Era sábado y Sakuno practicaba bajo la supervisión de Ryoma. Era la segunda vez que su abuela los obligaba a ambos a hacerlo, sin embargo, había que admitirlo, sin Tomoka era más apacible. Ninguno de los dos hablaba mucho y con unos minutos más podrían irse a sus casas.

-Ryoma-kun - dijo de pronto Sakuno, a lo que él contestó simplemente fijando su serena mirada en ella.

-¿Jamás te ríes?- se atrevió a decir ella. Él abrió los ojos por la sorpresa, pero enseguida contestó: "No mucho, sólo si algo es increíblemente gracioso"

La castaña hizo un gesto curioso por la respuesta y le pegó a la pelota que volvía hacia ella, la pelota repicó en la pared y regreso rosando el suelo; en su afán de atraparla la chica se resbaló y se cayó. Ryoma soltó una carcajada…