultad.

"No quiero hablar de eso ahora"

Lo miró con ojos suplicantes.

"¿Por favor?"

Kaoru lo abrazó. Temblando, Hikaru se dejó hacer, mientras Kaoru no dejaba de preguntarse qué pasaba, deseando de alguna manera poder tranquilizarlo, volverlo a la normalidad, hacerlo feliz. Le atrajo la cabeza con demasiada fuerza.

"Reconfórtate. No quiero verte triste. No puedo verte triste. Duele demasiado"

Hikaru también lo abrazó, disminuyendo su temblor hasta desaparecer. Le sentaba bien pensar que se preocupaba por él, así que le pasó la mano por el cabello.

"Gracias por preocuparte"

-Baka.- le dijo Kaoru en voz alta.- Te quiero.-

-También te quiero.-

Pasaron mucho rato así, hasta que los dos se hubieron calmado un poco. Entonces, se fueron a la cama. Bajo las cobijas, el mayor le robó un beso casto a su hermano, y volvieron a abrazarse, sin querer soltarse en toda la noche.

Algo había cambiado, y ahora, los dos lo sabían. Aunque todavía no entendían de qué se trataba. O talvez, demasiadas cosas habían cambiado. ¿Para bien? Esa pregunta era una que no podían responder aún. Pero era cierto que a partir de ése punto, iba a desencadenarse una terrible serie de eventos que empezaban a imaginar. Y a donde los llevaría eso era una pregunta aterradora. Y en ese momento, de pronto, los dos tuvieron miedo, el mismo miedo, al futuro, y aunque éste momento fuera horrible, hubieran deseado detener el tiempo justo ahí, para siempre, sólo para no tener que enfrentarse a lo que tan terriblemente venía.

Pero no podían. La rueca del destino echaba a andar, impulsada por los dos, y ahora, fuera de su control, ya no podían detenerla. Como la lenta ascención a la primera caída de una montaña rusa. De pronto, la altura es demasiado grande, pero ahora, es demasiado tarde para detener la caída. Y habrás de caer, sobre sus pendientes, y subir de nuevo, en sus picos, demasiado rápido para tí, mientras el estómago se te revuelve, con el corazón latiendo a toda velocidad, hasta el final del recorrido.

Notas finales de capítulo: Algo me preocupa mucho de éste capítulo y es que lo subo enteramente sin revisar, y no estoy segura de si está del todo como lo quiero, o si no me dará problemas más adelante. Pero justo como ando ahora, sé que si empiezo a revisarlo sólo no lo subiré nunca y eso es impensable. Así que prefiero subirlo recién terminado y hacer el proceso más indoloro. De hecho tenía el capítulo hace meses pero no he parado de cambiarlo porque nunca me quedaba conforme: Me siento mal, y eso se refleja en mi escritura, porque no soy tan agil como siempre. Lo lamento, espero que sepan comprenderlo. Mi estado depresivo se deja entrever mucho sobretodo al final, y es que sólo no me sentía en ánimo de poner tantas cosas felices cuando estoy tan deprimida. Espero no deprimirlas a ustedes también

El siguiente capi está en proceso y espero queno tarde tanto en gestacion como éste. No quiero hablar mucho por ahora así que me despido. Las quiero.

Cordel.

-4 de mayo-edit: Vuelvo a subir el capìtulo con los kyas de las clientas que el ff . net me retiraba porque creìa que se me habìa quedado pegado el dedo y era un error. Por eso he tenido que ponerlos con espacios, y al final, me ha contado cada letra como palabra. ¿? xD Ahhh, inconvenientes de lidiar con una màquina que cree que comprende lo que haces.

Me olvidè de decir. El cuatro de octubre es un chiste personal. Es mi propio aniversario. Bueno, mio y de cierta personita :$, asì que cuando le preguntaron a Hikaru una fecha, no pude evitar ponerlo xD. Como sea, no es importante para ustedes, supongo, pero querìa explicar el chiste de todos modos. Al mí a menos siempre me saca la sonrisa ver a Hikaru decir eso. Será porque es un monumento a mi propio ego? Supongo. xDD

Me siento un poco mejor ahora que se ha terminado el bajòn de ayer, pero aùn con buen ànimo, aùn hay cosas que resolver. Espero que todo se solucione. Trabajarè en eso: Lo prometo.

Las quiere

Cordel