Lamento los errores, pero de verdad que no fue mi culpa, no se si al subirlo se desacomodo todo. Pero no se preocupen ya lo arregle.

Espero que lo disfruten y gracias por todos sus reviews

+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+

Eran casi las dos y media de la madrugada cuando Sakura abandono por fin la reunión de planificación.

Todos los hombres poderosos habían estado allí. El senador Iruka, cuya sonrisa de millón de dólares había desaparecido; Asuma Sarutobi, el embajador de la Niebla; el almirante Hatake, el militar al que Sakura había conocido hacia varias semanas en un acto oficial en la Cascada; Gai Maito, el agente de la GNdSP a cargo de la seguridad, y los cuatro secretarios del príncipe Satoshi.

Se había decidido que el príncipe seria trasladado del hotel a una casa segura vigilada por agentes de la GNdSP y por hombres del servicio secreto de la Niebla. Sasuke Uchiha simplemente se mudaría a la suite de Satoshi, en la novena planta y, de ese modo, no despertaría las sospechas del personal del hotel ni de los huéspedes; ni siquiera los empleados de más bajo nivel del príncipe, serian informados del cambio.

Tras convencer al príncipe para que le diera a Sakura Haruno la oportunidad de trabajar con Sasuke, Iruka había tomado el mando. Para alivio de todos, el príncipe se había marchado.

Sakura y los principales colaboradores de Satoshi estaban trabajando en la reconstrucción del viaje. La idea era organizar una agenda en la que Sasuke tuviese el menor contacto posible con diplomáticos que pudieran darse cuenta de que no era el verdadero príncipe. Y los agentes de la GNdSP trataron de programar las horas y los lugares para las apariciones en publico en los que fuese mas probable que atacaran los terroristas, pero sin poner la vida se Sasuke en mas peligro del necesario.

-¿Dónde esta Uchiha?- no paraba de preguntar el almirante Hatake- Debería estar aquí. Debería formar parte de este equipo de planificación.

-Con el debido respeto, Almirante-dijo finalmente Maito Gai, el jefe de la GNdSP- es mejor dejar a estrategia para los expertos.

Laughton era un hombre alto, de impecable vestimenta de un extraño color verde fuerte (a quien mas que no fuera el se le ocurriría ese color), sin un pelo fuera de su sitio y con unos ojos negros y fríos que ocultaban cualquier tipo de emoción en su rostro (imagínenselo así).

-En ese caso, señor Maito- dijo Hatake – Uchiha debería estar aquí. Y, si pusiera mas atención, puede que aprendiera una par de cosas de el.

-¿De un teniente de la armada?

-Sasuke Uchiha es un soldado de elite del escuadrón de operaciones especiales. Un ANBU.-dijo Kakashi.

Otra vez aquella palabra.

Pero Maito no parecía impresionado.

-Debería haber imaginado que todo iba demasiado bien-dijo con actitud de cansancio y se giro hacia Kakashi-

-Ese hombre va servir de cebo-dijo Kakashi- ¿Puede asegurarme que, en su lugar, no querría usted estar planeando las cosas?

-Si- contesto Maito- Se lo aseguro

-Tonterías-dijo Kakashi poniéndose de pie y chasqueando los dedos a uno de sus ayudantes- Trae a Sasuke Uchiha aquí- ordeno.

-Sí, señor- dijo el hombre e hizo un saludo antes de desaparecer.

-No puede pasar por encima de mi- dijo Maito .Soy de la GNdSP

-Confié en mi-dijo Kakashi volviendo a sentarse-¿Ve estas medallas en mi uniforme? No son solo botones. Significa que, cuando yo digo pare, usted se para. Y, si la orden no ha quedado clara, estaré encanto de llamar a Tsunade para que se lo explique.

Sakura se mordió las mejillas por dentro para evitar sonreír. Con Tsunade se refería a la presidenta de Konoha- La mirada que puso Maito Gai no fue la mas alegre del mundo.

El ayudante del almirante regreso y se puso de pie detrás de la silla de Kakashi. Kakashi levanto la cabeza para mirarlo y asintió con la cabeza para darle permiso de hablar.

-El teniente Uchiha no puede asistir a esta reunión, señor- dijo el ayudante-Le están poniendo algo en el pelo, señor. Creo.

-Gracias-dijo Kakashi poniéndose de pie- En ese caso, sugiero que lo dejemos para mañana por la mañana cuando este disponible el teniente Uchiha.

-Pero…

El almirante le dirigió a Maito una única mirada.

-No me obligue a hacer esa llamada-dijo. Puede que lo haya dicho amigablemente, pero mi sugerencia de dejarlo para mañana es una orden- se incorporo y dijo- Voy a darle un consejo, Maito, algo que la mayoría de lo chicos aprenden el primer día de entrenamiento. Cuando un oficial da una orden, la respuesta correcta es: Sí, señor. Ahora mismo, señor.

Miro a su alrededor y guiño un ojo a Sakura antes de dirigirse a la puerta.

Ella recogió sus papeles y su maletín y lo siguió. Lo alcanzo en el pasillo.

-Perdone, almirante- dijo No he tenido tiempo de hacer ninguna averiguación, no he tenido tiempo ni para pensar, y esperaba que usted pudiera darme alguna pista. ¿Qué es exactamente un ANBU?

-Sasuke es un ANBU-dijo el almirante.

-Señor, no es eso a lo que me refería.

-Lo se. Quiere que le diga que un ANBU es el soldado más listo, más duro y más mortífero del ejército de Konoha. De acuerdo. Ahí lo tiene. Un ANBU es lo mejor de lo mejor, y está entrenado para actuar en una guerra no convencional. Deja que te ponga un ejemplo.

El teniente Uchiha se llevó a seis hombres a ciento cincuenta kilómetros mas allá de la líneas enemigas durante la primera noche de la operación Tormenta del desierto para rescatar a Satoshi Yamanaka, que fue demasiado estúpido para abandonar la Roca cuando le advirtieron que Konoha iba a atacar. Sasuke Uchiha y su pelotón parte de los ANBU, entraron sin ser detectados, entre las bombas que caían desde los aviones de Konoha y sacaron a Yamanaka y a tres de sus ayudantes sin que resultaran heridos.

El almirante Hatake sonrió al observar la cara perpleja de Sakura.

-Pero ¿Cómo diablos…?-pregunto ella.

-Con tonelada de coraje- contesto Kakashi- Y con mucho entrenamiento y habilidad. Sasuke Uchiha es un experto el explosivos, tanto en tierra como bajo el agua. Y sabe todo lo que hay que saber sobre cerraduras y sistemas de seguridad. Es un mecánico de primera. Comprende a los motores casi de un modo espiritual. También es un excelente tirador con cualquier tipo de artillería que caiga en sus manos. Y esa, solo es la punta de iceberg, señorita. Si quiere que continúe, entonces será mejor que busquemos un sitio donde sentarnos y ponernos cómodos, por que nos llevara un rato.

Sakura trato por todos los medios de relacionar lo que acaba de escuchar con el hombre mugriento, desaseado y, al parecer, maleducado que había aparecido en la habitación del hotel.

-Entiendo- dijo finalmente.

-No, no lo entiende- contesto Kakashi con una sonrisa que suavizaba sus palabras- Pero lo entenderá. Lo mejor es ir a buscar a Sasuke. Y, cuando hable con usted, escúchelo de verdad. Pronto descubrirá lo que significa realmente ser un ANBU.


Sasuke estaba sentado en una silla portátil del peluquero mirando su reflejo en el espejo de la habitación del hotel.

Parecía… diferente.

El pelo oscuro que lo tenía más corto que el príncipe había crecido unos diez centímetros gracias a las extensiones que el estilista estaba acabando de ponerle.

Era extraño verse a si mismo con el pelo muy largo.

Sasuke se había dejado crecer el cabello un poco más en alguna ocasión, cuando había que participar en misiones de incognito. Pero le gustaba más un poco mas corto.

Pero ahora este pelo tan largo se le metía en los ojos y en la boca en los momentos más inoportunos.

Y hacia que se pareciese más a ese idiota de Satoshi Yamanaka.

Que era de lo que se trataba en ese momento.

Ya podían esperar sentados si esperaba que se pusiese esos trajes tan ridículos que se ponía Satoshi, trajes de raso con hombreras y ribetes dorados, ni todos esos anillos en los dedos. Aunque, en realidad se trataba de un trabajo, y, si querían que se vistiese como un idiota, iba a tener que vestirse como un idiota. Le gustase o no.

Sasuke se miro al espejo de aquella opulenta habitación de hotel. Aquel lugar le daba escalofríos. Tenía miedo de romper algo o tocar algo que no debería tocar. Y aquel nerviosismo lo enojaba. ¿Por qué iba a estar nervioso? ¿Por qué iba a sentirse intimidado? Solo era una habitación de hotel, por el amor de Dios. La única diferencia entre aquella habitación y las habitaciones de los moteles en lo que se alojaba cuando viajaba era que la televisión allí no estaba encadenada. En ese hotel había un teléfono en el baño y las toallas eran gruesas y el abundancia. Las alfombras estaba limpias y el papel de la pared no estaba manchado. Además, las cortinas se cerraban hasta el final y los muebles no estaban rotos y hacían juego los unos con los otros. Oh si, y el precio por una noche también era muy diferente.

Se recordó a si mismo que en ese lugar eran tan distinto de los que el solía frecuentar como la noche y el día.

Pero la verdad es que deseaba estar en un motel barato. Al menos allí podía tirarse en la cama y levantar los pies sin miedo a echar a perder la colcha.

Al menos ahí no se sentiría tan fuera de lugar.

Pero estaba atrapado ahí hasta que se produjera otro intento de asesinato o hasta que acabar el viaje del príncipe por Konoha, lo cual sucedería cinco semanas mas tarde.

Cinco semanas.

Cinco semanas sintiéndose fuera de lugar, teniendo miedo de tocar cualquier cosa.

-¡No toques eso!-recordaba decir aun su madre cuando de niño la acompañaba en sus viajes a la ciudad donde limpiaba casas diez veces mayor que su pequeño apartamento en donde vivían-. No lo toques, o tendrás que oír a tu padre cuando lleguemos a casa.

Solo que Sasuke no tenía padre. Tenía muchos padrastros y tíos, pero no un padre. Aun así, fuera quien fuera al que le tocara hacer el papel del "adorable" padre en cada momento, estaba siempre dispuesto a saltar a la mínima para darle una patada en el trasero a Sasuke.

Demonio, ¿Qué le pasaba? No había rememorado todos aquellos recuerdos felicesdesde hacia años.

Se abrió la puerta de la habitación y Sasuke se puso en tensión. Levantó la vista y giró la cabeza, haciendo que el estilista suspirara melodramáticamente.

Pero Sasuke había sido demasiado bien entrenado como para dejar que nadie entrara en la habitación sin antes él diera el visto bueno. No mientras él se pareciese cada vez más a un hombre que había sido el blanco terrorista aquella misma mañana.

Se trataba solo de la asesora de imagen, Sakura Haruno.

No suponía ninguna amenaza.

Sasuke giro la cabeza y volvió a mirar al espejo, esperando sentir el alivio, la desaparición de tensión que se juntaba en sus hombros.

Pero no sucedió así. En vez de relajarse, fue como si todos sus sentidos se pusieran alerta. Como si se hubiese despertado de un golpe. Como si estuviera a punto de entrar en combate. Los colores de la pared le parecían más claros. Los sonidos del estilista detrás de él parecían más fuertes. Y su sentido del olfato se agudizo hasta el punto de llegar a captar la fragancia del perfume de Sakura desde el otro lado de la habitación.

-Madre mía- dio con su acento-. Esta… increíble.

-Bueno, gracias, cariño. Tú tampoco estás mal.

Ella se movió hasta un punto en el que Sasuke podía verla detrás de él en el espejo y sus miradas se cruzaron brevemente.

Ojos verdes. Eso si que eran ojos verdes. De un esmeralda hermoso.

Sasuke volvió a mirarla y se dio cuenta de que el torrente de atracción que había recorrido su cuerpo también había pasado por el de ella. Parecía tan sorprendida como él. Sorprendida, sin duda, de que un hombre como el pudiera llamar su atención.

Salvo que él ya no parecía él. Parecía al príncipe Satoshi.

Tenia sentido.

-Veo que por fin has tenido la oportunidad de darte una ducha-dijo ella sin mirarlo a los ojos-. ¿Han llevado tu ropa a la lavandería?

-Eso creo-dijo él- Cuando he salido del baño ya no estaba. Encontré este albornoz. Te agradecería que le dijeras al almirante Hatake que me enviara un uniforme por la mañana. Y quizá unos calcetines y unos calzoncillos.

Sakura sintió como se le encendían las mejillas. Pero ¿Qué le pasaba? ¿Desde cuando oír hablar de ropa interior masculina hacia que su cara se pusiera roja como la grana?

O quizá no fuera la mención de la ropa interior lo que hacia que se sonrojase. Quizá fuese la idea de que aquel hombre carismático, alto, guapo y peligroso estuviera sentado allí, sin nada bajo el albornoz.

A juzgar por el brillo en los ojos negros azabache de Sasuke, quedo claro que el podía leerle el pensamiento.

-No es necesario- dijo ella tratando de sonar fría y calmada-, Alteza. De aquí vamos a su suite. Enseguida llegara el sastre. Le proporcionara toda la ropa que necesite durante las próximas semanas.

-Eh, eh, eh-dijo Sasuke- Rebobina, ¿Quieres?

-Un sastre- repitió Sakura- Nos reuniremos con él en breve. Se que es tarde, pero si no nos ponemos ya con esto…

-No, no- dijo Sasuke- Antes de eso. ¿Acabas de llamarme alteza?

-Yo ya he terminado- dijo el peluquero. Inmediatamente explico una serie de cosas que Sasuke podía y no podía hacer con las extensiones de pelo- Nadar, si. Ducharse, si. Pasarse un peine por el pelo, no. Tiene que tener cuidado y peinarse solo por encima y por debajo de los añadidos- se giro hacia Sakura- Ya tiene mi tarjeta por si vuelve a necesitarme.

-Busque al señor Maito al salir- dijo Sakura mientras Sasuke se ponía de pie y ayudaba al hombre a recoger su silla plegable- Él se encargara de sus honorarios.

Espero a que el peluquero hubiera cerrado la puerta de la habitación tras él y entonces se giro hacia Sasuke.

-Alteza- dijo de nuevo- y Excelencia. Tendrás que acostumbrarte a ello. Así es como se dirigirán a ti.

-¿Incluso tú?- pregunto Sasuke cruzándose de brazos. Era como si le diera miedo tocar cualquier cosa. Pero eso era ridículo. Por la poca información que Sakura había obtenido de Kakashi, Sasuke Uchiha no le tenía miedo a nada.

Atravesó la habitación y se sentó en una de las sillas junto a la ventana antes de contestar.

-Si, incluso yo. Si pretendemos salir airosos de esta locura- añadió mientras le hacia gestos Sasuke para que se sentara frente a ella.

-Tienes razón- dio Sasuke mientras se sentaba-Tienes toda la razón. Tendremos que apegarnos al plan o, si no, los asesinos verán que algo va mal. Es solo que, después de años de eh, tú o tú, tío, pues… alteza es un poco desconcertante.

Sakura arqueo las cejas ligeramente. Tenia sentido que estuviese sorprendida. Probablemente pensara que no conocía palabras de más de cuatro sílabas.

¿Qué era lo que había en ella? No era guapa, pero… al mismo tiempo, lo era. Su pelo era maravilloso, con el lacio que a él le encantaba pasar los dedos. Observo su cara, se delicada nariz, sus labios perfectos. Y aquellos ojos…

Bajo la mirada mas aun, hasta la chaqueta azul oscura que cubría sus hombros y llegaba hasta su esbelta cintura. Llevaba una falda a juego que terminaba pocos centímetros por encima de las rodillas. Pero, a la vez, parecía apropiada. Sus piernas educadamente cruzadas eran algo fuera de lo normal. Ni siquiera los zapatos sin tacón que llevaba puestos podían disimular el hecho de que tenía unas piernas largas y sexys, el tipo de piernas con las que un hombre soñaría. Al menos él.

Sasuke sabía que Sakura era consiente de que la estaba estudiando. Pero se había dado la vuelta fingiendo buscar algo en su maletín, ignorando adrede la atracción que él sabia era mutua.

Entonces sonó el teléfono, un sonido que interrumpió la tranquilidad que ahí se respiraba.

-Discúlpame un minuto- dijo Sakura poniéndose en pie para atravesar la habitación y contestar- ¿Si?- dijo al descolgar mirando a Sasuke. Mientras lo observaba, él hecho la cabeza hacia atrás y cerró los ojos.

Menos mal, se dio Sakura. No podría seguir desnudándola mentalmente con los ojos cerrados. Y con los ojos cerrados ella no tenia que por que tener miedo de que, el calor que emanaba su cuerpo ante el descarado interés de Sasuke, pudiera notarse. Se ese hombre pensaba que podía hacer que se le acelerase el corazón con solo una mirada seria mejor que lo pensase mejor. Ella ya tenia bastantes cosas de las que preocuparse sin tener que lidiar con las tácticas de conquista de un ANBU.

-Ha llegado el sastre- le dio por teléfono uno de los ayudantes de Satoshi-. ¿Puedo preguntar cuanto tiempo tardaran?

-Subiremos enseguida- dijo Sakura-. Por favor, haga que tengan un café preparado y algo de comer, galletas. De chocolate, -el teniente Sasuke Uchiha parecía ser de los que le gustaban las galletas de chocolate. A todos les vendría ver algo de azúcar para mantenerse despiertos.

Colgó el teléfono y atravesó la habitación hasta llegar a Sasuke. Seguía teniendo la cabeza echada hacia atrás y los ojos cerrados. Se había dejado caer en la silla como si n tuviera huesos en el cuerpo.

Estaba total y profundamente dormido.

Sakura se sentó frente a él y se echo hacia delante observando su cara. Se había afeitado y había conseguido quitarse la grasa con la ducha, y hasta sus manos estaban limpias. Su pelo estaba limpio también, y con las extensiones bastante largas. A los ojos de cualquier persona, habría podido pasar como el príncipe Satoshi, pero Sakura conocía la diferencia.

Satoshi nunca había sido, ni seria, tan guapo.

Había algo en la belleza de Uchiha, una definición, una franqueza, que Satoshi no poseía. Había algo extraño en Sasuke. Parecía lleno de vida, como si viviese cada momento al máximo. Sakura no había conocido alguien así en toda su vida.

Imaginar llevar un pelotón de siete hombres más allá de las líneas enemigas, pensó ella. Imagina tener el coraje y la seguridad de arriesgar no solo tu vida, si no la de seis hombres mas. E imagina lo que seria disfrutar el peligro

Sakura pensó en los hombres que conocía, los hombres con los que estaba acostumbrada a trabajar. Al final acababan siendo… cautelosos. No era que no corrieran riesgos, porque a veces lo corrían. Pero los riesgos que corrían eran financieros o psicológicos, nunca físicos. Ninguno de ellos se pondría en peligro físico jamás. Cortarse con un papel seria los peor que podría suceder.

La mayoría de los hombres parecía más suaves, menos imponentes cuando dormían, pero no Sasuke. Puede que su cuerpo estuviese relajado pero su mandíbula estaba tensa, sus labios apretados. Y bajo sus parpados, sus ojos se movían de un lado para otro en la fase REM.

Dormía con ferocidad, casi como si esos cinco minutos de descanso fuesen lo único que podría conseguir durante los próximos días.

Era extraño. Muy extraño. Y fue aun más extraño cuando Sakura suspiro.

No fue un suspiro particularmente largo, si no uno corto, y ni siquiera muy alto.

Aun así, Sasuke abrió los ojos y se incorporo. De pronto parecía alerta, sin una sola señal de cansancio en su rostro.

Dio un sorbo de una lata de soda que había junto a la mesilla y miro a Sakura fijamente, como si hacia pocos segundos no hubiera dormido.

-¿Hora de irnos con el sastre?-pregunto

¿Como haces eso?- pregunto ella fascinada- Despertaste tan deprisa, quiero decir.

Sasuke parpadeo y luego sonrió, claramente sorprendido por su interés. Su sonrisa era genuina e iluminaba sus ojos.

Dios, era mucho más atractivo cuando sonreía de aquel modo. Sakura se encontró a si misma devolviéndole la sonrisa, hipnotizada por la calidez de sus ojos.

-Entrenamiento- dijo él echándose hacia atrás en a silla- Los ANBUS tomamos clases para estudiar los patrones de sueño. Aprendemos a echar pequeños sueñecitos cada vez que podemos.

-¿De verdad?- Sasuke podía ver la sorpresa en sus ojos y la risa formándose en la comisura de sus labios. Su expresión natural era sonriente. Pero probablemente se había enseñado a si misma a poner ese rostro serio de negocios-. ¿Clases para aprender a dormir y despertarse?- pregunto dejando escapara una risita.

¿Se estaba riendo de él o con él? La verdad, no podría decirlo, y sintió como su propia sonrisa desapareciera. ¿Qué tendría aquella chica que le parecía tan intimidante? Con cualquier otra mujer habría asumido que el chiste era compartido y se habría sentido contento de hacerla sonreír. Pero con ésa…

Había atracción en sus ojos, de acuerdo. Una atracción genuina y animal. Lo veía allí cada vez que ella lo miraba. Pero también había desconfianza. Quizá incluso miedo. No quería sentirse atraída por él.

Probablemente pensara que no es lo suficientemente bueno para ella.

Era un soldado del escuadrón de operaciones especiales de la Armada. No había nadie mejor que él. Si Sakura quería hacer caso omiso a la llama que estaba preparada para encenderse entre ellos, que así fuera.

Ella se lo perdía.

Él encontraría muchas mujeres que lo distrajesen durante el transcurso de aquella sencilla operación, y…

Con un leve roce de la seda, Sakura se cruzo de piernas y Sasuke tuvo que mirar hacia otro lado.

Ella se lo perdía. Ella era la que se lo perdía. Excepto que todas las células de su cuerpo decían que era él el que saldría perdiendo.

De acuerdo, la seduciría. La impresionaría con vino, no, champan del caro, y esperaría a que el ardor que veía sus ojos escapase a su control. Seria así de fácil. Y entonces… No era difícil imaginarse sus mano enredadas en su pelo, deslizándose bajo la blusa, acariciándole los pechos. Podía imaginar una de esas piernas largas y sexys enredada en una de las suyas mientras ella presionaba su cuerpo contra él, buscando con sus dedo la hebilla del cinturón mientras él exploraba esa boca con la lengua y…

Sí, puede que fuese así de fácil.

Pero también podía no serlo.

No tenía razón alguna para pensar que una mujer como esa fuese a querer tener algo que ver con él. A juzgar por como vestía y como actuaba, Sasuke estaba seguro de que no querría tener nada serio con un tipo como él.

Sakura Haruno, era la típica mujer que podría ser descendiente del Emperador Ojin (¿Qué?, no se me ocurrió nadie mejor), Y Sasuke, Sasuke ni siquiera sabia quien era su padre. Menudo tema de conversación para la cena. Uchiha… es un apellido japonés, ¿verdad? ¿De donde era tu padre exactamente?

Bueno, ehh, no lo se, Saku Se preguntaba si alguien alguna vez la habría llamado Saku, probablemente no. Mi madre dice que era un marinero que paro en el puerto durante un día o dos. Uchiha es el apellido de ella. Pero nadie sabe de donde proviene. No me extraña que mi madre bebiera tanto como bebía

Si, un tema de conversación apasionante.

Pero no estaba hablando de matrimonio. No estaba hablando más que saciar la sed que sentía cada vez que miraba a Sakura a los ojos. Estaba hablando de una noche, quizá de dos, de tres o de cuatro, dependiendo de cuanto durase la operación. Estaba hablando de algo a corto plazo algo en lo que no hacia falta conversar.

Era cierto, no tenía mucha experiencia con señoritas de clase alta, pero, por otra parte, el poder y el dinero estaban en la superficie. Si quitaba todas las capas externas, Sakura Haruno era una mujer. Y Sasuke conocía a las mujeres. Sabia lo que les gustaba, como llamar su atención, como hacer que sonrieran.

Normalmente las mujeres se acercaban a él. Hacia mucho que no perseguía a una.

Podría ser divertido.

-Nos han enseñado a entra al instante a la fase REM- dijo Sasuke mirándola fijamente a los ojos. Es útil en situaciones de combate, o en una misión de incognito, donde solo puede que haya breves periodos de tiempo en los que sea seguro descansar. Esa capacidad le ha salvado la vida a un soldado en más de una ocasión.

-¿Y que más cosas aprenden a hacer?- Pregunto Sakura.

-Lo que sea, nena- dijo Sasuke –Cualquier cosa que digas podemos hacerlo.

-Mi nombre- declaro ella con su frío acento sentándose en la silla y mirándolo fijamente- es Sakura Haruno. No cariño, ni nena. Sakura Haruno. Por favor, abstente de usar términos cariñosos, me molestan.

Estaba intentando parecer fría como sonaban sus palabras, pero Sasuke veía calor cuando la miraba a los ojos. Estaba tratando de ocultarlo, pero estaba allí. De pronto él supo que, cuando hicieran el amor, iba a ser una experiencia casi religiosa. No si hacían el amor, sino cuando. Por que iba a ocurrir.

-Pues será un habito que será difícil de dejar- dijo él.

Sakura se puso de pie, maletín en mano.

-Estoy segura de que habrá mucho hábitos que supondrán un desafío- dijo ella- Así que sugiero no hagamos esperar al sastre durante mas tiempo. Tenemos mucho trabajo que hacer antes de poder irnos dormir.

Pero Sasuke no se movió.

-¿Y como se supone que debo llamarte?- pregunto-. ¿Saku?

Sakura lo miro y descubrió un brillo de incredulidad en su cara. Sasuke sabia que llamarla Saku no seria apropiado. Estaba sonriendo y ella se sintió atrapada en la blancura de sus dientes.

-Creo que con señorita Haruno bastara, gracias- dijo ella-. Así es como me llama el príncipe.

-Ya entiendo- murmuro Sasuke, claramente sorprendido

-¿Qué tal si…?- sugirió ella.

-Ah, si, por favor- dijo Sasuke con excesivo entusiasmo, pero luego trato de parecer decepcionado- Oh… ¿te refieres a ¿Qué tal si nos vamos?. Creí que querías decir...-pero solo estaba fingiendo que lo había malinterpretado. No pudo evitar sonreír pícaramente.

Sakura sacudió la cabeza exasperada y dijo:

-Dos días. Tenemos dos días para obrar un milagro y esta perdiendo el tiempo con humo infantil.

Sasuke se puso de pie estirando los brazos por encima de su cabeza. Sus pies y piernas estaban desnudos bajo el albornoz. Al igual que el resto del cuerpo, pero Sakura estaba decidida a no pensar en eso.

-Pensé que iba a llamarme alteza.

-Dos días, alteza.- repitió Sakura.

-Dos días es tiempo de sobra, Saku – dijo él- Y he decidido que si, soy el príncipe, puedo llamarte como se me de la gana, y quiero llamarte Saku.

-De ninguna manera.

-¿Por qué diablo no? Soy el príncipe- dijo Sasuke- Tu eliges: Saku o cariño. No me importa.

-Dios, eres casi tan incorregible como Satoshi- dijo Sakura.

Dios- repitió Sasuke. Sí, puedes llamarme así. Aunque prefiero Dios todopoderoso. Oye, dado que puedo hacer decretos reales, ¿Por qué no les das el día libre a los siervos?

Se estaba riendo de ella. Estaba tomándole el pelo y disfrutando de verla sufrir.

-¿Sabes? Esto va a ser como unas vacaciones mi, Sak- añadió él- Dos días para prepararme es pan comido.

Sakura se rio con incredulidad. ¿Cómo se atrevía?

-Dos días- dijo-Vas a tener que reaprender a caminar, a hablar, a levantarte, a sentarte y a comer. Por no hablar de memorizar los nombres y las caras de los secretarios, los embajadores y los representantes de gobierno con los que el príncipe tiene relación. Y no olvides las normas del protocolo que tendrás que aprender, todas las costumbres y tradiciones de la Niebla.

Sasuke se estiro de brazos y encogió los hombros.

-¿Qué dificultad puede tener eso? Dame una cinta de video de Satoshi y media hora, y veras que soy el mismo tipo- dijo él-. He tenido misiones en las que tenia menos tiempo para prepararme. Dos días, cuarenta y ocho horas, es un lujo, cariño.

¿Cómo podía pensar eso? Sakura estaba tan estresada por la fecha límite que apenas podía respirar.

-Menos de cuarenta y ocho horas- le dijo fríamente-. Tendrás que dormir parte de ese tiempo.

-¿Dormir?- sonrió Sasuke-. Acabo de hacerlo.

+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º

Tengo una mala noticia: dejare de escribir por un tiempo ya que la escuela no me ha dado tiempo. Espero me comprendan y tratare de darme tiempo para seguir subiendo capítulos.