CAPITULO 8

Blair se paró en las escalinatas del edificio de Antropología de la universidad y se quedó mirando su flamante volvo marrón último modelo. Realmente había sido un detalle de parte de su padre adoptivo comprarle un auto de la misma marca que el que había tenido.

Caminó hacia el auto disfrutando las miradas codiciosas que los demás muchachos le daban al vehículo.

A los pocos días de conseguirlo se había dado cuenta de las "ventajas" de llegar a las clases en un auto brillantemente nuevo. Los muchachos lo respetaban más y las muchachas… bueno…las muchachas lo miraban muy seductoramente.

Como antropólogo había hecho todo un análisis de ese comportamiento, se había reído de las reacciones básicas que había conseguido y había compartido sus observaciones con Jim, dejando al Centinela con la tranquilidad de que su Guia no dejaría que todo ese humo se le subiera a la cabeza.

Y realmente fue así en los primeros días…

Pero luego resultaba entretenido que ahora todos quisieran pasar tiempo con él…y que las chicas lo buscaran para que las acerque a sus casas… y recibiera invitaciones para fiestas y reuniones… y recibiera el mote del profesor "mas cool" de la universidad…Si. Realmente podía disfrutar de todo eso…

"he! Sandburg! profesor Sandburg!" escuchó a sus espaldas y se dio vuelta.

"Hey Matthew hola!" se detuvo para hablar con uno de los grupos más conocidos de la facultad.

Matthew y su banda, no eran conocidos por su amor al estudio precisamente.

Eran los "muchachos terribles" de la universidad, un grupito de chicos y chicas apuestos, con el objetivo de divertirse y sin preocupaciones de dinero. Y eso en sí mismo no era malo… si tenían el dinero, nadie objetaba en qué lo usaban o si lo aprovechaban o no….lo malo no era que se divertían, sinó que su diversión era a costa de otros sin importarles si estaba bien o no.

Últimamente se habían fijado en el ingenuo profesor Sandburg. No lograban emparejar a ese profesor hippie con el auto tan nuevo, último modelo, que manejaba.

Sabiendo que la reputación del joven profesor era el de una persona responsable y aplicada hicieron sus planes para tentarlo.

"hola Blair, qué buena máquina que tienes ahí" Mathew cabeceó hacia el auto marrón.

"eh? aahh.. si, si.. gracias" Blair dudó un poco ante el cumplido… el grupo generalmente lo ignoraba. Incluso en sus propias clases.

"hey Tim, crees que sea más rápido que tu auto?"

"Na… ni aproximado…" el comentario picó un poco a Blair "seguramente tiene la velocidad de un tractor" terminó el muchacho haciendo alusión a que la marca se relacionaba con tractores y maquinarias pesadas.

Blair sintió el aguijón nuevamente

"Bueno… es obvio que no es un tractor… Volvo también se dedica a los autos deportivos… y este es un buen auto" fue tomando confianza a medida que hablaba.

"siiii… para mamitas…"remató el tal Tim y todos se alejaron riéndose.

Blair suspiró enojado. Muy a su pesar, la charla había logrado quitarle el brillo a su querido Volvo.

El soleado domingo siguiente los Ellison se reunieron en la casa paterna para disfrutar del día.

Jim y Blair aprovecharon para lavar sus vehículos con las mangueras del jardin y luego de prometer a su padre que dejarían todo perfectamente ordenado.

Y William y Stephen aprovecharon para sentarse y mirar el diario uno y a sus hermanos trabajar el otro.

Lustrando la cera que había puesto a su auto, Blair recordó la charla con Matthew. la sensación de orgullo herido lo había obligado a leer un poco las especificaciones técnicas.

Dejando de lustrar, abrió el auto y se sentó en el asiento del conductor para encender el motor. Luego de hacerlo acelerar varias veces sin moverlo del lugar y apreciando el sonido parejo, sintió deseos de pavonearse un poco.

"Hey Jim, sabías que mi auto puede alcanzar 250 km/h?"dijo con una sonrisa brillante.

Jim detuvo sus movimientos de aplicación de silicona a la rueda delantera de su bebé - frente a la cual estaba de cuclillas - y fijó la mirada en su guía "siii…" dijo, empezando a sospechar algo "lo probaste?"

"Qué? no!" contestó apresuradamente Blair, demasiado rápido para el gusto de Jim.

"que ni se te ocurra hacerlo Blair. En Cascada no hay pistas preparadas para alcanzar esa velocidad"

Blair se encogió de hombros, como sin darle importancia, pensando para sí que las avenidas si estaban preparadas, pero Jim notó su corazón acelerado.

El policía se puso de pie en toda su estatura. "hablo en serio Blair. Ni se te ocurra probarlo…"

"o terminarás con el trasero caliente" agregó William sin levantar la vista del periódico.

Blair resopló pero inmediatamente contestó "no papá" cuando su padre lo fijó con su mirada - el resoplido había hecho que William levantara la cabeza como si tuviera un resorte.

Desde ese momento Blair dejó de pensar en la velocidad de su auto. Reconoció la tontería de querer probarlo pensando en que sólo lo utilizaba como un utilitario, no para presumirlo.

Pero el sentimiento quedó subyacente… y se activó de nuevo el lunes cuando vio a Tim y Matthew parados al lado del volvo, inspeccionándolo.

Sin saber muy bien cómo, Blair se vio envuelto en una discusión con los alumnos que terminó con una apuesta para correr una picada, en una de las avenidas más importantes de Cascada y en un horario que se adentraba en lo profundo de la noche.

Inmediatamente después de haber aceptado, la consciencia de Blair empezó a patearlo y a sacudirlo pero ya era tarde… no iba a desdecirse…tendría que salir esa noche.

Con todo el aspecto de un hombre derrotado, Blair abrió la puerta de su auto y se sentó en el asiento del conductor. Luego de estar unos minutos mirando a la nada, apoyó la cabeza en el volante gimiendo " Jim me va a mataaaar….". Pensó en decírselo a su hermano mayor para que lo ayude a salir de ese embrollo, pero enseguida se dio cuenta que si hacía otra cosa que no fuera asistir, los muchachos del grupo no lo dejarían en paz.

Esa noche, casi madrugada pues la cita era a las dos de la mañana, agradeció y a la vez lamentó que a Jim justo hoy le tocara el turno de noche, pues si hubiera estado no habría podido escapar. Se dirigió a su cita con la consciencia otra vez ondeando, saltando y haciendo un montón de piruetas para convencerlo de no ir.

Luego de pasar por la ciudad semidesierta llegó al lugar indicado.

Todo el grupo estaba alli, el auto rival ya estaba preparado así que lo único que pudo hacer fue poner su Volvo al lado de tal forma que coincidieran las ventanillas de ambos autos, y girar la cabeza y responder con una propia a la mirada desafiante que le estaba dando el otro conductor. Volviendo la vista al frente, esperó la señal que daría la linda niña ubicada delante de ellos y en el espacio que quedaba entre ambos autos.

Vió la señal, ignoró por última vez a su consciencia y apretó el acelerador.

Lo siguiente que pasó quedó como un borrón en su mente… aunque después lo recordaría claramente…cuando la sangre se agolpara en su cerebro por estar boca abajo en las rodillas de su padre adoptivo.

Pocos metros antes de llegar a la segunda esquina de cuadra a toda velocidad vio por el rabillo del ojo un objeto gigante, celeste que lo hizo apretar el freno por instinto. Las ruedas de su auto despidieron humo y chirridos pero al ser tan nuevas obedecieron instantáneamente el comando de freno, al tiempo que el objeto celeste - que resultó ser una camioneta con algunas líneas blancas- frenaba igualmente frente a la trompa de su auto.

Caos.

El otro auto desaparecido.

Sirenas de un patrullero que estaba a pocas cuadras en sentido contrario y que había visto todo.

Luces blancas y azules y rojas alrededor.

Y una figura muy grande y muy enojada dirigiéndose hacia el auto.

Luego se preguntaría Blair como era posible que jusssto jusssto jusssto su amigo, Centinela y hermano mayor se cruzara en ese mismo instante con él… pero en ese momento no pudo reflexionar nada.

Jim lo sacó a tirones del automóvil y comenzó a sacudirlo a medida que hablaba.

"Estabas corriendo una picada Blair? en la avenida?" las manos como garras en los brazos del niño lo empujaban hacia adelante y hacia atras."sabes que pudiste matarte? o matar a alguien?" Blair no pudo articular respuesta en parte por las sacudidas y en parte por el shock de lo que estaba sucediendo. Cuando por fin Jim lo soltó las lágrimas obstruyeron su voz.

Y como si fuera poco que hubiera ocurrido semejante coincidencia de encontrarse con Jim, una limusina estacionó a pocos metros… Y William Ellison bajó vistiendo el elegante smoking que había vestido para ir a una fiesta de negocios.

Cuando vio la cara de su padre adoptivo Blair supo que su sentencia estaba escrita. William no llegó a ver exactamente lo que había pasado, pero tenía experiencia con adolescentes y sabía bien lo que significaban los autos puestos en esa forma y la policía en el lugar a esa hora de la madrugada.

Pronto tanto William como los dos policías que bajaron del patrullero se unieron al Centinela enojado y su pobre Guía asustado.

Luego de otras cuantas sacudidas y preguntas, Blair finalmente confesó que sì, que estaba corriendo una picada por una apuesta que hizo con unos chicos. Pero se negó y se mantuvo firme en no dar los nombres de sus contrincantes.

Sólo negaba con la cabeza hasta que sintió una palmada punzante en la cola.

"No Jim, no puedo! si lo hago me harán la vida imposible en la universidad! no sabes lo que son! Son la elite de Cascada, no me dejarán trabajar jamás!"

"Así que vas a permitir que salgan sin ningún castigo?" la voz de William se impuso sobre el suspiro de Jim "Sabes lo que te espera a ti, verdad? una multa, tu auto secuestrado, quizás la carcel y una tremenda paliza cuando lleguemos a casa! y vas a dejar que ellos salgan impunes?"

Blair enrojeció hasta las raíces de sus rulos ante las palabras de su padre adoptivo. Por el rabillo del ojo vio que el policía más grande se sonreía y el más joven hacía una mueca.

Jim intervino "la elite de Cascada eh? creo que tengo una idea de quiénes son, estamos en medio de una investigación sobre esa gente, luego me dirás sus nombres" se dirigió a sus colegas y los miró interrogante para ver qué pasos seguirían.

El policía más viejo habló "Yo creo que está todo controlado. No hubieron heridos. Se que te encargarás de los demás, detective Ellison y creo que este muchacho está en manos capaces que le harán ver el error en sus acciones"

"Que no le quepa duda oficial. Nos podemos ir?" ante el asentimiento del policía volvió a hablar "Jim, encargate del auto por favor, yo me encargo del conductor" con esas palabras y sin esperar la respuesta de Jim, tomó a Blair de un brazo y lo dirigió a la limusina.

Blair caminó rápidamente a donde lo dirigía su padre, pero empezó a dar saltitos cuando sintió que la palma grande de William impactaba en sus nalgas. Cuatro palmadas después llegaron a la limusina donde Blair se tiró a ocultar su vergüenza.

Cuando entraron a la casa, Blair miró interrogante a su padre. Resignado a su destino, esperaba que el hombre le dijera dónde ir.

William pensó llevarlo al estudio donde acostumbraba a impartir el castigo, pero recordando la última vez en que casi tuvo que arrastrar a Blair hasta su cama, cambió su decisión.

"Ve a tu cuarto, enseguida voy" le dijo. Miró a Blair subir con pasos pesados las escaleras y el se dirigió al estudio a buscar el temido rebenque con el nombre del muchacho. Nunca pensó que lo usaría tan frecuentemente.

Demasiado cansado para demorar más el ritual. Blair se desprendió los pantalones y se los bajó antes de cruzarse sobre las rodillas de su padre.

Hizo una mueca cuando sintió que le bajaba también el calzoncillo, exponiendo sus nalgas blancas.

Las palmadas duras comenzaron a caer sobre la pobre colita indefensa. Primero en una nalga, después en la otra y así rítmicamente.

PLAS PLAS PLAS PLAS! AAUU! OOWWW! AAAHH!

William ni siquiera necesitó explicar lo que había hecho mal, Blair lo había entendido en el mismo momento en que aceptó esa maldita apuesta. Así que durante unos minutos más solo resonaron los chirlos que dejaban sus marcas rojas en la cola expuesta.

PLAS PLAS PLAS PLAS! OOOWWW! AAAHH! AAAYYYY! PLAS PLAS PLAS PLAS! AAYYY AYYYAYYYAAHHHAHHH

Luego de una docena más de palmadas, el color rojo encendido de los cachetes anticipó a William que era el momento del rebenque.

Haciendo una pausa para que Blair recuperara su respiración entre los sollozos tomó el implemento y comenzó la segunda parte de la paliza.

CHASSSS! CHASSSS! CHASSS! AAAUUUAAAUUUAAUUUAAAUUU! y así comenzaron una serie de chass chass y unos aullidos y sollozos desgarradores

CHASSSS! CHASSSS! CHASSS! BUAAAAAA! WAAAAA! AAAUUUU!

Con tres últimos azotes, William dejó el rebenque un lado y comenzó a acariciar la espalda de Blair para calmarlo.

Varios minutos después, Blair se tranquilizó lo suficiente para darse vuelta en el regazo de su padre y envolver sus brazos en el cuello del hombre para continuar llorando. William apretó su abrazo y lo acomodó de tal forma que sus nalgas doloridas no tocaran nada.

Otros minutos más y Blair fue capaz de murmurar un "lo siento" muy despacito, William solamente asintió y continuó acariciando su espalda.

Epílogo:

Jim había contratado una grua para remolcar el auto hasta el estacionamiento frente a su edificio.

Al día siguiente se dirigió a la casa de su padre para hablar con su guía travieso.

Con la firme promesa de que no delataría a su fuente consiguió los nombres de los contendientes de Blair y se confirmó que eran el mismo grupo que estaba investigando por fechorías grupales que se estaban dando en los alrededores de Cascada.

Y finalmente ellos también recibieron su merecido, aunque no fue tan físico y doloroso como lo que recibió Blair.