Ni la historia ni los personajes me pertenecen. Yo sólo me adjudico la traducción.


Perseguí a Jasper durante un rato, sintiéndome molesto porque él no me dejaba que le cogiese. Siempre que me acercaba, él me hacía sentir tristeza o letargo, y ello me provocaba ir más despacio, lo que le hacía aumentar la distancia.

Después de dejar de perseguirle sonó mi teléfono móvil. Por instinto estaba ya en mi oreja antes de sonar el segundo ring. "¿Hola?" pregunté, recordando demasiado tarde de que era probablemente Jessica.

"¡Edward!" incluso por teléfono, la voz de Jessica me molestaba en demasía, haciéndome desear estrellar el móvil y desintegrarlo en millones de piezas. Se me ocurrió que yo podía hacer eso; siempre podría comprar uno nuevo, y no es como si este móvil me gustase más que el siguiente.

Tiré el móvil al suelo, donde se rompió en pedazos por la fuerza que había usado y después lo pisé repetidas veces, por si acaso.

Toda la familia había visto mi pequeño desliz, incluso Bella, quien se estaba riendo histéricamente, apoyada en Alice para mantenerse erguida. Me alejé de los restos del móvil, ahora un amasijo negro en el suelo, y me senté calmadamente en uno de los sofás del salón. Bella vino tras unos minutos de incesantes carcajadas, sentándose en mi regazo y suspirando contenta.

Todavía no me podía creer que Bella dijese las cosas que dijo. MI inocente Bella le había contado a la cotilla profesional del colegio que estábamos durmiendo juntos. Estaba algo avergonzado, sabiendo que todo el colegio sabría para el mediodía de mañana que yo había 'llorado' supuestamente.

Dejé escapar un suspiro, definitivamente deseando que no llegase mañana.

Al final, tuve que llevar a Bella a casa de Charlie, quién se pondría como loco si Bella no estaba en casa cuando él llegase, y tras dejarla en la puerta la besé rápidamente en la mejilla antes de prometerle que estaría de vuelta cuando Charlie se durmiese.

Después de llegar rápidamente a casa, subí las escaleras, gruñéndole a todo aquel que osase pensar en lo que acababa de pasar hoy, quien era prácticamente toda la familia, excepto Carlisle y Esme, cuyos pensamientos eran puramente el uno para el otro.

Entré con fuerza en mi habitación, cerrando la puerta un poco más fuerte de lo normal, haciendo que sonase como si la cerrase furiosamente contra todos los vampiros de la casa.

Emmett todavía se estaba riendo en su mente, contándome todo tipo de bromas que se le venían a la cabeza en relación a mi 'incidente'. Alice también se estaba riendo por dentro, pero tuvo la decencia de disculparse una vez por habérselo dicho a los demás; pero después sus pensamientos regresaron a la misma instancia, riéndose e ignorando el gruñido que lancé contra ella.

Consideré brevemente seguirle el juego a Jessica cada vez que me fuese a seguir mañana, como castigo para Bella, pero aunque desease venganza no podría hacer nada que quizá le doliese a Bella. La amaba demasiado como para gastar tiempo siguiéndole el juego a Jessica. Suspiré, sabiendo que no podría hacer nada para lograr venganza; tendría que dejarlo pasar.

Miré el reloj, calculando mentalmente los segundos que faltaban para volver a la habitación de Bella. Todavía tenía una hora libre, así que encendí el reproductor de Cd, escuchando lánguidamente lo que sea que tuviese dentro.

Después de un rato, parecía que se acercaba la hora en la cual podría ir de nuevo a la casa de Bella. Miré el reloj de nuevo; vi que solo habían pasado tres minutos.

Cambié el Cd, transportándome a un mundo en el que Bella y yo nos sentábamos cara a sol, todo el día.

Al final pasó el tiempo hasta el que supe que Charlie estaría dormido y no oiría mi entrada. Salté por la ventana, no queriendo ser el recipiente de más bromas y aterricé de cuclillas en el suelo, como si de un felino se tratase.

Llegué rápidamente a la casa, notando con satisfacción que todas las luces estaban apagadas. Salté a la ventana de Bella viendo su forma echada en la cama, con la mirada reposando en el techo.

Fui a alcanzar la manilla para abrir la ventana y casi me caí cuando vi lo que había allí.

En una pequeña nota de post-it, con la desordenada letra de Emmett, estaban escritas las palabras 'Asegúrate de no llorar esta vez', acompañado de unas pequeñas lágrimas pintadas de rosa.

Gruñí silenciosamente, planeando mentalmente formas y maneras de matar a Emmett, o al menos hacer de su vida un completo infierno.

Abrí silenciosamente la ventana, acercándome a Bella lo más silenciosamente posible. Sus ojos estaban cerrados, y me pregunté si estaba dormida, aunque ella nunca se había quedado dormida recta, cuando murmuró.

"Hola", dijosin siquiera abrir sus ojos chocolate.

"¿Cómo sabías que estaba aquí?" le susurré.

Sus cejas se alzaron, como si se estuviese preguntando cómo responder a esa respuesta.

"No lo sé. Creo que te he sentido."

Antes de que pudiese inquirir algo más ella abrió sus ojos, sonriéndome, haciendo detenerse a mi ya muerto corazón. Ella pareció darse cuenta del pequeño trozo de papel en mi mano, y se lo entregué antes de que me pudiese preguntar.

Lo leyó y de inmediato una sonrisa malévola se instaló en su rostro. "¿Emmett?" preguntó, figurando que sería el único capaz de hacer algo así.

"Sí" dije rápidamente, moviéndome al otro lado de la cama, con mi espalda apoyada en la pared para darle a Bella todo el espacio que pudiese con dos personal en aquella pequeña cama. Atraje a mi ángel a mis brazos, todavía maravillándome de que ella me dejase tocarla sin gritar ni echar a correr.

Pude sentir el sonrojo cubrir sus mejillas, e inmediatamente me acerqué a la fuente de calor, casi sin siquiera proponerlo. "¿Qué ocurre?" murmuré en su cuello, sonriendo ligeramente al ver que tiritaba por mi cercanía. (Ya había aprendido que mi temperatura no era lo que la hacía tiritar cada vez que me situaba cerca de ella).

"Estás...enfadado por lo que he dicho hoy, ¿verdad?" me preguntó, con un poco de miedo sobresaliendo en su voz.

"No, no podría enfadarme nunca contigo" le dije la verdad. Había estado completamente sorprendido de lo que había hecho, pero nunca enfadado. No podría mirar a mi ángel con otra cosa que no fuese amor reflejado en mis ojos; especialmente no enfado.

Ella asintió, y la sentí poco a poco dormirse, todavía entre mis brazos.

Escuche el pulso estable de su respiración durante toda la noche, fascinado de que un ángel como ella pudiese siquiera pensar en estar a mi lado.


Hola a todos. En primer lugar disculparme por la tardanza. El capítulo estaba traducido desde hace algún tiempo, pero por razones personales y aparte porque he estado de vacaciones no he podido subirlo antes. Lo siento, de verdad.

Por otro lado... ¿qué os ha parecido? Emmett es el mejor, sin duda, sobre todo con las lagrimas rosas...dios jajaja.

Bueno, un besito y un abrazo. Espero que os guste.

PROMETO QUE EL SIGUIENTE ESTARÁ ACTUALIZADO ANTES.

PD: creo que os gustaría pasaros por otra traducción mía, se llama ¡atascados!, la encontraréis entre mis historias.

Saludos :)

Tamara.