Este es el primer casi SHORT FIC que hago! Es fuerte, es mi primer lemon con palabras tan fuertes como me las pude imaginar, así que están completamente advertidos. Esto es un short fic de dos entregas nada mas, ya que si lo publico en uno solo creo que queda muy grande.

Esperaré con ansias sus comentarios para subir la 2ª parte!

Disclaimer: Los personajes de Inuyasha solamente pertenecen a Rumiko Takahashi, yo los he tomado solo como perversión y diversión... n/n.

Espero con ansias sus reviews! Si me los dejan pronto, así subiré la próxima entrega y su final!

::::::PASIÓN INCONTROLABLE::::::

Por Kame

Capitulo 1: Curiosidad

Ciertamente el calor de aquel verano resultaba ser insoportable inclusive para el grupo de chicos atléticos quienes cursaban su último año en la Academia, Kagome y Sango formaban parte del equipo de natación y se encontraban practicando en la piscina de la institución, Inuyasha y Miroku las acompañaban ayudándolas a medir su tiempo. Kagome era una chica entusiasta, positiva, fiestera y muy amiguera, Sango a pesar que era alegre pero era mas introvertida a diferencia de su amiga, por lo que en combinación resultaban ser la pareja perfecta. Miroku era un chico parrandero, alegre pero muy coqueto con las mujeres, Inuyasha se parecía mucho al chico excepto con lo mujeriego.

-Oye Inuyasha! Por cierto, al final que dijeron tus padres de la fiesta que queremos hacer? Dejarán hacerla en tu mansión?

El padre de Inuyasha era un importante banquero y empresario, su madre también trabaja junto a él en la rama jurídica de la compañía, era una familia muy acaudalada. Tenían una mansión inmensa en las afueras de la ciudad. Entre el grupo gobernaba una sola idea aquel año, hacer fiestas inolvidables y disfrutarlas tanto como pudieran. El siguiente fin de semana los padres de Inuyasha no estarían en casa, la situación era ideal para hacer una fiesta estupenda. Miroku por su parte no permitiría que al peliplata se le olvidara pedir el permiso necesario.

-Su respuesta siempre fue la misma, que mientras no nos metamos en problemas podemos tener la casa para nosotros

-Yupiiii! Entonces tendremos una increíble fiesta este fin de semana!

Sonó muy animada Kagome quien salía de l piscina tomando una toalla para poderse secar todo el agua que escurría en aquella escultural figura. Aquellos dos chicos ya estaban acostumbrados a verla en su habitual traje de baño. Los 4 eran muy amigos sin ninguna malicia de por medio.

Ellos 4 serían los anfitriones de aquella fiesta. Todo estaba listo y finalmente llegaba ese día, muchos de sus compañeros asistían e inclusive varios amigos de otros colegios y los recién ingresados a la universidad que aun no querían abandonar la idea de libertad del colegio, en donde varios eran visto casi como 'héroes' por sus hazañas logradas en los deportes.

Kagome junto con otras dos chicas se encontraban en la parte trasera de la casa hablando del próximo examen de física el cual les preocupaba sobre manera. Las 3 se habían escapado para fumarse un cigarrillo ya el hacerlo enfrente de sus amigos le conllevaría a una extremada reprimenda debido a que ella era una atleta en donde necesitaba al 110% el aire en sus pulmones, pero el realizar la acción prohibida era una de las cosas que mas le atraían, su actitud rebelde y liberal ya la había llevado a la dirección en mas de una ocasión. De pronto las 3 vieron como un auto se estacionaba, y no era uno cualquiera, un Lamborgini rojo con terminados en cuero y aros especiales eran los que la dejaban boquiabierta. La puerta se abría de una manera poco tradicional, es decir se abría hacia arriba, clásica característica de un auto tan especial. Un chico de mas o menos unos 23 años, cabello plateado igual que el de Inuyasha, con orbes doradas, salía de aquella belleza. Esconder tontamente aquel cigarrillo detrás de ellas era su principal prioridad para no quedar mal ante aquel adonis que iba pasando a su lado.

-Siendo una atleta tan importante como tu Kagome, no deberías de estarte dañando el cuerpo; podría tener repercusiones severas en tu futuro.

-Lo.. tomaré en cuenta.. Sesshoumaru...

Kagome había sido amiga de toda la vida de Inuyasha y desde muy pequeña visitaba su casa conociendo perfectamente a su familia. Sesshoumaru era el hermano mayor de su amigo, con el paso del tiempo aquel chico se había convertido en el sueño de cualquier chica, ya fuese adolescente o no; pero a pesar de ello su actitud seria era lo que las detenía a todas a siquiera brindarle una mirada. Las 3 suspiraron como bobas al verlo pasar, pero él rodeaba a la chica encontrándose con aquel objeto entre sus dedos el cual tomaba sin permiso y se lo llevaba a la boca.

-Deja esto para nosotros los adultos que no nos dedicamos a los deportes.

Su serenidad y seriedad no habían permitido que aquello sonara como la broma que él deseaba hacerle, mas se escuchaba como un consejo incluyendo algún reclamo.

La fiesta iba viento en popa, las luces de la disco que estaban adornando un gran salón junto con la música era precisamente lo que animaban a todos los chicos. Kagome se encontraba un poco aburrida ya que todas sus amigas se encontraban bailando una balada romántica lo cual ella detestaba sobremanera. Caminó casi sin rumbo fijo a la segunda planta tratando de dirigirse a la habitación de Inuyasha pero algo le llamó la atención.

Antes de llegar a su destino se encontró, por primera vez en muchos años, con la puerta abierta de la habitación de Sesshoumaru, habían trofeos adornando algunas repisas, así como algunos retratos con fotos de él sosteniéndolos, ¿era atleta? No.. ella no se recordaba que los deportes fuesen algún hobby del chico. La curiosidad la invadió por completo y decidió ojear solo un poco. Miró hacia un lado y hacia otro buscando para ver si su dueño se encontraba adentro de ella pero su resultado fue negativo. Al acercarse pudo distinguir que aquellos trofeos y retratos eran de premios de segundo y primer lugar en competencias de auto, inclusive se encontraba uno de segundo lugar de la formula 1, por supuesto que no dejó de sorprenderse.

-Ya te lo dije Bankotsu! No tengo intenciones de correr para el Grand Prize, mi padre lo ha prohibido rotundamente, estamos en medio de la fusión del Banco de Inglaterra con el de nosotros es la fusión mas importante y la adquisición mas millonaria que ha hecho la familia...

El chico se acercaba a su habitación con paso lento hablando por teléfono, la voz grave y sensual del mayor de los Taisho hizo que Kagome temblara de pies a cabeza, no por el hecho de escucharlo sino que sabía a la perfección que aquella habitación era el santuario prohibido de toda la mansión y si él se enteraba que estaba allí curioseando se llevaría una buen reprimenda. No sabía que hacer! Lo único que pudo idear fue meterse en el closet de puertas corredizas con rendijas superiores que estaba enfrente de la cama.

-Eres un necio Bankotsu! Ya te dije que no! Pero si cambio de parecer te hablaré... ¿entendido?

Parecía molesto y enfadado. Tiró el teléfono inalámbrico en su inmensa cama mientras él hacia la misma acción y se dejaba caer bocabajo liberando un suspiro de decepción. Se levantó nuevamente dándose ánimo.

-Un buen baño caliente no me caería nada mal...

Revelaba en voz alta sus próximas acciones, mientras se quitaba la camisa dándole la espalda al closet en donde se encontraba escondida Kagome, ella lo observaba sin ninguna malicia esperando a que se retirara de su propia alcoba para fugarse sigilosamente, pero nunca se imaginó que tendría una vista tan perfecta como la de esos instantes. Se inclinó un poco mas hacia la puerta para admirar mejor la bien torneada espalda del chico, luego procedía a quitarse el pantalón, ahora su única ropa eran unos boxers marca GUESS que le quedaban ajustados a su cuerpo dejando entrever sus bien formados glúteos. Kagome quedó sorprendida, nunca antes había visto algo tan hermoso, tan divino, pero eso no seria todo con lo que quedaría maravillada, el chico se dio la media vuelta, aquel bulto que sobresalía de su ropa interior era enorme, nunca antes había visto algo similar; pero esa sensación de excitación tendría que reemplazarla por una de temor cuando vio que el chico estaba enfrente de ella con la intención de abrir la puerta del closet ¡Pero que pensaba! Era lógico que quisiera sacar algo su armario, después de todo iba a darse una ducha y era obvio que se colocaría ropa limpia, su corazón se detuvo un instante junto con su respiración pero la suerte a acompañaba, el celular del chico empezaba a sonar y decidía tomarlo e irse al baño, aquella sería justo la oportunidad para escapar sin que él se diera cuenta de su intrusión.

-Ya se lo dije a tu hermano Suikotsu, no puedo correr en el Grand Prize...

La regadera empezaba a sonar lo cual indicaba que muy pronto se metería completamente desnudo a bañarse... 'desnudo' pensó Kagome, si se veía tan exquisito aun con ropa interior ¿cómo se podría ver sin ella? Sin pensarlo demasiado ella tenía suavemente aquella respiración tan agitada que la había atormentado momentos anteriores, no pudo resistir aquella tentación nuevamente, quería acercarse aunque fuese solo un poco a la sala de baño que se encontraba en la misma habitación, solo era dar unos pasos mas y lo habría logrado, pero sus piernas no querían seguir sus indicaciones.

-Espero que lo que hayas visto sea de tu grado...

Dijo desde adentro de la habitación, sintió como su corazón se paralizó, estaba segura de ello! Estaba hablando por celular o... ya sabia que estaba allí? Tenía miedo inclusive de respirar, de moverse un tan milímetro.

-Voy a darme una ducha, si gustas puedes esperarme... o puedes irte, es tu decisión, sin embargo si me esperas podría satisfacer tu curiosidad.

Eso era seguro, él sabia que alguien se encontraba en su habitación, pero y ahora cual seria la acción a seguir? Quedarse? Ciertamente la curiosidad de la que él mismo hablaba era muy cierta, era precisamente lo que la había motivado a quedarse allí.

La ducha dejó de sonar, su corazón empezó a latir fuertemente, sentía como su cuerpo temblaba desde la punta de sus pies hasta el último de sus cabellos. Ella llevaba una minifalda tipo jeans muy corta, unas botas blancas que le llegaban hasta arriba de la rodilla y una camisa manga larga blanca un poco transparente que dejaba ver un poco su ropa interior ¿cómo saldría él? En toalla? Completamente desnudo? O saldría con algún otro boxer? O con algún pijama de dormir?

Su sorpresa y su curiosidad no se hizo esperar demasiado, aquel chico iba con una toalla en su cabella secando las gotas de agua que iban recorriendo su pecho, pero... NADA absolutamente NADA era lo que llevaba abajo, sintió un cosquilleo en su intimidad.

-Nunca pensé que la pequeña curiosa fueses tu Kagome...

Ella no dijo nada, seguía hipnotizada y ruborizada ante el miembro tan perfecto de Sesshoumaru, su excitación se hacía notar claramente en su respirar.

-Vamos.. te comió la lengua el ratón?- Replico con malicia mientras se iba acercando sin ningún pudor hacia ella.

-No... la verdad... es que no...

Ladeó su labio en señal de su coquetería, porque tendría que taparse o sentir algún tipo de vergüenza? Ella era la que se había metido en su habitación, caminó muy cerca de ella hasta llegar a su closet y poder sacar su nueva ropa interior junto con un pantalón para dormir.

-Qué? Está aburrida la fiestesita?

-No.. en realidad, pero podría decir... que está mucho mejor aquí arriba...

No dejaba de verlo, sentía mas curiosidad que antes, ¿Cómo sería tenerlo en sus manos? ¿Qué se sentiría? El lo pensó dos veces, pero se colocó su nueva ropa interior, pero intentaba descifrar que era lo que deseaba la chica. Se acercó maliciosamente hasta ella quedando a unos pocos centímetros de su cara, la diferencia de estatura era notoria, pero a ella le ayudaban mucho las botas de taco alto que cargaba.

-Sabes Kagome? Desde que diste tu cambio de niña a mujer, me has parecido particularmente excitante.

-En serio?- preguntó con cierta ingenuidad pero ahora su mirada ya no iba enfocada a su miembro sino a su boca para no perder ni un instante cualquier palabra que saliera de ella.

-Si.. pero era obvio que nunca te diría nada, aún eres una niña.. y muy amiga de mi hermano, nunca podría hacer nada contigo... a menos que tu lo quisieras... –le susurró a su oído pasando la punta de su lengua por su cuello.

-Enton...ces...- respondió jadeante ante aquella acción –no es que tengas... que preocuparte de mi rechazo...

Ella quería besarlo y no dudó ni un momento en hacerlo, se abalanzó sobre él besándolo torpemente intentando meter su lengua adentro de su boca, él sonrió, la inexperiencia era mas que obvia! La separó delicadamente y la tomó de la mano hasta que logró que se sentara en la cama.