Esta historia esta basada en hechos reales…no, no es cierto, tampoco esta inspirada en ninguna película. Solo tomé algunos hechos de relatos populares y cree mi propia versión. Nada de lo que aquí se comenta fue o tiene que ser real. En el fanfic he usado algunos términos religiosos, católicos de hecho, solo aviso en caso de que te molesten, pues el tema es sobrenatural y por lo general, la religión siempre es abordada en estas tramas.

El carácter de algunos personajes esta orientado a viejas costumbres japonesas (Entiéndase Splinter) en caso de que les extrañe su raro comportamiento. También se tocan palabras obscenas y quizás algunas escenas subidas de tono…aún no llego tan lejos y no sé si pasara, por lo que prefiero advertir desde antes. En caso de que nada de lo anterior sea de tu agrado, mejor la dejamos aquí y buena suerte, no quiero que por mi culpa se perturben o perviertan más de lo que ya deben estar... ¡Je, je! Mala broma…

Las tortugas ninja desgraciadamente no me pertenecen ToT…

Por lo que no gano nada de dinero al escribir de esta maravillosa serie, todos los derechos y demás cosas aburridas, son asunto de sus autores y compañía correspondiente. El verdadero enemigo esta dedicada a mi querida hermana Stella Magdala Umbrae. Que me orienta y ayuda cuando más la necesito. Besos…

Que empiece la función…

TMNT

El verdadero enemigo.

Por Haoyoh Asakura.

Capitulo 1.

Habían pasado al menos tres meses desde la última batalla contra Oroku Saki…Shredder. Hamato Yoshi se apareció en un sueño a Splinter, su fiel mascota, para pedirle que acabara con el más terrible enemigo de los Utrom, antes de que éste lograra partir a su planeta natal y eliminara a todos los de su especie. Splinter acepta honrado la misión de su maestro y sin perder tiempo, el viejo roedor junto a sus cuatro hijos y amigos humanos, dan inicio a la batalla final contra uno de sus peores enemigos. La batalla fue feroz, todo el combate se realizó dentro de una nave espacial fuera del planeta tierra. Utilizando una enorme armadura computarizada, Shredder casi elimina a los chicos, uno por uno. Las bajas fueron muchas, pero no mortales, la fuerza del enemigo los obligó a tomar una difícil decisión…detonar la nave con todos sus tripulantes dentro, incluidos ellos…

Por suerte, al final, los Utroms detuvieron el tiempo, justo en plena explosión. Rescataron a las tortugas junto a su maestro, el maligno alienígena fue exiliado y sus seguidores castigados por sus crímenes contra la humanidad. Así, todos ganaron… una raza fue salvada, una gran parte de la mafia fue extirpada y Splinter cumplió con la promesa hecha a su maestro…pero, no todo fue miel sobre hojuelas. Hubo algo en la misión, que no dejó satisfecho al anciano roedor…y a cualquier costo, se encargaría de corregir cierto error que ocurrió en su equipo.

Como en todas las grandes batallas, los héroes salen heridos. Nuestros amigos no fueron la excepción, el primer trimestre de convalecencia fue muy difícil para los jóvenes guerreros y su viejo maestro. Gracias a Casey y Abril, poco a poco, todos se fueron recuperando de sus fracturas en la granja de la abuela. Donatello ya prácticamente había recuperado toda la fuerza y movilidad de su brazo derecho. Rafael y Miguel Ángel ya caminaban y realizaban sus antiguas actividades después de sus lesiones en espalda y piernas respectivamente. Splinter se veía mejor, su piel se recuperaba en un 75% de las quemaduras sufridas, con el tiempo esperaban ver que su pelaje creciera nuevamente, pero por ahora se protegía con algunas vendas.

Extrañamente, Leonardo, quien había sido atravesado con su propia espada en el hombro izquierdo, a manos de Karai, era el que más estaba tardando en su mejoría. Su cuerpo no trabajaba al mismo ritmo que los demás, sus defensas estaban muy bajas y en más de una ocasión había sufrido de mareos y desvanecimientos. Sus hermanos y amigos estaban preocupados por su lenta recuperación, ya hacía tiempo que lo notaban bastante cambiado…estaba distraído, cansado y cabizbajo. Él era el error que Splinter deseaba corregir, algo había en el chico que lo hacía descuidar sus deberes como líder y de cualquier forma, Hamato Splinter lo haría volver a sus obligaciones.

Sin esperar a que se recupere su primogénito de todas sus heridas, Splinter dio inicio a fuertes entrenamientos en la vieja granja, ya que en su opinión, el líder es quien debe dar el ejemplo de fortaleza y perseverancia ante todo y sin importar sus lesiones, además, necesitaba volver a poner en forma a sus alumnos lo antes posible, ya que pronto volverían a la ciudad y sin Shredder en ella, las mafias y pandillas volverían a hacer de las suyas. También, había otra razón por la que quería que Leonardo se integrara de inmediato a las prácticas, el viejo roedor acababa de adquirir una nueva estudiante. Abril O'neil llevaba tiempo deseando ingresar a la clase del maestro Splinter, aprender ninjitsu junto a los chicos. Por fin se atrevió a pedirle que la tomara como alumna y esta era su primera sesión, Splinter necesitaba que su hijo mayor le ayudara a darle los primeros movimientos, como corresponde a su rango.

Pero como era de esperarse, la precaria condición del chico, no le permitió rendir un 100% en cada ejercicio. Su desempeño fue el peor que haya tenido en toda su vida. No resistió los entrenamientos, no completaba las carreras de calentamiento, no se concentraba en la meditación, no comprendía las teorías y técnicas que su maestro mostraba, a pesar de ya haberlas estudiado y practicado antes en la guarida. Splinter estaba furioso y no se molestaba en ocultarlo…Rafael también se veía enfadado, pero la pregunta era… ¿Con quién?

El tiempo en la cabaña de la abuela de Casey terminó, por ordenes de Splinter. Pues según él ya era hora de volver a Nueva York. El clima era incierto, las lluvias eran constantes y amenazaban con volverse tormentosas. Viajando en la camioneta familiar, un viejo modelo sin nada de armamento, el cual es utilizado por los chicos para salir de paseo y pasar inadvertidos, cuenta con solo los asientos del piloto y copiloto respectivamente. En la parte trasera del vehículo no hay más asientos, el piso esta alfombrado y ahora, lleno de mantas para el uso de cualquiera que las necesite.

Mientras Rafa y Casey compran algunas cosas en el único establecimiento que hay en la carretera rumbo a Nueva York. Splinter medita dentro del auto en el extremo cerca del copiloto. Mike, Don y Abril revisan a Leonardo al fondo del camión, ya que aún continua bastante desmejorado. Después de retirar el termómetro de la boca de su hermano, Donny lee las lecturas del aparato.

- 38 grados, como me lo esperaba, tienes fiebre.- Miguel que trae consigo otra manta para su hermano mayor, dice a su compañero.

- ¡Daahh! Te lo dije genio, ha estado muy raro últimamente, además, está estornudando mucho.- apenas terminó el chico de bandana naranja de decir esto, cuando se escuchó un estornudo proveniente del joven de ropas azules.- Ya ves…te lo dije.-

- Quizás por eso te fue tan mal en las prácticas ¿No crees?- Abril miró a su amigo con una sonrisa amable en su rostro, Leonardo apenado y sin mirar a nadie, apenas le dirigió unas pocas palabras.

- La…lamento no haber podido…ayudarte…Abril…- luego dirigió e inclinó su cabeza rumbo a la puerta de metal y se ocultó en la manta que Miguel Ángel le entregó. Comprendiendo que se refiere a la práctica en la granja, la chica contestó con total calma.

- No te preocupes por eso Leo, estas un poco resfriado, comprendo que no hayas podido ayudarme.- Donny, quien no estaba del todo de acuerdo con esa teoría agregó a la conversación.

- ¡Mmm!…Quizás, pero todo esto esta muy raro.-

Donatello, a pesar de no ser médico, es el encargado de atender los diversos padecimientos de su familia, desgraciadamente su conocimiento en la materia es muy limitado en comparación con sus estudios científicos. Por lo que, tras haber notado el extraño comportamiento de su hermano, aún no da con su problema…esto parece tener varios meses y comienza a preocuparle.

Hace mucho que el joven genio se había percatado de la falta de concentración de Leonardo. Ya tenía tiempo comportándose un poco…fuera de lo "Normal." A veces lo notaba ausente y cansado, otras más, triste y reservado. Al preguntarle lo que pasaba, este siempre le decía que todo estaba bien, que solo se excedía al entrenar, eso era fácil de creerle, pero esa melancolía ya empezaba a inquietarle.

Todo lo anterior ya venía disgustando también a Rafael, pues desde hace tiempo creía que Leo y Karai se "Entendían" de una manera "Romántica"…pensaba equivocadamente que la tristeza de su hermano, se debía al hecho de que Karai junto a Shredder, había recibido una condena y ahora se encontraba tan lejos de él, que ya no volvería a ver a la chica de sus sueños ó como sea que la viera. Realmente detestaba la idea de que Leonardo se dejase al abandono por esa...hija de su put#$%/&%$dre...

Dentro de la tienda y aprovechando el clima, Rafael acompaña a Casey en las compras, usando ropa gruesa, gorro, bufanda y guantes, para ocultar su verdadera identidad. Nadie le prestaba atención, el ambiente se volvía cada vez más frío debido a la gran vegetación del lugar y la mayoría vestía como él. Mirando el refrigerador de las cervezas. Jones grita a Rafa que está entretenido mirando las bolsas de frituras en el otro pasillo.

- ¡Hey! ¿Llevamos cerveza?-

- ¿Tú qué crees?- contesta el chico gruñón.

- Que no…porque ya sabes quien, se enojará si la descubre.- refiriéndose a Splinter y a Leonardo, molesto ante tal respuesta, Rafa grita sin pena.

- A ya sabes quien, le vale madre lo que yo haga…y el otro apenas si sabe donde tiene la cabeza, así que llévala.- El guerrero de las calles se encoje de hombros y saca dos paquetes de seis cervezas en lata, al mismo tiempo que los mete en el carrito, Raph también agrega cuatro bolsas jumbo de papas fritas, pues a pesar de no ser una enorme tienda, el negocio cuenta con coches para cargar la mercancía.

- Bien...- agrega Casey mirando una pequeña lista.- Llevamos sodas, papas, cerveza, agua en botellas pequeñas y leche.- extrañado, el chico de rojo pregunta al tiempo que le arrebata la lista y la lee.

- ¿Leche…dónde dice?-

- Aquí, supongo que es para tus hermanos.- Rafael levanta la vista al cielo en señal de inconformidad y devuelve la nota…de Miguel y Don quizás lo toleraba ¿Pero de Leonardo? Ya estaba en edad de probar algo más fuerte ¿No?…Ambos amigos continuaron con sus compras, hasta llegar a terminar la lista, al momento de pagar, Casey recordó algo más que no apuntó.

- ¡Ah sí! También cóbrese unos antigripales.-

- Sí señor.- mientras el empleado busca el medicamento, Casey se dirige a Rafa, quien curiosea entre los dulces, en busca de su chocolate favorito.

- ¡Oye!...- llama la atención de la joven tortuga.

- ¿Mmm?-

- ¿No crees que Leo ha estado muy raro?-

- Él siempre ha sido raro.- responde sin interés Rafael mientras lee los ingredientes de los chocolates.- ¿Porqué la pregunta?-

- ¿Cómo que por qué? jamás lo había visto… así desde que lo conozco, él siempre ha sido el mejor en las clases de Splinter, pero últimamente…digo, ¡Estuvo peor que Abril!-

Con un gesto en su rostro, Rafael le da la razón a su amigo…aunque no quiera admitirlo ha visto que Leonardo ha actuado de forma irregular desde que salieran victoriosos del combate contra Shredder. Primero pensó que Karai le había hecho algo más en su pelea, pero el chico fue herido con sus propias katanas, las cuales estaban libres de cualquier veneno ó químico tóxico. Luego culpó al clima, probablemente pescó algún resfriado, pero su hermano no ha faltado a una lección en su joven vida, ya sea por enfermedad ó fractura, pues según él, el enemigo no se detendrá al verte mal herido…hay que saber como defenderte cuando estés en desventaja, mayor razón para extrañarse de su forma de actuar. Por último hizo responsable una vez más a la hija de Shredder, la cual parecía ver a su hermano con otros ojos…quizás Leonardo si le correspondía y por eso se le ve tan triste, incluso… lo había escuchado llorar en la madrugada ó cuando este creía que estaba solo. Francamente no sabía como preguntarle lo que realmente le estaba pasando…no se atrevía a acercarse a su hermano…

Cuando regresaron a la camioneta, Rafa tomó el lugar del chofer. Al entrar al vehículo, al primero que vio fue a su sensei, quien se encontraba sumergido en su mundo espiritual, mientras sus hermanos y amiga, atendían a Leo. Eso lo enfureció. Pues no entendía como Splinter podía ignorar a su "Consentido" en un momento como este, ya no solo como maestro, sino como padre, su hermano estaba enfermo, debería atenderle, pero tal parece que el fallar en un entrenamiento, te borraba por completo de la gracia del roedor.

Después de dedicarle una mirada de rencor a su padre, miró a donde se encontraban los demás. Vio que Leo se cubría nuevamente para estornudar, mientras que Abril, Don y Mike le convencían para que se recostara, sin mucho éxito...quizás por culpa de su sensei, tal vez Leonardo no quería verse tan enfermo ante su padre y por ello permanecía sentado. De pronto, la temperamental tortuga alzó la voz y dijo…

- ¡Miguel Ángel! Ven.- el menor de los quelonios, al ver que llegó la comida, atendió de inmediato el llamado de su hermano. Mientras Migue escarbaba en la bolsa, Rafa le dijo.- Aquí está la medicina y algunas bebidas, repártelas.- pasaron unos minutos, en lo que se alistaba para conducir, veía todo lo que pasaba atrás del camión. Al percatarse de la apatía de Leonardo, empezó a meditar la posibilidad de permitirle una relación amorosa con esa tipa, si es que logra salir libre de su condena. Por mucho que la deteste, pero no quiere verle triste…que trabajo le iba a costar aceptarla, pensaba el guerrero escarlata.

Pasaron más de dos horas de camino y este parecía no tener fin. El clima tan inestable que se mostraba, cumplió sus amenazas y los acompañó con un fuerte aguacero y relámpagos estruendosos. Casey miraba la autopista, en busca de algún punto que le sirviera para ubicarse, al tiempo que discutía con el chofer por su pésima labor.

- ¡Ya te perdiste! ¡Pedazo de animal! Tan fácil que es seguir la carretera y la…&$% regaste.- reclamaba Casey en voz alta…al menos entre él y Rafa eso es normal.

- ¡El camino no tiene ninguna otra salida! ¿Cómo crees que me voy a perder? ¡Baboso!-

- ¿Qué cómo te vas a perder? ¡Así como lo estas haciendo! ¡Quelonio de aguamala!-

- El único perdido aquí ¡Es tu cerebro! ¡Barata imitación de homosapiens!-

Las alegatas y supuestas groserías siguieron por varios minutos mas, Abril, Donny y Mickey reían divertidos ante el show montado por los chóferes. Splinter por su parte no estaba de acuerdo con la idea de que el espectáculo de Rafael y Casey fuera gracioso, por el contrarío, le parecía una total falta de respeto a su persona como adulto mayor, padre y maestro artemarcialista que es. Con la mirada fija sobre su hijo mayor y sin decir una sola palabra, la vieja rata le reclamaba…esperaba que este alzara la voz y pusiera orden en la camioneta, pero Leonardo aún se mantenía sentado y en silencio, con las piernas recogidas y pegadas cerca de su pecho, se percató de las ordenes de su padre a través de la mirada, siempre lo hacía, pero esta vez no hizo caso y apenado giró su cabeza nuevamente en dirección a la puerta trasera del vehículo, por alguna razón, ya no podía cumplir sus órdenes.

Parecía haber un dialogo mental entre padre é hijo, quizás gracias a las intensas horas de meditación que ambos realizaban constantemente. Leonardo podía jurar que escuchaba la voz de su padre, cada vez que este le miraba intensamente. Ahora mismo, que se negaba a cumplir sus órdenes, podía oír con claridad, como le reclamaba por su falta de respeto y autoridad para con los demás acompañantes.

Eran muchos los motivos por los cuales el chico no cumplía con algunas de las indicaciones de su sensei. Pero este jamás las escuchaba, pues la regla de oro dice que "No existen las excusas cuando se es el líder." Por lo que el joven dirigente solo tenía derecho a guardar silencio y escuchar.

Dejando de lado al padre y al primogénito en su conversación privada, los sobrenombres y las risas continuaban tranquilamente, ignorantes de lo anterior, para diversión de los presentes. Rafael miraba de vez en cuando a donde Casey y sus hermanos estaban, para defenderse de las groserías y contar algunas anécdotas bochornosas de su compañero, arrancando así, varias carcajadas, pero Jones no se quedaba atrás y contraatacaba con otras aún más vergonzosas de la temperamental tortuga.

- ¡¿Ah sí?! Pues creo que te hiciste en el pantalón, cuando llegue a tu depa el pasado viernes en la noche ¿Lo recuerdas?- el rostro de Casey se iluminó con una gran sonrisa al ubicar el momento preciso al que Rafa se refería.

- ¡Hijo de tu quelonia madre!- se gira Casey a ver a Mickey y Abril, quienes estaban cerca de los únicos asientos, sentados sobre algunas maletas.- Esa noche hubo un pequeño apagón. Rafa llegó unos minutos después de que se fue la luz, y me puso su manota en el hombro ¡De golpe! ¡Creí que era el diablo! Ó algo parecido.- Los chicos reían a carcajadas ante la imagen mental que se formaban con la historia de Jones. Quien aún no terminaba de divertir a la audiencia…

- ¡Les cuento! Había estado viendo una película de terror en la TV, cuando se fue la luz, lo que me pareció divertido, tú sabes, la coincidencia que se estaba dando sin quererlo. Luego de un minuto, la imaginación comienza a volar con cualquier ruidito que escuchas…-

Tanto Abril como Mickey seguían atentos a cada palabra de Casey, incluso Donny desde la parte trasera del vehículo, prestaba atención divertido. Los únicos que no compartían el momento, eran Splinter y Leonardo. El primero por estar en desacuerdo con el uso del lenguaje en su presencia, por parte de Casey y Rafael. El segundo por no estar escuchando, tal parecía que el joven de bandana azul, estaba más interesado en sus propios pensamientos que en la conversación. Ignorando lo anterior, la anécdota continuó.

- Luego se escuchó un ruido detrás de mí, de inmediato traté de ignorarlo y no empezar a imaginar lo peor…cuando… ¡Este desgraciado me pone la manota encima del hombro de un golpazo!- las carcajadas no se hicieron esperar, a lo que Rafa agregó.

- Hubieran escuchado el grito que pegó… ¡Ja, ja, ja! ¡Parecía una chiquilla!-

- ¡Oye! Debiste anunciarte al llegar, en lugar de darme tremendo susto…casi me hago encima por tu culpa.-

- ¿Casi? ¡Si apestaba la sala!-

- ¡No seas mentiroso!-

El interior de la camioneta era todo lo contrario al clima en el exterior, dentro el ambiente era ameno, en comparación a la tempestuosa lluvia que opacaba la visibilidad al conductor. Solo los estruendosos rayos que surcaban el cielo permitían ver con claridad el camino. Esto no preocupaba a Rafael, que conocía el lugar, y a pesar de que él es muy impetuoso, sabe manejar con cuidado, cuando llevaba consigo a su familia.

- Si no vieras tantas películas de terror, no serías tan nervioso Casey, y lo mismo va para ti Miguel Ángel ¡Esas son puras tarugadas!- agrega Rafa al recordar que a Migue también le gusta ese género.

- ¡Ahh! ¿Qué tiene de malo?- comenzaron a reclamar los antes mencionados, iniciando así un divertido debate sobre el género de horror en el cine y la verdad sobre lo paranormal…cuando…

- ¡RAFAEL, CUIDADO!-

El joven quelonio tenía la vista puesta en su hermano menor y su amiga, cuando Casey le llama aterrado, pues la luz que despidió uno de los relámpagos, permitió ver que una mujer joven, como de unos veinticinco a treinta años, blanca y de cabellos negros, cruzaba la carretera, girando la vista hacia el vehículo. El encuentro fue fatal.

Rafael dio el volantazo lo más rápido que pudo en la oscuridad de la noche y la poca visibilidad que la lluvia permite. Pero igual se sintió el golpe contra un cuerpo extraño. El brusco movimiento del conductor sacó de balance a todos los pasajeros, los cuales se golpearon unos contra otros, contra el equipaje y las paredes del vehículo, ese fue el caso de Leonardo, quien se golpeó fuertemente en el hombro lastimado, abriendo la herida nuevamente. Su grito de dolor se perdió entre los de miedo, por parte del resto del grupo. Rafael hizo girar el volante al lado izquierdo de la carretera para tratar de no herir a la joven del camino. Trató de restar velocidad al vehículo, de frenar lo más rápido posible, pero igual se fue a embestir contra el primer árbol que encontró.

Pasaron al menos un par de minutos, para que todos pudieran reaccionar, la oscuridad que dominaba fuera de la camioneta, ahora también se adueñaba del interior del auto, dejando como único sentido para la comunicación, el oído. El primero en hacer preguntas fue Rafael.

- ¡Auch! ¿Están todos bien?- los quejidos de aturdimiento se comenzaron a escuchar poco a poco, hasta formar un coro de reclamos y preguntas.

- ¡ ¿Qué diablos fue lo que pasó?!- preguntó asustado Miguel Ángel, al tiempo que se levantaba de encima de Abril.

- ¡ATROPELLASTE A UNA CHICA!-

- ¡ ¿QUEEE?!- gritaron al unísono, Abril, Miguel y Donny. Casey volvió a gritar lo anterior, al tiempo que abrió la puerta y salía en busca de la victima.

- ¡QUE ATROPELLAMOS A UNA CHICA!-

Tras Casey salió Rafael, sin importar que su rostro no estuviera cubierto, pues la culpa de haber arrollado a una persona, no le permitió pensar con claridad. Además, la fuerte lluvia y lo tarde de la noche, seguro le ayudaría.

Desde la puerta notó Miguel Ángel que había problemas visuales para encontrar a la chica, tomó una lámpara de mano y les siguió. Abril y Donatello se encargaron de ayudar a Splinter y a Leonardo.

- Maestro Splinter ¿Se encuentra bien?- pregunta la joven pelirroja al tiempo que le ayudaba a levantarse.

- Sí…señorita O'neil, gracias.-

Donatello toma otra de las linternas y se acerca a su hermano mayor, quien aún se encuentra en el suelo de la camioneta. Algo sucedía que no le permitía levantarse por su cuenta.

- ¡Leo! ¿Estás bien? ¿Te…?- el joven genio no hizo más preguntas, pues el rostro de su hermano lo decía todo.- ¡Oh cielos!- rápidamente se dirigió al hombro lastimado, obligando a Leonardo a retirar su mano y le dejara atenderle, pues con todas sus fuerzas, este se apretaba en busca de aminorar las punzadas de dolor. Con mucho cuidado, Don descubrió la herida, encontrando algunas puntadas abiertas, de inmediato comenzó la limpieza de esta.

- Esto te dolerá un poco, pero procuraré no tardar mucho.- explicó el chico y empezó el tratamiento. Leonardo por su parte, hizo lo que estuvo a su alcance para no hacer ruido.

Después de unos minutos y con la ayuda de Abril, Donny terminó de atender a su hermano. Viendo que los demás tardaban mucho en regresar, ambos decidieron salir a buscarlos, además, Donatello tenía curiosidad sobre el estado de la camioneta, ya que antes de irse, el guerrero de bandana morada, trató de encender el auto, sin conseguirlo, lo que obligó a ambos científicos a salir a la tormenta. No sin antes pedirle a Splinter que cuidara de Leo.

- ¡No tardaremos!- aseguró el chico antes de salir.

- Está bien.-

- Por favor, cuide a Leo maestro.- agregó la chica al entregarle una de las lámparas.

- Por supuesto.- dijo la rata en voz baja.

Al estar solos, el viejo Sensei dirigió la luz de la lámpara hasta donde se encontraba su hijo mayor, quien se veía muy desgastado y su respiración sonaba agitada. Con cuidado se puso de pie y se encaminó hasta donde se encontraba recostado el chico, al estar junto a este, usó la linterna para ver la herida y saber que tan mal estaba, al final de su análisis y con voz severa le reclamó proyectando la luz sobre su rostro.

- No me avergüences más de lo que ya me humillaste todo este fin de semana…tu herida no es mortal, no exageres.- Splinter no dio la importancia debida al problema de Leonardo, este al tener la luz del candil en la cara, se vio obligado a girar el rostro a la derecha de su cuerpo y cubrirse con la mano del mismo lado, igual Splinter continuó su reproche.

- Mis lesiones son más graves y más dolorosas que las tuyas, y sin embargo no soy una carga para nadie, tú tenías que haber manejado rumbo a casa en lugar del impetuoso de tu hermano, ahora mira el lío en el que estamos metidos por tu culpa.-

Splinter retiró la luz del rostro de su hijo y se encaminó de nuevo a su lugar. Leonardo aún mantenía la cara oculta en su costado derecho, tratando de contenerse, de respirar profundamente y tranquilizarse, pero la presión en su pecho a causa de las duras palabras de su padre, no le permitían llenar sus pulmones, por lo que debía jalar aíre varias veces hasta que el peso se retiró y le dejo inhalar en paz. Ignorando lo anterior, Splinter continuó.

- Supuestamente, tú eres el líder, deberías estar afuera asumiendo tú responsabilidad, en lugar de esperar a que los demás hagan todo por ti.-

Pasaron varios segundos después de la "Conversación" con su maestro, mismos que a Leonardo le parecieron horas, con dificultad se fue sentando sobre la colchoneta, para luego ponerse de pie y salir en busca de los muchachos. Todo su cuerpo se negaba a obedecer, incluso una parte de él le decía que era imposible, pero una vocecita le insistía en que debía hacerlo, por que era lo correcto y era su deber. Sus piernas amenazaban con dejarle caer en cualquier momento, sus manos se sentían extrañas…como si le hormiguearan por la ansiedad. Su vista estaba borrosa y todo empezaba a darle vueltas, tomó un momento para ubicarse y centrar la visión, luego comenzó a andar rumbo a la puerta lateral, en busca de sus hermanos y sin que nadie le impidiera lo contrario.

Afuera, en la carretera para ser más exactos. Rafael, Casey y Miguel Ángel, recorrían de un lado a otro el camino en busca de la joven que habían lastimado. Pero hasta ahora nada, entre los tres y con las contadas ocasiones en las que el cielo se iluminó temporalmente, no habían logrado encontrar ningún rastro de la chica al cabo de unos minutos, Abril se unió a la búsqueda.

- ¡¿Qué pasó?! ¡¿Dónde esta la mujer?!- gritaba la pelirroja para hacerse oír en pleno aguacero, quien le contestó primero fue Rafael.

- ¡Nada! ¡No hay nadie!-

- ¡¿Seguro vieron una chica?! ¡¿No habrán bebido antes de salir?!- cuestiona el menor de los quelonios totalmente empapado y con lámpara en mano, apuntando a donde Rafa y Casey estaban.

- ¡ ¿Cómo se te ocurre tal cosa?! ¡Estoy seguro de haberla visto!- se defiende Jones.

- ¡¿No habrá sido un fantasma?!- pregunta ahora burlonamente Migue a sabiendas de lo que el segundo de sus hermanos le va a contestar.

- ¡Déjate de estupideces Miguel Ángel! ¡Esto es serio!-

- ¡Además! ¡A los fantasmas se les puede atravesar y a la chica le pegamos!- agregó Casey.

Fuera de la camioneta, Leonardo se encontraba recargado en la puerta lateral, no tardó mucho en quedar tan empapado de sus ropas como el resto de los chicos. El frío del agua y el viento eran paralizantes, con dificultad notó las tenues luces de las lámparas en la carretera, iba a dirigirse hacia allá, cuando escuchó la voz de Donatello, quien se quejaba amargamente del clima y de la falta de ayuda, pues a cada rato se le venía encima la tapa del motor y así no podía revisar el aparato.

Sin quitar una mano de la camioneta, Leo se encaminó rumbo a donde estaba Donny, al llegar a su lado, alcanzó a escuchar que murmuraba varias palabras contra la camioneta, pues la puerta le había vuelto a caer sobre la cabeza, al intentar retirarla, la tortuga de ropas moradas sintió que alguien la levantaba por él. Pensando que se trataba de Abril, el chico levanta la mirada sonriendo y dice…

- ¡Ah, gracias Abril! ¡¿Podrías sostenerme la linterna…?! ¡ ¿Leo?! ¡ ¿Qué haces aquí?! ¡Deberías estar descansando!- la lluvia y la poca iluminación, apenas permitían escuchar lo que en realidad deseaba decir Leonardo, así que, sin más remedio, volvió a la rutina de siempre, sonrió con gentileza y dijo…

- Yo solo quería ayudar…- Donatello apenas si pudo oírlo. Molesto, trató de llevarlo dentro de la camioneta, pero el chico movió la cabeza en un rotundo no y con la mano señaló el motor. En vista de que ya estaba mojado y de que él necesitaba ayuda, Donny aceptó dejarlo unos minutos más. No fue mucho lo que tardó Don en la revisión del motor, haciendo una seña a su hermano, ambos se dirigieron a la entrada lateral del auto, cuando. El susurro de una voz femenina llamó la atención de Leonardo.

- ¿Escuchaste?-

- ¡¿Qué?!- gritó el joven genio, ya que la lluvia le impedía escucharlo con claridad.

- ¿Dije que si escuchaste?-

- ¡No te escucho! ¡Habla más alto!- Leo no tenía la energía suficiente como para ponerse a gritar, así que con uno de sus dedos, tocó el oído de Donny.

Al principio este no entendía a que se refería Leonardo, hasta que nuevamente se escuchó el quejido lastimero de una mujer. Comprendiendo ahora, ambos guerreros se aventuraron en zona desconocida y lodosa. Por más que buscaron y gritaron en busca de la joven, una vez más no hubo nada, lo único que encontraron fue otro camino sin pavimentar, este era solo tierra y graba, al seguirlo, no muy lejos, a menos de una cuadra de distancia y usando la linterna, se podía ver una vieja reja de gran altura, el limite de metal de una antigua y ruinosa casona abandonada.

Donny planeaba avanzar hasta la reja, aventurarse por el oscuro camino rodeado por enormes árboles a ambos lados del sendero, pero su hermano lo detuvo posando su mano sobre su hombro. Por el leve apretón que Leo le dio, Donny comprendió el mensaje y ambos se encaminaron de regreso al auto. Con todas sus fuerzas, Donatello llamó la atención del resto del grupo, para reencontrarse dentro de la camioneta y comentar lo que ha pasado.

- ¡HEY! ¡VUELVAN!- Luego de percatarse del llamado y al no encontrar a la supuesta victima, Rafael, Mickey, Casey y Abril, comenzaron su regreso a la camioneta.

Dentro del vehículo, Splinter meditaba al fondo, frente a la entrada para ser más exactos. Se veía muy concentrado en sus propios asuntos, cuando el ruido de la puerta y el frío al ser abierta esta lo sacó de sus pensamientos. Al abrir los ojos se encontró con Donatello y Leonardo, totalmente empapados y helados hasta los huesos, al ingresar, el camino de agua sobre la alfombra fue poco a poco extendiéndose. Don fue el primero en entrar para buscar algo con que secar a Leonardo, luego de encontrar una toalla, se giró hacia su hermano y reclamó a su padre.

- ¡Sensei! ¿Por qué permitió que saliera del auto? Leonardo no está en condiciones, para estar aventurándose bajo la lluvia.- la oscuridad que reinaba sobre la pobre iluminación de la lámpara de mano, impidió que el gesto de molestia en el rostro de Splinter fuera visto por su hijo, pero no impidió que se notara en su voz, ya que claramente estaba disgustado por el tono que uso su hijo al dirigirse a él.

- Leonardo ya no es un niño, él tiene obligaciones que cumplir para con su equipo y familia, debe tomar sus propias decisiones y asumir las consecuencias de todas sus acciones, yo no lo obligué a salir a ayudarles.-

No se podía ver la reacción de cada uno, pero no hacía mucha falta la luz para saberlo. Creyendo las palabras de su padre, Donatello estaba molesto con su hermano por su atrevimiento y con Splinter por haberlo permitido, contrario a sentirse incomodo por lo anterior, el viejo maestro pensaba que había ayudado a su hijo mayor a mantener papel de líder que debía llevar, por ser el heredero de los secretos de la familia Hamato. La vieja rata no iba a permitir que una estupidez como la lluvia y la fiebre, ensuciaran más de lo que ya estaba, la reputación del "Máximo ninja" que Leo trajo a casa y que con el pobre desempeño que venía mostrando hasta ahora, poco a poco iba perdiendo ante sus ojos.

Al poco rato llegaron los demás, encontrando sorprendidos al chico de azul, tan calado como ellos. Rafael al verlo temblar de frío preguntó…

- ¿Y a ti que diablos te pasó?- Leo no contestó, en su lugar Donatello dijo…

- Se le ocurrió salir a ayudarme con la camioneta.- la cara de Rafa y del resto era la misma. Como era de esperarse, todos los presentes reclamaron molestos por la locura que el chico había cometido.

- ¿Cómo se te ocurre?-

- ¡Ya ni la friegas!-

- ¿Por qué no te quedaste dentro de la camioneta?-

- ¿Acaso buscas contraer pulmonía?- los reclamos no pararon, a lo que el joven líder no dijo nada ni a favor ni en su contra, por el contrario, con la fuerza que le quedaba, sentado, recargado junto a los únicos asientos preguntó…

- ¿Encontraron…a…la chica…?- todos guardaron silencio al oírlo, luego vieron como el chico se abrazaba para agarrar calor, tomando una de las mantas y colocándosela sobre los hombros, Rafael contestó.

- No…la buscamos por todas partes y nada…- hubo un momento de silencio, mismo que fue roto por el menor del grupo.

- Y… ¿Qué pasó con la camioneta? ¿Por qué seguimos a oscuras?- las preguntas de Miguel Ángel dieron inició a un nuevo tema.

- Al parecer el choque no afectó al motor.- contesta Don a su hermano.- Pero aún no sé que le pasó al sistema eléctrico.-

- Por eso no tenemos luz.- agregó Casey.

- Ni calefacción…- comenta tiritando Abril.- Aquí está helando.-

- Traté de revisar la batería, pero me fue imposible.- comenta Donny.- Allá afuera apenas si nos pudimos mover, a propósito…Leo y yo oímos el quejido de una mujer.-

- ¡ ¿QUUEE?!- Don dio los detalles de cómo ambos hermanos alcanzaron a escuchar lo que parecía una mujer y también habló del camino y la reja de metal, cerca del auto, los detalles parecían refrescar la memoria de Casey Jones.

- ¿Oye?-

- ¿Mmm?-

- ¿La reja que viste era muy alta y de gruesos barrotes?- el joven genio se extrañó con la pregunta, pero igual contestó.

- Sí… ¿Cómo sabes?-

- Por una vieja leyenda local…dicen que la casa detrás de la reja, está embrujada.-

Las palabras del guerrero de la calle, dejó en silencio a todos sus compañeros, cada uno haciendo su propio juicio al respecto. Unos lo tomaron de a loco, otros se preguntaban si sería cierto lo que el chico decía, hubo quien lo ignoró y quien se lo tomó en serio. Ahora lo importante era saber lo que se debía hacer para mantener confortable a la familia, y averiguar lo que pasó en la carretera. Si realmente atropellaron a una pobre mujer ó todo esto tiene que ver con la supuesta casa embrujada.

Fin del capitulo 1.

Ahora si…que vengan los jitomatazos y demás criticas…de lo contrario, espero que les haya gustado… si, quizás estuvo algo suave el primer episodio, pero luego se pone un poco más fuerte. Trataré de subir los demás capítulos lo más pronto posible, para que lo juzguen ustedes mismos. Hasta entonces buena suerte y…

Que los ilumine la eterna luz.