Disclaimer: Nada nos pertenece. Crepúsculo es de Stephenie Meyer, como tambien todos los personajes, yo solo juego con ellos.

Muchisimas gracias a todas la verdad. Ahora el tercer cap, espero q lo disfruten...


Mi Jefe

Capitulo 3

- De qué estás hablando? – preguntó Edward en voz baja, mirándola fijamente

Bella respiró profundamente.

- Prometí a mi hermana que me haría cargo de sus hijos.

- Ya lo sé, y no te preocupes qu no repararemos gastos para que tengan la mejor niñera...

- No. No voy a dejarlos a cargo de extraños. Voy a mudarme a casa de Rosalie para ocuparme de esos niños día y noche, hasta que sus padres regresen a casa.

- Veremos cuánto duras - le dijo mostrando más confianza en sí mismo de la que sentía en realidad.

Bella sacudió la cabeza con impaciencia.

- Edward, léeme los labios, DIMITO!

Se sostuvieron la mirada un momento, y después ella le dio la espalda, y se marchó.

Edward la vio alejarse hacia donde estaba el coche, y por un momento no pudo moverse.

- No es posible - murmuró - Tengo que encotrar el medio de impedirlo.

No podía pensar con claridad. Tal vez fuera el desfase horario, o que no estaba preparado para aquello. En cualquier caso la cabeza le daba vueltas, tenía el estómago vacío, y no sabía cómo iba a conseguir que Bella regresara al trabajo. Solo sabía que tenía que lograrlo.

Bella corrió a casa de Jacob, el vecino en el que su hermana había tratado de interesarla, para recoger a los niños, que habían pasado allí la noche.

Subió las escaleras que daban al porche de la casa nerviosa. Temía que los nichos no quisieran marcharse con ella, y tuviera que pasar por un mal rato tratando de convencerlos. Después de todo, la última vez que los había visto no se habían mostrado muy cariñosos con ella.

- Tia Bella! - gritó Scamp cuando apareció a la puerta de la casa de Jacob - Dedee, es la tía Bella!

- Supongo que la sangre tira mucho, después de todo - murmuró Bella para sí antes de agacharse para abrazarlos.

Sintió que la embargaba una oleada de ternura hacia aquellos niños que parecían tan confusos por lo que les había pasado a sus padres. Por suerte aquel día no iba de tiros largos, como había ocurrido la última vez, así que por lo menos la reconocieron por quien era de verdad.

- Eh, acabo de hablar con vuestra madre - les dijo, y le apartó a Scamp el flequillo de la cara. Al hacerlo, se dio cuenta de cuánto se parecía a su hermana, y sintió ganas de abrazarlo otra vez - Os manda todo su cariño, y promete volver a casa lo antes posible.

- Se ha hecho mucha pupa? - preguntó Scamp con solemnidad.

Bella asintió, y parpadeó para contener las lagrimas.

- Se ha hecho mucha pupa y vuestro papá también, pero el doctor va a curarlos. No os preocupéis.

Scamp se quedó pensativo un momento.

- Yo también me he hecho pupa - dijo, y mostró a Bella la postilla que tenía en el brazo - Es así la de papá?

Bella dudó y después sonrió.

- Parecida. Bueno, un poco peor.

Scamp asintió para mostrar a su tía que la había entendido.

- Vas a cuidar tú de nosotros, tía Bella? - le preguntó esperanzado.

- Pues claro - respondio Bella con una sonrisa cálida - Me quedaré con vosotros hasta que mamá vuelva a casa. Os lo prometo.

Dedee suspiró de felicidad, y se apretó más a su tía. Sin embargo Scamp se apartó, seguramente recordando que era un chico y los chicos no exteriorizaban tanto su afectividad.

- Me alegro mucho de que puedas ocuparte de ellos - le dijo Jacob, sonriendo al verla abrazada a la niña - Tengo que hacer un viaje de negocios a Omaha y no volveré hasta dentro de tres días. De lo contrario, hubiera estado encantado de cuidar de los hijos de Emmett y Rosalie.

- Oh, no - se apresuró a decir Bella - Son mi familia. Yo me ocuparé de ellos - abrazó a Dedee, y después la ayudó a ponerse de pie - Id deprisa a recoger vuestras cosas, niños. Nos vamos a casa.

Bella se incorporó, y esperó a que se marcharan los niños, antes de decir a Jacob en voz baja:

- Todavía no conosco los detalles. Donde estaban los niños cuando sucedio el accidente? A donde iban Emmett y Rosalie? Lo sabes tú?

Jacob asintió. Era un hombre de aspecto muy agradable con el pelo negro y una sonrisa encantadora (N/A: como la de Taylor XD )

- Iban a comer fuera para celebrar el ascenso de Emmett. Sabias que acababan de hacerlo socio del bufete de abogados para el que trabaja?

- No - respondió Bella muy en voz baja. De nuevo volvió a sentirse culpable por no haber estado al tanto de lo que pasaba en la vida de su hermana - Me alegro mucho por él. Entonces, los niños estaban en casa? - preguntó tras tragar saliba.

- Sí, al cargo de una vecina que los estaba cuidando. Pero ella tenía que volver a casa, por eso fui yo a buscarlos.

- Muchas gracias - le dijo Bella muy agradecida, y le estrechó la mano - Yo... todos te agradecemos mucho lo que has hecho. Nos has sido de gran ayuda.

- Estoy a tu disposición - le dijo, y la retuvo la mano un poco más de lo debido con una sonrisa muy significativa en los labios - En cuanto regrese de Omaha podré ayudarte mucho más.

Al darse cuenta de la intensidad de la sonrisa de Jaconb, Bella tuvo que hacer un esfuerzo para que la suya no se le borrara de los labios, y se apresuró a apartar la mano.

- Sí - dijo nerviosa - Bueno... - se volvió hacia donde dormía el bebé en su silla de viaje - Supongo que será mejor que los lleve a casa. Seguramente ya hace tiempo que deberían estar en la cama.

- Sí, claro - corroboró Jacob que parecía estar complacido con algo, pero Bella no estaba segura de qué.

Dedee y Scamp llegaron corriendo, listos para marcharse a casa. Bella ayudó a la niña a ponerse la sudadera.

- Adíos, Pooky - gritó Scamp para despedirse de un enorme gato de color naranja que dormía plácidamente dobre un cojín - Hasta mañana.

- Adíos - dijo Dedee, imitando a su hermano, y se despidió del animal moviendo también la mano.

El gato entreabrió los ojos de color dorado y movió su cola atigrada, pero no emitió ningún sonido.

- Iré contigo. Te ayudaré a llevar al bebé y a meter a los otros dos en la cama - le dijo Jacob con una sonrisa - Vas a necesitar ayuda. Son unas buenas piezas.

- De verdad?

De repente, empezó a perder la confianza en sí misma. Se preguntó si sería capaz de realizar aquella tarea. Nunca había cuidado de ningún niño, ni siquiera para ganarse un dinero cuando era una adolescente. Siempre había estado demasiado ocupada estudiando. Tampoco había visitado con frecuencia a Rosalie y su familia como para saber de qué manera se cuidaba a un niño. Además, cada vez que había ido a su casa, su activa hermana no la había dejado hacer nada. La había hecho sentarse y contarle qué vida llevaba en el trepidante mundo de los negocios.

- Pues sí - dijo Jacob alegremente, bajando las escaleras del porche con la sillita del niño - En realida, no es que sean malos, pero son muy muy activos. No te preocupes, te harás con ellos enseguida.

- Ah, sí? - murmuró Bella mientras lo seguía con los dos niños mayores de la mano - y qué sucederá si no lo consigo?

- Conseguirás tener controlada la situación - murmuró Bella para darse ánimos, al ver la luz del sol naciente reflejada en una de las paredes de su habitación - Todo lleva su tiempo.

Los pequeños murmullos del bebé, que no tardarían en convertirse en llanto, la sacaron de sis pensamientos. Por un momento añoro sus mañanas de antaño, en las que abría los ojos al oír el despertador, leía el periódico tranquilamente mientras tomaba el café vestida con elegancia, y llegaba al trabajo a tiempo de recibir alguna mirada o comentario sarcástico del afable Edward.

Edward. Al pensar en él, no pudo evitar añorarlo, pero el llanto del bebé, cada vez más insistente, le hizo darse cuenta de que no tenía tiempo para la nostalgia. Suspirando, echó para atrás la ropa de la cama y se levantó. Había llegado el momento de empezar el día.

- Edward, hoy tenmos que finalizar el presupuesto de Milan. Llevan llamando toda la semana. Les hemos dado largas diciéndoles que estabas en Francia, pero ya saben que has regresado y...

Edward levantó la vista de los documentos que estaba revisando, y miró a Alice, su secretaria. Era una mujer de mediana edad muy eficiente, que adoraba a su jefe, pero no siempre estaba de acuerdo con sus actuaciones.

- Era Swan quien llevaba ese presupuesto - dijo Edward.

- He mirado en su mesa, pero no lo he encontrado - respondió Alice.

Edward dudó un momento, y después se encongió de hombros con impaciencia.

- Llámala - le sugirió

- Señor Cullen - dijo Alice con los brazos en jarra - ella no trabaja ya aquí, así que no la voy a molestar con asuntos de la oficina. Esto tenemos que hacerlo sin su ayuda.

Edward dirigió la mirada hacia la mesa donde solía trabajar Bella, y vio una intrusa de pelo rojo y risado, sentada en su silla, revisando unos archivadores. Su primer impulso fue el de ladrarla como haría un perro guardían al ver un intruso, pero logró contenerse y dirigirse con calma a su secretaria.

- Más tarde me ocuparé del presupuesto de Milán - dijo a Alice - En este momento lo que necesito es que alguien me interprete este documento procedente de la empresa Lee de Singapur - dijo móstrando una fina hoja de papel.

- Bueno, pues dasela a Victoria. Si va a ser tu ayudante, será mejor que aprenda a hacer este tipo de cosas.

Edward se quedó mirando a Alice tan atónito como si le hubiera sugerido que fuera a que le leyeran la mano.

- No sabrá hacerlo. Swan era la única que conseguía entender a estos chiflados.

Alice se encogió de hombros.

- Pues tendrá que aprender algún día. Y eres tú el que tiene que enseñarla.

Edward emitió un gruñido de disconformidad.

- Enseñaste a Bella - le recordó Alice con testarudez - Tampoco ella sabía nada al principio.

- Tal vez no, pero nunca he conocido a nadie que tuviera un don parecido para los negocios. Jamás encontraré a otra persona como Bella.

- Veo que te resistes a los cambios.

Edward fruncio el ceño, y se dijo que no entendía por qué aquella mujer estaba tan alegre. También ella iba a echar de menos a Swan. Estaba seguro de que ella creía que Victoria podía hacer bien el trabajo de Bella.

- Dentro de poco tiempo lo hará bien - dijo Alice como si le hubiera leído el pensamiento, y se dio la vuelta para marcharse - Dale una oportunidad - dijo por encima del hombro.

Edward pensó que, en realidad, no quería darle una oportunidad. Lo que deseaba era que regresara Swan. Quería mirar a su mesa y ver su castaña cabeza pensativa, tratando de resolver algún problema; deseaba verla dar saltos de alegría cuando, por fin, había encontrado la solución. Observarla avanzar hacia donde él con una sonrisa triunfal en sus hermosos labios...

De todos modos, dónde demonios se habría metido? Al mirar hacia donde solía estar, sintió un profundo dolor en el pecho.

- Me sobrepondré - se dijo a sí mismo.

El día se le hizo eterno. Se pasó muchas horas mirando al teléfono, y pensando en todo lo que necesitaba decirle a Swan. Pero sabía que no podía llamarla. Eso sería como... bueno como admitir su derrota o algo así.

- O admitir que la necesito - murmuró para sí.

Pero ya lo había admitido. Solo le faltaba ponerlo en pancartas para que se enterara. Entonces, por que no llamarla?

Vio a Victoria, su nueva ayudante, acercarse a su mesa con cara de preocupación. Era tan joven, tan seria, tan... diferente a Swan.

- Señor Cullen - le dijo con una sonrisa - Necesito saber dónde se encuentra archivada la lista de precios de los terrenos en Australia. Aparece clasificada en el índice, pero después no está en su sitio.

Edward fruncio el ceño.

- Hemos utilizado esa documentación recientemente. Has mirado en la sala de la fotocopiadora. Alguien puede haberla dejado olvidada en la máquina.

- Fue el primer sitio donde miré.

Edward dejó de fruncir el ceño.

- Has mirado bien encima de tu mesa?

- Si, señor. Dos veces.

Edward se echó hacia atrás en su silla, miró hacia la mesa donde se sentaba Alice habitualmente, pero no había nadie. Tuvo que hacer un esfuerzo para no esbozar una sonrisa.

- Me parece que vamos a tener que llamar a Swan. No podemos hacer otra cosa - dijo dedicando a su nueva ayudante la primera sonrisa genuina que había visto en sus labios - Pero no te preocupes. Vuelve a tu mesa, y escribe en máquina o algo así. Yo haré la llamada.

Victoria parpadeó confusa, y después se marchó a su mesa sin decir nada. Edwar se quedó mirando un momento el teléfono, y después levantó el auricular.


Ahhhhh!

Que irá a pasar de ahora en adelante?!

Envienme sus opiniones en un review XD

Ahora los agradecimientos:

Para: Saraes, angie cullen li, desam13noaynessie, Novaly Izazaga de Brief (N/A:hablas holandes o aleman? te lo pregunto por lo de brief q significa carta XD )

Bella Uchija, Ayame Chan, Angelita del mal, Crystal Butterfly92, Mary de cullen, Kmylita, Lithium Gahan, Cherrie SA, Little Hope, Karin Cullen, Hogoo, Mela, Sneidy cullen, Sakura-ssn, aleinad black, escorpotnf y carito1983.

GRACIAS, THANKS, MERCI, DANK JE WEL, OBRIGADO, GRÀCIES, TAK, DANKE, ANSIOSTA, GRAZAS, Mèsi, KÖSZÖNJÜK, Go raibh maith agat, GRAZIE, MULÞUMIRI...

Podría darles las gracias en muchos idimoas más, pero se los doy de corazon...

No os olvideis de dejarme un review XD q es mi paga, os veo el prox cap guapas...

Atte: kkikka