Los personajes NO me pertenecen estos fueron creados por la maravillosa imaginación de Stephenie Meyer sólo me adjudico la historia que salió de MI cabeza loca.
-Si leen algo que conozcan, no es mío-

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Capítulo 1

Nuevos amigos

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Bella POV

Me encontraba en un lindo prado cubierto de flores de muchos colores, no sabía hacia donde me dirigía solo iba en línea recta tratando de revisar por donde caminaba, dada mi gracia y elegancia al caminar -nótese el sarcasmo- para no saludar a las hormigas que caminaban bajo mis pies. De repente el lugar cambió, me encontraba ahora en la calle, vestida cómodamente con jeans y blusa y en eso topo con una muralla algo mullida, al levantar la vista casi me atraganto con mi propia saliva ya que frente a mí estaba un ángel, él me miraba con intensidad y yo no podía despegar mi mirada de él, poco a poco se fue inclinando hacia mí y yo no tardé en acortar el camino, puse mis manos en su pecho y él tomó mi rostro entre sus manos, de él desprendía un olor muy masculino pero que no recordaba haber estado en contacto con esa fragancia, me dejé embriagar por ella, sus labios se posaron en los míos, eran suaves y se empezaron a mover de una manera muy dulce, no sé cuánto tiempo pasó pero de repente el beso se tornó más pasional y hambriento, sus labios estaban ahora rígidos y se movían de manera salvaje, en un intento por recuperar oxígeno lo alejé de mí y casi grito, el ángel hermoso que besaba se desvaneció y frente a mí quedo el gran idiota de Mike Newton.

— ¡Ah! — grité desesperada y volviendo a la realidad, sudaba frío y una de mis sabanas se encontraban revuelta en mis pies, me pasé una mano por la frente tratando de tranquilizarme y diciéndome una y otra vez "solo fue un sueño" uno muy horrible por cierto.

Una vez consciente de que todo se trataba de un sueño, fijé mi vista en el costado derecho de mi cama donde reposaba el despertador que marcaba las 6:27am, solo tres minutos antes que sonara.

— No pude despertar tres minutos después — dije con sorna mientras me levantaba del campo de guerra que era mi cama y observando el precioso ser que reposaba junto a las almohadas.

Sin esperar más me dirigí rumbo al baño a darme una ducha caliente y así despertar mejor.

Tratando de demorar el menor tiempo posible me vestí, maquillé y dejando mi cabello suelto me dispuse a bajar a la cocina para preparar el desayuno, hoy es el día de waffles, su desayuno favorito, una vez estando todo listo lo coloqué en la mesa desayunadora, me acerqué al refrigerador y así abierto llene dos vasos con jugo de naranja y uno con leche, vuelvo a colocar lo necesitado en su lugar y tomo los vasos -con cuidado- y los llevo a la mesa al lado de lo demás, regreso sobre mis pasos y sirvo una taza de café.

Observando que nada falte me encamino hacia la escalera con una gran sonrisa en mi rostro y me dirijo de nuevo a mi habitación, me quedé en la puerta contemplándolo, dormía con su pijama azul, con su cabello más desordenado de lo normal, tenía uno de sus brazos abrazando fuertemente mi almohada, su piel blanca lo hacía verse como un ser celestial, acercándome lo suficiente me senté a la orilla apreciando su gran belleza.

— Levántate dormilón — le di un beso en su sonrojada mejilla y él apretó la almohada con más fuerzas e hizo algunos mohines.

— Vamos cariño se va a hacer tarde — coloqué mi dedo índice en su nariz lo que provoco que se removiera y abriera sus bellos y familiares ojos, me dio mi sonrisa favorita y yo se la devolví, se removió las sabanas que estaban en sus pies y se lanzó a mi cuello quedando sentado en mis piernas.

— ¡Buenos días mami! — me lleno el rostro de pequeños besos y se acomodo entre mi cuello y hombro. Este era el casi único momento en que demostraba su amor hacia mí, no es que fuera un niño malo solo que era algo "grande"-según él- para hacer ese tipo de demostraciones de cariño para mamá.

— Vamos, se va a enfriar el desayuno — se puso rápidamente de pie y salió disparado a la planta baja, me reí de su energía, él a diferencia mía contaba con una gran coordinación a sus casi 7 años.

Poseía una tez blanca, pero no tan blanca como la mía, "unos enormes y hermosos ojos color chocolate como los de su abuelo y los míos y con la misma expresividad que los míos" -palabras de Renee Swan mi madre y abuela de Lex- su cabello de un lindo rubio cenizo un poco más claro que el de su padre que caía en algunos rizos, era tan parecido a él, contaba con mi color y expresión de ojos, a diferencia de los suyos que eran azules como los de mi madre.

Al llegar a la cocina lo encuentro sentado en el taburete, eran algo altos pero como lo dije "él es muy coordinado".

— Dijiste que se iba a enfriar — me dijo con suplica y me regaló su mejor sonrisa — estaba a punto de empezar sin ti.

— ¡Muy mal jovencito! — lo reprendí divertida cuando me instalé en mi asiento al lado de él señalándolo con mi dedo índice — ¿qué te he dicho sobre las reglas de la mesa?

Me regaló su mejor cara de inocente y subió sus manos a la altura de sus hombros — Yo no podría hacer eso mamá…nunca — me hizo un pucherito y exclamó — ¿puedo empezar a comer?

— Claro amor — le dije cuando él tomaba su tenedor, yo me encargaba de hacer pequeños bocados para que el solo los tomara — no queremos que mueras de hambre y el abuelo Charlie me encierre en una celda — me dedicó una sonrisa con sus cachetes llenos ya que había empezado a comer.

Terminamos de desayunar y nos dirigimos a su habitación, se metió a bañar como "niño grande" - desde que cumplió 6 me impidió ayudarle- alisté su ropa y la coloqué al pie de su cama, en unos minutos salió con una toalla -enorme para él- envuelta en su cintura y reprimí las ganas de reír con una patética tos.

Él me dio la espalda y le di su "privacidad" acomodando su mochila ya que hoy era su primer día de escuela.

— Mamá — me llamó y volteé y una vez que tuvo mi atención empezó a hablar — ¿cuándo iré de nuevo a Forks con los abuelos? — me dijo y desvió su mirada para calzar sus zapatos.

— No sé amor, ¿acabas de regresar y ya me quieres abandonar de nuevo? — le dije fingiendo un puchero.

— No mamá — rodó los ojos — solo que el abuelo me prometió que sería su acompañante en sus rondas en la patrulla — me dijo explicando con las manos.

Mis padres adoraban a Lex, era como un regalo para ellos, mi padre le enseñó a pescar y cuantas cosas de "chicos", se enorgullecía siempre de él, Charlie era muy poco emotivo pero con Lex su corazón se ablandaba, sobre todo después de lo ocurrido y como dije anteriormente "Lex es para todos como un regalo". Renee por otro lado se divertía de lo lindo con él, en ocasiones parecían de la misma edad, mi madre nunca ha sido muy madura para su edad y en ciertas situaciones la que asumía el lugar de madre era yo, algunas veces parecía más que Lex cuidaba de ella en lugar que de ser mi madre la que lo cuidará, reí con ironía al recordar que era justamente lo que hacía yo en mi niñez y adolescencia.

— Bueno vamos a ir hasta casi finales del año pero tus abuelos vendrán a visitarnos para el día de tu cumpleaños.

— ¡Qué bien! — chilló — hoy espero hacer muchos amigos y cuando venga la abu le pediré que me lleve al parque.

Mi madre adoraba salir de Forks aunque sea solo por unos días, a ella nunca le gusto el clima pero mi padre no lo quería dejar y Renee se sacrificó para quedarse al lado del hombre de su vida. Charlie y ella son tan diferentes y en algunos momentos me preguntó "¿cómo es que siguen juntos después de tantos años?" Por un lado papá es reservado emocionalmente, callado, centrado y muy responsable, al contrario mi madre es hiperactiva, afectuosa, un poco olvidadiza y desordenada.

— Sí y creo que si no nos damos prisa no podrás conocer a tus nuevos amiguitos el día de hoy….vamos revoltoso — me agaché junto a él y traté de peinar su cabello, y como he dicho "traté", nunca lo consigo, tomé su mochila y nos dirigimos a la planta baja, donde estaba mi maletín, su lonchera y los abrigos ligeros.

— ¿Crees que haga nuevos amigos? — me preguntó cuando le ayudaba a colocar su abrigo.

— Por supuesto campeón — su carita me regalo su mejor sonrisa, me recordaba tanto a él, di un largo suspiro.

Tomé las llaves de mi coche y salimos a la cochera, abrí la puerta del piloto y antes que hiciera algo un pequeño torbellino pasó sobre mí y se dirigió a la parte trasera colocándose él solo el cinturón.

— Mira mamá ya soy grande y ya no usaré esa tonta silla — con sus manos hizo gestos despectivos.

— Sí claro, dentro de unos meses tú conducirás — le dije rodando los ojos y pasando todo lo que traía en mis manos al asiento del copiloto.

— ¿De veras? — dijo con emoción y al observarlo por el espejo retrovisor su carita estaba iluminada.

— Claro que no peque — me volteé a verle y su sonrisa se desapareció y hacer eso me entristeció — ¿acaso tú me dejabas manejar el tuyo? — le dije señalando su Ferrari rojo a escala que estaba al final de la cochera.

— No mamá — una linda sonrisa iluminó de nueva cuenta su rostro — es solo mío — se cruzó los brazos en el pecho en un gesto de enojo.

— Ok, lo que digas peque — y sin más salimos rumbo a su nueva escuela. Los siguientes diez minutos fueron entre pláticas de lo que iba a contarles a sus nuevos amigos y lo que diría a sus abuelos sobre su primer día de escuela "o mejor dicho la lista mental que mi madre le pidió hacer para preguntar a sus compañeros".

Llegamos con quince minutos de antelación, tal vez sobre mis pies soy un completo caos pero frente al volante "Bella la patosa" se queda afuera de la puerta del piloto.

— Listo campeón, llegamos a tu nueva escuela — observé cómo se quitaba el cinturón y de un salto ya estaba de pie.

— Muévete mamá — me decía poniendo sus manitas atrás de mi asiento y yo no supe más que hacer que reír – anda llegaré tarde.

— Amor faltan quince minutos a las 8:00am — me estiré para tomar su mochila y su lonchera, mientras él me miraba con impaciencia desde su lugar — ok señor malhumorado ya voy, no tengo la culpa que tengas una mamá lenta — le dije cuando ya estaba afuera del coche.

Él rodó los ojos, al bajar me regaló mi sonrisa favorita y se volteó para que pudiera acomodarle la mochila en su espala. Una vez listo estiré mi mano para que él la tomará, cruzamos la calle y llegamos al gran pasillo que conducía a la entrada del instituto. Lo miraba de reojo y me percaté que él observaba todo tratándose de percatar hasta del más mínimo detalle.

— Todo se va a quedar en su lugar Lex — volteó a verme y se sonrojó levemente.

— Ya sé mamá, pero es que es más grande que el jardín de infantes — dijo mirando al frente y yo traté de acomodarle un mechón rebelde que se salió de su lugar mientras seguíamos caminando.

— Bien pequeño — paré cuando casi llegamos a su nuevo salón y me agaché para verlo a los ojos — creo que hasta aquí llego yo — acaricié su mejilla y reprimí las ganas de llorar "tranquilízate Bella recuerda ¡Se fuerte!

— Voy a estar bien mamá — dijo poniendo su mano izquierda en mi mejilla derecha rodando los ojos.

— ¿Me lo prometes? — le mostré una sonrisa.

— Te lo prometo — me sonrío y colocó su mano derecha en su pecho a la altura del corazón.

— Ok — dije besando su mejilla a la vez que se sonrojaba.

— Mamá aquí no me des besos — me dijo bajito y entre dientes, yo solo sonreí y me levanté volviendo a tomar su mano y encaminándonos a donde estaba su maestra que parecía muy amable.

— Buenos días — saludé a la profesora a la vez que le daba una palmadita a Lex para que saludara.

— Buenos días — dijo él mientras se sonrojaba poquito, ella nos vio y sonrió.

— Pero que niño tan guapo y amable, ¿cómo te llamas?

— Lex S.. — no lo dejé terminar y le di otro empujoncito — Alexander Swan — dijo viéndome y dándome una mirada de disculpa, ya que ya habíamos acordado que se presentaría como Alexander.

— Qué lindo nombre Alexander, pero puedo ver que te gusta más Lex ¿no es así? — le dijo la maestra con cariño.

— Sí, así me dicen, mamá solo me dice Alexander cuando hago alguna travesura — aclaró y al decir que lo reprendía llamándolo así rodó los ojos.

— Bien ¿te gustaría pasar y conocer a tus nuevos compañeros?

— ¡Sí! — le contestó y miró hacia mí, con su mirada se despedía, lo dejé ir y vi como se sentaba en un asiento vacío a mediados de las filas centrales y mientras se acercaban dos niños a platicar con él, fui sacada de mi visión por la voz de la maestra…

— ¿Es el más grande de sus hijos? — me miró con un brillo en sus ojos que no supe distinguir.

— El único — me limité a decir.

— En ocasiones es difícil — me dijo y volteó su vista hacia ellos — pero que tonta no me he presentado soy Janeth Lee — me tendió su mano cuando regreso su mirada a mí.

— Bella Swan mucho gusto — justo estaba estrechando su mano cuando se escuchó un gran alboroto al final del pasillo por el cual venía una pequeña mujer de cabello negro y corto del cual las puntas estaban dispuestas de manera elegante hacia todas direcciones, muy bien vestida, tanto que parecía que iba aparecer en una revista y tenía un rostro con facciones hermosas que la hacían parecer una hada y justo a su lado venía un niño que le llegaba a la cintura de un extraño cabello color cobrizo, una gran sonrisa y al igual que la mujer tenía una cara angelical.

Pronto ambos llegaron a la puerta y conversaron con la maestra, el niño parecía algo tímido, yo en cambio no quitaba mi vista de Lex que ahora estaba riendo con sus compañeros, en ese aspecto daba gracias a Dios de que se pareciera a su padre y temía que la convivencia conmigo le trasmitiera mi actitud reservada y la forma en la que me excluía del gran alboroto.

— ¡Vamos Tony!... entra tesoro… ya vendré por ti en la salida — le dijo la pequeña mujer al niño con una voz como de campanillas, volteé a verlo y este al igual que la mujer tenía unos hermosos ojos azul cielo que se realzaba con su camisa color azul.

Él no dijo nada y se limitó a asentir, dejó que la mujer lo abrazará y besará, posteriormente se fue al interior del salón y mi vista lo siguió, vi que se sentó en el pupitre al lado de Lex, ya que solo había dos asientos más: uno con un niño un poco intimidante y otro al lado de una pequeña rubia. Al llegar Tony Lex le saludó y logré ver como le sacaba palabras y una sonrisa se dibujo en mi rostro al ver su gesto amistoso.

— ¡Hola! — la voz de la mujer que hablaba con Tony sonó a mi lado — Alice Cullen — me extendió su mano y la tome al instante.

— Bella Swan — le respondí y ella me regalo una sonrisa.

— Soy tía del niño que se sentó junto al niño de playera blanca — me dijo señalando el pupitre de Lex.

— Yo soy mamá del de playera blanca "Lex" — le contesté con una gran sonrisa y haciendo comillas con los dedos al nombrar a Lex, ella rió bajito y la maestra nos dijo adiós con la mano para cerrar la puerta.

— Bueno Bella ¿eres soltera? — me preguntó muy alegremente, sorprendiéndome con su entusiasmo y me extraño que llegará a esa conclusión sobre mi estado civil, pero no le di importancia.

— Sí Alice, soltera y con un pequeño terremoto — rodé los ojos ante la mención de Lex — ¿y tú eres la tía casada o soltera? — contesté con su pregunta alzando una ceja y al verla vi que sus azulinos ojos brillaban.

— ¡Felizmente casada! — dijo con voz soñadora y casi saltando — ya verás, te voy a presentar a mi Jazzy — se me hizo extraño que fuera tan amigable pero nuevamente lo pasé de largo.

— Me gustaría conocer a tu esposo — le dije para ser cortés

— ¿Qué te parece este fin de semana? — se paró frente a mí y tomó mis manos entre las suyas, mirándome a los ojos – tendremos una parrillada familiar.

Me extraño su gesto pero no solté sus manos y aparte ¿quién en su sano juicio invita a una completa desconocida a su casa el primer día que la conoce?

— ¡No Alice!, ¿cómo crees?, no interrumpiré una cena familiar — estaba claro "esta mujer estaba loca"

— Vamos Bella, ni tú ni Lex interrumpirán nada — me dijo con un puchero y sus ojos brillaron mientras batía sus largas y espesas pestañas.

— No, de seguro solo tú piensas así, ¿pero qué hay del resto de tu familia?

— ¡Por favor!, ¡por favor! …. — seguía insistiendo.

— Está bien — acepté antes que se pusiera a llorar y a su paso le faltaba poco para lograrlo — está bien solo si no incomodamos.

— ¡Sí! — aflojó el agarre de una de mis manos, subió la suya rumbo al aire en señal de victoria y en cuestión de segundos su sonrisa creció y todo rastro de lagrimas desapareció ¿Acaso es actriz? — sabía que ibas a aceptar — me dijo muy segura soltando mi otra mano que seguía entre las suyas para empezar a caminar de nuevo.

Me quedé un momento en shock, pero salí rápido de este estado y alcancé sus pasos llegando en un cómodo silencio al final de la calle.

— ¡Fue un gusto conocerte Bella! — chilló y seguido se colgó de mi cuello, quedándome un momento como piedra "de nuevo" pero respondí a su enérgico saludo dándole palmaditas en la espalda.

— Lo mismo digo Alice — le dije separándome de ella.

— Bueno nos vemos en la salida — me dijo depositando un beso en mi mejilla en señal de despedida, separándose rápidamente.

— Ok — fue todo lo que dije, esa duendecilla -realmente parecía un ser mítico- si que era extraña, la vi alejarse y subirse a un Porsche amarillo muy llamativo "todo se parece a su dueño" dije para mi sonriendo y dirigiéndome a mi auto rumbo a mi trabajo.


¡Espero que les guste!

Cuídense y besos ….