Nota: Esta historia fue publicada hace ya cinco años por mi persona, la estoy reescribiendo dado que los cambios en estilo y "calidad" han sido drásticos. Espero que les guste. Como ya saben no me pertenecen los personajes ni nada de prince of tennis más que está humilde historia.

Una dura tarea

Capitulo 1: Ojo por ojo…

Era un día como cualquiera en la secundaría de Seishu Gakuen.

El sol brillaba fuertemente mientras los equipos de tenis realizaban sus prácticas bajo el calor de la media tarde. Entre los jugadores expertos se encontraba un chiquillo de 14 años, cabellos negros y ojos caramelo. Su nombre era Ryoma Echizen.

Ryoma cursaba el último año de secundaría, era bueno en Ingles y con excepción de las materias artísticas, solía irle muy bien en clases. Jamás pensaba en nada que no fuese tenis, a menos que fuera increíblemente necesario. Y mientras la pelota repicaba por centésima vez contra la pared, este chico juraba que nunca habría algo "increíblemente necesario"…

Cuando la practica terminó la entrenadora, Sumire Ryusaki, llamó a todos los miembros del equipo a reunión, para nombrar a quieres jugarían en el próximo torneo inter-escolar.

Con monotonía Ryoma esperó que su nombre fuese dicho, pero para su sorpresa esto no sucedió.

Tras la dispersión del animado circulo de jugadores, Echizen se acercó molesto a la entrenadora Sumire.

-¿Qué quieres, Echizen?- le preguntó la anciana mirando al chico que se encontraba parado frente a ella, demasiado orgulloso para dirigirle la palabra.

-¿No voy a jugar?- cuestionó el aludido intentando fallidamente ocultar su enfado.

-No- contestó Ryusaki seriamente.

-¿Por qué?- preguntó él con un tono gélido y cortante.

-Tienes las notas demasiado bajas en música, y conoces las reglas, si no cumples con el promedio de todas las materias, no juegas- le explicó la anciana reprendiendo al chico con la mirada, luego refunfuñó algo sobre la organización de jugadores en su tablilla y se fue sin decirle una palabra más a Echizen.

El chico se quedó allí de pie, sintiéndose increíblemente frustrado. Tomó su raqueta de la esquina en donde la había dejado cuando anunciaron el descanso y encendió una lanza pelotas, luego empezó a descargar su ira con las bolas que le dirigía la maquina.

Mientras ese adolescente furioso golpeaba todas esas pelotas no se dio cuenta que una pequeña de trece años se acercaba desde el otro lado de las canchas.

Tenía sus cabellos color caoba recogido en dos largas trenzas, sus ojos eran dos mares de chocolate y su tez blanca como el helado de vainilla. Su nombre era Sakuno Ryusaki y era la nieta de la entrenadora del equipo de tenis masculino.

Sakuno estudiaba en el mismo curso que Ryoma, sin embargo jamás había tenido una conversación profunda con él. A ella no le gustaba mucho el deporte, prefería las artes y el teatro. Y de hecho era realmente buena en eso, a tal grado que era la delegada del salón y la favorita de la maestra de canto.

Se encontraba allí precisamente porque dicha profesora le había pedido que le llevara al alumno Echizen unos papeles en los que encontraba su precario rendimiento en clases.

La muchacha miró al chico y sintió que las palabras se perdían en su garganta. Sus instintos de supervivencia le decían que no debía interrumpirlo, así que prefirió quedarse callada esperando a que terminara.

Él ni si quiera había notado su presencia. Estaba demasiado concentrado en su raqueta, cuando de pronto una de las pelotas repico mal en el suelo y salió volando hacia atrás, golpeando a la muchacha en la cabeza.

-OUCH- exclamó la niña, mientras caía al suelo por el golpe.

Ryoma dio un respingo y corrió por la sorpresa a apagar el lanza pelotas y luego suspiró. Caminó lentamente hacía la chica y recogió la bola que estaba junto a ella, luego se enderezó y la miró con una expresión impaciente.

-Cálmate- le dijo él. La muchacha lo miró con los ojos llorosos y mordiendo su labio inferior.

-No te vas a morir por eso- volvió a hablar él y se dirigió de nuevo a la maquina con intención de encenderla para continuar con lo que estaba haciendo. La muchacha frunció el ceño y se secó las lágrimas con la muñeca, se levantó y fue hasta donde estaba el chico programando la maquina y la desconectó.

-¡Oye! ¿Qué te pasa?- gritó molestó Echizen-sé que te dolió, pero yo no tengo la culpa, la próxima no seas tan tonta para pararte en zona de práctica.

-En primero lugar no soy ninguna tonta, por eso la estoy apagando- contestó la muchacha con mal genio- en segundo lugar estaba parada atrás de ti porque la profesora de música me dijo que te diera esto.

Dicho eso le entregó dos hojas de papel, una con sus notas y otra con el reglamento. Ryoma las recibió respirando con dificultad por la rabia.

-También dijo que fueras a su oficina a las tres y media - continuó la muchacha. El muchacho no contestó simplemente renegó y con un increíble dolor de cabeza Sakuno se fue a zancadas de allí.

"Vaya idiota" pensaba ella mientras él miraba la hoja de calificaciones con todos los logros en rojo. Ryoma miró su reloj y se fue a cambiar, faltaban cinco minutos para las tres y veinte.

Cuando termino de ponerse el uniforme, recogió sus cosas y se fue al salón de música.

Dicho salón estaba lleno de instrumentos de viento, percusión y cuerda e incluso tenía un piano de cola enorme.

Cuando llegó notó que aun no había nadie en el apacible lugar así que decidió sentarse a esperar que llegara la profesora. Como estaba cansado se tiró en el suelo del salón en una esquina a dormir. Quince minutos después la puerta del lugar se abrió un una mujer de cuarenta años entró, tenía los cabellos rizados y negros, usaba lentes y tenía un aspecto intimidante.

Era conocida como la licenciada en música Sawako Nakajara miró a todos lados y no vio a nadie a primera vista, detrás de ella entró la alumna Ryusaki.

-¿No le dijiste que viniera Sakuno?- cuestionó dulcemente la profesora.

-Sí le dije- contestó la muchacha frunciendo el ceño, mientras se colocaba un curita sobre un moretón en su frente.

-¿Entonces por qué no está aquí?- preguntó para sí misma la maestra, cuando de pronto se dio cuenta de un sonido extraño en la solitaria aula.

Sakuno hizo una expresión de desconcierto ante dicho ronroneo y empezaron a buscar juntas con la mirada, encontrando de esta manera los pies de Ryoma debajo del piano del salón.

Entre molesta y sorprendida la profesora presiono fuertemente el sol sostenido en el piano. Echizen aterrado por el susto se levanto ipso facto y se dio fuertemente en la cabeza contra la parte de abajo del piano.

-Ouch, Ouch, Ouch- se quejó Ryoma adolorido, Sakuno se rió sin querer y él la fulminó con la mirada.

-Tranquilo, no vas a morirte por eso- le dijo ella entre carcajadas y le dio una de sus curitas- eso te pasa por ser tan tonto de quedarte dormido allí.

La profesora arqueó las cejas y Ryoma se levantó con los curitas en la mano.

-Siéntense- ordenó la profesora a ambos alumnos sin hacer una pregunta.

Los estudiantes tomaron dos sillas y la profesora se dirigió a ellos seriamente.

-Bueno, Ryoma- comenzó la Nakajara- Como bien sabes, el rendimiento en las materias decide tu participación en actividades extra escolares como el…

-Tenis- completó el chico de cabellos negros con fastidio, e intentó ponerse el curita en el lugar adecuando.

-Sí, bien, jovencito dado que usted es un buen alumno en las demás materias se le permitirá realizar un proyecto final con el que podrá pasar está clase al menos en el mínimo- le explicó la profesora con seriedad.

-¿Un proyecto final en artes? ¿Cómo un trabajo escrito o algo así?- cuestionó Ryoma pensando en la manera más rápida de salir del asunto.

-No, no un trabajo escrito - corrigió la profesora- más bien algo como una presentación, un cuadro, una obra teatral, ahora que vienen la función de fin de curso que es todo el día y con distintas presentaciones con tu participación en una de estas será más que suficiente, te calificaré sobre tres. Si participas y lo haces bien, presentable al menos, pasarás.

-¿Y puedo jugar tenis?- preguntó Echizen controlando su desagrado ante la idea.

-No, lo siento cariño, crimen y castigo- exclamó Sawako encogiéndose de hombros con una enérgica voz. Sakuno se rió por lo bajo.

-¿Te parece divertido?- cuestionó Ryoma a Ryusaki con un tono mordaz. La muchacha se sintió avergonzada, pero optó por ignorarlo.

-Oh, eso no importa, la Sakuno va a ser tu tutora- continuó explicando la maestra y los dos jóvenes dieron un respingo.

-¿EH?- exclamaron ambo al unísono.

-Miren nada más, ya se están llevando bien- se burló Sawako y tomó alguno de los folletos del evento de fin de curso que llevaba entre sus papeles, se los entregó a ambos y continuó hablando.

-la profesora Sumire- dijo- me ha dicho que eres un excelente jugador, así que para que juegues en el torneo municipal que será en vacaciones, deberás presentarte en alguna de estos actos y sabiendo perfectamente que su nieta es la mejor de la clase, la misma entrenadora Sumire me pidió que te la asignara como tutora.

-Pero profesora, yo no tengo tiempo, tengo muchas otras cosas que hacer- se quejó la chica.

-No te preocupes, Saku- respondió la profesora a su queja- después de todo tu sí eres monitora en mi clase, así que reasignaré a tus alumnos, todos están avanzados ya y el señor Echizen necesita toda tu ayuda, con eso ¿crees que puedas trabajar con él?

Sakuno se mordió el labio inferior sin ninguna otra excusa que darle. Estaba atrapada. Ryoma ojeó la larga lista de obras y demás presentaciones artísticas y deseo que un agujero negro se abriera en su cabeza en ese momento, luego miró a la chica a su lado y sintió que el poco deseo de estar juntos era reciprocó y suspiró con desagrado.

-Bueno, chicos, conocen las reglas de los profesores, el silencio es sinónimo de afirmación, espero que estén listos para el día de la presentación- finalizó la profesora Nakajara y tomó su carpeta para marcharse ya que debía dar algunas clases particulares a un lugar a media hora en tren de allí.

En el salón solamente quedaron Ryoma y Sakuno, mirándose mutuamente sin saber que decir, sus respectivos moretones empezaban a hincharse y, por lo que acababa de decir la profesora, tenían una dura tarea por delante.

Continuara:

En el próximo capítulo de una dura tarea:

-¡IDIOTA!

-¡MANDONA SIN TALENTO!

- ¿qué tan difícil es entonar?

-¿Qué tan difícil es que te calles?

Sawako: Parece que se la están llevando bien…

¿Será que Ryoma aprenderá a cantar? ¿Qué canciones? ¿Preferirá una obra? ¿Romeo y Julieta tal vez? ¿Qué tal danza interpretativa? ¿Será odio o amor? ¿Será un odio amarte? Si les gusta comenten y nos vemos en el próximo capítulo.

¡Todas las fans gritamos viva el Ryosaku!