Era de noche y las calles empezaban a encender sus luces. En las calles desiertas solo había dos jóvenes estudiantes de una escuela llamada Seishu Gakuen. Uno alto y de cabellos en punta, con los ojos morados y mirada distraída, el otro de cabellos violáceos y ojos miel.

Nos perdimos- dijo frio el de ojos miel.

No Ryoma, es un atajo- le discutió orgulloso el de cabellos de puercoespín.

Nos perdimos, Momochiro- Insistía el de seño fruncido, Ryoma.

De eso nada, es por aquí - dicho eso se metió en un rincón, mientras su amigo lo seguía de mala gana, Caminando entre las oscuras calles llegaron a un tenebroso barrio con tiendas abandonadas.

Brillante- refunfuñó Ryoma fulminando con la mirada a su mejor amigo, el cual miraba a todos lados completamente desconcertado.

Pero… yo juraría que íbamos por el camino correcto.

Si, si, mejor preguntemos allí- sugirió señalando un establecimiento que se encontraba al fondo de las tiendas abandonadas, y del cual sólo salía una luz opaca y amarillenta.

No me parece que...- intentó detenerlo Momochiro, mas fue inútil pues el de ojos miel ya había tomado camino y estaba bastante cerca de la puerta del macabro lugar. Al ver esto, el de ojos morados tuvo que darle alcance.

El pequeño establecimiento tenía un ojo pintado arriba de la puerta y un cartelillo de letras elegantes que decía: "Madame Sumire, gran médium". Ni mínimamente inmutado Ryoma entró con toda confianza en la penumbra del lugar. Ya dentro pudieron notar que la luz opaca venia de cientos de velas que estaban colocadas en el cuarto, aparte de estas sólo había tres mullidos cojines tirados en el suelo y una mesita de té que tenia enzima una bola de cristal.

Huy, si, que terrorífico lugar- se burlaba Ryoma al ver el terror plasmado en el rostro de su amigo.

Yo no tengo miedo- se defendía aunque sus ojos no demostraban mucha seguridad.

Buenas noches jóvenes- saludó una voz suave y ronca desde uno de los mullidos cojines. Momochiro lanzó un grito de terror. Ryoma dio un respingo por la sorpresa.

Perdónenme, ¿Es que acaso los he asustado?- les cuestionó la misma voz, al detallar el bulto que estaba sentado en el cojín Ryoma pudo notar que se trataba de una simple anciana de cabellos castaños y opacados por los años. Sonreía, aunque su rostro transmitía severidad, quizás la fuerza de una época pasada.

Sólo un poco, creo que no nos dimos cuenta de que estaba allí- le respondió después de pasar saliva para aclararse la temblorosa voz que le había quedado de la impresión. La anciana sonrió.

Es que no estaba, y quizás tampoco estoy… - susurró con una picara sonrisa. Momochiro creyó que era un simple chiste y decidió que no había nada de que temer. Sonrió cándidamente y dijo:

Nos perdimos ¿nos podría decir como llegar a la calle 17?

Tengo una mejor idea- les dijo con voz aterciopelada colocando una lata de refresco sobre la mesa de té- ¿Por qué no lo desean?

Sin comprender una sola palabra Ryoma tomo la lata de refresco, la analizó, se la trato de pasar a Momochiro, sin embargo este estaba patidifuso. La anciana había desaparecido.

¿A dónde se fue?- quiso saber Ryoma

Simplemente se hizo humo- exclamó con voz temblorosa el de ojos morados.

Muy gracioso, Momo

No es ninguna broma, ¡te estoy diciendo que desapareció!

Déjate de tonterías y vámonos de aquí- rezongó, ya de muy mal genio el de ojos miel. Salieron a toda prisa de aquel barrio bizarro, por el mismo camino que habían tomado antes. Vagaron un buen rato por las calles hasta que encontraron a un policía que los llevó a la calle 17 sin ningún problema. En el trayecto a sus casas Ryoma no se dio cuenta de que aun tenia consigo la lata que les había ofrecido la anciana, solamente quería llegar a su cuarto y dejar de escuchar las ridículas especulaciones de su amigo sobre aquel extraño suceso con la Médium.

Ni siquiera sabemos si esa vieja loca era le Médium, lo único que si se bien es que no vuelvo a seguir tus estúpidos atajos- fue lo ultimo que le dijo antes de entrar a su casa.

Eran las siete de la noche. Su prima y su madre estaban totalmente preocupadas, pero tras escuchar la cómica historia de cómo se habían perdido por perseguir a una chica que le gusta a Momochiro, no pudieron sino relajarse, reírse y olvidar el tema.

Que decepción- le dijo su padre desde el sillón jugueteando con un felino de color marrón con crema.- Esperaba que estuvieras con tu novia, chiquillo. No me vayas a salir raro ahora, después de viejo.

Cállate- rugió el de ojos miel tomando el plato de su cena y subiendo a su alcoba.

Cuidado con las mañas Ryoma- le gritó y soltó una risotada que resonó en toda la casa.

¡Nanjiro!- le gritó su esposa desde la cocina- ¡Deja en paz a Ryoma!

Santo remedio, pensó Ryoma con una sonrisa en el rostro. Se encerró en su cuarto, se quitó los zapatos con los talones y dejó la comida sobre la cama. De pronto se dio cuenta, seguía sosteniendo la lata. "¿Realmente nunca la sote?"- se preguntaba perplejo. Un par de hermosos ojos color carmín estaban pintados en el centro del metal. Buscó la fecha de vencimiento de la tapa, pero solo encontró la fecha de fabricación: 14 de Febrero de 1994; "obviamente- pensó- esta pasada desde hace mucho". La lata era demasiado extraña, no solo por la fecha de fabricación y la falta de fecha de vencimiento, si no también por los colores, el logotipo, todo en esa dichosa lata era raro. Muerto de la curiosidad la destapó. Grandes cantidades de humo violeta, rosa y azul salió de la pequeña lata, además un par de pequeños chorros de refresco de cereza y uva. Y tras todo ese espectáculo apareció una linda muchacha de cabellos castaños y hermosísimos ojos carmín, vestida con una batica de algodón roja a rayas y sandalias del mismo color. Atónito, Ryoma dejo caer la mandíbula hasta que ya no pudo más.

Soy Sakuno, una genio de los deseos- le dijo con una enternecedora sonrisa- y tus deseos son mis ordenes, amo Ryoma.

Después de recobrar el movimiento de la mandíbula Ryoma se dio un par de golpes en la cabeza para asegurarse de que no estaba alucinando, se levantó del suelo y recorrió con la mirada a la extraña muchacha que aun se encontraba de pie en medio de su habitación.

Estoy loco- se dijo después de cinco minutos de negación

No estas loco amo Ryoma- repuso con una voz cantarina y enternecedora

¿Cómo sabes mi nombre?

Soy una genio amo, yo lo se todo aunque no se nada.

¿Cómo? ¿Qué diablos significa eso?

No significa nada y lo dice todo

Espera, espera… dejémonos de trabalenguas y mejor me vas diciendo quien eres tú

Soy Sakuno, tu genio de los deseos, hija de la señora de los ojos dorados. Tengo 15 años y soy una genio recién graduada- explicó como si todo lo que dijera realmente tuviera algún sentido, como si fuese lo más obvio del mundo para cualquiera que lo viese.

Aja…- asintió él sin haber comprendido nada- y además de ser adivina, cumples deseos; dos por el precio de uno ¡que suerte!

Oh, yo no soy adivina… ese es el post-grado- le corrigió rápidamente- Se tu nombre porque es mi deber saberlo, ¿comprendes?

Siéndote sincero no.

¿deseas entenderlo?

Pues, no se… podría terminar de enloquecerme

Si ya crees que estás loco, entonces ¿Qué tiene de malo disfrutar tu locura? Pídeme un deseo- suplicó en un ronroneo, aun cuando no se movió de su lugar, Ryoma sintió que no podía negarse a su suplica.

Y…- vaciló un poco- ¿me darás lo que yo te pida? ¿cualquier cosa?

No cualquier cosa, hay un par de cosillas que no puedo cumplir

¿Cómo que? ¿matar? ¿hacer enamorar?

Oh no, matar es muy sencillo- exclamó con suma tranquilidad- enamorar también

Entonces ¿Qué es lo que no puedes cumplir?- preguntó con los ojos desorbitados por la simple idea de lo que esa muchacha acababa de decir.

Pues… no puedes desear nada acerca de mí

¿acerca de ti?

Exactamente, amo, no puedes desear que yo te ame, que yo me suicide, que yo brinque de un edificio; puedes desear que te acompañe, pero incluso eso tiene su limite de tiempo

¿y eso quien se lo invento?

Ah, pues la corte de los grandes magos, es que había mucho cuento raro entre las magas que eran demasiado… - dijo buscando la palabra adecuada- atractivas

No me digas que…

Oh, si… desafortunadamente, por eso renunciaron las gemelas holsent

Ellas era… ¿a ellas las?- cuestiono Ryoma totalmente atónito

No, no, no, casi, pero no. Pidieron par ley, entonces ante lo que se veía inevitable el concejo les permitió renunciar y a muchas otras: Shakira, J-lo… pero no estamos para la clase de historia mágica básica, estamos aquí para cumplir tus deseos

A ver, a ver, a ver, barájamela más despacio- le pidió Ryoma sentándose en la cama, junto a la apetitosa comida occidental que le había preparado su madre. Sakuno suspiro y lo miró con paciencia.

Yo, genio. Tú, amo. Pide. – dijo lentamente. El de ojos miel se molestó y le lanzó una mirada de reproche.

Gracias por tratarme de idiota…

De nada amo…- respondió con fingida inocencia, Ryoma ignoró su comentario.

Bueno, deseo… deseo paz mundial- hablo por hablar y la de cabellos castaños soltó un bufido

Deseos, amo, de-se-os ; No milagros, eso no lo puede ni una nivel 9

Está bien, está bien- aceptó y meditó un momento- deseo que mi plato de comida sea de una cena oriental.

Tus deseos, son mis ordenes amo- dijo y con un parpadear y cruce de brazos el plato de salchichas y ensalada se transformo en una rica comida oriental de arroz al curri.

Sin poder creerlo del todo Ryoma miró asombrado el plato y con algo de escepticismo lo probó. Estaba muchísimo más que delicioso, estaba exquisito.

Esta bueno- le dijo después de atragantarse del arroz. Sakuno lo miro complacida y con una amplia sonrisa.

Me alegra mucho amo

¿Tu no vas a cenar?- le preguntó cuando iba por la mitad del plato

¿Yo?

Si, tú… Sakuno ¿no es verdad?

Si, así es- exclamó sorprendida, usualmente nadie se aprende el nombre de los genios. Una sonrisa sincera afloró en su rostro.

Pues… Sakuno, come un poco- le dijo y le pasó la mitad de la gran porción de arroz al curri. Ella miró lentamente el plato, realmente jamás había comido arroz al curri. Pasó la cuchara y la puso en su boca, soltó un pequeño gemido de placer al sentir ese delicioso sabor pasarle por el paladar

Yomi, gracias.

De nada… ¿Qué nunca lo habías probado?

No

¿Por qué?

Bueno, pues… en la academia solo nos dan comida del mundo mágico

¿no es la misma?

No, es como una pasta extraña baja en calorías

¿Qué?

Te lo juro, además este es mi primer trabajo.

¿Y estas estudiando magia desde cuando?

Desde que tengo 5 años

¡Dios mío! Pobrecita… entonces ¿el mundo mágico vive a dieta?

Si…bah, es una pena terrible, pero se sincero ¿te imaginas a una genio de 180 kilos saliendo de la botella?- bromeó y Ryoma se imaginó a una enorme mujer con sobrepeso saliéndole de la botella pidiéndole con un tono sensual "¿Qué deseas mi amo?" Un escalofrío le recorrió la espina dorsal, el estomago se le revolvió

No debiste poner esa imagen en mi cabeza

Esto… lo siento, eso es lo que siempre nos dice el profesor de educación física cuando no queremos hacer ejercicios- se disculpó con la cuchara en la boca y Ryoma se echó a reír. Ella se sintió avergonzada, pero termino riéndose también. Su risa era como una caricia a los oídos del de ojos miel.