Hola, una vez más estoy listo para que me corten mi pequeño cuello por mis otras historias que todavía no he publicado.

(Ya hasta estoy pensando en abrir una segunda cuenta para que nadie sepa que publico nuevas historias sin terminar las anteriores, pero me da mucha flojera manejar más cuentas de correo y todo eso).

Como sea, no he podido continuar con el siguiente capítulo de "Y me enamoré de ti" de Naruto.

No se porqué. Juró que lo intento y lo intento y lo vuelvo a intentar, y ya tengo hasta una idea de cómo van a ir los siguientes capítulos pero no puedo escribirlo apropiadamente. Así que por el momento, aquí tienen otra historia que la verdad está genial y es muy buena, tengo algunos capítulos escritos ya y en algunas escenas de hecho lloré al escribirlas.

Fuh, espero que nadie que conozca lea esto, pero si lo hacen, por favor, por favor, nunca me lo mencionen… y si quieren saber que más me hace llorar. La música clásica instrumental me ambienta para eso.

El siguiente capítulo será subido cuando reciba los primeros reviews, digamos unos tres o cinco o cuando pase una semana, pero por favor, si escriben reviews escriban su opinión real.

Por el momento disfruten

Disclaimer: Todos los derechos y personajes de este fic pertenecen a otra persona que no soy yo y cuyo nombre no recuerdo ahora.


Accidentes inesperados


Capítulo primero

Una posibilidad muy remota


El sonido sordo de algo hueco al romperse fue lo único que registró su cerebro por una fracción de segundo. No sabía donde estaba, quien era o que hacía ahí, y solo hasta que se dio cuenta de la falta de este conocimiento, comenzó a intentar recordar que estaba pasando.

Mike.

Ese era su nombre. Y aunque todo lo demás estaba oscuro, a partir de ahí comenzó a jalar todos los recuerdos alrededor de él. Tenía Dieciséis años y la imagen de su rostro como lo vio esa mañana en el espejo apareció en su mente, tenía las cejas contraídas en un rictus de disgusto porque le había salido una espinilla horrible en la barbilla y al reventarla había dejado una costra aún más fea que tal vez dejaría una marca.

Y ¿qué era lo que estaba haciendo antes de ahora? Se preguntó a si mismo y una vez más otra imagen asaltó su memoria, solo que en esta ocasión el recuerdo no era el de un espejo, sino la imagen de su Madre discutiendo con Papá mientras éste último volteaba a verla con el amor impreso en el rostro sin dejar de ver del todo el camino porque Papá siempre decía que uno no debía distraerse mientras manejaba.

Su Madre estaba siempre vestida de manera formal y esta no era la excepción. Su cabello peinado hacía atrás y agarrado fuertemente con un moño azul no dejaba un solo cabello fuera de su lugar, y sus manos y uñas tan bien cuidadas se aseguraban que el pastel que llevaba en su regazo y había preparado esa mañana con todo el cuidado del mundo no se moviera con el vaivén del carro al dar vuelta en el camino.

Mike cerro los ojos un poco harto de los comentarios sin sentido de su madre. Ya sabía muy bien de sobra cuales iban a ser sus argumentos. 'pórtate bien con los Cullen', 'demuestren interés pero sin llegar a ser intrusivos', cosa de la que ella se encargaría, y sobre todo 'intenta hacer buenas migas con ellos Mike, me gustaría que llevaras más amigos a casa'.

No es que no tuviera amigos, es que prefería no llevarlos a visitar a su casa. Mamá era muy estricta y en todas las ocasiones anteriores en las que había llevado a alguien ella siempre había estado presente y sus amigos siempre terminaban incómodos con su presencia. Eso sin contar la vez que Papá llegó temprano del trabajo y lo llamo Mikey-pohh frente a Tyler.

Un sonido amortiguado le llegó a los oídos y de manera repentina, comenzó a sentir un cosquilleo intermitente por todo su cuerpo al tiempo que su memoria se esforzaba una vez más por recordar qué era lo que había pasado antes del ahora. Pero todo lo que recordó fue como Papá había voleado repentinamente hacía el frente del camino antes de que una sombra saliera de la nada y no estaba seguro, pero parecía que chocaba contra el parabrisas de su coche.


Forks, ya fueras humano o vampiro, era uno de los mejores lugares en el mundo para cazar. La fauna silvestre era muy variada e incluso frecuentemente excesiva, y si los cálculos de Carlisle y Edward eran acertados, y siempre lo eran, los Cullen podrían quedarse ahí hasta un total de diez años sin tener que mudarse a otra localización por comida, aunque preferían no cazar muy seguido en la zona para no afectar el ecosistema. Diez años eran aproximadamente lo más que podían quedarse en un lugar de todas formas, y eso si no convivían mucho con los habitantes locales. Luego tendrían que irse durante unos cincuenta o sesenta años a otras tierras u otros lugares antes de poder regresar ahí, pero eso no importaba. Apenas habían llegado ahí hacía seis meses, todavía podían pasar mucho tiempo despreocupados.

Esa mañana, antes de ir de cacería, Alice se esmeró en limpiar la casa de arriba abajo y a cambiar las flores de los floreros con especimenes silvestres. La verdad Edward podría estar menos despreocupado por la visita de los Newton, pero Esme comenzó a preparar una cena con los mejores ingredientes para recibir a los invitados "sorpresa", que gracias a su psíquica personal ya no lo eran; hasta evitó hacer un postre cuando Alice le advirtió que ese sería el aporte de los visitantes.

Por favor. Una visita de bienvenida medio año después de que se trasladaran al pueblo y al inicio del periodo vacacional corto de la escuela. Seguramente toda la familia era igual de simplista que el chico, Mike, cuyos pensamientos, en opinión de Edward, eran de lo más ordinarios y simples que se hubiera topado hasta ahora. El niño era egoísta, como todos los chicos de su edad, y pensaba que era el centro del mundo, y de echo, cuando los vio a ellos en la escuela es decir, Alice, Emmett, Rosalie y él, lo primero que pensó al verlos fue que al fin habían llegado personas dignas de su compañía.

Un completo egocentrista.

Como debían de serlo todos los chicos de su edad. De hecho no le guardaba resentimientos al chico, después de todo, cuando puedes leer lo que los demás piensan en todo momento, un adolescente egocéntrico es el menor de los males.

Así que después de terminar de arreglar la casa, Alice tomó a Jasper y anunció que debían ir a cazar para que el rubio no sufriera durante la visita de los "amistosos" vecinos y luego dijo en voz alta que si, que todos los demás con excepción de Carlisle y Esme, podían venir. Aunque nadie había dicho nada de acompañarlos aún, pero Emmett y Rosalie se encogieron de hombros y decidieron salir de caza y Edward, luego de unos cinco segundos de asombroso debate consigo mismo también decidió rendirse a la voluntad de la pelinegra y acompañarlos.

Luego de eso, surgieron una serie de eventos catastróficos que Alice, con toda su fama y poder no pudo preveer a tiempo.

Emmett y Rosalie decidieron ir a cazar por su lado igual que Jasper y Alice. Y mientras el vampiro de cabello cobrizo decidía ir a buscar alimento en un perímetro que le permitiera escuchar los pensamientos de toda su familia, la pareja de Jasper decidió divertirse a larga distancia con su hermano.

'Sabes', pensaba la chica de pelo negro, 'Si corres hacía esa dirección encontraras un puma' y le mostraba la visión de él dirigiéndose al Norte para rastrear a un enorme felino, 'Y si te diriges al oeste te encontraras con una familia de alces, aunque todavía son muy jóvenes'.

Emmet, mientras tanto, había localizado una familia de venados y estaba planteándose si el sabor de ellos valía la pena o si esperaba un poco para ver si localizaba algo más carnívoro. Rosalie ya se había decidido a esperar un par de días más y miraba a su pareja con gesto ausente. Pensando en la manicura de sus uñas.

'Si caminas al norte y dejas pasar al puma, lo siguiente que te encontraras es un pequeño venado macho'

'Lo más recomendable sería no regresar hasta que los Newton decidan dejar la casa'

'Tal ves un rosa quede mejor con los zapatos que vi en el aparador el otro día'

'Espero que Jasper decida regresar de su casería, sería de gran ayuda para hacer sentir incómodos a los visitantes para que no piensen en una segunda visita'

'¿Venado o no venado?'

Y al siguiente segundo, justo cuando Emmett decidía que sí, el venado era lo suficientemente bueno por el momento y se lanzaba sobre el macho mediano de la familia, Alice profería un estremecimiento mental al tiempo que la visión de un coche negro cayendo por un pequeño acantilado aparecía en su mente.

La familia del venado que en estos momentos atacaba Emmett salía disparada por el miedo en todas direcciones, la hembra corría sin dirección alguna y en menos de diez segundos alcanzaría la carretera para interrumpir el paso al vehiculo de los Newton provocando que el hombre de mediana edad perdiera el control del vehículo y el carro, junto con su esposa e hijo cayera por el acantilado donde daría dos vueltas estremecedoras antes de detenerse. El padre moriría en seguida, durante el primer vuelco porque su cuello se rompería con el súbito movimiento, la madre moriría diez segundos después porque su cráneo se rompería aplastado por la carrocería en la última vuelta entre otras múltiples heridas que romperían su columna y Mike, que ahora estaba pensando en la cara que puso otro chico de nombre Tyler cuando su papá lo llamó Mikey-pohh terminaría apenas con vida, agonizando entre un revoltijo de metal y medio inconsciente mientras que él, Edward, se detenía durante unos segundos en lo alto del precipicio maldiciendo el no haber podido llegar a tiempo.

Y aunque sabía que llegaría tarde y no había nada que pudiera hacer, Edward corrió, primero por instinto y sin ocupar toda su velocidad porque su mente todavía estaba lenta por la increíble celeridad de los hechos y cuando alcanzó su máximo, ya podía ver la escena repitiéndose en las mentes de la familia mientras cruzaba el bosque lo más rápido que podía. Emmett, que apenas había hincado el diente en su presa, lo miró pasar a su lado confuso y, efectivamente, cuando llegó al precipicio, solo alcanzó a ver durante unos segundos el coche destruido mientras se maldecía por lo bajo el no haber podido llegar a tiempo.

No lo pensó, se precipitó luego de un segundo más sobre los restos del carro porque sabía que Mike, el adolescente egocéntrico, todavía estaba vivo y pronto comenzaría a sofocarse en el interior del carro. Rosalie y Emmett aparecieron medio minuto después a su lado y supo que no tenía que dar explicaciones cuando su hermano observó el cadáver de la cierva y sacó sus propias conclusiones. Alice llamaba en ese momento a Carlisle y Esme y todo lo demás no importaba porque en ese momento pudo escuchar los pensamientos de Mike mientras arrancaba la puerta arrugada del vehículo y pensaba en la mejor manera de sacarlo de ahí sin lastimarlo.


Respirar, eso era lo que le hacía falta.

Así que abrió la boca y jaló aire aunque no sintió que el aire entrara y apenas hubo realizado esa acción todo su cuerpo estallo en explosiones de dolor. Su costado derecho ardía como no creía posible y su brazo izquierdo también comenzaba a despertar del entumecimiento. Dolor, dolor y más dolor todo estaba compuesto de punzadas lacerantes e incluso respirar dolía pero su cuerpo seguía haciéndolo ahora de manera automática.

¿Dónde estaban sus papás?

¿Qué había pasado?

¿Por qué todo estaba oscuro?

Necesitaba abrir los ojos.

-No –una voz suave lo interrumpió- no abras los ojos.

Por instinto hizo precisamente eso y la imagen más horrible que hubiera visto lo asaltó. El carro estaba de lado, sobre su costado izquierdo, y el cadáver de su madre, tan rígida con su moño apretado, colgada de su asiento hacía el suelo mientras un hilo de sangre o algo parecido escurría de su cráneo, Su papá, con un rubio mucho más claro que el suyo, miraba hacía él en un ángulo imposible con el rostro contraído en el miedo y la sorpresa.

No podía respirar.


'Es mi culpa, es mi culpa, yo los maté, es mi culpa…'

Si Emmett hubiera sido humano en estos momentos estaría sufriendo un ataque de histeria mientras se hiperventilaba, como no lo era, Mike lo estaba haciendo por él, luego de ver a sus padres y aunque el niño había cerrado los ojos para no verlo más, la imagen estaba quemada en su cerebro mientras sus respiraciones se hacían más pausadas y la inconciencia lo alcanzaba.

Luego de pensarlo durante unos segundos más, y haciendo uso de toda su fuerza de voluntad para ignorar la vocecita que le decía que ya estaba muerto de todas formas y no importaba mucho si lo comía o no, el joven vampiro hizo el agujero de la puerta más grande con las manos y sin querer pensarlo mucho, utilizó el cuerpo del padre como escalón porque ese era el mejor ángulo en aquel momento.

Colocó la mano en posición para recibirlo y con un tirón rompió el cinturón de seguridad del chico, ¿Quién hoy en día utilizaba en cinturón de seguridad en el asiento trasero de un auto? el sonido de algo horrible se escuchó y Edward hizo un gesto porque era obvio que la columna de su compañero de clases se había roto a la mitad. Y haciendo caso omiso a su sed de sangre, lo sacó del carro con sumo cuidado, mientras calculaba el tiempo que tardaría Carlisle en llegar con su equipo medico. Un minuto más.

Un minuto más mientras Mike, porque aunque deseaba ya no podía llamarlo de otra forma, sufría agonizando en un mar de dolor con la imagen de sus padres muertos quemada en su retina y apenas consiente de que alguien lo cargaba en brazos. Un minuto más mientras Emmett se atormentaba a sí mismo y Rosaline maldecía por lo bajo sin saber que hacer. Mientras Alice mantenía a raya a Jasper porque este último había olido la sangre y estaba por perder el control y mientras el colocaba el cuerpo del rubio en el piso, maldiciendo internamente con cada tirón de dolor que provocaba el más mínimo movimiento y preguntándose si no hubiera sido mejor seguirlo cargando porque de todas maneras a él no le costaba trabajo y si quería podía dejar de moverse del todo.

'Voy a morir'

El pensamiento ocurrió en el mismo momento que Carlisle llegaba acompañado de Esme y solo bastó con que le vampiro mayor lo viera para negar con la cabeza.

'Va a morir' pensó.

'Voy a morir… voy a morir, voy a morir y todavía no he besado de verdad, con amor a nadie'

'Es muy joven' pensó Esme indecisa mientras luchaba con el deseo de acercarse a consolarlo.

'Voy a morir sin haber tenido sexo, o haber tenido un hijo… y todavía le debo dinero a Eric'

'Yo los mate… yo los mate'

'… y lo último que le dije a Nana es que la odiaba'

'Si no hubiera llevado a Jasper a cazar esto no habría pasado'

-La gente… -comenzó a decir Rosalie con voz fría- muere todos los días.

No era necesario decir más. La idea estaba implícita y era obvió que no debían transformar a Mike simplemente porque estaba muriendo.

'Si… si podemos' pensó Esme con simplicidad mientras afirmaba.

'Si'

'Si'

'Si'

'No sé…'

Y a lo lejos, de Alice pudo ver la imagen de Mike, con la piel blanca como el mármol, joven, justo como ahora, con los ojos cerrados sobre una cama, durmiendo o por lo menos aparentando que lo hacía.

Carlisle se dirigió hacía ambos con paso normal y se arrodillo al otro lado del rubio. Inclino con suavidad su cuello y mordió la yugular mientras inyectaba veneno y Edward sin pensarlo más, mordió su muñeca ignorando los pensamientos confundidos de su nuevo hermano.


Dolía, de verdad, de verdad dolía, como si cada una de sus células estuviera en llamas y simplemente no se consumieran como células normales. ¿Es que así era el infierno? Un dolor indescriptible que paraliza tus brazos y piernas, si los tienes mientras cada uno de tus sentidos grita Dolor. Dios, hasta pensar era doloroso porque todo lo que recordaba era a su madre sostenida por el cinturón de seguridad mientras la sangre escurría… Y papá, con esa mirada tan aterradora y el cuello en un ángulo imposible.

Papá… papá… ¿Es que ya no lo volvería a ver? y… ¿Se iba a quedar atrapado ahí… sufriendo… por siempre?

-Ya ya… no te va a pasar nada hermanito… no te preocupes por nada.

Pero el no tenía hermanos, solo tenía a Papá, Mamá y Nana, que ya estaba muy anciana y a la cual le había dicho que la odiaba porque habían congelado su cuenta de ahorros para que no se comprara un carro. Era una tontería, el había ahorrado dinero de todos sus trabajos desde que tenía memoria y luego de hablar con Nana sobre el coche que quería comprar ella había comentado con sus padres que todavía era muy irresponsable como para tener un carro y que debían esperar un año más.

-Yo te compraré el carro que quieras hermanito, pero debes esperar un poco más.

Esa voz ya la había escuchado antes… y él no tenía hermanos.

-Ya deja eso, -dijo una voz hermosa e impávida- despertará cuando tenga que despertar –y luego de una pausa incómoda, la voz se suavizó ligeramente- fue un accidente… simplemente eso.

Dios… como dolía.

-Dejará de doler –y en esta ocasión era otra persona, la misma voz que le dijo que no abriera los ojos… pero dolía- dejará de doler, solo tienes que ser paciente.

No quería ser paciente… solo quería que dejara de doler… pero, como la última vez no le hizo caso, esta vez esperaría.

Pero por favor, por favor… que dejara de doler pronto.

-Solo se paciente hermanito –volvió a repetir la voz infantil y preocupada mientras algo apretaba suavemente su mano.


Pum… pumm...

Tardó un poco en identificar el sonido y al descubrir que era su corazón se llevó un susto, ya no dolía tan fuerte como antes, por lo menos no en todas partes, y alguien decía palabras ligeras y suavemente que no tenían mucho sentido, y sobre todo lo demás estaba el sonido de su corazón al golpear su pecho, como si quisiera salir.

La frecuencia de sus latidos aumentó hasta comenzar a sonar como una especie de zumbido solo que el si alcanzaba a diferenciar un latido de otro y luego comenzó a bajar lentamente poco a poco hasta que volvió a tomar su ritmo normal solo para continuar bajando y hacerse más débil.

-No te preocupes… ya no duele tanto verdad?

Y era cierto… cada vez dolía menos y mientras más débil se hacía su corazón menos dolor tenía, hasta que al fin, con un último y débil latido que sonó apenas, su corazón se detuvo. Por un segundo el pánico lo dominó.

-Puedes abrir los ojos Mike.

Y eso hizo. Lentamente.

El cuarto era de un café claro y perfectamente iluminado, los detalles de las paredes eran muy finos, con monturas en caoba perfectamente tallados. Había artesanías distribuidas por todo el cuarto de manera regular y cuadros con exquisito detalle, pero eso fue sólo lo que alcanzó a ver de reojo porque lo que llamó su atención fueron las cinco figuras perfectamente quietas que lo observaban con paciencia.

De repente, se le cerró la garganta y una sed enorme se apoderó de él.

-Agua? –preguntó una voz tan hermosa que no podía ser suya.

Volvió a intentarlo.

-¿Pueden darme agua?

Y cerró la boca confundido.

Su voz, si esa era, no reflejaba para nada la sed que sentía, seguramente estaba muy, muy drogado y estaba en medio de una alucinación. Seguramente era eso, todo estaba lleno de detalles que de otra manera no notaría.

El sonido de una de las personas al moverse llamó su atención y, al dirigir la mirada hacía la figura, pudo notar la perfección del personaje, un hombre maduro de pelo rubio y rasgos exquisitos que hacía una señal hacía… ¿Ese era Edward?, pues al parecer era Edward que solo asintió con la cabeza mientras el rubio salía, esperaba que fuera para buscar agua.

-Mikey –sus ojos se movieron demasiado rápido hacía la voz que le hablaba y se topo con Emmett, solo que ahora lo veía diferente, como si antes lo hubiera visto a trabes de una pantalla de baja definición- ¿Sabes quienes somos?

-Emmett –dijo otra vez con ese tono de voz y estuvo seguro que todo era un sueño- Alice, Rosalie, Jasper –que ahora que lo veía parecía cubierto de cicatrices- y Edward –su barbilla señaló hacía cada una de las figuras y al final miró interrogante a la mujer que nunca había visto.

-Ella es Esme –Jasper respondió a su pregunta silenciosa y la mujer, de la que no había separado sus ojos sonrió de manera cortés- es nuestra madre.

Ah, si, ahora se acordaba, ella había ido una vez a acompañar al doctor Cullen a comprar equipo de acampar a su tienda, y ahora que lo pensaba el tipo rubio que se había ido era el mismo doctor Cullen… si, eso era.

-Tengo mucha sed –repitió con esa voz que no era suya esperando que el rubio regresara pronto, y se tragó al mismo tiempo la pregunta de '¿Dónde están mis Padres?' porque tenía miedo de la respuesta, aunque ya estaba pensando que hasta ahora todo era un sueño y en cualquier momento despertaría dentro del coche, su madre lista para regañarlo con otro discurso.

-Mike –Edward se dirigió hacía él- lo que tu viste no fue un… -y se detuvo inesperadamente antes de ver hacía su hermano Emmett durante una fracción de segundo- bien, díselo tu, pero date prisa, no creo que aguante mucho.

Emmett se encogió de hombros antes sonreír amigablemente hacía él.

-Mikey… -su sonrisa desapareció, una mala señal- recuerdas…

-Tengo sed… mucha sed -¿Por qué su voz no sonaba rasposa? Nadie le iba a creer así.

Aún así, Emmett sonrió una vez más, aunque de manera forzada.

-Se que tienes sed Mikey, pero necesito que me escuches… es importante.

Apretó fuertemente los puños y se incorporó con sorprendente facilidad. No se había dado cuenta de que estaba en un sillón forrado de piel hasta ahora, el cuarto tenía pieles de animales, que hasta ahora no había percibido, en el piso y había un equipo de sonido de apariencia cara en una esquina, en realidad todo era muy austero y al principio le había parecido muy decorado pero solamente porque estaba prestando atención a los detalles más incongruentes. Como los hilos de la madera que tenían su propia ruta en las tablas de las paredes o aquel fino cuadro donde las pinceladas estaban cruzadas y sobrepuestas unas a otras y los colores…

-Mikey, -volvió a ver a Emmett, asustado por su propio comportamiento- necesito que me pongas atención –asintió- llevas cinco días… enfermo.

Se incorporó del sillón con la misma facilidad de nunca y caminó hacía la puerta.

-¡Cinco días! –exclamó para sí mismo sin intentar poner atención a su nuevo tono de voz- mis papás deben estar preocupadísimos y…

Jasper se colocó frente a la puerta del cuarto y de repente se sintió más tranquilo

-Creo que será mejor que escuches el resto –pidió el rubio con un tono un tanto inflexible.

Sin saber como reaccionar a las extrañas circunstancias, dio media vuelta y observó a Emmett, que era el que parecía más dispuesto a charlar con él.

El pelinegro lo miró indeciso unos instantes, luego arrugó la frente y abrió la boca y la volvió a cerrar, por último, se dirigió a un librero que estaba en otra pared del cuarto y tomó una figurita de mármol que servía para detener algunos libros y regresó hasta estar a algunos pasos de él. Se la extendió y, cuando alargó la mano, observó sus manos blancas y demasiado perfectas. No tuvo mucho tiempo para admirarlas porque el leoncito de mármol fue puesto en sus manos casi inmediatamente. Volteó a ver al otro confundido.

-Apriétala.

Juntó las cejas y luego de un segundo más cerró la mano y sintió como si aplastara mantequilla tibia, la estatuilla, primero se partió en trozos grandes y luego, los que tuvieron la desgracia de quedar atrapados en su mano se convirtieron en polvo en cuestión de un segundo.

Abrió la mano asustado y aspiró aire. Luego cayó en cuenta de que esa era la primera vez, desde que abrió los ojos, en que sus pulmones recibían aire con la intención de respirar y por un segundo se preguntó si era posible que su sueño fuera tan extraño. Y al verse a si mismo, se dio cuenta que la ropa que tenía no era la ropa que había usado esa mañana, ni siquiera era alguna ropa que reconociera o recordara haber comprado.

-… estabas muriendo… -explicó Emmett con voz apagada pero que aún escuchaba claramente- no pudimos hacer otra cosa porque ibas a dejar de respirar en cualquier segundo… y es… es mi..

-¡Emmett! –Esme, y le sorprendía la facilidad con la que el nombre le venía a la mente, lo reprendió con voz fuerte y musical, pero que aún cargaba un tono maternal que su propia madre raramente usaba.

-Estábamos cazando –explicó la voz de barítono de Edward que parecía tan calmada como la sensación artificial de relajamiento que tenía encima ¿Cazando qué?- animales, de todo tipo. Y Emmett… decidió que su presa sería un macho joven de una familia de venados. La familia se dispersó y una cierva se lanzó a la carretera, donde chocó con tu carro… -y entonces lo pudo ver otra vez, la sombra que salía de la nada y su Papá mientras luchaba por mantener el control del volante solo para terminar saliendo por un precipicio mientras el carro caía dando vueltas y el dolor y la sangre y… la sangre- lo siento mucho –continuó Edwar pero ya no lo escuchaba, o más bien si lo escuchaba pero no le ponía atención- somos vampiros –y fue la inflexión en la palabra lo que le hizo volver a la realidad aunque no comprendía el porqué no tenía nauseas luego de pensar en Eso.

Tenía sed… tenía mucha, mucha sed, tanta que dolía, cuando en realidad debería tener nauseas.

La puerta del cuarto volvió a abrirse y por ella entró el doctor Cullen, cuyo nombre no recordaba porque su mente de "antes" era muy borrosa y dejó de pensar en todo, absolutamente todo, cuando el olor más delicioso que hubiera percibido jamás asaltara su nariz. Y no importaba si estaba en bolsas de plástico quirúrgico, o dentro de cualquier cosa. O que fuera rojo y estuviera frío como un cadáver, o que la bolsa se rompiera en sus manos tan fácilmente y el líquido escurriera por entre sus dedos. Porque sabía bien, más que bien. Sabía excelente.


Gracias por leer.


Con respecto a la historia:

Mike es un chico muy lindo en los libros, y de verdad creo que la gente como él tiene una personalidad más compleja de lo que muchos autores les dan credito.

Es decir, si, es el clásico chico agradable que es apuesto y bueno en los deportes y quiere a la chica bonita. Y principalmente creo que ese es un error muy grabe por parte del autor. Una persona no puede ser tan simple, y siempre existen cosas que hay de fondo en la personalidad de uno mismo.

Asi que decidi, despues de leerme todos los libros de un solo golpe, que Mike era demasiado lindo como para no tener un buen fanfic en español en esta pagina, por cierto, he encontrado algunos excelentes en ingles pero no están terminados aún (como si no me mordiera la lengua por eso).

Es todo por el momento. Críticas, comentarios, flames... todo será para mi correo electrónico.

Ustedes manden, yo recivo.