Capítulo 2: ¿Qué tal difícil puede ser?

Los dos muchachos se miraron a la cara el día de clases después de ser condenados a estar juntos todas las tardes durante más de una semana. Ambos traían un curita en la frente, y se miraban con desagrado. Sakuno suspiró primero que él, y tomó su asiento en el salón, a cinco sillas de distancia de Echizen. El chico también fue a sentarse.

Entrambos miraron por la ventana deseando que el otro saltara por ella primero.

Las horas de clases pasaron y llegó el receso. En este descanso Ryoma salió en dirección a la azotea para poder dormir un poco, como siempre le gustaba hacer, mientras que Sakuno se quedó hablando con su mejor amiga, una chica agradable aunque hiperactiva llamada Tomoka Osakada.

-Entonces por ello estás así- comentó Tomoka colocando un dedo sobre el curita de su frente.

-Aja- exclamó Sakuno con fatiga. Su amiga sonrió con un intento de animarla.

-Oh, vamos, Saku, ¿qué tan difícil puede ser? Ryoma es muy bueno en muchas materias, no creo que te haga la vida de cuadritos ahora- dijo Osakada mientras sus dos colitas se meneaban sobre sus hombros.

-Sí, no dudo que sea bueno en las demás materias, pero el chico es en serio un mal educado ¡AH! Es que si lo vuelvo a tener en frente, te juro que…

-¡Ryusaki!- la interrumpió un chico del club de tenis.

-¿Qué quieres Horio?- le preguntó Tomoka molesta por la interrupción.

-La profesora Sumire me dijo que le dijera a Ryusaki que se pusiera a ayudar a Ryoma ahora mismo, dice que ya vio quienes son nuestro próximos rivales en el torneo que tendremos en verano y dice que necesitamos a Echizen.

-¿Y?- cuestionó con desinterés Sakuno.

-¿Cómo que "y"?- espetó Horio- ¿qué no escuchaste? Dice que te pongas a darle las tutorías durante las horas libres también.

-Mi horario de tutorías es después de clases- dijo Sakuno controlando su mal genio. Tomoka le colocó la mano en el hombro y le dio una sonrisa de ánimo.

- Vamos, Saku, entre más rápido encuentre su proyecto Ryoma, más rápido terminará y así te saldrás de esto pronto ¿no crees?- señaló Osakada. Sakuno suspiró.

-Tienes razón- admitió Ryusaki respirando profundamente para calmar sus nervios.

-Bueno sea como sea yo cumplí con decirte- dijo Horio justo antes de irse.

-¡Oye!- le gritó Tomoka mientras lo jalaba de la camiseta del uniforme y el chico se detuvo.

-¿Qué quieres Osakada?- preguntó Horio con fastidio.

-Se te olvidó decir dónde está Ryoma- respondió Tomoka.

-Ah, no sé, supongo que ha de estar en la azotea, siempre anda por allí- contestó el aludido y se fue rápidamente.

-¿Quieres que te acompañe?- le preguntó Tomoka a Sakuno después de ver a Horio perderse en los pasillos.

-No, es mejor que vaya yo sola, no vaya a ser que muerda y nos envenene a las dos- se burló Sakuno y le guiñó un ojo a su amiga quien soltó una carcajada cómplice.

-Ok, pero cualquier cosa me llamas al celular y enviare ayuda- jugó Tomoka y Sakuno sonrió.

Entonces Ryusaki dejó a su mejor amiga sola en el salón y se marchó al último piso del edificio. Cuando llegó abrió la puerta de entrada a la azotea y precisamente allí, tal como Horio lo había dicho, encontró a Ryoma Echizen tirado boca arriba en el suelo.

Sakuno se acercó despacio y le dio una delicada patadita en el abdomen, apenas perceptible, para despertarlo.

Ryoma se removió en el suelo y volvió a dormirse murmurando incoherencias. Sakuno suspiró con fastidio y se agachó hasta quedar a la altura del muchacho.

-Ryoma- dijo la muchacha para despertarlo.

-Cinco minutos más mamá- replicó Ryoma, Sakuno giró los ojos.

-¡Echizen!- volvió a llamar Ryusaki. Ryoma dio un respingo inmediatamente.

- ¿Eh?- exclamó él.

-Buenos días, bella durmiente- se burló Sakuno. Echizen frunció el seño.

-¿Qué quieres Ryusaki?- cuestionó Ryoma molesto.

-No es precisamente algo que yo quiera, es algo que me comprometieron a hacer, mira tú tienes que hacer el proyecto de arte y yo tengo que ayudarte en eso, así que entre más rápido empecemos más rápido podemos seguir con nuestras vidas- explicó ella tratado de ser amable. Ryoma frunció el seño.

-No me mires así- replicó Sakuno- no es mi culpa que seas tan bruto que no puedas pasar artes.

-No me gusta ir a las clases- contestó con aburrimiento Ryoma.

-¿Por qué?- cuestionó sin comprender Sakuno.

- Es que da la casualidad de que yo sí gasto mí tiempo en cosas útiles- respondió el aludido y la muchacha lo fulminó con la mirada.

-¡Oh si! Porque pegarle toda la tarde a una pelota con un palo nos salvara del calentamiento global- exclamó con sarcasmo la chica. Ryoma se encogió de hombros.

-Cantar y bailar tampoco acaban con el hambre del mundo y yo no te estoy diciendo nada por eso- le replicó Ryoma y se sentó. Ella hizo lo mismo.

-Para tu información muchos artistas realizan campañas sociales y ambientalistas que han revolucionado a gran cantidad de personas.

-Muchos tenistas también- espetó Ryoma con una sonrisa arrogante.

-Está bien, está bien- dijo Sakuno dándose cuenta de que no iban a ningún lado.

"Tú quieres volver a pegarle a tu amada pelota de tenis y yo quiero dejar de verte la cara, así que ¿por qué no terminamos rápido con todo esto? ¿Por favor?

-Sólo porque dijiste por favor- se burló Ryoma y Sakuno frunció el entrecejo.

-Bueno, como sea, ¿ya has pensado en que quieres hacer?- preguntó ella.

-Te dije que no pierdo mi tiempo en cosas insignificantes- bufó Echizen con honestidad.

-Y si sigues así no gastaras el oxigeno del planeta en tu preciado torneo de tenis- gruñó Ryusaki.

-Ok, ¿pintar?- preguntó Ryoma.

-Con tus notas necesitarías ser Miguel Ángel- dijo Sakuno.

-¿Qué sugieres?

-Bueno, la profesora le da mucho crédito a las presentaciones públicas, podrías actuar, bailar o cantar.

-¿Cuál de esas no implica mayas o un disfraz?

-Cantar- contestó Sakuno.

-Ok, entonces voy a cantar- resolvió Ryoma sin darle importancia.

-¿A cantar qué?- preguntó ella molesta por su arrogancia.

-¿No es está la parte en la que me ayudas?- cuestionó él.

-No, mi trabajo es guiarte para asegurarme de que no suenes como un gato al que están desmembrando vivo. ¿Alguna vez has cantado en tu vida?

-No

-¿En la ducha?

-No

-¿En Kínder?

-No

-¿Alguna vez has tarareado una canción?

-No

-¡Eso es imposible!

-No, es que no quiero arruinar la canción con otro ruido

-Eso sería muy tierno si no fuera porque se supone que necesitas cantar ahora.

-No puede ser tan difícil.

-Es más difícil que el tenis eso es seguro.

-¿Alguna vez has jugado tenis Ryusaki?- preguntó entonces él. Sakuno parpadeó.

-No

-¿Has enfrentado a un oponente que es más alto que tú y que podría hacerte papilla sino gastas hasta las energías que no tienes?

-No

-Entonces no opines- refunfuñó Echizen y Sakuno quiso ahorcarlo. Harta por su actitud se levantó del puesto y se dirigió a la salida.

-¿A dónde vas?- preguntó Ryoma haciéndose el idiota.

- A salvar una vida- respondió la aludida y él enarcó una ceja.

-¿La de quién?

-La tuya, si me quedo un segundo más contigo cometeré homicidio, así que mejor nos vemos en la tarde- dijo la muchacha y se marchó. Ryoma sonrió y se volvió a acomodar.

Durmió media hora más antes de que sonara la campana que indiciaba el inicio de la segunda jornada de clases, pero Ryoma aún tenía mucho sueño así que durante ingles empezó a quedarse dormido nuevamente; consiguiendo que el profesor lo regañara fuertemente captando de este modo la atención de todos los alumnos.

Sakuno, sobresaltada por los regaños del profesor, miró detenidamente la escena y pensó que Ryoma debía de tener problemas de anemia o algo así para dormir tanto.

Cuando al fin terminaron las clases, Echizen no pudo dirigirse a las prácticas de tenis como siempre adoraba hacer, en vez de eso tuvo que asistir a su tutoría en el salón de música donde se encontraba la profesora Sawako y Sakuno.

-Así que vas a cantar- exclamó animadamente la profesora al verlo entrar al lugar.

-Aja- contestó con desgano Echizen y se sentó en un escritorio.

-Y ¿ya has pensado que es lo que vas a cantar?- cuestionó Nakajara sin poder evitar sentirse emocionada.

-No- fue la respuesta de Ryoma.

-¡Bueno! Pues aquí tengo muchas partituras para que elijas las que quieras- le dijo con una amable sonrisa la profesora y sacó de su bolso una gran cantidad de papeles que dio a Sakuno en las manos.

-Puedes elegir la canción que quieras estoy segura de que será una gran interpretación…Mientras escogen voy a ir a hablar con la profesora Ryusaki sobre el progreso y método de evaluación de Ryoma ¿está bien?- dijo la maestra. Luego se levantó y se marchó del salón de clases.

Sakuno y Echizen se miraron con resignación y empezaron a mirar todas las canciones. Después de un momento Ryoma se desesperó.

-Esto es inútil, ni si quiera sé cómo se supone que suenan estás canciones- exclamó Ryoma exasperado.

-¿No sabes?- cuestionó Sakuno extrañada- ¿qué clase de música escuchas tú?

-Rock- contestó Ryoma -Coldplay, Simple plan, algo de Olw city, aunque eso no es rock…

-Bueno, supongo que podemos decirle a la profesora que quieres cantar una de esas canciones.

-¿Tú crees?

-Sí- contestó animadamente Sakuno.

-¿Conoces a esos grupos, Ryusaki? No creo que suenen como ninguno de los de estas partituras.

-No importa, sólo deja de quejarte y empieza a entonar.

-¿Entonar?

-Es como calentar.

-¿Qué se supone que haga abrir la boca y levantar pesas con mi garganta?

-Sólo si con eso logras ahogarte- exclamó Sakuno con impaciencia y se levantó.

-¿Qué haces?- cuestionó Ryoma.

-Mostrándote como se entona- respondió ella.

La de cabellos castaños abrió sus brazos y dejó salir un gran suspiro, luego empezó a hacer un ruido que para el tenista sonó como lentas y egocéntricas carcajadas. Cada una de estas carcajadas tenía un tono diferente y seguía el orden de las notas musicales.

-Do, Re, Mi, Fa, Sol… ha, ha, ha, ha.

-¿Qué demonios estás haciendo? ¿Invocando a los animales del bosque o algo así?

-No, estoy entonando, ahora inténtalo tú.

-Ni de chiste, es ridículo- exclamó Ryoma sintiendo vergüenza de sólo imaginar que hacia ese estúpido sonido.

-Oh, Vamos, Echizen, si te da pena hacer esto, ¿cómo planeas cantar el día de la presentación?

-Sé manejar eso, pero voy a hacer…ese sonidito ridículo.

-Estás siendo inmaduro.

-Y tú estás siendo terca.

-¿Qué tan difícil es entonar?

-¿Qué tan difícil es que te calles?

- ¡Idiota!

-¡Mandona sin talento!- gritó Ryoma y Sakuno sintió que iba a llorar de la misma cólera. Tomó sus cosas y se dirigió a la salida. Echizen la vio sintiendo algo de arrepentimiento por sus palabras, pero no la detuvo.

Cuando la profesora volvió al salón, esperó junto a la puerta para vigilar el entrenamiento sin que sus alumnos se dieran cuenta, se sorprendió de no escuchar ningún tipo de pelea. Inocentemente creyó que era porque se la estaban llevando bien y por ello elegían tranquilamente la canción para la presentación, gran fue su desilusión al entrar y no encontrar a nadie.

-Oh Dios, mío- exclamó la profesora y suspiró molesta- ¡Ahora de verdad tienen problemas!

Continuara…

En el próximo capítulo de una dura tarea:

-Hola Yo soy Ryoma Echizen. Y tengo problemas

-Hola Ryoma, Y yo Sakuno Ryusaki. Y también tengo problemas por culpa de Ryoma.

-Eh, ¿gracias?

-Winry nos puso a narrar los adelantos y ...

-Ryusaki

-¿Qué?

-¿Si tu cantas y yo juego tenis eso es a tu juegas y yo canto?

-¿Eh? De qué diablos estás hablando. No demuestres tu retraso mental en público.

- Muy graciosa- espetó con sarcasmo el aludido.- Sólo daba una pista de lo que habrá en el siguiente capítulo.

-¿No crees que estás siendo muy obvio?

-Neh, estoy seguro de que las lectoras quieren verte jugando tanto como yo quiero hacerlo.

-Shuuuu, ¡cállate ya! El próximo capítulo se titula: Simón dice, si tú puedes yo puedo.

-Eso ya lo veremos... Ah por cierto Winry está pensando en poner mis otros mmm intentos de proyectos artísticos en short-ones, ¿qué les parece?

-¿Cómo cuando adicionaste para Romeo?

-¿Ahora quien está hablando de más?

-Ups, lo siento, ¡Mata ne!

-¡Y que viva el Ryosaku!

-¿Qué es eso nuestro patrocinador?

-No tengo idea, está entre los papeles que nos dio a leer Winry.

-Suena a comida china, pero no como algo que yo haya cocinado alguna vez.

-Bueno, Sakuno, Tal vez sí seguimos trabajando con esta autora loca lo descubramos.

-Buena idea, Ryoma, ¿vamos por algo de comer?

- Sí, te invito una ponta.