Mejores Amigos

By Peace Ctrl

Capítulo Veintiocho: ¿Resentimiento?

—¡Juugo! ¡Hey, Juugo, ¿cómo estás?

El aludido sonrió ampliamente al ver a la pelirrosa acercándosele trotando felizmente por las calles de Konoha, sonriéndole como si no hubiese un mañana. Muchas veces Juugo se preguntaba de dónde sacaba tanta energía. Sakura le dio un amistoso golpe en el hombro y rio.

—Muy bien, Sakura-sama. Gracias por preguntar.

—Ugh, tú siempre tan formal. Es sólo Sakura, ya lo sabes, —aunque Sakura también sabía que Juugo siempre la llamaría así—. Oye, ¿qué estás haciendo por aquí?

—Compras, —respondió simplemente, encogiéndose de hombros—. Nos pusimos de acuerdo y sorteamos quién iría a comprar las kunai y shuriken para todos.

—Y saliste tú, —asintió Sakura—, entiendo, entiendo. ¿Cómo les va con la convivencia? Te juro que no me imagino el desastre en el que Suigetsu debe vivir.

El rostro de Juugo se volvió serio.

—Definitivamente no puedes imaginártelo.

Sakura rio.

—Aún así, Juugo, —rio un poco más—. ¿Qué acaso Karin no pone orden? Pobre chica… ¡Vivir con dos hombres! Yo de casualidad que soporto a Sasuke.

Juugo sonrió, como si supiese algo que Sakura no.

—Estamos bastante bien, —respondió eventualmente, asintiendo y sonriendo suavemente—. Por suerte el apartamento es bastante grande y podemos estar cómodos. Tsunade-sama ha sido blanda con nosotros y a veces nos permite hacer misiones simples dentro de la aldea… Creo que eso no te lo había contado.

—No, pero Tsunade-sama me lo había comunicado. Me alegro mucho de oírlo, de todas maneras. En fin, estoy yendo a que me asignen mi primer misión para Konoha en años. Será mejor que no llegue tarde, ¿no crees?

—Así es, —le aconsejó él—.

—¡Nos vemos, entonces! Recuerda, debes ir al hospital en una semana.

—Lo haré, lo haré, Sakura-sama. Buena suerte.

Sakura sonrió ampliamente y corrió hacia la torre de Tsunade.


Estaba todo perfectamente organizado.

Sakura había empezado a trabajar en el hospital hacía tres meses — un mes después de haber vuelto a Konoha. Tsunade recibía la ayuda, agradecida; y la pelirrosa no paraba de sorprenderse de los conocimientos de esa mujer — no acababan nunca, y todos los días aprendía algo. En el hospital, rodeada de Tsunade y Shizune, sentía cómo que podía hablar en su idioma, con aquellos términos médicos que antes sólo ella y el imbécil de Kabuto comprendían… Pero Kabuto no contaba, porque no era como si ella tuviese intención de hablar con él, de cualquier manera.

A decir verdad, ella se consideraba una ninja médico bastante avanzado, capaz de salvar unas cuantas vidas — pero lo que había aprendido en su estadía de cuatro meses en Konoha era más que lo que había aprendido en todo un año. El hospital era como un paraíso en el cual podía poder en práctica la medicina muchísimo mejor que en los experimentos de Orochimaru.

Sasuke y Sakura estaban atados a Konoha mientras tanto, y el equipo Kakashi continuaba realizando misiones, junto a Karui y Sai. En realidad los equipos ya no estaban tan armados y rígidos como lo era cuando eran principiantes. Todos habían aprendido a luchar y hacer equipo con todos a lo largo del tiempo y la Hokage podía tomarse la libertad de rearmar los equipos de acuerdo a las necesidades de la misión. Así, Tsunade les había explicado que serían parte de una misma unidad — y que probablemente estuviesen en el mismo escuadrón cuando ascendiesen a ANBU — pero que cuando Sakura y Sasuke pudiesen volver a su estatus de shinobi de la aldea los equipos se separarían bastante. Después de todo, Karui y Sai no podían ser simplemente enviados de vuelta a Raíz, al igual que Yamato. Y el equipo Kakashi no podía estar formado por tantas personas.

El joven Uchiha aún tenía pendiente su tarea de asesinar a los ancianos del Concejo — y oh, cómo iba a disfrutarlo — pero Tsunade lo estaba reteniendo y buscando tiempo para juntar pruebas, y realizar un juicio primero, dentro de lo posible. Le prometía un papel principal en la pena de muerte que probablemente sea aplicada en los ancianos cuando el mismo haya terminado. Aludía a que Jiraiya aún estaba recopilando información alrededor del mundo de gente influyente que probablemente sabría algo de lo que había pasado. Normalmente, no le importaría nada y los asesinaría de todas maneras, aunque tuviesen que echarlo de la aldea luego — pero estaba Sakura, y no podía arriesgarse a que ella también sea acusada de la tragedia o aún peor — que lo echasen y que ella se quedase allí. No quería ni imaginárselo.

Tsunade había conseguido liberar al antiguo equipo Hebi un poco antes, dándoles también las pulseras rastreadores y un apartamento en las afueras del centro de la ciudad. El apartamento era bastante grande… Pero definitivamente más barato que tener que facilitar tres apartamentos pequeños. Sobrevivirían.


—Asesinato. Te escurres dentro del castillo, procuras que nadie te detecte, y deslizas un kunai por su gargante. ¿¡Exactamente qué parte es la que no entiendes, Naruto! —exclamó Tsunade, con los ojos entrecerrados, ojeras y el ceño fruncido, estampando una mano contra su escritorio—.

—¡No podemos ir y simplemente eliminarlo sin darle oportunidad a que se defienda! ¡No pienso hacer esta misión!

Sasuke fulminó con la mirada al rubio, y Sakura sólo se mordió el labio.

—¡Eres un condenado ninja, maldita sea! ¡Es lo que hacemos! —bramó de nuevo ella, su voz lastimando los oídos de Sakura. Naruto descruzó los brazos, y hubo un silencio solemne—. ¿Qué creías? Bienvenido al mundo real, Naruto.

—No me importa el mundo real, te digo que—

—Lo haremos, Tsunade-shishou, —dijo Sakura, interrumpiendo para bien—.

—¡Pero Sakura-chan!

—Denos el pergamino, —increpó Sasuke, dando un paso hacia delante y extendiendo su mano—.

Tsunade suspiró. Al menos estos dos podrían mantener al mocoso en su lugar. Volvió a levantar la vista hacia el rubio mientras le entregaba el pergamino sin siquiera mirarlo. Naruto continuó fulminando con la mirada a Tsunade.

—¡Ugh! —exclamó frustrado—. ¿Dónde demonios está Kakashi-sensei? Tres horas ya es demasiado —fulminó con la mirada el reloj de pared—. Apuesto a que él sí entendería.

—Casi lo olvido, —volvió a hablar la Hokage—, Kakashi no irá con ustedes. Está en una investigación con Anko. Prometió volver a tiempo, pero ho ha sido posible. Lo siento, chicos. Tengo un buen reemplazo, sin embargo.

—Aw, yo quería que Kakashi-sensei estuviese con nosotros… —Sakura hizo un puchero. Habría sido justo como en los viejos tiempos.

—Como sea, —Sasuke rodó los ojos—, ¿quién es el reemplazo? —debía ser algún capacitado jounnin, ya que los tres aún eran gennins. Sólo rogaba porque no fuese Gai.

—Hyuuga Neji, —dijo Tsunade tranquila.

Naruto entrecerró los ojos y Sasuke la fulminó con la mirada al oír el nombre del prodigio Hyuuga. Sakura sólo sonrió tontamente y asintió.

—De ninguna manera, —escupió Sasuke—, Neji no es apto para esta misión, y no está a nuestra altura de todos modos.

La Hokage levantó la vista de sus papeles para mirar a Sasuke, aguantándose la risa que amenazaba con escaparse de sus labios. Sonrió, sádica.

—¿Perdón? No estás en posición de quejarte de absolutamente nada, Uchiha, —respondió ella, fulminándolo con la mirada, pero disfrutando de la situación—. Y Neji es un jounnin, como Kakashi —

—¡No vas a comparar a Kakashi-sensei con Neji, baa-chan! —exclamó Naruto, escandalizado—. ¡Blasfemia!

Tsunade cerró los ojos y suspiró, intentando calmarse.

—¿Qué rango tienen ustedes? —preguntó. Ninguno de los tres se atrevió a contestar—. A ver, Sasuke, ¿qué rango tienes tú?

Demonios, ¿y él que tenía que ver en todo esto? Lo último que le faltaba era que la Hokage le agarrase bronca. Especialmente considerando que su trasero dependía de ella. Apretó los labios.

—Hn,

¡Dí la condenada palabra, maldita sea!

El joven Uchiha levantó una ceja al ver como la Hokage había quebrado su bolígrafo. Bolígrafo de acero. Con dos dedos. Se preguntó si Sakura también sería capaz de hacerlo, y se contestó a sí mismo que sí, que probablemente ya había aprendido cómo. Sin embargo, la arrogante demostración de fuerza no lo intimidó. No, ni un poco. Entrecerró los ojos.

Gennin, —escupió finalmente, como si fuese veneno—.

Tsunade asintió, parcialmente satisfecha, y se dirigió hacia Sakura. No tuvo que repetirse para que la pelirrosa obedientemente dijese, seria y sin dudar, —Gennin.

Gennin, —suspiró Naruto resignado, rodando los ojos y preguntándose cuál era el punto de todo esto, y también cuánto realmente Tsunade disfrutaba echarles en cara su patético estado en la jerarquía ninja.

—Huh, eso pensé, —dijo satisfecha reclinándose en su sillón—. Ahora díganme, ¿tienen alguna otra queja que presentar? —preguntó sonriente—.

—Iie, —respondieron los tres al unísono, uno con menos entusiasmo que el otro—.

—Excelente. Neji los encontrará mañana a la hora indicada en el pergamino. ¡Desaparezcan de mi vista!

Y así, con un sonoro puff, los tres miembros del equipo siete se desvanecieron en el aire. Tsunade bufó un suspiro mezclado con una risa amarga, y oprimió el comunicador a la izquierda del escritorio. Amaba ese aparatito. Esperó a que Shizune contestase desde su pequeña oficina, con un alegre 'Hai, Tsunade-sama'.

—Acabo de terminar con el equipo siete, Shizune. ¿Reportes de Kakashi o de Anko?

Lamentablemente no. Su último informe fue de hace dos días, sin embargo, —replicó ella con calma.

—Lo sé, lo sé. Todo este tema me tiene los pelos de punta. Madara nos tiene a su merced, no podemos estar esperando e intentando adivinar cuándo atacará Akatsuki, siento que nunca estaremos lo suficientemente preparados. ¿Quieres que te diga la verdad? No veo la hora de tener su fea cabeza sobre mi escritorio.


Neji apareció puntualmente en las puertas de la aldea, alrededor de las ocho de la mañana. Mejor dicho, a las ocho horas y un minuto, el prodigio Hyuuga estaba esperando a los que serían sus subordinados para ejecutar la misión. A pesar de que seguía reprochándose haber llegado un minuto tarde, estaba satisfecho con saber que nadie lo había visto llegar tarde. Ni hablar de Lee o Tenten — pero, de nuevo, podría haber recurrido al recurso de 'tu reloj está mal'.

Sonrió arrogante, mirando al suelo y apoyando su espalda en una de las enormes columnas verdosas.

De hecho, si lo pensaba un poco más, hubiese sido un poco más inteligente de su parte quedarse durmiendo un poco más. No esperaba que sus subordinados estuviesen allí a tiempo. Naruto era un completo desastre, y si bien Sasuke junto con Sakura tenían una disciplina respetable, habían vivido tres años sin horarios en absoluto.

Sakura le había dicho que su habitación era subterránea. Se preguntó si desde allí, la pelirrosa podía conocer cuando era día y noche siquiera. Reprimió un escalofrío.

Al cabo de unos quince minutos, los sujetos aparecieron por la misma calle que el mismo había caminado momentos antes. Veía a solo dos figuras, y supuso que eran Sasuke y Sakura, considerando que vivían en la misma casa. Cuando Tenten le contó, la verdad era que Neji no podía esperar menos — su convivencia debería funcionar a la perfección. Ninguno de los dos eran el tipo de persona con el que querrías meterte en líos, menos tratándose de una misma casa.

El Hyuuga se enderezó cuando éstos se acercaron.

—¡Ohayo, Neji-san! —dijo Sakura alegremente, y el aludido asintió, gustándole como ahora lo llamaba con un poco más de respeto—. Ya eres jounnin, huh.

Él volvió a asentir. Sasuke le dedicó una mirada no exactamente agradable y él reprimió las ganas de sonreír arrogante.

—Discúlpalo, Sasuke-k —se cortó a sí misma, y Neji notó los principios de un sonrojo de vergüenza en sus mejillas—, Sasuke necesita reaprender sus modales. La gente no ha perdido el tiempo aquí, ¿no crees, Sasuke? Oí que Tenten y Hinata se apuntan para los exámenes jounnin de este semestre. Le pregunté a Ino y dice que se negó porque está ocupada con el hospital.

—Tienes razón, —concordó Neji—, pero no son los únicos. Lee también lo hará este año, y creo que Kiba y Shikamaru también tienen intenciones de hacerlo.

Sasuke bufó por lo bajo, apoyándose en la columna en la que Neji había estado momentos antes. Sakura sonrió y se inclinó hacia un lado, evitando el cuerpo de Neji para ojear a Sasuke.

—¿Celoso, Sasuke?

La fulminó con la mirada. —Por favor,

Neji se dio la vuelta y le dedicó una sonrisa arrogante. Sasuke sintió el impulso de dislocarle el cuello en ese preciso instante. Perdió su oportunidad cuando volvió a voltear para mirar a Sakura.

—¿Naruto? —preguntó cortésmente—.

Sakura estaba fascinada. Neji se las arreglaba para que su voz sonase varonil, formal y cortés al mismo tiempo. Sabía que Sasuke probablemente había recibido la misma educación, pero por alguna razón no la ponía nunca en práctica. Se preguntó si recordaba algo de ello. Sonrió, recordando la pregunta de su capitán, y caminó hasta pararse junto a Sasuke. Neji rotó hasta que formaron un triángulo.

—Roncando, probablemente, —respondió ella tranquilamente. Neji hizo una mueca—. ¿Acaso nunca has hecho misiones con él, Neji? Deberías saberlo, —respondió riendo levemente—.

—Sólo una, —respondió él duramente—. Hace tres años. Les aseguro que no se quedó dormido.

El ambiente se puso tenso de repente. Sakura ensanchó los ojos y ahogó un respiro, pero luego de un instante bajó la mirada avergonzada. Sasuke, en cambio, levantó sus ojos del piso para fulminarlo con la mirada. Neji enfrentó sus ojos desafiante.

Ni siquiera sabía de dónde había salido esa respuesta. Él los respetaba, más que nada a Sakura, que lo había dado todo por él. Pero Sasuke… Él le había quitado todo a ella. No la merecía. Aún así, cuando volvieron, Neji no tenía dudas de que su honor sería restaurado en poco tiempo, más cuando Sasuke había mantenido su lealtad —aunque fuese de maneras no tradicionales— hacia la aldea.

Recuerda haber casi muerto en aquella misión, en la que fueron tras los dos. Recuerda que casi todos murieron. También recuerda que Sasuke intentó matar a Naruto — y sabe que jamás sabrá qué fue lo que sucedió aquella tarde.

Ahora entendía por qué muchos seguían mirando al Uchiha con malos ojos. El resentimiento no es algo que el alma humana pudiese controlar. Se encontró a sí mismo reprimiendo palabras venenosas hacia los dos.

—¡Ohayo Sakura-chaaaaaaaan!

La pelirrosa levantó la vista y sonrió ampliamente al ver a Naruto corriendo hacia ellos, despeinado, con su chaqueta a medio abrochar y su bolso abierto en una mano, la otra saludando enérgicamente. Cuando los alcanzó, alzó a Sakura en el aire y la abrazó fuertemente.

—Oi, oi, no puedo respirar—

—¡Lo siento Sakura-chan! ¡Hey, Neji, Sasuke!

Sasuke, a pesar de que tenía el ceño fruncido, observaba con mucha atención la situación. No se perdió cómo la presencia de Naruto había cortado la tensión del aire como si fuese una tijera, cómo ahora Sakura reía mientras Naruto contaba todos los percances que había tenido mientras preparaba el ramen de esa mañana.

Naruto tiene algo que yo no tengo, pensó. La vio limpiarse una lágrima de risa mientras golpeaba a Naruto en la cabeza porque había dicho que revolvió el ramen con la misma cuchara que había usado el día anterior. Sasuke quería que Sakura riese así todos los días, y los celos aparecieron como una bofetada a la cara; cuando se dio cuenta de que el jamás podría hacerla reír como él lo hacía — que el no tenía esa carisma, y que él no podía sonreír esa sonrisa tan amplia que Naruto regalaba gratuitamente. Sintió algo de alivio cuando Sakura volvió a mirarlo, y ella le sonrió a él.

Pocos minutos después, Neji ya había explicado a todos el objetivo de la misión y el procedimiento que él había planeado con algo de anterioridad. Así, los cuatro se encontraban a ya diecisiete kilómetros de las puertas de la aldea, habiendo abandonado el camino de tierra principal y retomando las ramas de los árboles para cortar camino.

Se trataba de algo bastante simple. Un príncipe que se creía con suficiente poder jerárquico como para derrocar al señor feudal, y que ya había hecho estragos en la aldea cuando tuvo oportunidad, había cometido el grave error de dar a conocer su actual ubicación. El rumor se corrió, y ahora cuatro shinobis calificados de la aldea iban tras él.

Debían ir con cuidado — el príncipe parecía tener unos cuantos aliados (doscientos o más, decía el pergamino) y el plan A era escabullirse por la noche en su palacete y eliminarlo sin alertar a sus subordinados. Por la mañana lo encontrarían muerto, y con un poco de suerte, los subordinados se disolverían.

"Algo más," había añadido Neji, "básicamente, estaremos asistiendo a una fiesta que nos viene perfectamente de acuerdo a nuestros planes."

Al señor príncipe se le había ocurrido festejar el quinto aniversario desde que se había instalado en su 'palacio'.

Sakura se preguntaba qué tan estúpida podía llegar a ser la gente.

El príncipe no lo vería venir.

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+[Author's Note]+

JAJAJAJAJAJJAJAJAJAJAJA.

¡Sorpresa! XD

Y que conste que si me rio es de la vergüenza, hahaha. ¡Acá estoy! Como verán, es evidente que NO TENGO CARA. Razones para no actualizar: a) la internet me entretiene demasiado. ¿Saben cuánto tiempo más tendría si borrase mi Facebook? Tiene que haber algún estudio al respecto. b) un amigo me presentó un juego de rol que no puedo parar de jugar, así que ECHENLE LA CULPA A EL. Godammit. c) FIACA FIACA FIACA. LOOOOOL QUE VERGUENZA XD

Ahahahaha. En fin, tiren tomatazos si quieren! Muchísimas gracias a la gente que se preocupó y siguió revieweando y preguntando si estaba todo bien - lamento no haber contestado antes! Nos vemos, si la suerte nos acompaña, pronto! XD

Reviews? :3

+[Peace Ctrl]+
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