Nota del Autor:

Bienvenidos a mi historia, ninguno de los personajes que ya conocen me pertenecen, Esta es una pequeña modificación de New Moon. Adelantando uun poco el embarazo, además que el bebé crecerá al ritmo normal de los humanos. Disculpen si fue demasiada información, pero creo que el título ya les da una idea. Espero lo disfruten!


1. Malestar Estomacal

Han pasado casi dos meses desde la ultima vez que visité esta casa, la verdad no había querido venir desde aquel funesto día, sabía que ver esta casa vacía solo aumentaría mi agonía, pero últimamente no lograba reprimir el deseo de venir hasta este lugar, tenía la ilusión de que podría percibir su aroma, tal vez, en la que había sido su habitación, necesitaba estar allí en un lugar que solo pertenecía a él, donde tal vez pudiera revivir los recuerdos.

Mi vieja camioneta, andaba lento por la carretera, de pronto la ansiedad comenzó acrecentarse en mi pecho, ya podía ver el desvío que debía tomar, respiré profundo y volteé la dirección hasta entrar por el camino, el ultimo trecho del recorrido se me hizo eterno, de pronto ahí estaba, tan magnifica como la primera vez que la vi, la gran casa blanca.

Aun recuerdo lo impresionada que me sentí la primera vez que estuve aquí, cuando él acariciaba mi mano para calmar mi tensión, aún sentía cierta renuencia para pronunciar su nombre, me dolía demasiado. Detuve la camioneta justo frente la puerta, no podía dejar de mirar esta enorme y hermosa casa, era lo único que me quedaba que hubiese pertenecido a él, la única prueba que tenía de que había existido.

Abrí la puerta de la Pick up, entré en pánico por un segundo, no tan segura de hacer esto del todo, solo me bastó dar otro vistazo a la casa para no dudarlo más. Puse mis pies en ese territorio que había pertenecido a esa hermosa familia de vampiros y cerré la puerta de la camioneta, comencé a andar en dirección de la puerta principal. Mi propósito aquí no era solo mirar por las ventanas, necesitaba estar adentro, necesitaba estar en su habitación por solo unos minutos. Cuando alcancé la puerta principal, mi mano fue directa al pomo, pero como esperaba, estaba cerrada, no permití que eso me desanimara, la verdad estaba muy segura de que estaría cerrada. Comencé a rodear la casa, mirando cada ventana que tenía cerca, todo adentro lucía apagado y sin vida, definitivamente se notaba que hace mucho tiempo nadie vive aquí.

Alcancé el patio trasero de la casa unos minutos después, toda la estructura de la casa de este lado parecía hecha de vidrio, con vista al río, probé con la puerta trasera, pero tampoco tuve suerte, continué hasta alcanzar la cocina, la puerta también estaba cerrada, pero algo llamó mi atención, la ventana que estaba junto a esta puerta no estaba bien cerrada, probé suerte, la ventana se abrió sin esfuerzo, el espacio era pequeño pero yo cabría fácilmente, me tomó un poco de esfuerzo pero finalmente estaba dentro de aquella organizada y moderna casa, que ahora parecía dormida y solitaria. Ya dentro, y luego de una mirada de respeto a mí alrededor, inicié mi camino hacia la habitación que quería visitar, casi corrí hacia ella, finalmente estuve frente a la puerta y me detuve por un segundo, luego me abrí paso dentro de aquella grande y hermosa habitación con vista al río, los estantes que antes estaban repletos de Cds y libros ahora estaban vacíos solo quedaba un equipo de música abandonado a su suerte y el confortable sofá que aquel día conocí.

Me sentí un poco decepcionada, no sé que esperaba conseguir, quizás a él esperando por mí, tomé asiento en el sofá y miré con atención hasta el ultimo detalle de esta habitación, pero no se sentía como algo que había pertenecido a él, no guardaba nada que él valorara, no había ese olor que tanto esperaba conseguir, pero claro en que estaba pensando, había pasado más de un mes, sentí nauseas, sentí ganas de salir corriendo de allí y así lo hice. Baje corriendo las escaleras hacia la cocina, y salí por la ventana lo más rápido que me fue posible.

Una vez afuera, en ese enorme patio que separaba la casa y el río, me eche al piso a llorar, todavía un poco contorsionada por las nauseas y una tristeza que aplastaba cada órgano de mi cuerpo, me puse de pie como me fue posible y caminé hacia la camioneta, jadeando desesperada, no deseaba volver a esta solitaria casa más nunca, solo lograba ver en ella una imagen de mi misma, sola y abandonada en el medio de la nada.

Abrí los ojos lentamente, un nuevo día de agonía y sufrimiento. Era sábado, así que no tenía ningún plan de moverme de la cama por lo menos durante las próxima horas. Allí me quedé mirando esa ventana por la que el solía entrar cada noche para vigilar mis sueños, pero de pronto todo empezó a dar vueltas, sentí nauseas nuevamente, ya se estaban volviendo un fastidio, los últimos días me habían atacado cada vez con más frecuencia. Me senté en la cama luchando contra la horrible sensación pero definitivamente ella ganó la batalla, tuve que correr hasta el baño a desahogar mis tripas, las nauseas pasaron por completo, pero definitivamente me sentía un poco débil. Cepillé mis dientes y me miré luego en el espejo, lucía horrible, pero no me importo mucho, volví a la cama analizando seriamente mi estado de salud, seguramente algo que me había comido me había caído mal, pero me di cuenta que hacía mucho que no hacía una comida completa y que cuando lo intentaba, el nudo en mi garganta no me permitía comer mucho. Entonces quizás lo que le ocurría a mi cuerpo era debido a la mala alimentación. Intentaría comer un poco mejor.

Así siguieron pasando los días, yo intentando comer un poco pero vomitando casi todo lo que comía, comencé a preocuparme cuando ya no podía abrir la nevera en mi cocina sin ir corriendo al baño a vomitar, y cuando los olores de la cafetería de la escuela me causaban tal repulsión que si permanecía allí por mas de 2 minutos, tenía que correr otro maratón al baño. La verdad me estaba pareciendo serio el problema estomacal, aunque solo pensaba en ello cuando me atacaban las nauseas y los mareos, de resto me hundía en la oscuridad extrema. Caminaba como zombie por toda la casa o por toda la escuela y solo cuando era necesario, de resto me sentaba en un rincón y literalmente dejaba de existir para el mundo exterior. Era poco lo que comía y a eso le ameritaba mi problema de salud, pero cuando comencé a vomitar todo lo que comía, lo comencé a ver como un verdadero inconveniente, no porque me importara mucho mi estado de salud sino porque no quería tener otra discusión con Charlie, donde él gritaba con desesperación y yo apenas lo escuchaba, y para cuando lograba mirarlo me deprimía aún más saber que también le hacía daño a mi padre.

Ese día me desperté tan deprimida como cualquier otro día, fui a la escuela y como los otros días no recuerdo ni haberla vivido, solo hacía acto de presencia y me movía cuando era necesario. Pero esta vez, en lugar de conducir de vuelta a casa, decidí conducir hacia el hospital, estuve un buen rato dentro de la camioneta, cuando estuve a punto de encenderla de nuevo y conducir hacia mi casa, las nauseas me atacaron, tan pronto pasaron baje de la camioneta y caminé hacia el edificio.

Después de un rato de espera, me atendió una Dra bastante dulce y amable, al verme la cara no pudo evitar un gesto de preocupación, "Hola, mi nombre es Joane Tyler ¿Cuál es el tuyo querida?"

"Bella Swan," dije con un hilo de voz.

"Explícame tus síntomas," preguntó mirando mi cara abstraída.

"Bueno….cada día y con más frecuencia siento nauseas…los olores fuertes parecen revolver mi estomago por completo…mmm…últimamente me ocurre mucho por las mañanas" dije tratando de concentrarme en responder las preguntas, la Dra. Tyler me miro pensativa.

"Voy a mandarte al laboratorio para que te hagan un examen de sangre completo, para descartar cualquier parásito estomacal o virus contraído, luego que tenga eso en la mano podremos examinarte mejor" dijo con voz cariñosa.

Fui hasta el laboratorio, pase un momento bastante desagradable mientras me sacaban la sangre, aunque ya no lograba desmayarme, después de sufrir tantas heridas y cortadas en compañía de los Cullen, un tubo de sangre no me hacía nada, claro mientras no lo mirara directamente. Me indicaron que la Dra. Tyler había pedido que procesaran los resultados enseguida y debía esperar por ellos para volver a la consulta. Allí espere con paciencia, hoy en día eso era lo que me sobraba, porque la verdad no quería moverme mucho, luego de unos 30 minutos alguien salió con los resultados y me los entrego, indicándome volver con la Dra.

Me la conseguí en el pasillo frente a su puerta, despidiéndose de algún paciente.

"Oh ¿ya están listos los resultados?... maravilloso, pasa adelante" dijo haciéndome entrar. Se sentó detrás de su escritorio y comenzó a leer esa hoja llena de algo como garabatos para mi, luego me miro directo a los ojos como tratando de buscar las palabras. "Chiquilla, ¿que edad tienes?"

"dieciocho" dije con desgano

"ok, no sé como decirte esto, porque no parece que lo esperas del todo" dijo pensativa y sin dejar de mirarme con intensidad. Estas palabras ganaron mi interés y la miré de vuelta con la misma intensidad.

"¿Qué ocurre?"

"Bella, estas embarazada," toda la habitación comenzó a girar a mi alrededor y volvió a mí, aquella tarde, de aquel día que todo había fallado, y había sido el principio del fin.