Sakura solo disponía de dos días para enseñar a un rudo miembro de las Fuerzas Militares Especial es hacerse pasar por un príncipe que estaba amenazado por terroristas. Sasuke a pesar de su parecido físico con el guapísimo príncipe no tenia nada k ver con el aristócrata. Sakura pensaba que seria imposible, sin embargo, él estaba convencido que lo lograría.

UN VERDADERO PRINCIPE

Algunos le llama amigo por que esta de su lado, pero los lanzamisiles y los bombarderos no se les puede llamar así, al menos eso pensaba el comandante del escuadrón de operaciones especiales Sasuke Uchiha. Que si fuera amigo o no una bomba seguía siendo algo desastroso y destruiría sin ningún prejuicio lo que se pusiera a su paso. Cualquier cosa, o cualquier persona, entre los bombarderos y sus objetivos militares, corría un grave riesgo.

Y ese pelotón estaba ahí en medio de los bombarderos y los objetivos. Estaba más hacia el territorio enemigo, junto a una gran bodega.

Sasuke Uchiha, comandante del pelotón Alpha, alzo la vista de los explosivos que estaba colocando junto con Naruto y Suigetsu junto a la pared de la embajada del país de la Niebla. Era de noche pero no se podían apreciar ni la luna ni las estrellas ya que todo estaba iluminado con las explosiones y disparos. Todo parecía tan irreal.

Solo que esto si era real. Era demasiado real y peligroso. Incluso aunque el pelotón nos fueran alcanzado por el fuego, Sasuke y sus hombre corrían grave riesgo de encontrarse con los enemigos. Si eran capturados, los escuadrones eran tratados como espías y ejecutados después de haberlos torturado en busca de información.

Pero que se le podía hacer, si ese era su trabajo. Para esto era para lo que eran entrenados los soldados de las Fuerza Especiales. Todos los hombres del pelotón de Sasuke hacían su trabajo con precisión y seguridad en si mismos. Ya que no era la primera vez que hacían un rescate en zona de guerra, y claro no seria la ultima.

Sasuke comenzó a silbar mientras trataba con los explosivos y Suigetsu solo lo observaba con incredulidad.

-Sasuke trabaja mejor cuando silba-explico Naruto a través dl micrófono que estaba en el casco-Me volvió loco durante el entrenamiento, hasta que por fin me acostumbre. Sera mejor que te vallas acostumbrando.

-Genial- se dijo así mismo Suigetsu ayudándole a Sasuke con el explosivo.

Le temblaban las manos.

Sasuke levanto la vista y miro a Suigetsu, era nuevo en el escuadrón. Estaba asustado, pero lo combatía y solo apretaba los dientes. Puede que le temblaran los dientes pero estaba haciendo bien su trabajo

-Te dan miedo los ataques aéreos, ¿no es así Suigetsu?-dijo Sasuke gritando para que lo oyeran. Se oían las sirenas y alarmas por todas partes. Y claro esta, las bombas que destruían los edificios alrededor. Maldición, estaba en una estúpida guerra.

Suigetsu abrió la boca para hablar, pero Sasuke no se lo permitió.

-Te entiendo y se como te sientes-grito Sasuke mientras daba los últimos toques a los explosivos que abrirían un agujero en la pared de la embajada.- Puedo nadar kilómetros, puedo saltar de un helicóptero al agua helada, puedo saltar en paracaídas desde treinta mil pies de altura, incluso puedo enfrentarme a un religioso. Pero esto, tengo que admitir, meterse en la Roca (país) con bombas cayendo del cielo sin ningún punto me da miedo a mi también.-

-¿Miedo?-dijo Suigetsu -¿A usted? Jefe, si hay algo en el mundo que le de miedo aun no lo han inventado.

-Trabajar con armas nucleares- dijo Sasuke-. Eso si que me da miedo.

-A mi también- añadió Naruto

-No creo que halla un solo soldado de la Fuerza militar que no tenga miedo a desactivar las malditas armas nucleares-.

-Ya esta- dijo Sasuke sonriendo ligeramente.

El plan era sencillo, abrirían el agujero en la pared, entrarían, sacarían a los civiles y estarían a medio camino del punto de extracción en menos de diez minutos. Y claro, cuanto antes mejor. Los que le había dicho a Suigetsu no era broma, odiaba los ataques aéreos.

Naruto estaba de pie y transmitió el mensaje a los demás con gestos, por si acaso no habían oído a Sasuke por el radio con el estruendo de las explosiones.

El suelo tembló cuando una bomba cayó en la inmediaciones. Naruto miro a Sasuke y sonrió al escuchar a Suigetsu maldecir en voz baja.

Sasuke se rio y encendió la mecha.

-Tenemos cuarenta segundos- dijo a Naruto, quien indico la cifra con los dedos para que el resto del escuadrón lo viera. Todos se dirigieron al otro lado de la calle para protegerse.

Pareciera que cuando una bomba va a explotar, por un momento el tiempo se ralentizara. Sasuke observo los rostros de sus compañeros y pudo ver adrenalina en sus ojos y en las mandíbulas las cuales las tenían apretadas. Todos eran buenos hombre y claro esta, el iba a hacer que salieran con vida de esa misión, es mas iban a hacer que salieran intactos.

No le hizo falta mirar el segundero para percatarse que faltaba poco tiempo, a pesar que pareciera que se había alargado infinitamente.

Fue una gran explosión pero él apenas la escucho por encima de las demás explosiones de mayor intensidad que sucedían por toda la ciudad.

Antes de que el polvo a causa de la explosión se asentara, Naruto se puso en camino, atravesando la calle, siempre alerta por los posibles francotiradores. El entro primero por el pequeño boquete que habían dejado en el muro de la embajada del País de la Niebla.

Sai se ocupaba de la radio e hizo saber a los de apoyo en el aire que estaba entrando. Sasuke estaba seguro que las fuerzas aéreas estarían demasiado ocupados como para prestar atención al peloto Alpha. Pero Sai solo hacia su trabajo, al igual que el resto del equipo. Eran un equipo. Siete hombres, siete de los mejores y mas brillantes, entrenados solo para trabajas y luchar juntos, hasta la muerte si fuese necesario.

Sasuke siguió a Naruto y a Gaara hasta el sótano de la embajada. Suigetsu iba detrás, Sai y el resto del equipo se quedaron vigilando.

Dentro todo estaba totalmente oscuro, Sasuke saco sus gafas de visión nocturna justo a tiempo , pues, estuvo a punto de chocar con Gaara y de romperse la nariz con el fusil que su compañero llevaba colgado en su espalda.

-Espera- dijo Gaara.

E imito a Sasuke y a Naruto al ponerse sus gafas.

Todo estaba completamente solo, salvo ellos, arañas y serpientes, y todo lo que se arrastrase contra el suelo.

-El plano esta mal. Se supone que debe de haber unas escaleras-murmuro Naruto caminando hacia delante para echar una ojeada. Tenían un gran problema.

Sasuke saco el mapa de la embajada del bolsillo de su chaleco, ya lo había memorizado previamente. El plano que tenia era un edificio completamente diferente. Muy probablemente seria la embajada de la Niebla en alguna otra ciudad, o en algún país en algún lado del mundo. Alguien lo había arruinado.

Naruto los observaba y Sasuke supo que el oficial estaba pensando exactamente igual. El genio que se hubiese encargado de los planos iba a pasar unos días muy desagradables la semana siguiente. O quizás antes. Por que el comandante y el oficial en jefe del pelotón Alpha del escuadrón de operaciones especiales iban a hacerle una pequeña visita.

Pero, en ese momento tenían otro problema del cual ocuparse.

Había tres pasillos que conducían hacia la oscuridad. Pero ninguna escalera a la vista.

Neji y Shikamaru- ordeno Naruto- venid inmediatamente hasta aquí. Tenemos que dividirnos. Neji con Gaara, Shikamaru quédate con Suigetsu. Yo voy contigo Sasuke.

Naruto había leído el pensamiento de Sasuke y había hecho lo mas inteligente (si, aquí Naruto si piensa). Con excepción de Shikamaru, que se encargaba de vigilar a Suigetsu, el nuevo, Naruto había emparejado a todos de la mejor forma. Él y Sasuke se mantendrían juntos. De hecho, Naruto y Sasuke volvieron a revivir la Semana Infernal, un entrenamiento muy duro de una semana para poner a prueba a los soldados, y se mantenían unidos. De eso no hay duda.

Neji y Gaara tomaron el camino de la derecha. Shikamaru y Suigetsu, el de la izquierda. Sasuke y Naruto siguieron adelante, aun con las gafas de visión nocturna puestas, como si fueran dos extraterrestres.

Caminaban en silencio y Sasuke podía escuchar la respiración de todos por medio de los auriculares del casco. Él se movía lentamente, con precaución, comprobando que no hubiera trampas ni indicios de movimientos delante de ellos.

-Un almacén- escucho decir a Suigetsu por los auriculares.

-Lo mismo digo- susurro Gaara-. Aquí hay una bodega. No hay movimiento ni vida.

Sasuke capto el movimiento al mismo tiempo de Naruto. Prepararon sus armas y se agacharon a la vez.

Habían encontrado las escaleras que subían.

Y allí abajo, bajo las escaleras, asustado y tembloroso como una delgada rama en un huracán, se encontraba el príncipe de la Niebla, Satoshi Yamanaka, utilizando a tres de sus hombres como escudos.

-No disparen- Dijo Yamanaka en cuatro o cinco idiomas diferentes levantando sus manos por encima de su cabeza.

Sasuke se enderezo, pero no bajo el arma hasta que todos los demás no levantaron las manos. Entonces se quito las gafas, parpadeando mientras sus ojos se ajustaban al brillo amarillo e la linterna que Naruto habías sacado del bolsillo.

-Buenas noches, Alteza -dijo-. Soy el teniente del escuadrón de operaciones especiales Sasuke Uchiha, y he venido para sacarlo de aquí.

-Lo hemos encontrado- dijo Sai por radios tras escuchar el saludo de Sasuke al príncipe por los auriculares-. Repito, lo hemos encontramos y nos dirigimos a la salida.

Fue entonces cuando Sasuke oyó a Naruto reírse.

-Sasuke- dijo Naruto-, ¿Haz visto a este sujeto? Me refiero a que si lo haz mirado bien.

Una bomba exploto a unos quinientos metros de distancia dirección noroeste y el príncipe se a acurruco mas entre sus asustados ayudantes.

Si el príncipe hubiera estado de pie, seria de la misma altura que Sasuke, quizás un poco mas bajo.

Llevaba una chaqueta rasgada de seda blanca. Su atuendo era increíblemente llamativo. Estaba adornado con hombreras oradas, y lucia una fila entera de medallas en el pecho, por su valentía en los ataques enemigos, sin duda (nótese un ligero tono de sarcasmo). Los pantalones eran azules y estaban sucios a causa de la suciedad y el hollín.

Pero no fue el más gusto de vestir del príncipe lo que hizo que Sasuke se quedara con la boca abierta. Si no que fue su cara.

Mirar al príncipe era como mirarse en un espejo. Llevaba el pelo oscuro, mas largo que Sasuke pero, aparte de eso, el parecido era increíble. Ojos oscuros como la noche, cara alargada, mandíbula angulosa.

Aquel tipo era idéntico a Sasuke.