Hola~ Buenos días/tarde/noche/madrugada/Jacinto.

Bienvenidos al último capítulo del fic :) espero que lo dsifruten, es mas largo que un capitulo normal… bueno, bastante más largo que un capitulo normal…. Bueno, por algo es especial… xD

Esho :D

- Los Combo niños no me pertenecen, son obra y gracia de un trio de franceses n.n aunque un par de personajes los inventé yo.


TLECK

Serio se encontraba tendido en el rocoso suelo. Estaba consciente, pero aun así no podía sentir las lágrimas que sus ojos desprendían. Observaba como la lava se movía y producía burbujas que explotaban. En ese momento, colocó sus manos en el suelo, e intento levantarse, pero fue inútil. Sus piernas ya no estaban respondiendo, y sentía un fuerte dolor en el abdomen cada vez que hacía algún movimiento. Logró girar su cuerpo y quedar boca arriba, cerró los ojos lentamente y se quedó así.

Entonces se vio de pie en un lugar blanco, algo borroso. Se sentía ligero y no sentía ningún dolor, aunque podía ver lo herido que estaba. Sus brazos estaban con leves quemaduras, al igual que su tobillo derecho, su cuello tenía cortes por las garras de Draak y definitivamente tenía un par de costillas fracturadas. Entonces, pudo divisar a lo lejos un hombre de aspecto brillante. Serio se acercó a él y pudo notar que estaba con un tigrillo, de un tamaño bastante grande y muy herido. Él lo estaba curando. En eso, Serio examinó más de cerca al hombre, y notó que no parecía tan humano, tenía facciones extrañas, y ojos brillantes y llorosos. Tenía una sonrisa sencilla, y se notaba que sufría al curar al tigrillo. Luego, llegó Itzam, igualmente mal herido. Su cicatriz en el pecho estaba abierta, era profunda y sangraba considerablemente. Tenía cortes por todo su cuerpo y su ropa estaba rasgada. El hombre extrañó lo miró, colocó sus manos en sus hombros, y de a poco sus heridas comenzaron a cerrar. Itzam le hizo una reverencia y luego fué donde estaba Serio.

- Siempre me ocurre lo mismo... mis heridas vuelven a abrirse, recordándome todo lo que sucedió – Le dijo con su cara seria de siempre.

- ¿Q-quién es él? – dijo Serio, notando que le costaba un poco hablar. Itzam volvió a mirar al hombre, y luego a Serio.

- Él es un espíritu, es mitad humano y mitad divino que fue rechazado por la sociedad. Ahora está acá, ayudando a curar a los animales y a mí.

- ¿Por qué lo rechazaron si es tan bueno? – preguntó Serio muy dudoso.

- No lo sé, él no puede hablar, sólo sonríe.

- ¿Dónde estamos?... – Itzam quedó un momento mirando a Serio y luego respondió.

- Ven, sígueme. – Serio obedeció e Itzam lo llevo con el espíritu. Tomó a Serio de los hombros y lo dejó frente al espíritu. Éste lo miró con cierta tristeza y colocó su mano en la frente del tigrillo. Se quedó un momento con los ojos cerrados y sin moverse. Serio lo miraba atentamente. Entonces el espíritu retiró su mano y miró serio a Itzam. Serio rápidamente comenzó a mirar su cuerpo y vio que el espíritu no había hecho nada, seguía igual de malherido que antes.

- ¿Ah?.. yo creí que… - dijo Serio en voz baja pero itzam lo interrumpió.

- Tranquilo, él no te puede hacer nada – dijo con una pequeña sonrisa – él solo puede ayudar a los muertos y rendidos… tú aún sigues vivo.

- Itzam… ya no puedo luchar con Draak… mi cuerpo ya no puede seguir luchando – Itzam lo miró triste, se inclinó y colocó su mano en la cabeza de Serio.

- Lo sé, pero aún tienes tu espíritu, y el poder del tigrillo vive en ti. Si tú no puedes seguir luchando, él lo hará, pero no puede por sí solo.

- ¿Cómo? – preguntó Serio, pero abrió los ojos y estaba nuevamente en la barrera de los dos mundos. Logró sentarse, y se alegró de ver que aún siguiera en la segunda fase del tigrillo. Entonces recordó que Draak estaba buscando la entrada a alguno de los dos mundos, y no podía permitirlo. Intentó levantarse nuevamente pero volvió a fallar. – kkjjh…. No puede rendirme – volvió a intentarlo y esta vez lo logró. – si vuelvo a caer, no creo que pueda volver a levantarme… debo ser cuidadoso – se dijo mientras caminaba lentamente tratando de ir a la dirección en que creía que estaría Draak.

Azul llegó a su casa, entró por la ventana de su habitación para evitar que alguien la viera en su estado. Sacó un pequeño botiquín que tenía escondido bajo su cama. Lo abrió y comenzó a echarse una crema para las quemaduras en la parte izquierda de su espalda, de donde salía su ala, y luego comenzó a limpiar los pequeños rasguños que tenía en la espalda y otras partes del cuerpo.

- Azul – escuchó desde la ventana. Asustada, se paró rápidamente y vio que era Pilar. Ella llevaba un gorro que le cubría la cabeza

- Pilar… me asustaste. – Pilar entró a su pieza y se quitó el gorro, dejando ver la venda que rodeaba su frente.

- Mira, quién iba a decir que Paco era bueno poniendo vendas – dijo con una sonrisa. Azul la miraba.

- ¿Cómo están tus piernas? – Pilar se sentó en la cama de Azul cansada.

- Me duelen un poco, sobre todo ésta – dijo mostrándole el extenso vendaje que tenía. Era la que se hirió en la explosión de Draak con unos escombros. – pero ya se me está quitando n.n

- ¿cómo está Paco?

- Naa~ solo tiene pequeñas quemaduras, nada mas – dijo Pilar moviendo sus mano.

- El maestre… ¿sabe algo nuevo? – Pilar cambió su rostro bruscamente a uno nostálgico, pero luego se dibujó una leve sonrisa en su rostro y tomo la mano de Azul.

- No… pero tranquila… Es Serio, no se rinde fácil – Azul le sonrió como respuesta, pero no fue honesto. Sabe que es difícil.

Serio caminaba unos cuantos pasos y luego debía detenerse a descansar. No tenía de dónde sacar energía. No encontraba rastros de Draak y le preocupaba haberse equivocado de dirección y estar malgastando energía. Era difícil orientarse en aquel lugar, todas las rocas eran del mismo color marrón y los pequeños ríos de lava parecían repetir el patrón de forma y corriente. Él seguía caminando confiando en su intuición, hasta que vió un color distinto en una roca. Era Draak sentado en una roca. Apoyaba su cabeza entre sus manos y le daba la espalda.

- Es imposible salir de éste miserable lugar… - susurró Draak notando la presencia de Serio - … ¡Es tu culpa! – Gritó trastornado y corrió hacia Serio. Serio apenas pudo reaccionar a levantar sus brazos para protegerse, los que recibieron un fuerte combo de Draak. Serio perdió el equilibrio, pero no cayó. "Estuvo cerca" pensó, pero tuvo que concentrarse pues Draak comenzó a lanzar una ola de golpes. No eran precisos, pero aun así eran lo bastante fuertes como para botarlo. Debes en cuando Serio lograba contraatacar y conectar golpes, pero estos no afectaban a Draak.

Estaba peleando sin energía, estaba exhausto - No puedo dejar que me golpeé… no podré recuperarme - pensaba mientras se esforzaba moviendo sus extremidades.

Entonces Draak inesperadamente lo tomó del cuello y con ambas garras presionaba con fuerza su garganta. Serio incrustaba sus garras en las manos que rodeaban su cuello, pero a pesar de que lograra que éstas sangraran, Tleck no lo soltaba, de hecho no demostraba sentir dolor, estaba concentrado observando la cara de desesperación de serio, y disfrutando como cada vez se apagaba más.

Itzam gritaba en la mente de Serio - "¡Pelea, pelea! No te rindas, por favor…" - gritaba entrecortado. Serio nunca pensó que él tuviera reacciones así.. - "Porfavor…" - dijo ya dulcemente… - "No dejaré que vuelvan a dañarte, no permitiré que asesinen a alguien más"

- … Itzam… - alcanzó a susurrar Serio. Itzam tenía prohibido posicionarse en serio, porque podría alterar las supuestas escrituras de los antiguos guerreros y creadores del capoeira, pues se supone que si no se cumple lo escrito, habrían consecuencias, y eran necesarios los sacrificios para que todo funcionara como debería.

- "Perdóname… pero no tengo otra opción… que hacerlo de la mala forma" - dijo Itzam y Serio comenzó a sentir que el cuerpo le quemaba… y en ese milisegundo, cuando abrió sus ojos, lo entendió todo… pudo ver lo que realmente sucedió hace 500 años, la ira corría por sus venas. Pudo sentir todo lo que Itzam sintió y vivió…

[Hiper Flash-back]

Itzam estaba corriendo por las calles de Nizza junto con Tleck en busca de los dos divinos. Era una ciudad pequeña, pero aun así importante dentro de la sociedad. Estaba rodeada de vida, de plantas exóticas y de estatuas estilo precolombino. También se podían ver muchos animales, y la gente respetaba admirablemente la capoeira. Siempre que los guerreros salían con sus máscaras a luchar, todos los ciudadanos les dejaban espacio para que pudiesen pasar mientras los animaban y aplaudían.

- Desgraciado – susurró Itzam mientras corrían. Tleck sonrió y sin mirarlo contestó.

- Contrólate, Nelli es sabio… sabe lo que hace. – Itzam lo miró serio.

- No lo comprenderé nunca – Quedó unos segundos en silencio y luego continuó – Queda muy poco para el día divino… No se cómo podremos enfrentar esa situación – dijo en un tono más lúgubre. Tleck guardó silencio. Itzam volvió a recordar ese horrible momento.

- Mis discípulos – dijo su maestre, Nelli, a sus 5 combo guerreros mientras señalaba una enorme muralla con dibujos y escrituras en un idioma antiguo. – Próximamente, en no más de unos meses, llegará una fecha esperada por ambos mundos… el día divino… - sus alumnos guardaron silencio. Había un aire extraño, que les hacía sentir una presión al respirar. – Aquél día será en el que el Dios Divino despertará de sus cadenas, y destruirá la barrera de la tierra y el mundo divino, creando el caos y la destrucción por parte de ellos. Todos los divinos ingresarán a nuestro mundo…

- ¿Cómo lo enfrentaremos, maestre? – Preguntó Joseph

- ..Habrá que defender Nizza… no hay otra opción… Además, los antiguos maestres, sabiendo que esto pasaría, escribieron que uno de los Combo guerreros morirá en una especie de sacrificio, para así poder controlar la energía de los divinos y poder cerrar el portal para volver a enviarlos a su mundo.

- ¿Qué? ¿Por qué uno de nosotros debe morir? – gritó Itzam furioso.

- Así lo han decidido los antiguos, y es lo mejor…

- ¿Mejor? ¿Cómo que mejor?

- Itzam… - trataba de tranquilizar Tonalli desde atrás, pero Itzam siguió alterado.

- ¡Usted sabe lo bueno que somos! Podemos esforzarnos y lograrlo igual. ¡Vamos! Hable con los antiguos, usted puede hacerlo ¿No?.. Dígales que nadie morirá, que nosotros nos encargaremos y los enviaremos a todos al mundo divino.

-… No lo haré – respondió el maestre de brazos cruzados y le dio la espalda, comenzando a retirarse del lugar. Itzam cerró con fuerza sus puños y corrió hacia él tomándolo del hombro y con el impulso le giró su cuerpo, teniéndolo cara a cara.

- ¡¿Eso es lo que hará?! – le gritó mirándolo directo a los ojos – Darle la espalda a sus discípulos ¡Eso es lo que hará!

- ¡Itzam! - Gritó asustado Tleck. El maestre lo miró con desprecio y con un movimiento rápido lo tumbó en el piso al golpearlo fuertemente en sus piernas con su báculo. Itzam se puso de pie gruñendo e iba hacia su maestre pero éste puso la punta del báculo en el cuello de Itzam, presionándolo levemente. Él estaba inmóvil, pero furioso.

- No me desafíes, tigrillo – le dijo serio, sin mover el báculo de su cuello – No cambiaras ni mi decisión ni la de los antiguos maestres – En eso, el rostro de Nelli cambió repentinamente y miró hacia la otra dirección de la ciudad, luego volvió a mirar a Itzam – Hay un divino suelto… al parecer son dos. – retiró el báculo del cuello de Itzam, quién lo seguía mirando con odio. – Tleck.

- ¿Si, maestre? – le respondió sorprendido.

- Ve tú e Itzam a detener a los divinos… me quedaré acá con los demás. – Tleck fue hacia Itzam y apoyó su mano en su hombro.

- Vamos – le dijo con una sonrisa. Pero Itzam seguía mirándose junto con su maestre, hasta que dio media vuelta y se fué corriendo con Tleck.

Llegaron hasta el final de la ciudad, el límite entre ella y la jungla, y pudieron divisar los dos divinos. Uno era un dragón negro, parecido a una serpiente; largo, no poseía pupilas, sus ojos eran color blanco. A su lado estaba una silueta oscura con una mancha roja en la frente y el pecho, era Olvido. Dark, el dragón, tenía sujeto del tobillo a un ciudadano, que rogaba que lo bajara. Estaba boca abajo y movía sus brazos tratando de escapar.

- Divino, deja ir al humano ahora – le dijo Tleck con tono serio y en posición de ataque frente a él.

- Ah~ ustedes son los famosos mortales que desterraron a los divinos – comentó Dark balanceando al ciudadano de un lado a otro, jugando con él. Itzam saltó velozmente hacia al dragón y le dio una patada en la cabeza, luego dió una voltereta y golpeó su mano, provocando que éste soltara a la persona. Itzam aterrizó y tomó al ciudadano, retrocediendo y dejándolo en el suelo.

- ¡Muchas gracias Combo guerrero! - le gritó el hombre haciéndole una reverencia y corrió fuera del lugar. Dark estaba furioso.

- Mmm... es rápido – comentó Olvido, ya más serio.

- ¡Insolente! Cómo te atreves a golpear a un divino – rugía Dark con sus garras preparadas para atacar.

- ¡Ya no pertenecen acá! Ya terminó, no volverán a suprimir a la humanidad – Dijo Tleck. Olvido comenzó a reír.

- Estas equivocado, mortal. ¿Creen que detendrán a todos los divinos? Somos muchos, y recuerden que somos inmortales –

- No pueden contra nosotros – Dijo el dragón y se deslizó ágilmente hacia Tleck golpeándolo con su larga cola. Tleck con el impulso del golpe, dio unas volteretas en el aire y aterrizó mal, perdiendo el equilibrio. Dark comenzó a crear una esfera de fuego y estaba preparado para lanzársela, pero Itzam golpeó su mejilla fuertemente, arruinando su ataque.

- Cuidado – dijo Itzam preocupado - ¿Estás bien? – Dark rápidamente impulsó sus garras hacia el rostro del rubio, pero éste movió su cuello, esquivándolo y agarrando la mano del dragón, pero Dark sorpresivamente le dio una patada en el estómago, seguida por un cabezazo, que lo dejó en el suelo. Tleck saltó hacia el divino y comenzó a lanzar golpes que el dragón esquivaba, hasta que pudo conectar un golpe en la pierna del divino, haciendo que éste perdiera el equilibrio, y aprovechando la oportunidad, Tleck hizo una patada giratoria, que mandó lejos al divino.

- Divino inútil – dijo Olvido con una sonrisa y corrió hacia los Combo guerreros. Itzam se levantó sobándose la cabeza, con un ojo entrecerrado.

- Maldición – susurró enojado. Olvido comenzó a lanzar golpes hacia Tleck, quien también lanzaba contragolpes sin éxito. Itzam fue hacia Olvido, y desde los aires, le proporcionó una patada que lo alejó de Tleck. Olvido enojado por el golpe comenzó a crear pequeñas esferas de energía y comenzó a lanzárselas al tigrillo, quien esquivaba ágilmente al igual que Tleck.

- AAAH – Escuchó Itzam. Rápidamente se dio vuelta para poder ver de dónde provenía el grito de Tleck, y lo vio atrapado entre las garras del dragón.

- Mierda – exclamó asustado y corrió hacia él, pero justo por detrás olvido le lanzó una de sus esferas, las cuales le quitaron la memoria de ese momento, y quedó tumbado en el suelo mareado.

- jajajaja – se reía Olvido.

- ¡Itzam, levántate! – le decía Tleck tratando de zafarse. Itzam apoyó sus manos en el suelo y levantó su cabeza para mirar a Tleck.

- ..¿Qué ocurre?.. – susurró desorientado.

- ¡¿Qué le hiciste?! – gritó Tleck haciendo su mayor esfuerzo por soltarse. Olvido lo miró orgulloso.

- Le borré un poco de memoria jajajaa le pasa por meterse con un divino… eso es lo que nunca entienden los mortales.

- ¿Tleck? – dijo levemente Itzam. Logró ponerse de pie y caminaba torpemente hacia él. Tenía los ojos muy abiertos.

- Vaya~ se recupera rápido – comentó el Dragón con una sonrisa – Parece que tus poderes se están deteriorando Olvido, ¿No crees? – Olvido lo miró con desprecio.

- hmp, claro que no, no me esforcé en hacerlo.-

- jajaajaja si, claro. – se burlaba Dark. Olvido estaba enfadado y presionaba sus puños.

- Te demostraré que sigo siendo el divino a que todos temen – Dijo entre arrogante y enojado. Caminó hasta quedar justo al frente del camino de Itzam, el cual lo miraba curioso, y se quedó quieto. Olvido alzó sus manos comenzando a hacer una esfera que comenzaba a crecer a cada segundo.

- ¡No! ¡Itzaam! ¡Corre! – Gritaba desesperado Tleck sin dejar de moverse.

- ¿Ah? – susurró Itzam al observar a su compañero. - …Tleck… ¡Tleck! – gritó lo último y comenzó a correr lo mejor que pudo hacia él, ya que sus piernas no respondían tan bien.

- ¿Qué? ¡Arruinarás mi ataque! – dijo furioso olvido, aún concentrado en hacer su esfera.

- Eres demasiado lento – comento serio Dark, lanzando fuertemente a Tleck al suelo y enseguida lo pateó, haciendo que esté rodara por el asfalto y se quedara tendido en el suelo, sin hacer ningún movimiento.

- ¡Tleck! – gritó Itzam cambiando de dirección hacia el combo guerrero. Pero Dark fue hacia él y le dio un rodillazo en el abdomen, haciendo que cayera de rodillas.

- Olvido eres un inútil – Le dijo Dark. Olvido lo miraba enojado, mostrando sus dientes. – Yo lo derrotaré – El dragón logró patear dos veces a Itzam, hasta que se encontró inmóvil. Tleck se había abalanzado contra él, abrazándolo por la espalda e impidiendo que se moviera.

- ¡No lo dañes! – gritó furioso. Pero Dark dio un salto y comenzó a girar en el aire, impactando luego de espaldas en la tierra, aplastando a Tleck. El dragón rápidamente se apartó y rodeó su cola en el cuello y torso de Tleck. – kkgjj… -

- No me digas lo que debo hacer – le dijo Dark con una sonrisa sádica en el rostro.

- ¡Listo! – gritó Olvido al otro extremo, con una enorme esfera de energía en sus manos. Dark sonrió y movió a Tleck justo al frente de él.

- Quiero que veas como tu amigo es destruido. – Tleck golpeaba repetidamente su cola, pero nada ocurría, intentaba moverse de todas maneras pero nada resultaba. Le estaba comenzando a afectar la dificultad de respirar. Itzam estaba a unos metros de él, estaba intentando colocarse de pie, aún mareado por el anterior ataque de Olvido.

- Debo… ayudar a… Tleck… - decía apenas hasta que pudo colocarse de pie. Ahí pudo observar que Olvido estaba con una enorme esfera que brillaba y creaba una leve brisa. Miró hacia al lado y vio a Tleck siendo asfixiado por la larga cola del dragón.

- ¡H-huye! – gritó con todas sus fuerzas Tleck, pero Itzam comenzó a correr hacia su dirección.

- ¡Perdiste! – Gritó eufórico Olvido lanzando su enorme esfera.

- ¡Itzaaaam! – Rugió Tleck y fue rodeado de un aura morada que dañó a Dark, provocando que lo soltará, y corrió velozmente hacia Itzam, chocando con él y empujándolo. La esfera casi rozó a Itzam, pero le llegó completamente a Tleck. Itzam estaba atónito.

Tleck seguía de pie, tenía las pupilas contraídas y no había expresión en su rostro. Itzam colocó sus manos en sus hombros y comenzó a sacudirlo.

- ¡Tleck! ¡Tleck!... porfavor di algo – su voz temblaba y de vez en cuando continuaba sacudiéndolo al no obtener respuestas de él - ¿Qué… hiciste…? – le susurró con pupilas temblorosas. Dark estaba pasmado; miraba su cola, le dolía como si estuviese quemada.

- Ese poder… - pensaba observando a Tleck. Lentamente las pupilas de Tleck volvieron a la normalidad.

- ¡Tleck! – exclamó algo más aliviado Itzam. Tleck lentamente comenzó a mirar a su alrededor. – Soy yo, Itzam – le dijo señalándose a sí mismo con sus manos. Tleck lo observaba detenidamente, y luego comenzó a llorar. Itzam lo miraba desconcertado, no sabía qué hacer. Inmediatamente, giró su cuerpo para observar a Olvido y su rostro cambió por completo. La ira recorría su cuerpo. – Maldito… ¡Te mandaré al mundo divino para siempre! – gritó y comenzó a ser rodeado por una luz anaranjada, transformándose en el tigrillo.

- ¡Tigrillo! – exclamó Dark sonriendo maliciosamente y luego miró a Tleck – Entonces… él es el dragón… perfecto. – pensó mostrando sus desagradables colmillos. El tigrillo se movía increíblemente rápido hacia Olvido, el cual se veía asustado. Itzam llegó hasta él y lo golpeó fuertemente con su patada en la mejilla, luego comenzó a golpearlo con sus puños repetidamente. Olvido tomó sus dos brazos, deteniendo sus golpes y sonriendo algo triunfante, pero el tigrillo mordió uno de sus brazos, enterrando sus colmillos sin posibilidad de escapar. Olvido estaba aterrado, los azules ojos del tigrillo estaban llenos de ira, y no se alejaban de él.

- ¡DARK! – gritó desesperado Olvido. Entonces, cegado por su ira, Itzam no vió que Dark lanzó una esfera de fuego a su espalda. Soltó a Olvido por el dolor que sintió. El divino sin desaprovechar la oportunidad, lo golpeó en la barbilla, alejándolo. Dark apareció detrás de él, pero Itzam lo vió y esquivó su cola saltando, e inmediatamente comenzó a atacarlo con sus garras. Dark en varias ocasiones fue rasguñado por Itzam, sin poder contraatacar con éxito, hasta que olvidó logró golpear al tigrillo con una patada en su pantorrilla, desequilibrándolo, y Dark conectó una patada en su abdomen y cabeza, produciendo que cayera.

- El descarado es muy ágil – Dijo Dark y se inclinó, agarrando la cabeza de Itzam con sus garras y levantándola para mirarlo a los ojos. – Sé cuál será el peor castigo para ti – dijo con sonrisa maliciosa. Itzam intentaba levantarse pero cada vez Dark golpeaba fuertemente sus piernas, haciéndosele imposible levantarse del piso.

- ¿Qué planeas? – inquirió Olvido algo afectado por los golpes que había recibido. Dark sonrió y fue hacia Tleck, quien estaba sentado mirando como el dragón se aproximaba. Itzam no le quitó la vista de encima.

- ¡No te le acerques! – gritó con todas sus fuerzas intentando ponerse de pie, pero al segundo sus piernas colapsaban, y caía nuevamente al suelo. Tleck sollozando se arrastraba por el suelo retrocediendo de Dark, pero éste lo tomó de la polera, acercando su rostro al suyo.

- Con que eres un dragón, ¿No? – decía sonriendo.

- ..Dragón…- repitió automáticamente Tleck con sus ojos llenos de miedo. Itzam continuaba acercándose a tropiezos y caídas.

- ¡Déjalo! – rugió comenzando a arrastrarse, pero Olvido se colocó delante de él.

- No detendrás nada, eres inútil – le dijo. Itzam intentó rasguñar sus piernas, pero Olvido solo se alejó un poco, riéndose. Dark lanzó fuertemente a Tleck en el suelo y miró a Itzam.

- Te arrepentirás por el resto de tu vida tigrillo, nunca debiste desafiar a un divino – Entonces comenzó a ser rodeado por un aura negra y fue de a poco difuminándose en una luz oscura.

- ¡NOO! ¡TLECK! – La luz dio giros en espiral y entró dentro de los ojos de Tleck, quién empezó a gritar mientras se sujetaba la cabeza y no dejaba de moverse. Itzam se puso de pie y a tropezones llegó a Tleck. Tleck se movía de un lado a otro, comenzaba a rasguñarse las mejillas y salían muchas lágrimas de sus ojos. No dejaba de gritar. Itzam tomó sus brazos y los alejó de su rostro. - ¡Sigue luchando! ¡No te rindas, porfavor! – le decía con ojos sollozos. - ¡Pelea! – gritó. Los cabellos de Tleck comenzaron a erizarse más de lo normal, su pelo negro comenzó a mancharse con visos morados, sus colmillos y uñas crecieron, le brotó una cola de dragón y unas alas.

- ¡Aléjate! – le gritó Tleck llorando más que antes, agarrándose nuevamente la cabeza – No vuelvas a acercarte a mí o te haré daño… - calló repentinamente y cayó de rodillas al suelo.

- No… - susurró Itzam, deslizándose una lágrima por su mejilla mientras observaba atónito. La pupila de Tleck cambió por una felina y se dibujó una sádica sonrisa en su rostro. Se levantó usando sus alas y miró todo su cuerpo.

- Soy… poderoso – dijo glorioso.

- ¿Sigues siendo tú? – preguntó Olvido curioso.

- No… soy más fuerte que nunca – dijo y golpeó a Itzam en la mejilla, tumbándolo.

- Deja el cuerpo de Tleck… - le dijo apenas Itzam, recostado en el suelo de costado.

- No… ya no existe – comenzó a reír - ¡Yo soy Draak! Yo asesiné a Tleck…

[Fin flash-back]

Serio liberó un fuerte rugido, sorprendiendo a Draak, y fue rodeado en una gran esfera de aura anaranjada. Asustado Draak lo soltó y se alejó un poco.

- ¡No dejaré que intentes nada! – gritó y le escupió una bola de fuego, pero esta fue anulada por el aura. Serio se transformó en su tigrillo (fase 3)… pero luego comenzó a transformarse en un tigrillo algo más grande, perdiendo todas las facciones humanas. Era un tigrillo por completo, aunque de mayor tamaño (un poco más que el tamaño de Draak).

…Logró llegar a la fase 4.

- Imposible… - susurró Draak pasmado - …¿Es… un divino..? – El tigrillo liberó un rugido resonante. Draak confundido emprendió vuelo, pero el Tigrillo saltó hacia él y con un fuerte manotazo lo lanzó a la superficie rocosa. Draak rápidamente se levantó y vió que el tigrillo estaba frente a él, y con la ayuda de sus alas logró evitar que éste lo mordiera. Pero el Tigrillo no dejaba de perseguirlo y atacarlo. En ocasiones, el felino se tropezaba y caía, o en sus saltos aterrizaba mal, se notaba que no se podía controlar bien, y es por eso que Draak lograba escapar. En eso, Draak fue acorralado y chocó de espalda contra una gran muralla rocosa. El tigrillo corría a toda velocidad hacia él. - ¡Ya basta! – gritó con el ceño fruncido y apresuradamente formó una esfera de fuego y la expulsó. Ésta llegó al hombro izquierdo del tigrillo, pero a pesar de que liberara un gemido, siguió con su trayecto hasta azotar a Draak contra la pared. Tenía sus dos enormes garras apoyadas en el pecho del Dragón y estaban cara a cara.

Draak se sentía intimidado ante los furiosos ojos del tigrillo e intentaba alejarse pero no lo conseguía. Entonces envolvió su puño de fuego (como lo hizo al dañar el ala de Azul) y lo golpeó en el hocico, pero el rostro del tigrillo no se movió.

- ¡¿Qué está ocurriendo?! – gritó alterado Draak aun con su puño en la mejilla de Serio, sin dejar de ejercer fuerza, pero nada pasaba. El tigrillo gruñía y Draak estaba más espantado que nunca.

- RAAAAAWRR – el tigrillo liberó un fuerte rugido y comenzó a presionar el pecho de Draak. Poco a poco las rocas comenzaban a ceder y Draak era incrustado en las rocas. Serio intentaba morderlo, pero Draak tenía sus garras en su hocico, evitando que pudiese abrirlo. Estaba estupefacto, con unos enormes ojos y sudaba. Las rocas comenzaban a caer de apoco y le estaba afectando la presión en el pecho a Draak. Entonces el Dragón apoyó su pie en el hombro quemado del tigrillo, pero sólo ocasionaba que entrecerrara un ojo. En eso, Draak sujetó el hocico envolviendo su cola en ella, y puso ambas manos en forma diagonal por arriba de su cabeza.

- ¡Maldito! – Grito y lanzó un rayo de fuego, destruyendo aquella parte del roquerío y siendo ambos aplastados por las rocas.

Tardó en que el polvo se dispersara, pues todo era muy seco y no existía la brisa en aquel lugar. Un montón de rocas comenzó a moverse y de allí brotó la mano de Draak. Lentamente comenzó a salir de su tumba, hasta que salió por completo y se recostó agotado mirando hacia el techo del limbo. Estaba bastante rasmillado, tenía raspones por todo el cuerpo al ser aplastado por las rocas. Debes en cuando levantaba su cabeza para ver si había algún movimiento, pero todo estaba aterradoramente estático… pero no por mucho. Un par de rocas comenzaron a moverse, produciendo que automáticamente Draak se colocara de pie en posición de defensa. Dejaron de moverse produciendo un alivio en Draak, pero de un segundo a otro las rocas saltaron por los aires, y de allí saltó el tigrillo.

No se veía muy bien, al igual que Draak, su cuerpo estaba herido por las rocas. Éste comenzó a gruñirle, Draak lo miraba serio.

- No puedes hablar… y no sé si escuches… pero esto llegó a su fin – dijo y comenzó a ser rodeado por una enorme esfera de fuego, idéntica a la que estaba creando antes de que fuera arruinada por Serio y llegaran a ése lugar. El tigrillo miraba atento, y se acercaba de a poco de un modo cazador. – No tengo mucha energía – decía con un sonrisa sufrida y frunciendo el ceño – pero solo tengo la suficiente para destruirte. – Se esforzaba demasiado. Su herida de la ceja y los del brazo por las plumas de Azul se volvieron a abrir, sangrando. Estaba en su límite al igual que Serio.

El tigrillo se quedó a unos metros de él y abrió su hocico lo más que pudo, y una esfera de energía amarilla comenzó a crecer desde su boca. Draak lo miró serio, pero continuaba haciendo su ataque.

- ¡Listo! – Gritó glorioso Draak al ver que su ataque estaba listo para ser lanzado - ¡Adiós tigrillo! – dijo con una gran sonrisa... pero justo antes de lanzar su gran esfera, Serio tiro su poder… la esfera de Draak apenas estaba siendo lanzada cuando fue impactado por el poder del tigrillo. Draak estaba con los ojos abiertos y presionaba fuertemente sus dientes mientras era golpeado por el ataque de Serio y entonces, hubo un gran destello blanco.

El tigrillo quedó demasiado débil, y a paso lento y doloroso se dirigió al cuerpo de Draak, que estaba tirado en el suelo. Estaba en su fase híbrida y muy herido, no producía movimiento alguno. El tigrillo se colocó justo frente a él y emitía ruidos. Draak apenas pudo abrir un ojo, y observó al tigrillo. Éste emitió un pequeño gruñido y rápidamente acerco su hocico a la cara de Draak, pero el semi dragón solo lo observó y cerró el ojo, dando la sensación de rendición.

El tigrillo se relajó y tocó con la punta de su nariz el tótem de tigrillo que estaba en el ala izquierda. Entonces, Draak se transformó en el cuerpo de Tleck. Sorprendido, volvió a abrir su ojo, y contempló sus manos sin garras. Seguía gravemente herido por lo que no se podía mover mucho.

- …Tleck – emitió el ruido el tigrillo sin mover sus labios. Él lo miró boquiabierto… Entonces pudo recordar ese preciso momento cuando estaba rodeado de los Combo guerreros, encadenado y lleno de ira, con letras escritas por todo su torso del idioma nativo que había en nizza… Lo desterraron de los combo guerreros. Hicieron la súper explosión negra y vio como de su rugido salió el dragón purpura de aura. Este se detuvo unos segundos frente a él, observándolo, y luego se fusionó con lo que era su máscara. Aun así, en el día divino, volvió en busca de su máscara, y pudo desatar nuevamente su dragón.

Tuvo muchas peleas con sus ex compañeros, pero no podía tener el control… al interior de sus ojos, estaba encadenado Tleck, sin poder hacer nada, sólo podía llorar.

También recordó aquél momento… en que Itzam estuvo a punto de derrotarlo, pero antes de dar el golpe de gracia, se detuvo, e impotente lloró, entonces Draak con sus garras le cortó el pecho, y he ahí el origen de la cicatriz de Itzam…

Tleck aún en el piso comenzó a llorar desesperadamente. Porfin, después de 500 años, recordaba.

El pasado no estaba perdido.

- Tleck – volvió a decir débilmente el tigrillo. Este trato de mover su cabeza para poder observarlo mejor. –Todavía puedes luchar contra… las cadenas – decía casi en susurros, estaba exhausto. – Es… tu batalla… - dijo y se desplomó en el piso, transformándose en Serio. Tleck observaba a Serio e intentó levantarse, pero se le era imposible. Entonces Serio despertó y se sentó, movimiento que le causo bastante dolor, y miró a Tleck.

- Tigrillo – susurró apenas Tleck. Las heridas y el llorar no le facilitaban el poder hablar. – Debes… matarme ahora… - dijo sorprendiendo a Serio. Tleck cerró los ojos. – Aprovecha que soy yo y no Draak… - dio una pequeña sonrisa. Serio estuvo todo este tiempo luchando con él, pero el ver a Tleck era distinto… en ese mismo instante recordó su sueño… el sueño que tuvo en el hotel, en donde era igual a Tleck…

- Tú eres el único que puede matar a Draak... – susurró Serio algo ronco. Tleck posó su mano en su mejilla izquierda, donde tenía la cicatriz que le había dejado Serio. Entonces, sorpresivamente se tomó la cabeza y gritaba entre dientes. Volvió a transformarse en el híbrido Draak.

- T-tigrillo – gritaba con dificultad – Debes ha-hacerlo ahora – Serio estaba muy confundido, realmente no quería atacarlo, por lo menos no cuando estuviera consciente como Tleck. Con ayuda de sus manos logró ponerse en pie. Entonces noto que tenía otro inconveniente… era un humano. Tleck inconscientemente se paró, y aun gritando entredientes caminaba dolorosamente hacia Serio. - ¡Qué esperas! – le gritó con todas sus fuerzas.

Serio reaccionó y se movió hacia él y le dio un suave combo en la mejilla izquierda, pero sólo provocó que su cabeza se moviera hacia otra dirección. - ¡Perdón! – gritó Serio escondiendo su puño. Draak lo miró atónito. Aún tenía las pupilas dilatas. - No quiero dañarte. – Tleck lo miró y dio una forzosa sonrisa.

- S-sabía que hay algo de Itzam e-en ti – dijo tratando de decirlo lo más suave que pudo y con la mano recta y estirada le dio un golpe en el cuello, provocando que se desmayara por unos segundos. Cómo pudo, comenzó a alejarse de Serio. Hacía muecas con su rostro tratando de controlarse. Serio despertó y levantó su cabeza para observarlo. Draak se detuvo justo frente a un ancho río de lava que había allí. Giró su cuerpo con una sonrisa en su rostro y un ojo entrecerrado, con el que luchaba por mantener cerrado. – No dejes de luchar… - dijo y se lanzó a la lava.

- ¡N-no! – gritó entrecortado Serio, pero en ese instante, volvió a desmayarse.

Los Combo niños estaban recorriendo la ciudad. Estaban todos reconstruyendo. La alcaldesa (oh si, la señora sigue viva) iba de un lugar a otro animando a trabajar, los niños jugaban a los alrededores, y ya ni rastros quedaban de las cenizas. Los tres jóvenes iban con cara adolorida dirigiéndose a las afueras de la ciudad.

Llegaron hasta una ruina antigua, en la que aparecían sus antepasados, incluyendo a Tleck. Los tres la admiraron por un momento hasta que Pilar se acercó y dejó a los pies de la roca unas flores sencillas color blanco y amarillo.

- Espero que les gusten las flores – dijo en voz baja con una pequeña sonrisa y ojos tristes.

- Hay que construir algo así – Comentó Paco. Las dos lo miraron. Él sonrió – hay que dejar claro el gran equipo que fuimos los cuatro.- Pilar asintió y Azul sonrió.

- ¿cómo no?… a Serio le encantaría la idea… seguramente después la pintaría con sus pinceles… - dijo lo último con un poco de nostalgia, pero luego levantó el rostro mostrando una sonrisa – Yo lo pintaré.

Los dos la miraron y se abrazaron como grupo. Y se retiraron del lugar caminando a paso tranquilo

- Necesitarán un par de garras – Sorpresivamente los tres dieron media vuelta y vieron que Serio estaba arriba de la ruina. No lo podían creer, estaban en un estado congelado.

Serio saltó de la roca, aterrizando en sus manos y pies y caminaba apenas hacia ellos.

- ¡Serio! – Gritó Azul llorando a mares corriendo hacia él, pero cuando estaba a 6 metros de él, Serio se desplomó en el suelo. Ella cambió su expresión y se lanzó a su lado en el pasto. Tomó cuidadosamente su cabeza y la colocó en su regazo. – No lo puedo creer – decía llorando incontroladamente – Estás vivo…

Serio despertó 3 días después en el hospital. Al fracturarse 4 costillas izquierdas y una pequeña de la derecha se le perforó un pulmón, tenía quemaduras en sus brazos y en su tobillo, aunque la más grave era la de su hombro izquierdo. Estaba lleno de moretones y rasmillones, aunque el que más le afectaba (según él), era el moretón en el cuello que le había hecho Draak antes de suicidarse en la lava. Cuando despertó, solo se encontraba el maestre.

- Serio… - dijo dulcemente y sentó cerca de él.

- ¿Cómo… llegué acá? – Grinto le sonrió.

- Eso ni yo lo sé… pero sé que eres un gran luchador, ¿No crees?

- Yo si – respondió con una sonrisa Serio. Luego de un rato, se cambió su expresión a una seria. - … Draak… él, lo único que recuerdo es que Tleck pudo controlarlo un poco… y luego se lanzó a la lava… él… dijo que yo debía aprovechar el momento, pero no pude atacarlo siendo él… - Grinto lo miró muy serio.

- Serio… Draak era un dragón de fuego… puede que no le haya afectado el caer en la lava… no podemos asegurar que haya muerto – Serio lo miró atónito. – Bueno, debo irme… descansa – sonrió retirándose de la habitación. Serio había quedado con muchas dudas en su cabeza… ¿cómo habría entonces llegado a su dimensión?

Entonces entró una enfermera. Lo miraba con cara de desprecio y le tomaba los signos vitales. Era bastante brusca. En un momento Serio gimió al haberle rozado un corte que tenía en el brazo cuando ella intentaba tomarle la presión.

- Ash~ ¿Ahora reclamas? Debiste haberlo pensado bien antes de caer en cactus mutantes escupe fuego – dijo retirándose de la sala. Serio quedo mirando con la cabeza hacia un lado.

- Se… creyó… ¿las invenciones de Pilar? Wow~-

Pasaron unas horas y Serio ya estaba aburrido de estar acostado escuchando los monitores y como caían las gotitas de suero de la bolsa. Después de estar tanto tiempo en movimiento era estresante estar tan quieto, además de que no podía dejar de pensar en Tleck… y en que quizás viniera la misma enfermera a darle un baño de esponja… asique cuidadosamente se desconectó todos los aparaton que tenía en sus venas y colocó suavemente sus pies en el piso de cerámica. Se levantó y notó que sus músculos dolían, realmente se había esforzado al máximo. Se colocó unas ropas suyas que alguien le había dejado encima de la silla y con el mayor cuidado posible, caminó pasivamente hasta salir del hospital.

Caminaba mirando alrededor. Los ciudadanos trabajaban fenomenal en las reconstrucciones, y las calles estaban limpias y sin rastro de que hace pocos días fueron carbonizadas por un divino. Serio llegó hasta un parque pequeño. Había un par de árboles quemados, pero ya estaban comenzando a crecer las pequeñas hojas nuevas de los troncos. En el centro, había una pileta. Se le hacía muy familiar, hasta que llegó a la conclusión de que la había visto en una de sus pocas fotos de la infancia. Caminó hacia ella y vio que en la orilla estaba sentada una chica rubia. No lo dudó, era Azul. Una sonrisa se dibujó en su rostro y se acercó a la pileta.

- Qué suerte que la lagartija no haya destruido esto. – comento Serio. Azul reconoció la voz y se paró de golpe. Estaba asombrada, sus ojos brillaban. Serio la miraba con su característica sonrisa de lado y con sus manos en los bolsillos del pantalón. Ella lo miró un rato y corrió hacia él. Lo abrazó con todas sus fuerzas, obligando a Serio a sacar las manos de los bolsillos para poder mantener el equilibrio.

- ¡Serio! Estoy tan feliz – dijo a punto de llorar. Serio colocó sus manos en sus mejillas y movió suavemente su cara para poder mirarla directamente a los ojos. Luego de mostrarle su sonrisa, se acercó lentamente y besó su frente, después la abrazó. Azul no pudo evitar recordar cuando lo besó al encontrarlo inconsciente tras el golpe con la roca, y Serio no pudo evitar recordar la carta roja que cayó de un libro de Azul donde había una imagen de los dos unidos por un corazón, del día de la amistad. Aun así, los dos se quedaron así un largo rato, sin decir nada.

- Yo también estoy feliz – Le dijo Serio y los dos se separaron. Entonces algo se abrazó del cuello de Serio. Era Pilar.

- ¡Serio!... te escapaste del hospital -.-

- Los hospitales son horribles – Respondió con cara de perro mojado.

- Trata de no volver a hacerlo – comentó con una sonrisa nerviosa Azul. En realidad, se le había olvidado el tema del hospital, y se sentía culpable, pues lo abrazó con fuerza siendo que tiene costillas rotas.

- Que bueno volver a verte – le dijo Paco apoyando su mano en su espalda.

- A mí igual – dijo con una radiante sonrisa – Saben, podría quedarme acá – dijo mirando hacia el cielo. Los tres lo miraron curioso. – Debo volver a esta ciudad. –

- ¿Lo harás? – dijo Azul asombrada.

- Si, soy un combo guerrero… además, hay cosas que aún quiero saber… - dijo ahora viendo a los tres – También… me faltan 960 páginas de mi informe.

- Pff, pan roído – dijo Miguel saliendo de unos arbustos quemados. – Yo lo hago por ti si me das unos cuantos autógrafos.

- ¿Quién eres?... bueno, no importa, ¡pero hazlo!

- No hay problema… aunque, deberías pagarme un adelanto...

- ¡Fuera de aquí! – Le gritó Paco haciendo que Miguel corriera como una rata asustada

- Bueno, sin adelantos.. – se escuchaba a los lejos.

- Jajajaja como en los viejos tiempos – comentó Pilar dándole un codazo a Paco.

- Nuevos tiempos – comentó Serio Sonriendo.

- Así es – Dijo Paco con voz de líder – No volverán a separar a los Combo niños, seremos un equipo hasta el final – dijo y colocó su mano al frente, los 3 hicieron lo mismo, colocando una mano sobre la otra y luego la levantaron.

- ¡Combo niños! – Gritaron a coro. Enseguida rieron y se fueron caminando.

Un insecto (la misma especie con que choco Serio con su skate) pasó volando por allí y se posó en la pileta… justo en un dibujo precolombino. El dibujo era de un gran divino gigante, con un gorro divino de oro y muchas joyas, el cual tenía entre sus manos a un animal acorralado… el animal era un tigrillo.

FIN~


Bueno, hasta aquí llega~

Un gusto haber escrito para ustedes, y muchas gracias por leer el fic :3 espero que os haya gustado~

Bueno, me despido! En verdad fue un gusto, lo vuelvo a repetir.

Que estén bien! Y sigan leyendo :D es algo hermoso leer

Adiosiiiiiin~