Los personajes le pertenecen a stephanie Meyer, yo solo juego con ellos

Nuevo capitulo disfrutenlo...


Mi Jefe

Capitulo 2

- Cuanto más empeño pongas en marcharte, más van a tratar de retenerte – afirmó Rosalie, la hermana mayor de Bella.

- Así es - respondió Bella - Pero te prometo que voy a dimitir en cuanto regresemos de ese viaje.

- Muy bien - dijo Rosalie sonriendo a su hermana, tenía dos años mayor más que ella, pero había adoptado el papel de cabeza de familia desde la muerte de sus padres - Porque tienes que admitir que, como te descuides, se te va a pasar la edad Bella.

Rosalie llenó una copa de helado de fresas casero, y la dejó encima de la mesa. Después hizo lo mismo con otras dos más pequeñas.

Bella se mordió la lengua para no responder a su hermana, y se puso a comer helado. Era perfectamente consciente de la edad que tenía y le había molestado mucho el comentario de Rosalie. Sin embargo no lo exteriorizó porque sabía que solo lo había dicho con ánimo de ayudarla. Estaba preocupada por ella, y solo deseaba que conociera a un buen hombre y fuera feliz como ella con su marido Emmett y sus tres hijos.

Bella adoraba a su hermana y, al mirarla, sintió que la inundaba una oleada de cariño hacia ella. Tenía la sensación de haberla descuidado en los ultimos años. Había estado casi siempre de viaje de negocios, y en las únicas oportunidades en que se había reunido con su familia, había sido en las fechas más señaladas como Navidad o el día de Acción de Gracias. Aveces, tenía la sensación de no conocer casi a los hijos de Rosalie, y lo lamentaba profundamente.

- Además, si dimites tendrás más tiempo para quedar con hombres - le dijo Rosalie con una sonrisa - Jacob está siempre preguntando por ti.

Jacob era el vecino de Rosalie, un hombre encantador que había conocido en una cena organizada por su hermana. Era muy agradable, y poseía un cierto atractivo, pero no tenía nada que ver con Edward Cullen.

Sin embargo, sabía que Edward Cullen era el tipo de hombre inalcanzable. Si deseaba formar una familia, seguramente Jacob resultaría más asequible.

- Dedee, Scamp, el helado ! - gritó Rosalie a sus hijos.

De repente, se oyó un sonido parecido al de una estampida de ganado, y dos pequeños irrumpieron en la cocina. El niño tenía el cabello liso y muy rubio, encambio el de la niña era castaño y risado. Al ver a Bella se detuvieron en seco. Dedee, que tendría año y medio, se agarró del brazo de su hermano de cuatro, y ambos se quedaron mirándola con los ojos muy abiertos..

- Es vuestra tía Bella, tontitos - les dijo Rosalie, riendo - Venid a darle un beso.

Bella pudo leer claramente en los ojos de los pequeños que no tenían ninguna intención de obedecer a su madre.

- Hola, Dedee - dijo Bella alegremente, aunque hasta ella misma se dio cuenta de que su voz dejaba translucir lo incómoda que se sentía. Y si ella lo había notado, estaba segura de que los pequeños tambien - Como estas Scamp?

- Bien

Scamp, cuyo verdadero nombre era William, respondió, pero no parecía muy dispuesto a establecer contacto físico. Puso la mano sobre el hombro de su hermana como para protegerla, y ambos se dirigieron a la mesa procurando no acercarse demasiado a aquel pariente suyo que les resultaba tan pco familiar. Rosalie, de espaldas y sin dejar de charlar sobre algo que había visto aquella mañana en el periódico, no se dio cuenta de nada.

Bella sintió que se le congelaba la sonrisa en los labios. Los niños la odiaban y no tenía ni idea de cómo conquistarlos. Los vio salir de nuevo apresuradamente con sus copas de helado en las manos. No le extrañaba que desconfiaran de ella, vestida como iba aquel momento con traje elegante, el pelo sujeto en un moño y el rostro maquillado a conciencia. Estaba perfecta para hacer negocios, pero en absoluto adecuada oara ganarse a sis sobrinos.

Además, tampco había estado lo suficiente con ellos como para que la hubieran tomado cariño. Se preguntó cómo habría podido dejarse atrapar de tal manera por los negocios, y haber descuidado así a su familia.

Cuando regresara de París las cosas iban a cambiar. Pensaba visitarlos todos los fines de semana.

Suspiró al darse cuenta de que, una vez más, estaba posponiendo las cosas, y llevaba haciéndolo mucho tiempo. Tnía que cambiar. Qué futuro iba a esperarle si daba miedo a los niños?

- Será mejor que me marche si no quiero perder el vuelo - dijo. Se levantó, y dio un beso en la mejilla a su guapa hermana.

- Recuerda - le dijo Rosalie sujetándola por los hombros y mirándola a los ojos fijamente - que te has comprometido a dimitir cuando regreses de París.

Bella asintió con el ceño fruncido. Se despidió de su hermana en la puerta con un sonrisa que se desvaneció en cuanto se dio la vuelta para dirigirse al coche.

No estaba segura de si la vida sin Edward sería posible, pero lo que sí sabía era que, si de verdad quería formar su propia familia, había llegado la hora de que se lo tomara enserio. Era consciente de que si realmente se dedicaba a ello en cuerpo y alma, por lo menos tardaría seis meses en encontrar a alguien con quien congeniara lo suficiente como para pensar en casarse con él. Otros seis meses para conocerlo y convencerle de que él también se quería casar. Otros seis para organizar la boda y después unos cuantos meses más para quedarse embarazada.

Mientras entraba en el aparcamiento del aeropuerto, se dio cuenta horrorizada de que pasarían por lo menos tres años desde que iniciara el proyecto hasta que por fin, consiguiera tener a si bebé en brazos.

- Tendré cien años cuando lo consiga! - murmuró para sí.

Cuando entró en la terminal, enseguida vio a Edward esperándola al lado del mostrador de facturazión, y el corazón estuvo a punto de salírsele del pecho. Siempre le pasaba lo mismo cuando lo veía. Parecía tan seguro de sí mismo. Daba la impresión de creer que el mundo estaba a sus pies.

Bella pensó que, ojalá, fuera de los que se casaban, que se enamorara de repente de ella. Entonces, todos sus problemas quedarían solucionados.

Bella suspiró, y se apresuró a dirigirse hacia donde se encontraba él.

- Maldita sea. Edward! Por qué no me amas? - murmuró para sí.

Una semanamás tarde, Edward cambiaba el peso de su cuerpo de un pie a otro con nerviosismo mientras esperaba a la pueta de la "UCI" del Hospital. Destestaba aquel lugar con sus muros blancos y sus aparatos de acero inoxidables. Odiaba los olores y los misteriosos sonidos que percibía a su alrededor. Ni siquiera mejoraba su estado de ánimo el que una guapa enfermera pelirroja no dejara de mirarlo desde detrás de un mostrador. Sabía muy bien que en un hospital solo pasaban cosas malas, y por eso todos sus instintos le gritaban que saliera de allí lo antes posible. Sentía aquello desde pequeño. Había visto morir a si madre en uno, y aunque siempre huía de los hospitales, aquel día no había podido evitar ir. Desde el momento en que se había oído anunciar el nombre de Bella por los altavoces del aeropuerto, se le había hecho un nudo en el estómago del que todavía no había podido desprenderse.

Había corrido hacia un telefono y las noticias habían sido muy malas. Solo unas horas antes, la hermana de Bella y su marido habían sufrido un terrible accidente de coche y estaban los dos en estado cr'tico. Edward no olvidaría nunca la mirada de Bella al recibir la noticia.

Habían conducido a toda velocidad hasta el hospital y, al llegar, les habían dicho que los dos heridos estaban siendo intervenidos. Bella se había vuelto entonces hacía el, angustiada e interrogante como si creyera que tenía la facultad de detener lo que estaba sucediendo. A Edward le hubiera encantado poder solucionar sus problemas, protegerla, pero no podía hacer nada más que quedarse a su lado y apoyarla. Y eso era lo que había hecho.

Bella no parecío darse cuenta de su presencia porque se pasó la mayor parte del tiempo mirando a la pared, sentada en una silla de la sala de esper. Le habia sonreído al llevarle un vaso de agua y le había dado las gracias. Después había vuelto a concentrarse en la pared. Edward se había quedado mirándola, sintiéndose inútil y frustrado.

En aqul momento, podía verla a través de los cristales de la "UCI", inclinándose sobre su hermana para darle un beso. Al verla dirigirse a la salida, se puso de pie, pensando que, tal vez, ya podría conseguir sacarla de allí.

Tenía los ojos muy abiertos y ojerosos. La mirada llena de angustia. La tensión que reflejaba su rostro delataba el terrible momento por el que estaba pasando.

- Qué te han dicho? - preguntó Edwad al reunirse con ella camino del ascensor - Cuál es el pronóstico?

Bella se quedó mirándolo como asombrada de verlo allí.

- Oh, Edward - se detuvo - Qué haces todavía aquí?

- Quería... - calló y se encongió de hombros con los ojos empañados por la emoción - ... cuidar de ti.

- Cuidar de mí - repitió Bella con una sonrisa amarga en los labios - Oh, Edward, ya deberías saber que puedo cuidar muy bien de mí misma. Bueno, por lo menos los médicos están seguros de que Rosalie y Emmett van a salir adelante. Se encuentran estables, pero tendrán que permanecer hospitalizados durante... - tragó saliva y se obligó a sí misma a continuar - ... semanas, tal vez meses. Emmett tiene la espalda rota y Rosalie... las dos piernas - consiguió terminar de decir, tratando de contener las lágrimas.

Edwars se quedó mirándola, enfadado consigo mismo por no poder hacer nada. Quería tomarla en sus brazos, consolarla, decirle que todo iba a ir bien. Lo único que tenía que hacer era tender los brazos...

Levantó una manos con torpeza para darle una palmadita en el hombro, pero Bella se movió sin darse cuenta y Edward dejó caer la mano. Algo muy frío y doloroso le invadió el pecho.

- No! - estaba diciendo Bella luchando por contener las lágrimas - No voy a llorar. No puedo llorar - irguió los hombros y lo miró con el ceño fruncido - Tengo que ser yo la que me encargue de todo. No lloraré - prometió.

Edward se encongió de hombros, y se metió las manos en los bolsillos.

- Llora si quieres - le dijo, tratando de quitarle importancia al asunto - Yo diría que tienes buenas razones para llorar.

- No tengo tiempo para llorar - le dijo mientras se limpiaba los ojos, camino del ascensor - Tengo qie ir a ver a los niños.

- Los ninño? - preguntó Edward mientras la seguía.

Bella asintió, y presionó el bóton de bajada.

- Los hijos de Rosalie : Dedee, Scamp y Jillian, el bebé.

- Oh.

Edward se tranquilizó al darse cuenta de a qué niños se refería. Por supesto, habría que encontrar a alguien que los cuidara. La ayudaría. Conocía a gente que podría proporcionarle la dirección de una buena agencia que se dedicaba al cuidado de niños. Se animó al darse cuenta de que no podía ayudarla, de que podía sele útil.

El ascensor se detuvo en su planta, y ambos entraron.

- Esos pobres niños - estaba diciendo Bella - Deben estar muy asustados. Menos mal que no se encontraban en el coche cuando sucedió el accidente.

Edward la miró, sin escucharla apenas. Siempre le había gustado, pero, por alguna razón en aquel momento la encontraba especialmente atractiva con los ojos hinchados de llorar y el lápiz de labios corrido. Volvió a sentir ganas de abrazarla, pero se reprimió. Si había sido capaz de conseguir que su relación no pasara de lo meramente laboral durante dos años, no lo iba a estropear por un momento de debilidad.

Swan era la mejor colaboradora que había tenido nunca. Era más una socia que una empleada. Juntos habían hecho magia en el mundo de los negocios. Si se dejara llevar y tuviera un romance con ella, todo eso se iría al garete. Tnía bastante experiencia como para afirmar que los romances rara vez duraban, y cuando terminaban no quedaba más que cenizas de la amistad que había sido.

Sabía que habían pasado una temporada dificil. Bella se había sentido atraída por él, y se lo había hecho saber. Al principio había pensado que no había problemas porque no era su tipo, pero después se había dado cuenta de que no se la podía encasillar en ningún tipo de mujer. Bella era muy buena en los negocios, y además le resultaba muy atractiva. Había necesitado la fuerza de Hércules para resistirse a sus encantos, y varias veces había estado a punto de sucumbir.

La vio levantar la cabeza, y contuvo la respiración, sintiendo unas ganas tremendas de besar aquellos labios carnosos. Siguió mirándola sin apenas escucharlar.

- Rosalie estuvo consciente un rato, y pude hablar con ella.

Edward parpadeó, y dejó de mirarla para poder así respirar de nuevo.

- Eso es buena señal - murmuró, esperando que no se hubiera dado cuenta de lo que había ocurrido en su interior.

- Creo que sí - dijo Bella, suspirando. Edward se dio cuenta de que parecía encintrarse al límite de sus fuerzas.

- Po qué no vamos a comer algo? - preguntó Edward.

Hacía muchas horas que habían comido por última vez, y había sido comida de avión.

- Comer? - preguntó Bella, arrugando la nariz - No creo que pueda probar bocado.

Edward sonrió.

- Bueno, entonces podrías verme comer a mí.

- No, gracias - le dijo, dándole un golpecito en el brazo - Tengo que ir a casa de Rosalie.

- A casa de Rosalie?

- Por los niños - le recordó Bella con un poco de impaciencia.

Salieron juntos del ascensor, y se dirigieron al aparcamiento.

- Prometí a Rosalie que me encargaría de ellos de inmediato. Casi no podía hablar, pero procuró que entendiera bien aquello. Esos niños son lo único que le importa - supiro - Y ahora van a cargar con una tía que apenas conocen, en vez de tener a su padre y a su madre.

Recordó cómo habían reaccionado la última vez que los había visto, y se mordió el labio, preguntándose cómo iba a ganarselos.

- Donde viven?

- A las afueras de la ciudad. En Forks a unos minutos de aqui.

Edward se encongió de hombros.

- Escucha, no tienes que hacerlo. Puedo realizar unas llamadas, y conseguir gente experta que se encargue del cuidado de tus sobrinos.

Bella se detuvo en seco, y se volvió hacia él. De repente, se dio cuenta de que no la estaba entendiendo.

- Edward, creo que no estás dándote cuenta que voy a ser yo la que me encargue de ellos el tiempo que haga falta. Soy la única que puede hacerlo.

Edward fruncio el ceño. Algo le indicaba que no le iban a gustar los planes que tenía Bella.

- Eso es absurdo. Tú no eres una niñera, sino una mujer de negocios. No creo que te guste cambiar pañales.

- Y tú como lo sabes?

- Te sorprenderías si te lo dijera- murmuró para sí mientras miraba con detenimiento el aparcamiento hasta que localizó sus dos coches - Donde están los niños ahora?- preguntó.

- Creo que con un vecino. Tengo que ir a ver.

- Entonces deja que el vecino se ocupe de ellos- empezó a decir, pero Bella se detuvo en seco, y volvió a enfrentarse a él.

- No, Edward, no voy a dejar que se ocupe el vecino de ellos. Son mi familia, y por tanto responsabilidad mía.

- Pero, tenemos que ocuparnos del asunto Vulturi esta mañana - dijo sin entender por qué prefería la compañia de unos niños al ritmo frenético con que trabajaban en la empresa - Sbes que nos va a estallar en la cara, si no nos ocupamos inmediatamente de los detalles.

- Vas a tener que ocuparte tú solo de ello - le dijo con firmeza, pero después dudó. Había llegado el momento de que se enfrentara con lo que no quería saber - Edward... - le puso la mano en el brazo y le buscó los ojos, deseando poder encontrar un modo de hacer aquello menos duro - Edward - le dijo con suavidad -, tienes que darte cuenta de que no voy a estar allí mañana, ni tampoco pasado.

Edward se echó a reír.

- Pero volverás a estar al otro. Con unos cuantos días que hagas de niñera, acabarás suplicándome que te encuentre a alguien que lo haga por ti.

- No será así - se echó el pelo detrás de las orejas y la miró de reojo - Ya sabes que hacía tiempo que llevaba pensando esto, y ahora me han obligado a decidirme. No tengo elección. Ni tú tampoco - sonrió temblorosa - Sabes lo que significa esto, verdad?.

- No - afirmó con testarudez, evitando mirarla - Que?

- Que ya no voy a volver a trabajar contigo, Edward. Yate lo advertí.

Edward la miró atónito. Por su manera de hablar, parecía que aquello era el final. No se lo esperaba. Había pensado que solo estaría un tiempo alejada del trabajo. Le había amenazado muchas veces con dimitir, pero nunca haía estado seguro de que valoraba lo bien que trabajaban juntos tanto como él. Si se marchaba para siempre, Qué iba a hacer sin ella?


Hola!

q les parecio el segundo cap, Bella ya tiene q dejar su trabajo obligada para cuidar a sus sobrinos...

Que hara Edward para q Bella vuelva? adivinen!

MUCHISIMAS GRACIAS A LAS PERSONAS Q ME HAN DEJADO UN REVIEW Y LAS Q ME HAN AGREGADO A ALERTA Y FAVORITOS... PARA ELLOS OSEA USTEDES MUCHISMAS GRACIAS...

Espero q les guste este segundo cap, las historia irá mejorando XD...

Atte: kkikka