Cuando terminaron de cenar Ryoma tomó los platos y se dispuso a ir a la cocina.

¿Por qué no deseas que estén limpios, amo?- le preguntó pensativa Sakuno.

Hablamos de eso más tarde ¿bueno?- fue lo único que le dijo el muchacho desde la puerta de la habitación.

Como desees, amo- dijo obedientemente el genio. Ryoma se detuvo en seco.

Sakuno…

¿si, mi amo?

No me llames amo- le pidió él gentilmente.

Esta bien

¿A si?

Por supuesto, Mi lord.- respondió ella con un tono formal. El chico suspiró.

Tampoco me digas "Mi lord"- le reprochó.

¿Entonces cual prefieres? ¿Mi señor? ¿Mi rey? ¿Mi gran soberano?

Ryoma… Llámame Ryoma

¿Ryoma?- cuestionó Sakuno

Así es, es que da la casualidad de que así me llamo- dijo él con ironía.

Esta bien, como desees am…Ryoma.

Perfecto, gracias Sakuno, ahora espérame aquí, no me demoro- dicho esto salió de la habitación, bajó las escaleras y se dirigió a la cocina.

Sakuno se puso a observar cada parte del cuarto, detallar cada centímetro del lugar. Jugueteó con una pelota de tenis que encontró sola en un rincón y empezó a lanzarla contra la pared. No había llegado a aburrirse, cuando la puerta se abrió. Se encontró entonces frente al padre de Ryoma, Nanjiro Echizen. Un hombre alto, de tez morena y ojos caramelo.

¿Hola?- le saludó aquel sujeto.

Hola- contestó ella con una sonrisa cortes.

¿Quién eres?- le preguntó Nanjiro sin vacilaciones.

Me llamo Sakuno Ryusaki, mucho gusto.

Nanjiro Echizen, el gusto es mío, jovencita- dijo él examinándola de arriba abajo con la mirada- ¿eres amiga de Ryoma? No te escuche llegar.

No exactamente… soy su genio de los deseos- le corrigió cándidamente la chica. Nanjiro sonrió maliciosamente.

¿Eres su qué?

Su genio de los deseos- repitió Sakuno, confundiendo su expresión con una sonrisa amable.

¿Así que cumples todos los deseos de mi hijo?- le cuestionó el señor Echizen tratando de controlar su risa.

Pues si, aunque hasta ahora sólo ha querido pedirme uno

¿Uno?- repitió Nanjiro sin poder contenerse.

Si

¿Y ya le diste lo que te pidió?

Claro, no fue nada difícil, de hecho me gustó mucho hacerlo- dijo Sakuno con un tono infantil y divertido. Nanjiro no contuvo más la risa y tras ese comentario soltó sus primeras carcajadas. Sakuno lo miro perpleja.

Mientras tanto en la cocina, Ryoma terminaba de lavar los platos. Los colocó junto al fregadero y se dirigió a su cuarto, sin embargo de camino posó casualmente su vista en la sala. Su madre y su prima estaban entretenidas viendo Alguien tiene que ceder y Karupin dormía en el sillón de su papá. "¿Y el anciano?"- pensó cuando se dio cuenta de que no estaba.

Mamá ¿Dónde esta el anciano?

¿Tu padre? Dijo algo sobre retarte a un partido - le contesto vagamente Rinko.

Creo que subió a buscarte al segundo piso - comentó distraída Nanako.

Ryoma sintió un vació en el estomago e inmediatamente corrió como alma que lleva el diablo a su cuarto. Por la velocidad que llevaba se golpeó el dedo meñique del pie con las escaleras, pero se tragó el ¡Hay! y siguió corriendo. Encontró a su papá en el pasillo tarareando una canción. "Calma- pensó- puede que aun no la halla visto"

Hola Ryoma- dijo Nanjiro con su sonrisa perversa.

Hola- contestó él tratando de sonar indiferente, pero su padre estalló en risa.

Buena, picaron, digno hijo de su padre- balbuceo dándole unas palmaditas a su hijo en la espalda.

¿De que hablas?- "de ella no, de ella no… por favor de ella no"

De Sakuno- le contestó guiñándole un ojo.

¿Sakuno?- "¡Demonios!"

Sakuno, acabo de verla, dijo que era tu genio de los deseos- dijo Nanjiro riendo entre dientes.

No, tú no la vistes- le discutió Ryoma.

Si la vi

No, tú no la vistes

¡Que si la vi hombre!

No, tú no la vistes- insistía él chico, en total negación.

¡Qué si! La vi, le dije hola, me dijo Hola soy Sakuno Ryusaki, la genio de los deseos de su Hijo y yo dije Hola Soy Nanjiro, el papá de Ryoma; hablamos, nos reímos y viví feliz por siempre ¿Si?- gritó el señor Echizen- Ahora supéralo, mientras voy a burlarme de ti con tu madre.

Dicho eso siguió su camino, ahora cantando me gustas de san alejo. Ryoma hizo una mueca de desesperación y corrió a su habitación. Abrió de un portazo la puerta y vio Sakuno tranquilamente sentada en su cama, leyendo su libro de Algebra.

Hola, Ryoma- le saludó- ¿Sabes cuantos años tiene Juan?

¿Ah?- fue lo único que alcanzó a conjugar él.

¡Si! Es que mira, en este libro de acertijos del señor Baldor dice: Anita tiene el doble de edad de Juan y Carlos tiene tres veces de la edad de Anita y Juan juntas, Sabiendo que la edad de los tres sumadas da 165 ¿Qué edad tiene Juan? ¿Tú sabes?- preguntó con insistencia.

Ryoma la miró patidifuso. Apretó con los dedos el entrecejo y suspiró. Luego se dirigió lentamente a donde ella estaba, le quitó el libro de las manos y lo colocó en su mesa de noche.

Sakuno- dijo por fin.

¿Si?

¿Viste a mi padre?

Si

¿Y por qué no te escondiste?

Porque no me dio miedo

¿Y por que le dijiste que eres mi genio de los deseos?

Porque no tiene nada de malo, el manual dice que siempre debemos ser honestos (Farra F. (1964) manual de genio para principiantes. Editorial Potter. Segunda edición)

¿Qué manual?

Pues el de Farra Fou…

Olvídalo, Olvídalo… No tengo ni la menor idea de que voy a hacer ahora.

Si tanto te molesta que sepa ¿Por qué no deseas que lo olvide?

¿Puedes hacerlo?

Si, claro, tú sólo tienes que desearlo

Está bien, hazlo, Deseo que el idiota de mi padre olvide que tú existes- Acabado de decirlo y Sakuno movió los brazos y parpadeó. Inmediatamente Nanjiro Echizen olvidó todo lo pasado en la habitación de Ryoma.

Justo en ese momento Nanjiro estaba a punto de hablar con su esposa.

Ahora si, cariño, ya terminó la película, ¿qué querías decirme de Ryoma?- le cuestionó dulcemente Rinko Echizen.

Eh… Pues… la verdad, ya no lo recuerdo- admitió perplejo su esposo- ¿Segura que era de Ryoma?

Pues eso dijiste… ¿No será que empiezas a perder la memoria por la edad?

¿Me estas diciendo viejo? Yo no soy el que tiene disque la menopausia- se quejó imprudentemente él, y enseguida recibió un "cariñoso" golpe de su mujercita.

¡Auch!- se escuchó en toda la casa.

Ryoma suspiró aliviado al escucharlo. "Música para mis oídos"- pensó y relajó los hombros. Sakuno lo miraba en silencio, quería encontrar sentido a lo que acababa de pasar.

¿no desapareces si saben que eres mi genio?- le preguntó de pronto su amo.

No… eso es sólo un estereotipo- le respondió tranquilamente.

Ya…

Yo sólo desapareceré si tú lo deseas, Ryoma- le explicó ella y se dio cuenta de que se sentía raro llamarlo por su nombre.

Veo…- después de decir eso, el muchacho se perdió en sus pensamientos. Se dejó caer en la cama y Sakuno lo imitó.

Fama, poder, fortuna, amor… todo al alcance de su mano, pero él no quería conseguirlo de esa manera. No era así como funcionaban las cosas para alguien como él, eso lo tenía claro, sin embargo ¿entonces que iba a hacer con ella? "Tal vez debería dejarla ir con alguien que en verdad la necesite"- pensó divagando entre las posibilidades. Movió la cabeza en la cama y la vio mirarlo fijamente a los ojos. Ella sonreía. "¿Y si la persona que considero que la necesita la lastima?". Dudó.

Mejor pienso en eso mañana…- se dijo a si mismo.

¿Qué cosa?- preguntó ella.

¿Eh? Oh… nada, Sakuno, sólo pensaba en voz alta… - le respondió distraído.

Ok…

Sakuno, ¿mañana vienes conmigo al instituto?

Si eso deseas…

Hmm Es que no estaría tranquilo dejándote aquí- le dijo pensando en la idea de su padre atrapándola todos los días, No porque se preocupara por el cerebro de su padre tras las repetidas perdidas de memoria, si no porque le daba pereza tener que correr por eso todos los días.

Podría quedarme en la lata- sugirió ella a regañadientes.

¿En tu lata?

Si- respondió sin sonar feliz con la idea- todo el día, hasta que vuelvas.

No suena divertido…- comentó aun vacilante- ¿Tú que prefieres?

Pues… yo…

¿Tienes curiosidad de conocer mi instituto?- le preguntó divinizando su respuesta.

¡Si!- respondió emocionada- ¿Es cierto que es un lugar donde los humanos aprenden a vivir en sociedad y descubren sus verdaderas vocaciones en la vida?

Ne, eso es solo un estereotipo- le respondió sarcásticamente. Ella se rió.

Bueno, pero ya que tienes tantas ganas de venir… ¿Por qué no? Sólo te pones un uniforme y decimos que estas de intercambio.

¿Enserio puedo ir?

Ya te dije que si

¡Gracias, Ryoma!- exclamó e impulsivamente le dio un beso en la mejilla. Ryoma sintió una pequeña descarga por todo el cuerpo, pero no quiso pensar en eso tampoco, no quería pensar en nada, sólo quería dormir.

De nada… Pero hay que despertar temprano, así que ya nos tenemos que dormir- le dijo levantándose de la cama para buscar su pijama.

Puedes cambiarte, si quieres- le dijo con la ropa en las manos- Me cambiare en el pacillo.

Después de decir eso, Ryoma salió del cuarto, miró si venia alguien y al darse cuenta de que estaba solo, se cambió lo más pronto que pudo.

Por su lado, Sakuno sólo tubo que chasquear los dedos y su ropa cambió inmediatamente en una linda pijama de short y blusa, que tenia estampada la noche en movimiento.

Cuando el chico Echizen volvió a entrar al cuarto, Sakuno estaba soltando su cabello. Largos y sedosos cabellos color chocolate.

¿Estas listo?- le preguntó ella, sacándolo de su ensimismamiento.

Si- contesto inmediatamente- ¿Dormirás en mi cama o en tu lata?

Eh… pues en ninguna, los genios dormimos en alfombras mágicas- le dijo, para luego hacer aparecer una a la altura de una litera. Flotó hasta ella y Ryoma cerró la puerta con seguro.

Será un interesante despertar- dijo colocando la alarma en el reloj despertador y luego apagó las luces.

Se recostó en su cama y miró hacia arriba. A la alfombra. Esta parecía mantener un ligero movimiento y a través de ella se podía ver, cual video o televisión, un gran prado al anochecer. Ryoma Sonrió.

Sakuno…- dijo en la oscuridad

¿Si?- se escuchó desde la sima de la alfombra.

¿Qué enseñan en la escuela de genios?

Historia de la magia, matemáticas estelares, conjuros y hechizos, enseñan a nadar con sirenas…

¿Tú nadas?

No

Dijiste que les enseñan a nadar con sirenas

Si… dije que enseñan, no que yo aprendiera.- replicó ella. Ryoma rió entre dientes.

Vale, ¿Qué más?

relaciones interdimencionales…

¿Sobre acertijos?- preguntó recordando el incidente con el libro de algebra

Si… las esfinges y sus acertijos 1, 2 y 3… todo genio debe ser astuto, o eso decía mi profesora Nefertiti- comentó quedándose dormida

Sakuno…

¿Si?- dijo medio grogui.

Juan tiene 13, 75 años…

Esas fueron las últimas palabras antes de quedarse completamente dormidos… Las aventuras les aguardaban en la mañana siguiente, justo en la puerta del instituto superior Seishu.